Artículos
Impulsividad y conflicto familiar como predictores del consumo de sustancias psicoactivas ilegales en adolescentes
Impulsivity and family conflict as predictors of illegal psychoactive substance use in adolescents
Impulsividad y conflicto familiar como predictores del consumo de sustancias psicoactivas ilegales en adolescentes
Revista Interamericana de Psicología/Interamerican Journal of Psychology, vol. 55, núm. 2, 1334, 2021
Sociedad Interamericana de Psicología

Recepción: 06 Junio 2020
Aprobación: 29 Agosto 2021
Resumen: Esta investigación estudió la impulsividad y el conflicto familiar como predictores del consumo de sustancias psicoactivas ilegales. Se utilizó una metodología cuantitativa, mediante un estudio de corte transversal, correlacional y predictivo, para el cual se aplicó un cuestionario conformado por la Escala de Impulsividad de Plutchik y algunos reactivos de la escala de Climent, Aragón y Plutchik, la subescala de conflicto familiar (incluida en el DUSI) e indicadores para explorar consumo de sustancias psicoactivas. Participaron 344 estudiantes de nivel medio en Veracruz, México. El 9% había consumido alguna sustancia psicoactiva ilegal, este grupo presentó una impulsividad alta en comparación con los no usuarios, así como mayor frecuencia a correr riesgos. Se encontró una correlación significativa entre el conflicto familiar, la impulsividad y el consumo de sustancias ilegales. La impulsividad fue un predictor del consumo de sustancias. Estos hallazgos hacen evidente la necesidad de diseñar intervenciones que favorezcan el manejo de emociones y toma de decisiones, así como la inclusión de la familia en programas preventivos.
Palabras clave: Impulsividad, conflicto familiar, consumo de drogas, adolescentes.
Abstract: This research studied impulsiveness and family conflict as predictors of illegal psychoactive substance use. The objective of this research was to analyze the differences in impulsiveness and family conflict between high school student users and non-users of illegal psychoactive substances. A quantitative methodology through a cross-sectional, correlational study was carried out. A questionnaire composed by the Plutchik scale of impulsiveness, some items of the Climent, Aragón and Plutchik Scale of Impulsiveness, family conflicts subscale (included in the DUSI) and indicators to explore consumption of psychoactive substances. The sample was composed by 344 high school students from Veracruz, México. The results show that 9.0% have consumed illegal drugs, this group presented high impulsiveness in comparison with non-users. A correlation was found between family conflict, impulsiveness and use of psychoactive substances, it was also found that impulsiveness and risk taking were predictors of illegal drug use. The results show that it is necessary to design interventions that favor management of emotions and decision making in adolescents, as well as the participation of the family in substance use prevention programs.
Keywords: Impulsiveness, family conflict, illegal drugs use, adolescents.
Introducción
En las dos últimas décadas se ha observado un aumento en la prevalencia del consumo de sustancias psicoactivas a nivel mundial; de tal forma que el abuso y adicción a estas sustancias se ha considerado como un problema de salud pública, pues cada año ocasiona enfermedades y muertes que son susceptibles de ser prevenibles (United Nations Office on Drugs and Crime [UNODC], 2016; 2019; Organización Mundial de la Salud [OMS], 2018). Se trata de un fenómeno complejo en el que participan múltiples variables que impactan su comprensión y análisis (Cruz, León y Angulo, 2018).
El Informe Mundial sobre las Drogas de 2017 reportó que durante el año 2016 más de tres millones de personas murieron por alguna situación asociada al consumo de bebidas alcohólicas, lo que representa una de cada veinte muertes a nivel mundial (UNODC, 2016); en cuanto al consumo de tabaco se señaló que el uso de esta sustancia está asociado a una elevada mortalidad y es uno de los principales factores de riesgo de varias enfermedades crónicas, tales como el cáncer, así como con enfermedades pulmonares y cardiovasculares.
En el mismo informe se estimó que 271 millones de personas con edades de entre 15 y 64 años habían usado drogas en último año, esta cifra incrementó en un 30% con respecto al año 2009. La droga ilegal más usada a nivel mundial en 2017 fue la mariguana, con un estimado de 188 millones de usuarios en el último año (UNODC, 2016; UNODC, 2019).
