Resumen: Este ensayo presenta los resultados de la macroencuesta de valores, aplicada en 2019, a 11 322 estudiantes de Latinoamérica (entre ellos, 5135 mexicanos) y 2476 españoles. Estos datos serán comparados con los obtenidos de otra encuesta idéntica de 1993 en la que participaron 36 515 escolares latinoamericanos (de ellos 4012 mexicanos) y 5168 españoles. Las preguntas abordan los nacionalismos, la xenofobia, el racismo, las imágenes negativas y positivas de la colonización española en América, el machismo, la moral sexual, la religiosidad y el grado de felicidad, en los que se manifiesta el cambio de valores.
Palabras clave:JuventudJuventud,ValoresValores,LatinoaméricaLatinoamérica,MéxicoMéxico,NacionalismosNacionalismos.
Abstract: This essay presents the results of the macro survey of values applied to 11 322 students from Latin America (among them 5135 were Mexican), and 2476 from Spain, in 2019. These data will be compared with those obtained from another identical survey in 1993 involving 36 515 Latin American schoolchildren (among them 4012 are Mexican), and 5168 Spanish students. The questions deal with nationalism, xenophobia, racism, negative and positive images about Spanish colonization in America, machismo, sexual morality, religiosity, and degree of happiness.
Keywords: Youth, Values, Latin America, Mexico, Nationalisms.
Artículos
Cambio de valores en México, Latinoamérica y España. Opinión de los escolares en 1993 y en 2019
Changing values in Mexico, Latin America and Spain. Schoolchildren’s view in 1993 and 2019

Recepción: 08/01/2022
Aprobación: 22/02/2022
El 13 de agosto de 2021 se cumplieron 500 años del final de la conquista del imperio azteca, y de su capital Tenochtitlán, por Hernán Cortés. Fue el comienzo del México mestizo. Habían pasado más de dos años desde que, un 21 de febrero de 1519, Cortés pisara tierra firme en la isla de Cozumel, península de Yucatán, entonces habitada por mayas. El 12 de octubre de 1992 celebramos el v Centenario del Descubrimiento de América por Cristóbal Colón.
Con motivo de esas míticas conmemoraciones, he dirigido dos macroencuestas escolares en América y en España. El propósito, utópico, es ofrecer una pequeña aportación para construir una comunidad iberoamericana de naciones igualitarias y solidarias. Unirlas por medio de lazos de fraternidad, para buscar la justicia, la paz, el desarrollo y el cumplimiento de los derechos universales humanos.
Estos principios axiológicos me impulsaron a aplicar, en 1993, la Encuesta escolar iberoamericana y, en 2019, la Encuesta iberoamericana de valores. Los participantes fueron estudiantes de Latinoamérica, España y Portugal. Mi deseo explícito y fundamental era comparar los resultados, para indagar los cambios en la ideología de la juventud latinoamericana y peninsular en ese largo periodo. El horizonte ideológico y axiológico de todo este quehacer fueron las declaraciones de las Cumbres Iberoamericanas de Naciones, celebradas en México y en otras naciones, por el v centenario del descubrimiento de América.
Nuestra comunidad se asienta en la democracia, el respeto a los derechos humanos y en las libertades fundamentales. En este marco, se reafirman los principios de soberanía y de no intervención y se reconoce el derecho de cada pueblo a construir libremente en la paz, estabilidad y justicia, su sistema político y sus instituciones (i Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Presidentes de Gobierno, 1991).
En 1993 participaron 43 816 escolares, de ellos 5168 españoles, 2132 portugueses y 36 516 latinoamericanos. El número de encuestados (N) por país fue el siguiente: Argentina (N=3098), Bolivia (N=2090), Brasil (N=4065), Colombia (N=2084), Costa Rica (N=2160), Ecuador (N=2049), El Salvador (N=1229), Guatemala (N=1545), Honduras (N=945), México (N=4012),1 Nicaragua (N=878), Panamá (N=812), Paraguay (N=761), Perú (N=3110), Puerto Rico (N=2478), República Dominicana (N=1785), Uruguay (N=1177), Venezuela (N=1264) (Calvo, 1997a; 1997b). Cuba no participó, porque el gobierno requisó los cuestionarios.
En 2019 participaron 11 322 escolares: México (N=5135), Guatemala (N=933), El Salvador (N=590), Costa Rica (N=167), Colombia (N=1364), Venezuela (N=745), Perú (N=174), Ecuador (N=1242), Argentina (N=526), Puerto Rico (N=406), y de otros países americanos, como Nicaragua, República Dominicana, Chile, Uruguay, Paraguay, Panamá, Honduras y Bolivia (N=40). También se incluyó Cuba (N=1041) y España (N=2132).
Alrededor del 80% del contenido de ambos cuestionarios es igual. La muestra en 2019 fue estratificada en categorías de género, mujer (56.3%), hombre (43.7%); grupo de edad, de 14 a 17 años (55.7%), de 14 a 25 (32%), más de 24 (12.3%); nivel de estudios secundarios (68.1%), universitarios (31.9%); por tipo de centro, público (60.2%), privado (39.8%), zona de residencia y tipo de población; con el nivel de confianza de 95.5%.
El orden de exposición del presente ensayo será el siguiente:
En este primer apartado se ofrecen algunos datos sobre la construcción de una identidad nacional propia y el sentir frente a “los otros”, diferentes por nacionalidad, etnia, raza, religión u otra condición. Se abordan las actitudes de distancia social, prejuicios, antipatía, xenofobia y racismo.
Para aproximarnos a estas complejas cuestiones, en la macroencuesta americana de 2019 se formularon dos interrogantes: a) cuáles eran los tres hechos más importantes y b) quiénes eran los tres personajes más importantes de toda la historia de su país. Ambas se formularon con respuesta abierta. En la tabla 1 se muestran los diez acontecimientos más elegidos de la historia de México. Se apunta la frecuencia (FR) con la que se eligieron.

