Resumen: Antecedentes: El aumento sostenido del envejecimiento poblacional, bajo el cambio climático en curso, constituyen uno de los importantes riesgos que enfrentamos actualmente como sociedad. Sin embargo, la capacidad adaptativa de las personas mayores puede reducir la vulnerabilidad, a través del despliegue de estrategias de afrontamiento individuales y colectivas. Objetivo: Realizar una revisión sistemática de estudios que han reportado la relación entre la capacidad adaptativa en personas mayores y su vulnerabilidad ante el cambio climático a escala global, en investigaciones empíricas publicadas entre los años 2010-2021. Método: Se realizó una revisión sistemática de 50 artículos empíricos en español, inglés y/o portugués que incluyeran las palabras claves: “adaptive capacity”, “climate change”, “elderly”, “coping” y/o “resilience”. Resultados: Se identificó la predominancia de factores a nivel social, individual y comunitario asociado a la vulnerabilidad ante el cambio climático, siendo las más estudiadas las conductas de afrontamiento, las morbilidades y las limitaciones económicas. En términos de estrategias de afrontamiento preponderan las de orden conductual y cultural. Conclusiones: Se destaca la importancia de (re)conocer la capacidad de agencia y el envejecimiento activo para abordar los distintos peligros asociados al cambio climático.
Palabras clave: Personas mayores, capacidad adaptativa, estrategias de afrontamiento, cambio climático.
Abstract: Background: The sustained increase in population aging, under the ongoing climate change, configure new scenarios of social and health risks for the older adult population. However, adaptive capacities can mitigate the impact of structural vulnerabilities through the use of individual and collective coping strategies. Objective: To conduct a systematic review of studies that have reported the relationship between adaptive capacity and vulnerability of older people in the face of climate change. Method: The review followed the guidelines of the PRISMA statement, consulting the Web of Science, Scopus and Scielo databases. In total, 50 empirical studies, in Spanish and English, published between 2010 and 2021, that met the inclusion criteria were reviewed. Results: The predominance of social, individual and community factors associated with vulnerability to climate change was identified, being the most studied morbidity and economic constraints. Regarding coping strategies, behavioral and cultural strategies were predominant. Conclusions: The importance of (re)understanding agency capacity and active aging is highlighted in order to address the various risks associated with climate change.
Keywords: Elderly people, adaptive skills, coping strategies, climate change.
Artículos
Vulnerabilidad y Capacidad Adaptativa de Personas Mayores ante el Cambio Climático: una Revisión Sistemática
Vulnerability and Adaptive Skills of older People in the Face of Climate Change: a Systematic Review
Received: 25 August 2022
Accepted: 20 August 2024
El cambio climático, en adelante CC, ha generado gran impacto en la economía, ecosistemas y sobre todo en la salud poblacional, considerándose como “uno de los cinco riesgos globales más dañinos o probables de la última década” ( Kemen et al., 2021, p. 1). Ante ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que el CC tiene efectos no solo directos en la intensificación de eventos extremos, sino también sobre la salud humana, como aumento de la morbilidad y mortalidad relacionadas con enfermedades cardiovasculares, enfermedades no transmisibles e infecciosas, desnutrición y problemas de salud mental ( Leyva et al., 2017; Nealon et al., 2015).
Es fundamental comprender los factores determinantes que influyen en un alto grado de satisfacción con el estado de salud en las personas mayores. Entre estos factores clave se incluyen el mantenimiento de un buen nivel de capacidades funcionales, la ausencia de enfermedades físicas y problemas psicológicos, el mantenimiento de una actividad física adecuada, así como el uso regular de servicios sanitarios y sociales. La satisfacción con la calidad de vida, en relación con estos servicios, también desempeña un papel crucial ( Agustí et al., 2023).
Para la población mayor, los aspectos más significativos que impactan en la calidad de vida están estrechamente vinculados con la salud, las relaciones interpersonales, la autonomía funcional y el mantenimiento de una vida activa. Estos elementos se destacan como los principales impulsores de la calidad de vida, superando consideraciones económicas como la situación financiera, la pensión, la vivienda o los ingresos ( Rizo, 2017).