En México, los informes epidemiológicos más recientes indican que la prevalencia de consumo de bebidas alcohólicas, tabaco y otras sustancias psicoactivas ha ido en aumento en la población adolescente. En cuanto al uso de sustancias ilegales en los hombres las cifras se han duplicado respecto a informes anteriores, mientras que en las mujeres los porcentajes se han triplicado. En el grupo de edad de 12 a 17 años el porcentaje de usuarios de sustancias psicoactivas ilegales alguna vez en la vida fue de 6.6% en hombres y 6.1% en mujeres (Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz [INPRFM], Comisión Nacional Contra las Adicciones [CONADIC] y Secretaría de Salud [SSA], 2012; INPRFM, Instituto Nacional de Salud Pública [INSP], CONADIC y SSA, 2017).
En adolescentes estudiantes, se ha estimado que uno de cada diez alumnos de secundaria ha consumido alguna droga ilegal, esta cantidad ha aumentado a cuatro de cada diez estudiantes en el nivel bachillerato. Las sustancias ilegales de mayor consumo entre los estudiantes de secundaria y bachillerato fueron: mariguana, con 12.9% en hombres y 8.4% en mujeres; inhalables, con 5.9% en hombres y 5.8% en mujeres; cocaína con 4.2% en hombres y 2.5% en mujeres; y tranquilizantes, 3.2% en hombres y 4.3% en mujeres. De acuerdo con lo reportado en dicha encuesta era más frecuente el consumo en los hombres, aunque la distancia se ha ido reduciendo, por cada 6 consumidoras, había 7 hombres consumidores (INPRFM, INSP, SSA, 2014; 2017).
Los datos expuestos muestran la relevancia de conocer los aspectos que conllevan a los y las adolescentes al consumo sustancias psicoactivas, en especial las de carácter ilegal. De hecho, se ha señalado que el consumo de sustancias en población escolarizada principalmente ocurre durante los años de educación básica y media (Becoña Iglesias, 2002; Secretaría de Salud, 2016), periodos que corresponden a la adolescencia propiamente dicha, etapa en la que surge la necesidad de experimentar y conocer nuevas sensaciones, como el uso de drogas. En esta etapa también intervienen diversos factores que pueden detonar o atenuar el uso de este tipo de sustancias tanto en lo individual, como la impulsividad, lo familiar, como un ambiente familiar inestable, un ámbito familiar y social facilitador del consumo, así como factores sociales, como la presión en el grupo de pares (Rodríguez Kuri, Pérez Islas; Díaz Negrete, 2010), esto implica que de acuerdo como el adolescente se involucra en eventos de riesgo puede a corto y mediano plazo presentar complicaciones, como el poli-consumo de sustancias, hecho que conlleva problemas que ponen al adolescente en riesgo de accidentes, violencia, relaciones sexuales no planificadas e inseguras, deserción escolar, ideación e intento suicida, entre otros (Cogollo et al., 2011).
Desde fines de la década de 1980 y principios de la de 1990 han emergido una serie de modelos dirigidos entender los factores que pueden predecir en consumo de sustancias psicoactivas ilegales, agrupándolos en los ámbitos individual, familiar, escolar y social (Hawkins, Catalano y Miller, 1992).
En el presente estudio se exploraron dos de los factores que, de acuerdo con la literatura científica han mostrado una alta capacidad predictiva para el consumo de sustancias psicoactivas, el conflicto familiar y la impulsividad.
Partiendo del principio de que la familia es un sistema abierto, con flexibilidad de pautas en constante transformación e interacción con otros grupos sociales, que a su vez se adapta a las demandas y propuestas de dicha sociedad para poder subsistir (Minuchin, 1986), puede entenderse que es en este grupo donde ocurre la socialización primaria, de manera que los vínculos establecidos entre los miembros y el intercambio afectivo intervienen sobre el desarrollo de la personalidad y de socialización entre sí, y con los demás componentes de la sociedad (Donini, Faur, García y Villa, 2005).
