Resumen: En el contexto de las relaciones comerciales de México, el objetivo del presente artículo es analizar la relación e intensidad entre la apertura comercial y la inversión extranjera directa en México, tomando en cuenta 18 países con los que se tiene un Tratado Bilateral de Inversión. El análisis de los datos fue realizado a través de pruebas de normalidad, seguido de gráficos de dispersión y de caja, y la aplicación del método de correlación bivariada de Spearman, con una muestra de 84 datos en períodos trimestrales por país. Los resultados infieren una relación directa entre las variables para los países de Corea del Sur, China, Alemania e Italia, es decir, mayor inversión extranjera directa ocasiona mayor apertura comercial en México durante el período 2000-2020. Sin embargo, se concluye que en el caso de México el efecto COVID-19 debe ser considerado.
Palabras clave: Apertura comercial, inversión extranjera directa, tratados bilaterales de inversión, correlación bivariada, México.
Abstract: In the context of Mexico’s trade relations, the main aim of this article is to analyze the relationship and intensity between trade openness and foreign direct investment in Mexico, taking into account 18 countries with which there is a Bilateral Investment Treaty. Data analysis was performed through normality tests, followed by scatter and box plots, and the application of Spearman’s bivariate correlation method, with a sample of 84 data in quarterly periods per country. The results infer a direct relationship between the variables for the countries of South Korea, China, Germany and Italy, that is, greater foreign direct investment result in greater trade openness in Mexico during the period 2000-2020. However, it is concluded that in the case of Mexico the COVID-19 effect must be considered.
Keywords: Trade openness, foreign direct investment, bilateral investment treaties, bivariate correlation, Mexico.
Relación entre apertura comercial e inversión extranjera directa: Caso México
Relationship between trade openness and foreign direct investment: Case of Mexico
Recepción: 11 Junio 2022
Aprobación: 31 Agosto 2022
Al no satisfacer los bienes y servicios que el mercado nacional requiere, los países alrededor del mundo han optado por incurrir en prácticas internacionales de comercio para el suministro nacional, la diversificación de productos (Rodríguez, Castro y Mendoza, 2019; Montes de Oca, 2020), y los acuerdos preferenciales de comercio (Baena y Cardona, 2019). Una de estas prácticas es la apertura comercial, la cual, crece con los acuerdos comerciales (Rodríguez et al., 2019).
A partir de los años ochenta, el gobierno mexicano impulsó políticas comerciales orientadas a la Apertura Comercial (AC). Durante esta década México se incorporó al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), reduciendo las restricciones arancelarias (Rodríguez, 2009). Y para fortalecer su estrategia comercial, México negoció tratados comerciales como los Tratados Bilaterales en Inversión (TBI) a partir de 1995 (iniciando esta serie de relaciones comerciales con Suiza); el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994 (sustituido en el 2020 por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC); el Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM) en el 2000 (Gazol, 2016; Sistema de Indormación sobre Comercio Exterior [SICE], 2022); y la Alianza del Pacífico en el 2012 (Cazallo y Salazar, 2018). A partir de estos, se intensifica la relación comercial de México con economías desarrolladas y en desarrollo.
Por otra parte, la apertura comercial (AC) de México se relaciona con variables como el crecimiento económico (Dornbusch, 1992; Edwards, 1993; Loría, 1999; Yanikkaya, 2003; Idris, Yusop y Habibullah, 2016; Molero et al., 2020;Mendoza-González, 2021); la balanza comercial (Loría, 1999; Rodríguez, 2009; De la Rosa, Ludlow y León, 2018; Villagra-Piña, Mendoza-González y Quintana-Romero, 2018; Rodríguez et al., 2019); y la Inversión Extranjera Directa (IED) (Rodríguez, 2009; Fanbasten y Göstas, 2016; Modesto y Aguilar, 2018; Rodríguez et al., 2019; Gómez, Windler y Massa, 2020; León, Rodríguez y Hernández, 2020; Rozo y Pereyra, 2020).
La importancia de la variable IED radica en el impulso, el objetivo y las externalidades positivas del mercado internacional al nacional, como lo señalan la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Fondo Monetario Internacional (FMI), y el Banco Interamericano de Desarrollo (Duce, 2003; OCDE, 2011; Garcia y López, 2020).
Por su parte, Rodríguez (2009); y, Modesto y Aguilar (2018), señalan un efecto positivo entre la AC y la IED. En ese sentido, Amann (2002); Arahuetes (2002); Atteslander (2002); Brugnoli y Maffioli (2002); Jansen y Vos (2002); Jungnickel y Shams (2002); y, Santiso (2002), detallan la relación comercial de México con Alemania, España, Francia, Italia, Países Bajos, Reino Unido y Suiza, a través de los flujos de la IED.
Particularmente, el Gobierno de México en el período 2012-2017 apostó a la relación entre la AC y la IED para obtener crecimiento económico, también diversificó su balanza comercial hacia otros países entre ellos Alemania, China y España (De la Mora, 2019).
Incluso, México ha establecido específicamente 32 Tratados Bilaterales de Inversión (TBI) con 33 países: Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bahréin, Bielorrusia, Bélgica/Luxemburgo, China, Corea del Sur, Cuba, Dinamarca, Eslovaquia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Hong Kong, India, Islandia, Italia, Kuwait, Países Bajos, Panamá, Portugal, Reino Unido, República Checa, Singapur, Suecia, Suiza, Trinidad y Tobago, Turquía y Uruguay (SICE, 2022). Cabe mencionar que representan sólo el 1% de los TBI del mundo (Liu et al., 2021).
No obstante, es evidente que México fortalece la AC y la IED con países desarrollados y en desarrollo, puesto que España, Alemania, Italia, Corea del Sur y Argentina, se colocan con más de 2.000 personas morales extranjeras y sociedades mexicanas con inversión extranjera en su capital social inscritos en el Registro Nacional de Inversiones Extranjeras (RNIE) (Secretaría de Economía de México, 2021a).
El objetivo principal de la presente investigación es analizar la relación e intensidad entre la AC y la IED entre México y los países con los que sostiene un TBI durante el período 2000 – 2020, planteando como hipótesis:
Ho: No existe relación entre la AC y la IED entre México y los países con los que sostiene un TBI durante el período 2000 – 2020.
H1: Existe relación entre la AC y la IED entre México y los países con los que sostiene un TBI durante el período 2000 – 2020.
La aportación del estudio consiste en realizar un análisis de correlación bivariada entre la AC y la IED en México y los países con los que sostiene un TBI, calculando el coeficiente de Pearson o de Spearman (esto depende de la prueba de normalidad). Así, con los resultados obtenidos, será posible sugerir políticas públicas que atiendan las relaciones comerciales de los países.
En este sentido, el presente artículo se divide en cinco secciones, la primera, es la introducción; la segunda, corresponde a la revisión de la literatura o fundamentación teórica; la tercera, explica la metodología para determinar la correlación; luego la cuarta, analiza los resultados; y finalmente, la quinta sección expone las conclusiones.
La AC se define como la posibilidad que tiene un país en torno al intercambio comercial con el resto del mundo, la cual se amplía con los acuerdos comerciales (Munguía, Becerril y Quiroz, 2014; Rodríguez et al., 2019). Por su naturaleza, la AC ha sido denominada como globalización económica, liberalización comercial, innovación comercial o globalización comercial (Márquez, 2001). Asimismo, se impulsa a través de la reducción de aranceles a la importación por medio de políticas unilaterales; los acuerdos y tratados de libre comercio entre dos o más países mediante políticas bilaterales; y políticas multilaterales, con el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) (Rodríguez, 2009).
Armas, Ayvar y Favila (2019), señalan que los países en desarrollo han ampliado su AC con la finalidad de obtener acceso a innovaciones, alcanzar mayor potencial de producción y aprender sobre nuevos modelos de negocio. Por otra parte, Wacziarg (2001); y, León et al. (2020), exponen opiniones opuestas con respecto a si la AC implica mayor IED. La IED se define como las acciones, los derechos de propiedad intelectual, los procedimientos tecnológicos, entre otros, a través de un control directo o indirecto por parte del inversionista (SICE, 2022).
Asimismo, la IED es identificada como una variable de influencia para el crecimiento económico del país receptor (Dussel et al., 2007; Garcia y López, 2020), que tiene el potencial de generar mayor productividad y competitividad (Dunning, 2002); además de transferir capital al país receptor (Moosa, 2002), con el objetivo de impulsar una relación a largo plazo (Roncal, 2018). Cabe destacar que, de los países de América Latina, México ha conseguido una alta atracción de IED debido no sólo a la firma del TLCAN (actualmente T-MEC) (Quazi, 2007), sino también a los TBI (ver Tabla 1).

