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Voces de pastores: discursos, prácticas y demandas de las asociaciones de la Federación Estatal de Pastores (FEP). Un sujeto político en proceso de construcción desde la ganadería extensiva

Shepherd voices: discourses, practices and demands of the associations belonging to the Spanish Federation of Shepherds (Federación Estatal de Pastores, FEP)

Verónica Sánchez
Instituto de Sociología y Estudios Campesinos (ISEC) Universidad de Córdoba, España
David Gallar
Instituto de Sociología y Estudios Campesinos (ISEC) Universidad de Córdoba, España

Voces de pastores: discursos, prácticas y demandas de las asociaciones de la Federación Estatal de Pastores (FEP). Un sujeto político en proceso de construcción desde la ganadería extensiva

Ager. Revista de Estudios sobre Despoblación y Desarrollo Rural, núm. 21, pp. 73-105, 2016

Centro de Estudios sobre la Despoblación y Desarrollo de Áreas Rurales

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Recepción: 03 Febrero 2015

Aprobación: 03 Diciembre 2015

Resumen: El presente artículo es resultado de la investigación sobre las asociaciones que constitu- yen la Federación Estatal de Ganadería Extensiva (FEP), analizando su composición, sus prácticas y sus dis- cursos. En este caso se plantea la FEP como un sujeto social y político en proceso de construcción de una estrategia colectiva en torno a los valores socioambientales del pastoreo, entendido éste como una forma de manejo ganadero y territorial y como una forma de vida. Se han utilizado técnicas cuantitativas, cuali- tativas y participativas. Como resultado se ha elaborado una tipología de las asociaciones, vinculándolas a distintos estilos de manejo, al uso y acceso a los recursos naturales y a la relación que los distintos tipos de asociaciones mantienen con las instituciones públicas; además, se han abordado sus principales demandas y necesidades colectivas. Por último, se vislumbra la sintonía de los discursos y demandas de estas asocia- ciones de la FEP con una red nacional e internacional de organizaciones que parecen configurarse como un “movimiento internacional de pastores”.

Palabras clave: Pastoreo, trashumancia, agroecología, movimientos sociales, sujetos políticos.

Abstract: The present article is the result of research on the State Federation of Shepherds and Extensive Farming of Spain (FEP in Spanish). Research was done on the associations that make up the fede- ration, analyzing their composition, practices, and their discourse. The study considered the FEP as a social and political subject in the process of building a collective strategy around the socio-environmental values of pastoralism as a way of farming and territorial management, as well as a way of life. Quantitative, qua- litative, and participatory techniques were used in building a typology of the associations. This typology describes their different management styles, forms of use and access to natural resources, the variety of relationships associations hold with public institutions, as well as their principal demands and collective needs. Lastly, this research shows how the demands and discourse of these associations and FEP fall in line with a national and international network of organizations that make up what seems to be an “internatio- nal movement of shepherds”.

Keywords: Shepherding, transhumance, agroecology, social movements, political subject.

Introducción:el pastoreo desde una comprensión integral

La intensificación de los modos de producción agrícolas y ganaderos ha sido una de las características más acusadas de la modernización agraria impulsada en forma de Revolución Verde desde mediados del siglo XX. Esto ha significado en muchos casos el abandono de manejos agrarios-territoriales y sus prácticas culturales asocia- das que hasta ese momento eran la norma y el modo de producción de alimentos y de gestión del territorio.

En el ámbito de la ganadería, el pastoreo ha sido uno de los manejos arrinco- nados por la modernización agraria, y especialmente la ganadería trashumante. Sin embargo, en la Península Ibérica aún se practica, involucrando cada año a un número estimado de 300.000 cabezas de ganado, con 10.000 personas implicadas (MAGRAMA, 2013). Del mismo modo, como reconoce la FAO (2015), el pastoreo nómada y trashu- mante sigue siendo fundamental como estrategia productiva, como forma de vida y como manejo territorial.,

El pastoreo ha sido históricamente una actividad básica para la ordenación del territorio, la creación del paisaje, la biodiversidad y la articulación social de la Península Ibérica (Gómez Sal, 2001, 2006). Sin embargo, las prácticas pastoriles no han permanecido inalterables a lo largo de los siglos, sino que han ido modificándose enfunción de numerosos cambios económicos y sociales. En el siglo XIX, por ejemplo, la caída en las exportaciones de lana, la guerra de la Independencia y la reforma agraria liberal serán decisivas en la desaparición del Real Consejo de la Mesta, paralelo a un creciente declive de la actividad (García, 1994). En la actualidad, los graves problemas que afectan a la ganadería, y en particular a las pequeñas explotaciones de ganadería extensiva, colocan a este subsector en una situación extraordinariamente precaria, a pesar de las potencialidades que posee como un elemento clave de lo que se ha lla- mado “desarrollo rural sostenible”, por sus contribuciones al mantenimiento de “un mundo rural vivo” y por sus bondades ecológico-territoriales (Naredo, 2004; MAGRAMA, 2013; FAO, 2015).

Así pues, más allá de su dimensión técnico-productiva, se reconoce el pastoreo como una actividad integral y como una cultura propia dentro de la sociedad mayor (Monserrat y Fillat, 2004; MAGRAMA, 2013) y con relaciones con el sistema agroali- mentario global. El pastoreo se considera, pues, como un “hecho social total” que abarca la complejidad de lo social junto con la complejidad de la gestión de los ecosistemas.

En este sentido, desde los planteamientos de quienes consideran el pastoralismo como actividad integral y sustentable se plantea la necesidad de revocar la estructura actual del sistema agroalimentario orientada por las necesidades hegemónicas del mercado global, cuestionando el modo de producción de alimentos y las relaciones de poder entre los distintos actores, algo que Ploeg (2010) define como “Imperio”1.

Frente a este modelo, tanto desde ámbitos científicos como sociales y campesinos se proponen sistemas locales de producción y consumo, donde las decisiones sobre las formas de producción sustentables deben ser decididas por quienes producen y ser trans- parentes para quienes consumen (Altieri y Nichols, 2012; Cuéllar et al., 2013), y, en defi- nitiva, reivindica el papel del campesinado frente a la industria alimentaria (Sevilla, 2007).

En este escenario de conflicto social, económico y ecológico que enfrenta a dis- tintos modelos productivos, con la consiguiente discusión científica y técnica asociada (McMichael, 2013; IAASTD, 2008; IPCC, 2015; Calle, Gallar y Candón, 2013), surge la Federación de Asociaciones de Pastores y Ganadería Extensiva (FEP)2. La FEP es una articulación de asociaciones de pastores que se constituye en el año 2007 para defen- der unos planteamientos que les unen en torno la defensa de la actividad pastoril y los derechos de quienes la practican.