El papel de la familia en el desarrollo de la personalidad del individuo ha sido estudiado por diversas disciplinas relacionadas con la conducta humana y desde distintas perspectivas. Se ha encontrado que una influencia negativa puede alterar el comportamiento del individuo ocasionando una disfunción de sus roles y un desarrollo inadecuado (Bellido Alonso y Villegas Castrillo, 1992), así como colocarlo en situaciones de vulnerabilidad cuando experimentan una interacción con los padres o cuidadores que no logra cultivarse, o cuando éstos carecen de habilidades de crianza, sufren otras dificultades asociadas con problemas de salud, pertenecen a entornos económicamente marginados o a un entorno familiar disfuncional (OMS, 2018; UNODC, 2018).
Algunos aspectos de conflicto en la familia pueden deberse a situaciones de ruptura en las relación padres e hijos, estrés familiar, violencia, poca comunicación familiar e indiferencia paternal/maternal, estilos parentales negativos, falta de supervisión, de cercanía y actividades compartidas que deterioran las relaciones familiares y tienen repercusiones como el surgimiento de comportamientos como el consumo de drogas (Gil, Vega y Biafora, 1998; Kuending y Kuntsche, 2006; Simons y Robertson, 1989; Sokol-Katz, Dunham, Zimmerman, 1997).
Se sugiere que dichos conflictos en el ámbito familiar repercuten en la socialización y desarrollo de la personalidad del individuo, pues algunos rasgos temperamentales como la agresividad o la impulsividad no necesariamente son temperamentos innatos, si no que la socialización y la crianza influyen en los rasgos de personalidad tales como la impulsividad (Chapple y Johnson, 2007; Mead, 1973). La impulsividad implica una tendencia a actuar con menos previsión, tomar decisiones irreflexivas y rápidas que implican correr riesgos y tienen consecuencias negativas para el individuo (Dickman, 1990; Depue y Collins, 1999; Whiteside y Lynam, 2001).
Algunas investigaciones han señalado que cuando los adolescentes son espectadores de violencia en la familia de manera frecuente, en estos suelen presentarse mayores niveles de impulsividad. De este modo, el vivir en condiciones de violencia familiar impacta en la impulsividad y repercute en las consecuencias tales como una mayor probabilidad de consumir sustancias psicoactivas como una forma de atenuar el malestar psicológico (Negrete Cortés y Vite Sierra, 2011).
Lo anterior deja entrever la importancia de conocer las causas que conllevan a los adolescentes al consumo de sustancias psicoactivas y de este modo dirigir programas de prevención a las escuelas que ofrezcan una mejor aplicación de medidas regulatorias, pues este aspecto ha sido reconocido como un punto débil en la política de salud pública en México (Campollo et al., 2018) y seguramente en otros países. En efecto, continúa siendo un reto para la salud pública ampliar la evidencia científica que nutra de información sistematizada que consolide el desarrolla de programas de prevención basados en evidencias que identifiquen las variables que conducen a los adolescentes a consumir sustancias y desarrollar patrones de abuso y adicción (INPRFM, INSP, SS, 2017; OMS, 2010).
En vista de lo expuesto, el presente estudio tuvo como objetivo evaluar la capacidad predictiva de la impulsividad y el conflicto familiar sobre el consumo de sustancias psicoactivas en un grupo de adolescentes mexicanos, tanto alguna vez en la vida como en el último año.
Método
Diseño
Se trató de un estudio cuantitativo, de corte transversal, descriptivo, correlacional y predictivo.
Participantes
Se trató de una muestra no probabilística por conveniencia, conformada por 346 adolescentes estudiantes de nivel escolar medio, adscritos a tres escuelas pertenecientes al municipio de Emiliano Zapata, Veracruz, México. La proporción de hombres fue del 54.7% y 45.3% de mujeres, con una edad promedio de 13.9 años (± 1.12), la edad mínima fue de 12 años, la máxima de 17. El 91.6% de los participantes sólo se dedicaba a estudiar, el 8.4% además realizaba una actividad laboral. Se contó con una mayor participación de estudiantes de tercer grado quienes representan el 46.2%, seguido de estudiantes de primer grado y segundo grado con un 27.7% y el 26.0% respectivamente. Para llevar a cabo el levantamiento de información se gestionó apoyo con las autoridades escolares de la Secretaría de Educación de Veracruz
Instrumentos
Cuestionario sociodemográfico
Se elaboró un breve cuestionario para obtener información sobre la edad, sexo, grado y ocupación de los participantes.
