Luchar por el agua y por la vida
Experiencia organizativa y dificultades de los comités autónomos del agua en Ixtapaluca, Estado de México
Experiencia organizativa y dificultades de los comités autónomos del agua en Ixtapaluca, Estado de México
Bajo el Volcán, vol. 18, núm. 28, pp. 81-94, 2018
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Recepción: Febrero 11, 2018
Aprobación: Mayo 10, 2018
Resumen: El presente escrito analiza la situación actual de los comités autónomos del agua en el municipio mexiquense de Ixtapaluca, los retos que enfrentan, signados por una compleja situación económica y la presión por ampliar el suministro hacia colonias erigidas por la creciente demanda de vivienda; contexto que ha aprovechado el gobierno local para buscar la municipalización de la gestión del agua. Sin embargo, ante tal situación la gestión comunitaria ha sido un punto de apoyo con trabajos cooperativos para construir y mantener el servicio en los pueblos y colonias donde se han organizado.
Palabras clave: Gestión, comunidad, agua, municipalización, cuenca.
Abstract: The present document analyzes the current situation of the autonomous water committees in the municipality of Ixtapaluca, its challenges faced by a complex economic situation and the pressure of the committees to expand its supply to new colonies erected by the growth of housing a situation that has taken advantage of the local government to seek the municipalization of its management. However, in this situation, the community has been a point of support with cooperative work to build and maintain the service in the towns and colonies where they have organized in such this way.
Keywords: Management, community, water, municipalization.
Introducción
Este trabajo aborda el tema de la autogestión social de los bienes comunes naturales a través del análisis de los Comités Autónomos de agua en Ixtapaluca, Estado de México, como una manera de despliegue de la capacidad política colectiva más allá de los cánones preestablecidos por la democracia representativa dentro del sistema de partidos, y propone como clave de reflexión de la gestión de estos comités la noción de reproducción social. Para el trabajo empírico se realizó trabajo de campo e investigación documental en la zona de estudio y con los comités autónomos.
Ixtapaluca y la gestión del agua
Pensar la reproducción social como el proceso que sustenta la vida para satisfacer las necesidades biológicas del ser humano en su cotidianeidad –vestir y alimentarse–; y como el proceso que sustenta el sentido de la vida y la comunidad a través del intercambio de sensibilidades, la contención y el apoyo de las relaciones interpersonales y colectivas que permean el carácter productivo (entendido como un proceso de producción y consumo, que implica un trabajo y un intercambio entre la sociedad y la naturaleza que provee la materia prima para el sustento de la sociedad) y reproductivo de las personas y las comunidades; nos permite entender la necesidad de una relación metabólica entre la sociedad y la naturaleza, la necesidad de que la comunidad decida la forma de reproducirse. Evidentemente, esta capacidad de decisión no escapa a influencias externas como la democracia representativa, el Estado, el capitalismo y la historia de la sociedad.
La comunidad que autogestiona sus bienes comunes naturales despliega su capacidad política al generar su forma concreta de estar en el mundo. Según Lucia Linsalata (2018) –quien retoma a Massimo De Angelis–, los bienes comunes naturales satisfacen necesidades humanas de consumo, a partir de un proceso metabólico del ser humano con la naturaleza, lo cual implica que una pluralidad de personas se convierta en commoners; es decir, personas que en colectivo poseen tal bien en el sentido de usar, acceder, producir, reproducir, sustentar y desarrollar ese bien común (De Angelis, 2017: 29-30 apud Linsalata, 2018: 3). Por tanto, en la gestión de los bienes comunes naturales la comunidad despliega su capacidad política, entendida como la manera en que decide, a través de la deliberación, por qué y cómo organizarse para gestionar, administrar y conservar los bienes intangibles y tangibles que permiten la reproducción y el sustento de la vida individual y colectiva.
Veamos el caso concreto del municipio de Ixtapaluca,1 ubicado en el oriente del Estado de México. Esta comunidad cuenta con ocho pozos y comités autónomos de agua que nos permiten analizar la gestión colectiva de los bienes naturales, pero también entender las dificultades a las que se enfrentan en su experiencia organizativa. Este municipio cuenta con tres microcuencas, alimentadas por el Parque Nacional Izta-Popo y el Parque Nacional Zoquiapan, ubicados en las cumbres de los volcanes Popocatépetl, Iztaccíhuatl, Tláloc y Telapón (Unesco-mab, 2004: 4). Los pueblos de Ixtapaluca han vivido, en buena medida, de los recursos que les provee la tierra y el bosque; pero en los últimos 20 años las actividades agrícolas, forestales, tabiqueras y extractivas para material de construcción, se han modificado en gran medida debido al crecimiento poblacional que se gestó en tres momentos.El primer momento ocurrió en la década de los setenta por una fuerte inmigración que recibió debido a la crisis económica del campo que motivó la expulsión de mano de obra hacia las ciudades y su periferia.
