Reseñas de libros

Reseñas de libros

Reseñas de libros

Biblioteca universitaria, vol. 21, no. 1, 2018

Universidad Nacional Autónoma de México

Manguel Alberto. Mientras embalo mi biblioteca. Una elegía y diez digresiones. 2017. México. Almadía. 163pp.. 9786078486496
Salvador Benítez Antonia. Patrimonio fotográfico. De la visibilidad a la gestión. 2015. Gijón, España. Ediciones Trea, S. L.. 247pp.. 978-84-9704-855-2

Manguel, Alberto Mientras embalo mi biblioteca. Una elegía y diez digresiones. México, Almadía, 2017. 163 p. isbn: 9786078486496

Figura 1
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Una de las posesiones más preciadas del filósofo y crítico alemán Walter Ben- jamin era su biblioteca, la cual procuró mantener íntegra pese a las múltiples mudanzas que tuvo que realizar a lo largo de su vida. Su pasión por los libros

queda de manifiesto en su ensayo “Desempaco mi biblioteca. Un discurso sobre el coleccionismo” (Ich packe meine Bibliothek aus. Eine Rede über das Sammeln),1 en el cual describe la emoción que le provocó desempacar los libros que tuvo que aprisionar, cuidadosamente, en las cajas para ser trasladados a un nuevo lugar, a un nuevo estante. Acción que le sirve para hablarnos de la apasionada relación entre el coleccionista de libros y sus posesiones, la cual, como toda pasión: “limita con lo caótico, pero la pasión del coleccionista limita con el caos de los recuerdos”. Recuerdos que, en el ensayo de Benjamin, se entrelazan con las mudanzas que tuvo que realizar por cuestiones personales o políticas, por lo que la última caja es vaciada “pasada la media noche” justo cuando terminaba una etapa de su vida personal. Dicho ensayo es el leitmotiv que lleva al escritor argentino-canadiense Alberto Manguel a rememorar su también apasionada relación con los libros, en un momento en que creía sería el fin de su vida como escritor.

Mientras embalo mi biblioteca comienza con “una elegía” y continúa con “diez digresiones”. Las palabras son la llave que abre las pesadas y gruesas puertas de madera que, cual si estuviéramos viendo una película, nos conducen por un verde jardín que nos lleva a un granero construido en el siglo xv en donde Manguel albergó una de sus más preciadas posesiones: su biblioteca. Por lo que una de sus primeras digresiones plantea la relación entre la palabra como constructora de imágenes, de mundos, entre ellos el de todas las bibliotecas que había habitado hasta ese momento y que permanecían vivas en su memoria esperando que se abriera un resquicio para poder emerger y recrear el espacio habitado por sus libros. Rememoración que le sirve de pretexto para poner sobre la mesa su relación con los libros y las bibliotecas, tanto personales como públicas.

¿Cómo se conforma una biblioteca personal? Walter Benjamín indicaba que no era “una cuestión solamente de dinero o de conocimiento experto... ésta siempre será en cierta medida impenetrable y al mismo tiempo típicamente única”.

La primera biblioteca de Manguel, indica, se caracterizaba por estar constituida por libros usados, algunos de ellos guillotinados intencionalmente y vueltos a encuadernar para poder adaptarse a los estantes en que serían ordenados. La segunda, con libros que le fueron obsequiados por generosos amantes de los libros y que tuvo que dejar tras una de sus diferentes mudanzas.

Anécdota que nos permite ubicarnos históricamente en diferentes lugares y contextos políticos, recordándonos que la destrucción de libros y de bibliotecas ha sido una constante. Su interesante reflexión en torno a la destrucción de la Biblioteca de Alejandría y del papel de libros como soportes del conocimiento, pero sobre todo de los lectores como guardianes y constructores de la memoria, le permite regresar al tema de la construcción de una biblioteca personal y a la necesidad de depurarla e, incluso, abandonarla de vez en vez con el inevitable sentimiento de soledad que implica el alejarse de un viejo amigo.

Digresión que retoma el tema de las bibliotecas públicas y su tirante relación con ellas, pues como un apasionado de los libros éstos se vuelven su mayor posesión, lo cual puede producir un sentimiento de soledad para quienes se ven privados de ellos. Así, la biblioteca pública se convierte en una balsa para los náufragos. Sin embargo, también nos remite a la época en que los libros se encontraban encadenados a los estantes y a las colecciones que se encuentran en acceso reservado; a la idea de orden que necesariamente priva en una biblioteca pública (siempre arbitrario, pues nunca coincide con nuestra idea de orden) y que asigna un espacio determinado para cada libro; a la necesidad de no realizar ninguna intervención en ellos, lo cual le provocaba sentimientos encontrados, pues, como todo amante, quería poseer, dejar su huella, en lo que amaba. Y, sin embargo, más allá de estas contradicciones, nos hace conscientes de la importancia que éstas tienen para la comunidad y de la necesidad de las bibliotecas nacionales.

