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¿EXISTEN OTRAS FORMAS DE TENER SEXO? SEXUALIDAD EN HOMBRES TRANSEXUALES
ARE THERE OTHER WAYS TO HAVE SEX?: SEXUALITY IN TRANSSEXUAL MANS
Interamerican Journal of Psychology, vol. 50, núm. 2, pp. 238-247, 2016
Sociedad Interamericana de Psicología



Recepción: 06 Julio 2016

Aprobación: 09 Abril 2016

Resumen: Se investigaron los significados de la sexualidad en hombres transexuales. La muestra estuvo compuesta por diez participantes, a quienes se les entrevistó a través de entrevistas en profundidad, siendo los resultados contrastados y co construidos con los participantes para luego ser analizados los datos a través del análisis de contenido. Los resultados arrojaron que los hombres transexuales significan la sexualidad como un acto de profunda conexión afectuosa con otra persona, no determinada por la penetración si no que más bien por la exploración del cuerpo como un todo, transitando desde la genitalidad hacia un cuerpo que es significado como un solo órgano sexual, transmutando hacia una sexualidad más compleja, caracterizada por diversas y distintas prácticas que terminan por romper con el heterocentrismo. El estudio arrojó que los significados de relación sexual difieren completamente al de los de hombres biológicos. Se hacen necesarios más estudios acerca de la transexualidad masculina y de la sexualidad en parejas no heterosexuales.

Palabras clave: transexualidad masculina, trans, LGBT, género, sexualidad.

Abstract: The meanings of sexuality in transsexual men were investigated. The sample was composed of ten participants, who were interviewed through in-depth interviews, with the proven results and co constructed participants then analyzed the data through content analysis. The results showed that transgender men mean sexuality as an act of profound loving connection with another person, not determined by penetration if not rather by exploring the body as a whole, moving from the genitals to a body that is meaning as a single sexual organ, transmuting into a more complex sexuality, characterized by various and different practices that end up breaking the heterocentrism. The study found that the meanings of sexual intercourse completely different to that of biological men. More studies about male sexuality transsexualism and non-heterosexual couples are necessary.

Keywords: transsexual male, transgender, LGBT, gender, sexuality.

Existen pocas investigaciones en Chile acerca de personas transexuales masculinas, siendo que las pocas disponibles, se realizan desde una mirada biomédica, basada en los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales DSM V (Asociación Americana de Psiquiatría [APA, 2013), el cual categoriza a la transexualidad como “disforia de género”, ubicándola en el apartado de trastornos sexuales, donde se describe que la transexualidad se caracteriza principalmente por el deseo de pertenecer al género contrario, presentar fobia hacia los propios genitales, junto con un fuerte deseo de someterse a la cirugía de reasignación sexual . Esta visión reduce la riqueza de la transexualidad a unos síntomas específicos, siendo importante recalcar que las últimas investigaciones indican que no todas las personas transexuales desean la cirugía de cambio de sexo ni están a disgusto con sus genitales (Noseda, 2012), lo cual cambia por completo la visión de la transexualidad y permite la oportunidad de analizarla desde una perspectiva rica y amplia. El presente estudio se realiza desde un enfoque construccionista cualitativo, donde se pretende realizar un aporte a la comprensión de la transexualidad global, describiendo de manera profunda las vivencias de las personas transexuales, más allá de lo descrito en el DSM V (APA, 2013), siendo esta investigación además, pionera en la exploración de la sexualidad en los hombres transexuales,.

Entenderemos el género, sexo e identidad de género según las definiciones que nos ofrece Butler (1990). El género sería una performance conductual que responde a los constructos sociales de masculinidad y feminidad, diferenciándose del sexo, que correspondería al genital con el que se nace. Así, el género sería por completo cultural y el sexo, biológico. Género y sexo se relacionarían por mandatos sociales que indicarían que a cierto genital le correspondería cierto género. La identidad de género, por otro lado, es el sentimiento de sentirse hombre o mujer. La transexualidad, la comprenderemos desde la definición que hace Preciado (2008), como el desarrollo del género contrario al que se supone debería desarrollar según sus genitales de nacimiento, siendo la transexualidad una contradicción al mandato social: La transexualidad sería una transgresión de los géneros binarios inamovibles y los pondría en constante tensión, ofreciendo la posibilidad de cambio semántico y la posibilidad de romper con los estereotipos de género binarios. Resulta necesario también definir el término cisgénero, el que hace alusión a correspondencia social entre sexo y género, término homologable al de bio hombres y bio mujeres (Preciado, 2008).