Feal (2008), encontró que la AC tiene una relación directa con la IED en 121 países de los 168 estudiados (entre los 168 países se encuentran los 33 países mencionados en la Tabla 1). Asimismo, Trevino et al. (2002); Quazi (2007); Antonakakis y Tondl (2015); Gómez et al. (2020), señalan que la apertura del país receptor es un factor importante que explica la atracción de IED para los países de la OCDE y de América Latina.
Por otra parte, Amal, Raboch y Tomio (2010); Sánchez-Martín, De Arce y Escribano (2014); Fanbasten y Göstas (2016), mencionan que la AC trae consigo una estabilidad macroeconómica y política, que a su vez influyen en la atracción de IED en los países de América Latina y el MINT (México, Indonesia, Nigeria y Turquía).
En 2018 a través de la Feria de Hannover (feria industrial I4.0), México fue el primer país de Latinoamérica invitado en participar como socio, éste evento lo posicionó en una mejor relación con Alemania y Europa en general (Granguillhome y Jiménez, 2018). En éste sentido, los datos de la Secretaria de Economía de México (2022) muestran que la tasa de crecimiento de la IED en México 2018-2019 más alta la presentó Bélgica con un 1.926%, seguida de Dinamarca con un 610%; no obstante, la tasa de crecimiento 2019-2020 para éstos dos países fue del -78% y -49% respectivamente. Siendo evidente los efectos que la pandemia del COVID-19 suscitó en los flujos de IED (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL], 2020). A continuación, en la sección de metodología, se analiza la correlación entre la AC y la IED en México y los países con los que sostiene un TBI durante el período 2000 – 2020.
El presente artículo se realizó con una muestra de 84 datos en dos variables principales, la AC y la IED. El período de análisis fue del primer trimestre del 2000 al cuarto trimestre del 2020, esto es, una muestra de 84. En la Tabla 2, se muestran las unidades de medición de las variables, el período de tiempo y la fuente de información.

