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	<front>
		<journal-meta>
			<journal-id journal-id-type="publisher-id">alhe</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>América Latina en la historia económica</journal-title>
				<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Am. Lat. Hist.
					Econ</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn pub-type="epub">2007-3496</issn>
			<issn pub-type="ppub">1405-2253</issn>
			<publisher>
				<publisher-name>Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis
					Mora</publisher-name>
			</publisher>
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		<article-meta>
			<article-id pub-id-type="publisher-id">00007</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.18232/alhe.916</article-id>
			<article-id pub-id-type="other">e916</article-id>
			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>Artículos</subject>
				</subj-group>
			</article-categories>
			<title-group>
				<article-title>El debate de la política económica cardenista: una perspectiva
					contemporánea</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en">
					<trans-title><italic>The Debate on the Economic Policy of the Cardenism: A
							Contemporary Perspective</italic></trans-title>
				</trans-title-group>
			</title-group>
			<contrib-group>
				<contrib contrib-type="author">
					<contrib-id contrib-id-type="orcid">0000-0002-5877-4880</contrib-id>
					<name>
						<surname>Martín</surname>
						<given-names>Sergio</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="aff1"><sup>1</sup></xref>
					<xref ref-type="corresp" rid="cor1">*</xref>
				</contrib>
			</contrib-group>
					<aff id="aff1">
						<label>1</label>
						<institution content-type="original">Sergio Martín y Asociados, Consultoría
							Macroeconómica, Zacatecas, México.</institution>
						<institution content-type="normalized">Sergio Martín y
							Asociados</institution>
						<institution content-type="orgname">Sergio Martín y Asociados</institution>
						<addr-line>
							<named-content content-type="city">Zacatecas</named-content>
						</addr-line>
						<country country="MX">Mexico</country>
						<email>sergiomartin007@gmail.com</email>
					</aff>
			<author-notes>
				<corresp id="cor1">* E-mail: <email>sergiomartin007@gmail.com</email></corresp>
				<fn fn-type="other">
					<p><bold>Agradecimientos:</bold> A los comentarios y sugerencias de Fidel
						Aroche, Ívico Ahumada, René Borrego, Fernando Chávez, Salvador de Lara,
						Marco Espinosa, Daniel Garcés, Fausto Hernández y Alejandro Villagómez.
						Asimismo, deseo destacar que las observaciones realizadas por los
						evaluadores anónimos contribuyeron a mejorar la versión original del
						artículo.</p>
				</fn>
			</author-notes>
			<pub-date pub-type="epub-ppub">
				<season>Jan-Apr</season>
				<year>2019</year>
			</pub-date>
			<volume>26</volume>
			<issue>1</issue>
			<elocation-id>e916</elocation-id>
			<history>
				<date date-type="received">
					<day>16</day>
					<month>08</month>
					<year>2017</year>
				</date>
				<date date-type="accepted">
					<day>30</day>
					<month>10</month>
					<year>2017</year>
				</date>
			</history>
			<permissions>
				<copyright-year>2019</copyright-year>
				<copyright-holder>Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis
					Mora</copyright-holder>
				<license license-type="open-access"
					xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/" xml:lang="es">
					<license-p>Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia
						Creative Commons</license-p>
				</license>
			</permissions>
			<abstract>
				<title>Resumen</title>
				<p>La hipótesis que denominaremos tradicional caracterizó a la política económica
					cardenista como populista, lo cual implicó políticas fiscal y monetaria
					expansivas. Estas, a su vez, produjeron inflación, sobrevaluación del tipo de
					cambio y afectación de los balances externos. Posteriormente, la hipótesis que
					llamaremos alternativa refutó dicha caracterización. El objetivo de este estudio
					es ofrecer una perspectiva contemporánea de este debate y reivindicar a la
					hipótesis tradicional con una argumentación mejor sustentada y más acabada,
					desde el punto de vista metodológico y empírico.</p>
			</abstract>
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>Abstract</title>
				<p>We name traditional hypothesis that which has established that the economic
					policy of the Cardenas regime must be defined as populist, which implies the use
					of expansionary fiscal and monetary policies. These had an impact in rising
					inflation, overvaluation of the exchange rate and external balances
					disequilibria. An alternative hypothesis came next, which criticized the
					traditional one in its own terms. The purpose of this essay is to offer a
					contemporary view of that debate and to vindicate the traditional hypothesis
					with improved arguments from a methodological and empirical perspective.</p>
			</trans-abstract>
			<kwd-group xml:lang="es">
				<kwd>política económica</kwd>
				<kwd>política fiscal</kwd>
				<kwd>política monetaria</kwd>
				<kwd>populismo</kwd>
				<kwd>inflación</kwd>
				<kwd>desequilibrios macroeconómicos</kwd>
			</kwd-group>
			<kwd-group xml:lang="en">
				<kwd>economic policy</kwd>
				<kwd>fiscal policy</kwd>
				<kwd>monetary policy</kwd>
				<kwd>populism</kwd>
				<kwd>inflation</kwd>
				<kwd>macroeconomic disequilibria</kwd>
			</kwd-group>
			<counts>
				<fig-count count="1"/>
				<table-count count="10"/>
				<equation-count count="0"/>
				<ref-count count="34"/>
				<page-count count="0"/>
			</counts>
		</article-meta>
	</front>
	<body>
		<p><bold>Clasificación JEL:</bold>N0,E5,E6,H5</p>
		<sec id="sec-1" sec-type="intro">
			<title>Introducción</title>
			<p>A pesar de las décadas transcurridas no ha sido fácil caracterizar a la política
				económica cardenista. En efecto, se ha presentado una polémica al respecto entre las
				hipótesis que denominaremos tradicional y alternativa. La primera predominó al menos
				por cinco décadas, no sin ser debatida en varios momentos; la segunda, emergió ya
				estructurada hace cerca de tres décadas. En el centro del debate sobre la política
				económica cardenista se encuentran, desde nuestra perspectiva, problemas de enfoque,
				metodológicos y de información estadística.</p>
			<p>El objetivo de este estudio es ofrecer una perspectiva contemporánea de este debate y
				plantear una caracterización de la política económica cardenista más convincente
				que, en esencia, reivindica a la hipótesis tradicional. La metodología se fundamenta
				en una línea argumentativa de política económica y evidencia empírica constituida
				por estadísticas del periodo, así como la introducción de conceptos analíticos
				relevantes.</p>
			<p>La metodología consiste en plantear los términos del debate de las hipótesis que se
				confrontan, tradicional, alternativa y la perspectiva contemporánea; términos que se
				cubrirán en la primera sección. A continuación, en la segunda sección presentamos un
				tema clave del estudio que es la caracterización de populista atribuida al régimen
				cardenista y la consecuente intencionalidad en su derivación en la política
				económica. El análisis y tratamiento empírico de la política económica en sus
				vertientes fiscal y monetaria las exponemos en las secciones tres y cuatro,
				respectivamente. Los aspectos de política económica anticíclica para hacer frente a
				la crisis de 1938 aludidos por la hipótesis alternativa y la correspondiente
				refutación por la perspectiva contemporánea los incluimos en la quinta sección. Por
				último, reseñamos las conclusiones sobre los argumentos y las evidencias
				presentadas.</p>
		</sec>
		<sec id="sec-2">
			<title>Planteamiento de los términos del debate</title>
			<p>El objetivo de esta sección es apuntar de manera sucinta los planteamientos de la
				hipótesis tradicional y la alternativa, así como aquellos que propone la perspectiva
				contemporánea sobre la política económica del periodo 1934-1940.</p>
			<sec id="sec-2.1">
				<title>Hipótesis tradicional</title>
				<p>Esta hipótesis acerca de la política económica del periodo 1934-1940 fue
					sustentada en uno o varios aspectos de la misma por <xref ref-type="bibr"
						rid="B19">Pani (1941)</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B18">Palacios
						(1953)</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B17">Ortiz (1942)</xref>, <xref
						ref-type="bibr" rid="B14">Martínez (1946)</xref>, <xref ref-type="bibr"
						rid="B28">Urquidi (1951)</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B20">Siegel
						(1960)</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B5">Brothers y Solís
					(1967)</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B21">Solís (1970)</xref>, <xref
						ref-type="bibr" rid="B6">Cavazos (1976)</xref>, <xref ref-type="bibr"
						rid="B15">Medina (1978)</xref>, Cárdenas (<xref ref-type="bibr" rid="B7"
						>1982</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B8">1987</xref>),<xref
						ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref>
					<xref ref-type="bibr" rid="B4">Bazdresch y Levy (1992)</xref> y <xref
						ref-type="bibr" rid="B27">Turrent (2015)</xref>, entre otros estudiosos del
					tema. Los planteamientos son los siguientes:</p>
				<p>La política económica de la administración del presidente Cárdenas fue populista
					en términos económicos.<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref> Lo que
					implicó que la política fiscal expansiva incurrió en importantes déficit para
					llevar a cabo el gasto que implicaba el ambicioso programa social y económico
					cardenista, y que la política monetaria expansiva se materializó a través del
					financiamiento primario del banco central al gobierno federal y a los bancos
					nacionales y comerciales. Este proceso generó incrementos sustanciales en la
					oferta de dinero que al impulsar la demanda agregada y enfrentar una oferta
					inelástica provocaron alta inflación (véase <xref ref-type="fig" rid="ch1"
						>gráfica 1</xref>).</p>

				<p>
					<fig id="ch1">
						<label>GRÁFICA 1</label>
						<caption>
							<title>INFLACIÓN, 1934-1940</title>
						</caption>
						<graphic mimetype="image" xlink:href="2007-3496-alhe-26-01-916-g1.png"/>
						<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B14">Banco de México,
								1933-1941.</xref>.</attrib>
					</fig>
				</p>

				<p>Las consecuencias de este proceso fueron la aplicación de un impuesto
					inflacionario a la población;<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref>
					sobrevaluación del tipo de cambio ante una inflación internacional baja y un
					régimen cambiario de tipo de cambio fijo; incremento de importaciones; fuga de
					divisas; pérdida de reservas internacionales y, finalmente, devaluación
					cambiaria.</p>
			</sec>
			<sec id="sec-2.2">
				<title>Hipótesis alternativa</title>
				<p>Esta hipótesis fue propuesta por Cárdenas (<xref ref-type="bibr" rid="B9"
						>1992</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B10">1993</xref>; <xref
						ref-type="bibr" rid="B29">1994</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B11"
						>2008</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B30">2015</xref> y adoptada por
						<xref ref-type="bibr" rid="B22">Suárez (1977</xref>; <xref ref-type="bibr"
						rid="B23">2005</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B24">2006</xref>), <xref
						ref-type="bibr" rid="B16">Moreno-Brid y Ros (2010)</xref> y <xref
						ref-type="bibr" rid="B25">Tello (2014)</xref>. Esta visión alternativa
					plantea que la política económica de la administración del presidente Cárdenas
					no fue populista, pues respetó las restricciones macroeconómicas. Esto implicó
					que la política fiscal expansiva se expresó a través de déficit pequeños, y que
					la política monetaria expansiva fue relativamente moderada con el propósito de
					monetizar a la economía conforme esta crecía. Sin embargo, la autoridad
					monetaria redujo esta expansión cuando detectó el impacto inflacionario de la
					misma. Asimismo, se plantea que la política económica, fiscal, monetaria y
					cambiaria adoptó una postura anticíclica exitosa en la crisis de 1938.</p>
			</sec>
			<sec id="sec-2.3">
				<title>Perspectiva contemporánea</title>
				<p>Esta perspectiva tercia en el debate con argumentos que refutan la hipótesis
					alternativa al argumentar que la política económica de la administración del
					presidente Cárdenas fue populista, pues estableció como máxima prioridad la
					ejecución de su programa social y económico para alcanzar el crecimiento
					económico, y al mismo tiempo, menospreció los equilibrios macroeconómicos
						fundamentales.<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref></p>
				<p>Asimismo, la perspectiva contemporánea señala que de las políticas económicas
					para enfrentar la crisis en 1938 sólo la monetaria fue consistente al ampliar el
					crédito. En efecto, la política fiscal fue procíclica y la cambiaria no fue una
					muestra de flexibilidad o de una decisión de política, sino forzada por las
					circunstancias y el contexto de incertidumbre política y social.</p>
				<p>En suma, la perspectiva contemporánea coincide en lo esencial con la tradicional.
					Sin embargo, reconocemos que la hipótesis tradicional no ofreció evidencia de la
					magnitud de los que llamó importantes déficits fiscales y que el análisis del
					crecimiento de la oferta de dinero es insuficiente para mostrar que hubo un
					exceso de la misma.<xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>5</sup></xref> Las
					objeciones de la hipótesis alternativa a la tradicional parecen, a primera
					vista, como correctas al mostrar como evidencia déficits fiscales pequeños y una
					expansión monetaria aparentemente consistente con el crecimiento de la economía.
