Secciones
Referencias
Resumen
Servicios
Descargas
HTML
ePub
PDF
Buscar
Fuente


CO-CRIANZA Y FAMILISMO PREDICTORES DE COMPAÑIA E INTIMIDAD DEL JOVEN HACIA SUS PADRES
CO-PARENTING AND FAMILISM PREDICTORS OF YOUNG ADULTS’ COMPANIONSHIP AND INTIMACY WITH THEIR PARENTS
Interamerican Journal of Psychology, vol. 50, núm. 2, pp. 225-237, 2016
Sociedad Interamericana de Psicología



Recepción: 14/06/2016

Aprobación: 04/09/2016

Resumen: En este estudio se prueba el valor predictivo de la Co-crianza en la niñez y el valor cultural familismo característico de los mexicanos sobre el reporte de Compañía e Intimidad del joven con su madre y padre, separadamente. Para ello, en una muestra de 118 jóvenes -provenientes de una familia nuclearestudiantes de una universidad pública del noroeste de México, contestaron un conjunto de cuestionarios de opción de respuesta cerrada; posteriormente se realizaron análisis multivariados (i.e. path análisis). Los resultados arrojan una diferencia a favor de las mujeres quienes reportan más altos niveles de compañía e intimidad con sus madres; asi como un mayor reporte de co-crianza y familismo. Igualmente se encuentra evidencia de un efecto directo, positivo y significativo de co-crianza y familismo sobre el reporte de Compañía e Intimidad con la madre, no así con el padre. Los datos arrojan que solo la Co-crianza recibida en la niñez explica la compañía e intimidad con el padre que el joven experimenta ya en su vida adulta.

Palabras clave: Co-crianza, familism, compañía e intimidad.

Abstract: In this study, we test the predictive value of Co-parenting during childhood and the Mexican cultural value of familism over companionship and intimacy with mother and father –independently- reported by young adult child. To do so, a sample of 118 students - young adult children from nuclear families- in a public university of a Northwest state of Mexico were interviewed using close-ended questionnaires; after that we performed multivariate analyses (i.e. path analyses). The results show a sex difference favoring women who reported higher level of companionship and intimacy in their relations with mothers. Similarly, women reported higher values on co-parenting and familism. Also, there were direct, positive and statistically significant effects from co-parenting and familism over companionship and intimacy with the mother. Our findings show that only co-parenting during childhood predicts the experience of companionship and intimacy with the father children experience during early adulthood.

Keywords: Co-parenting, familism, companionship and intimacy.

A pesar de la diversidad actual de estructuras familiares que orillan a una reformulación de teorías sobre la familia (Dilworth-Anderson, Burton, & Boulin-Johnson, 1993; p.627), la familia nuclear tradicionalmente integrada por un padre, una madre e hijos, sigue siendo la forma familiar más común en sociedades como la mexicana (Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática, 2010). Y todavía hoy, después de muchas décadas de exploración del contexto familiar como socializador primigenio en la formación de los hijos (Grusec, 2002) permanecen aspectos del funcionamiento de la familia nuclear sin suficiente exploración. La evidencia ha mostrado que en familias nucleares el acuerdo y la coordinación de la tarea de la crianza entre los padres tiene repercusiones no solo en el bienestar marital de la pareja (Ippolito-Morrill, Hines, Mahmood, & Cordova, 2010; Belsky & Hsieh, 1998; Schoppe-Sullivan, Mangelsdorf, Frosch, & McHale, 2004) y en el ambiente familiar (Schoppe, Mangelsdorf, & Frosch, 2001); sino que primordialmente tiene un fuerte impacto en el desarrollo psicológico y social de los hijos.

Uno de los aspectos más importantes en el desarrollo psico-social de los hijos es el establecimiento de lazos de afecto profundo con personas significativas (i.e. apego). Si bien es cierto el apego es un fenómeno propio del desarrollo infantil (Ainsworth, Bell, & Stayton, 1971), su análisis se extiende hasta la adolescencia y adultez por la sugerencia de que las relaciones interpersonales posteriores a la niñez se encuentran influidas por el apego de la infancia (Ainsworth, 1989). Las manifestaciones del apego son diversas, la búsqueda de proximidad con la madre como base segura de la infancia, se va transformando en búsqueda de compañía y de intimidad en la adolescencia y juventud (Burhmester & Furman, 1987).

El tema de la crianza compartida y su impacto en el desarrollo de los hijos es un tema que requiere mayor atención; especialmente, si se avanza en la exploración del contexto cultural. Una forma de hacer investigación culturalmente sensible es la inclusión de valores propios de la población bajo estudio (Knight, Yun-Tein, Prost, & Gonzalez, 2002). Se ha sugerido, que los modelos predictivos de crianza compartida originados con familias anglosajonas (Gable, Crnic, & Belsky, 1994), pudieran variar en el entramado de sus asociaciones cuando entran en juego variables propias de otras culturas (McHale, Khazan, Erera, Rotman, DeCourcey, & McConnell, 2002).