Otros hechos relevantes: guerra Cristera (1926-1929) (FR 71), batalla de los niños héroes (1847) (FR 61), matanza de Tlatelolco (1968) (FR 53), terremoto del 85 (1985) (FR 82), el derecho a votar de las mujeres (1947) (FR 48), la cuarta transformación de López Obrador (2018) (FR 37), movimiento estudiantil (1968) (FR 32).
Unos datos comparativos. Guatemala (N=933): conflicto armado 1960-1996 (FR 544), Acuerdos de Paz 1991-1996 (FR 533), Revolución del 20 de Octubre de 1944 (FR 379), Independencia de Guatemala (FR 372). El Salvador (N=590): Acuerdos de Paz de 1992 (FR 329), Independencia (FR 260), guerra Civil de 1980-1992 (FR 237), asesinato y canonización de monseñor Romero (FR 250). Costa Rica (N=167): Independencia (FR 85), abolición del ejército en 1948 (FR 70). Colombia (N=1364): la Independencia (FR 696), Acuerdos de Paz en 2012 y 2016 (FR 471), la batalla de la Independencia en Boyacá (FR 40), el Bogotazo (FR 201). Venezuela (N=745): la Revolución del 19 de abril de 1810 (FR 307), la Independencia (FR 142). Perú (N=172): Independencia (FR 122), el conflicto armado de Sendero Luminoso (FR 38). Ecuador (N=1242): Independencia (FR 566), cambio de moneda y dolarización (FR 355), batalla de Pichincha de 1822 (FR 311). Argentina (N=526): Independencia (FR 298), dictadura miliar de 1976 (FR 135), guerra de las Malvinas (FR 133). Puerto Rico (N=406): la Independencia (FR 123), conquista y colonización por España (FR 109), guerra invasiva de Estados Unidos en 1898 (FR 85).
En Cuba se realizó una encuesta, en 2019, a 1049 personas de todas las edades; tenía doce alternativas, con la opción de nombrar otro hecho. Los más señalados fueron el triunfo de la Revolución Fidelista (40%), la abolición de la esclavitud (29%) e independizarse de España (29%).
Conclusión. Como vemos, la proclamación de independencia se eligió en primer lugar; con algunas excepciones, como El Salvador y Guatemala con los Acuerdos de Paz. En Cuba, se mantiene la Revolución Comunista de 1959 como el hecho patrio más relevante de su historia. En torno a la Independencia, emergen las figuras de los héroes patrios, los Libertadores y, en el caso de Fidel Castro, el Mesías. Estas aseveraciones se confirman al preguntar por los tres personajes más importantes de la historia de cada país. Estos son los 10 personajes más admirados por los estudiantes mexicanos (tabla 2).

