Artículos
El desarrollo de la competencia lectora en la Universidad de Pinar del Río
The development of the reading competence in the University of Pinar del Río
El desarrollo de la competencia lectora en la Universidad de Pinar del Río
Biblioteca universitaria, vol. 21, núm. 1, 2018
Universidad Nacional Autónoma de México
Recepción: 12 Mayo 2017
Aprobación: 02 Abril 2018
Resumen: En el contexto de la educación superior cubana la promoción de lectura ha sido responsabilidad del proceso de extensión universitaria, uno en la triada de los procesos sustantivos universitarios junto a la docencia y la investigación. Así como la docencia preserva la cultura y la investigación se encarga de desarrollarla, es el proceso extensionista el encargado de promover la cultura dentro y fuera de los marcos de la Universidad. Dentro del proyecto social y educacional cubano actual y como parte de esa cultura que se promueve, adquiere especial relevancia el tratamiento de la competencia lectora, que se aborda a partir de esta perspectiva de una concepción formativa desde el proceso extensionista. La investigación tuvo como objetivo desarrollar la competencia lectora desde la extensión universitaria en estudiantes de la Universidad “Hermanos Saíz Montes de Oca” de Pinar del Río (UPR). La lógica de la investigación transitó, mediante diversos métodos de investigación, por el diagnóstico inicial y la elaboración del marco teórico. Como aporte teórico, se fundamentó́ una concepción pedagógica sustentada en el método de la promoción cultural, lo que permitió identificar cuatro etapas por las que transcurre: Inicial, Desarrollo, Consolidación y Control, y Seguimiento, así como las dimensiones curricular y extracurricular en que transcurre. El resultado científico del trabajo posee un elevado potencial de generalización para las instituciones de educación superior.
Palabras Clave: Universidad, formación, competencias, lectura, competencia lectora, extensión universitaria.
Abstract: In the context of Cuban higher education, the promotion of reading has been the responsibility of the university extension process, one in the triad of the university substantive processes, together with teaching and research. Just as teaching preserves culture and research is responsible for developing it, it is the extension process that is in charge of promoting culture within and outside the framework of the University. Within the current Cuban social and educational project and, as part of that culture that is promoted, the treatment of reading competences acquire a special relevance, which is approached from this perspective, from a formative conception throughout the extension process. The objective of this research was to develop the reading competence from the university extension in students of the University “Hermana Saíz Montes de Oca” of Pinar del Río (UPR). The logic of this research transited, by means of diverse methods of investigation: from the initial diagnosis to the elaboration of the theoretical frame. As a theoretical contribution, a pedagogical conception was based on the method of cultural promotion, which allowed identifying four stages through which it takes place: Initial, Development, Consolidation and Control, and Followup, as well as the curricular and extracurricular dimensions in which it takes place. The scientific result of this work has a high potential for generalization to higher education institutions.
Keywords: University, training, competences, reading, reading competence, university extension.
Introducción
La educación superior tiene en el mundo vertiginoso del siglo XXI un escenario de transformaciones en todos los sentidos, donde la ciencia
y la tecnología demandan la formación de profesionales altamente competentes, todo lo cual requiere del perfeccionamiento constante de sus procesos sustantivos, a saber: docencia, investigación y extensión.
El Centro Regional para el Fomento del Libro y la Lectura en América Latina y el Caribe (CERLALC), auspiciado por la UNESCO, en la Nueva agenda por el libro y la lectura: recomendaciones para políticas públicas en Iberoamérica, documento que mantiene vigente su objetivo, ha llevado a cabo desde 2013 el propósito de acompañar a los países miembros en la construcción de políticas públicas alrededor del libro y de la lectura, de manera informada, con diagnóstico, reflexión y convicción.
En el año 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas dejó plasmada una visión transformadora hacia la sostenibilidad económica, social y ambiental, a partir de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, suscrita por los 193 Estados Miembros, como guía de referencia para el trabajo de la institución hasta esa fecha. En su Objetivo No 4, denominado Educación de Calidad, enuncia que la consecución de una educación de calidad es la base para mejorar la vida de las personas y el desarrollo sostenible.