Crianza compartida, valores culturales, y compañía e intimidad

Es lugar común decir que la familia mexicana es diferente de la europeo americana (Díaz- Guerrero, 6th ed., 1994). Uno de los aspectos más notables es la orientación colectivista de los mexicanos -y latinos en general- (Harkness, & Super, 2002); así como de un conjunto particular de valores culturales donde el familismo ocupa un importante lugar. Familismo se refiere a la gran importancia que atribuyen los mexicanos a la solidaridad y unión familiar, así como al respeto y obediencia a los padres y otros adultos mayores (Diaz-Guerrero, 6th ed., 1994; Sabogal, Marin, Otero-Sabogal& Marin, 1987). A pesar de otros rasgos culturales muy propios del mexicano (i.e. el peso de la religión, los valores de la abnegación, el machismo y el marianismo, por mencionar algunos), el valor de la familia es uno de los más estudiados en poblaciones de Latinos en Estados Unidos.

Un ejemplo de la asociación entre el familismo y las prácticas de crianza es el estudio de las madres mexicanas de Arcia y Johnson (1998) quienes encontraron cómo las madres enfatizaban la obediencia de los hijos hacia sus padres como el punto medular de una buena socialización. Un estudio semejante fue el de Harwood, Miller, Carlson, y Leyendecker (2002) realizado con madres puertorriqueñas y americanas para buscar las asociaciones entre valores de socialización y prácticas. En éste, las madres puertorriqueñas mostraron mayores prácticas controladoras en episodios de alimentación comparadas con las madres americanas. Las madres puertorriqueñas sentaban a sus hijos pequeños en el regazo y los alimentaban con cuchara mientras restringían los movimientos de exploración del niño. Las madres americanas por su parte permitieron más frecuentemente que sus niños se sentaran en sillas y se alimentaran por si solos (Harwood et al. 2002). Las prácticas mostraron asociaciones consistentes con las metas de socialización, donde las puertorriqueñas valoraron más el buen comportamiento de sus niños por encima de su autosuficiencia.

Los valores culturales también se encuentran prediciendo variables del desarrollo para etapas posteriores. El estudio de Romero y Ruiz (2007) encontró que el familismo (i.e. definido como la proximidad y unidad familiar) minimizaba las conductas de riesgo asociadas al consumo de substancias en jóvenes mexicoamericanos. Mora, Chambläs, Navarro, y Castro (2002) encontraron en jóvenes chilenos que a mayor interacción y apoyo familiar menor aceptación de conductas cuestionables en particular para la moral sexual; así como que a mayor familismo menor permisividad. En general, las asociaciones reportadas con mexicanos en Estados Unidos encuentran consistencia cuando se estudian con mexicanos en su país. Lopéz-Suarez, Correa, & Olvera (2014) encontraron que la cohesión familiar predice el bienestar subjetivo de los jóvenes; al observar que el clima familiar y la interacción social percibida, así como el afecto positive, los logros personales, y la calidad de vida se pueden predecir por la cohesión familiar.

Sin embargo, los estudios que vinculen las prácticas de crianza compartida con variables culturales es mucho menor, al menos para el caso de los mexicanos. Un ejemplo es Solmeyer, McHale, Killoren, y Updegraff (2011) quienes encontraron en una muestra de padres inmigrantes mexicanos que éstos exhibían formas muy variadas de tratamiento diferencial con sus hijos adolescentes (i.e. acuerdo entre padres respecto a tratarlos por igual), y que esas variaciones se asociaban con el nivel apego a su valor de familismo. En el estudio de Sotomayor-Peterson, Card, y Wilhelm (2011), los autores encontraron en una muestra de Latinos (i.e. en su inmensa mayoría mexicanos) tanto inmigrantes como de generaciones posteriores, efectos recíprocos entre las prácticas de estimulación de la madre y del padre hacia sus hijos, mismos que estaban más presentes en aquellas parejas menos adaptados a la cultura norteamericana donde residían. De la misma forma, Cabrera, Shannon, & Taillade (2009) encontraron que la calidad de la relación marital era el predictor más importante para explicar la crianza compartida entre parejas de mexicanos lo que a su vez predecía la calidad en la interacción de la madre con sus hijos y una mayor participación del padre. Todo lo anterior sugiriendo que la crianza compartida es un patrón importante en la familia mexicana y que muy posiblemente existen componentes culturales que nos ayudan a explicarnos dichas prácticas de crianza.

No obstante las evidencias anteriores, autores como Teubert y Pinquart (2010) concluyen en su meta-análisis que las relaciones entre crianza compartida y el ajuste psicológico y social en los hijos son contradictorias. En su análisis ellos encuentran que algunos estudios reportan asociación entre variables a lo largo de las etapas del desarrollo (i.e. desde la primera infancia hasta la adolescencia tardía); mientras que otros no encuentran asociación alguna ni siquiera, no solo con poblaciones minoritarias sino aún entre los mismos europeo americanos,

Propósito del estudio

Este trabajo tiene como objetivo probar el valor predictivo de la crianza compartida durante la niñez, y el familismo para explicar el nivel de compañía e intimidad que los hijos experimentan en sus relaciones con la madre y el padre, de forma independiente. Si -como los estudios previos sugierenbuenos niveles de acuerdo y compartición de la crianza entre los padres influyen en el ajuste psicológico y social de los hijos, nosotros hipotetizamos lo siguiente:

a) La crianza compartida (co-crianza) de los padres se asociará de forma significativa y positiva con la Compañía e Intimidad experimentada por el joven en su relación con ambos padres.

b) El valor de familismo se asociará de forma significativa y positiva con la Compañía e Intimidad experimentada por el joven en su relación con ambos padres.