Por todo lo expuesto, entendemos que el pastoreo es un ámbito de estudio con valor propio pero que cobra una relevancia especial al insinuarse un proceso de arti- culación política entre diferentes actores, modos y territorios con demandas y pro- puestas más o menos compartidas. Estas demandas y propuestas de las asociaciones van a canalizarse a través de las incipientes redes que identifican al “pastor” como un sujeto político posible, cuya singularidad anida en los valores medioambientales que se asocian a este tipo de ganadería extensiva.

A partir de estas premisas teóricas analizaremos las características, similitudes y demandas de las asociaciones que componen la Federación de Asociaciones de Pastores y Ganadería Extensiva (FEP), por constituir un grupo de entidades que se reconocen a sí mismas como “asociaciones de pastores” más allá del hecho de que entre esos colectivos existan diferencias en sus perfiles socio-organizativos, discursos y prácticas.

Nuestra hipótesis es que la actividad de estas asociaciones de pastores puede entenderse como un proceso de construcción de un sujeto político, en la medida en que participan de la construcción de procesos organizativos, como la propia FEP y otros, que pretenden influir en la agenda social y política en defensa de esta activi- dad, agregando a sus prácticas productivas un discurso integral sobre sus valores socio-ambientales.

Todo este proceso se da en consonancia con otros movimientos campesinos y de pastores en el ámbito internacional que, junto a otros actores, proponen la necesi- dad de redefinir las reglas socioeconómicas y políticas en torno a la producción de ali- mentos y a la gestión de los recursos naturales vinculados al paradigma del desarrollo rural sostenible y la soberanía alimentaria (Rosset y Martínez-Torres, 2012).

En definitiva, el objetivo del presente trabajo es conocer más profundamente a las asociaciones de pastores asociadas o simpatizantes de la Federación Estatal de Pastores y la constitución de tal FEP como inicio de constitución de un sujeto político. Para ello la investigación se plantea en torno a cuatro ejes de análisis:

1) La caracterización estructural de las asociaciones.

2) Los elementos similares y diferentes de las asociaciones en torno a: (a) los estilos de manejo; (b) la relación con las instituciones y los discursos asocia-dos; y (c) la posición con respecto al uso y acceso a los recursos naturales (naturaleza, comunales, tierra).

3) Las demandas de las asociaciones de pastores en el Estado español.

4) La incidencia de la FEP como sujeto social y político, y su relación con un discontinuo “movimiento internacional de pastores” como parte de los intentos de constitución de nuevos sujetos políticos vinculados a modelos de desarrollo rural sustentable y a la soberanía alimentaria.

Metodología

Para realizar la selección de asociaciones a contactar, en primer lugar se realizó una recopilación de las asociaciones que hubieran participado en actividades, campa- ñas y encuentros con la FEP, y se las clasificó en 1) asociaciones activas y presentes en la federación, 2) asociaciones poco activas o distantes y 3) asociaciones con un con- tacto puntual con la federación.

Una vez realizada esta selección, fue posible contactar con 25 asociaciones, de las cuales 2 se habían desactivado. La encuesta completa se hizo a 19 asociaciones3 y de manera incompleta a 4. Estas 23 asociaciones son las que conforman la base de nuestros materiales de discusión.

El cuestionario se organizó en los siguientes bloques temáticos:

-Denominación, contacto y ubicación de la asociación

-Características de la organización y de los socios

-Dimensión Político social: objetivos, reivindicaciones y problemas

-Dimensión productiva. Razas y manejos ganaderos

-Dimensión socioeconómica. Viabilidad de las explotaciones y comerciali- zación.

-Dimensión cultural. Importancia y valores del pastoreo

Una vez realizada la encuesta, la información se complementó con una entre- vista semiestructurada a informantes clave de seis asociaciones, seleccionadas según criterios de diversidad: diversidad geográfica, la diversidad en las edades medias de los miembros de la asociación, la diversidad en la proporción de hombres y mujeres en la asociación y la diversidad de manejos ganaderos y de especies pastoreadas. Así, se entrevistó a informantes clave (presidentes/as en cuatro casos, secretaria en un caso y socia en otro) de la Asociación de Ganaderos de San Mamés (Madrid), de la Unión de Ganaderos 2008, de la Asociación de Ganaderos Trashumantes de Asturias, de la Asociación Nueva Mesta de Albarracín, de la Cooperativa Apisquillos y de la Asociación de Ganaderos Sanabria-Carballeda.

El análisis inicial se realizó sobre la base de la información recogida en la encuesta y las entrevistas. Los primeros resultados de esta investigación quedaron recogidos en el documento “Reunión de pastores. Una mirada participativa a la red de asociaciones de pastores en el Estado español” (Sánchez, 2012).

En una siguiente fase de investigación, estos resultados iniciales fueron expues- tos ante la asamblea general de la FEP celebrada en el Centro Cultural El Matadero de Madrid en febrero de 2013, a la cual acudieron representantes de ocho asociaciones. También se realizó una segunda exposición pública del mismo en la asamblea de la Federación de Asociaciones de Pastores de Castilla y León (FEGAEXPA) en abril de 2013 a la que acudieron representantes de cuatro asociaciones. En estas dos sesiones de tra- bajo se planteó un taller de análisis participativo mediante la técnica del “árbol de problemas”, por la que se organizan de manera participativa los elementos temáticos en “causas” y “efectos” y las relaciones de prioridad entre sí (Geilfus, 1997:112). Los resultados de estos talleres fueron incorporados al análisis de los datos obtenidos.

Asimismo, durante todo el período de investigación se ha realizado observación participante en las asambleas generales de la FEP así como en las reuniones mensua- les de la Junta Directiva desde noviembre de 2011 hasta abril de 2015.

Por último, se realizaron dos entrevistas a dos expertos en la dimensión cultu- ral del pastoreo como Jaime Izquierdo y Gonzalo Barrena, en aras de ampliar el enfo- que desde el que mirar los resultados obtenidos.

El presente artículo expone los resultados elaborados a lo largo de las dos fases de investigación en torno a la FEP y sus asociaciones.

Resultados

La FEP: orígenes y composición

El origen de la FEP se encuentra en el I Encuentro Nacional de Pastores, cele- brado en 2006 en Teruel, en el que se reconoció la necesidad de organizarse y unirse, buscar “buenos representantes” y estar en las mesas de negociación, ya que, a decir de los pastores allí reunidos, “todos reconocen la figura del pastor y dicen que es muy bonito, como si todo estuviera bien, pero como no reaccionemos pronto con medidas concretas de apoyo, veremos cómo se extingue la actividad” (Díaz y García, 2008).