Los pocos estudios disponibles de transexualidad masculina, tienden a centrarse en la discriminación o en la transformación corporal. Sin embargo, hay muchas otras temáticas que quedan sin explorar, como por ejemplo, la sexualidad. En Chile, como en casi todos los países del mundo, no existe la faloplastia, esto es, construcción de un pene a través de cirugía, por lo que la transformación corporal que realizan los hombres transexuales para poder vivir con un cuerpo que sea acorde a su identidad de género, no incorpora los genitales, a diferencia de las mujeres transexuales, quienes sí tienen opción a vaginoplastía. Los hombres transexuales logran masculinizar el cuerpo casi por completo, removiendo las mamas e inyectándose periódicamente testosterona, hormona que cambia su voz a un tono grave, desarrolla más musculatura, mueve las grasas corporales desde la cadera hacia el abdomen, genera crecimiento de vello corporal más grueso y barba, más conservan la vagina. La testosterona a su vez, provoca el crecimiento del clítoris entre cinco y ocho centímetros, volviéndolo muy parecido a un pene pequeño, por lo que es conocido en la comunidad transexual como “micro pene” (OTD, 2014).

La masculinidad, señalan Jiménez y Hardy (2001), se aprendería desde la temprana infancia, a través de los mandatos sociales y significados culturales del ser hombre, donde el desarrollo del niño tiene lugar en la familia, marcada por la figura del padre, aprendiendo desde temprano las conductas asociadas al género masculino. La masculinidad estaría asociada a un fuerte componente sexual, donde ser hombre se habría convertido en sinónimo de virilidad, caracterizada por conductas donde es el hombre el encargado de dominar y llevar el ritmo de las relaciones sexuales. Es el penetrador de deseo inagotable que utilizaría a la mujer como un objeto para satisfacer sus necesidades sexuales.

Los hombres transexuales en cambio, parecieran ejercer otro tipo de masculinidad. La cultura y la sociedad, con sus mandatos de correspondencia entre sexo y género, los obliga a performar conductas femeninas por un largo período de tiempo, en donde viven y experimentan el ser mujer hasta la adolescencia tardía, como promedio. Hay además, una diferencia fundamental entre los hombres transexuales y los bio hombres y es que los primeros carecen de pene (Noseda, 2012). Esto nos lleva a una pregunta trascendental. Si la masculinidad es sinónimo de virilidad con la penetración como conducta sexual central ¿cómo ejercerán la sexualidad los hombres transexuales? Además, ¿influirá el haber vivido como mujeres, su performance de la masculinidad en la sexualidad? Si no todos los hombres transexuales rechazan sus genitales, ¿cómo ejercerán y vivenciarán la sexualidad siendo hombres pero con vagina o micro pene?

Método

La metodología de esta investigación es cualitativa y su diseño es no experimental transaccional, siguiendo la teoría fundamentada empíricamente, de Strauss y Corbin (2002), la cual consiste en generar una teoría desde la narrativa de los propios participantes del estudio, sin preconcepciones, describiendo sus significados acuciosamente. Para conocer los constructos de los participantes de la manera más profunda posible, se realizaron entre dos a tres entrevistas, con el objetivo de obtener la descripción más profunda posible de los significados estudiados (Strauss & Corbin, 2002).

Los objetivos de esta investigación fueron describir las prácticas sexuales y sus significados en hombres transexuales de Santiago de Chile, entre veinte y cuarenta años de edad, describir los significados del cuerpo masculino con vagina o micro pene en la sexualidad y las vivencias de la sexualidad desde la masculinidad donde se transitó primero desde el ser mujer.

Participantes

El estudio contempló a diez participantes, quienes se definen a sí mismos como hombres transexuales, residentes en Santiago de Chile, entre veinte y cuarenta años de edad. El tipo de muestra es no probabilística, de tipo “bola de nieve” (Strauss & Corbin, 2002). Técnica de producción información

Se utilizó la entrevista en profundidad, la cual consiste en realizar una serie de preguntas abiertas que permitan al entrevistado explayarse profunda y ampliamente acerca del tema estudiado. Se realizaron todas las entrevistas que fueran necesarias, hasta obtener la mayor cantidad de información posible y asegurarse de que se comprendieron los significados expuestos.