					La perspectiva contemporánea provee mejor evidencia empírica para remediar el
					fallo de la hipótesis tradicional, además de construir una línea argumentativa
					más sólida para refutar las objeciones de la hipótesis alternativa.</p>
			</sec>
		</sec>
		<sec id="sec-3">
			<title>Populismo económico</title>
			<p>El objetivo de esta sección es presentar las objeciones a la posición de la hipótesis
				alternativa sobre la caracterización de la política económica cardenista como no
				populista. Para ello, la versión contemporánea sustentará con base en una definición
				de populismo económico y fuera de prejuicios político-ideológicos la identificación
				de la política económica cardenista como populista.</p>
			<p>La principal objeción respecto a la hipótesis alternativa es que al caracterizar
				erróneamente a la política económica cardenista como no populista pierde de vista la
				intencionalidad y el comportamiento típico de estos regímenes, como lo es la
				política de arranque y freno.<xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>6</sup></xref></p>
			<p>En efecto, la política económica, fiscal y monetaria, fue expansiva en general, pero
				en dos fases distintas. Después de un despegue lento en 1935,<xref ref-type="fn"
					rid="fn7"><sup>7</sup></xref> la política económica tuvo un arranque acelerado
				en 1936 y un freno relativo al empezar la segunda mitad de 1937. El banco central
				señala:</p>
			<disp-quote>
				<p> el año se inició con un aumento sensible y sostenido de los depósitos bancarios,
					que principalmente debe atribuirse a los crecidos gastos y fuertes inversiones
					que, para dar cumplimiento a su programa de obras públicas y reformas sociales,
					hubo de hacer el gobierno. Con tal motivo, los bancos ampliaron sus operaciones
					y como consecuencia del origen de que procedieron los depósitos, estos
					carecieron de estabilidad, y los préstamos bancarios entonces se multiplican
					sobre bases indeseables. De ahí que la impresión de holgura financiera, que
					tanto impulso dio a los negocios en los primeros seis meses del año, fuera
					reemplazada pronto por una situación inversa, cuando la fuga u ocultación de los
					capitales determinó, a partir de julio, la baja acelerada de los depósitos,
					obligando a los bancos a activar sus cobros y restringir la concesión de nuevos
					créditos severamente (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Banco de México, 1933-1957,
						particularmente 1957, p. 10</xref>). </p>
			</disp-quote>
			<p>En efecto, este arranque constituyó un significativo impulso fiscal del gobierno
				federal. Aclaremos que el impulso fiscal es el cambio, positivo o negativo, de la
				posición fiscal, la cual se define como la diferencia entre el balance fiscal
				observado y el balance fiscal neutro o estructural. En el balance fiscal neutro
				suponemos, por un lado, una elasticidad unitaria del gasto con el <sc>pib</sc>
				potencial, lo cual sugiere que dicho gasto no presionará a la economía; por otro
				lado, el ingreso en el balance neutro es consistente con el ingreso fiscal observado
				en un año base, el cual se elige por su estabilidad. Al balance neutro le restamos
				el observado y obtenemos la posición fiscal; la cual al restarse de la posición
				registrada el año anterior da como resultado el impulso fiscal.<xref ref-type="fn"
					rid="fn8"><sup>8</sup></xref></p>
			<p>A este impulso fiscal habría que añadir la expansión monetaria en un contexto de
				brecha positiva del producto<xref ref-type="fn" rid="fn9"><sup>9</sup></xref> por un
				crecimiento importante de 8% del <sc>pib</sc> real. A partir del segundo semestre de
				1937 y hasta 1940 el impulso fiscal del gobierno federal se redujo relativamente y
				la expansión monetaria se moderó, en un contexto de brecha negativa del producto por
				crecimientos moderados del <sc>pib</sc>, con excepción de 1939 (véase <xref
					ref-type="table" rid="t1">cuadro 1</xref>).</p>
			<table-wrap id="t1">
				<label>CUADRO 1</label>
				<caption>
					<title>INDICADORES ECONÓMICOS, 1934-1940</title>
				</caption>
				<alternatives>
					<graphic xlink:href="t1.jpg"/>
				<table>
					<thead>
						<tr>
							<th/>
							<th>1934</th>
							<th>1935</th>
							<th>1936</th>
							<th>1937</th>
							<th>1938</th>
							<th>1939</th>
							<th>1940</th>
						</tr>
					</thead>
					<tbody>
						<tr>
							<td>PIB real per cápita (TA)</td>
							<td>4.9</td>
							<td>5.6</td>
							<td>6.1</td>
							<td>1.6</td>
							<td>-0.1</td>
							<td>3.6</td>
							<td>-0.3</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>PIB real (TA)</td>
							<td>6.7</td>
							<td>7.4</td>
							<td>8</td>
							<td>3.3</td>
							<td>1.6</td>
							<td>5.4</td>
							<td>1.4</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>PIB potencial (TA)</td>
							<td>2.4</td>
							<td>2.8</td>
							<td>3.2</td>
							<td>3.6</td>
							<td>3.9</td>
							<td>4.3</td>
							<td>4.5</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>PIB nominal (TA)</td>
							<td>9.8</td>
							<td>9.4</td>
							<td>17.7</td>
							<td>27.2</td>
							<td>7.1</td>
							<td>6.9</td>
							<td>6</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Deflactor del PIB (TA)</td>
							<td>2.8</td>
							<td>1.8</td>
							<td>9</td>
							<td>23.1</td>
							<td>5.4</td>
							<td>1.5</td>
							<td>4.5</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Inflación promedio</td>
							<td>5.5</td>
							<td>-0.3</td>
							<td>6.3</td>
							<td>18.4</td>
							<td>6.3</td>
							<td>0.5</td>
							<td>1.5</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Inflación fin</td>
							<td>2.2</td>
							<td>-1.1</td>
							<td>12.5</td>
							<td>12.1</td>
							<td>5.7</td>
							<td>0.6</td>
							<td>0.8</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Tipo de cambio promedio (PPD)</td>
							<td>3.60</td>
							<td>3.60</td>
							<td>3.60</td>
							<td>3.60</td>
							<td>4.52</td>
							<td>5.19</td>
							<td>5.40</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Devaluación promedio</td>
							<td>2.9</td>
							<td>0</td>
							<td>0</td>
							<td>0</td>
							<td>25.6</td>
							<td>14.8</td>
							<td>4</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Índice de sobrevaluación promedio</td>
							<td>104.6</td>
							<td>108</td>
							<td>103.1</td>
							<td>89.6</td>
							<td>102.8</td>
							<td>117.4</td>
							<td>121.2</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Salario mínimo real índice (1934=100)</td>
							<td>100</td>
							<td>100.3</td>
							<td>107.5</td>
							<td>90.8</td>
							<td>95.2</td>
							<td>94.7</td>
							<td>97.1</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Salario mínimo real (TA)</td>
							<td>s. d.</td>
							<td>0.3</td>
							<td>7.2</td>
							<td>-15.6</td>
							<td>4.9</td>
							<td>-0.5</td>
							<td>2.5</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Balanza comercial en (MD)</td>
							<td>86.1</td>
							<td>95.5</td>
							<td>86.3</td>
							<td>77.3</td>
							<td>76.1</td>
							<td>35.2</td>
							<td>27.4</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Balanza comercial (porcentaje del PIB)</td>
							<td>7.5</td>
							<td>7.6</td>
							<td>5.8</td>
							<td>4.1</td>
							<td>4.7</td>
							<td>3.6</td>
							<td>3.5</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Exportaciones de bienes (TA)</td>
							<td>71.5</td>
							<td>16.4</td>
							<td>3.3</td>
							<td>15.2</td>
							<td>-25.2</td>
							<td>-11.9</td>
							<td>-2.2</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Importaciones de bienes (TA)</td>
							<td>33.1</td>
							<td>21.6</td>
							<td>14.3</td>
							<td>32.4</td>
							<td>-35.9</td>
							<td>17.3</td>
							<td>3.3</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Reservas internacionales (MD)</td>
							<td>52.9</td>
							<td>93.2</td>
							<td>89</td>
							<td>55.4</td>
							<td>43.2</td>
							<td>41.4</td>
							<td>63.4</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Reservas internacionales (porcentaje del PIB)</td>
							<td>4.6</td>
							<td>7.4</td>
							<td>6</td>
							<td>2.9</td>
							<td>2.7</td>
							<td>2.8</td>
							<td>4.2</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>PIB de Estados Unidos (TA)</td>
							<td>10.8</td>
							<td>8.9</td>
							<td>12.9</td>
							<td>5.1</td>
							<td>-3.3</td>
							<td>8</td>
							<td>8.8</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>Inflación de Estados Unidos</td>
							<td>1.5</td>
							<td>3</td>
							<td>1.4</td>
							<td>2.9</td>
							<td>-2.8</td>
							<td>0</td>
							<td>0.7</td>
						</tr>
					</tbody>
				</table>
			</alternatives>
				<table-wrap-foot>
						<fn id="TFN1">
							<p>Abreviaturas: TA = tasa anual; PPD = pesos por dólar, y MD = millones
								de dólares.</p>
						</fn>
				</table-wrap-foot>
							<attrib>Fuentes: elaboración propia con base en <xref ref-type="bibr"
									rid="B13">INEGI (2015)</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B31"
									>Federal Reserve Bank of St. Louis (s. a.)</xref> y <xref
									ref-type="bibr" rid="B3">Banco de México (1933-1952)</xref>.
							</attrib>
			</table-wrap>

			<sec id="sec-3.1">
				<title>La hipótesis alternativa</title>
				<p>Esta versión plantea que al régimen cardenista se le caracteriza como populista
					equivocadamente. <xref ref-type="bibr" rid="B11">Cárdenas (2008)</xref> plantea
					que el régimen cardenista ha sido calificado de populista por su clara cercanía
					e identificación con las clases de bajos ingresos y marginadas, así como por su
					extenso programa social que se ha percibido como causante de la expansión del
					gasto público para educación y salud.</p>
				<p><xref ref-type="bibr" rid="B9">Cárdenas (1992</xref>, <xref ref-type="bibr"
						rid="B10">1993</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B11">2008</xref>)
					responde a estos cargos afirmando que la administración cardenista no fue
					populista, ya que las restricciones macroeconómicas fueron efectivamente
					consideradas por dicha administración. En efecto, los déficits fiscales fueron
					pequeños y su financiamiento no fue con créditos significativos del banco
					central, excepto cuando hubo que enfrentar la crisis de 1938. Si bien el gasto
					tuvo un alto contenido social, el monto en este rubro casi no creció en el
					sexenio y la magnitud en que se redujo el gasto militar y administrativo en su
					momento fue dirigido por igual al gasto económico y social.</p>
			</sec>
		</sec>
		<sec id="sec-4">
			<title>La perspectiva contemporánea</title>
			<p>Esta versión introduce como necesaria una definición de populismo económico para
				tratar con mayor rigor el tema y refutar la hipótesis alternativa.<xref
					ref-type="fn" rid="fn10"><sup>10</sup></xref> Para mostrar la consistencia de la
				definición que se adopta y el comportamiento de la administración cardenista haremos
				uso del axioma jurídico de la admisión de parte. Esto con motivo de que el
				secretario Suárez no tuvo dificultad alguna para ejercitar y defender abiertamente
				los principios del significativo gasto público para alcanzar el progreso económico.
				Igualmente, describiremos los resultados económicos que la política de arranque
				acelerado en 1936 tuvo en la estabilidad monetaria y desequilibrios externos. Los
				aspectos de la política fiscal del régimen cardenista los abordaremos en la
				siguiente sección.</p>
			<p>De esta forma, retomamos la definición que <xref ref-type="bibr" rid="B12">Dornbusch
					y Edwards (1992)</xref> ofrecen: “el populismo económico es un enfoque de la
				economía que destaca el crecimiento y la redistribución del ingreso y menosprecia
				los riesgos de la inflación y el financiamiento deficitario, las restricciones
				externas y la reacción de los agentes económicos ante las políticas agresivas ajenas
				al mercado” (p. 17).</p>
			<p>El secretario de Hacienda Eduardo Suárez fue un funcionario de gran experiencia con
				la difícil encomienda de hacer compatible las exigencias del ambicioso programa
				social y económico del gobierno cardenista con la estabilidad monetaria. Sin
				embargo, esto no era posible dada la magnitud de la brecha entre estos dos
					objetivos.<xref ref-type="fn" rid="fn11"><sup>11</sup></xref> En efecto, hay
				admisión de parte del propio secretario Suárez en varios puntos al respecto. El
				primero de ellos nos ubica en el terreno de la polémica sobre cuál es el problema de
				México y por tanto de la política económica a seguir. Según el secretario de
				Hacienda, hay dos tendencias antagónicas, una que lo define como el progreso
				económico y otra que lo plantea como la estabilidad monetaria: “No, señor ingeniero
				[Pani], el problema de México no está en lograr la estabilidad monetaria. El
				problema de México en el terreno económico consiste en lograr la elevación del
				ingreso nacional y la elevación de la renta per cápita, alcanzándose, hasta donde
				eso es posible, una mejor distribución de dicho ingreso” (<xref ref-type="bibr"
					rid="B22">Suárez, 1977, p. <sc>xcii</sc></xref>).</p>
			<p>El segundo punto está representado por el menosprecio de los riesgos de la
					inflación.<xref ref-type="fn" rid="fn12"><sup>12</sup></xref> El secretario
				Suárez lo muestra cuando declara que concediéndole toda su importancia a la
				estabilidad monetaria, plantea que hay objetivos más importantes de alcanzar y que
				es necesario sacrificarla cuando se convierte en un obstáculo:</p>
			<disp-quote>
				<p> dos han sido las tendencias antagónicas que presidieron la política financiera
					en el periodo azaroso que transcurre entre las dos guerras. Por una parte, la
					política que considera esencial la estabilidad monetaria, principalmente la
					exterior, y la necesidad de alcanzarla a cualquier precio. La segunda es aquella
					que, concediéndole toda su importancia a la estabilidad monetaria, estima que
					puede haber objetivos más importantes que hay que alcanzar y que hay que
					sacrificarla cuando llega a constituir un obstáculo para alcanzar tales
					objetivos (<xref ref-type="bibr" rid="B22">Suárez, 1977, pp.