El segundo momento fue a finales de los noventa y principios del siglo xxi, incentivado principalmente por la política de vivienda del gobierno federal y la construcción masiva de viviendas en forma de conjuntos urbanos y unidades habitacionales. El tercer momento inicia aproximadamente en 2005 y abarca hasta la actualidad; se refiere a la proliferación de asentamientos humanos en usos de suelo no urbanizables y, por tanto, considerados colonias irregulares o no consolidadas. Estos asentamientos han crecido principalmente al amparo de la compra-venta de parcelas ejidales2 que son fraccionadas en lotes para su venta.

Los momentos de mayor crecimiento poblacional coinciden con los datos anteriores que nos muestra el Cuadro 1,.pues en el segundo periodo, cuando se construye un número importante de unidades habitacionales,3 se duplica la población total de Ixtapaluca, un periodo sumamente corto de tan sólo 10 años. Para el tercer momento ocurre un crecimiento similar; la población vuelve a duplicarse sobre el número total que ya se tenía en el año 2000; la diferencia es que en este último periodo la construcción de nuevos conjuntos urbanos ha disminuido, pero han proliferado las colonias populares de reciente creación.
El crecimiento poblacional y la manera en que se están sobrexplotando los acuíferos, ha influido para que solo se logre infiltrar el 10% del agua pluvial en lomas, cerros y montañas en la subcuenca La Compañía, lo que provoca una menor recarga en el acuífero (Ccraylc, 2011: 41). Esta situación ha derivado en hundimientos que han repercutido en la infraestructura urbana local provocando inundaciones. Por ello, los trabajos de reforestación, conservación de suelos e infiltración de agua hacia los mantos freáticos son fundamentales para el servicio del agua.
En este tenor principalmente, aunque no exclusivamente, las comunidades que tienen comités autónomos de agua han realizado trabajos encaminados a recuperar y mantener las fuentes de agua, los montes y la infraestructura hidráulica. Actualmente hay 17 tanques del almacenamiento y 46 pozos activos registrados en Ixtapaluca, de los cuales ocho son administrados por comités autónomos para servicio doméstico,4 otros más por el sector privado y por los ejidos para la irrigación de tierras, y el resto de los pozos es administrado por Odapas.5Experiencia organizativa.
Los comités surgen en la segunda mitad del siglo xx, en un contexto en el que la entonces la Secretaría de Recursos Hidráulicos (srh ) permitía el libre alumbramiento de aguas para uso doméstico en colonias y poblados que así lo requirieran. Entonces se construyen los primeros pozos artesanos con los recursos monetarios y en especie que la misma comunidad pudiera aportar. Se ha venido erigiendo desde entonces una forma de gestionar los bienes comunes naturales que involucran la participación activa y deliberativa de las comunidades. El gobierno estatal en este tenor se ha limitado a otorgar permisos de alumbramiento y, en los últimos años en menor medida, autoridades políticas (diputados y gobierno municipal) han aportado recursos en apoyo a la construcción de infraestructura hidráulica de los comités. Es decir, la organización de los comités se ha basado en la rotación de los cargos de representatividad por periodos variables que en promedio son de tres años. La elección se realiza en asambleas públicas y los temas a tratar también se exponen a la comunidad para que de manera deliberada se decidan los pasos a seguir en las gestiones que realizan los comités.
En este sentido, la capacidad política de la comunidad no se limita a la votación electoral que existe en la democracia representativa que delega su capacidad de participación y decisión a los partidos políticos, sino que la capacidad política desde la colectividad se despliega cotidianamente, porque el agua viene a ser un bien común que la mayoría cuida y conserva porque permite reproducir su vida. En esta forma de reproducción, la capacidad política no se delega, sino que se asume, y se actúa en consecuencia. Por esto las asambleas públicas son importantes, porque representan el espacio en el que se expresa la opinión y se consensa el acuerdo, no sin antes haber pasado por un momento de oposición o contrariedad.