Otros personajes seleccionados: Lázaro Cárdenas, presidente (FR 232); Francisco I. Madero, político (FR 221); Venustiano Carranza, militar y político (FR 169); los Niños Héroes, cadetes (FR 155); López Obrador, presidente (FR 141); Diego Rivera, pintor y muralista (FR 120); José Ramón Adaucto, o Guadalupe Victoria, militar y político (FR 107); Agustín de Iturbide, militar y político (FR 96); Vicente Guerrero, militar y político (FR 85); Vicente Fox, presidente (FR 58). Se resume así el imaginario histórico de los mexicanos: la Independencia (1810) como mito fundacional y la Revolución (1910) como identidad nacionalista
Estos fueron los más populares en otros países. En Guatemala: Miguel Ángel Asturias, Rigoberta Menchú, el músico Edgar Ricardo. El Salvador: monseñor Romero, Claudia Lyra, poeta; Alfredo Espino, poeta. Costa Rica: Carmen Lyra, poeta prócer de la Independencia; Juan R. Mora. Colombia, García Márquez, Bolívar, Amado Nervo, Eliécer Gaitán. Venezuela: Andrés Bello; Ana María Campos, heroína en la Independencia; Sucre Libertador. Perú: Miguel M. Grau, Tupac Amaru, Micaela Bastidas, prócer de la Independencia; Ecuador: Eloy Alfaro, presidente (1842-1912); Manuela Cañizares, Eugenio Espejo y Simón Bolívar, independentistas. Argentina: Libertador San Martín, militar Manuel Belgrano independentista, Presidente Sarmiento, Eva Perón. Puerto Rico: Albizu Campos, Louis Muñoz Marín, Eugenio María de Hostos. Cuba: Fidel Castro (44%), independentista Carlos Manuel de Céspedes, Antonio Maceo, guerrillero Cienfuegos y Che Guevara.
Conclusión. Dentro del panorama general, la mayoría de los personajes reafirman el papel de la independencia como mito fundacional y seña singular de identidad patria, con excepciones en donde hubo guerras civiles. En Cuba sobresale Fidel Castro, pero hay que tener en cuenta que, entre otros factores, se trata de un régimen totalitario con un solo sistema de educación y de comunicación de prensa, radio y televisión.
Tres personajes del mundo más admirados en 2019, que no sean de tu país. Salimos de la tribu etnocéntrica y miramos al mundo exterior. Estos fueron los quince personajes más elegidos por el total de los 11 322 escolares en 2019. 1° Albert Einstein (FR 2147), 2° Barack Obama (FR 1323), 3° Nelson Mandela (FR 1254), 4° Adolf Hitler (FR 1233), 5° Cristóbal Colón (FR 1156), 6° Mahatma Gandhi (FR 934), 7° Isaac Newton (FR 929), 8° Charles Darwin (FR 836), 9° Aristóteles (FR 688), 10° Martin Luther King (FR 667), 11° Leonardo Da Vinci (FR 567), 12° Jesucristo (FR 564), 13° Teresa de Calcuta (FR 489), 14° Simón Bolívar (FR 412), 15° Frida Kahlo (FR 389).