						<sc>xcii-xciii</sc></xref>).</p>
			</disp-quote>
			<p>Asimismo, en otro momento, el secretario Suárez (<xref ref-type="bibr" rid="B26"
					>Torres, 1979, p. 288</xref>) reitera el punto: “Si por falta […] de ahorro,
				aparece el desempleo y los recursos naturales no pueden ser explotados, es legítimo
				y conveniente crear dinero por medio de la prensa de imprimir, aún a riesgo de
				alterar el nivel de precios.”</p>
			<p>El tercer punto está expresado en el menosprecio de los riesgos del financiamiento
				deficitario. El secretario Suárez lo muestra cuando piensa (<xref ref-type="bibr"
					rid="B22">1977, p. <sc>xcvii</sc></xref>) que este financiamiento “era en todo
				caso un mal necesario que había que minimizar”.</p>
			<p>Para mostrar el menosprecio de la administración cardenista a los riesgos de las
				restricciones externas recurriremos al análisis de los resultados económicos en la
				etapa de arranque, específicamente en el periodo 1936-1937. El deterioro del sector
				externo se produce especialmente en ese lapso, cuando hubo una pérdida de 3.4% del
					<sc>pib</sc> en la balanza comercial; en contraste, el deterioro fue de 1.4% del
					<sc>pib</sc> en la misma balanza en 1938-1940. Las reservas internacionales,
				también como proporción del <sc>pib</sc>, cayeron 4.5 puntos porcentuales, de 7.4%
				en 1935 a 2.9% en 1937; en comparación, las reservas se recuperaron 1.3 puntos
				porcentuales del <sc>pib</sc> en 1938-1940 (véase cuadro 1).</p>
			<p>Para mostrar el menosprecio de la administración cardenista a la reacción de los
				agentes económicos ante las políticas agresivas ajenas al mercado enumeraremos unos
				ejemplos al respecto. Se tiene la tolerancia del régimen cardenista al incremento de
				los movimientos de huelga, especialmente en 1935 y 1936, las cuales provocaron
				alarma en el sector patronal por su combatividad;<xref ref-type="fn" rid="fn13"
						><sup>13</sup></xref> las expropiaciones realizadas, como las de
				ferrocarriles en 1937, y el uso de una retórica con un fuerte tono antiempresarial y
				socialista. Sobre este último punto, es necesario destacar que la retórica
				cardenista tuvo dos fases: una en la que la retórica fue antiempresarial antes de
				1938, y posteriormente, otra más moderada. Esto corresponde también a la hipótesis
				de que en el régimen cardenista fue uno antes de la expropiación de la industria
				petrolera y otro posteriormente. Por ejemplo, <xref ref-type="bibr" rid="B1">Águila
					(2010)</xref> refiere cómo Cárdenas se dio “a la tarea de una actividad febril
				de reformas económicas e institucionales profundas en el breve lapso de unos tres
				años y comienza a declinar a partir de su clímax asociado a la expropiación
				petrolera de marzo de 1938 hasta la controvertida elección de 1940” (p. 97).</p>
		</sec>
		<sec id="sec-5">
			<title>Política fiscal</title>
			<p>El objetivo de esta sección es presentar las objeciones a la posición de la hipótesis
				alternativa respecto a la política fiscal. La principal de ellas es que el
				planteamiento de moderación fiscal con déficits pequeños del gobierno federal,
				ofrece una evidencia parcial de la magnitud del déficit fiscal y de los momentos de
				su impacto macro. Dado el entrelazamiento de la política fiscal y monetaria, lo
				referente a la banca nacional<xref ref-type="fn" rid="fn14"><sup>14</sup></xref> lo
				cubriremos en la siguiente sección, donde el análisis de la política monetaria nos
				dará una mejor perspectiva del impulso extraordinario que el sector público implicó
				para la economía.</p>
			<sec id="sec-5.1">
				<title>Hipótesis alternativa</title>
				<p>Sobre la expansión de la política fiscal, <xref ref-type="bibr" rid="B10"
						>Cárdenas (1993)</xref> señala que hubo un superávit menor en 1935 de 0.3%
					del <sc>pib</sc> y déficits pequeños en 1936, 1937, 1939 y 1940, en promedio de
					0.3% del <sc>pib</sc>; el déficit un poco mayor fue de 0.9% del <sc>pib</sc> en
					1938, lo cual lo explica como parte de la política anticíclica requerida por las
						circunstancias.<xref ref-type="fn" rid="fn15"><sup>15</sup></xref> De esta
					manera, concluye <xref ref-type="bibr" rid="B10">Cárdenas (1993, p.693)</xref>,
					esta evidencia contrasta “con la creencia generalizada de que Lázaro Cárdenas
					fue un presidente que ejerció fuertes déficit fiscales” (véase <xref
						ref-type="table" rid="t2">cuadro 2</xref>).</p>
				<table-wrap id="t2">
					<label>CUADRO 2</label>
					<caption>
						<title>BALANCE DEL GOBIERNO FEDERAL (MILLONES DE PESOS)</title>
					</caption>
					<alternatives>
						<graphic xlink:href="t2.jpg"/>
					<table>
						<thead>
							<tr>
								<th>Año</th>
								<th>Santillán y Rosas</th>
								<th>Porcentaje del PIB</th>
								<th>Cárdenas e INEGI</th>
								<th>Porcentaje del PIB</th>
								<th>Banco de México</th>
								<th>Porcentaje del PIB</th>
							</tr>
						</thead>
						<tbody>
							<tr>
								<td>1934</td>
								<td>s. d.</td>
								<td>s. d.</td>
								<td>30</td>
								<td>0.7</td>
								<td>28.4</td>
								<td>0.7</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>1935</td>
								<td>12.2</td>
								<td>0.3</td>
								<td>12</td>
								<td>0.3</td>
								<td>42.2</td>
								<td>0.9</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>1936</td>
								<td>-22.4</td>
								<td>-0.4</td>
								<td>-21</td>
								<td>-0.4</td>
								<td>-72</td>
								<td>-1.3</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>1937</td>
								<td>-31.1</td>
								<td>-0.5</td>
								<td>-28</td>
								<td>-0.4</td>
								<td>-69</td>
								<td>-1</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>1938</td>
								<td>-68.5</td>
								<td>-0.9</td>
								<td>-66</td>
								<td>-0.9</td>
								<td>-17.3</td>
								<td>-0.2</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>1939</td>
								<td>-20.9</td>
								<td>-0.3</td>
								<td>-5</td>
								<td>-0.1</td>
								<td>-42</td>
								<td>-0.5</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>1940</td>
								<td>-47.6</td>
								<td>-0.6</td>
								<td>-33</td>
								<td>-0.4</td>
								<td>-72</td>
								<td>-0.9</td>
							</tr>
						</tbody>
					</table>
				</alternatives>
					<table-wrap-foot>
							<fn id="TFN3">
								<p>Nota: los balances fiscales de <xref ref-type="bibr" rid="B33"
										>Santillán y Rosas (1962)</xref>, <xref ref-type="bibr"
										rid="B10">Cárdenas (1993)</xref> e <xref ref-type="bibr"
										rid="B13">INEGI (2015)</xref> son estimados con la
									metodología ingreso-gasto; los del <xref ref-type="bibr"
										rid="B3">Banco de México (1933-1952, particularmente
										1951)</xref> son estimados con la metodología de
									financiamiento.</p>
							</fn>
					</table-wrap-foot>
								<attrib>Fuentes: <xref ref-type="bibr" rid="B33">Santillán y Rosas
										(1962)</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B13">INEGI
										(2015)</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B10">Cárdenas
										(1993)</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B32">Banco de
										México (1933-1952, particularmente 1951)</xref>.</attrib>
				</table-wrap>
			</sec>
			<sec id="sec-5.2">
				<title>Perspectiva contemporánea</title>
				<p>La versión contemporánea apunta a tres aspectos que permiten tener una lectura
					distinta de la disciplina fiscal del gobierno federal a la de la hipótesis
					alternativa.</p>
				<p>El primero de ellos es que las cifras históricas del déficit público bajo el
					enfoque de ingreso-gasto tienen fallas metodológicas que llevan a problemas de
					interpretación y, por ello, el enfoque de medición del déficit público mediante
					el financiamiento del mismo es una mejor práctica.<xref ref-type="fn" rid="fn16"
							><sup>16</sup></xref> En efecto, las estadísticas proporcionadas por el
						<xref ref-type="bibr" rid="B13">Instituto Nacional de Estadística y
						Geografía [INEGI] (2015)</xref> y utilizadas generalmente por los analistas
					no son precisas respecto a los ingresos y gastos fiscales. Por el lado de los
					ingresos no es claro si incluyen o no los financiamientos y los subsidios
					virtuales concedidos, y por el lado de los gastos si incluyen o no las
					amortizaciones y los subsidios virtuales.</p>
				<p>La medición del <xref ref-type="bibr" rid="B3">Banco de México (1933-1952,
						particularmente 1951)</xref> reporta el déficit promedio anual de 0.8% del
						<sc>pib</sc>, el doble del reportado por el <xref ref-type="bibr" rid="B13"
						>INEGI (2015)</xref>. Sin embargo, más que la magnitud, lo destacable es la
					configuración del arranque de la política económica cardenista. Los años de
					mayor déficit fueron 1936 y 1937 con 1.3 y 1% del <sc>pib</sc>,
						respectivamente.<xref ref-type="fn" rid="fn17"><sup>17</sup></xref>
					Asimismo, que el impulso fiscal importante de 2.6% del <sc>pib</sc> fue en 1936.
					Nuestros cálculos del <sc>pib</sc> potencial<xref ref-type="fn" rid="fn18"
							><sup>18</sup></xref> sugieren que la economía podía crecer sin
					presionar a la oferta en poco más de 3% y en contraste creció 8% en 1936.<xref
						ref-type="fn" rid="fn19"><sup>19</sup></xref> Posteriormente, los déficit se
					reducen reflejando el freno relativo que hemos aludido (véanse <xref
						ref-type="table" rid="t1">cuadros 1</xref> y <xref ref-type="table" rid="t2"
						>2</xref>).</p>
				<p>El segundo punto es que, para valorar la disciplina fiscal cardenista, las
					proporciones del déficit público respecto al <sc>pib</sc>, pueden ser
					complementadas con la correspondencia entre déficit a ingresos. En efecto,
					escalar variables económicas en relación con el <sc>pib</sc> nos permite evaluar
					su relevancia en términos del tamaño de la economía y el posible impacto en
					ella, lo que es, obviamente, útil. Sin embargo, en este caso, además del posible
					impacto en la economía, lo que interesa apreciar es el grado de disciplina
					fiscal del régimen cardenista. Con este parámetro observamos desviaciones
					importantes entre ingresos ordinarios y financiamiento, no sorpresivamente, de
					manera especial en 1936-1937<xref ref-type="fn" rid="fn20"><sup>20</sup></xref>
					(véase <xref ref-type="table" rid="t3">cuadro 3</xref>).</p>
				<table-wrap id="t3">
					<label>CUADRO 3</label>
					<caption>
						<title>BALANCE E INGRESOS DEL GOBIERNO FEDERAL (MILLONES DE PESOS)</title>
					</caption>
					<alternatives>
						<graphic xlink:href="t3.jpg"/>
					<table>
						<thead>
							<tr>
								<th>Año</th>
								<th>Banco de México</th>
								<th>Porcentaje del PIB</th>
								<th>Ingresos efectivos</th>
								<th>Porcentaje del PIB</th>
								<th>Déficit/ ingresos en porcentaje</th>
							</tr>
						</thead>
						<tbody>
							<tr>
								<td>1934</td>
								<td>28.4</td>
								<td>0.7</td>
								<td>s. d.</td>
								<td>s. d.</td>
								<td>s. d.</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>1935</td>
								<td>42.2</td>
								<td>0.9</td>
								<td>313</td>
								<td>6.9</td>
								<td>13.5</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>1936</td>
								<td>-72</td>
								<td>-1.3</td>
								<td>379.9</td>
								<td>7.1</td>
								<td>-19</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>1937</td>
								<td>-69</td>
								<td>-1</td>
								<td>435.1</td>
								<td>6.4</td>
								<td>-15.9</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>1938</td>
								<td>-17.3</td>
								<td>-0.2</td>
								<td>438.3</td>
								<td>6</td>
								<td>-3.9</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>1939</td>
								<td>-42</td>
								<td>-0.5</td>
								<td>494.9</td>
								<td>6.4</td>
								<td>-8.5</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>1940</td>
								<td>-72</td>
								<td>-0.9</td>
								<td>510</td>
								<td>6.2</td>
								<td>-14.1</td>
							</tr>
						</tbody>
					</table>
				</alternatives>
								<attrib>Fuentes: <xref ref-type="bibr" rid="B33">Santillán y Rosas
										(1962)</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B3">Banco de
										México (1933-1952, particularmente 1951)</xref>.</attrib>
				</table-wrap>

				<p>Por último, que la evaluación de la magnitud del déficit debe también considerar
					el origen del financiamiento para valorar la disciplina fiscal. En el caso de la
					administración cardenista dicho origen es emisión primaria, lo que aun en
					magnitudes moderadas, incorpora vulnerabilidad a las finanzas públicas y a la
						economía.<xref ref-type="fn" rid="fn21"><sup>21</sup></xref></p>
			</sec>
		</sec>
		<sec id="sec-6">
			<title>Política monetaria</title>
			<p>El objetivo de esta sección es presentar las objeciones a la posición de la hipótesis
				alternativa respecto a la política monetaria. La principal refutación de la
				perspectiva contemporánea es que el financiamiento a través del redescuento y
				crédito a la banca nacional y comercial no está registrado por esta hipótesis,
				ignorando una parte importante de las fuentes de expansión monetaria.</p>

			<sec id="sec-6.1">
				<title>Hipótesis alternativa</title>
				<p>Esta hipótesis plantea que la expansión de la política monetaria fue para
					lubricar de circulante a la economía ya que la administración hacendaria
					cardenista tenía la convicción de que era necesario aumentar el nivel de precios
					y dado que venía de una aguda restricción monetaria aumentó el circulante en la
					economía. El monto casi constante de la oferta de dinero en porcentaje del
						<sc>pib</sc> durante el sexenio cardenista muestra que el crecimiento de la
					misma creció a la par que la economía:</p>
				<disp-quote>
					<p> los niveles de la oferta monetaria como porcentaje del
						style="font-variant:small-caps;">pib continuaron aumentando lentamente y
						llegaron a 12.4% en 1936, para después descender a 10.7% en 1938 y
						recuperarse a 12% en 1939 […] En general, la oferta de dinero fluctuó desde
						los años veinte hasta los treinta entre 10 y 12.5%, con excepción de los
						peores años de la Gran Depresión. Es decir, no se puede hablar de una gran
						expansión de la cantidad de dinero en circulación, pues más bien su
						crecimiento acompañó a la expansión de la economía (<xref ref-type="bibr"
							rid="B11">Cárdenas, 2008, p. 817</xref>).</p>
				</disp-quote>
				<p>Prosigue el planteamiento de la hipótesis alternativa al afirmar que cuando la
					inflación rebasó los límites deseados, las autoridades redujeron la base
					monetaria para detener la inflación, tal como se observa en la caída de su
					crecimiento en 1937. Asimismo, que la inflación no sólo fue causada por el banco
					central, sino también por los bancos comerciales y el público:</p>
				<disp-quote>
					<p>en los años de 1934 a 1936 la base monetaria contribuyó con más del 100% del
						crecimiento de la oferta […]. Naturalmente, eso contribuyó al crecimiento de
						los precios a partir de mediados de 1936 […]. Sin embargo, esta tendencia se
						rompió en 1937 cuando el Banco de México restringió la base monetaria,
						probablemente cuando se dio cuenta que la inflación se estaba acelerando,
						pero la oferta de dinero nominal continuó su crecimiento ya que los bancos
						tenían una fuerte demanda de crédito, por lo que recurrieron a sus reservas
						para hacer crecer el crédito interno (<xref ref-type="bibr" rid="B10"
							>Cárdenas, 1993, pp. 688-689</xref>).</p>
				</disp-quote>
			</sec>
			<sec id="sec-6.2">
				<title>Perspectiva contemporánea</title>
				<p>Esta perspectiva señala que la política monetaria fue expansiva ya que el banco
					central fungió como un <italic>cuasi</italic> banco de desarrollo para producir
					el financiamiento, pero con el agravante de que su fondeo provenía de la emisión
					primaria.</p>
				<p>Asimismo, que la monetización de la economía era ya adecuada para la actividad
					económica en 1936, y que la restricción de la base monetaria en 1937 fue por la
					reducción del componente externo de la base, es decir, por la caída de las
					reservas internacionales debida a la sobrevaluación y otras causas adversas y no
					por el componente interno, el cual aumentó. Por último, que los bancos
					comerciales y el público actuaron bajo la premisa de una política económica
					expansiva al aprovechar la oportunidad de financiamiento disponible y las bajas
					tasas.</p>
				<sec id="sec-6.2.1">
					<title>Expansión monetaria</title>
					<p>El análisis de la expansión monetaria se realiza a través de la oferta, base
						y multiplicador, así como la elasticidad de billetes y monedas y las bajas
						tasas de interés. Estas variables explican cabalmente la expansión monetaria
						del periodo. Nuestros cálculos indican que, después de la grave crisis de
						faltante de circulante en 1931, el proceso de remonetización de la economía
						se alcanzó aproximadamente en 1934 o 1935 y de ahí en adelante hubo un
						crecimiento de la oferta de dinero por encima de la actividad económica.