Ambos documentos apuntan a una realidad a la que las universidades no pueden ser ajenas, inmersas en un complejo entramado donde ciencia y tecnología demandan una formación lectora acorde al ritmo vertiginoso que ambas presuponen. En este sentido, el desarrollo de la competencia lectora en los estudiantes universitarios se hace indispensable.
Las sociedades del conocimiento enfrentan desafíos que la actual educación superior debe asumir ante la responsabilidad social que tiene de formar a quienes serán responsables de generar e innovar los saberes, y de promover la cultura en general, en todos los ámbitos de la sociedad.
Ramírez Leyva1 enuncia que la lectura ha cobrado especial relevancia en los ámbitos universitarios, debido a cuatro factores:
• En las sociedades del conocimiento, afirma la UNESCO, un elemento central es la “[...] capacidad para identificar, producir, tratar, transformar, difundir y utilizar la información con vistas a crear y aplicar los conocimientos necesarios para el desarrollo humano.”2
• Las instituciones de educación superior deben formar lectores activos para desarrollar en ellos las capacidades que les permitan hacer de la información, el aprendizaje, los conocimientos y las innovaciones, soluciones dirigidas hacia la elevación del bienestar social de todos.
• Un número considerable de los alumnos de nivel profesional y de posgrado, no han desarrollado de manera plena las capacidades de lectura, escritura e informativas, que son indispensables para procesar adecuadamente el aprendizaje, la producción, la innovación y la comunicación del conocimiento. Además, su formación les exige desplegar su ejercicio profesional en un mundo cada vez más competitivo.
• Se ha manifestado una disminución de la práctica de la lectura por gusto en las comunidades de jóvenes, y esto limita el desarrollo de las capacidades involucradas en su desempeño académico.3
En julio del 2016 la Comisión de Educación, Ciencia, Tecnología y Medioambiente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba presentó el Informe sobre resultados de la fiscalización y control al funcionamiento de las bibliotecas públicas, al hábito de lectura y el uso de la lengua materna. Su problemática actual. En él se recogían los principales resultados del Estudio de hábitos y consumo de la lectura en las Universidades Cubanas, realizado por el Instituto Cubano del Libro y el Observatorio Cubano del Libro y la Literatura (2015).
La muestra abarcó casi todo el Sistema de Educación Superior en Cuba, incluyendo las carreras de ciencias médicas, pedagógicas y las de la Universidad de Las Artes, con excepción de las universidades militares, y cuyos resultados resultaron desfavorecedores acerca de la lectura en las universidades cubanas.
El Programa Nacional de Extensión Universitaria (2004) y su actualización en 2010 define la extensión universitaria como el proceso que, como parte del sistema de interacciones universidad-sociedad, tiene el propósito de promover la cultura en la comunidad intra y extrauniversitaria para, interrelacionar con los demás procesos principales de la educación superior; contribuir a su desarrollo cultural.
Rodolfo Alarcón Ortiz, en el XIII Congreso Internacional de Extensión Universitaria, reafirmó el hecho de que “las universidades enfrentan importantes desafíos (...) lo que solo es posible desde una gestión eficiente de su sistema de procesos, donde la extensión universitaria está llamada a ser una pieza clave”.4
Una de las principales aspiraciones de la educación superior en Cuba es ofrecer a la sociedad un profesional competente, comprometido socialmente, en correspondencia con el desarrollo científico y humano que se espera, por lo que es indispensable tener en cuenta perspectivas de análisis y propuestas eficaces que preparen a este profesional, capaz de perpetuar en su propia concepción del mundo una serie
de valores identitarios que se reviertan integralmente en los diversos campos de acción en que se deberá insertar como profesional.
Como se ha mencionado anteriormente, uno de los criterios de Ramírez Leyva, señala que “las instituciones de Educación Superior deben formar lectores activos para desarrollar en ellos las capacidades que les permitan hacer de la información, el aprendizaje, los conocimientos y las innovaciones, soluciones dirigidas hacia la elevación del bienestar social de todos”.5
Coincidente con dicho enfoque, Gil Flores6 enuncia la importancia de la lectura como herramienta para el acceso a la información y sitúa a la competencia lectora entre los aprendizajes básicos. Hernández7 -por otra parte- expresa que en la enseñanza superior el estudiante debe tener protagonismo hacia su propia formación, y saber que en este tipo de enseñanza encontrará exigencias mayores en sus estudios, por lo que con conciencia de esa nueva situación debe desde la autogestión su formación.