Método

Participantes

Un total de 153 estudiantes de una universidad pública en un estado del noroeste de México participaron de manera voluntaria en este estudio. Un 69% de los participantes provenía de una familia nuclear y reportaba haber vivido siempre en su hogar con ambos padres; el resto reportó haber vivido en configuraciones variadas mayormente en su hogar con la madre de forma permanente y diversos grados de contacto con el padre. Dada la naturaleza de nuestro estudio se seleccionaron solamente a aquellos que reportaron provenir de una familia nuclear; así como para evitar la intromisión de variables confusas (i.e. conflicto marital de las parejas divorciadas, la ausencia de negociación parental en familias monoparentales). La muestra se redujo a n = 118 (i.e. ver Tabla 1 en Resultados para conocer sus características demográficas).

Procedimiento

Un equipo de estudiantes avanzados de la Escuela de Psicología visitaron a los estudiantes en sus aulas. Se le invitó a participar en la investigación de forma voluntaria y confidencial. Si el participante accedía, se le proporcionaba el cuadernillo con los cuestionarios así como las instrucciones para su llenado; la aplicación tuvo una duración aproximada de 45 a 50 minutos.

Medidas

Los participantes llenaron diversas medidas referidas al contexto familiar (i.e. Inversión Parental, Expresividad Emocional Familiar, etc.) asi como algunas orientadas a evaluar resultados de desarrollo (i.e. Estrategia de Vida Lenta, etc.). Para fines de este estudio solo se utilizaron las que a continuación se describen.

Compañía e Intimidad. Esta variable se midió utilizando la versión adaptada por Burhmester y Furman (1987) de su original Network of Relationship Inventory (ver Furman & Burhmester, 1992). Los autores toman seis reactivos de dicha escala original (i.e. 3 para compañía y 3 para intimidad) para evaluar que tanta compañía e intimidad experimentan los jóvenes en sus relaciones sociales con diversas personas significativas obteniéndose un puntaje global y uno diádico. En este estudio se toman los seis reactivos y solo se indaga a nivel diádico sobre la relación del hijo con su madre y con su padre. Ejemplo de reactivo para Compañía es Qué tanto juegas y te diviertes en su compañía? Ejemplo de reactivo para Intimidad es Qué tanto le compartes secretos y tus sentimientos privados? los cuales son respondidos en una Likert de 5 puntos (i.e. “0 = Nunca/Nada” a “4 = Extremadamente”). Siguiendo el procedimiento de los autores de la escala, los participantes responden además para cada uno de los seis reactivos sobre la importancia que tiene para ellos contar con esa compañía e intimidad con la persona. Los autores sugieren que esta segunda pregunta refleja la intensidad con la cual se desea la compañía e intimidad con la persona significativa; mientras que la primera (i.e. frecuencia) evalúa que tanta compañía e intimidad realmente experimenta el respondiente con cada una de esas personas significativas. Esto hace que la escala finalmente se integre de 12 reactivos. La orientación de los reactivos es positiva es decir puntajes altos reflejan mayor compañía e intimidad. El alpha de Cronbach para este estudio fue de @ = .94 y .95 para el caso de la madre y el padre respectivamente.

Acuerdo de la Crianza entre los Padres. Tomada de Snyder (1981) derivada a su vez del Marital Satisfaction Inventory, Revised; originalmente miden en los padres sus niveles de acuerdo/desacuerdo respecto de la crianza de sus hijos) se adaptó para que los participantes respondieran sobre la frecuencia con la cual sus padres acordaban o no respecto a los asuntos de la crianza desde que ellos eran niños. Un ejemplo de reactivo dice Mis padres no discutían respecto a sus hijos. Los participantes indicaban que tan cierto o no era cada reactive respect de sus padres en una Likert de 5 puntos que iban de “-2 = Para nada cierto para nosotros” hasta “ 2 = Muy cierto para nosotros”, recodificados para que valores altos correspondieran con mayor nivel de acuerdo. El alpha de Cronbach para este estudio fue de @ = .78.

Crianza Compartida. Tomada de Ahrons y Wallisch (1987); al igual que en el caso anterior, esta escala se adaptó para recoger la percepción de los participantes respecto del nivel de compartición de las tareas y responsabilidades de la crianza entre sus padres desde que ellos eran niños. Se trata de una escala de 10 reactivos que los participantes responden en una Likert de 5 puntos que van de “-2 = Nunca” hasta “ “2 = Siempre”. Un ejemplo de reactive dice “Qué tan frecuentemente sus padres discutían sobre las reglas que pondrían a sus hijos” El alpha de Cronbach para este estudio fue de @ = .90. Dada la correlación positiva y significativa (r = .48, p <.001) entre estas dos escalas, así como los estudios que confirman la existencia de un factor latente para ambas escalas evidenciando validez convergente ( λ = .52; y λ = 1.02; p <.05 para Acuerdo y Crianza Compartida respectivamente; ver Sotomayor-Peterson, Figueredo, Christensen, y Taylor, 2012) las dos escalas se integraron en un índice o compuesto que identificamos con el nombre de Co-Crianza, que logró adecuada consistencia interna demostrada por un alpha de Cronbach de @ = .88.