Procedimiento

Se logró un primer acercamiento contactando a una persona transexual masculina residente en Santiago de Chile a través de la organización no gubernamental “OTD: Organización de Transexuales de Chile por la no discriminación”, el cual aceptó ser el primer entrevistado. Esta persona realizó el contacto con otros hombres transexuales y así sucesivamente, hasta lograr la saturación teórica, la cual es definida por Strauss y Corbin (2002) como aquel momento en donde las entrevistas no aportan nuevos significados a las categorías existentes o aspectos que puedan generar nuevas categorías. Las entrevistas fueron llevadas a cabo en un lugar previamente acordado con el entrevistado, siendo la mayoría de las ocasiones su casa o una cafetería. Las entrevistas fueron grabadas por voz y fielmente transcritas. La actitud fue respetuosa y acogedora, donde no se emitieron juicios de los relatos. Las preguntas fueron abiertas, enfocadas a indagar acerca de las prácticas sexuales y los significados atribuidos a éstas.

Análisis de los datos

La técnica utilizada fue la de análisis de contenido (Strauss & Corbin, 2002), donde se codificaron las entrevistas y se generaron categorías que posteriormente fueron descritas, logrando la saturación teórica. Se utilizó la técnica de triangulación con los entrevistados al coconstruir los resultados en conjunto, asegurando que representaran fielmente sus significados.

Aspectos éticos

e estipularon criterios éticos a seguir, como fueron: realizar la entrevista previa firma de un consentimiento informado, el cual explicaba el objetivo del estudio, enfatizando en que se realizarían preguntas de carácter sexual, las cuales no serían enjuiciadas. Se aseguró que se cambiarían los nombres por seudónimos, guardando siempre la identidad de los participantes. Se comunicó que el estudio sería probablemente publicado en una revista científica. Se entregó el nombre y contacto de la investigadora a cargo y la institución que representaba. Solo se procedió a la entrevista una vez que a la persona se le explicaron estos antecedentes, se aclararon sus dudas y dio su consentimiento por escrito a participar del estudio.

Resultados

A partir del proceso de codificación realizado de manera emergente con el material extraído de las entrevistas, se generaron las siguientes categorías:

Orientación sexual

“Yo he tenido relaciones sexuales con hombres… no fue tan rico como estar con una mujer porque me gustan más. Ahora, yo no discrimino a nadie. El amor es amor. Me carga esa cuestión de que a los hombres les tienen que gustar las puras mujeres y viceversa” (Marcos).

Los entrevistados señalaron que sus fantasías eróticas incluyen mayoritariamente a mujeres. No se encontraron personas transexuales que fantasearan con hombres. Algunos pocos entrevistados, indicaron que las experiencias sexuales con hombres les permitieron tener vivencias afectuosas, no de amor, insisten, como con mujeres, pero que gracias a ello se sienten flexibles y abiertos a experimentar tanto con hombres como con mujeres. Pareciera ser que los encuentros sexuales con hombres en la adolescencia, permiten apertura hacia la posibilidad de explorar el erotismo con otras personas sin importar si son mujeres u hombres. Los entrevistados indican con énfasis, que el amor debe darse sin importar qué genitales tenga la persona a quien se ama, lo cual sería enamorarse de una fracción del ser humano, reduciéndolo a sus genitales. Estos hallazgos coinciden con los de (Vidal-Ortiz, 2011) en Colombia y Canadá, en donde la sexualidad en hombres transexuales era menos rígida que en hombres heterosexuales, mostrando mayor flexibilidad y espectro de conductas permitidas. Preciado (2008), indica que la orientación sexual no existe como una naturaleza, sino que es un constructo social aprendido y normalizado por las instituciones y la familia. Así, la sociedad guiaría a que las personas dirijan su erotismo y amor hacia otras personas del sexo contrario, con constante amenaza de discriminación y castigo ante las conductas homo y lesbo eróticas. Sin embargo, existe desde el movimiento “queer” (del inglés “raro) o post feminista, un cuestionamiento a la heteronormatividad, siendo que se rebelan contra estos mandatos y exploran el placer con personas de igual o distinto sexo, centrándose en otros aspectos que consideran de mayor importancia que sólo los genitales. Pareciera ser que algunos transexuales masculinos se identifican con este movimiento y lo ponen en práctica. Señala Lamas (2012), que el permitirse explorar el erotismo con personas de igual o distinto sexo es una oportunidad para expandir la libertad personal, cambiar los significados de amor y pasión y romper con la heteronormatividad. Vidal-Ortiz (2011), señala que las personas transexuales al performar desde el género que socialmente se esperaba de ellos, en este caso el ser mujer, permite experimentar con personas del sexo contrario, lo cual permite luego una flexibilidad en la transexualidad adulta. Además, señala, muchas personas transexuales vivieron desde el considerarse lesbianas o gay, siendo que las personas entrevistadas en este estudio experimentaron conductas desde el ser lesbianas en una etapa pre transexual, en donde aprendieron prácticas sexuales que se alejan de la heteronormatividad que no necesitan de la penetración ni del pene para lograr la satisfacción y el placer sexual, tales como la utilización de la mano, la cual pasa en muchos casos a sustituir al pene. La mano, permitiría explorar el cuerpo de la compañera sexual a medida que se observan sus reacciones. La mano entonces, acaricia, penetra y estimula, siendo que muchos transexuales del estudio indicaron que la mano, implica mayor expectro de conductas que el pene, limitado a la mera penetración. La mano, indican, permitiría llegar a lugares donde el pene no llega, flectar los dedos, acariciar y estimular, a medida de que se va observando con cuidado las reacciones de la pareja sexual. La mano entonces, es una posibilidad de libertad sexual, mayor intimidad y cercanía, mayor placer y mayor exploración.