La formación basada en competencias como enfoque educativo está en el centro de las políticas educativas en la actualidad. Aunque en Cuba no se ha implementado de manera general, sí existen ejemplos que refuerzan la necesidad de su abordaje desde diversas aristas.
Sergio Tobón por su parte entiende que las competencias son un enfoque para la educación (...) y no un modelo pedagógico porque sólo se focaliza en aspectos específicos:
1. la integración de los conocimientos, los procesos cognoscitivos, las destrezas, las habilidades, los valores y las actitudes en el desempeño ante actividades y problemas;
2. la construcción de los programas de formación acorde con los requerimientos disciplinares, investigativos, profesionales, sociales, ambientales y laborales del contexto;
3. la orientación de la educación por medio de estándares e indicadores de calidad en todos sus procesos.8
Se coincide en este sentido con el autor en que el enfoque de competencias puede llevarse a cabo desde un modelo pedagógico determinado, o también desde una integración de varios.
El Ministerio de Educación Superior en Cuba (MES), junto a otros sectores e instituciones, ha impulsado iniciativas diversas en las que el proceso extensionista resulta protagonista. Tal es el caso de los programas y proyectos nacionales priorizados, entre los que se encuentra el Programa Nacional por la Lectura, dirigido por la Biblioteca Nacional de Cuba “José Martí” (BNJ).
La Universidad de Pinar del Río “Hermanos Saíz Montes de Oca” (UPR) ha desarrollado múltiples actividades desde los inicios de este programa. El Departamento Docente de Extensión Universitaria ha impulsado un proceso de redimensionamiento del tema de la lectura en la Universidad a partir del desarrollo del Programa de Promoción de Lectura.
Los resultados generales de la implementación de dicho programa y su correspondencia en los diferentes niveles de la vida universitaria (Facultad, Carrera, Año Académico, Departamento Docente y Brigada Estudiantil) muestran avances positivos, como se evidencia en los informes realizados. Los resultados de las investigaciones directamente relacionadas con la extensión universitaria, así como los de evaluaciones sistemáticas llevadas a cabo por directivos y especialistas implicados, demuestran que la situación actual está caracterizada por la presencia de determinadas insuficiencias que limitan la labor extensionista relacionada con la lectura.

Metodología
González M.9 expone en su tesis los fundamentos teóricos y metodológicos esenciales de la extensión universitaria que le permitieron estructurar un modelo de gestión de este proceso en la Universidad. Sus componentes y relaciones, dirigidos a potenciar las peculiaridades y especificidades mediante el Trabajo Sociocultural Universitario, con su metodología, la promoción cultural, propiciaron potenciar el respeto a la identidad de los grupos y comunidades implicadas y su participación protagónica en esta función totalizadora y dinamizadora del vínculo universidad-sociedad.
Este modelo, diseñado para su aplicación en todos los niveles que interactúan de forma interrelacionada en la gestión de la extensión, sirve de base a una metodología implementada por casi veinte años en la universidad cubana y que asume la presente investigación como una de sus principales bases teóricas.
De esta forma, la autora supone el establecimiento de principios para la gestión de la extensión que garanticen su funcionamiento, por lo que teniendo en cuenta las relaciones entre los componentes de dicha gestión, en el Trabajo Sociocultural Universitario y sus funciones, considera los siguientes:
Participativo: en tanto involucra estudiantes, docentes, trabajadores de la universidad, así como la inserción de dichos actores en problemáticas del entorno social del que la Universidad forma parte y con el que interactúa, desde una postura activa y de transformación de la realidad, posibilitando la evaluación multidisciplinaria de las acciones que deben ser emprendidas en función de potenciar el protagonismo de los actores sociales implicados.
Dialógico: porque tributa al establecimiento de una realidad dialogal, que excluye la mera difusión y tiende al intercambio de propuestas entre la Universidad y la sociedad.