							<xref ref-type="bibr" rid="B15">Medina (1978)</xref> señala que “[e]s
						muy probable que cuando el gobierno decidió adoptar esta política monetaria
						[de aumento del circulante] no esperaba que la inflación resultase tan aguda
						como parecía indicarlo la teoría” (pp. 40-41).</p>
					<p>Efectivamente, la oferta de dinero real a fines de 1926 se recuperó en 1934.
						El monto del <sc>pib</sc> real que se tenía en 1926, el año previo al inicio
						de la Gran Depresión en México (la cual inició prematuramente en 1927 para
						el país), se recuperó aproximadamente al final de 1935. Ambos años, 1926 y
						1927, tuvieron inflaciones promedio prácticamente nulas, -1.8 y -0.3%,
						respectivamente. En el proceso de recuperación de 1932 a 1935, las tasas
						medias de crecimiento del <sc>pib</sc> real y de la oferta de dinero real
						fueron de 8.5% en ambas variables. De esta forma, observamos que hubo un
						proceso de monetización de la economía desde su punto más bajo en 1932 hasta
						1935. En consecuencia, podemos argüir que la monetización de la economía
						estaba razonablemente empatada entre volumen de la producción y la cantidad
						de dinero real para adquirirla en 1935 (véase <xref ref-type="table"
							rid="t4">cuadro 4</xref>).</p>
					<table-wrap id="t4">
						<label>CUADRO 4</label>
						<caption>
							<title>PIB REAL Y OFERTA MONETARIA REAL, MILLONES DE PESOS,
									1926-1940<sup>a</sup></title>
						</caption>
						<alternatives>
							<graphic xlink:href="t4.jpg"/>
						<table>
							<thead>
								<tr>
									<th>Año</th>
									<th>PIB real</th>
									<th>Tasa anual</th>
									<th>Oferta monetaria real</th>
									<th>Tasa anual</th>
								</tr>
							</thead>
							<tbody>
								<tr>
									<td>1926</td>
									<td>453</td>
									<td>6</td>
									<td>445</td>
									<td>18</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>1927</td>
									<td>433</td>
									<td>-4.4</td>
									<td>425</td>
									<td>-4.5</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>1928</td>
									<td>436</td>
									<td>0.6</td>
									<td>546</td>
									<td>28.4</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>1929</td>
									<td>419</td>
									<td>-3.9</td>
									<td>565</td>
									<td>3.7</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>1930</td>
									<td>393</td>
									<td>-6.3</td>
									<td>576</td>
									<td>1.9</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>1931</td>
									<td>406</td>
									<td>3.3</td>
									<td>262</td>
									<td>-54.5</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>1932</td>
									<td>345</td>
									<td>-14.9</td>
									<td>385</td>
									<td>46.9</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>1933</td>
									<td>384</td>
									<td>11.3</td>
									<td>419</td>
									<td>8.8</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>1934</td>
									<td>410</td>
									<td>6.7</td>
									<td>464</td>
									<td>10.7</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>1935</td>
									<td>441</td>
									<td>7.4</td>
									<td>491</td>
									<td>5.9</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>1936</td>
									<td>476</td>
									<td>8</td>
									<td>558</td>
									<td>13.6</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>1937</td>
									<td>492</td>
									<td>3.3</td>
									<td>480</td>
									<td>-14</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>1938</td>
									<td>500</td>
									<td>1.6</td>
									<td>505</td>
									<td>5.2</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>1939</td>
									<td>527</td>
									<td>5.4</td>
									<td>596</td>
									<td>18</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>1940</td>
									<td>534</td>
									<td>1.4</td>
									<td>686</td>
									<td>15.1</td>
								</tr>
							</tbody>
						</table>
					</alternatives>
						<table-wrap-foot>
				
								<fn id="TFN6">
									<p><sup>a</sup> El PIB y la oferta en términos reales se
										obtuvieron de las cifras nominales correspondientes y el
										deflactor del PIB base 2008 = 100. Se usa este año base
										debido a que el artículo es parte de una investigación más
										amplia que cubre el periodo 1921-2015.</p>
								</fn>
						</table-wrap-foot>
									<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B13">INEGI (2015)</xref> y
											<xref ref-type="bibr" rid="B34">Banco de México
											(1979)</xref>.</attrib>
					</table-wrap>
					<p>Esto fue especialmente cierto en 1936, con una tasa de la oferta monetaria
						real de 13.6% y de nuevo en 1939 con una tasa de 18%, los dos años con
						crecimiento del <sc>pib</sc> importante en el sexenio (8 y 5.4%,
							respectivamente).<xref ref-type="fn" rid="fn22"><sup>22</sup></xref>
						Cabe aclarar que la oferta monetaria también se expandió de manera
						significativa en 1940. Sin embargo, al contrario de años anteriores, en los
						cuales la tendencia de aumento fue por el componente interno de la base
						monetaria, el incremento del último año del sexenio se debió principalmente
						al componente externo de la base (reservas internacionales) por la entrada
						de capitales, es decir, un choque externo causado por el inicio de la
						segunda guerra mundial (véanse <xref ref-type="table" rid="t4">cuadros
							4</xref> y <xref ref-type="table" rid="t5">5</xref>).</p>
					<table-wrap id="t5">
						<label>CUADRO 5</label>
						<caption>
							<title>BASE MONETARIA: ORIGEN Y FINANCIAMIENTO<sup>a</sup> (EN MILLONES
								DE PESOS) </title>
						</caption>
						<alternatives>
							<graphic xlink:href="t5.jpg"/>
						<table>
							<thead>
								<tr>
									<th/>
									<th>1934</th>
									<th>1935</th>
									<th>1936</th>
									<th>1937</th>
									<th>1938</th>
									<th>1939</th>
									<th>1940</th>
								</tr>
							</thead>
							<tbody>
								<tr>
									<td>Base monetaria</td>
									<td>250</td>
									<td>388</td>
									<td>437</td>
									<td>424</td>
									<td>475</td>
									<td>560</td>
									<td>722</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Origen externo (reservas internacionales)</td>
									<td>191</td>
									<td>335</td>
									<td>322</td>
									<td>202</td>
									<td>212</td>
									<td>210</td>
									<td>310</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Origen interno (financiamiento)</td>
									<td>59</td>
									<td>53</td>
									<td>115</td>
									<td>222</td>
									<td>263</td>
									<td>350</td>
									<td>412</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Gobierno</td>
									<td>-11</td>
									<td>-22</td>
									<td>26</td>
									<td>42</td>
									<td>149</td>
									<td>223</td>
									<td>308</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Empresas y particulares</td>
									<td>42</td>
									<td>47</td>
									<td>61</td>
									<td>53</td>
									<td>75</td>
									<td>94</td>
									<td>85</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Bancos</td>
									<td>28</td>
									<td>28</td>
									<td>28</td>
									<td>127</td>
									<td>39</td>
									<td>33</td>
									<td>19</td>
								</tr>
								<tr>
									<td colspan="8">Tasas de crecimiento anuales</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Base monetaria</td>
									<td/>
									<td>55.2</td>
									<td>12.6</td>
									<td>-3</td>
									<td>12</td>
									<td>17.9</td>
									<td>28.9</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Origen externo (reservas internacionales)</td>
									<td/>
									<td>75.4</td>
									<td>-3.9</td>
									<td>-37.3</td>
									<td>5</td>
									<td>-0.9</td>
									<td>47.6</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Origen interno (financiamiento)</td>
									<td/>
									<td>-10.2</td>
									<td>117</td>
									<td>93</td>
									<td>18.5</td>
									<td>33.1</td>
									<td>17.7</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Gobierno</td>
									<td/>
									<td>100</td>
									<td>-218.2</td>
									<td>61.5</td>
									<td>254.8</td>
									<td>49.7</td>
									<td>38.1</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Empresas y particulares</td>
									<td/>
									<td>11.9</td>
									<td>29.8</td>
									<td>-13.1</td>
									<td>41.5</td>
									<td>25.3</td>
									<td>-9.6</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Bancos</td>
									<td/>
									<td>0</td>
									<td>0</td>
									<td>353.6</td>
									<td>-69.3</td>
									<td>-15.4</td>
									<td>-42.4</td>
								</tr>
								<tr>
									<td colspan="8">En porcentaje del PIB</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Base monetaria</td>
									<td>6</td>
									<td>8.5</td>
									<td>8.2</td>
									<td>6.2</td>
									<td>6.5</td>
									<td>7.2</td>
									<td>8.8</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Origen externo (reservas internacionales)</td>
									<td>4.6</td>
									<td>7.4</td>
									<td>6</td>
									<td>3</td>
									<td>2.9</td>
									<td>2.7</td>
									<td>3.8</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Origen interno (financiamiento)</td>
									<td>1.4</td>
									<td>1.2</td>
									<td>2.2</td>
									<td>3.3</td>
									<td>3.6</td>
									<td>4.5</td>
									<td>5</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Gobierno</td>
									<td>-0.3</td>
									<td>-0.5</td>
									<td>0.5</td>
									<td>0.6</td>
									<td>2</td>
									<td>2.9</td>
									<td>3.7</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Empresas y particulares</td>
									<td>1</td>
									<td>1</td>
									<td>1.1</td>
									<td>0.8</td>
									<td>1</td>
									<td>1.2</td>
									<td>1</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Bancos</td>
									<td>0.7</td>
									<td>0.6</td>
									<td>0.5</td>
									<td>1.9</td>
									<td>0.5</td>
									<td>0.4</td>
									<td>0.2</td>
								</tr>
								<tr>
									<td colspan="8">Estructura porcentual</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Base monetaria</td>
									<td>100</td>
									<td>100</td>
									<td>100</td>
									<td>100</td>
									<td>100</td>
									<td>100</td>
									<td>100</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Origen externo (reservas internacionales)</td>
									<td>76.4</td>
									<td>86.3</td>
									<td>73.7</td>
									<td>47.6</td>
									<td>44.6</td>
									<td>37.5</td>
									<td>42.9</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Origen interno (financiamiento)</td>
									<td>23.6</td>
									<td>13.7</td>
									<td>26.3</td>
									<td>52.4</td>
									<td>55.4</td>
									<td>62.5</td>
									<td>57.1</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Gobierno</td>
									<td>-4.4</td>
									<td>-5.7</td>
									<td>5.9</td>
									<td>9.9</td>
									<td>31.4</td>
									<td>39.8</td>
									<td>42.7</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Empresas y particulares</td>
									<td>16.8</td>
									<td>12.1</td>
									<td>14</td>
									<td>12.5</td>
									<td>15.8</td>
									<td>16.8</td>
									<td>11.8</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Bancos</td>
									<td>11.2</td>
									<td>7.2</td>
									<td>6.4</td>
									<td>30</td>
									<td>8.2</td>
									<td>5.9</td>
									<td>2.6</td>
								</tr>
							</tbody>
						</table>
					</alternatives>
						<table-wrap-foot>
				
								<fn id="TFN8">
									<p><sup>a</sup> La base monetaria está calculada como recursos
										totales del Banco de México menos disponibilidades en bancos
										y otros recursos con lo cual se respeta estrictamente el
										marco contable de los recursos o activos del Banco de
										México.</p>
								</fn>
						</table-wrap-foot>
									<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B34">Banco de México
											(1979)</xref>.</attrib>
					</table-wrap>
					<p>Es un planteamiento debatible la hipótesis alternativa según la cual la gran
						expansión de la cantidad de dinero en circulación acompañó a la expansión de
						la economía. Esto es, un porcentaje relativamente estable de la oferta
						monetaria respecto al <sc>pib</sc> lo que indica es que la velocidad del
						dinero es estable; no que la cantidad de dinero estuvo acorde con el
						crecimiento de la economía<xref ref-type="fn" rid="fn23"
							><sup>23</sup></xref> (véase <xref ref-type="table" rid="t6">cuadro
							6</xref>).</p>
					<table-wrap id="t6">
						<label>CUADRO 6</label>
						<caption>
							<title>OFERTA MONETARIA</title>
						</caption>
						<alternatives>
							<graphic xlink:href="t6.jpg"/>
						<table>
							<thead>
							<tr>
								<th/>
								<th><italic>1933</italic></th>
								<th><italic>1934</italic></th>
								<th><italic>1935</italic></th>
								<th><italic>1936</italic></th>
								<th><italic>1937</italic></th>
								<th><italic>1938</italic></th>
								<th><italic>1939</italic></th>
								<th><italic>1940</italic></th>
							</tr>
							</thead>
							<tbody>
							<tr>
								<td><italic>Oferta monetaria (fin de
									periodo)<sup>a</sup></italic></td>
								<td><italic>411</italic></td>
								<td><italic>468</italic></td>
								<td><italic>515</italic></td>
								<td><italic>626</italic></td>
								<td><italic>663</italic></td>
								<td><italic>737</italic></td>
								<td><italic>883</italic></td>
								<td><italic>1 062</italic></td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Billetes y monedas<sup>b</sup></td>
								<td>241</td>
								<td>279</td>
								<td>316</td>
								<td>407</td>
								<td>456</td>
								<td>513</td>
								<td>598</td>
								<td>662</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Depósitos en moneda nacional</td>
								<td>170</td>
								<td>189</td>
								<td>199</td>
								<td>219</td>
								<td>207</td>
								<td>224</td>
								<td>285</td>
								<td>400</td>
							</tr>
							<tr>
								<td><italic>Reservas<sup>c</sup></italic></td>
								<td>105</td>
								<td>121</td>
								<td>142</td>