Sin embargo, el proyecto de una organización nacional de pastores venía ges- tando de antemano desde los Grupos de Desarrollo Local que conformaban la Red Pastor4. En el año 2007 se celebra el Encuentro Mundial de Pastores Nómadas y Trashumantes de Segovia, en el cual se concretan finalmente los estatutos de la orga- nización que llegaría a constituirse en ese mismo año como la Federación Estatal de Pastores. La FEP se conforma inicialmente con las siguientes asociaciones: Asociación de Criadores de Caprino de Extremadura (APROCAEX), Asociación Nacional de Criadores de Caprino de la Raza Murciano Granadina, Asociación de Ganaderos de San Mamés (Madrid), Ligallo General de Pastores Trashumantes (Teruel), Asociación Nacional de Criadores de Oveja Rubia del Molar, Asociación de Ganaderos Trashumantes de Asturias, Unión de Ganaderos 2008 (Extremadura)

La FEP comienza a tener presencia pública en el año 2008, lo cual genera el acercamiento de otras asociaciones, como la Asociación Nacional de Criadores de Cabra de Raza Malagueña, la Asociación de Ganaderos de Alto Águeda o la Asociación de Ganaderos de Sanabria. Estas dos últimas se crearon en parte gracias al impulso de los técnicos del Plan 42 en Castilla y León (Lanchas, 2012), proyecto clave en la géne- sis de la Federación de Ganaderos Extensivos de Castilla y León, FEGAEXPA.

La FEP se constituye, por tanto, como una federación de ámbito nacional, cuyo objetivo general, según los estatutos de la misma, es “defender, promocionar y dar apoyo a los sistemas y derechos de los ganaderos extensivos, ya sean estantes o tras- humantes, para fortalecer la viabilidad presente y futura de su actividad ganadera” (FEP, 2007). A lo largo de este período la relación entre asociaciones de pastores se profundiza, a la vez que se generan nuevos vínculos, hasta estar constituida formal- mente por doce asociaciones de pastores, e informalmente por unas veinte, sin con- tar las asociaciones de pastores con las que se mantienen vínculos discontinuos y las asociaciones e instituciones de otro tipo (ecologistas, organizaciones profesionales agrarias, universidades, programas de desarrollo rural, Ministerio de Agricultura, pla- taformas nacionales de ganadería extensiva, red de queserías artesanas, redes euro- peas de pastores, etc.) que conforman su ámbito relacional.

La FEP realiza desde su inicio un intento de construirse una identidad política- mente bien definida, dirigiéndose a un tipo de asociaciones muy preciso, que queda explicitado en sus estatutos cuando revela que “el pastoreo que defendemos va ligado a la explotación ganadera pequeña o familiar que mantiene los pueblos vivos” (FEP, 2007).

También se definen valores muy concretos se asocian a la actividad, como los valores patrimoniales –tanto naturales como culturales– del pastoreo con el que la entidad se identifica: “Recoge un saber histórico, con un manejo sostenible en armo- nía con el medio (suelos, plantas, animales silvestres, cauces de agua, agrobiodiversi- dad) combinado con tecnologías apropiadas, manteniendo vivo ese patrimonio inmaterial del conocimiento (formas de organización tradicional pastoril como juntas de pastos, toponimia, etc.) y material (construcciones de ganado, cañadas, abrevade- ros) y presta atención hacia las razas autóctonas y los productos locales derivados del pastoreo en su entorno, sumándose al objetivo de la soberanía alimentaria” (FEP, 2007)

El pastoreo, pues, es reflejado en el propio discurso de la organización en su dimensión cultural, como propio de comunidades humanas con identidad propia y como elemento creador de significados, identificación y patrimonio material e inmaterial: la relación es triple entre el ser humano, el animal y el medio. Es decir, la FEP se refiere al pastoreo como una actividad integral e integrada en el territorio de manera histórica.

Caracterización estructural de las asociaciones

Para la caracterización de las asociaciones se consideraron los siguientes criterios:

-Edad de los miembros. Aunque en general las edades de los miembros de las distintas asociaciones sean altas, este criterio nos sirve para visibilizar a los casos en que los pastores y pastoras son jóvenes que se agrupan en colecti- vos en el medio rural para retomar la actividad, y que pueden organizarse de distinto modo al de la pequeña explotación familiar.

-Proporción de hombres y mujeres. Nos permite visibilizar la masculinización de las asociaciones y los casos en que esta tendencia mayoritaria se rompe. Sólo en dos asociaciones de las encuestadas las mujeres llegaron a ser el 50% de los miembros de la asociación y en una de las asociaciones los hombres representaban el 100% de los miembros de la asociación.

-Número de miembros. Nos parece un criterio relevante porque está relacio- nado con la estructura interna de las organizaciones, su origen y la natura- leza de las relaciones entre los miembros de la asociación.

-Motivaciones para la fundación y formas de organización de la asociación. La motivación inicial a la hora de asociarse tiene importantes consecuencias sobre la estructura de la asociación, el tamaño, etc. El caso más claro es el de las asociaciones que se orientan a la conservación de razas autóctonas, que pueden gestionar ayudas públicas orientadas a tal fin y contar con personal técnico contratado, lo cual les diferencia mucho de asociaciones formadas solo por pastores y pastoras, por ejemplo.

-Discursos y prácticas. Con la información más compleja se plantea una clasi- ficación de las distintas asociaciones según sus características identitarias, a la vez que se las puede analizar según: 1) sus estilos de cultivo o de manejo (styles of farming) (Ploeg, 2010); 2) su relación con las instituciones y discur- sos asociados; y 3) el uso y acceso a la naturaleza, la tierra y los comunales.

Así pues, vemos que la composición de las asociaciones consultadas está alta- mente masculinizada, siendo hombres el 100% de la asociación en un caso, y el 50% en tan solo una ocasión. En la muestra total la correlación entre hombres y mujeres es de un 75% frente a un 25%. En cuanto a la edad, la media de edad se sitúa en 46 años. La mitad de las asociaciones encuestadas se han creado en los últimos 10 años y el 45% de ellas en los últimos 20 años. El número de miembros oscila entre 140 y cinco, resultando una media de 51,7 miembros por asociación (Sánchez, 2012).

A su vez, las motivaciones más frecuentes para constituirse como asociación han sido, tomando la expresión recogida de las asociaciones mismas, la de “estar en común” (35%) y la defensa de razas autóctonas (30%). En la mayoría de los casos las asociaciones están compuestas por pastores que realizan su función desde el ámbito de la explotación familiar propia, más que de cooperativas u otras fórmulas de aso- ciación laboral.

En definitiva, según los criterios anteriormente explicitados, y como se recoge en el cuadro 1, las asociaciones de la FEP pueden ser clasificadas en las siguientes categorías:

-Asociaciones vinculadas a Razas Autóctonas

-Asociaciones que llamaremos Locales por su vinculación a culturas y territo- rios locales fuertemente integrados

-Proyectos colectivos en el mundo ruralAsociaciones de Trashumantes, por estar claramente identificadas con este manejo. También vinculadas a culturas locales.

-Asociaciones Mixtas, que serían aquellas que, con el objetivo de defender la actividad integran a técnicos y pastores.