Si bien es crucial entender los factores que determinan un alto grado de satisfacción con el estado de salud en las personas mayores, no se puede ignorar que este grupo etario es también uno de los más vulnerables ante el cambio climático. Esta vulnerabilidad se manifiesta de manera diferenciada entre los distintos grupos sociales, siendo las personas mayores especialmente expuestas. No sólo se ven afectadas en términos de sensibilidad térmica, termorregulación y el aumento progresivo de la multimorbilidad ( Kemen et al., 2021), sino también debido a diversas condiciones psicosociales de susceptibilidad, como carencia de recursos, redes de apoyo insuficientes y limitado acceso a políticas de protección del Estado ( Guerrero & Yépez-Ch, 2015).
En términos conceptuales, la vulnerabilidad al CC se comprende como “el grado de exposición a los peligros naturales y la capacidad de prepararse y recuperarse de cualquier impacto negativo” ( Kaluarachchi, 2013, p. 299), es decir, es una función de la (i) sensibilidad, entendida como la capacidad de respuesta de un individuo o subpoblación a un riesgo determinado ( Gamble et al., 2013), el (ii) nivel de exposición al peligro, dependiendo del momento, frecuencia, intensidad y duración ( Bi et al., 2011) y la (iii) capacidad adaptativa del grupo en cuestión.
El componente de la sensibilidad se asocia con las desigualdades estructurales, en términos de riqueza, educación, discapacidad, acceso a recursos, estado de salud, género, edad, marginación y segregación cultural, variando en los niveles individual, familiar, comunitario, subnacional o nacional ( Oven et al., 2012) e influyendo sobre las capacidades de preparación, respuesta y recuperación ( Rhoades et al., 2018). En particular, esto se refleja en la necesidad de las personas mayores para movilizar sus redes de apoyo y así protegerse de la exposición/susceptibilidad ante el cambio climático ( Seebauer & Winkler, 2020).
En cuanto a la capacidad adaptativa, aunque gran parte de la literatura la equipara con las estrategias de afrontamiento ( Arnberger et al., 2017), es importante diferenciarlas. Mientras que las estrategias de afrontamiento se refieren a respuestas a corto plazo o inmediatas ante una emergencia, el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) define la capacidad adaptativa como los 'ajustes en los sistemas humanos en respuesta a estímulos climáticos reales o esperados o sus efectos, que moderan el daño o aprovechan oportunidades beneficiosas' ( Watson, 2003, p. 173). Esta capacidad está profundamente entrelazada con la intensificación de peligros naturales, la vulnerabilidad social, las condiciones estructurales de la vulnerabilidad y los recursos colectivos ( Wolf et al., 2010). A mediano plazo, esta interacción puede llevar a respuestas resilientes ( Burton et al., 2016; Sandoval-Díaz et al. 2023a).
Para el caso de las personas mayores, la resiliencia ante el CC se entiende no sólo como la “capacidad de los sistemas para volver a su punto de equilibrio estable después de una interrupción” ( Santamouris et al., 2015, p. 281), sino también como recuperación de la salud física y mental después de un evento extremo ( Leyva et al., 2017), así como también para autorrealizarse y superar el estrés, mejorando así su calidad de vida ( Sandoval-Díaz et al., 2023bUriarte, 2005).
A partir de estos antecedentes, el presente trabajo tiene como objetivo realizar una revisión sistemática de estudios que reportan la relación entre la capacidad adaptativa en personas mayores y su vulnerabilidad ante el cambio climático a escala global. En términos específicos: a) Identificamos autores, países, tipos de peligros, ciclo del riesgo y metodología utilizada; b) Analizamos los factores asociados a la vulnerabilidad de las personas mayores a nivel social, individual y comunitario; y c) Analizamos las principales estrategias de afrontamiento a nivel estructural, cultural conductual, tecnológico e institucional.
En términos de relevancia, realizamos una revisión y síntesis exhaustiva de la literatura desde el 2010 al 2021, permitiendo reducir la brecha idiomática de estudios de revisión publicados en español y desde Latinoamérica sobre la temática ( Sánchez-Meca, 2010). Esta investigación busca llenar el vacío de conocimiento sobre las capacidades adaptativas de las personas mayores ante el cambio climático ( Hoehne et al., 2018; Zuo et al., 2015). Esto podría facilitar el desarrollo de nuevas estrategias psicosociales y educativas que minimicen su vulnerabilidad y dependencia de terceros. Además, se destaca la capacidad de agencia y la experiencia previa de las personas mayores, mostrando cómo estas características pueden permitirles adaptarse de manera efectiva al cambio climático ( Chávez-Alvarado & Sánchez-González, 2016).