Las bibliotecas públicas como espacios de socialización se vuelven imprescindibles, pero en ellas la relación con los libros se transforma ante la necesidad de compartir, a diferencia de la biblioteca personal, que sin importar su extensión se encuentra llena de amigos, sea porque en cada libro esté presente el espíritu de quien lo obsequió o porque en cada historia podamos encontrarnos con un amigo o, incluso, con un contrincante, intelectualmente hablando. Este diálogo con los libros le permite cuestionar los procesos de creatividad y la idea que nos hemos conformado en torno a ellos y, al mismo tiempo, le permite compartir con el lector sus historias favoritas. ¿Qué es lo que hace que la musa de la inspiración sea generosa o se muestre esquiva ante los escritores?

A Alberto Manguel dicha musa lo visitó cuando creyó que embalaba por última vez su biblioteca personal, que define como: “Una criatura fantástica formada por diversas bibliotecas...”, en la que -al igual que Walter Benjamín- construyó una y otra vez su morada cuando creía que su etapa como escritor llegaba a su fin. Sin embargo, la vida lo llevó a la Dirección de la Biblioteca Nacional de Argentina. Mientras embalo mi biblioteca denota una prosa ágil y emotiva, sin apelar al sentimentalismo, vivaz y ligera; la larga formación lectora del autor y su cono- cimiento del mundo editorial se reflejan en esta breve pero sustanciosa historia donde los libros y las bibliotecas son los personajes principales. La selección de obras que menciona y formaron parte de su vida es también una interesante referencia para quienes desean ampliar su cultura libresca. Finalmente, es una invitación a volver la mirada hacia nuestra propia biblioteca personal, es decir, a la memoria; a nuestro deseo de poseer un libro que no está a nuestro alcance...a embalar y desembalar nuestra propia relación con los libros y las bibliotecas.

Salvador Benítez, Antonia (Coord.). Patrimonio fotográfico. De la visibilidad a la gestión. Ediciones Trea, S. L., Gijón, España, 2015, 247 p. ISBN 978-84-9704-855-2

Irma Edith Ugalde García**

**Departamento de Publicaciones Dirección General de Bibliotecas - UNAM

Figura 2
Figura 2
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En esta obra se hace mención al patrimonio documental, en donde se resalta que también debe ser considerada la fotografía como parte importante de estudio. El acervo fotográfico puede encontrarse en diferentes lugares,

tales como: museos, archivos históricos, bibliotecas, instituciones culturales, entre otros; así como en los diferentes medios de comunicación, empresas privadas e instituciones públicas.

En este libro participan varios autores, el cual consta de ocho capítulos, donde básicamente se abordan temas como: Conocer y describir el patrimonio fotográfico; Conservación y restauración; La digitalización de fotografías; Gestión de las imágenes digitales; Rentabilidad de las colecciones y fondos fotográficos; Visibilidad de la fotografía en la web; La exhibición de fotografías y el diálogo con el espectador; y por último, Marco jurídico de la fotografía.

Uno de los primeros pasos que menciona el autor que se requiere hacer es determinar la unidad de descripción, la cual puede ser un conjunto (fondo o colección), una serie o un documento. Con ello se facilitará la difusión de los materiales fotográficos, informar sobre su contenido y características que presentan, lo que favorece la consulta y acceso de la diversidad de usuarios.

Asimismo, se aborda la normativa internacional sobre este tipo de material y ofrece pistas metodológicas para describir el patrimonio fotográfico encontrado tanto en centros públicos como privados, responsables de su conservación y gestión.

De la misma manera, es necesario utilizar las tecnologías apropiadas para diseñar, desarrollar, usar e implementar los instrumentos de descripción del material fotográfico para su integración en el entorno web; así como su uso y explotación como recurso de información, sin descuidar, claro, los derechos de autor.

Ante la perspectiva de la cultura de transparencia y acceso a la información de los últimos años, no se debe perder de vista que el patrimonio fotográfico llega a ser consultado por una variedad de usuarios, por lo que hay que desarrollar los instrumentos de normalización más adecuados para la consulta de los fondos y colecciones.

Por otro lado, a lo largo de la historia de la fotografía la mayoría de los procesos llevados a cabo han sido adaptaciones que dependen de estéticas, gustos o moda del momento. Por ejemplo, en el caso de las fotografías convencionales (análogas) están conformadas por un soporte y un elemento químico que forma la imagen; sin embargo, esta característica en los procesos fotográficos se está perdiendo hoy en día, debido a la introducción de la fotografía digital.