Cuadro 1.
Tipología de las asociaciones de la FEP
Tipo de asociaciónEdades de los miembrosProporción hombres/ mujeresNúmero de miembrosMotivaciones para la fundaciónde laasociaciónFormas de organización en la muestraAsociaciones de este tipo
Razas autóctonasLas edadesmedias de estasasociaciones se encuentran entre las más altasde la muestraAltaproporción de hombres dentro de una muestra ya de por sí muymasculinizadaMuy altoen relación al resto de la muestrade la razaa las ayudas relacionadasde la razaMuy importanteel papel de los técnicos,ya que estas asociaciones cuentan con ellos.presidencialismo y la Junta directiva6A. Nacional de Criadores Cabra Murciano-Granadina,A. G. Criadores de Equino de la Raza Hispano-Bretón,A. N.de Criadoresde Cabra Malagueña,A. Criadores de Vacuno de Raza Morucha,A. Nacional Criadores de Oveja Segureña,A. Criadores de Oveja Rubia del Molar
Elaboración propia.

Similitudes y diferencias

A partir de esta caracterización, atendiendo a los resultados de la encuestas y las entrevistas, podemos analizar los discursos y las prácticas de cada tipo de asocia- ción en cuanto a 1) los estilos de cultivo o de manejo (styles of farming) (Ploeg, 2010),2) la relación con las instituciones y discursos asociados, y 3) el uso y acceso a la natu- raleza, la tierra y los comunales. Estos elementos nos permiten complejizar las posi- ciones de las diferentes asociaciones de la FEP y cómo ello afecta a la construcción de un discurso y una práctica más o menos vinculadas a procesos de resistencia y a una propuesta integral que defiendan el valor de esta actividad ganadera en el territorio físico, social, económico, político y cultural.

Con respecto a los componentes de los “estilos de manejo” (Ploeg, 2010), al ana- lizar las encuestas y entrevistas nos encontramos con varios perfiles y procesos de adaptación a: a) el uso de los recursos naturales; b) la gestión de la mano de obra; yc) las estrategias de acceso al mercado. Así, vemos que en estas asociaciones el cono- cimiento del medio es clave para los manejos extensivos, especialmente en el caso de que impliquen desplazamientos trasterminantes o trashumantes, que requieren acom- pasar el movimiento de los rebaños con la climatología anual, el conocimiento de caminos y pastos, el mantenimiento de vías pecuarias, etc. Por otro lado, la mano de obra habitualmente procederá de la familia y la explotación crecerá en base a su capa- cidad reproductiva y menos en base a capital financiero (créditos, etc.). Igualmente, la salida al mercado es uno de los problemas fundamentales expresados por las asocia- ciones: habitualmente es difícil poner en marcha mecanismos de venta directa que podrían aumentar la autonomía y los ingresos de las pequeñas explotaciones ganade- ras. En todos los casos, la comercialización genera un conflicto claro, puesto que los precios de venta en el mercado son muy bajos, los transportes e insumos son muy caros, y las dinámicas comerciales vienen marcadas por el Imperio (Ploeg, 2010), por lo que las lógicas del modo de producción de los pastores tienen mucha dificultad para adaptarse a él en primer lugar porque gran parte de los esfuerzos se orientan a un manejo ganadero que exige mucha dedicación temporal y destreza.

En cuanto a la relación con instituciones, y de acuerdo con los resultados obte- nidos de la encuesta y de las entrevistas, la tarea de reunirse con los responsables de las administraciones locales, parques naturales y otras instituciones es una de las más frecuentes como una muestra de la necesidad de representarse dada la percepción de “infrarrepresentación” de la ganadería extensiva.

Como puede comprobarse en el cuadro 2, si buscamos una correlación entre los tipos de discurso y la relación que las asociaciones mantienen con las administracio- nes públicas nos encontramos que la relación con las instituciones es intensa desde las Asociaciones de Razas Autóctonas, media desde las Asociaciones Mixtas, escasa desde las Asociaciones Locales y las Trashumantes, y muy escasa –o abiertamente con- flictiva en ocasiones– desde los Proyectos Colectivos.

Así pues, a pesar de que, como vemos, existen diferentes matices en los discur- sos de las asociaciones –en especial en cómo y desde dónde se dirigen a las institu- ciones locales, regionales o estatales–, el análisis general que realizan de la situación del pastoreo es bastante parecido entre los distintos tipos descritos y sus discursos comparten un trasfondo común en cuanto al reconocimiento de las profundas difi- cultades que atraviesa la actividad.

En cuanto a esos matices, tal vez sea interesante observar que aquellos temas relacionados con la apropiación del territorio, los manejos pastoriles y las dificultades a la hora de salir al mercado son elementos en los que podemos encontrar mayor homogeneidad. En cambio, la relación con las instituciones parece generar diferencias, al menos en la forma, ya que marca también desde dónde se habla a las mismas. Por ejemplo, en el caso de las Asociaciones Mixtas existe una colaboración en programas concretos (Programa Pasto Cortafuegos de Andalucía, fiestas y eventos culturales sobre la trashumancia, etc.) que funcionan como espacios de participación ciudadana donde las asociaciones colaboran directamente con las administraciones públicas. Estas asociaciones van a expresarse en términos de petición y propuesta y menos en la demanda abierta o la confrontación que plantean algunas de las asociaciones loca- les, por ejemplo, que se sienten en general menos apoyadas por la administración pública y se dirigen a la misma con mayor independencia.

En cuanto al uso y acceso a los recursos naturales, los manejos y movilidades pastoriles, que podemos ver reflejados en la información volcada por las asociaciones, tienen relación con los ciclos naturales y los recursos disponibles en el medio. Podemos agrupar a las asociaciones según su manejo, en este caso: 1) trasterminan- cia; 2) trashumancia; y 3) ganadería extensiva. Hay que señalar que esos manejos ganaderos se realizan con distintas especies, en ocasiones mezcladas, a saber: vacas, ovejas, cabras y caballos. En los casos de la trasterminancia y la trashumancia la exis- tencia de pastos comunales es esencial para el manejo.

De este modo, una vez más, como se expone en el cuadro 3, podemos encon- trar paralelismos entre la tipología de asociaciones y las formas de acceso a la tierra:

En las cuestiones sobre el acceso a la tierra, en general, al preguntar a las aso- ciaciones acerca del acceso a los pastos, es de destacar la gran importancia de los pas- tos privados, a los cuales los ganaderos acceden mediante propiedad o arrendamiento, y que aparece de forma muy importante en los tres tipos de manejo mencionado. También nos encontramos con que algunas asociaciones (Asociaciones Locales y Proyectos Colectivos) mencionan la existencia de pastizales privados abandonados que son reutilizados por aquellos que tienen ganado con el consentimiento de los pro- pietarios de la tierra abandonada. Es más, existen ejemplos verdaderamente intere- santes de estrategias puestas en marcha para lograr poner en funcionamiento pastos privados que se encuentran en desuso, evitando así que se atrofie el sistema completo, como es el caso de la concentración parcelaria puesta en marcha por los propios gana- deros y agricultores de la Asociación de Agricultores y Ganaderos Gredos-Aravalle en la región de Umbrías (CONAMA, 2010), mediante la creación de una asociación de pro- pietarios (la mayoría de estos propietarios ya no eran vecinos de la región) que unifi- casen sus pequeñas parcelas en otras mayores disponibles para ser arrendadas para el uso ganadero.