Escala de Impulsividad de Plutchik (Plutchik y van Pragg 1989)
Traducida al español por Rubio et al. (1998) y validada para estudiantes adolescentes hispanohablantes de México, El Salvador y España por (Alcázar-Córcoles, Verdejo-García y Bouso-Sáiz, 2015). La escala consta de quince reactivos, que evalúan la impulsividad disfuncional. El formato de respuesta es de tipo Likert, para indicar con qué frecuencia el adolescente hace cosas impulsivamente: 0=nunca, 1=a veces, 2=a menudo, 3=casi siempre; donde a mayor puntaje, mayor impulsividad. En la validación para estudiantes hispanohablantes señalan que está compuesta por 4 factores: auto concepto impulsivo, emociones e impulsos primarios, planificación y concentración. La consistencia interna de la escala obtenida por estos autores se calculó mediante el coeficiente de fiabilidad alfa de Cronbach, cuyo valor fue de .713.
Para fines de este estudio, se tomaron en cuenta 14 preguntas que componen un factor de impulsividad disfuncional, obteniendo un alfa de Cronbach de .771, el cual incluye al comportamiento impulsivo, autoconcepto impulsivo, impulsividad cognitiva y emocional, debido a que al analizar el factor que está compuesto por la planeación y autocontrol se encontró que no posee una buena calidad psicométrica, dato que concuerda con la investigación de Galván García (2009) en la cual obtuvo un alfa de Cronbach de 0.61 con incremento a 0.67 al excluir el reactivo 6 perteneciente a la impulsividad funcional.
Ítems de la Escala de Impulsividad de Climent, Aragón & Plutchik (1989)
La escala fue validada por González-Forteza (1992, 1996, 1997), y para fines del presente trabajo se seleccionaron únicamente tres reactivos, aquellos que se consideraron como los más importantes para el presente estudio, estos son: correr riesgos, hacer cosas que les gusta sin pensar en las consecuencias e impacientarse fácilmente con la gente.
Subescala de relaciones familiares disfuncionales, perteneciente al Drug Use Screening Inventor (DUSI-R).
Elaborado por Ralph Tarter (1990), en su versión adaptada a población mexicana por Díaz Negrete, González y García (2006), está conformada por 125 reactivos agrupados en las siguientes áreas: trastornos de conducta, trastornos afectivos y síntomas y rasgos psicopatológicos, baja competencia social, relaciones familiares disfuncionales, bajo desempeño y adherencia escolar, vinculación con redes sociales disfuncionales, uso inadecuado del tiempo libre y uso de sustancias (alcohol y otras sustancias). Para fines del presente estudio sólo se utilizó la subescala de relaciones familiares, conformada por ocho preguntas que proporcionan información sobre patrones desadaptativos en la familia, incluyendo áreas como conflicto, baja calidad del cuidado y apoyo, baja cohesión familiar, situaciones de violencia y discusiones, así como antecedentes familiares de uso de drogas y problemas legales. Los hallazgos presentados por Díaz Negrete y colaboradores (2006) indican que la adaptación del DUSI-R constituye un instrumento válido y confiable, útil para la exploración y evaluación de indicadores de trastornos de ajuste psicosocial, así como para la identificación de correlatos y posibles predictores del uso de drogas entre jóvenes. Las características de la prueba garantizan la posibilidad de retroalimentar los programas de tratamiento y prevención del uso de sustancias con base en evidencia empírica válida y confiable, se obtuvo un alfa de Cronbach de .817.