Se realizó una revisión sistemática de la literatura siguiendo los lineamientos y recomendaciones de la declaración de Ítems Preferidos de Reporte para Revisiones Sistemáticas y Metaanálisis (PRISMA), cumpliendo con los puntos 1-10, 14, 17-18, 24-26 de su lista de comprobación ( Page et al., 2021). Con esto, se configuró la exploración de artículos publicados entre los años 2010 y 2021 a partir de la búsqueda en cuatro bases de datos, de las cuales se obtuvo 140 documentos —Web of Science ( n = 55), Scopus ( n = 53), EBSCO host ( n = 16) y Scielo ( n = 8)—, así como también se realizó una búsqueda a través de las referencias de otros artículos ( n = 8). En particular, la pesquisa de artículos se limitó a estudios con datos empíricos realizados en español, inglés y/o portugués que incluyeran las palabras clave “adaptive capacity”, “climate change”, “elderly”, “coping” y/o “resilience”, utilizando el operador booleano AND y OR con el símbolo + y comillas, apareciendo resultado sólo en inglés.
Se realizó una selección por etapas (véase Figura 1). Primero, se compilaron todos los artículos recolectados ( n = 140); segundo, se leyeron los títulos y se eliminaron los duplicados ( n = 48); tercero, se realizó la lectura de títulos, resúmenes, palabras clave e instrumentos utilizados, eliminando aquellos que no cumplían con los criterios de inclusión ( n = 49); y, cuarto, se llevó a cabo una lectura a texto completo, eliminando los estudios teóricos, instrumentales o que no centraban sus resultados en la capacidad adaptativa, el cambio climático y las personas mayores ( n = 1).

Finalizada la selección ( n = 50), se realizó una síntesis con el fin de comparar los diferentes estudios, extrayendo: autor(es), año de publicación, conceptos claves, definición conceptual, tipo de peligro y metodología.
En la Tabla 1 se observa la síntesis de estudios, las cuales se concentran en Australia (9), Estados Unidos (7) e Inglaterra (4), sin embargo, en América Latina y el Caribe, solo se reportan tres investigaciones: México (2) y Brasil (1). Entre los peligros más estudiados se identifican olas de calor y extremos de calor (54%), seguido por las inundaciones (24%), siendo los menos estudiados los asociados a olas de frío e inviernos de frío extremo (8%). Por otro lado, el ciclo de riesgo mayormente estudiado fue el de mitigación 4con un 66%. Por último, los estudios se han desarrollado principalmente a través de metodologías cualitativas (66%) bajo estudios de casos (18%) y revisiones sistemáticas (18%).





En la Tabla 2 se observa los principales componentes asociados a la vulnerabilidad en personas mayores frente al cambio climático, siendo el más estudiado a nivel social, el aislamiento con 18 estudios (36%), a nivel individual se destacan las conductas de afrontamiento con 49 (98%) y las morbilidades con 40 (80%). A nivel comunitario, que abarca el entorno y las personas más cercanas en el vecindario o comunidad local donde vive la persona mayor, se destacan las limitaciones económicas, con 36 (72%), seguidas por las dificultades en el acceso a la información, con 33 (66%).



Al asociar esta información con los países de estudio, en Estados Unidos y Canadá, las brechas en la vulnerabilidad de las personas mayores frente al cambio climático se manifiestan en varios aspectos. A menudo, hay problemas con el acceso a la información, especialmente en áreas rurales y comunidades marginalizadas, lo que dificulta la comunicación efectiva y el acceso a servicios adecuados ( Gamble et al., 2013). Además, las políticas gubernamentales son inconsistentes a nivel estatal, lo que puede llevar a una falta de apoyo uniforme para las personas mayores ( Burton et al., 2016). En cuanto a las redes de apoyo, el aislamiento social es prevalente en áreas rurales, exacerbando la vulnerabilidad de las personas mayores ( Eady et al., 2020).
En Europa del Norte y Oeste, que incluye países como Noruega, Suecia, Finlandia, Islandia, Alemania y Austria, se observan brechas en el acceso a servicios. Aunque existe una buena infraestructura, persisten brechas en la integración de personas mayores en las políticas de adaptación al cambio climático ( Mucke & Litvinovitch, 2020). También se enfrentan a limitaciones económicas, donde las dificultades económicas para las personas mayores pueden agravar su vulnerabilidad ( Seebauer & Winkler, 2020).