Los esfuerzos de las asociaciones por adaptarse a la compleja situación actual, conservando elementos clave como los comunales, evoca la idea de recampesinización (Ploeg, 2010), que implica una lucha en última instancia, por la supervivencia y la autonomía.

En el caso de las Asociaciones Locales y los Proyectos Colectivos, que usan pastos abandonados nos encontramos que habitualmente quienes pastorean carecen de derecho alguno sobre estos territorios, de modo que se encuentran en una con- dición precaria frente a los dueños legales. La propiedad privada de los pastos genera situaciones tanto de abandono como de especulación y competencia entre usos ganaderos con otros más lucrativos, como es el caso de la caza. Esta situación se complejiza especialmente cuando los propietarios ni siquiera viven en el entorno rural, de modo que existe una desconexión entre quien tiene la propiedad de la tie- rra y quien tiene el usufructo de la misma, y estos agentes ya no comparten una territorialidad comunitaria.

Por otro lado, la desaparición progresiva de la gestión comunal de pastos y montes y la gestión de lo público por parte del Estado con criterios muy distintos a los silvopastoriles (como puede ser el caso de las repoblaciones) afecta especialmente a las Asociaciones Locales, los Proyectos Colectivos y Trashumantes. Los paradigmas de “conservación” de los montes generan las históricas disputas entre pastores y par- ques naturales, es decir, entre pastores y gestores técnicos, académicos y/o urbanos del territorio, disputas que se reifican en torno a cada reserva (Coca, 2010; Frigolé, 2007; González Fernández, 2002). El despoblamiento rural y la desaparición de las actividades silvopastoriles debilita profundamente a la comunidad que regula el recurso comunal y, como consecuencia, al recurso comunal en sí mismo. Entre lo comunal, mantenido y aprovechado por esa comunidad, y lo público, gestionado por los poderes públicos, media un abismo en cuanto a los paradigmas de naturaleza y cultura en los que se asienta la concepción del propio bien, los significados atribui- dos al territorio, las utilidades que se pretenden satisfacer, los medios para lograrlo y los niveles de poder de cada una de estas instituciones sociales. La pérdida de agroe- cosistemas, como veremos a continuación, es uno de los nudos gordianos en torno a los cuales las asociaciones agolpan las problemáticas que afectan al pastoreo.

Demandas de las asociaciones: la agenda social y política de la FEP

Partiendo de la información aportada por el cuestionario, y después comple- mentada y ampliada con las entrevistas, podemos mirar hacia los discursos de estas asociaciones de la órbita de FEP, en los cuales aparecen demandas de distinta natura- leza, que hemos agrupado en los siguientes apartados: 1) Las demandas relacionadas con la lejanía de los centros de poder; 2) Las relacionadas con la desatención a las características y necesidades particulares del pastoreo; 3) Las demandas relativas a lavaloración de la aportación de la ganadería extensiva a la conservación y mejora del medio ambiente; 4) Las que tienen que ver directamente con la renta y el mercado agroalimentario; y 5) Las demandas relacionadas con la imagen social de los pastores.

Esta información recogida mediante el cuestionario y las entrevistas sobre los problemas principales, fue posteriormente discutida y ampliada colectivamente en dos sesiones de talleres participativo con la colaboración de varios miembros de la Junta Directiva de la FEP, mediante la técnica del “árbol de problemas” (Geilfus, 1997: 112), organizando la información inicial según las relaciones de causalidad y priorización de los problemas que afectan a las asociaciones de la FEP.

El resultado fue un entramado complejo de causas y efectos interrelacionados, cuyos nudos críticos son el despoblamiento rural, la falta de relevo generacional y el abandono de los agroecosistemas. A su vez, estos nudos críticos son parte de un enca- denamiento de problemas complejos, como son principalmente los mínimos ingresos, las dificultades de relación con las administraciones públicas, las políticas inadecua- das a la realidad del pastoreo, la difícil relación con el mercado agroalimentario (tanto como proveedor de insumos como comprador de productos del pastoreo) y los pro- blemas demográficos como el envejecimiento y la masculinización del mundo rural.

La figura 1 muestra una versión simplificada de este árbol en la que se mues- tran los problemas que las asociaciones mencionan de un modo más recurrente: orga- nizados desde el exterior hacia el interior del círculo de modo que en el interior tenemos algunos de los que se pueden considerar efectos finales de los problemas que se encuentran en la zona más externa del círculo, aunque, obviamente, las relaciones causa-efecto son múltiples y a menudo recíprocas.

Árbol de problemas
Figura 1.
Árbol de problemas
Elaboración propia.

Algunos de los problemas mencionados en el árbol de problemas tienen una correlación, lógica por otra parte, con las demandas que los distintos tipos de asocia- ciones manifiestan de un modo más frecuente, y estas demandas aparecen formula- das en los objetivos de las entidades encuestadas. En concreto, el tema de los ingresos es central en un 28% de ellas, el segundo objetivo más demandado en la muestra sería la defensa de razas autóctonas (18%), seguido del de conseguir una mayor interlocu- ción con las administraciones públicas (15%) y del acceso a más información y redes (10%). También son relevantes las demandas asociadas a conseguir un mayor recono- cimiento social para el pastoreo y los pastores (10%) y, por último, algunas asociacio- nes ponen el acento en la defensa de la trashumancia (5%), de los comunales (5%) y de la identidad cultural asociada al pastoreo (3%) (Sánchez, 2012). El hecho de que exista una correlación objetivos-demandas-percepción de problemas del pastoreoimplica una voluntad consciente de las asociaciones de actuar frente a esos proble- mas percibidos.

A continuación ampliaremos la información acerca de cada uno de esos cinco apartados o temas fundamentales sobre los que las asociaciones de la FEP quieren trabajar y construir su agenda política.

Acerca de las demandas relacionadas con la lejanía de los centros de poder las asociaciones señalan la falta de interlocución con los poderes públicos y la demanda de información y de formar parte de redes. La primera percepción es la falta de repre- sentación de sus intereses en los centros de toma de decisiones. Las asociaciones rei- vindican la “Defensa de los derechos e intereses de los ganaderos y ganaderas”. Los pastores dicen no sentirse tampoco representados en muchas ocasiones por los sindi- catos agrarios en sus problemáticas específicas. En el caso de la FEP, el representar a los pastores frente a las instituciones públicas aparece claramente como uno de los objetivos y razón de ser de la entidad: “Servir de intermediario como ente representa- tivo de los pastores/as ante los diferentes niveles de la administración y participar en la formulación de las políticas que afecten al sector, partiendo del carácter específico del pastoreo y la ganadería en extensivo en el marco de la legislación agraria y rural (reglamentaciones sanitarias, de comercialización, sanidad animal, revisión de la PAC, desarrollo rural…)” (FEP, 2007).