Indicadores para evaluar el consumo de drogas ilegales alguna vez en la vida, en el último año y en el último mes
Se elaboró un listado con las drogas ilegales más utilizadas en México de acuerdo con los reportes de la ENCODE (INPRFM, INSP, SSA, 2012), en la que se obtuvieron respuestas dicotómicas de sí y no han hecho uso de las sustancias en tres periodos (alguna vez, último año y último mes). Las sustancias incluidas fueron: anfetaminas, mariguana, inhalables, cocaína, heroína, éxtasis y tranquilizantes
Procedimiento
Considerando los lineamientos éticos propuestos en el Reglamento de la Ley General de Salud de México (2016) y tomando también como base la Norma Oficial Mexicana NOM-028-SSA2-2009, para la prevención, tratamiento y control de las adicciones (Secretaría de Salud, 1999), se cuidó la confidencialidad de las respuestas de los estudiantes y su anonimato. Se trató de una investigación sin riesgo para la salud mental de los participantes, se les denomina de este modo a los estudios que emplean técnicas y métodos de investigación documental retrospectivos y aquellos en los que no se realiza ninguna intervención o modificación intencionada de las variables biológicas, fisiológicas, psicológicas o sociales de quienes participan en el estudio, entre los que se consideran: revisión de historias clínicas, entrevistas, cuestionarios y otros en los que no se le identifique ni se traten aspectos sensitivos de su conducta.
Los participantes fueron contactados a través de la coordinación de zona escolar de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) y los directivos de las tres escuelas. El cuestionario aplicado estaba compuesto por escalas que habían sido validados recientemente en población de adolescentes mexicanos, por lo que no se requirió realizar una validación adicional. Se solicitó la participación voluntaria de los estudiantes, señalando la confidencialidad y anonimato de su participación, así como el uso de los datos para generar información que permita contribuir a la elaboración de programas preventivos sobre el consumo de drogas. Se explicó el llenado del cuestionario, el cual no interfirió con sus actividades académicas y se auto aplicaba de 20 a 30 minutos aproximadamente. Posteriormente a la recolección, se realizó la captura de la información para su posterior análisis.
Estrategia de análisis de datos
Para cubrir los objetivos del estudio se utilizó la estadística descriptiva e inferencial. Mediante la estadística descriptiva se obtuvieron las medidas de tendencia central y variabilidad de las características sociodemográficas de los participantes en el estudio, de las características del consumo de sustancias psicoactivas (alguna vez, en el último año y en el último mes) y patrón de consumo (usuario experimental, consumo bajo, consumo moderado y consumo alto), así como información sobre las características de impulsividad y factores de conflicto familiar. A través de pruebas de proporciones (Chi cuadrada) se establecieron diferencias entre los grupos de estudio (no usuarios/usuarios; hombres/mujeres, grado escolar) y las variables de interés. Así́ mismo, se elaboraron correlaciones entre las variables de estudio y una regresión logística para identificar los elementos predictores de consumo. Los análisis se realizaron con el software IBM SPSS versión 24.
Resultados
De acuerdo con los objetivos del estudio, en principio, se conformaron los grupos de estudiantes No usuarios (estudiantes que reportaron nunca haber usado alguna sustancia psicoactiva ilegal) y Usuarios (quienes reportaron haber consumido al menos una vez alguna sustancia de carácter ilegal, excluyendo alcohol y tabaco). De acuerdo con lo esperado, el primer grupo lo conformó por la mayoría de los estudiantes, el segundo grupo estuvo compuesto por el 9.0% (Tabla 1).
| Grupos | Alguna vez | Último año | Último mes | |||
| Frec. | % | Frec. | % | Frec. | % | |
| No usuarios | 313 | 91.0 | 333 | 96.8 | 337 | 97.9 |
| Usuarios | 31 | 9.0 | 11 | 3.2 | 7 | 2.1 |
La sustancia de mayor consumo fue la mariguana tanto alguna vez (6.7%), como en el último año (2.9%) y en el último mes (2.0%); en segundo lugar, se ubicó el uso de inhalables (2.3% de consumo alguna vez en la vida), seguidos de cocaína (1.3%) y tranquilizantes (1.2%). Destaca que no se reportó consumo de anfetaminas o metanfetaminas.