Con base en la tabla anterior, se transformaron las exportaciones, importaciones y tipo de cambio a períodos trimestrales. Posteriormente, se convirtió el PIB de pesos a dólares estadounidenses. Es importante precisar que de los 33 países que forman los 32 TBI se excluyeron, por una parte, los países de Kuwait y Turquía, debido a que no tienen un tratado vigente; y, por otra parte, los países de Bahréin, Bielorrusia, Cuba, Eslovaquia, Grecia, Hong Kong, India, Islandia, Luxemburgo, Portugal, República Checa, Trinidad y Tobago, y Uruguay, por no encontrarse información continua de la variable IED para el período estudiado.
A continuación se calculó la AC con la fórmula aplicada por Molero et al. (2020).
(1)
Donde:
= Apertura comercial del país i en el período t;
= Exportaciones del país i en el período t;
= Importaciones del país i en el período t; y,
= Producto Interno Bruto del país i en el período t.
Una vez obtenidos los datos de la variable AC, se utilizó el programa estadístico SPSS para el análisis de correlación bivariada. El significado de la correlación es comprender y predecir el comportamiento de un concepto o una variable en función del comportamiento de otras variables relacionadas (Mora y Mariscal, 2019), es decir, la intensidad de la relación entre la AC y la IED.
En primer lugar, se realiza la prueba Kolmogorov-Smirnov para determinar si los datos presentan una distribución normal o no, recomendada por Roy-García et al. (2019). Y, en segundo lugar, se selecciona el método de correlación entre Pearson o Spearman. De modo que se aplica la correlación de Pearson si las variables AC e IED siguen una distribución normal, en caso contrario se utiliza la correlación de Spearman (ver Tabla 3).

Una vez definido el método de correlación a examinar, en tercer lugar, se realiza la prueba de correlación simple (bivariada) en el programa SPSS. Estableciendo Mora y Mariscal (2019); y, Roy-García et al. (2019), que el resultado de esta prueba se mide entre -1 y 1, donde entre más cercano sea el coeficiente de correlación al número 1 existe una mayor relación entre las variables, como se puede observar en la Tabla 4. Sin embargo, también es importante tomar en cuenta los signos del resultado, puesto que un signo positivo indicará que a mayor IED corresponde mayor AC; mientras que un signo negativo señalará un comportamiento inverso.