								<td>130</td>
								<td>119</td>
								<td>144</td>
								<td>146</td>
								<td>276</td>
							</tr>
							<tr>
								<td><italic>Billetes y monedas/depósitos</italic></td>
								<td>1.4</td>
								<td>1.5</td>
								<td>1.6</td>
								<td>1.9</td>
								<td>2.2</td>
								<td>2.3</td>
								<td>2.1</td>
								<td>1.7</td>
							</tr>
							<tr>
								<td><italic>Reservas/depósitos</italic></td>
								<td>0.6</td>
								<td>0.6</td>
								<td>0.7</td>
								<td>0.6</td>
								<td>0.6</td>
								<td>0.6</td>
								<td>0.5</td>
								<td>0.7</td>
							</tr>
							<tr>
								<td><italic>Multiplicador bancario<sup>d</sup></italic></td>
								<td>1.19</td>
								<td>1.17</td>
								<td>1.12</td>
								<td>1.17</td>
								<td>1.15</td>
								<td>1.12</td>
								<td>1.19</td>
								<td>1.13</td>
							</tr>
							<tr>
								<td><italic>Elasticidad de billetes y monedas de la
											oferta<sup>e</sup></italic></td>
								<td>s. d.</td>
								<td>0.58</td>
								<td>0.59</td>
								<td>0.62</td>
								<td>0.65</td>
								<td>0.69</td>
								<td>0.70</td>
								<td>0.68</td>
							</tr>
							<tr>
								<td colspan="9"><italic>Tasas de crecimiento</italic></td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Oferta monetaria (fin de periodo)</td>
								<td/>
								<td>13.9</td>
								<td>10</td>
								<td>21.6</td>
								<td>5.9</td>
								<td>11.2</td>
								<td>19.8</td>
								<td>20.3</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Billetes y monedas</td>
								<td/>
								<td>15.8</td>
								<td>13.3</td>
								<td>28.8</td>
								<td>12</td>
								<td>12.5</td>
								<td>16.6</td>
								<td>10.7</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Depósitos en moneda nacional</td>
								<td/>
								<td>11.2</td>
								<td>5.3</td>
								<td>10.1</td>
								<td>-5.5</td>
								<td>8.2</td>
								<td>27.2</td>
								<td>40.4</td>
							</tr>
							<tr>
								<td><italic>Reservas</italic></td>
								<td/>
								<td>15.2</td>
								<td>17.4</td>
								<td>-8.5</td>
								<td>-8.5</td>
								<td>21</td>
								<td>1.4</td>
								<td>89</td>
							</tr>
							<tr>
								<td colspan="9"><italic>En porcentaje del PIB</italic></td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Oferta monetaria (fin de periodo)</td>
								<td>10.9</td>
								<td>11.3</td>
								<td>11.3</td>
								<td>11.7</td>
								<td>9.7</td>
								<td>10.1</td>
								<td>11.3</td>
								<td>12.9</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Billetes y monedas</td>
								<td>6.4</td>
								<td>6.7</td>
								<td>7</td>
								<td>7.6</td>
								<td>6.7</td>
								<td>7</td>
								<td>7.7</td>
								<td>8</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Depósitos en moneda nacional</td>
								<td>4.5</td>
								<td>4.6</td>
								<td>4.4</td>
								<td>4.1</td>
								<td>3</td>
								<td>3.1</td>
								<td>3.7</td>
								<td>4.8</td>
							</tr>
							<tr>
								<td><italic>Reservas</italic></td>
								<td>2.8</td>
								<td>2.9</td>
								<td>3.1</td>
								<td>2.4</td>
								<td>1.7</td>
								<td>2</td>
								<td>1.9</td>
								<td>3.3</td>
							</tr>
							<tr>
								<td colspan="9"><italic>Otras variables</italic></td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Oferta monetaria real (fin de periodo, TA)</td>
								<td>8.8</td>
								<td>10.7</td>
								<td>5.9</td>
								<td>13.6</td>
								<td>-14</td>
								<td>5.2</td>
								<td>18.1</td>
								<td>15</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>PIB real (TA)</td>
								<td>11.3</td>
								<td>6.7</td>
								<td>7.4</td>
								<td>8</td>
								<td>3.3</td>
								<td>1.6</td>
								<td>5.4</td>
								<td>1.4</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>PIB nominal (TA)</td>
								<td>18</td>
								<td>9.8</td>
								<td>9.4</td>
								<td>17.7</td>
								<td>27.2</td>
								<td>7.1</td>
								<td>6.9</td>
								<td>6</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Deflactor del PIB (TA)</td>
								<td>6</td>
								<td>2.8</td>
								<td>1.8</td>
								<td>9</td>
								<td>23.1</td>
								<td>5.4</td>
								<td>1.5</td>
								<td>4.5</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Inflación fin de periodo (TA)</td>
								<td>3</td>
								<td>2.2</td>
								<td>-1.1</td>
								<td>12.5</td>
								<td>12.1</td>
								<td>5.7</td>
								<td>0.6</td>
								<td>0.8</td>
							</tr>
							</tbody>
						</table>
					</alternatives>
						<table-wrap-foot>
				
								<fn id="TFN10">
									<p><sup>a</sup> Estimada con componentes de las obligaciones de
										las instituciones de crédito. <sup>b</sup> En poder del
										público. <sup>c</sup> Las reservas se obtuvieron de las
										disponibilidades de la banca nacional y privada excluyendo
										las disponibilidades en otros bancos. <sup>d</sup> Calculado
										como [1+(4)]/[(4)+(5)]. <sup>e</sup> Cambio porcentual de la
										oferta monetaria cuando cambia 1% los billetes y monedas.
									</p>
								</fn>
								<fn id="TFN11">
									<p>Abreviaturas: TA = tasa anual.</p>
								</fn>
						</table-wrap-foot>
									<attrib>Fuentes: elaboración propia con base en <xref ref-type="bibr"
											rid="B13">INEGI (2015)</xref> y <xref ref-type="bibr"
											rid="B34">Banco de México (1979)</xref>.</attrib>
					</table-wrap>
					<p>El componente interno de la base monetaria creció en función del
						financiamiento al gobierno y a las bancas nacional y comercial. Esta
						expansión de la base monetaria se expresó en un multiplicador monetario
						superior a la unidad. Asimismo, la expansión de la oferta monetaria mediante
						la base monetaria fue crecientemente explicada por el incremento de billetes
						y monedas y no por los depósitos en el banco central (véanse cuadros 5 y
						6).</p>
					<p>La restricción de la base monetaria en 1937 se produjo por la reducción del
						componente externo de la base, es decir, por la caída de las reservas
						internacionales, no como una decisión de política de contención monetaria.
						En realidad, como apuntamos en el párrafo anterior, la parte interna de la
						misma aumentó. La evidencia nos muestra que la base monetaria disminuyó 2%
						del <sc>pib</sc>, cuando el componente externo se redujo en 3% del
							<sc>pib</sc> y el interno compensó al crecier 1% del <sc>pib</sc>.
						Específicamente, el desglose del componente interno muestra que el
						financiamiento de la banca central a los bancos fue el único elemento que
						aumentó en 1.4% del <sc>pib</sc> y el correspondiente al gobierno y empresas
						disminuyó 0.4% del <sc>pib</sc> (véase <xref ref-type="table" rid="t5"
							>cuadro 5</xref>).</p>
					<p>La hipótesis alternativa plantea que, no obstante la restricción de la base
						monetaria, el crecimiento de la oferta monetaria continuó por el
						financiamiento de los bancos. Lo que esta hipótesis no menciona es que fue
						la banca nacional la que hizo preponderadamente este financiamiento. En
						efecto, el financiamiento de las instituciones financieras permaneció
						prácticamente constante con 10.3% del <sc>pib</sc> en 1937, respecto a 1936;
						sin embargo, su composición cambió.<xref ref-type="fn" rid="fn24"
								><sup>24</sup></xref></p>
					<p>En suma, la reducción de la base monetaria no se debió a una política de
						moderación de las autoridades monetarias, sino a la caída de las reservas
						internacionales, que las autoridades compensaron parcialmente con mayores
						recursos a la banca nacional. Esto es, no había intención de frenar el
						crecimiento de la base; en realidad fueron las condiciones de
						sobrevaluación, expectativas devaluatorias y el incremento de importaciones
						las que hicieron caer las reservas internacionales y, por lo tanto, la base
						monetaria.</p>
					<p>Otro elemento a considerar es que, si bien el banco central inició una
						reducción de los redescuentos a partir del segundo semestre de 1937, esta
						moderación en la expansión monetaria resultaría frustrada en esencia.<xref
							ref-type="fn" rid="fn25"><sup>25</sup></xref></p>
					<p>Igualmente, las tasas de interés no reflejaban el riesgo de los
						financiamientos en el periodo. De acuerdo con Palacios (1953) las tasas de
						interés eran menores que el nivel de riesgo que sugerían las condiciones
						económicas. Esto reflejaba que los bancos asociados se respaldaban en el
						banco central para ampliar sus operaciones en vez de considerar el riesgo
						existente y cobrar tasas de interés de acuerdo con ello. Este comportamiento
						de las bancas nacional y comercial incentivó al público para solicitar mayor
						crédito.</p>
				</sec>
				<sec id="sec-6.2.2">
					<title>Financiamiento al gobierno federal</title>
					<p>Entre los puntos más polémicos de la política monetaria está el
						financiamiento del banco central al gobierno. El primero es el aumento del
						saldo deudor del gobierno que alcanzó 308 000 000 cuando al inicio del
						sexenio había un ahorro neto (véanse <xref ref-type="table" rid="t5">cuadros
							5</xref> y <xref ref-type="table" rid="t7">7</xref>). Asimismo, hubo
						límites legales que se violaron en el procedimiento, como el sobregiro de
						finales de 1937. Este último, como se comentó más arriba, fue utilizado para
						financiar las actividades del Banco Ejidal, lo cual ilustra dos aspectos de
						la política monetaria: primero, que se estaba abusando de la práctica de
						redescuento con lo que se incurría en un alto riesgo de impago y, segundo,
						que para evitarse fue sustituido por crédito directo al gobierno. <xref
							ref-type="bibr" rid="B22">Suárez (1977)</xref> explica el origen del
						sobregiro: “el Banco de México se negaba a redescontar los documentos que le
						enviaban los bancos agrícolas, principalmente el Ejidal, alegando que no
						llenaban los requisitos [y dada la necesidad de financiamiento se] propuso
						[…] que con ese suplemento yo ampliase las operaciones del Banco Ejidal”
						(pp. 112-113).</p>
					<table-wrap id="t7">
						<label>CUADRO 7</label>
						<caption>
							<title>FINANCIAMIENTO AL GOBIERNO FEDERAL, 1934-1940 (EN MILLONES DE
								PESOS)</title>
						</caption>
						<alternatives>
							<graphic xlink:href="t7.jpg"/>
						<table>
							<thead>
								<tr>
									<th><italic>Financiamiento</italic></th>
									<th><italic>1934</italic></th>
									<th><italic>1935</italic></th>
									<th><italic>1936</italic></th>
									<th><italic>1937</italic></th>
									<th><italic>1938</italic></th>
									<th><italic>1939</italic></th>
									<th><italic>1940</italic></th>
								</tr>
							</thead>
							<tbody>
								<tr>
									<td>Cuenta del gobierno federal (2+3-6) <sup>a</sup></td>
									<td>–</td>
									<td>–</td>
									<td>21.8</td>
									<td>122.7</td>
									<td>146.9</td>
									<td>223</td>
									<td>249.9</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Bonos de caminos</td>
									<td>–</td>
									<td>4.2</td>
									<td>6.8</td>
									<td>16.5</td>
									<td>28.7</td>
									<td>39.3</td>
									<td>42.2</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Crédito</td>
									<td>–</td>
									<td>–</td>
									<td>15</td>
									<td>106.2</td>
									<td>118.2</td>
									<td>183.7</td>
									<td>–</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Límite legal</td>
									<td>–</td>
									<td>14.7</td>
									<td>21.7</td>
									<td>33.1</td>
									<td>–</td>
									<td>–</td>
									<td>–</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Sobregiro (1-4)</td>
									<td>–</td>
									<td>–</td>
									<td>0.1</td>
									<td>89.6</td>
									<td>–</td>
									<td>–</td>
									<td>–</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Revalorización reserva</td>
									<td>–</td>
									<td>–</td>
									<td>0</td>
									<td>0</td>
									<td>33.2</td>
									<td>–</td>
									<td>–</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Financiamiento al gobierno federal</td>
									<td>-11</td>
									<td>-22</td>
									<td>26</td>
									<td>42</td>
									<td>149</td>
									<td>223</td>
									<td>308</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Valores</td>
									<td>2</td>
									<td>5</td>
									<td>15</td>
									<td>17</td>
									<td>31</td>
									<td>102</td>
									<td>296</td>
								</tr>
								<tr>
									<td>Crédito</td>
									<td>-13</td>
									<td>-27</td>
									<td>11</td>
									<td>25</td>
									<td>118</td>
									<td>121</td>
									<td>12</td>
								</tr>
							</tbody>
						</table>
					</alternatives>
						<table-wrap-foot>
				
								<fn id="TFN13">
									<p><sup>a</sup> Si se incluye la revalorización de la reserva
										internacional a la cuenta del gobierno el saldo al final del
										sexenio ascendería a 33 200 000 pesos más.</p>
								</fn>
						</table-wrap-foot>
									<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B34">Banco de México
											(1979)</xref>.</attrib>
					</table-wrap>
					<p>El segundo punto es que hubo modificaciones a la Ley Orgánica del Banco de
						México para normar y legalizar operaciones que no estaban permitidas en
						1936, y para 1938 se volvieron a realizar modificaciones que flexibilizaron
						el financiamiento primario al gobierno.<xref ref-type="fn" rid="fn26"
								><sup>26</sup></xref> Un punto a destacar aquí es la manipulación de
						las cuentas banco central-gobierno en la reestructuración del saldo deudor
						de este último. Esto se hizo a través de la emisión de un bono a 50 años,
						plazo que se firma en noviembre de 1940, esto es, al fin del sexenio
						cardenista.</p>
					<p>El último punto se refiere a que la revalorización contable de las reservas
						internacionales por la devaluación, en 1938, veló el grado de endeudamiento
						gubernamental. Esto es, las reservas internacionales al ser valuadas en
						pesos en el balance del banco central a un tipo de cambio mayor,
						incrementaron la magnitud de los activos, lo que representó un excedente