Familismo. Se utilizó la versión adaptada del original del Family Relational Values Q-sort (Wozniak, Sung, Crump, Edgar-Smith, & Litzinger, 1996), que integra doce reactivos que evalúan el nivel de acuerdo del respondiente sobre sus valores respecto de la familia y el respeto tal como tradicionalmente se entiende para la cultura del mexicano (Diaz-Guerrero, 6th ed., 1994). Con 8 reactivos para indagar sobre la familia y 4 para preguntar sobre el respeto, ejemplo de reactivos son “Los miembros de la familia deben estar allí para los otros en los tiempos de necesidad”, y “Los niños no deberían nunca expresar su enojo hacia sus padres”. Los participantes respondieron en una Likert de 5 puntos que iba desde “-2 = Totalmente en desacuerdo” hasta “2 = Totalmente de acuerdo”; con puntajes algos reflejando un algo nivel de acuerdo con los valores tradicionales de la familia. El alpha de Cronbach para este estudio fue de @ = .73.

Todas las medidas (excepto Compañía e Intimidad) fueron originalmente escritas en Inglés, traducidas al Español y aprobadas por nativos de México y Costa Rica; posteriormente fueron nuevamente traducidas al Inglés y comparadas con las versiones originales por investigadores nativos del Inglés. Todas las traducciones al inglés fueron hechas y aprobadas por investigadores nativos del inglés en Estados Unidos, por último fueron traducidas de nuevo al español; en este procedimiento participó directamente la primera autora. Estas mismas escalas han sido aplicadas en estudios previos con poblaciones de mexicanos inmigrantes en Estados Unidos (ver Sotomayor-Peterson, Figueredo, Christensen, & Taylor, 2012), y con estudiantes universitarios similares a los que integran la muestra en este estudio, con reporte de confiabilidad desde buenos a excelentes, @ = .70 - .90 (ver Sotomayor- Peterson, Cabeza de Baca, Figueredo, & Smith-Castro, 2013). Respecto a las escalas de Compañía e Intimidad, después de una exhaustiva revisión de literatura se encontró que éstas –además de su aplicación con muestras de universitarios Europeo Americanos- solo han sido aplicadas a jóvenes de Costa Rica (DeRosier, & Kupersmidt, 1991); a una muestra multiétnica que incluyó México Americanos (ver Moilanen & Raffaelli, 2010), y Brasileños (ver Horn & Marques, 2000) con adecuados niveles de consistencia interna. Los estudios refieren alphas de Cronbach en rangos que van desde @ = .67 hasta .99 (i.e. muestra multiétnica), y @ = .91 - .96 (i.e. muestra de Brasileños).

Plan de Análisis

Primeramente se realizaron análisis univariados para presentar las características demográficas de los participantes y para el análisis descriptivo de las variables de estudio. Posteriormente se realizaron prueba t de Student de comparación de medias con Sexo como variable de agrupación para conocer si existían diferencias de inicio entre los participantes. Igualmente se realizaron prueba de consistencia interna para las escalas del estudio utilizando el alpha de Cronbach; todo lo anterior con el procesador SPSS 17.0. Posteriormente, usando este mismo procesador se computó una matriz de correlaciones entre las variables de estudio (Sexo, Compañía e Intimidad con la Madre, Compañía e Intimidad con el Padre, Crianza Compartida en la niñez, Familismo) en opción listwise deletion (i.e. incluye en el análisis solo los casos con datos completos) que es utilizada por el software LISREAL como el dato crudo para realizar el análisis multivariado de regresión (i.e. path análisis) utilizado para lograr el objetivo de investigación. Cuando se tienen variables interrelacionadas entre si es recomendable la utilización de una estrategia como ésta dado que permite el modelamiento de las relaciones entre variables y las estima simultáneamente lo que resulta en la obtención de coeficientes de regresión (β) de las variables predictoras sobre las variables resultado, controlando las covarianzas entre ellas (Cohen & Cohen, 1983).

Resultados

Análisis univariados

Como se observa en la Tabla 1, un 77% de los participantes fueron mujeres, la media de edad fue de 20.8 años, y el 92% eran solteros. El nivel educativo promedio de ambos padres es de 9 a 12 años de escuela oficial (i.e. menos del 15% de los padres de familia tienen una educación menor y aproximadamente 20% tiene una educación mayor a la promedio). Según INEGI (2010) esto corresponde al nivel profesional técnico y clase media-baja. Se trata de un grupo de estudiantes altamente homogéneos en cuanto a nivel socio-económico lo que se puede considerar una constante para los análisis. Lo anterior, es apoyado además en el estudio de Tapia-Valladares, Rojas-Campos, Picado-Arce, y Conejo-Bolaños (2015) quienes encuentran una participación nula del nivel socio-económico familiar en la evaluación de la identidad y apego a los padres entre adolescentes costarricenses.

Tabla 1
Información Demográfica de los Participantes, N = 118

Notes: *Puntajes: “1 = Primaria Incompleta ”; “2 = Primaria Completa”; “3 = Secundaria Incompleta”; “4 = Secundaria Completa”; “5 = Preparatoria Incompleta”; “6 = Preparatoria Completa”; “7 = Licenciatura Incompleta”; “8 = Licenciatura Completa”; “9 = Estudios de Posgrado”.