Creativo: por generar acciones innovadoras y trascendentes.
Contextualizado: en tanto se adecua a las peculiaridades del contexto en que actúa y evoluciona dinámicamente en función del cambio que experimenten las condiciones en las que se desenvuelve, manteniendo la eficacia y la orientación hacia los objetivos finales.10

El proceso de extensión universitaria ha impulsado desarrollo sociocultural dentro y fuera de los marcos universitarios, a partir del funcionamiento de proyectos sociales, jugando un papel importante el Proyecto Educativo de la Brigada Estudiantil como una herramienta de participación y autodesarrollo estudiantil. Ha desplegado, además, una labor ardua por formar egresados competentes e integrales que respondan a las exigencias sociales de su profesión.
Para una formación integral del futuro profesional es imprescindible una competencia lectora permitiendo realizar su incorporación a un proceso único de formación a través de conocimientos, capacidades y convicciones, pero paulatino, atravesando los años que dure la carrera bajo el concepto de que cada uno de ellos aporta un elemento al conocimiento de la personalidad de ese futuro egresado en relación estrecha y directa con su encargo social.
La adquisición de una competencia lectora es gradual si se tiene en cuenta que un proceso formativo posee tres etapas para su desarrollo, en el caso de la evaluación de la competencia lectora se hará parcial y nunca directamente evaluable.
El desarrollo del proceso de formativo en la Universidad Cubana actual revela la necesidad de establecer las relaciones entre sus niveles, básicamente las carreras, las disciplinas y ellos con los años académicos como soporte metodológico que da direccionalidad a la formación integral del profesional, asesorando otros niveles estructurales con un carácter inter y multidisciplinario, siendo éstos más cercanos a la ejecución del trabajo didáctico. Dentro de estos niveles de interrelación en los currículos universitarios, se encuentran la Disciplina Principal Integradora y la llamada Estrategia Educativa del Año, Académico así como a su interior los Planes metodológicos de los Colectivos de Años, los Proyectos Educativos de las Brigadas Estudiantiles y al interior de éstos los proyectos extensionistas intra y extrauniversitarios.
Desde lo curricular no puede verse a la lectura unida a ninguna asignatura específica sino que todas la presuponen. Las disciplinas de formación general, en sus relaciones de cooperación con la Disciplina Principal Integradora, deben establecer nexos con relación a la lectura, por lo que el proceso deberá articularse de primero a quinto año de la carrera, y en él se identifican cuatro momentos o etapas: Una etapa Inicial, una más de Desarrollo, otra de Consolidación y control y una etapa de Seguimiento, las que están determinadas por la estructura procedimental del método de promoción cultural. En las cuatro etapas todas las asignaturas y disciplinas tendrán presente el desarrollo de la competencia lectora, según las características de sus contenidos y las potencialidades para desarrollarla.
Las etapas enunciadas en la dimensión curricular tienen su expresión correspondiente en la dimensión extracurricular. Las actividades formativas para la dimensión extracurricular están contenidas en la Estrategia Educativa del Año académico como célula del trabajo metodológico de este colectivo, donde se concretan todas las acciones, tareas y actividades curriculares y extra curriculares que desarrollará la Brigada Estudiantil.
Dichas acciones tienen su concreción más general en el trabajo científico estudiantil y en el trabajo sociocultural universitario (Gestión de la extensión universitaria). Tanto el trabajo científico estudiantil como el trabajo sociocultural universitario, tienen como escenario y vehículos apropiados el vínculo de los estudiantes con proyectos asociados a la lectura en la Universidad y el territorio. A través de proyectos como forma de organización de la extensión universitaria se canalizarán las acciones, actividades y tareas extensionistas de los estudiantes para el desarrollo de una competencia lectora.
Presentación y análisis de resultados
Para el desarrollo de una competencia lectora se concibe una coordinación desde el trabajo metodológico conjunto desde la Estrategia Educativa del Año académico; este trabajo metodológico debe ser el núcleo articulador del desarrollo de la competencia lectora y rebasa el marco de las asignaturas y disciplinas; debe atravesar las disciplinas de formación general, las básicas, básicas específicas y del ejercicio de la profesión. Un elemento cualitativamente nuevo de la propuesta es el trabajo metodológico multidisciplinar.