Al parecer, existirían dos tendencias de grupos en la transexualidad masculina. Una de ellas repite los patrones de la heterosexualidad y la otra, se revela contra ella, especialmente en la sexualidad. Este último grupo, que se identifica con los postulados queer, no desea ser validados por los otros como hombres, si no cuestionar y derribar los conceptos binarios del género. Muestran además, vasto conocimiento de las teorías feministas y señalan que el concepto de hombre sería dañino y origen de la mantención del sistema patriarcal, el cual rechazan. Se observa así que no existe una sola forma de ser transexual, existiendo diversos grupos y tendencias dentro de la comunidad trans. Esto coincide con los hallazgos de Noseda (2012) en la transexualidad femenina, donde existían diversos matices y tendencias dentro de la transexualidad.

El grupo que se identifica como heterosexual, señala rechazo inmediato y sin mucha reflexión hacia la relación sexual con otros hombres. Muestran conductas más rígidas, indicando que no están de acuerdo en que transexuales quieran romper con todo concepto de género y tengan relaciones con otros hombres. Señalan que los hombres deben tener sólo parejas mujeres y es hacia ellas hacia quienes se sienten atraídos.

Masturbación

Señalan los entrevistados, que las primeras semanas que sigue a la inyección de testosterona, la cual se inyecta de manera trimestral de modo intra muscular, sienten notorio aumento del deseo sexual. El micro pene o clítoris se desarrolla producto de la inyección de testosterona, teniendo una gran sensibilidad. El micro pene es el clítoris sobre desarrollado, que en el caso de los hombres transexuales, se encuentra expuesto, tiene erecciones y se conforma por las mismas partes que el pene.

El crecimiento del micro pene junto con su mayor sensibilidad, genera la necesidad de acomodar la forma de masturbarse. El micro pene es algo nuevo que el hombre transexual debe descubrir y aprender a manipular.

“El micro pene es igual que un pene pero en chico… hasta tiene capuchita. Un médico me explicó una vez donde estaba el glande. Yo quedé impresionado… además, tiene erecciones. Es bacán. Lo único es que molesta a veces porque es hiper sensible… pero es bacán”. Carlos. Los entrevistados señalaron que es diferente la masturbación antes y después del tratamiento con testosterona. Indicaron que antes de las inyecciones de testosterona y el crecimiento del micro pene, evitaban la masturbación. Con el crecimiento del micro pene, comienzan poco a poco a masturbarse y descubrir las sensaciones placenteras que esto les genera, naciendo entonces el discurso del placer. Se nota una mayor satisfacción corporal, que incluye una incorporación del micro pene en la identidad, siendo significado como la coronación corporal en el proceso de transformación hacia el cuerpo masculino.

La masturbación que se relata, consiste en estimular el micro pene con mucha delicadeza hasta obtener el orgasmo. Siendo el micro pene tan sensible, logran el orgasmo solo en cuestión de minutos.