En la macroencuesta de 1993 (N=36 516) estos fueron los diez personajes más admirados del mundo: 1º el papa (35.1%), 2º madre Teresa de Calcuta (24.2%), 3º Bolívar (23.0%), 4º Cantinflas (21.7%), 5º Pelé (17.4%), 6º Picasso (13.7%), 7º general San Martín (13.3%), 8º Gandhi (12.9%), 9º Kennedy (11.1%), 10º Martin Luther King (10.8%). Otros personajes más admirados en América Latina en 1993 fueron el presidente de mi país (9.7%), Cervantes (9.6%), Che Guevara (7.5%), Rubén Darío (7.3%), Sucre (6.4%), Cura Hidalgo (6.2%), Fidel Castro (5.9%), García Márquez (5.6%), Gorbachov (5.3%), José Martí (5.1%).
En México 2019 (N=5135), los personajes del mundo más importantes fueron: 1° Adolf Hitler (FR 859), 2° Albert Einstein (FR 845), 3° Barack Obama (FR 561), 4° Isaac Newton (FR 517), 5° Cristóbal Colón (FR 470), 6° Mahatma Gandhi (FR 394), 7° Napoleón Bonaparte (FR 383), 8° Charles Darwin (FR 319), 9° Leonardo Da Vinci (FR 300), 10° Nelson Mandela (FR 276). EnMéxico 1993 (N=4012): 1° el cura Hidalgo (39.8%), 2° el papa (34.0%), 3° Cantinflas (21.3%), 4° el presidente (Salinas) (19.9%), 5° Gandhi (19.8%), 6° Emiliano Zapata (17.6%), 7° Kennedy (15.2%), 8° Octavio Paz (14.1%), 9° madre Teresa de Calcuta (14.0%), 10° Picasso (13.0%).
Los prejuicios frente a los otros se deben a varias razones, como la nacionalidad, la raza, la religión, el género u otras condiciones sociales o morales. La distancia y el grado de animadversión hacia quienes son diferentes tiene varios escalones; desde no querer relacionarse con ellos, echarlos del país o, en el extremo, llevarlos a los hornos crematorios.
En 1993 se sondearon los recelos matrimoniales. Se propuso una serie de grupos etnoraciales y se preguntó a los escolares con quiénes les molestaría casarse. Los cuatro grupos de mayor rechazo fueron los gitanos (43.6%), los negros africanos (42%), los moros-árabes (39.2%) y los judíos (38.5%). En México 1993 (N=4012), les molestaría casarse con negros de África (45.6%), gitanos (49.5%), judíos (43.9%), árabes-moros (42.3%), indios de América (40%), norteamericanos (23.0%) y españoles (23.5%).
En 2019 no indagamos este, pero sí otros indicadores similares de distancia social. Se propuso una serie de grupos diferentes, para que los estudiantes contestaran si sentían desagrado hacia ellos. Estos son los resultados (tabla 3).