En la siguiente sección se presentan los resultados de la prueba de normalidad, el método de correlación, así como el valor y la categoría de la correlación entre la AC y la IED en México y los 18 países con los que sostiene un TBI.
En la sección anterior se señaló el realizar la prueba de normalidad con el objetivo de identificar el método de correlación entre la AC y la IED en México con los 18 países con los que sostiene un TBI. A continuación, se exponen los resultados obtenidos de la prueba de normalidad, los gráficos de dispersión y el coeficiente de correlación entre las variables. En la Tabla 5, se observa con la prueba normal de Kolmogorov-Smirnov el grado de significancia, la decisión de la hipótesis nula para cada uno de los 18 países, y a partir de este resultado, el método de correlación.

Por otra parte, la representación gráfica de la relación entre las variables AC e IED, se muestra en la Figura I (relación positiva), y Figura II (relación negativa), a través de los diagramas de dispersión de cada país. La línea de tendencia en el gráfico infiere una relación positiva entre las variables AC e IED en los países de Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, China, Corea del Sur, Dinamarca, Francia, Italia, Panamá y Singapur; mientras que en España, Finlandia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza se infiere una tendencia negativa.


No obstante, la línea de tendencia no es concluyente de la relación entre las variables AC e IED, además se observan en los diagramas de dispersión valores atípicos. Por lo tanto, antes de realizar el análisis de correlación se muestran los diagramas de caja que identifiquen en cada país los valores atípicos entre las variables AC e IED. Cabe destacar que, Alemania, Corea del Sur y España, no muestran valores atípicos (ver Figura III); mientras que los restantes 15 países, si muestran valores atípicos (ver Figura IV).


A continuación, al haber identificado valores atípicos, en el análisis de correlación se excluyen casos según pareja de valores atípicos como recomiendan Leyva y Flores (2014); y, Judd, McClelland y Ryan (2017); y se examina el método de correlación de Spearman (como se indicó en la Tabla 5), debido a que se rechaza H0 en ambas variables AC e IED, o bien, en una de ellas se acepta y en otra se rechaza (Camacho-Sandoval, 2010;Leyva y Flores, 2014; Roy-García et al., 2019). Esto es, un análisis de correlación bivariada (Hernández, Fernández y Baptista, 2014). Los resultados de dicho procedimiento se muestran en la Tabla 6.

Por tanto, se observa que sólo en los países de Alemania, China, Corea del Sur e Italia, el resultado del coeficiente de correlación fue significativo al nivel del 99%, lo que indica que estadísticamente existe correlación entre las variables AC e IED en México. Mientras que en los restantes 14 países no existe correlación entre AC e IED.
Lo más sobresaliente es la intensidad de la correlación en los países que sí presentan estadísticamente un nivel significativo, donde Italia con un coeficiente del 0.816 presenta una intensidad de correlación “buena”; China y Alemania con un coeficiente del 0.666 y 0.577 respectivamente, muestran una intensidad de correlación “moderada”; y, Corea del Sur con un coeficiente del 0.364, presenta una intensidad de correlación “débil”. En consecuencia, debido a que el signo de los coeficientes fue positivo, se infiere una relación positiva, es decir, mayor IED ocasiona mayor AC en México durante el período 2000 - 2020.
No obstante, al considerar la revisión de la literatura, se señala que la IED ha sido afectada por la pandemia del COVID-19 (CEPAL, 2020); por lo cual, se realizó de nuevo el análisis de correlación omitiendo el año 2020, observando una variación en los resultados con respecto al valor del coeficiente de correlación, más no con la intensidad del coeficiente en los países de Alemania, China, Corea del Sur e Italia. Por otra parte, en el caso de México se afirma que el efecto COVID-19 debe ser considerado, puesto que el coeficiente de correlación fue significativo al nivel del 95% y del 99% en los Países Bajos y en Australia, respectivamente.
Lo destacable es el signo de los coeficientes de los Países Bajos y Australia, en el primer caso, fue negativo; y en el segundo caso, fue positivo. Esto es, se infiere que menor IED ocasiona mayor AC en México con respecto a los Países Bajos; y mayor IED ocasiona mayor AC en México con respecto a Australia durante el período 2000 – 2019 (ver Tabla 7). Asimismo, ambos países (Países Bajos y Australia) presentaron una intensidad de correlación “débil”.