						contable que se compensó como reducción de deuda del gobierno federal al
						banco central en 1938.<xref ref-type="fn" rid="fn27"
						><sup>27</sup></xref></p>
				</sec>
				<sec id="sec-6.2.3">
					<title>Financiamiento al sector privado</title>
					<p>El financiamiento al sector privado por el banco central que se denomina
						redescuento es un aspecto de gran importancia.<xref ref-type="fn" rid="fn28"
								><sup>28</sup></xref> Este medio de financiamiento fue un
						instrumento para la expansión crediticia que apoyó la actividad económica
						(véase <xref ref-type="table" rid="t8">cuadro 8</xref>).<xref ref-type="fn"
							rid="fn29"><sup>29</sup></xref></p>
					<table-wrap id="t8">
						<label>CUADRO 8</label>
						<caption>
							<title>REDESCUENTOS Y CRÉDITO BANCARIO, 1932-1940 (MILLONES DE
								PESOS)</title>
						</caption>
						<alternatives>
							<graphic xlink:href="t8.jpg"/>
						<table>
							<thead>
							<tr>
								<th><italic>Mes</italic></th>
								<th><italic>1932</italic></th>
								<th><italic>1933</italic></th>
								<th><italic>1934</italic></th>
								<th><italic>1935</italic></th>
								<th><italic>1936</italic></th>
								<th><italic>1937</italic></th>
								<th><italic>1938</italic></th>
								<th><italic>1939</italic></th>
								<th><italic>1940</italic></th>
							</tr>
							</thead>
							<tbody>
							<tr>
								<td>Enero</td>
								<td>1.5</td>
								<td>25.8</td>
								<td>26.5</td>
								<td>35.2</td>
								<td>41.4</td>
								<td>46.9</td>
								<td>16.4</td>
								<td>56.3</td>
								<td>90.2</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Febrero</td>
								<td>3.1</td>
								<td>26</td>
								<td>28.5</td>
								<td>33.5</td>
								<td>44</td>
								<td>49.1</td>
								<td>19.2</td>
								<td>57.5</td>
								<td>104.9</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Marzo</td>
								<td>6.7</td>
								<td>27.9</td>
								<td>31.3</td>
								<td>37</td>
								<td>46.4</td>
								<td>48.2</td>
								<td>32.3</td>
								<td>57.3</td>
								<td>93.7</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Abril</td>
								<td>11.2</td>
								<td>25.3</td>
								<td>30.1</td>
								<td>41</td>
								<td>50.7</td>
								<td>52.9</td>
								<td>36.8</td>
								<td>52.5</td>
								<td>83.3</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Mayo</td>
								<td>14.6</td>
								<td>24.8</td>
								<td>31.9</td>
								<td>42.8</td>
								<td>56.9</td>
								<td>57.7</td>
								<td>41</td>
								<td>62.4</td>
								<td>78.3</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Junio</td>
								<td>15.9</td>
								<td>24.1</td>
								<td>33.8</td>
								<td>43.6</td>
								<td>60.7</td>
								<td>50.2</td>
								<td>48.2</td>
								<td>63.2</td>
								<td>76.2</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Julio</td>
								<td>16.8</td>
								<td>23.9</td>
								<td>32.9</td>
								<td>45.6</td>
								<td>60.8</td>
								<td>46.4</td>
								<td>50</td>
								<td>71.5</td>
								<td>71.2</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Agosto</td>
								<td>18.2</td>
								<td>25.3</td>
								<td>31.3</td>
								<td>44.4</td>
								<td>60.3</td>
								<td>43.4</td>
								<td>47.9</td>
								<td>79.7</td>
								<td>73.1</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Septiembre</td>
								<td>17.3</td>
								<td>28.5</td>
								<td>31.3</td>
								<td>40.7</td>
								<td>55.2</td>
								<td>36.6</td>
								<td>46.2</td>
								<td>78.5</td>
								<td>81.4</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Octubre</td>
								<td>16.2</td>
								<td>29.5</td>
								<td>33.3</td>
								<td>39.1</td>
								<td>50.8</td>
								<td>28.5</td>
								<td>46.1</td>
								<td>74.8</td>
								<td>78.2</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Noviembre</td>
								<td>16.2</td>
								<td>28</td>
								<td>34.8</td>
								<td>37.9</td>
								<td>56.1</td>
								<td>13.8</td>
								<td>53.8</td>
								<td>65.4</td>
								<td>74.5</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Diciembre</td>
								<td>23</td>
								<td>25</td>
								<td>34.2</td>
								<td>41</td>
								<td>49.5</td>
								<td>15.1</td>
								<td>61</td>
								<td>77.5</td>
								<td>62</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Promedio</td>
								<td>13.4</td>
								<td>26.2</td>
								<td>31.7</td>
								<td>40.1</td>
								<td>52.7</td>
								<td>40.7</td>
								<td>41.6</td>
								<td>66.4</td>
								<td>80.6</td>
							</tr>
							<tr>
								<td><italic>Crédito bancario<sup>a</sup></italic></td>
								<td>310</td>
								<td>334</td>
								<td>341</td>
								<td>374</td>
								<td>547</td>
								<td>698</td>
								<td>772</td>
								<td>1 021</td>
								<td>1 106</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Tasa anual</td>
								<td>–</td>
								<td>7.7</td>
								<td>2.1</td>
								<td>9.7</td>
								<td>46.3</td>
								<td>27.6</td>
								<td>10.6</td>
								<td>32.3</td>
								<td>8.3</td>
							</tr>
							</tbody>
						</table>
					</alternatives>
						<table-wrap-foot>
				
								<fn id="TFN15">
									<p><sup>a</sup> Crédito bancario estimado para 1932.</p>
								</fn>
						</table-wrap-foot>
									<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr" rid="B3">Banco de México
											(1933-1952)</xref> en <xref ref-type="bibr" rid="B2"
											>Anaya (2011, p. 81)</xref>.</attrib>
					</table-wrap>
					<p><xref ref-type="bibr" rid="B2">Anaya (2011)</xref> el investigador que
						realizó un análisis cuidadoso de varios aspectos relacionados con este tipo
						de crédito apunta:</p>
					<disp-quote>
						<p>en el curso de 1935 Banxico observó con inquietud que el impulso dado al
							redescuento era aprovechado por los bancos para no arriesgar sus propios
							capitales de trabajo. Al analizar estos comportamientos e inquieto por
							la ampliación de la oferta de dinero posiblemente mal respaldada, el
							Consejo de Administración inició una revisión de la política del
							redescuento […] que daría lugar a una Ley Orgánica [en agosto de 1936] y
							a seguir una política de mayor prudencia (p. 87).</p>
					</disp-quote>
					<p>En relación con los cambios a la política de redescuentos en la nueva Ley
						Orgánica del banco central en 1936 el mismo autor señala:</p>
					<disp-quote>
						<p>los cambios mayores fueron de orden administrativo e implicaron revisar
							mejor los documentos que serían considerados viables para ser
							redescontados con el objeto de asegurar bien las garantías de las líneas
							de crédito. Esta nueva política trajo una consecuencia previsible:
							frenar el crecimiento de los documentos redescontados [asimismo, se
							dieron rumores de que el] Banco de México eludía operaciones para
							favorecer compromisos con el gobierno (<xref ref-type="bibr" rid="B2"
								>Anaya, 2011, p. 89</xref>).</p>
					</disp-quote>
					<p><xref ref-type="bibr" rid="B2">Anaya (2011)</xref> también comenta la manera
						en que algunos juzgaron el impacto de este cambio institucional sobre el
						redescuento en 1937: “se señalaría como una causa de la contracción que
						resintió la actividad económica en 1937 […]. En realidad, el Banco de México
						sólo reaccionó a los abusos de la banca y a la necesidad de encontrar
						mejores garantías de propiedad con objeto de controlar posibles crecimientos
						de riesgo” (p. 95).</p>
					<p>La hipótesis alternativa, en este contexto, probablemente aduciría que la
						reducción de los redescuentos obedeció al motivo de desacelerar la oferta
						monetaria y frenar la inflación por la autoridad monetaria. Aquí reiteramos
						lo que apuntamos más arriba, de que cuando la política de redescuento se
						hace restrictiva hacia fines de 1937 se sustituye con crédito directo del
						banco central al gobierno, por lo que la contención monetaria es
						inexistente.</p>
				</sec>
				<sec id="sec-6.2.4">
					<title>Financiamiento a empresas</title>
					<p>El financiamiento del banco central y de la banca nacional tuvo una dinámica
						intensa con el fin de apoyar el programa social y económico gubernamental
						debido a que no tomaba en cuenta el riesgo crediticio. Por otra parte, el
						financiamiento de la banca comercial creció a un ritmo menor debido al
						ambiente de volatilidad financiera; un ejemplo son las reducciones de su
						crédito en 1937 y 1938. Efectivamente, las tasas medias de crecimiento anual
						del crédito del banco central, la banca nacional y la banca comercial fueron
						de 52.7, 31.8 y 9%, respectivamente. Por ello, el banco central y la banca
						nacional ganaron participación en el financiamiento total como porcentaje
						del <sc>pib</sc>; esto es, el crecimiento del financiamiento en el sexenio
						de alrededor de cinco puntos porcentuales respecto al <sc>pib</sc>, fue
						producto exclusivo de la actividad del banco central y de la banca nacional
						(véase <xref ref-type="table" rid="t9">cuadro 9</xref>).</p>
					<table-wrap id="t9">
						<label>CUADRO 9</label>
						<caption>
							<title>FINANCIAMIENTO DE LAS INSTITUCIONES DE CRÉDITO A GOBIERNO Y EMPRESAS (EN MILLONES DE PESOS)</title>
						</caption>
						<alternatives>
							<graphic xlink:href="t9.jpg"/>
						<table>
							<thead>
							<tr>
								<th></th>
								<th>1934</th>
								<th>1935</th>
								<th>1936</th>
								<th>1937</th>
								<th>1938</th>
								<th>1939</th>
								<th>1940</th>
							</tr>
							</thead>
							<tbody>
							<tr>
								<td colspan="8"><italic>Financiamiento a gobierno y empresas</italic></td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Banco central</td>
								<td>31</td>
								<td>25</td>
								<td>87</td>
								<td>95</td>
								<td>224</td>
								<td>317</td>
								<td>393</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Banca nacional</td>
								<td>54</td>
								<td>66</td>
								<td>130</td>
								<td>246</td>
								<td>238</td>
								<td>293</td>
								<td>283</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Banca comercial</td>
								<td>256</td>
								<td>283</td>
								<td>330</td>
								<td>357</td>
								<td>310</td>
								<td>411</td>
								<td>430</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Instituciones de crédito</td>
								<td>341</td>
								<td>374</td>
								<td>547</td>
								<td>698</td>
								<td>772</td>
								<td>1 021</td>
								<td>1 106</td>
							</tr>
							<tr>
								<td colspan="8"><italic>Tasas de crecimiento anuales y medias</italic></td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Banco central</td>
								<td></td>
								<td>-19.4</td>
								<td>248</td>
								<td>9.2</td>
								<td>135.8</td>
								<td>41.5</td>
								<td>24</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Banca nacional</td>
								<td></td>
								<td>22.2</td>
								<td>97</td>
								<td>89.2</td>
								<td>-3.3</td>
								<td>23.1</td>
								<td>-3.4</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Banca comercial</td>
								<td></td>
								<td>10.5</td>
								<td>16.6</td>
								<td>8.2</td>
								<td>-13.2</td>
								<td>32.6</td>
								<td>4.6</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Instituciones de crédito</td>
								<td></td>
								<td>9.7</td>
								<td>46.3</td>
								<td>27.6</td>
								<td>10.6</td>
								<td>32.3</td>
								<td>8.3</td>
							</tr>
							<tr>
								<td colspan="8"><italic>En porcentaje del PIB</italic></td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Banco central</td>
								<td>0.7</td>
								<td>0.6</td>
								<td>1.6</td>
								<td>1.4</td>
								<td>3.1</td>
								<td>4.1</td>
								<td>4.8</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Banca nacional</td>
								<td>1.3</td>
								<td>1.5</td>
								<td>2.4</td>
								<td>3.6</td>
								<td>3.3</td>
								<td>3.8</td>
								<td>3.4</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Banca comercial</td>
								<td>6.2</td>
								<td>6.2</td>
								<td>6.2</td>
								<td>5.2</td>
								<td>4.3</td>
								<td>5.3</td>
								<td>5.2</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Instituciones de crédito</td>
								<td>8.2</td>
								<td>8.2</td>
								<td>10.2</td>
								<td>10.3</td>
								<td>10.6</td>
								<td>13.1</td>
								<td>13.4</td>
							</tr>
							<tr>
								<td colspan="8"><italic>Estructura porcentual</italic></td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Banco central</td>
								<td>9.1</td>
								<td>6.7</td>
								<td>15.9</td>
								<td>13.6</td>
								<td>29</td>
								<td>31</td>
								<td>35.5</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Banca nacional</td>
								<td>15.8</td>
								<td>17.6</td>
								<td>23.8</td>
								<td>35.2</td>
								<td>30.8</td>
								<td>28.7</td>
								<td>25.6</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Banca comercial</td>
								<td>75.1</td>
								<td>75.7</td>
								<td>60.3</td>
								<td>51.1</td>
								<td>40.2</td>
								<td>40.3</td>
								<td>38.9</td>
							</tr>
							<tr>
								<td>Instituciones de crédito</td>
								<td>100</td>
								<td>100</td>
								<td>100</td>
								<td>100</td>
								<td>100</td>
								<td>100</td>
								<td>100</td>
							</tr>
							</tbody>
						</table>
					</alternatives>
									<attrib>Fuente: <xref ref-type="bibr"
										rid="B34">Banco de México (1979)</xref>.</attrib>
					</table-wrap>
				</sec>
			</sec>
		</sec>
		<sec id="sec-7">
			<title>Política anticíclica</title>
			<p>El objetivo de esta sección es presentar las objeciones a la posición de la hipótesis
				alternativa respecto a la política económica que se implantó para enfrentar la
				crisis de 1938. La principal refutación de la perspectiva contemporánea es que la
				política fiscal fue procíclica y para la cambiaria no había otra opción que la de
				devaluar por las circunstancias adversas del momento.<xref ref-type="fn" rid="fn30"
						><sup>30</sup></xref> Sólo la política monetaria reaccionó al incrementar el
				crédito y mantener su nivel en proporción del <sc>pib</sc>.</p>