En la respuesta de “ante qué colectivos sienten antipatía” en 2019, en primer lugar, están los machistas (63.3%), seguido de los racistas (62.4%) y las feministas radicales (36.1%).
En la tabla 4 se encuentran los índices que se extrajeron a partir de la suma total de los porcentajes, dividida entre la cantidad de colectivos. Se establecen los datos de España y de los cinco países americanos con las muestras más representativas.

En España observamos que el índice de antipatía hacia colectivos diferentes es del 8.9%, más que en América Latina (5.6%). En los países latinoamericanos vemos que México (6.6%) encabeza la lista, le siguen Colombia (4.8%), Venezuela (4.7%), Puerto Rico (3.8%) y, por último, Ecuador (3.5%) (gráfica 1).

Comparamos los porcentajes de antipatía de América, España y Cuba. En las gráficas, del total de Cuba (N=1041), restamos la submuestra de los menores de 25 años (N=234). El fin es comparar mejor los resultados, ya que tanto la encuesta de América, como la de España, se aplicó a jóvenes estudiantes de similares edades. Se indican los porcentajes comparativos de algunos grupos (gráficas 2-5, 6-7 y 8-11).



En la macroencuesta americana de 1993 (N=36 516) se preguntó a los escolares contra qué grupos tenían prejuicios. Los más señalados fueron los protestantes (27%), los gitanos (26.2%), los judíos (20.9%), los norteamericanos (18.6%), los españoles (16.8%), los negros (15.1%) y los indios de América (13.4%). En México se expresaron contra los norteamericanos (18.5%), los protestantes (36.8%), los moros-árabes (22.5%), los gitanos (30.9%), los españoles (17.5%), los negros (18.5%) y los indios (14.2%).
En 1993 —pero no en 2019— se cuestionó “¿a quiénes echarías de tu país?” Los grupos objeto de mayor racismo fueron los gitanos (26.7%), judíos (23.8%), moros-árabes (21.6%), asiáticos (17.1%), negros de África (16.3%), norteamericanos (15.1%), españoles (13.2%) e indios americanos (12.7%). En México 1993 los grupos que despiertan mayor racismo son los judíos (25.4%), norteamericanos (12.6%), gitanos (28.3%), moros-árabes (20.7%), españoles (11.3%), negros de África (13.5%), europeos (9.6%), indios de América Latina (8.8%), negros de América (8.6%), blancos (6.2%) y otros latinoamericanos (6.4%).2
En este apartado se analizan las imágenes negativas y positivas sobre las relaciones entre los diversos países americanos y España. Concretamente sondeamos las opiniones en torno a los 500 años del Descubrimiento de América, la llegada de Cortés y la conquista de México, que han tenido gran resonancia mediática. Los sentimientos de los americanos son ambiguos, pues alrededor de la mitad desaprueba la conquista española, a la vez que un número similar resalta y aprecia los lazos de unión que la colonización dejó en América, como la lengua, la religión y el mestizaje.
México comparte similares valoraciones de ambivalencia. Los gobernantes y sus asesores “intelectuales de ambas orillas, de México y de España”, debieron consultar qué opinaba el pueblo sobre las sombras y luces de la colonización y los lazos fraternales que nos unen. Debieron aprovechar el v Centenario para condenar lo condenable, pero también para realzar lo mucho que nos une como pueblos hermanos. En Vasconcelos (1998), Paz (1967), Mayer y Martínez (2016), Miralles (2004), Fuentes (1970), Basave (2010), Krause (2010), Cordero (2018), Camba y Rosas (2018) pueden consultarse algunas miradas mexicanas que no comparten la visión oficialista y distante de la leyenda rosa o negra. Veamos qué piensan al respecto los estudiantes mexicanos en 2019 y en 1993.
En 2019 se formuló una evaluación sobre la imagen más prevalente de la conquista y colonización española. ¿Se percibe más como un genocidio o como una obra civilizadora? (tabla 5).

En Latinoamérica, la mayoría identificó la conquista y colonización española como un genocidio de indios (66.8%) y tan solo un 33.2% la vio como una obra civilizadora. En México se eligió la imagen de genocidio en un 59 % y de obra civilizadora en un 41%, porcentajes parecidos a los del total americano.
En la macroencuesta escolar iberoamericana de 1993 (N=43 816) —incluyendo a España (N=5168) y a Portugal (N=2132)—, se realizó esta misma pregunta. La elección del genocidio en Latinoamérica fue mayoritaria (63.2%) y en España fue del 49.2%, en contraste con Portugal. Este último exhibe una muy notable estima de su colonización, pues solo un 29.1% marcó “genocidio”, frente al 69.5% de “fue una gran obra civilizadora”.
En México, 1993 (N=4012), la selección del genocidio fue del 53.8%, inferior al 59% de 2019. La hispanofobia se mantuvo, e incluso ascendió, sobre todo, después de los desencuentros gubernamentales en 2021 y el clima anticolonialista, con el derribo de monumentos en los Estados Unidos y otros países latinoamericanos (tabla 6).