Comparación de características sociodemográficas por grupos de estudio
Al comparar las características sociodemográficas de acuerdo con los grupos de estudio, en principio, llama la atención que contrario a lo esperado, en el grupo de Usuarios hay un mayor porcentaje de mujeres (Figura 1)

Independientemente del grupo en el que fueron clasificados los estudiantes, sus edades oscilaron entre 12 y 17 años. Al comparar la edad promedio por grupo se encontró que los No usuarios tuvieron una edad promedio de 14.1 años (± 0.94), ligeramente mayor a la observada en el grupo de Usuarios, de 13.8 años promedio (± 1.13).
En cuanto al grado escolar, en ambos grupos se observó una mayor participación de estudiantes de tercer año. En el grupo de No usuarios el 28.8% se encontraban estudiando el primer grado, 26.5% el segundo y 44.7% el tercer grado, mientras que el grupo de Usuarios, el 19.4% estaba en primer año, 16.1% en segundo y 64.5% de tercer grado.
Por otra parte, se identificó que la mayoría de los adolescentes que participaron en el estudio sólo se dedicaban a estudiar; aunque al comparar el porcentaje entre No usuarios y Usuarios se observaron diferencias estadísticamente significativas, el 92.9% de los No usuarios solo se dedicaban a estudiar y el 7.1% además se dedicaban a trabajar, mientras que el 80.6% de los Usuarios se dedicaban únicamente a estudiar y el 19.4% además trabajaba (X2= 5.65; gl= 1; p= .017).
Diferencias en las características de impulsividad entre No usuarios y Usuarios de sustancias psicoactivas ilegales
En los estudiantes del grupo de No usuarios predominó la baja impulsividad, poco menos del 15% presentó impulsividad alta; por el contrario, en el grupo de Usuarios cerca de la mitad presentó una alta impulsividad (Tabla 2). Las diferencias observadas entre los grupos de estudio fueron estadísticamente significativas (x2=18.874, gl=1; p= .000).
| No usuarios | Usuarios | |
| Baja | 87.8 | 56.7 |
| Alta | 12.2 | 43.3 |
Así mismo, se observaron diferencias entre grupos respecto a realizar conductas que implican correr riesgos (Tabla 3), un porcentaje significativamente más alto de alumnos del grupo de Usuarios con mucha frecuencia realiza conductas que implican correr riesgos en comparación con los No usuarios (x2=27.542, gl=3; p= .000).
| No usuarios | Usuarios | |||||||
| Casi nunca | A veces | Con frecuencia | Con mucha frecuencia | Casi nunca | A veces | Con frecuencia | Con mucha frecuencia | |
| conductas que impliquen correr riesgos | 68.8 | 25.4 | 3.9 | 1.9 | 41.9 | 25.8 | 19.4 | 12.9 |
| hacer lo que les gusta sin pensar en las consecuencias | 33.2 | 47.4 | 13.5 | 5.8 | 9.7 | 38.7 | 32.3 | 19.4 |
| impacientarse fácilmente con la gente | 29.9 | 47.6 | 13.8 | 8.7 | 9.7 | 38.7 | 29.0 | 22.6 |
Una situación similar se observó en relación con hacer cosas que les gusta, sin pensar en las consecuencias; un porcentaje significativamente más alto de alumnos del grupo de Usuarios reportó este tipo de conductas con una mayor frecuencia que los No usuarios (x2=19.305, gl=3; p= .000).
Al igual que en los rubros anteriores, el grupo de Usuarios reportó impacientarse fácilmente con la gente en una frecuencia significativamente mayor en comparación con los No usuarios (x2=14.348, gl=3; p= .002).
Al correlacionar las variables de estudio se encontró que el consumo de sustancias psicoactivas ilegales, así como el conflicto familiar y la impulsividad correlacionan entre sí, aunque con puntuaciones relativamente bajas (Tabla 4).
| Conflicto familiar | Impulsividad disfuncional | |
| Conflicto familiar | - | .226** |
| Consumo sustancias ilegales (alguna vez en la vida) | .171** | .307** |
Exploración de presuntos factores predictores del uso de sustancias psicoactivas ilegales relacionados con la impulsividad
Con base en los hallazgos obtenidos, al comparar las características de impulsividad entre No usuarios y Usuarios, se diseñó un modelo explicativo en el que se tomaron como variables independientes la impulsividad y las características: correr riesgos, hacer lo que les gusta sin pensar en las consecuencias e impacientarse fácilmente con la gente; y como variable dependiente haber o no consumido alguna vez alguna sustancia psicoactiva ilegal. El modelo en términos estadísticos obtuvo una calificación relativamente baja (R2de Nagelkerke= .215), si bien en términos teóricos resulta ser adecuado. En el análisis de regresión logística se identificó que realizar conductas que impliquen correr riesgos es una variable predictora del uso alguna vez en la vida de sustancias psicoactivas (Tabla 5).