A pesar de estar contentos con el micro pene, los hombres transexuales indicaron masturbarse poco. Relataron que encontraban real significado y sentido a los actos sexuales cuando éstos eran con una pareja a la cual aman, en donde existe un afecto de por medio. La masturbación, al tener como único objetivo la liberación de tensión sexual, no llamaría la atención de los hombres transexuales. Mientras la auto exploración sexual se realiza muy esporádicamente y de forma rápida, la relación sexual se extiende por horas, señalando que obtienen mucho más placer desde el amor que sólo desde el erotismo.

“Es que yo no me masturbo mucho… y si lo hago es como cinco minutos hasta que me descargo y chao. El sexo en cambio es otra cosa… tiene amor. El objetivo de la masturbación es sólo descargarse” (Matías).

Pareciera ser que los afectos tienen gran importancia en la sexualidad de los hombres transexuales, mucho más que el erotismo o la mera descarga de tensión sexual. Esto podría deberse a su vivencia desde el género femenino en una primera instancia, en donde a las mujeres se les enseña a teñir todas sus conductas con afecto, amor y preocupación hacia terceros (Butler, 1990). Así, los hombres transexuales rompen con los códigos de la masculinidad en donde es el placer el que guía las conductas (Butler, 1990), utilizando para ellos objetos donde descargar la energía sexual, sin importar mucho lo que ocurra con la pareja sexual. Los hombres transexuales se preocupan por el goce y el respeto de la pareja sexual, siendo que buscan el placer en ellos mismos, pero sólo lo logran cuando observan que su pareja también lo ha logrado. La sexualidad sin afecto entonces, no tiene sentido para los hombres transexuales.

Relaciones sexuales

“Yo me ponía un tape en las pechugas para esconderlas. Es que todos se daban cuenta que yo era mujer y eso me cargaba. Después, cuando me las sacaron, me miraba con orgullo en el espejo y podía moverme sin miedo a que se me fuera a caer el tape” (Cristian) La sexualidad difiere bastante antes y después de la extirpación de las mamas, la inyección de testosterona y el cambio corporal. Las relaciones sexuales desde el pasado como lesbianas, no son recordadas de forma satisfactoria, sino con bastante vergüenza e incomodidad, relatando que no se dejaban desvestir o tocar, especialmente en las mamas. En todos los relatos, la sexualidad pasa a ser placentera sólo una vez ocurrido el cambio corporal y en especial la mamoplastía, que brinda libertad de movimientos corporales y extirpar algo que les parece el gran delator del sexo que tienen. Esto coincide con los hallazgos de Altamirano (2012), quien señala que las mamas influirían negativamente en la sexualidad del hombre transexual, al ser significadas como algo ajeno, incómodo y que avergüenza. Las mamas para el hombre transexual, al ser más expuestas hacia el mundo, podrían delatar su género femenino, siendo que las otras personas los tratan como mujeres al observar que tienen mamas. Así, las mamas pasan a ser lo primero que intervienen quirúrgicamente.

“El sexo hetero es un mete y saca que me parece muy fome que además es para el placer del hombre. No a todas las mujeres les gusta la penetración. Hay otras a las que les gusta el sexo oral, entonces, tienes que descubrir lo que a ella le gusta” (Adrián)

Los hombres transexuales señalan tener relaciones sexuales sólo cuando hay amor de por medio. Relatan que se preocupan de que su pareja sienta placer y disfrute, incluso más de lo que ellos mismos buscan disfrutar. Pareciera ser que para ellos, la mujer no es un objeto en las relaciones sexuales para satisfacer sus deseos, sino que son vistas y tratadas como sujetos con derechos. Este discurso, podría emerger desde la vivencia de haber sido mujeres, haber sido consideradas objeto sexual y haber sido poco consideradas en la sexualidad (Butler, 1990).

Los hombres transexuales penetran a sus parejas a través de un dildo que amarran a sus caderas con un arnés. Este dildo, es especialmente elegido y lo cuidan con esmero. Algunos incluso se fabrican sus propios dildos. La penetración, no sólo permite el goce de la pareja, sino que también el suyo, ya que al penetrar, el dildo genera fricción con el micro pene y esto los lleva al orgasmo. Muchos hombres transexuales relataron que el dildo pasa a ser una extensión del propio cuerpo, siendo significado con gran importancia en sus vidas. Algunos relataron que sus parejas les realizan sexo oral al dilo, lo cual les resulta placentero.

Ahora bien. El dildo es importante para los hombres transexuales pero significan la penetración como un acto que si bien es placentero, no es central, no tiene que realizarse en todas las relaciones sexuales y no es lo que definiría una relación sexual. Indican que la diferencia con las relaciones sexuales heteronormativas, es que éstas se basan en sólo la penetración.