La fotografía digital utiliza una tecnología totalmente diferente a la analógica, pues se encuentra en continua actualización; además, puede ser almacenada en diferentes formatos (cintas, CD, DVD, entre otros) e impresoras en papel, pasando así de imagen virtual a imagen física, pero sin llegar a ser fotografías como tal.

En el caso de los conservadores-restauradores del patrimonio fotográfico, tienen que ir incorporando este tipo de materiales dentro de sus colecciones, aunque el proceso se ha dado de manera paulatina.

Otro tema del que se habla es de la importancia de digitalizar materiales fotográficos para formar nuevos fondos, de acuerdo a las temáticas de interés de los usuarios; así como, para que se conserven mejor los materiales patrimoniales físicos. Además se recomienda cuidar la fidelidad y calidad de los materiales a digitalizar.

Por otro lado, se deben utilizar los estándares de metadatos técnicos para la preservación digital de los ficheros de imagen obtenidos, tales como resolución, la fecha y hora de toma, la orientación y tipo de cámara, entre otros. En algunos casos, de las mismas cámaras se pueden extraer estos metadatos.

Aunado a lo antes mencionado, existen distintos tipos de software -comerciales y libres- que facilitan la descripción, puesta en valor y difusión de colecciones y fondos de imagen. Algunos programas son capaces de visualizar imágenes digitales de diferente tipo y sus metadatos asociados, pero son poco funcionales para editarlos y cata- logar, como por ejemplo Picasa e iPhoto. Uno de los que tienen mayor presentación para almacenar e indexar las imágenes, crear y editar metadatos y diseñar plantillas es Adobe Lightroom, que es la mejor opción. En cuanto al software libre están DigiKam y TXF como buenas alternativas para empresas e instituciones públicas o privadas.

En el caso de las instituciones públicas y empresas privadas que cuentan con colecciones y fondos fotográficos, pueden rentabilizar este tipo de material; por ello deben establecerse criterios acordes al manejo de éstos. Dicha rentabilidad puede ser generalmente económica para las empresas privadas o cultural para las instituciones públicas. Para llevar a cabo una rentabilidad adecuada, se considera que debe haber tres criterios generales: 1) visibilidad, 2) valoración y 3) tratamiento documental; con ello se facilita la difusión, reutilización y comercialización del material fotográfico.

Como sugerencia de visibilidad de colecciones y fondos fotográficos localizados en instituciones públicas, la autora considera que debería existir un protocolo de actuación donde se obligue a presentar este tipo de mate- riales en la web. Asimismo, aborda el papel que juegan las redes sociales en la difusión de la visibilidad, como por ejemplo CSIC con Pinterest, lo cual favorece al acercamiento del usuario a los contenidos, por lo que se abren vías de investigación.

Por otro lado, se habla de la importancia de las exposiciones fotográficas, las cuales deben tener una estructura narrativa, una estrategia que facilite la explicación y el significado de las imágenes presentadas. De igual manera se aborda el cartel, que es parte de la identidad de cualquier exposición y se resume en una sola imagen y un título, que va a reflejar el sentido de la exposición.

Por último, se aborda el marco jurídico de la fotografía, el cual debe tratarse como cualquier producto intelectual y sujeto a una serie de condicionales legales respecto a su uso y difusión, con la finalidad de proteger los derechos de los autores y así adoptar las prácticas pertinentes del uso de imágenes por parte de los usuarios. Si bien las nuevas tecnologías facilitan la difusión y acceso a las imágenes, también dificultan el control de la explotación y protección de estos materiales. En la mayoría de los casos, las imágenes se encuentran protegidas y un uso incorrecto puede llevar a problemas legales.

Sin duda, el hecho de que los autores tengan disciplinas diferentes ha permitido que se desarrollen temáticas relevantes y permita conocer más del material fotográfico y cómo debe tratase desde su repositorios colectivos tradicionales hasta su difusión de fondos en Internet, sin tener que descuidar las fuentes originales y los derechos de autor. Es un libro que puede ser interesante para usuarios de diferentes disciplinas como: historiadores, bibliotecólogos y áreas afines, fotógrafos, entre otras profesiones.

Notes

1 López Saldaña, A. Martín (traducción del inglés y notas), Desempaco mi biblioteca. Un discurso sobre el coleccionismo. Walter Benjamin. En: Mundobiblio, Sobre libros, bibliotecas, películas y más... 15 de diciembre de 2003. < https://mundobiblio.wordpress.com/2013/12/15/desempaco-mi-biblioteca-1-un-discurso-sobre-el-coleccionismo-por-walter-benjamin/ [Consulta: 18 de abril de 2018]
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