Algunas de las cuestiones señaladas por las asociaciones como demandas serían que los poderes públicos “apoyen la trashumancia o al menos que no acaben con ella” –como pide el Ligallo de Pastores Trashumantes– y, en definitiva, que exista una legislación específica y adaptada a la ganadería extensiva que impida que se den situaciones lesivas para los intereses de los ganaderos. La administración es percibida muchas veces más como un obstáculo que como un aliado, como señala el represen- tante de la Asociación de Ganaderos de San Mames al hablar del tema de la sosteni- bilidad económica de las explotaciones: “Con mucha imaginación se hacen sostenibles, con mucha dedicación, pero van a menos por el poco apoyo institucional que tene- mos. Están a pesar de la administración y no gracias a ella”.

Un ejemplo de la “inadaptación” de la normativa a la realidad de la ganadería extensiva fueron, por ejemplo, las medidas empleadas para el control de la enferme- dad de “Lengua Azul”, donde no se tomó en cuenta los ciclos de movilidad ganadera e incluso se pidió la inmovilización del ganado.

Por otro lado, las demandas relacionadas con la falta de atención por parte de las administraciones públicas a las características y necesidades particulares del pas- toreo y los pastores son recurrentes desde las distintas asociaciones. Los pastores ypastoras trashumantes dicen encontrarse con dificultades específicas a la hora de acceder a los servicios públicos (sanidad y educación, fundamentalmente), dificulta- des por las diferentes normativas sanitarias para la ganadería entre comunidades autónomas, etc. Los trashumantes también piden que se subvencione la actividad y el valor medioambiental que conlleva.

Otra de las demandas específicas tiene que ver con la relación entre el pasto- reo y los pastos comunales surge del patrimonio histórico vinculado a la actividad. Del mismo modo, el uso y la supervivencia de los comunales, como recurso y como forma de gestión del territorio vinculada a una comunidad –“el común”–, es una de las demandas clave de las asociaciones de pastores que se encuentran en zonas donde existen este tipo de territorios. También algunas asociaciones piden que el derecho a pasto sea gratuito, es decir, que no medie otro pago que el mantenimiento de los pas- tos y sus elementos asociados (como caminos y fuentes). En el discurso de las asocia- ciones es patente la conciencia que existe de la interdependencia de estos elementos y lo que supondría la desaparición del pastoreo. Al respecto de que valor que atribuye al pastoreo, el representante de la Asociación de Criadores de Caballo Hispano Bretón dice: “Es lo que has visto, es lo que tienes, si partes de la base territorial que tienes. Se complementa en los pastos con el vacuno, diversificas los productos y limpias los montes comunales. La explotación del equino suele estar como complementaria a otras ganaderías. Aquí además hemos hecho parcelas individuales en el común [eso ha hecho más fácil el manejo]”.

Un ejemplo de esta invisibilidad del pastoreo para las instituciones públicas ha sido el debate generado en torno a las negociaciones de la PAC 2014-2020 sobre las superficies elegibles.

Por su parte, las demandas de que se valore la aportación de la ganadería extensiva a la conservación y mejora del medio ambiente se basan en que la aporta- ción del pastoreo al mantenimiento del bosque mediterráneo y su importante papel en la prevención de incendios es ya un aspecto ampliamente reconocido, mucho más allá de las asociaciones de pastores. En cambio, este reconocimiento del valor estraté- gico de la ganadería extensiva no está acompañado de ninguna medida política ni económica efectiva que favorezca la continuidad de la misma. En el documento “La fragilidad de la ganadería extensiva ante la nueva PAC 2014-2020” (COAG et al., 2013) varias organizaciones profesionales agrarias plantean seis medidas para el futuro del sector, justificando la importancia de las mismas en el papel primordial que la gana- dería extensiva juega en el mantenimiento de los recursos naturales, la gestión terri- torial y la prevención de incendios. La segunda de estas medidas plantea abiertamente que “la ganadería extensiva debería considerarse como “verde por definición” dentrode un eventual componente verde de los nuevos pagos directos”. En cuanto a los pagos para zonas con limitaciones naturales se recomienda que España asuma este tipo de pago con el objeto de compensar a la ganadería extensiva ubicada en zonas Red Natura (27% del territorio estatal), a las zonas de montaña y a otras zonas con protección ambiental o limitaciones naturales. Los firmantes del documento conside- ran que la ganadería extensiva ejerce un papel primordial en el mantenimiento de los recursos naturales, la gestión territorial y prevención de incendios por lo cual debe ser el objetivo prioritario de este tipo de ayudas.

Demandas similares a las expresadas por estos actores emanan también del dis- curso de las asociaciones de pastores, junto con la revalorización de los productos de calidad vinculados al pastoreo. La Asociación Nacional de Criadores de Cabra Malagueña habla de la necesidad de valorizar “los servicios ambientales de especies como la cabra frente al productivismo”. Una demanda clásica de las asociaciones es la de trabajar junto con las administraciones públicas en modelos de gestión de los espa- cios naturales que compatibilicen la fauna salvaje y la ganadería extensiva, por los problemas derivados de los depredadores y los contagios entre especies.

Por otra parte, las demandas que tienen que ver directamente con las exigen- cias del mercado agroalimentario se centran en la cuestión de los bajos ingresos. Las asociaciones reclaman una comercialización más “justa” de sus productos, así como facilidades para la comercialización a nivel local y en pequeña escala. También existe el gran problema de los altos precios de los insumos que contrastan con el bajo pre- cio del ganado, con efectos a veces dramáticos como los que le atribuye la represen- tante de la Asociación de Ganaderos de Sanabria-Carballeda: “Cada vez la carne baja más y el pienso es carísimo... llega un momento que nos tienen tan asfixiados que... en Zamora se han cerrado desde la última PAC en 2009 más de 4.000 explotaciones y desde el año 1994, que había 34.000 explotaciones pequeñas, ahora no llega a 7.000. La ganadería está fatal. En cambio en la agricultura están mejor, porque el precio del cereal ha subido mucho. Y nosotros en extensivo, mal que mal... No usamos pienso y nosotros aún tratamos de echarle menos, aunque eso tampoco está bien, el ganado tiene que comer lo suficiente”.