Los hombres transexuales en cambio, dirigen su atención hacia el descubrimiento del cuerpo por completo de su pareja, enfocados en el afecto de ambos, las reacciones ante estímulos de diferentes partes corporales y gozando a través del observar el disfrute de la pareja y sus reacciones ante las diferentes estimulaciones corporales Se transita entonces desde la noción de hombre penetrador, a hombre que puede o no penetrar (la cursiva es mía). Los hombres transexuales exploran y estimulan todo el cuerpo de su pareja, utilizando para ello dedos y lengua, deteniéndose en las partes del cuerpo que observan dan satisfacción. Indican que muchos hombres se dedican a penetrar a sus parejas y no a descubrir qué partes del cuerpo les resulta placentero ante la estimulación, señalando que ello sería egoísta pues sólo estarían preocupados de descargar la energía sexual y no de lo que sucede con la otra persona.

“El sexo es una conexión de forma espiritual más que carnal… son dos personas que se demuestran el amor mutuo a través de los cuerpos y de una fusión en donde incluso puedes sentir lo que la otra persona está sintiendo... Para mí, el sexo sin amor no tiene sentido” Felipe.

Para los hombres transexuales, la relación sexual es un acto que expresión del amor, respeto y comunión con la pareja, descartándose entonces el sexo ocasional separado del amor. Esta visión, pareciera distanciarse bastante de la visión misógina de la masculinidad hegemónica. Pareciera ser que existe un grado mayor de empatía.

“Es que a las mujeres se les cría de forma más sensible y nosotros tenemos parte de hombre por la testosterona pero también de mujer, por nuestra crianza y nuestras experiencias. Yo sé lo que es que te utilicen, como si fueras una cosa” (Arturo)

Rescatan los entrevistados, su capacidad de tener múltiples orgasmos, haciendo una distinción positiva con los bio hombres, quienes tendrían capacidad de tener un solo orgasmo. Esto, junto con no enfocarse sólo en penetrar, permite que la relación sexual sea de mayor duración, incluso, pudiendo durar horas.

Los hombres transexuales indican que si bien la penetración con dildo les permite alcanzar el orgasmo, este no es un fin, sino que expresar y vivir el amor de pareja. Señalan por lo tanto que es esto precisamente lo que los hace tener orgasmos, teniéndolos no sólo con la penetración sino que también con fricción, exploración y estimulación de los cuerpos Pareciera ser que en la obtención del placer, se transita desde una penetración egoísta hacia el tacto ydescubrimiento empáticos.

“Yo creo que penetrar no es lo esencial… con mi pareja usamos dildo si lo sentimos pero no es algo con lo que me muera o necesite demasiado aunque obviamente es rica la fricción que te da. Al final el sexo es como jugar… tienes que tener esa espontaneidad dedescubrir y variar” Ricardo.

Con respecto a la propia penetración, quienes se identificaban como bisexuales o activistas queer, esto es, defensores de romper con los géneros hegemónicos, relataron que no tenían problemas en ser penetrados. Destacan que la penetración no debe ser algo asociado exclusivamente a lo masculino, siendo que una mujer también puede penetrar a un hombre a través del dildo acomodado con arnés o con sus propias manos. Consideran que las mujeres también deberían tener acceso a la experiencia de penetrar y descubrir si es que esto les gusta, considerando que ello rompería también con las definiciones hegemónicas de la feminidad. Con respecto a la ruptura de la conducta sexual heteronormativa, señala Preciado (2008) que ejercer conductas sexuales diferentes, no centradas en la penetración permitiendo que las mujeres también penetren, cambia los códigos de sexualidad hegemónica, poniéndolos en tensión y pudiendo entonces ser cambiados por significados de una sexualidad diferente.

El grupo de transexuales que se definían como heterosexuales y se identificaban con el género masculino hegemónico, rechazaban el ser penetrado o siquiera considerar la idea.