| B | Sig. | Exp(B) | Intervalos de confianza al 95% para EXP(B) | ||
| Inferior | Superior | ||||
| Impulsividad | .624 | .220 | 1.867 | .689 | 5.060 |
| Conductas que impliquen correr riesgos | .624 | .013 | 1.866 | 1.140 | 3.055 |
| Hacer lo que les gusta sin pensar en las consecuencias | .323 | .195 | 1.382 | .848 | 2.253 |
| Impacientarse fácilmente con la gente | .334 | .160 | 1.397 | .876 | 2.228 |
Para conocer si la impulsividad y el conflicto familiar fueron predictores del consumo de otras sustancias psicoactivas se utilizó un modelo que clasificó correctamente el 89.2% de los casos (R2 de Cox y Snell) y .193 (R2 de Nagelkerke). La impulsividad fue un predictor del consumo de sustancias psicoactivas ilegales en el último año (Tabla 6), además se encontró que la ocupación de los estudiantes también fue predictor del consumo de sustancias ilegales, es decir, aquellos estudiantes que tenían alguna actividad laboral, tenían un mayor riesgo de consumo de sustancias.
| B | gl | Sig. | Exp(B) | 95% C.I. para EXP(B) | ||
| Inferior | Superior | |||||
| Conflicto familiar | .480 | 1 | .154 | 1.616 | .835 | 3.127 |
| Impulsividad disfuncional | 1.834 | 1 | .000 | 6.256 | 2.626 | 14.907 |
| Sexo | .436 | 1 | .314 | 1.547 | .662 | 3.617 |
| Ocupación | 1.308 | 1 | .022 | 3.700 | 1.206 | 11.351 |
Discusión
Este estudio sustenta los supuestos teóricos y algunos resultados de estudios realizados en países Europeos por Becoña (2002) y por Negrete Cortés y Vite Sierra (2011) quienes también han encontrado una mayor impulsividad en usuarios de drogas.
Al clasificar a los estudiantes participantes en el estudio entre No usuarios y Usuarios de sustancias psicoactivas ilegales, se identificó que un porcentaje mayor de mujeres perteneció al grupo de Usuarios, lo que es distinto a los reportes de las encuestas nacionales de años anteriores, en las que había un mayor porcentaje de hombres usuarios, pese a que este estudio no es representativo, coincide con lo que estudios recientes señalan con respecto al incremento en el consumo de drogas en la población de mujeres adolescentes (INPRFM, INSP, SSA, 2014; INPRFM, CONADIC, SS, 2017). En este sentido, se han formulado conjeturas, autores como Nuño-Gutiérrez y Martínez-Munguía (2018) sugieren que puede deberse al deseo de romper con los roles tradicionales, adoptar comportamientos de igualdad frente a los hombres y de autoafirmarse. En contraparte, autores como Díaz Martínez y colaboradores (2008) sugieren que el consumo en mujeres siempre ha estado presente, pero actualmente pareciera que las normas que rigen el consumo tienden a ser cada vez menos estereotipadas y más tolerantes. Este hallazgo resulta de interés, y abre una puerta para el estudio del consumo de sustancias psicoactivas desde la perspectiva de género.
Otro hallazgo que resulta de interés, es que la característica sociodemográfica de ocupación fue un predictor del consumo de sustancias psicoactivas ilegales, es decir, aquellos estudiantes que además se encontraban laborando, tenían un mayor riesgo a presentan consumo de sustancias, este dato está en consonancia con resultados de estudios anteriores (Arellanez Hernández et al., 2004; Díaz Negrete et al., 2009) esta característica se puede explicar debido a que los adolescentes que tienen dicho beneficio monetario pueden tener un mayor acceso a la adquisición de sustancias, desde bebidas alcohólicas y tabaco hasta sustancias ilegales.