Formulamos la cuestión con cuatro alternativas; dos extremas “todo fue bueno / todo fue malo” y dos intermedias “hubo de todo, pero más beneficios / hubo más daños” (tabla 7). Así comprobamos que esa radicalidad genocidio/civilización puede ser inadecuada, ya que se encierra en dos sintagmas los millones de hechos y actores de 300 años de historia.

Más de la mitad piensa que “hubo de todo un poco, pero más daños” (53.9%). Los que creen que “hubo de todo un poco, pero más beneficios” (34.3%) es una minoría, pero significativa. Las posiciones extremas de la leyenda rosa, “todo fue bueno” (4.3%), y la leyenda negra, “todo fue malo” (7.4%), fueron escasas. En México, fue mayoritaria “hubo de todo un poco, pero más daños” (48.4%); un porcentaje menor opina que hubo más beneficios (39.2%), mientras los extremos de “todo fue bueno” (5.3%) y de “todo fue malo” (7.1%) fueron exiguos.
En la muestra de 1993, la perspectiva dominante fue que hubo más aspectos negativos (53.3%), superior al porcentaje de aspectos positivos (25.4%); también fueron menores las posiciones extremas de que todo fue malo (13.2%) y todo fue bueno (5.5%). En España destacan más los aspectos negativos sobre los positivos (45.7%). Una vez más, Portugal apuntó que la colonización tuvo más beneficios (58.6%). En México (N=4816) fue mayoritaria la opción que fue “hubo más daños” (46.9%), superior al “hubo más beneficios” (34.2%), las concepciones radicales de que “todo fue malo” (10.2%) y “todo fue bueno” (5.1%) fueron menores. A continuación, se presenta la muestra de 2019 (tabla 8).

En la gráfica 12, América Latina presenta un índice del 39% con respecto a la imagen negativa sobre la conquista española, mientras que el porcentaje de España es prácticamente igual (39.4%). Si miramos a los países latinoamericanos, a la cabeza se sitúa Puerto Rico seguido por Ecuador, Colombia, México y Venezuela.

Quien se fijara solo en las imágenes negativas de España que concentran los datos anteriores, desconocería otros sentimientos, el cariño profundo de los hispanoamericanos hacia los españoles actuales. Residí cinco años en Colombia, Venezuela y México (1962-1967) y cinco años en los Estados Unidos (1972-1975), trabajando y conviviendo con latinos, sobre todo, mexicanos. Además, di conferencias en toda América Latina. Recibí el respeto y formalidad verbal que tienen los latinoamericanos con todos los extranjeros —en contraste con la “mala educación verbal” de los españoles—, pero además me regalaron su generosa hospitalidad y su amistad sincera.
Por supuesto, comprobé —y alguna vez sufrí— esas concepciones negativas, transmitidas en la escuela por el relato oficial, pero he disfrutado mucho más del cariño latinoamericano. Advertí que existen a la vez dos imágenes; los “gachupines, hijos de la chingada”, que con unos tragos finalizan en un abrazo a la “madre patria”. Esos sentimientos conviven a la vez en muchos hispanoamericanos (Calvo Buezas, 1980a; 1980b; 1984; 1997b; 2020).
Esto se refleja muy bien en las encuestas. Aquí (tabla 9) se presentan las respuestas mayoritarias a “¿cuáles fueron las cosas positivas que dejaron los españoles?”.