Estos hallazgos parecieran hacer sentido con lo propuesto por Zúñiga (2002), quien indica que el término transgénero es posterior y diferente del término transexual, donde el transgénero reclama no someterse a cirugía de reasignación sexual y que los géneros no tienen ni deben corresponderse siempre con un cierto genital. El término transgénero refiere una posibilidad mucho más amplia de conducta sexual, actitudes y comportamientos, luchando contra el género binario y la heteronormatividad. Butler (1991), indica que existen otros sexos, otras formas cromosómicas, otras identidades de género y quiebres en la orientación sexual lineal y heterosexual, siendo que entonces, en la visibilización de estas otras realidades, podría existir la posibilidad de otra realidad. Además, Lamas (2012), señala que las personas cruzan constantemente los límites de la heterosexualidad y del género binario. Los comportamientos serían disruptivos. Este estudio constata que existen diferentes formas de transexualidad, donde hay hombres transexuales que podrían caber en la definición que señala Zuñiga (2002) de transgenerismo. Noseda (2012), señala que en las mujeres transexuales, también existen diferentes formas de ser transexual, existiendo las mujeres transexuales, que desean llevar a cabo la cirugía de reasignación sexual y las mujeres transgénero, que no desean llevar a cabo dicha cirugía. Este último grupo es más contestario y activista en romper los géneros binario y la correspondencia con cierto genital. Esta investigación muestra que la sexualidad es un área de lucha política para los grupos de transexuales contestatarios al género binario.

“Yo sé lo que es que te miren como objeto cuando eres mina y sé lo que significa que te ocupen como si fueras un pedazo de carne” Camilo.

Los hombres transexuales indican que comprenden por qué los hombres se excitan constantemente, ya que también experimentan excitación posterior al inyectarse testosterona pero que eso no los hace usar a una mujer sexualmente, siendo que para ello pueden masturbarse. Consideran entonces que tener más testosterona no es una razón para utilizar sexualmente a una mujer. Pareciera entonces que el tránsito desde el género femenino hasta el género masculino no se realiza en forma lineal, sin nunca volver a recordar las vivencias del ser mujer. La masculinidad transexual refiere al género masculino desde la empatía directa de quien vivenció el ser mujer.

“Yo comprendo por qué los hombres andan calientes todo el día y las minas son más sensibles, es por un tema hormonal porque yo me inyecto y ando caliente como tres semanas pero eso no te da el permiso de utilizar a una mujer para descargarte, eso es porque te lo enseñan. Es un tema cultural del ser hombre. Yo prefiero masturbarme si ando caliente que utilizar a otro ser humano”. Andrés.

En cuanto al sexo oral, los entrevistados señalan que no les gustaba recibirlo antes de someterse a testosterona, esto es, tener más desarrollado el clítoris, pero que luego de la testosterona prolongada y la transformación vaginal en micro pene sí disfrutarían de recibir sexo oral, aunque la gran mayoría prefiere ser quien lo realiza a quien lo recibe. Pareciera ser que en un mayor porcentaje, los hombres transexuales continúan asociando la vagina al ser mujer, sintiendo incomodidad al recibir sexo oral.

En cuanto al sexo oral, los entrevistados señalan que no les gustaba recibirlo antes de someterse a testosterona, esto es, tener más desarrollado el clítoris, pero que luego de la testosterona prolongada y la transformación vaginal en micro pene sí disfrutarían de recibir sexo oral, aunque la gran mayoría prefiere ser quien lo realiza a quien lo recibe. Pareciera ser que en un mayor porcentaje, los hombres transexuales continúan asociando la vagina al ser mujer, sintiendo incomodidad al recibir sexo oral.

“La vida no te cambia por tener o no tener pene (risas)” Mauricio.

Ningún entrevistado señaló que se realizaría la faloplastía, pues indican que dejaría sin movilidad ni erección, por lo que no tendría entonces justificativo. Además, indican que tener o no tener pene no les parece algo central. Relatan como única relevancia del pene, la procreación, pero que en cuyo caso podrían recurrir a la inseminación

Estos hallazgos coinciden con los de Altamirano et. al. (2012), quienes indicaron que los hombres transexuales rompen con el binario de sexo y género al ser hombres que no necesitan de un pene, transitando por la masculinidad rompiendo el mito de que el género surgiría desde el sexo. La masculinidad transexual no necesita del pene. La masculinidad transexual transgrede, rompe y crea nuevos significados de masculinidad, mucho más ricos que el determinismo biológico del género.

Barbieri (1993) indica que el género dista de ser un concepto rígido y estático, sino que está siempre en movimiento, fluctuante y en construcción y deconstrucción entre cada persona y la cultura. Así, la masculinidad transexual sería flexible en términos de los socialmente estereotipado como tal. Se permiten entonces, un vivenciar en la masculinidad desde constructos nuevos, alejados del falocentrismo.