El desarrollo de la competencia lectora asociada a la extensión universitaria ha de estar en íntima relación con los objetivos, contenidos, actividades y evaluación. Por ello, es lógico pensar que para que exista una coherencia interna, su implementación y desarrollo en el aula se han de tener muy claros los aspectos que se quieren trabajar en la unidad de tiempo para la que se programa.
El desarrollo de la competencia lectora desde las disciplinas de formación general debe ser protagonizada esencialmente por la Disciplina Principal Integradora, debido al carácter más holístico de los contenidos que en ella se abordan, y al mayor nivel de incidencia de estas disciplinas en la cumplimentación de las dos funciones generales que tiene ésta para cualquier carrera universitaria.
En todo momento dichos abordajes deben garantizar la observancia de las leyes de la Didáctica, especialmente la que plantea la necesaria relación entre los componentes no personales del proceso docente educativo, y la que postula la necesaria relación entre las dimensiones instructiva, educativa y desarrolladora.11
En cuanto a la primera de las leyes, debe ser tenida en cuenta para el desarrollo de la competencia lectora la articulación de los contenidos de la disciplina principal integradora con las disciplinas de formación general, partiendo de los puntos de cooperación entre esta asignatura y dichas disciplinas.
La relación entre las dimensiones instructiva, educativa y desarrolladora en el desarrollo de la competencia lectora se aprecia en la determinación de los contenidos comunes de las disciplinas de formación general, los cuales incluyen el sistema de conocimientos (lo instructivo), habilidades (lo desarrollado) y los valores (lo educativo) que deben ser abordados en una concepción pluridisciplinar.
Las relaciones de tipo interdisciplinar entre las asignaturas de contenidos generales y las de formación para la profesión (disciplinas básicas, básicas específicas sustantivas y procedimentales y del ejercicio de la profesión) deben implicar una voluntad y compromiso de elaborar un marco más general en el que cada una de las disciplinas en contacto es a la vez modificada y pasan a depender claramente unas de otras.
Por su parte, la coordinación entre las disciplinas básicas, básicas específicas y del ejercicio de la profesión, para el desarrollo de la competencia lectora, debe ser articulada desde el trabajo metodológico de carrera, interdisciplinar, de disciplina y asignatura.
Esta coordinación debe tributar a un proceso formativo general de la profesión que tenga la función específica de incidir sobre el modo de actuación del futuro profesional, que vea a la competencia lectora como esencial del ser humano para toda la vida. Para ello debe orientarse desde las disciplinas básicas, básicas específicas y del ejercicio de la profesión, partiendo de identificar problemas de la profesión susceptibles de ser trabajados desde la lectura, entendiendo como problemas al conjunto de exigencias y situaciones inherentes al objeto de trabajo del profesional que re- quieren de la acción del graduado para su solución.
Las relaciones de tipo transdisciplinar desde la lectura entre los contenidos al interior de las asignaturas de las disciplinas son de una trascendencia que supera el marco delimitador de una materia determinada.
También, debe articularse como nivel superior de interdisciplinariedad, de coordinación donde desaparecen los límites entre las disciplinas y se constituye un nuevo sistema total que sobrepasa el plano de las relaciones e interacciones entre tales disciplinas. En este tipo de relación con lectura debe atravesar de modo tal como objeto propio, sin que esto se confunda, como hasta ahora, con una cadena de sucesiones de contenidos.
La integración que se propone debe darse dentro de un sistema omnicomprensivo, en la persecución de unos objetivos comunes y de un ideal de unificación epistemológica y cultural. La configuración necesaria para la integración de tipo transdisciplinar al interior de las asignaturas generales y en otras de formación para la profesión, supone la conformación de nuevos objetos de análisis que se separen de la idea existente de concebir los contenidos como mezcla o sumatoria de manera arbitraria o aparentemente lógica.