Por ejemplo, en las labores de mantenimiento existe la combinación de dos tipos de aportación de trabajo, uno se refiere a las tareas de mantenimiento que realizan los comités y otra al trabajo comunitario del pueblo. En el primer caso, los integrantes del comité pueden recibir un apoyo económico o salario para realizar las gestiones del servicio –aunque no siempre es así–, gracias al pago mensual que las familias aportan para el mantenimiento de las tomas domiciliarias de agua. El monto de la cooperación va de 30 a 70 pesos mensuales; las cuotas que cobran los comités autónomos son menores al cobro municipal, que está por encima de los mil pesos al año por toma domiciliaria.
Una de las razones por las cuales el cobro es menor, es que los escurrimientos naturales de los Parques Nacionales Izta-Popo, Zoquiapan y Tláloc permiten que el agua sea retenida en cajas de agua y posteriormente incorporada a tubería, para luego ser distribuida en tomas domiciliarias de los comités de Coatepec, Ávila Camacho, Río Frío (aunque es de reconocerse que una de las consecuencias de la toma de agua por medio superficiales es que el servicio del mismo no es diario). Pero existe un mayor énfasis entre los integrantes de la comunidad por mantener una relación metabólica con la naturaleza, en este caso, con el bosque y los montes, para conservar el ciclo hidrológico que mantenga vivos los escurrimientos que proveen de agua a las comunidades. Es aquí donde resulta fundamental el trabajo comunitario de los habitantes, que es la segunda forma de labores de mantenimiento.
Pues a través de convocatorias públicas y de voz en voz entre vecinos, los habitantes y el comité se organizan para llevar a cabo faenas de limpieza, restauración o reforestación en los cauces y en el monte, apoyados por autos, caballos y herramientas que aportan los vecinos para llegar a los ojos de agua y hacer los trabajos pertinentes.
En el resto de los comités también se llevan a cabo faenas colaborativas, pero un poco diferenciados, debido al cambio de terreno, pues estos se hallan ya en zonas urbanas y sus fuentes se encuentran en las alturas de los cerros deforestados dentro de la mancha urbana. Ahí los trabajos de infraestructura se concentran más en los pozos ya perforados y en el mantenimiento de tubería, trabajos en los que también participa la comunidad. Si por alguna razón una persona no puede asistir, invita a otro vecino o familiar para cumplir su aporte de trabajo. Las mujeres, por su parte, ofrecen alimentos a los trabajadores voluntarios cuando se realizan trabajos de gran envergadura, como construcción de pozos o cambios de tubería.
Las principales dificultades que enfrentan los comités para continuar colectivamente su gestión
La elección es uno de los puntos endebles de los comités. Estos órganos se renuevan en promedio cada tres años y son elegidos en asamblea pública a través del mecanismo de “mano levantada en la asamblea”.
Ahí, el voto no es secreto y, de esta manera, la votación legitima los trabajos que vienen realizando los integrantes del comité o los descalifica abiertamente en asamblea; además, el cargo no es considerado un puesto público, sino una responsabilidad con el pueblo y con el lugar en el que seguirán viviendo. Sin embargo, la reelección de comités se ha convertido en un problema, ya que las asambleas comunitarias no se han llevado a cabo, entre otras razones, porque los comités no han convocado a asambleas y porque la transparencia en el manejo de recursos económicos ha sido muy baja o nula. Esto ha provocado dos situaciones: una es que los habitantes no pagan su cuota por la desconfianza con respecto de los manejos administrativos del comité, que deslegitiman su acción; y otra es la destitución inmediata de los comités después de periodos de reelección,6 tal sería el caso del comité de Tlapacoya, cuya población, ante la necesidad de tomar medidas inmediatas para acceder al vital líquido, después del agotamiento del segundo pozo en 2016, decidieron cambiar el comité para comenzar a buscar soluciones al desabasto de agua, lo cual derivó en la construcción del tercer pozo en el pueblo. Además de los conflictos internos que se han expuesto, estas formas de organización también enfrentan una serie de dificultades externas que dificultan la gestión colectiva y comunitaria del agua. Algunas de ellas son:
Las ventajas de la municipalización8 en beneficio del ayuntamiento son en dos vertientes. En la vertiente económica el ayuntamiento puede cobrar por la prestación del servicio, lo cual genera ingresos adicionales, pues aunque exista un costo de mantenimiento, en el cobro ya debe ir incluido el porcentaje de ganancia. También sirve para incrementar la infraestructura que está a cargo del ayuntamiento y que, tanto para la construcción como para la conservación de la misma, amplía sus contratos y adjudicaciones de obra a través de los procesos de licitación que se pueden manejar de manera restringida y/o pública, lo que conlleva el riesgo a la discrecionalidad del uso del recurso público.