Sin embargo, la muestra tiene un desbalance respecto al sexo de los participantes. Dado que numerosos estudios han reportado la influencia de esta variable cuando se analizan relaciones padreshijos, se utilizó el estadístico t de Student de comparación de medias para conocer si existían diferencias de inicio en las variables del estudio en función del Sexo del participante. La literatura indica que las prácticas de crianza de los padres son distintas dependiendo el sexo del hijo/a (Best, House, Barnard, & Spicker; 1994); y los reportes de los hijos sobre su relación con los padres también cambia en función de la combinación de la diada de que se trate (Furman & Burhmester 1992; Horn & Marquez, 2000).

Los resultados confirmaron diferencias significativas en el reporte los estudiantes sobre su nivel de Compañía e Intimidad con la madre (p = 0.16), el reporte de Co-crianza en la niñez (p = 0.28), y reporte de Familismo (p = 0.33) (ver Tabla 2). Por lo tanto, el análisis de regresión multivariado realizado más adelante incluyó la variable Sexo, controlando estadísticamente su potencial contribución.

Tabla 2.
Media, S.D. y Prueba t de Comparación de Medias por Sexo* del Participante

Nota: *Codificada como binaria “0 = Hombre” “1 = Mujer”.

Como se observa en la Tabla 2 tanto hombres como mujeres reportan niveles de intermedios a elevados en compañía e intimidad con la madre y con el padre (i.e. rango de la medición es 0 a 4). Igualmente se observa un valor intermedio para co-crianza y levemente menor para familismo (i.e. rango -2 a 2). Sin embargo, hay una diferencia a favor de las mujeres quienes puntean valores más altos tanto compañía e intimidad con la madre como en co-crianza y familismo, comparadas con los hombres.

Análisis Multivariado Los resultados del análisis multivariado se muestran en la Figura 1 donde se observa que tanto familismo (i.e. β = .36, p = .05) como co-crianza (i.e. β = .22, p = .05) predicen la compañía e intimidad entre los jóvenes y sus madres, como lo muestran los valores de altos y significativos; no así para la variable compañía e intimidad con el padre que solo es predicha por la variable co-crianza (i.e. β = .63, p = .05).


Figura 1
Crianza Compartida y Familismo predictores de Compañía e Intimidad del joven

Notas:

p < .05; línea punteado representa trayectorias no significativas estadísticamente. Como se observa, estos coeficientes de regresión son significativos una vez controladas las covarianzas entre las variables predictoras y las variables resultado. Igualmente, dada la influencia que el sexo del participante tiene sobre las variables predictoras, el modelamiento incluyó la variable sexo controlando así sus efectos. Los coeficientes permanecen significativos por encima y más allá de la contribución que la variable sexo tiene sobre de ellas (Cohen & Cohen, 1983).

Discusión

El objetivo de nuestro estudio fue probar el valor predictivo de las variables de co-crianza, y familismo en el reporte de compañía e intimidad con sus madres y padres, de una muestra mexicana de jóvenes universitarios. Nuestros hallazgos ofrecen evidencia del peso que tiene un valor cultural típico de los mexicanos para explicar la calidad de la relación que se observa entre los padres y cómo ésta predice la relación de los jóvenes con sus padres. Primeramente, se encontraron diferencias atribuidas al sexo del respondiente en las variables del estudio; las mujeres reportaron mayor experiencia de co-crianza entre sus padres, mayor apego al valor cultural del familismo, y una mayor compañía e intimidad con sus madres que los hombres de la muestra. Este hallazgo es consistente con el estudio de Best et al. (1994) quien encontró que el sexo de los hijos influía en la relación que establecían con sus padres, y que esta era culturalmente determinada, al encontrar diferencias entre poblaciones italianas, francesas y alemanas (Best et al. 1994; Horn & Marquez, 2000). Por su lado, Furman y Burhmester (1992) encontraron que los jóvenes de ambos sexos calificaban como alta la relación con sus padres, siendo los varones en su relación con los padres, quienes obtuvieron mayor puntaje. Aunque en el sexo contrario, nuestro hallazgo también refiere a una diferencia superior para la díada del mismo sexo (i.e. esto es, la relación de madres con hijas). Nuestros hallazgos también son consistentes con otras poblaciones Latinas, como lo evidencia el trabajo de Tapia-Valladares et al. (2015) con adolescentes Costarricenses quienes encontraron que las mujeres reportaron como su principal figura de apego a sus madres