A esto se suman dificultades específicas, como las derivadas del hecho de que muchas asociaciones se ubiquen en áreas desfavorecidas, alejadas de los mercados–por tanto, con altos costes para el transporte– y muchas veces la lejanía de los mata- deros y la carestía del sacrificio. Algunos de los productos necesitan también aumen- tar su legitimación en el mercado, como es el caso de los productos caprinos y equinos. Al igual que con respecto a las redes de información, las asociaciones hablan de nuevo de una situación “periférica” con respecto al mercado agroalimentario.

Como puede verse en el árbol de problemas, el tema de los ingresos y el mercado agro- alimentario genera una cadena de otros problemas: la precariedad de los ingresos pro- voca un abandono de la actividad por parte de los jóvenes, el abandono de los agroecosistemas y el despoblamiento rural. Las normas del mercado agroalimentario sitúan a los pastores en un callejón sin salida donde los servicios o insumos que ellos compran son muy caros, mientras que los productos que ellos venden se pagan muy baratos.

Vinculada a este mismo entramado está la problemática de la desaparición de las razas autóctonas. La demanda de razas de mayor aptitud cárnica o lechera para aumen- tar la producción –aunque conlleve inevitablemente un aumento de la necesidad de insumos externos a la finca y, por tanto, una transformación de los modos de produc- ción– ha implicado un gran retroceso de las razas autóctonas, razas especialmente vin- culadas a los manejos extensivos a lo largo de la historia. Sin embargo, las razas autóctonas son un elemento clave en la concepción del pastoreo que estamos tratando, dada su rusticidad y adaptación a los manejos extensivos, adquirida a lo largo de la coe- volución que vincula al manejo con la raza y al territorio (Ruiz, 1986). Un miembro de la Asociación de Criadores de Oveja Colmenareña plantea que “las razas autóctonas son las que nos hacen pastores, y no al revés”, una aseveración compartida compartida desde ámbitos científicos y académicos, que reconocen que las razas autóctonas ganaderas existirán en España mientras exista pastoreo y, probablemente, existirán pastores mien- tras las razas autóctonas no se extingan (Valladares, 2010).

Además, y frente a la idea del pastor como aquel que no sabe, que no es reco- nocido y que no es remunerado, se demanda también una mejora de la imagen social de los pastores: un reconocimiento a sus saberes, sus funciones socioambientales y la necesidad de remuneración de su actividad. Del mismo modo, existe un trabajo en el fortalecimiento y la protección de la identidad de los pastores. Al hablar de “dignidad” las asociaciones que mencionan este punto se refieren a una combinación entre unos ingresos suficientes (“dignos”) y una consideración social adecuada. Por otro lado, está la identidad como algo que se vincula al manejo y viceversa. Una manifestación más imbricada de estas dos realidades se encuentra en el caso de la trashumancia enten- dida como una forma de vivir y de producir, como expresa el representante de la Asociación Andaluza en Defensa de la Trashumancia: “Además de lo económico está lo cultural, siglos de tradición con un sentido económico, esta actividad es una de las más antiguas y sigue teniendo un sentido todavía, la trashumancia sigue teniendo sentido a día de hoy. Crea intercambio comunicación entre poblaciones, etc., etc. La trashumancia era una filosofía de vida”

La mala imagen social es algo ampliamente expresado por las asociaciones y reflejado en el mapa de problemas. Esta cuestión se relaciona con otras muy impor- tantes, como son las dificultades para la implantación de los jóvenes, que se unen al poco atractivo con el que se presenta socialmente de la actividad, algo que se agrava con la masculinización del mundo rural, la perspectiva de unos bajos ingresos y el des- poblamiento del mundo rural en general. Todo ello viene a completar el cuadro de una de las amenazas claves con que se enfrenta hoy día el pastoreo en la Península Ibérica: la falta de relevo generacional.

La incidencia social y política de la FEP

La FEP, tal y como se ha visto al citar sus Estatutos, demandas y actividades, se constituye desde sus orígenes como una organización de marcado carácter político en tanto que aglutina distintos colectivos en defensa de intereses comunes vincula- dos a una noción integral (ecológica, económica, social y cultural) de la definición del pastoreo.

En este sentido, la FEP se constituye como un espacio de auto-reconocimiento y encuentro colectivo como parte de una identidad dispersa pero en la que todos se reconocen. Así, es especialmente relevante el esfuerzo y el logro que supone organi- zar a personas y colectivos que históricamente no han logrado articularse colectiva- mente para la defensa de sus intereses a pesar de las innumerables amenazas que acosan al pastoreo.

Actores sociales que se sienten solos, abandonados y acosados por las políticas públicas agrarias, y para los que la FEP supone un espacio de reconocimiento propio y compartido con otros, lo cual, más allá de la capacidad de incidencia en las políticas públicas y en el sistema agroalimentario, viene a dar respuesta a sus demandas de visi- bilidad y reconocimiento del pastoreo como algo valioso en sí mismo e importante para dar respuesta a las nuevas demandas de prácticas agrarias “verdes” y sostenibles. Por tanto, la FEP como plataforma compartida viene a reforzar la autoestima de sus miembros y ayuda a consolidar un discurso integral e ideológico propio desde sus pro- pias organizaciones.

Este resultado hacia el interior de la FEP es complementario con su agenda social y política orientada a la articulación con otros actores (organizaciones agrarias, académicos-científicos, instituciones públicas y otras organizaciones sociales) y a la incidencia en las políticas públicas (regionales, estatales y europeas, y también inter-nacionales). Frente a la percepción de estar demasiado alejados de los centros de poder y de toma de decisiones, la FEP se pretende convertir en una interlocutora válida y reconocida en defensa del pastoreo.

En el ámbito nacional, desde su origen, la FEP tuvo como una de sus princi- pales demandas la creación de una ley específica para la ganadería extensiva y para ello fue una de las organizaciones que pelearon en 2011 por la reactivación en el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente del Grupo de Trabajo de la Trashumancia de la Red Rural Nacional, marco en el cual la FEP fue parte importante por sus contribuciones al Libro Blanco sobre la Trashumancia, considerado como un primer paso hacia la Ley de Ganadería Extensiva, aunque dicho grupo fue abortado políticamente en 2013.

Del mismo modo, la FEP como parte e impulsora de la Red Española de Queserías de Campo y Artesanas”5 y también de la “Red Europea de Queserías de Granja”6, ha jugado un papel importante en la campaña por una legislación específica para las pequeñas queserías artesanales, adaptando la legislación europea a la reali- dad de las pequeñas queserías en España, siguiendo el modelo de lo realizado en este sentido por otros países europeos. Redes que, igualmente, suponen espacios de con- fluencia, reconocimiento y revalorización de la autoestima, del valor ecológico y cul- tural, de las actividades y de búsqueda de la viabilidad de estas actividades artesanas tradicionales vinculadas a la ganadería extensiva.

También en el ámbito internacional la FEP es miembro desde 2011 de dos órga- nos de la Unión Europea: el Grupo consultivo Ovino y Caprino y el Grupo consultivo Carne de Ternera. En estos grupos la FEP se une a organizaciones europeas de ganade- ría extensiva en la línea de La Vía Campesina para dar batallas para contrarrestar las pro- puestas del lobby ganadero intensivo y defender el modelo de la ganadería extensiva.