Si preguntamos por los vínculos más fuertes, en Latinoamérica, la lengua (48.7%) se coloca en primera posición, seguida de la religión (30.8%), una historia común (27.6%), el mestizaje (27.4%), las costumbres (16.5%) y el carácter (8.2%), mientras un 9.2% afirma “nada nos une, no me siento unido a los españoles”. En México, 2019, se eligió la lengua (36.7%) como el mayor vínculo entre España y América; un 9.4% selecciona que no le une nada a España. En México, 1993, señalaron la misma lengua (33.4%) (43.8% en el total de América Latina), la misma religión (43.4%) (35.8% en América) y los adelantos técnicos (28.7%) (30.3% en América) (tabla 10).

La conclusión es agridulce y ambivalente. Por una parte, crece el reconocimiento de vínculos comunes, como la lengua, el mestizaje, la religión, los inventos o los monumentos coloniales. Por otra parte, esculpidas en granito, se encuentran las imágenes negativas de la conquista, sintetizadas en el sintagma de genocidio-matanza de indios-esclavitud-ansia de oro. En consecuencia, la leyenda negra continúa y la hispanofobia sigue latiendo en el corazón y la mente de muchos hermanos hispanoamericanos, pero también en muchos jóvenes españoles. Si consultamos a autores extranjeros y españoles sobre las sombras y luces del imperio español, se aprecia la diversidad de miradas sobre la obra de España en América (Elliott, 1972; Duverger, 2012; Calvo, 1980a, 1980b, 1981, 1984, 1990, 2020).
Veamos ahora la evolución de ciertos aspectos, como la igualdad de género, la moral sexual y la religiosidad.
Ante la oración “en la familia, el hombre manda y la mujer obedece”, en la muestra americana de 1993, el 38.3% respondió estar de acuerdo con esa proposición machista, pero se redujo a 14.4% en 2019. En el caso de México se redujo de 36.2%, en 1993, a 13.9%, en 2019, como en los demás países. Esto puede verse en la gráfica 13.

Por fortuna, el machismo disminuye y la igualdad entre hombres y mujeres crece; aunque haya diferencias en esta evolución, como se expone en la gráfica 14.

En la encuesta de 2019 se presentaron seis proposiciones sobre moral sexual. Se preguntó si se estaba de acuerdo o en desacuerdo con la condena de infidelidades conyugales, divorcio, aborto y relaciones prematrimoniales (tabla 11). Al desacuerdo con las proposiciones la denominamos permisividad sexual, y a estar de acuerdo, resistencia ética, como algunos sociólogos la llaman, al referirse a los defensores de la moral tradicional.

Al comparar las peguntas de 2019 y 1993, se obtienen los siguientes datos. Seleccionamos el total de América Latina, además de México y de España por su diversidad de encuestados (tabla 12).


El notable crecimiento de la permisividad sexual en 26 años es evidente. México pasó de 36.3% en 1993 a 71.3% en 2019 (gráfica 15). Esto se evidencia en conductas concretas como la tolerancia frente al aborto y la infidelidad conyugal. Si en 1993, un 58% de escolares mexicanos rechazaban el aborto, en 2019 era el 39.7% (gráfica 16). En el caso de la infidelidad de la esposa, del 73.2% de mexicanos que la condenaban bajó al 39.4%; de manera semejante a otras normas de ética sexual (gráfica 17). Este cambio de la moral tradicional a una hedonista se manifiesta en todos los países.