A ellos sumamos el hecho de que el ayuntamiento tenga dentro de su capital físico mayores bienes que administrar, que le permite un mayor respaldo de capital constante para ampliar su cartera de préstamos con los bancos con los que tenga línea de crédito. Políticamente le representa una ventaja porque expropia a la población de su capacidad para autogestionar sus propios bienes físicos e inmateriales para la reproducción social. Con ello, el control político sobre la población aumenta, porque los despoja y los limita materialmente de su capacidad colectiva para organizar su gestión en torno al agua, y el orden político se fortalece al concentrar funciones que bien pudieran ser autónomas y gestionadas colectivamente pero que pasan a ser absorbidas por el gobierno, porque expropian a la población de su capacidad política para decidir y permear su forma de reproducción social.
Conclusiones
Los comités autónomos de los pueblos y colonias surgieron de la necesidad de proveerse de agua para usos domésticos; sus dilemas internos y las dificultades financieras han sido utilizados por el gobierno municipal como argumentos para buscar la municipalización del servicio.
Ante tal ofensiva, los comités denuncian que desde las autoridades no ha habido acciones contundentes como medida cautelar de índole ambiental para conservar zonas de recarga hídrica; que la vulneración del acuífero Chalco-Amecameca y de la subcuenca La Compañía está agravándose por la sobrecarga de los mantos acuíferos que se ha desatado con la urbanización. Por ello, los comités emanados de las comunidades han venido fortaleciendo su trabajo colectivo para aminorar sus costos económicos, y han salido a defender la representación de los comités comunitarios como mecanismo de gestión al servicio de los pueblos y colonias; por supuesto, como toda organización social, esta no escapa de dilemas a su interior, pero los habitantes han persistido con tenacidad en los trabajos colectivos en torno al agua para cuidar y mantener el proceso comunitario de gestión del agua.

Bibliografía
Comisión de cuenca de los Ríos de Amecameca y La Compañía (ccr aylc) (2011). Plan hídrico de las subcuencas Amecameca, La Compañía y Tláhuac-Xico. Fundación Gonzalo Río Arronte, Universidad Autónoma Metropolitana, Comisión de Cuenca de los ríos Amecameca y La Compañía. Estado de México, recuperado el 14 de octubre, disponible en Biblioteca Centli: http://centli.org/biblioteca/planhidrico.pdf.
Córdova, Aquiles (s/f). “¿Qué es Antorcha Campesina?”, consultado el 29 de agosto del 2018. Disponible en línea: http://www.antorchacampesina.org.mx/antorcha.html(s/f).
Gobierno Municipal de Ixtapaluca (junio, 2009). Modificación al Plan de Desarrollo Urbano de Ixtapaluca, Estado de México, documento elaborado en colaboración con la Dirección de Desarrollo Urbano y Protección al Medio Ambiente del H. Ayuntamiento 2006-2008.
inegi (2010). Conteo nacional de población. En línea: http://www.inegi.org.mx, recuperado el 20 de junio de 2017.
Linsalata, Lucia (2018). At Yoltok: Cuando el agua no es mercancía. Documento inédito.
Morales, Arturo (14 de agosto, 2013). “Ante la escasez de agua, construirán en Ixtapaluca nuevos pozos”. Milenio. Recuperado el 7 de octubre de 2018. http://www.milenio.com/estadodemexico/escasez-construiran-Ixtapaluca-nuevos-pozos_0_116388702.html
Sedesol (2010). Sistema de Apoyo para la Planeación del pdzp, Unidad de Microrregiones- Programa para el Desarrollo de Zonas Prioritarias (pdzp). Recuperado el 14 de octubre de 2018, disponible en: http://www.microrregiones.gob.mx/catloc/LocdeMun.aspx?tipo=clave&campo=loc&ent=15&mun=039
unesco-mab (Febrero de 2004). Propuesta de reserva de la biosfera los volcanes, parte I. Unesco-Programa el Hombre y la Biosfera (mab). México.
Entrevista
Díaz Mena, Guillermo (2013). Entrevista a la presidenta del comité de agua potable de Ayotla, Sra. Lina. En asamblea pública del 01 de septiembre de 2018.
Notas