			<sec id="sec-7.1">
				<title>Política fiscal</title>
				<p>La hipótesis alternativa señala que la política fiscal consistió en ejercer un
					déficit que constituyera un estímulo, pero que no fuera demasiado importante
					para evitar presiones inflacionarias, por ello, se registró el déficit de 0.9%
					del <sc>pib</sc>.</p>
				<p>La perspectiva contemporánea refuta lo anterior al plantear que la política
					económica fiscal fue, en realidad, procíclica. Las cifras históricas del déficit
					público bajo el enfoque de ingreso-gasto señalan, como se mencionó, un mayor
					gasto fiscal para enfrentar la crisis de 1938; sin embargo, el enfoque
					alternativo de medición por el financiamiento indica un déficit fiscal menor en
					comparación con 1936-1937 de sólo 0.2% del <sc>pib</sc>. Nuestra lectura es que
					la moderación fiscal se debió a la decisión de evitar una mayor agravación de la
					crisis, en un contexto impactado por las circunstancias del choque externo de la
					crisis estadunidense, las turbulencias de la expropiación de la industria
					petrolera, la devaluación cambiaria y las restricciones de financiamiento no
					inflacionario. En consecuencia, el impulso fiscal para ese año fue negativo en
					0.9% del <sc>pib</sc>, lo que, en realidad, implicó un retiro del apoyo fiscal a
					la actividad económica<xref ref-type="fn" rid="fn31"><sup>31</sup></xref> (véase
					<xref ref-type="table" rid="t10">cuadro 10</xref>).</p>
				<table-wrap id="t10">
					<label>CUADRO 10</label>
					<caption>
						<title>IMPULSO FISCAL DEL GOBIERNO FEDERAL (PROPORCIÓN DEL PIB)
						</title>
					</caption>
					<alternatives>
						<graphic xlink:href="t10.jpg"/>
					<table>
						<thead>
						<tr>
							<th></th>
							<th><italic>Balance fiscal (1)</italic></th>
							<th><italic>Balance neutro (2)</italic></th>
							<th><italic>Posición fiscal (3)=(2)-(1)</italic></th>
							<th><italic>Impulso fiscal (4)=(3)t-(3)t-1</italic></th>
						</tr>
						</thead>
						<tbody>
						<tr>
							<td>1934</td>
							<td>0.7</td>
							<td>-0.6</td>
							<td>-1.2</td>
							<td>s. d.</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>1935</td>
							<td>0.9</td>
							<td>-0.3</td>
							<td>-1.2</td>
							<td>0</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>1936</td>
							<td>-1.3</td>
							<td>0</td>
							<td>1.3</td>
							<td>2.6</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>1937</td>
							<td>-1</td>
							<td>0</td>
							<td>1</td>
							<td>-0.3</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>1938</td>
							<td>-0.2</td>
							<td>-0.2</td>
							<td>0.1</td>
							<td>-0.9</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>1939</td>
							<td>-0.5</td>
							<td>-0.1</td>
							<td>0.4</td>
							<td>0.4</td>
						</tr>
						<tr>
							<td>1940</td>
							<td>-0.9</td>
							<td>-0.3</td>
							<td>0.6</td>
							<td>0.1</td>
						</tr>
						</tbody>
					</table>
				</alternatives>
								<attrib>Fuente: elaboración propia con base en Banco de México (1951).</attrib>
				</table-wrap>
				<p>El impacto de la recesión estadunidense de mayo de 1937 a junio de 1938 en la
					economía mexicana fue mitigado tanto por la corta duración de dicha recesión,
					trece meses, como por la tendencia de impulso de la política económica que se
					implementaba en la economía mexicana. No obstante, un factor en contra fue la
					expropiación de la industria petrolera y sus consecuencias en
						exportaciones.<xref ref-type="fn" rid="fn32"><sup>32</sup></xref> Estos
					resultados nos sugieren que si bien la crisis en Estados Unidos de 1937-1938
					tuvo un impacto negativo en las cuentas externas mexicanas el choque en el
					sector externo se localiza fundamentalmente a partir de 1938 y no en 1937. En
					efecto, las exportaciones crecieron en 1937 y cayeron en 1938; por su parte, el
					volumen de la producción industrial trimestral, publicado por el Banco de México
					(1933-1941) mantuvo su crecimiento hasta el cuarto trimestre de 1937.</p>
			</sec>
			<sec id="sec-7.2">
				<title>Política monetaria</title>
				<p>La hipótesis alternativa señala que la política monetaria impidió reducciones
					excesivas del crédito, y, por último, que la política cambiaria fue flexible, en
					comparación con el inicio de la década, y se tomó la decisión de devaluar y
					dejar flotar el tipo de cambio.</p>
				<p>En la perspectiva contemporánea se estima que la reacción monetaria anticíclica
					fue reiniciar la práctica de los redescuentos. La oferta monetaria aumentó
					ligeramente en 1938, después de haberse debilitado en 1937. En particular, se
					presentó un incremento del financiamiento de las instituciones crediticias a las
						empresas,<xref ref-type="fn" rid="fn33"><sup>33</sup></xref> y lo más
					importante, se dio este impulso crediticio a través de los redescuentos a partir
					de marzo de 1938, los cuales habían declinado drásticamente desde mediados de
					1937 (véanse cuadros 8 y 9). Igualmente, desde esta perspectiva la devaluación
					del tipo de cambio era impostergable y no fue una señal de flexibilidad en la
					política anticíclica.<xref ref-type="fn" rid="fn34"><sup>34</sup></xref> En
					marzo de 1938, tanto por la sobrevaluación de 27.2%<xref ref-type="fn"
						rid="fn35"><sup>35</sup></xref> como por las represalias internacionales que
					se pensaba podrían materializarse, la devaluación era obligada a riesgo de
					agotar las reservas en unos pocos meses más.</p>
			</sec>
		</sec>
		<sec id="sec-8" sec-type="conclusions">
			<title>Conclusiones</title>
			<p>La perspectiva contemporánea, al igual que la hipótesis tradicional, caracteriza a la
				política económica del régimen cardenista como populista, lo que implica que careció
				de disciplina fiscal y monetaria. En este marco se presentó un comportamiento de
				arranque y freno, igualmente propio de las políticas económicas expansivas
				populistas.</p>
			<p>La hipótesis alternativa al no reconocer esta caracterización populista evalúa
				incorrectamente la intencionalidad del arranque acelerado en 1936-1937, con su
				impacto en la estabilidad monetaria y los desequilibrios macroeconómicos provocados.
				Al mismo tiempo, interpreta erróneamente el freno relativo posterior en 1938-1940
				como un manejo prudente de la política económica cardenista y no como un débil
				esfuerzo del banco central de poner orden y reducir el riesgo en la expansión
				monetaria; asimismo, las circunstancias adversas del periodo contribuyeron a la
				desaceleración de la oferta monetaria.</p>
			<p>La hipótesis alternativa sostiene que la política fiscal expansiva fue moderada, pero
				el problema de las estadísticas del déficit público, ya comentado, la lleva a una
				medición errónea de la magnitud del mismo y de los momentos en que se produjo.
				Asimismo, no toma en cuenta el impulso fiscal, así como el contexto de la brecha del
				producto. Por ello, no es precisa su interpretación de la postura fiscal en el auge
				(1936-1937) y en la etapa de desaceleración posterior (1938-1940).</p>
			<p>La hipótesis alternativa sostiene que la política monetaria fue moderada al plantear
				que el crecimiento de la oferta monetaria fue para remonetizar la economía. Esto se
				refuta al mostrar que el nivel de monetización de la economía era ya adecuado en
				1936 y que la estabilidad de la proporción de la oferta respecto al <sc>pib</sc> no
				prueba que crecía conforme lo demandaba la economía; el crecimiento de la oferta
				monetaria fue mayor que el crecimiento del <sc>pib</sc> de 1936 en adelante.
				Igualmente, la hipótesis alternativa omite incorporar al análisis el financiamiento
				de la banca nacional y el banco central al sector privado, lo cual impide evaluar el
				apoyo cuasi fiscal y su impacto en la economía.</p>
			<p>La hipótesis alternativa plantea que la política fiscal y monetaria fue expansiva y
				que la política cambiaria fue flexible para adoptar una postura anticíclica en 1938.
				En la parte fiscal dicho impulso no existió y, de hecho, el comportamiento fue
				procíclico; no obstante, en la monetaria si hubo un esfuerzo de mantener el nivel de
				crédito al sector privado y al gobierno. Por último, la política cambiaria no fue
				flexible como decisión de política y la devaluación se debió a las circunstancias
				económicas y políticas del momento, las cuales también determinaron el posterior
				periodo de flotación.</p>
			<p>Lo que destaca de esta síntesis argumental es que la implantación acelerada del
				programa social y económico cardenista de 1936 y la primera mitad de 1937 y su
				impacto en la inflación y los desequilibrios macroeconómicos llevan a la devaluación
				de 1938. Posteriormente, se presenta un relativo freno o moderación del impulso
				gubernamental principalmente por la vía fiscal y menos por la monetaria que, junto
				con el choque favorable del inicio de la segunda guerra mundial, hace viable cierta
				estabilidad económica en el resto del sexenio cardenista.</p>
		</sec>
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						del pensamiento económico de México, problemas y tendencias
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				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Suárez</surname>
							<given-names>F.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<chapter-title>Dos visiones de la política económica de México: un debate en la
						historia (1946 a 1970)</chapter-title>
					<year>2005</year>
					<source>Historia del pensamiento económico de México, problemas y tendencias
						(1821-2000)</source>
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Romero</surname>
							<given-names>M. E.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Trillas</publisher-name>
				</element-citation>
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					el debate entre dos visiones de política financiera mexicana. En M. E. Romero
					(ed.), <italic>Temas a debate, moneda y banca en México, 1884-1954</italic>.
					México: Universidad Autónoma de México.</mixed-citation>
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						<name>
							<surname>Suárez</surname>
							<given-names>F.</given-names>
						</name>
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					<chapter-title>Desarrollismo y ortodoxia monetaria (1927-1952) el debate entre
						dos visiones de política financiera mexicana</chapter-title>
					<year>2006</year>
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							<surname>Romero</surname>
							<given-names>M. E.</given-names>
						</name>
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					<source>Temas a debate, moneda y banca en México, 1884-1954</source>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Autónoma de México</publisher-name>
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					México.</mixed-citation>
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							<surname>Tello</surname>
							<given-names>C.</given-names>
						</name>
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					<source>La economía política de las finanzas públicas de México
						1917-2014</source>
					<year>2014</year>
					<publisher-name>Universidad Autónoma de México</publisher-name>
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							<surname>Torres</surname>
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					<chapter-title>México en la segunda guerra mundial</chapter-title>
					<year>1979</year>
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							<surname>Turrent</surname>
							<given-names>E.</given-names>
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					<source>Historia del Banco de México, consolidación y formación de la
						tormenta</source>
					<year>2015</year>
					<publisher-name>Banco de México</publisher-name>
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				<mixed-citation>Urquidi, V. (1951). El papel de la política fiscal y monetaria en el
					desarrollo económico. <italic>El Trimestre Económico</italic>,
						<italic>18</italic>(75), 636–653.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
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						<name>
							<surname>Urquidi</surname>
							<given-names>V.</given-names>
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					<article-title>El papel de la política fiscal y monetaria en el desarrollo
						económico</article-title>
					<year>1951</year>
					<source>El Trimestre Económico</source>
					<volume>18</volume>
					<issue>75</issue>
					<fpage>636</fpage>
					<lpage>653</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
		</ref-list>
		<fn-group>
			<title>Notas</title>
			<fn fn-type="other" id="fn1">
				<label>1</label>
				<p><xref ref-type="bibr" rid="B11">Cárdenas (2008, p. 816)</xref> refiere que él
					siguió la que aquí llamamos hipótesis tradicional en su tesis doctoral (<xref
						ref-type="bibr" rid="B7">Cárdenas, 1982</xref>, <xref ref-type="bibr"
						rid="B8">1987</xref>); sin embargo, posteriormente, revisa su posición para
					proponer la que denominamos hipótesis alternativa, la cual detallamos en el
					texto de este estudio.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn2">
				<label>2</label>
				<p>Véase, en particular, <xref ref-type="bibr" rid="B4">Bazdresch y Levy
						(1992)</xref>.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn3">
				<label>3</label>
				<p>En la administración cardenista se otorga un incremento al salario mínimo real de
					7.2% en 1936, pero en 1937 este se deteriora 15.6% y tiene una mejora de 4.9% en
					1938. A partir de entonces se mantiene prácticamente constante en términos
					reales por el resto del sexenio. Sin embargo, si utilizamos para deflactar el
					índice del costo de la alimentación, en lugar del de precios al mayoreo,
					calculamos que la capacidad de compra del salario mínimo se deterioró 30% cuando
					la inflación estaba en su punto máximo (véase cuadro 1).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn4">
				<label>4</label>
				<p>Por equilibrios macroeconómicos fundamentales nos referimos a los balances de las
					finanzas públicas y de la balanza de pagos, así como a la estabilidad
					monetaria.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn5">
				<label>5</label>
				<p>Véase, por ejemplo, <xref ref-type="bibr" rid="B6">Cavazos (1976, pp.