Los componentes personales que en el proceso educativo universitario intervienen: profesores y estudiantes, son tenidos en cuenta desde la propuesta y deben asumir una actitud de cambio para poder interactuar y dar respuesta a los problemas presentes en el desarrollo de una competencia lectora desde este nivel de enseñanza y cumplir con eficiencia los retos que se presentan a estas instituciones.
Es en el Año Académico donde se logra la más íntima y cotidiana relación entre los elementos activos del proceso de formación profesional, los estudiantes y los profesores. En él convergen de una forma u otras distintas asignaturas que responden a distintas disciplinas enmarcadas en el Plan de Estudios de cada carrera, de acuerdo con el Modelo del Profesional de cada una de ellas.
El encargo de este nivel estructural es garantizar el enfoque multidisciplinario del Modelo del Profesional a través de la relación entre lo instructivo y lo educativo, que va más allá́ de lo propiamente curricular, para buscar una formación integral a partir de estos enfoques y relaciones.
Así, el Colectivo del Año Académico -desde el punto de vista del trabajo metodológico- incluye y concreta en él la relación con otros procesos que se dan a nivel de la Universidad, no solo la docencia sino también la extensión y la investigación. Viso Alonso, con relación a la evaluación de competencias apunta a “evaluar sistemas de reflexión y acción.”12
El Proyecto Educativo, como célula del trabajo del grupo estudiantil, se vertebra en las dimensiones curricular y extracurricular y desde el que se aprecia, dada también “la transversalidad del proceso extensionista”, la posibilidad de que la propuesta formativa que pretendemos pueda desarrollar la competencia lectora, siempre sobre la base de las relaciones metodológicas del proceso formativo y bajo un fundamento que abarque desde las funciones didácticas de cada nivel hasta llegar al Año Académico, como célula en la que se da la totalidad del trabajo metodológico en las universidades cubanas.
El Colectivo de Año Académico, por las posibilidades que tiene de concurrir en él todos los demás niveles del currículo y por el contacto más directo con los componentes personales de éste, tiene gran responsabilidad al tener como contenido básico el desarrollo de la personalidad de los estudiantes universitarios no solo en el orden de capacidades cognitivas, sino también axiológicas.

La relación entre los componentes del trabajo metodológico a nivel del Año Académico vinculados con el desarrollo de una competencia lectora en los estudiantes universitarios, permite que la propuesta que se plantea, encuentre su expresión más pequeña del mismo, pues en sí mismo refleja su cualidad totalizadora e impide, a partir de esto, el desmembramiento en partes de ese trabajo, al mismo tiempo que integra todos los componentes y funciones. El Año Académico constituye la célula del trabajo metodológico en las universidades y es precisamente ahí donde se inserta nuestra propuesta.
En el desarrollo de la competencia lectora el Proyecto Educativo permite que el estudiante juegue un papel aún más protagónico, en tanto se relaciona aquí con un mayor número de elementos confluentes de éste, la carrera y su modelo de profesional, las disciplinas docentes y su accionar instructivo-educativo en relación con la elevación técnica y metodológica del mismo, a través de las diferentes asignaturas; la relación entre profesores y estudiantes es más estrecha y directa y con un accionar más colectivo, los procesos universitarios de docencia, extensión e investigación tienen aquí un campo de relaciones más sólido.
Discusión
Dentro del entramado social histórico y contemporáneo cubano un aspecto esencial que resulta recurrente es la aspiración suprema del proceso de formación de preparar al hombre como ser social, en una articulación dialéctica, intencionada y consciente de tres dimensiones fundamentales: la instructiva, la desarrolla- dora y la educativa.13
Se coincide con los criterios de Chávez, J. cuando esclarece la relación peculiar que se da entre las categorías formación, desarrollo y educación, al plantear que “la formación de las particularidades del sujeto como personalidad, no se da aislada del desarrollo de sus procesos y funciones psíquicas.”14
En este trabajo se profundizan las formas de hacer más eficiente la unión de la educación y la instrucción dando un significado notable al proceso extensionista y a las potencialidades que posee para desarrollar la competencia lectora.