En Europa del Este y Sudeste, que comprende países como Hungría, España, Grecia y Turquía, se presentan brechas significativas en bajas políticas gubernamentales de protección y limitación económica. La falta de políticas de protección adecuadas y las limitaciones económicas pueden hacer que las personas mayores enfrenten mayores desafíos ( Santamouris et al., 2015). Además, el acceso a la información puede ser limitado debido a infraestructura menos desarrollada y recursos escasos ( Marí-Dell’Olmo et al., 2019).
En América Latina y el Caribe, que incluye países como México y Brasil, las brechas son evidentes en el acceso a la información y en las limitaciones económicas. La infraestructura limitada y la falta de recursos para la adaptación al cambio climático afectan significativamente a las personas mayores, quienes a menudo tienen menos acceso a servicios esenciales y apoyo social ( Chávez-Alvarado & Sánchez-González, 2016). Las políticas gubernamentales son a menudo inadecuadas para abordar las necesidades específicas de las personas mayores en contextos de cambio climático ( Lapola et al., 2019; González & Alvarado, 2016).
En África, con países como Kenia, Mali, Tanzania y Etiopía, las brechas son notables en limitaciones económicas y acceso a servicios. Las personas mayores en estos países enfrentan desafíos significativos debido a la falta de recursos económicos y a la insuficiencia de servicios adaptados al cambio climático ( Becerra et al., 2016). Además, las políticas gubernamentales suelen ser débiles en la implementación de estrategias para proteger a las personas mayores del impacto del cambio climático ( Rahut et al., 2021). Estas brechas reflejan la necesidad de estrategias más integrales y adaptadas a las realidades locales para abordar la vulnerabilidad de las personas mayores frente al cambio climático.

En la Tabla 3, se observan las principales estrategias de afrontamiento divididas en cuatro niveles: (i) Estructural e institucional 5, destacando la búsqueda de refugio con 12 (24%); (ii) Cultural y conductual 6, favoreciendo las medidas corporales (como el uso de ropa más ligera frente a una ola de calor) con 15 (30%), seguidas por mejorar los hábitos alimenticios con 12 (24%) y el salir al aire libre con 10 (20%); (iii) Tecnológico 7, primando el uso de aire acondicionado en 26 (52%) y ventiladores en 15 (30%); y (iv) Gubernamental 8, destacando el uso de los espacios verdes 11 (22%), seguido de políticas públicas y los sistemas de alerta temprana en 10 (20%), la planificación urbana con 9 (18%) y los beneficios estatales con 8 (16%).
Las investigaciones recientes destacan la necesidad de conocer cómo las personas mayores enfrentan y se preparan ante los procesos de riesgo de desastre y el CC (Sandoval-Díaz et al., 2022; 2023b; Carter et al., 2016). Asimismo, algunos trabajos advierten la limitada capacidad de adaptación y supervivencia de las personas mayores ante condiciones climáticas extremas debido al incremento en las enfermedades, movilidad reducida, aislamiento, exclusión social, y problemas de acceso a servicios sociales y sanitarios ( Chávez-Alvarado & Sánchez-González, 2016).
En este contexto, la experiencia previa ante desastres actúa como un factor protector en las personas mayores en comparación con la población más joven ( Haq & Gutman, 2014; Navarrete-Valladares et al., 2023). Esta acumulación de experiencia, les confiere a las personas mayores una mayor capacidad de resiliencia, lo que se traduce en un mejor ajuste psicológico y una disminución en la angustia emocional tras un desastre ( Brockie & Miller, 2017). La resiliencia en personas mayores se sustenta en su habilidad para adaptarse mediante estrategias de afrontamiento desplegadas exitosamente en eventos previos y que se han caracterizado principalmente por la modificación de patrones conductuales y culturales adaptativos. Sin embargo, el grado de impacto psicosocial no es exclusiva de la edad; quienes están más directa y fuertemente afectados por riesgos naturales enfrentan una mayor probabilidad de experimentar consecuencias en la salud mental (Clayton, 2019). Por ejemplo, se ha observado que ante el incremento de las hospitalizaciones psiquiátricas durante las olas de calor (Clayton, 2019), el uso de tecnologías tales como aire acondicionado o ventiladores han demostrado mitigar su impacto. Sin embargo, es importante considerar que no todas las personas, especialmente aquellas en grupos vulnerables como las personas mayores, tienen acceso a estos dispositivos debido a limitaciones económicas ( Seebauer & Winkler, 2020), incrementando las brechas sociales e impactando directamente en la salud y el bienestar personal ( Nunes, 2018).