Otro dato interesante es aquel que indica que las mujeres exhiben mayor apego a los valores de cohesión, unidad familiar, y respeto (i.e. familismo). Podemos apoyar este hallazgo en los estudios pioneros de Diaz-Guerrero et al. (1994). Diaz-Guerrero acuñó un conjunto de premisas socio-culturales para el mexicano, incluyendo dentro de la caracterización de la familia mexicana, una condición de abnegación por la fuerza del amor propia del rol de género, el cual en el caso de la mujer/madre implica también una tendencia al sacrificio por el bien de los hijos, o marianismo sostenida por la visión católica de la figura de la virgen maría como la madre suprema (Castillo, Perez, Castillo, & Ghosheh, 2010; Unger, Ritt-Olson, Teran, Huang, Hoffman, & Palmer, 2002). El complejo entramado de significados familiares, hacen difícil separar las ideas de familism y marianismo. Según esta aproximación etnoteórica del mexicano (Díaz-Guerrero et al. 1994) en la mujer mexicana coexisten estos valores que sostiene la idea de la cohesión familiar a partir del necesario sacrificio de la mujer/madre. Según esta teoría pues, tenemos hallazgos consistentes al encontrar una diferencia a favor de las mujeres de nuestra muestra respecto a sus valores familiares y a la identificación que las jóvenes tienen hacia sus madres. Esto resulta consistente también con el trabajo de Velasco, Rivera, Garcia, y Arita (2014) quienes explorando las premisas culturales de las mexicanas y su asociación con el bienestar, encuentran significativa la que asocia “el respeto sobre el amor” y la “tranquilidad” de las respondientes. Pese a que en este estudio los autores parten de una idea contraria a la nuestra –i.e. el peso del tradicionalismo cultural del mexicano sobre su bienestar psicológico - creemos que esto apoya la idea central de que los valores culturales impactan aspectos del bienestar o ajuste psicológico y social. Nuestra idea de que el rol de los valores típicos del mexicano pueden funcionar propiciando prácticas de crianza compartidas y buenos resultados psicoafectivos en los hijos, es apoyado por nuestro estudio previos donde el familismo de parejas de inmigrantes mexicanos en Estados Unidos los hacía compartir con su cónyuge las tareas de crianza (Sotomayor-Peterson et al. 2012) propiciando así un mejor clima familiar.

Igualmente, el análisis multivariado mostró evidencia que apoya parcialmente las hipótesis de que tanto la co-crianza como el familismo predecirían una relación de compañía e intimidad de los jóvenes con sus padres; lo que se cumplió para el caso de la relación con la madre, no así con el padre para quien sólo el reporte de co-crianza resulto significativa. Este hallazgo nos parece muy significativo porque es consistente con lo que multitud de estudios han demostrado para poblaciones europeo americanas: que la relación entre los padres respecto de su crianza, impacta a los hijos a lo largo de la niñez, adolescencia e incluso en la adultez tempana (Gasper et al. 2008; Sotomayor-Peterson et al., 2013; Valls-Vidal et al., 2010). En un trabajo muy relevante por tratarse de un meta-análisis que incluyó más de 40 rigurosos estudios, Teubert y Pinquart (2010) encuentran que la crianza compartida de los padres si se asocia con problemas de conducta –externa e interna- y de funcionamiento social de los hijos, aunque el tamaño del efecto sea modesto (i.e. las β`s están en un rango de .10 a .20). Por ello, encontrar que la co-crianza de los padres parece impactar ese aspecto del bienestar psicológico-social de los hijos cuando adultos (i.e. mediante su experiencia de compañía e intimidad con sus padres) en esta muestra de mexicanos, sugiere patrones similares de las dinámicas familiares entre las culturas. Nuestro trabajo se vé sostenido también por el trabajo de Moilanen y Raffaelli (2010) quienes encuentran que los Mexico Americanos puntearon más alto en compañía en la relación con sus padres, que otros jóvenes Latino, Asia, y Europeo Americanos.

Por último, el hecho de que el familismo también explique la calidad de la relación con los padres, una vez controlada su covarianza con la co-crianza (ver Figura 1) es muy sugerente. Es intuitivamente correcto suponer que de un valor como el familismo se desprendan prácticas solidarias (i.e. co-crianza entre los padres); de tal manera que para los mexicanos ésta es una asociación natural. Una vez controlada dicha asociación, se encuentra la contribución única que hace el familismo en la tendencia a lograr intimidad y compañía con los padres.

Limitaciones. Los hallazgos aquí reportados deben tomarse con las limitaciones que estudio presenta. Como se ha expuesto en la revisión de literatura, la calidad de la relación entre padres e hijos se ve influida por numeras variables; entre ellas, la configuración familiar. Nuestro estudio con familias intactas no permite la comparación del modelo en otras experiencias de crianza, por ejemplo, con padres divorciados, o monoparentales; es de suponer que el recuento de los acuerdos de crianza en estos casos es diferente a los hogares intactos, limitando así la generalización de nuestros hallazgos. Igualmente, se requieren muestras con mayor diversidad en otros aspectos de la vida familiar, como el nivel socioeconómico que está documentado impacta las prácticas de crianza sobre todo cuando nivel socio económico está interrelacionado con la pertenencia un grupo étnico cultural minoritario, como es nuestro caso (Hoff-Ginsberg, & Tardif, 1995). El dato contradictorio representado en el estudio de Tapia- Valladares et al. (2015), que encuentra una nula participación del nivel socioeconómico familiar con apego entre los hijos y sus padres, evidencia la necesidad de posteriores estudios.

Implicaciones prácticas. Por otra parte, nuestros hallazgos son de importancia por sus aplicaciones prácticas. Numerosos estudios han demostrado cómo la calidad de la relación entre los padres impacta el sano desarrollo y bienestar de los hijos en la infancia (Brown et al. 2010); y en etapas posteriores del desarrollo no sólo en otras culturas, sino también en la de los Latinos (Mora et al. 2002), y del mexicano (Cabrera et al. 2009). Previos estudios han encontrado que el valor de la familia funge como factor protector ante conductas de riesgo en adolescentes mexicanos (López-Suárez et al. 2014; Romero & Ruiz, 2007); y nosotros evidenciamos que este valor incrementa la relación de compañía e intimidad con los padres; indicador adulto de una buena relación de apego, fundamental para la salud mental (Ainsworth, 1989). La terapia familiar necesita de intervenciones basadas en la evidencia y estos hallazgos la aportan.