						76-84)</xref>.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn6">
				<label>6</label>
				<p>El concepto de arranque-freno (<italic>stop-go</italic>) indica el uso de
					políticas deliberadas de expansión de la demanda agregada que provocan inflación
					y desequilibrios económicos, los cuales tratan de remediarse, en mayor o menor
					grado, con políticas contraaccionistas. Cabe aclarar que estas políticas no son
					exclusivas de los regímenes populistas, pero son generalmente un ingrediente de
					los mismos.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn7">
				<label>7</label>
				<p>En 1934-1935, hubo un limitado margen de maniobra gubernamental para impulsar el
					programa social y económico del régimen debido a que, como en todo inicio de
					administración, toma un tiempo implantar el programa deseado; asimismo, fue
					necesaria la resolución del conflicto político con el ex presidente Calles. En
					este contexto observamos superávits fiscales, estabilidad monetaria, un buen
					comportamiento de las cuentas externas y la continuación de la recuperación
					económica posterior a la Gran Depresión (véanse cuadros 1 y 2).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn8">
				<label>8</label>
				<p>Nótese que el impulso fiscal ofrece resultados que se derivan fácilmente de
					algoritmos transparentes. Usemos como ejemplo el año 1936, cuando el impulso
					fiscal fue el más importante. El año anterior hubo un superávit de 0.9% del
						<sc>pib</sc> y un déficit de 1.3% del <sc>pib</sc> en 1936; así pues, de una
					situación en que se sustrajo gasto en 1935 se pasa a otra en la cual el gasto es
					mayor en 1936. El “impulso” de un año para otro es aproximadamente de 2.1% del
						<sc>pib</sc> (-2.1 = -1.3-0.9), cifra similar a la calculada como impulso
					fiscal, con signo cambiado. Esto es así en cualquier año que se elija de la
					serie presentada (véase cuadro 10).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn9">
				<label>9</label>
				<p>Definida como la diferencia entre el <sc>pib</sc> observado y el <sc>pib</sc>
					potencial.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn10">
				<label>10</label>
				<p>Dada la relativa ambigüedad del concepto <italic>populismo</italic> y su
					frecuente uso en estudios sobre distintos países y en diferentes contextos
					políticos, es necesaria una definición puntual que pueda ser contrastada con los
					argumentos que conforman la evidencia. Asimismo, es condición que esta
					definición no se haya elaborado específicamente para el caso mexicano, con el
					fin de evitar un argumento circular al plantear el acomodo de este último con el
					concepto.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn11">
				<label>11</label>
				<p><xref ref-type="bibr" rid="B1">Águila (2010)</xref> señala sobre Suárez: “Entre
					los nuevos tecnócratas […] destaca el secretario de Hacienda [quien] abrazó
					desde muy temprano la política de intervencionismo estatal para paliar los
					efectos más devastadores de la crisis [de 1929] y más adelante también pudo
					atisbar en la inminente conflagración mundial de 1939 una coyuntura apropiada
					para aumentar el ahorro de divisas, impulsar la construcción de infraestructura
					de comunicaciones y pactar en condiciones excepcionales la reanudación del
					financiamiento externo en México” (p. 94).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn12">
				<label>12</label>
				<p>La inflación está calculada con el índice de precios al mayoreo en la Ciudad de
					México y es consistente con otras mediciones de precios como el deflactor del
						<sc>pib</sc> a nivel promedio anual. El inicio del incremento notable en
					precios es en abril de 1936, el cual ubica su pico en junio de 1937 con 25.9% de
					inflación anual, cuando empieza su declinación hasta alcanzar un retorno a una
					inflación baja en febrero de 1939.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn13">
				<label>13</label>
				<p><xref ref-type="bibr" rid="B15">Medina (1978, p. 20)</xref> apunta: “sobra decir
					que el número de huelgas durante el sexenio cardenista alcanzó un número sin
					precedentes hasta entonces”. En efecto, según la información que cita este
					autor, pasaron de 200 en 1934 a 675 en 1936 y disminuyeron gradualmente hasta
					325 en 1940. También añade: “más importante que el número de huelgas fue [el
					aumento] en el número de contratos colectivos de 435 en 1934 a 4 321 en
					1940”.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn14">
				<label>14</label>
				<p>La banca nacional, el equivalente de la banca de desarrollo actual, estaba
					compuesta por varias instituciones (en paréntesis el año de fundación): Banco
					Nacional de Crédito Agrícola (1926), Banco Nacional Hipotecario y de Obras
					Públicas (1933), <xref ref-type="bibr" rid="B31">Nacional Financiera (1974)</xref>, Banco
					Nacional de Crédito Ejidal (1935) y Banco Nacional de Comercio Exterior (1937).
					De todas ellas, la que cobró mayor relevancia en el sexenio cardenista por los
					recursos a su disposición fue el Banco Nacional de Crédito Ejidal, el cual era
					la principal institución de fomento a los ejidatarios.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn15">
				<label>15</label>
				<p>Cabe aclarar que en el sexenio cardenista se inician los déficits recurrentes. En
					efecto, los registros disponibles del balance del gobierno federal los
					proporciona el <xref ref-type="bibr" rid="B13">INEGI (2015)</xref> con la
					metodología ingreso-gasto. Estos registros muestran que el presidente Calles
					mantuvo un superávit en promedio de 0.3% del <sc>pib</sc> en 1924-1928 y sólo
					incurrió en déficit de 0.1% del <sc>pib</sc> en 1927. Las administraciones de
					los presidentes Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez
					mantuvieron un superávit promedio de igual magnitud en 1928-1934. Sólo se
					presentó un déficit de 0.6% del <sc>pib</sc> en 1933, cuando se impulsó fiscal y
					monetariamente la recuperación económica de la crisis provocada por la Gran
					Depresión. En suma, la trayectoria fiscal en la década anterior al cardenismo
					fue de balances fiscales mayormente superavitarios. Esto se dio así por la falta
					de financiamiento y una política económica ortodoxa en 1924-1932.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn16">
				<label>16</label>
				<p><xref ref-type="bibr" rid="B3">Banco de México (1933-1952, particularmente
						1952)</xref> en su nota metodológica indica: “La estimación del superávit o
					déficit del gobierno federal se ha elaborado siguiendo el método del Banco de
					México, S. A. […] el cual se apoya en las variaciones de las deudas y de las
					disponibilidades” (p. 56).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn17">
				<label>17</label>
				<p>Como referencia registramos que el gasto fue de 6, 8.5, 7.4, 6.3, 6.9 y 7.1% del
						<sc>pib</sc> en 1935, 1936, 1937, 1938, 1939 y 1940, respectivamente. Estos
					resultados son consistentes con los años de mayor déficit: 1936 y 1937.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn18">
				<label>18</label>
				<p>El cálculo del <sc>pib</sc> potencial se realizó con la técnica convencional del
					filtro de Hodrick-Prescott, el cual es un método para extraer el componente de
					tendencia de una serie temporal. Dado que este filtro puede presentar cierta
					imprecisión en los extremos de las series es conveniente realizar una corrección
					estadística y de ser posible ampliar el periodo de estimación para evitarla en
					el tramo de interés. En este caso, el periodo de estimación fue de 1925 a
					1960.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn19">
				<label>19</label>
				<p>Puede parecer que el <sc>pib</sc> potencial pudiera haber sido mayor en 1936,
					dado que la tasa de crecimiento promedio fue de 8.5% en 1933-1935; sin embargo,
					habría que recordar que el <sc>pib</sc> real venía de una caída promedio anual
					de 4.3% de 1927 a 1932. Así pues, el crecimiento observado con tasas altas de
					1933 a 1935 fue sólo para recuperar el monto del <sc>pib</sc> observado en 1926;
					en otras palabras, la capacidad productiva no aumentó en esa década. De haber
					habido capacidad instalada para seguir creciendo al 8% de 1936 en adelante, no
					se hubiera visto presionada la oferta agregada y los precios, como sucedió en
					1936-1937. El mismo cálculo del <sc>pib</sc> potencial muestra que este fue
					aumentando hasta alcanzar alrededor de 6% en 1950 y de 6.5% en 1960.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn20">
				<label>20</label>
				<p>Aquí es importante anotar que los ingresos del gobierno federal representaban
					sólo 6.5% del <sc>pib</sc> en promedio durante el sexenio.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn21">
				<label>21</label>
				<p>La perspectiva de la intencionalidad del régimen como una administración
					populista sugiere que de haber existido el financiamiento disponible los
					déficits hubieran sido mayores. Simplemente, el programa social y económico era
					demasiado ambicioso para los recursos financieros a disposición del
					gobierno.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn22">
				<label>22</label>
				<p>El crecimiento de 7.4% del <sc>pib</sc> real en 1935 fue también muy importante;
					no obstante, recordemos que el <sc>pib</sc> real de ese año todavía se
					encontraba en la etapa de recuperación a los niveles de una década atrás (véase
					cuadro 4).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn23">
				<label>23</label>
				<p>Asimismo, esta relativa estabilidad de la velocidad del dinero sugiere que la
					variación de precios está asociada a la correspondiente de la oferta monetaria.
					En este contexto, tanto la hipótesis tradicional como la alternativa han
					coincidido que el disparador del incremento de precios fue el incremento de la
					oferta monetaria por el financiamiento primario del Banco Central al gobierno y
					a la banca, especialmente en 1936.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn24">
				<label>24</label>
				<p>En efecto, el banco central y la banca comercial perdieron 0.2 y 1% del
						<sc>pib</sc>, respectivamente, en participación. En consecuencia, fue la
					banca nacional la que aumentó su participación en ese porcentaje, 1.2% del
						<sc>pib</sc>. El fondeo de la banca nacional provenía fundamentalmente del
					banco central y al final de 1937 del gobierno, con el crédito del sobregiro
					(véase cuadro 9).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn25">
				<label>25</label>
				<p>Efectivamente, la disminución realizada más que se compensó con el llamado
					sobregiro de 89 300 000 de pesos, el cual otorgó como crédito al gobierno
					federal para remediar la negación de redescuentos al Banco Ejidal. Justamente,
					el saldo de redescuentos de 49 500 000 de pesos en diciembre de 1936 paso a 15
					100 000 de pesos en diciembre de 1937, una reducción de 34 400 000 de pesos o
					poco menos de la mitad del sobregiro (véase cuadro 9).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn26">
				<label>26</label>
				<p>En la nueva Ley Orgánica del Banco de México de 1936 la principal modificación en
					este sentido fue el monto de la línea de crédito, la cual se amplió de 5 a 10%
					del promedio de los ingresos fiscales de los tres años anteriores.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn27">
				<label>27</label>
				<p>Esta maniobra constituye el primer caso en la historia de la economía mexicana de
					los remanentes del banco central que se entregan al gobierno federal.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn28">
				<label>28</label>
				<p><xref ref-type="bibr" rid="B2">Anaya (2011)</xref> define a la operación de
					redescuento como “una vía para conceder crédito a los bancos asociados del mismo
					modo que lo pueden ser la concesión de cualquier tipo de préstamo” (p. 77).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn29">
				<label>29</label>
				<p><xref ref-type="bibr" rid="B2">Anaya (2011)</xref> apunta: “el sector más
					beneficiado [fue] el agroindustrial y, en especial, los productores de azúcar,
					henequén, algodón” (p. 84).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn30">
				<label>30</label>
				<p>La administración cardenista generó niveles altos de incertidumbre. En lo
					económico, la determinación principal era el nivel alto de sobrevaluación y la
					crisis estadunidense de 1937-1938; en lo político, la decisión de la
					expropiación de la industria petrolera y la sucesión presidencial, la cual fue
					una causa importante de nerviosismo y expectativas negativas. Véase <xref
						ref-type="bibr" rid="B15">Medina (1978)</xref>.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn31">
				<label>31</label>
				<p><xref ref-type="bibr" rid="B10">Cárdenas (1993)</xref> señala “[…] la expansión
					fiscal del gobierno […] puede caracterizarse como no deseada o accidental, pues,
					en realidad, su intención no era realizar amplios déficits fiscales para
					contrarrestar la recesión económica, como queda de manifiesto en la reducción
					del gasto público en el segundo semestre de 1938, cuando el gobierno advirtió
					que sus ingresos fiscales no estaban aumentando como lo habían hecho en los dos
					años anteriores. Más bien, el gobierno estaba plenamente consciente de que
					excesos en el gasto público muy por encima de sus ingresos no eran benéficos
					para la economía” (p. 695).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn32">
				<label>32</label>
				<p>Las exportaciones de minerales industriales, oro, plata, y petróleo crudo y
					derivados, se redujeron en 36.4% en 1938 con respecto a 1937. Estas
					exportaciones representaban poco más del 70% del total. La caída total de las
					exportaciones fue de 25.2% (véase cuadro 1).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn33">
				<label>33</label>
				<p>Este punto se comentó más arriba al indicar que fue el banco central el que
					aumentó notablemente el crédito de 1.4 a 3.1% del <sc>pib</sc> en 1938. De
					hecho, la banca nacional disminuyó ligeramente el financiamiento en 0.3% del
						<sc>pib</sc> y la comercial lo hizo en un punto porcentual del <sc>pib</sc>
					respecto al año anterior (véanse cuadros 5 y 10).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn34">
				<label>34</label>
				<p><xref ref-type="bibr" rid="B10">Cárdenas (1993, p. 687)</xref> menciona esta
					flexibilidad en comparación con la ortodoxia que se observó en la Gran
					Depresión. Sin embargo, pensamos que es impropio calificarla así ya que la
					política económica cardenista era claramente no ortodoxa y que tratar de
					mantener el tipo de cambio hubiera implicado tener una política monetaria
					altamente restrictiva, cuestión difícil de imaginar de la política económica
					cardenista.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn35" >
				<label>35</label>
				<p>La cifra se obtuvo con los cálculos usuales para el tipo de cambio real con base
					en el diferencial de inflaciones México-Estados Unidos y el tipo de cambio. El
					cálculo de <xref ref-type="bibr" rid="B11">Cárdenas (2008, p. 823)</xref> es más
					bajo: 21.9 por ciento.</p>
			</fn>
		</fn-group>
	</back>
</article>