Oliveros en sus estudios postula que “la formación en competencias” en un proceso de enseñanza no ejercita la competencia en su totalidad, sino aspectos o componentes de la misma.15 Otros autores como Martos E.16 consideran que se hace necesario cambiar la concepción rígida y sesgada que aún persiste alrededor de la lectura, casi siempre relacionada con el ámbito académico y la reconocen como prácticas sociales en el seno de una colectividad.
Un aspecto importante lo refiere en sus estudios Cardinale,17 sobre el propio carácter interdisciplinar de la actividad lectora en sí misma y como instrumento esencial para el estudiante universitario.
Desde la perspectiva extensionista asociada a lo curricular el estudiante es sujeto activo de su propia competencia lectora, ya que de esta forma en su figura de promotor promueve una conducta lectora en sus compañeros, lo que propicia su propia competencia; el docente en su posición de mediador con intencionalidad promueve el desarrollo de la competencia lectora en los estudiantes.
Con relación al profesor como componente personal que asume la posición de mediador en este proceso, es importante destacar el criterio de Cerrillo quien expresa que “la mediación lectora exige hoy el uso de estrategias que se sustenten en sólidas bases metodológicas; por eso, es tan importante que el mediador conozca y domine los recursos e instrumentos que le van a ser necesarios para facilitar el acceso de cualquier lector a todo tipo de lecturas.”18
Esta reflexión precisa ser tenida en cuenta, ya que se hace imprescindible en el profesor la necesidad de promover el desarrollo de la competencia lectora desde una posición de mediador. Es decir, la lectura no solo como una actividad cognoscitiva sujeta a exigencias institucionales, ya que ésta no puede ser solo relacionada con los requerimientos de un programa determinado de estudios sino con un interés personal de formarse para la vida.
De esta manera la competencia lectora, y los aspectos a desarrollar por cada uno de los componentes del proceso de enseñanza-aprendizaje, deben estar presentes y ligados en cada momento a objetivos, contenidos y sistema de actividades y evaluación, mediante una metodología más interdisciplinar y contextualizada.19
El desarrollo de la competencia lectora, derivado de relaciones del trabajo metodológico a través del Año Académico, es factible si se integran y evalúan las acciones metodológicas encaminadas a ésta desde lo curricular, extracurricular con el fin de lograr una competencia lectora acorde con una sólida unidad de lo educativo y lo instructivo y lo desarrollador.
Consideraciones finales
En la Educación Superior Cubana el desarrollo de una competencia lectora puede ser posible si se asocia ésta a la extensión como proceso formativo universitario que tiene como fin la promoción de la cultura intra y extra universitaria.
Se parte de que la extensión es un proceso formativo al igual que la docencia y la investigación y posee una doble función: como proceso y función sustantiva, que deben realizar profesores y estudiantes. En este sentido es posible el desarrollo de una competencia lectora desde la función extensionista que estos componentes personales deben desarrollar.
Es así que desde un proceso dirigido al desarrollo de la competencia lectora, que tenga en cuenta las dimensiones curricular y extracurricular desde la transversalidad de la extensión universitaria, que tribute a una formación profesional acorde con el Modelo del Profesional que se espera en la sociedad cubana actual, constituye una necesidad.
La extensión universitaria, como proceso formativo en la Universidad de Pinar del Río, puede contribuir a desarrollar la competencia lectora de tal manera que implique a profesores y estudiantes como actores de transformación de su realidad con relación a la lectura.
El papel de los profesores en el Año Académico con relación al desarrollo de la competencia lectora permite un trabajo cooperativo e interdisciplinar, de forma que puedan apoyarse unos a otros con diferentes pro- puestas de acciones, actividades y tareas como formas organizativas de la extensión universitaria.
Por último, este proceso exige del profesor universitario una conducta lectora elaborada por sí mismo, con conocimiento a fondo de los supuestos teóricos de acerca de la función extensionista que debe desarrollar, así como también poseer un conocimiento profundo sobre lo que debe enseñar y ser capaz de perfilar los conocimientos de los estudiantes, relacionados con el desarrollo de la competencia lectora, tomándola en consideración para favorecer la adquisición, afirmación y enriquecimiento de los mismos.
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Notas
Notas de autor
Autor para correspondencia: Yudit Rovira Álvarez, email: judy@upr.edu.cu