Por lo anterior, nuestra conclusión va en el sentido de explorar aún más el impacto de las variables culturales que distinguen al mexicano; de probar modelos cross-culturalmente, y contribuir con análisis cada vez más profundos donde nuestros valores colectivistas se contrasten con los principios propios de otras culturas, tales como los de autonomía, autosuficiencia, competencia y logro individual de los Europeo Americanos (Harkness & Super, 2002).

Referencias

Ahrons, C. R., & Wallisch, L. (1987). The relationship between former spouses. In. D. Perlman & S. Duck (Eds.), Intimate relationships: Development, dynamics and deterioration (pp. 269–296). Los Angeles: Sage.

Ainsworth, M. D. S. (1989). Attachments beyond infancy. American Psychologist, 44, 709-716.

Ainsworth, M. D. S., Bell, S. M., & Stayton, D. J. (1971). Attachment, exploration, and separation: Illustrated by the behavior of one-year-olds in a strange situation. Child Development, 41, 49-67

Arcia, E., & Johnson, A. (1998). When respect means to obey: Immigrant Mexican mothers’ values for their children. Journal of Child and Family Studies, 7, 79-95.

Belsky, J., & Hsieh, K. H. (1998). Patterns of marital change during the early childhood years: Parent personality, co-parenting, and division of labor correlates. Journal of Family Psychology, 12, 511-528.

Best, D. L., House, A. S., Barnard, A. E., & Spicker, B. S. (1994). Parent-child interactions in France, Germany, and Italy: The effects of gender and culture. Journal of Cross Cultural, 25, 181-193.

Brown, G. L., Schoppe-Sullivan, S. J., Mangelsdorf, S.C. & Neff, C. (2010). Observed and reported supportive coparenting as predictors of infant-mother and infant-father attachment security. Early Child Development and Care, 180, 121-137.

Burhmester, D. & Furman, W. (1987). The development of companionship and intimacy. Child Development, 58, 1101-1113.

Cabrera, N. J., Ryan, R.M., Shannon, J.D., Brooks-Gunn, J., Vogel, C., Raikes, H., et al. (2004). Low-income fathers’ involvement in their toddlers’ lives: Biological fathers from the early head start rsearch and evaluation study. Fathering, 2, 5-30.

Cabrera, N. J., Shannon, J. D., & La Taillade, J. J. (2009). Predictors of coparenting in Mexican American families and links to parenting and child social emotional development. Infant Mental Health Journal, 30, 523-548.

Castillo, L. G., Perez, F. V., Castillo, R., & Ghosheh, M. R. (2010). Construction and initial validation of the Marianismo Beliefs Scale. Counselling Psychology Quarterly, 23(2), 163-175.

Cohen, J., & Cohen, P. (1983). Applied multiple regression/correlation analysis for the behavioral sciences. Hillsdale, NJ.: Lawrence Erlbaum.

DeRosier, M.E., & Kupersmidt, J.B. (1991). Costa Rican children’s perceptions of their social networks. Developmental Psychology, 27, 656–662

Diaz-Guerrero, R. (1994). Psicologia del Mexicano, (6th ed.). Mexico: Trillas.

Dilworth-Anderson, P., Burton, L. M., & Boulin-Johnson, L. (1993). Reframing theories for understanding race, ethnicity and families. In P. Boss, W. Doherty, R. LaRossa, W. Schumm, and S. Steinmetz, (eds.), Sourcebook of Family Theories and Methods: A Contextual Approach. New York: Plenum Press.

Furman, W. & Burhmester, D. (1992). Age and sex differences in perceptions of networks of personal relationships. Child Development, 63, 103-115.

Gable, S., Crnic, K., & Belsky, J. (1994). Coparenting within the family system: Influences on children’s development. Family Relations, 43, 380-386.

Gasper, J. A. F., Stolberg, A. L., Macie, K. M., & Williams, L. J. (2008). Coparenting in intact and divorced families: Its impact on young adult adjustment. Journal of Divorce and Remarriage, 49, 272-290.

Grusec, J. E. (2002). Parental socialization and children acquisition of values. In M.H. Bornstein, Handbook of Parenting (Vol. 5, pp. 145-167). Mahwah, N.J. Lawrence Earlbaum.

Harkness, S. & Super, C. (2002). Culture and parenting. In M. H. Bornstein, Handbook of parenting, (Vol. 2, pp. 253-280). Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum.

Harwood, R.L., Miller, A.M., Carlson, V.J. & Leyendecker, B. (2002). Child-rearing beliefs and practices during feeding among middle-class Puerto Rican and Anglo mother-infant pairs. In J.M. Contreras, K.A. Kerns, & M. Neal-Barnett (Eds.), Latino children and families in the United States (pp. 133-153). Westport, CT: Greenwood.

Hoff-Ginsberg, E., & Tardif, T. (1995). Socioeconomic status and parenting. In M. H. Bornstein, (Ed.), The handbook of parenting: Vol. 2. Biology and ecology of parenting (pp. 161- 188). Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum Associates.