En cuanto a las sustancias ilegales con mayor uso, se encontró que la mariguana fue la sustancia más consumida, seguido de los inhalables, estos datos respaldan los resultados de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017, donde se encontró un aumento del 2.9% a 6.2% en el consumo de mariguana en adolescentes de entre 12 y 17 años (INPRFM, INSP, CONADIC, SS, 2017).
Se encontraron diferencias significativas en todas las características de impulsividad evaluadas, ya que en grupo de Usuarios de drogas presenta alta impulsividad, se implican en conductas donde corren riesgos, hacer lo que se quiere sin pensar en las consecuencias, e impacientarse fácilmente con la gente, a diferencia de los el grupo de no usuarios de drogas, donde predomina la impulsividad baja y menos del 8.7% se implica en conductas donde corran riesgos, hacer lo que se quiere sin pensar en las consecuencias, e impacientarse fácilmente con la gente.
El factor predictor de consumo de drogas ilegales alguna vez en la vida fue la característica de correr riesgos, lo cual sustenta lo reportado por la literatura internacional, donde una presencia de características impulsivas tales como correr riesgos y actuar sin pensar en las consecuencias implican una tendencia a usar drogas (Becoña, 2012; Climent, Aragón y Plutchik, 1989), mientras que, al evaluar los predictores del consumo de sustancias psicoactivas ilegales en el último año la impulsividad y la ocupación predijeron el consumo.
Si bien los hallazgos son válidos únicamente para la muestra estudiada pueden permitir hacer una posible generalización, pues coinciden con la literatura reportada por otros estudios. De allí que los hallazgos obtenidos ofrecen elementos para diseñar actividades que permitan mejorar el control de impulsos, así como habilidades sociales para la toma de decisiones para valorar las consecuencias de los actos propios, algo similar ocurre con el conflicto familiar, pese a que no fue un predictor del consumo de sustancias ilegales, se encontró una correlación significativa con el consumo de sustancias y la impulsividad, lo cual señala la importancia de considerar que la familia tiene una influencia importante en el autocontrol del individuo. Autores como Moeller et al. (2001) y Orozco-Cabal, Barratt y Buccello (2007) argumentan que la impulsividad es un comportamiento de un ambiente familiar en el que el individuo aprendió a reaccionar de modo rápido para obtener un fin particular. Por su parte (Resnick, 1997) encontró una relación entre los estilos parentales y la impulsividad, por lo que es importante resaltar el hecho de que la familia así como es un factor protector ante el consumo de sustancias en los adolescentes, también puede ser un factor de riesgo si existen características como discusiones, poco apoyo o comunicación, actitudes permisivas al consumo, violencia, entre otras.
Además de lo anterior, los hallazgos pueden contribuir a la generación de política pública con respecto a los riesgos individuales y familiares que han de atenderse en la población adolescente.
Referencias
Alcázar-Córcoles, M. Á., Verdejo-García, A., y Bouso-Sáiz, J. C. (2015). Propiedades psicométricas de la escala de impulsividad de Plutchik en una muestra de jóvenes hispanohablantes. Actas Españolas de Psiquiatría, 43(5), 161–169.
Arellanez Hernández, J.L., Díaz-Negrete, D., Wagner Echeagaray, F. y Pérez-Islas, V. (2004). Factores psicosociales asociados con el abuso y la dependencia de drogas entre adolescentes: análisis bivariados de un estudio de casos y controles. Salud Mental, 27 (3).
Becoña Iglesias, E. (2002). Bases científicas de la prevención de las drogodependencias. Madrid: Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre drogas.
Bellido Alonso, A. J., y Villegas Castrillo, E. (1992). Influencia de la familia en el desarrollo de pautas inadecuadas de conducta. Alternativas. Cuadernos de trabajo social, (1), 123–133. https://doi.org/10.14198/ALTERN1992.1.10
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Notas
Notas de autor
Correspondence about this article should be addressed to Nicole Guadalupe Vallejo Alviter: nvallejoalviter@gmail.com