Los impactos psicológicos del cambio climático en curso también se han relacionado con el aumento de homicidios y suicidios ( Zuo et al., 2015), lo que ha generado que las personas mayores reporten una mayor percepción de inseguridad sobre su entorno construido ( Chávez-Alvarado & Sánchez-González, 2016), aumentado el aislamiento físico y social. Incluso, en el caso de Estados Unidos, se ha asociado este aislamiento por sí solo con mayores índices de muerte ( Van Steen et al., 2019). A pesar de esta realidad, las políticas vigentes continúan siendo insuficientes para fortalecer el apoyo social ante riesgos climatológicos ( Chávez-Alvarado & Sánchez-González, 2016; Rhoades et al., 2018).
Es importante reconocer que las personas mayores presentan mayor necesidad de un capital social estable para fortalecer la resiliencia y mitigar los efectos estresantes de los riesgos ambientales ( Brockie & Miller, 2017). Aunque hay pocas investigaciones que vinculen apoyo social, capital social, resiliencia y afrontamiento adaptativo ante el CC, algunos estudios señalan la importancia del apoyo social como una medida para mejorar la cohesión social y las estrategias de afrontamiento comunitarias ( Brockie & Miller, 2017; Navarrete-Valladares & Sandoval-Díaz, 2022).
Se espera que en el futuro se implementen políticas que promuevan estrategias adaptativas para las personas mayores, fomentando el envejecimiento exitoso en el contexto global ( Wanka et al., 2014). Además, incrementar la educación pública sobre la percepción del riesgo personal relacionado con desastres socionaturales podría reducir la vulnerabilidad de la población y aumentar su capacidad para anticipar y prepararse ante estos eventos ( Burton et al., 2016). El repensar el cambio climático como un problema de salud pública en lugar de un problema sólo ambiental incentivará a la población a impulsar más acciones con respecto a las amenazas para la salud, actuando de forma preventiva ( Kemen et al., 2021).
Es fundamental reconocer el papel que juega la percepción del riesgo en la adaptación y resiliencia de las personas mayores frente a desastres socionaturales y el cambio climático ( Eady et al., 2020; Sandoval-Díaz et al., 2022; Wanka et al., 2014). La gerontología climática debe explorar los desafíos y necesidades particulares de las personas mayores, destacando la importancia de un enfoque multidisciplinario ( Haq & Gutman, 2014).
Finalmente, se debe valorar el rol activo de las personas mayores en el (re)conocimiento de sus capacidades y necesidades, adaptando las intervenciones a las características específicas de cada localidad ( Becerra et al., 2016). Explorar cómo estas influencias interactúan y configuran el impacto global en la salud mental puede permitir un diseño más efectivo de intervenciones y políticas inclusivas para proteger la salud y el bienestar de las personas mayores durante y después de eventos catastróficos.
Las limitaciones del estudio están determinadas por la escasez de investigaciones sobre la población mayor, así como la casi inexistente literatura que aborda el impacto del cambio climático en este grupo etario en Latinoamérica. Esta falta de estudios es especialmente preocupante frente al envejecimiento global en curso ( González & Alvarado, 2016).
De igual modo, las investigaciones desarrolladas desde el área de la psicología eran escasas y no abordaban la salud mental y otras dimensiones psicosociales ( Malak et al., 2020; Park et al., 2021), por lo tanto, no se logró recabar información más allá del estrés y angustia ante los eventos de CC, por lo que es primordial abordar estas dimensiones en futuras investigaciones.
Por último, la interdisciplinariedad en el estudio del envejecimiento es fundamental, ya que permite integrar diversas perspectivas y conocimientos. Sin embargo, esta diversidad también puede complicar el proceso de investigación, ya que cada disciplina utiliza su propio conjunto de tecnicismos, lo que dificulta la creación de un lenguaje común. En el futuro, sería beneficioso que las diferentes disciplinas involucradas en el envejecimiento trabajaran hacia un lenguaje compartido y complementaran sus estudios con una metodología compartida y una conceptualización teórico-técnica coherente al objeto de estudio ( Ríos, 2008).
a Correspondence about this article should be addressed José Sandoval-Díaz: jsandoval@ubiobio.cl