Horn, K. R.V. & Marques, J. C. (2000). Interpersonal relationships in Brazilian adolescents. International Journal of Behavioral Development, 24 (2), 199 203

Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (2010). Censo Nacional. Recuperado el 15 de Enero 2014. http:www.inegi.gob.mx

Ippolito-Morrill, M., Hines, D. A., Mahmood, S., & Cordova, J.V. (2010). Pathways between marriage and parenting for wives and husbands: The role of coparenting. Family Process, 49, 59-73.

Knight, G.P., Yun-Tein J., Prost, J.H., & Gonzalez, N. (2002). Measurement equivalence and research on Latino children and families: The importance of culturally informed theory. In J. M. Contreras, K.A. Kerns, & M. Neal-Barnett (Eds.), Latino children and families in the United States. Westport, CT: Greenwood.

Lopéz-Suarez, A. D., Correa, R. F. E., & Olvera, M. M. A. (2014). Cohesión familiar como predictora del bienestar subjetivo en jóvenes guanuajatenses. La Psicología Social en México, 15, 504-511

McHale, J.P, Khazan, I., Erera, P., Rotman, T., DeCourcey, W., & McConnell, M. (2002). Co-parenting in diverse family systems. In M. H. Bornstein, Handbook of parenting, (Vol. 3, pp. 75-107). Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum.

Moilanen, K. L. & Raffaelli, M. (2010). Support and conflicto in ethnically diverse Young adults’ relationships with parents and friends.

Mora, O., I., Chambläs, Navarro. G., Castro, M. (2002). Valores morales y familia en estudiantes de enseñanza media de la Provincia de Concepción. Revista de Psicología de la Universidad de Chile, 11(2), 55-72.

Romero, A. J. & Ruiz, M. (2007). Does familism lead to increased parental monitoring?: Protective factors for coping with risky behavior. Journal of Child & Family Studies, 16, 143- 154. Sabogal, F., Marin, G., Otero-Sabogal, R., & Marin, B.V. (1987). Hispanic familism and acculturation: What changes and what doesn’t? Hispanic Journal of Behavioral Sciences, 9, 397- 412.

Schoppe, S. J., Mangelsdorf, S. C., & Frosch, C. A. (2001). Co-parenting, family process, and family structure: Implications for preschooler’s externalizing behavior problems. Journal of Family Psychology, 15, 526-545.

Schoppe-Sullivan, S., Mangelsdorf, S., Frosch, C.A., & McHale, J.L. (2004). Associations between co-parenting and marital behavior from infancy to the preschools years. Journal of Family Psychology, 18, 194-207.

Snyder, D. K. (1981). Manual for the marital satisfaction inventory. Los Angeles: Western Psychological Services.

Solmeyer, A.R, McHale, S. M., Killoren, S. E., & Updegraff, K. A. (2011). Coparenting around siblings’ differential treatment in Mexican-origin families. Journal of Family Psychology, 25, 251-260.

Sotomayor-Peterson, M., Cabeza de Baca, T., Figueredo, A. J., & Smith Castro, V.(2013). Shared parenting, parental effort, and life history strategy: A cross-cultural comparison. Journal of Cross-Cultural Psychology, 44(4), 620 639.

Sotomayor-Peterson, M., Card, N., & Wilhelm, M. (2011). Marital relationship quality and couples’ cognitive stimulation practices toward their infants: Actor and partner effects of Whites and Hispanic parents. Early Child Development and Care, 181, 103-122.

Sotomayor-Peterson, M., Figueredo, A.J., Christensen, D. H., & Taylor, R. A. (2012). Couples’ cultural values, coparenting, and family emotional climate within Mexican-origin families. Family Process, 51, 218-233.

Tapia-Valladares, J., Rojas-Campos, A., Picado-Arce, K., & Conejo-Bolaños, L.D. (2015). Identidad personal y apego en adolescentes costarricenses: exploración, compromiso e inocuo nivel educacional de progenitors. Interamerican Journal of Psychology, 49(1), 3-14.

Teubert, D. & Pinquart, M. (2010). The association between coparenting and children adjustment: A meta-analysis. Parenting: Science & Practice. Oct-Dec2010, Vol. 10 Issue 4, p286-307

Unger, J. B., Ritt-Olson, A., Teran, L., Huang, T., Hoffman, B. R., & Palmer, P. (2002). Cultural values and substance use in a multiethnic sample of California adolescents. Addiction Research & Theory, 10(3), 257-279.

Valls-Vidal, C., Pérez-Testor, C., Guardia-Olmos, J., & Iafrate, R. (2010). Assessment of the familial relationships of young adult children of separated parents. Journal of Divorce & Remarriage, 51, 491-507.

Velasco, M. P.W., Rivera, A. S., García, M. M., & Arita, W.B.Y. (2014). Correlatos culturales del bienestar subjetivo en México. La Psicología Social en México, 15, 99-106.

Wozniak, R., Sung, S., Crump, T., Edgar-Smith, S., & Litzinger, S. (1996). The Relational family values Q-Sort. Unpublished manuscript, Bryn Mawr College, Bryn Mawr, PA.



Buscar:
Ir a la Página
IR
Visor de artículos científicos generados a partir de XML-JATS4R por