¿Hay diferencias por género en la moral sexual? Como se ve en los resultados de la encuesta americana de 2019, las diferencias son significativas. a) El 11% de chicas y el 15% de chicos concuerdan en que las mujeres deben ser fieles, aunque el esposo sea infiel; b) el 40% de las mujeres y el 33.1% de los hombres creen que los novios no deben mantener relaciones prematrimoniales; c) 19.8% de chicas y el 33.1% de los chicos piensan que los esposos no deben divorciarse, si tienen niños pequeños; d) 33.6% de mujeres y 39% de hombres desaprueban el aborto, e) el 22.2% de las mujeres y el 31.8% de los hombres condenan las aventuras amorosas en la esposa y, f) el 24.2% de mujeres y el 32.5% de hombres reprueban las aventuras amorosas del esposo. Los datos en México son similares a los de la muestra general americana.
Conclusiones sobe el cambio de valores en la moral sexual ¿avance o retroceso ético? Cada lector puede evaluar libremente los datos anteriores. Aquí se ofrecen unas reflexiones, admitiendo que es un punto de vista discutible.
La condena moral de las relaciones sexuales prematrimoniales, el aborto, el divorcio o las infidelidades conyugales, tanto en América Latina como en España, es cada vez menor. En América Latina, la permisividad sexual se disparó de 44.2%, en 1993, al 72.4%, en 2019; en España subió del 55.8% al 88.9%. México obtuvo 71.3% en 2019, un poco menor que el porcentaje latinoamericano; ambos inferiores al de España (88.9%). Esto prueba que el avance de la secularización, el relativismo moral, el hedonismo individualista y la defensa de una moral indolora, no punitiva y complaciente, es más alto en España. Aunque también influyen otros factores positivos, como el movimiento feminista y el fortalecimiento de la autonomía personal. No obstante, hay que anotar que aún existe un grupo de jóvenes que se resiste a esas ideologías hedonistas y se mantiene firme en sus principios y creencias.
Desde otra óptica axiológica, estos cambios en la moral sexual son evaluados por muchos analistas como positivos y progresistas; manifiestan el avance de los derechos, de la liberación de la mujer, la igualdad de género, el final de la “opresión” religiosa y el triunfo de la libertad individual en el disfrute de sus cuerpos.
Se presenta una tabla con los resultados de las declaraciones de pertenencia religiosa en 2019. Se incluyen los datos de Cuba, pero en su caso se introdujeron dos opciones más: “Creyente y practicante en santería”, que tuvo un 15.1%, y “Practicante en santería y catolicismo” (elegido por un 8.4%). Resalta el 36.6% de cubanos que se declaran “ateos” (tabla 13).

En México, estos son los porcentajes de 1993 y 2019, respectivamente. Se declararon católicos practicantes 59.7% y 42.2%. Católicos no practicantes 25.2% y 30.2%. Evangélicos 2.6% y 17%. Creyente en otra religión 4.3% y 14.4%. Agnóstico 4.7% y 7.7%. Ateos un bajo porcentaje del 1.9%, que subió hasta 9.8%. Compárese el número de ateos en México con el de España, que fue de 5.6% y se disparó hasta 32% (tabla 14).

Los católicos disminuyeron, el evangelismo y otras religiones crecieron, aumentó el agnosticismo y el ateísmo. España se muestra mucho más secularizada y descristianizada (gráfica 18).

En cuanto al grado de felicidad, estos son los resultados (tabla 15):

Los jóvenes, en su mayoría, se declararon felices, tanto en América Latina, como en España, lo cual se traduce como bienestar personal. En 1993, 33.7% de los jóvenes de América Latina se declaró como muy feliz, aumentó hasta el 38.2% en 2019. En España, el porcentaje era del 22.9% y aumentó hasta el 24.4%. Además, en 1993 muchos españoles (29.9%) y latinoamericanos (49.3%) se declararon bastante felices, mientras que, en 2019, aumentó hasta el 41.7% y 55.5%, cada uno.
En México, en 1993 y 2019, respectivamente, se declararon muy felices el 43% y 43.3%; bastante felices, 28.7% y 39.6%; poco felices, 23.3% y 15.8%; nada felices, 4.8% y 1.3%. En conclusión, los jóvenes mexicanos gozan de un buen nivel de felicidad subjetiva; en 1993, el 71.7% se declara muy o bastante feliz y en 2019, el 82.9%. Estos datos, en medio de otros más sombríos, es un luminoso y esperanzador happy end.

