En cuanto a la procreación, la mayoría señaló que no le gustaría embarazarse, a pesar de tener útero, por eso también no les fue difícil tomar la decisión de realizarse la histerectomía.

“Yo me sentiría muy raro embarazado…no, no, no” Felipe.

Preferirían que pudieran encontrar la manera de inseminar a su pareja si desearan tener un hijo. Otros, indicaron que sí les gustaría embarazarse, siendo que indican que sería necesario abrirse a esta discusión, ya que la maternidad no sería algo sólo de los cuerpos femeninos o de las mujeres.

“¿Y por qué no me podría embarazar? Si yo tengo útero puedo hacerlo. Es ridículo negarse sin pensar más allá del por qué no… es una limitante más de los estereotipos de género” Osvaldo. En la transexualidad masculina, pareciera ser que existen bastantes matices y la maternidad no se asocia exclusivamente a la mujer, sino que ello se flexibiliza hacia ambos sexos o por lo menos, se permite reflexionar ante esta pregunta. Resulta interesante cuestionar la maternidad en cuerpos masculinos y femeninos en equidad, cuando la biología así lo permite y en el caso de los hombres transexuales, cuentan con aparatos reproductivos que les permite gestar, por lo cual, consideran que pueden embarazarse y seguir siendo hombres. Esto rompe con los significados asociados a la masculinidad y al rol de madre asociado a la mujer en forma exclusiva y casi determinante del concepto como tal. El hombre transgénero transgrede este concepto y desea participar también, cuando el cuerpo se lo permite, de la maternidad, desde el rol de género masculino flexible, que permite una amplia variedad de conductas. Inclusive la de la maternidad.

Conclusiones

La sexualidad de los hombres transexuales difiere de los cánones sociales de la sexualidad heterosexual y del rol de género masculino. Se transita desde una sexualidad falocentrista, centrada en la penetración, hacia una sexualidad que integra a todo el cuerpo como un solo órgano sexual. La sexualidad es más flexible, con mayor cantidad de conductas posibles para un hombre, que no necesariamente deben incluir el penetrar. Así, desde la sexualidad empática, la mano toma el lugar del pene, donde se disfruta estimulando todo el cuerpo de la pareja sexual y logrando el placer a través de la observación de este disfrute. La mano transexual es un aparato que a diferencia del pene, es flexible, llega a más lugares, se centra en todo el cuerpo y no sólo en los genitales. La mano representa los códigos sexuales de una sexualidad diferente, amplia en conductas y empática con el otro y con la otra.

Se destaca la visión de la sexualidad desde la empatía del haber vivenciado el vivir desde el género femenino, por lo cual no se utiliza a una mujer como objeto para descargar la tensión sexual, siendo requisito el afecto y el respeto mutuo para que pueda ocurrir la relación sexual.

Es necesario realizar más estudios en hombres transexuales que amplíen la visión del ser transexual, investigando no sólo las cirugías que las personas transexuales se realizan, sino también otros aspectos de sus vidas. Se hacen necesarios incluir a los hombres transexuales en los estudios de masculinidades.

Es necesario realizar más estudios en hombres transexuales que amplíen la visión del ser transexual, investigando no sólo las cirugías que las personas transexuales se realizan, sino también otros aspectos de sus vidas. Se hacen necesarios incluir a los hombres transexuales en los estudios de masculinidades.

Las limitantes de este estudio son la escasa muestra, que es compensada con la densidad de las entrevistas y la co – construcción de los entrevistados.

Otra limitante es que en este estudio participaron hombres en diferentes procesos de cambio en la transexualidad, existiendo personas que ya se habían realizado la mamoplastía y otras en proceso de hacerlo, siendo que además el tiempo de consumo de testosterona es variado entre los entrevistados, por lo cual sus procesos de cambio corporal también difiere. Sería interesante reducir en otros estudios, la muestra a personas según el estadio de cambio en el que se encuentran.

Referencias

Altamirano et. al. (2012). Identidad de las personas transexuales de la organización de transexuales por la dignidad de la diversidad (OTD), a partir de sus relaciones afectivas, la estigmatización y su identidad de género. Tesis para optar al grado académico de licenciado en Psicología. Universidad de Concepción. Chile.

Asociación Americana de Psiquiatría [APA]. (2013). Manual estadístico y diagnóstico de los trastornos mentales, DSM V. Washington DC: autor.

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