lación positiva entre AC e IED de México y los países de Alemania, Australia, China, Corea del Sur e Italia con los que sostiene un TBI durante el período 2000 – 2019.
Por lo tanto, mayor IED ocasiona mayor AC para el caso México. Además, de acuerdo con Liu et al. (2021), una mayor IED incrementa el número de TBI. Estos resultados son semejantes a lo planteado por Feal (2008), quien encontró que la AC tiene una relación directa con la IED. De igual manera, los hallazgos de la presente investigación coinciden con lo planteado por Trevino et al. (2002); Quazi (2007); Antonakakis y Tondl (2015); y, Gómez et al. (2020), quienes establecen que la apertura es un factor importante que explica la atracción de IED.
Asimismo, la relación positiva encontrada entre las variables AC e IED, concuerda con lo estudiado por Amal et al. (2010); Sánchez-Martín et al. (2014); y, Fanbasten y Göstas (2016), quienes encontraron que la inversión extranjera directa es fundamental para incrementar el flujo de comercio internacional del país receptor.
Por otra parte, el cierre de las actividades económicas en el 2020, para contener la pandemia del COVID-19, afectó el flujo de IED en todo el mundo, donde México no fue la excepción (CEPAL, 2020; Instituto Mexicano para la Competitividad [IMCO], 2021). Por consiguiente, la correlación del período 2000 - 2019 fue débil en los países de Australia y Países Bajos; y en los países como Alemania, China, Corea del Sur e Italia, los resultados difirieron en el valor del coeficiente de correlación, pero no en la intensidad del mismo. Así, el excluir el año 2020 del período de estudio, muestra presencia de estacionalidad entre la AC y la IED de México.
Por último, el intensificar o crear acuerdos y tratados comerciales entre México y Alemania, Australia, China, Corea del Sur e Italia incrementa los flujos de IED. De tal forma que, una política pública que contribuya a una AC a través de los TBI promoverá la IED en México, lo cual a su vez repercute como lo señalan Rios et al. (2014) en una reducción de pobreza y crecimiento económico. Por lo cual, se recomienda incorporar en futuros estudios variables como la competitividad internacional (Rivas y Puebla, 2016), y la exportación de productos por nivel tecnológico bajo-medio-alto (Vásquez y Calderón, 2017).
De acuerdo con los resultados obtenidos, se evidencia que los Tratados Bilaterales en Inversión de México favorecen la relación entre la apertura comercial y la inversión extranjera directa. Los hallazgos muestran un coeficiente de correlación significativo en los países de Alemania, China, Corea del Sur e Italia, resaltando la existencia de una relación positiva entre la AC y la IED; es decir, mayor IED ocasiona mayor AC para el caso México durante el período 2000 – 2020, asimismo, una mayor IED incrementa el número de TBI; por lo cual, la inversión extranjera directa es fundamental para incrementar el flujo de comercio internacional del país receptor.
Por otra parte, el cierre de las actividades económicas en el 2020, a causa de la pandemia del COVID-19, perjudicó el flujo de IED en todo el mundo, incluyendo a México. Por tanto, se encontró que la correlación del período 2000 - 2019 fue débil en los países de Australia y Países Bajos; y en los países como Alemania, China, Corea del Sur e Italia los resultados difirieron en el valor del coeficiente de correlación, pero no en la intensidad del mismo. Así, el excluir el año 2020 del período de estudio se evidencia estacionalidad entre la AC y la IED de México.
Finalmente, el incrementar o crear acuerdos y tratados comerciales entre México y Alemania, Australia, China, Corea del Sur e Italia aumenta los flujos de IED. De tal manera que, una política pública que favorezca una apertura comercial mediante los TBI impulsará la IED en México, resultando en una reducción de la pobreza y un crecimiento económico. En este sentido, se recomienda para futuras investigaciones incorporar variables como la competitividad internacional, así como el análisis de la exportación de productos por nivel tecnológico.