En el caso de la Identificación Electrónica Individual en Ovejas y Cabras (EID) la cooperación entre organizaciones europeas de pastores culminó con la denuncia que la Asociación de Criadores de Ovino de Alemania presentó en el año 2012 frente al Tribunal de Stuttgart y que llevó el caso de la EID en cabras y ovejas ante el Tribunal Europeo de Justicia7.

Otro ejemplo, es el conflicto generado por las medidas que, en la nueva PAC 2014 -2020, reducen los pagos directos del primer pilar de la PAC a aquellos pastos con mayor presencia de árboles y arbustos (Ruiz, 2015), lo cual penaliza directamente a la ganadería extensiva al afectar a aquellos que pastorean sus ganados en agroe- cosistemas silvopastorales como las dehesas, los pastos boscosos y de montaña, y pone en peligro tanto al pastoreo como a los agroecosistemas mismos8. Estas medi- das entran en directa contradicción con principios de la nueva PAC (2014-2020), como el “Greening” o inspiración “ecológica” de la misma, y la aplicación de algunas de las medidas supuestamente “ecológicas” genera controversia en el ámbito del pas- toreo al promover medidas que son contrarias algunas de las prácticas más tradicio- nales del mismo, como por ejemplo la prohibición de pastorear las superficies agrícolas en barbecho9.

Por último, antes de pasar a analizar el “movimiento internacional de pastores”, la FEP, en el ámbito nacional y europeo, en ese proceso de articulación colectiva para la defensa y representación de sus intereses, la FEP fue una de las socias fundadoras en 2012 de la Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo (PGEP): “una amplia red de personas y organizaciones comprometidas con el apoyo, la investigación y la defensa de este modelo de ganadería y los enormes servicios que presta a la socie- dad desde una perspectiva económica, ecológica, social, cultural y paisajística”10. Esta Plataforma en la actualidad se está consolidando como el espacio colectivo con más fuerza para coordinar esfuerzos y seguir reforzando ese sujeto social y político que se planteaba desde los orígenes de la FEP.

La FEP y el movimiento internacional de pastores

Las demandas de las organizaciones de pastores tienen básicamente relación con estos problemas y buscan la adaptación de los marcos legislativos a la propia actividad, la protección de formas históricas de propiedad comunal frente a la despose- sión actual de la misma a las comunidades pastoriles y, en general, un cambio en las relaciones en el sistema agroalimentario, la gestión de los territorios y el papel de la actividad ganadera extensiva. En este sentido, la FEP comparte el discurso de resis- tencia y reivindicación de otras organizaciones internacionales de pastores.

A pesar de que no es sencillo encontrar muestras de esos discursos ni tampoco hablar de una red mundial de pastores, y de que se trata de una red “discontinua”, que no es claramente identificable de un modo permanente (aunque existen pequeñas organizaciones internacionales que mantienen una actividad estable), sí existen nodos de la misma y ha habido momentos de encuentro entre organizaciones de los cuales es posible extraer alguna instantánea de sus discursos y demandas. Uno de los acto- res clave en esta red es la organización WAMIP (Alianza Mundial de Pueblos Indígenas Móviles, por sus siglas en inglés), quien, junto a organismos internacionales como IUCN (International Union for Conservation of Nature), el Global Drylands Programme y la Iniciativa Mundial para el Pastoreo Sostenible (WISP por sus siglas en inglés), ha estado involucrado en la organización de varios encuentros mundiales de pastores, el último de ellos en Nairobi en diciembre de 2013. A nivel europeo existen algunas redes y entidades que trabajan en pro de los valores del pastoreo, como el European Forum of Culture, Nature and Pastoralism (EFCNP).

Por otro lado, merece especial atención el Encuentro Mundial de Mujeres Pastoras celebrado en Mera (India) (IUCN, 2010), en noviembre de 2010, por ser uno de los poquí- simos eventos en que las pastoras han tomado la palabra para hablar de la situación de las comunidades pastoras en general y de las mujeres pastoras en particular.

Uno de los espacios de encuentro entre resistencias pastoriles del Norte y el Sur del planeta fue el Encuentro Mundial de Pastores Nómadas y Trashumantes celebrado en Segovia en 2007, cuya declaración final muestra muy claramente algunos posicio- namientos políticos del movimiento, entre los que destaca una fuerte reivindicación de la identidad de los pueblos pastores (que enlaza perfectamente con la demanda de la imagen social que señalábamos antes), una visión agroecológica de la conservación de la naturaleza y la producción campesina, y una fuerte crítica al neoliberalismo. En la declaración también se alude a los problemas de exclusión social que viven los pue- blos pastores, así como a la aportación del pastoreo a la conservación del medio ambiente. A continuación extractamos algunos párrafos significativos y vinculados a su propuesta política contra-hegemónica: “Nosotros, alrededor de doscientos pastores nómadas y trashumantes representantes de 50 tribus y comunidades de África, Asia, América y Europa nos hemos reunido en La Granja, Segovia, España en Septiembre de 2007, para analizar nuestra situación actual y encontrar solución a nuestros proble-mas. (…) En muchas sociedades, los gobiernos han “nacionalizado” y confiscado pas- tos, bosques y otros recursos naturales de los que los pastores dependen, sustrayén- dolos del cuidado, control y propiedad comunitarias y enajenando a los pastores nómadas de sus derechos naturales. Mientras tanto, las tendencias actuales en políti- cas sociales y económicas neoliberales imponen a nivel mundial la privatización de los recursos naturales, incluyendo la vida misma”.

Esta Declaración de Segovia (Encuentro Mundial de Pastores Nómadas y Trashumantes celebrado en Segovia, 2007) muestra con claridad el carácter local-global de este movimiento, así como la solidaridad de las realidades indígena-campesina en su concreción indígena-pastoril a escala mundial (puesto que la mayoría de las comunida- des pastoras fuera de Europa son indígenas), y su cercanía a los planteamientos de movimientos indígenas y campesinos como La Vía Campesina, actor clave en la visibili- zación y la emergencia de los movimientos sociales rurales y en la creación de un dis- curso rural antagonista (Toledo, 2000; Rosset y Martínez-Torres, 2012).

Igualmente, en la Declaración de Mera del Encuentro Mundial de Mujeres Pastoras (IUCN, 2010) se expresan estos mismos planteamientos acerca de los conflic- tos territoriales y políticos que las comunidades pastoriles enfrentan, con distinta intensidad y matices, en todo el mundo. Además de ellos, las mujeres piden una mayor visibilidad de las mujeres que se traduzca en ser más escuchadas, consultadas y toma- das en cuenta en la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas, así como atención a las cuestiones de educación de las niñas y salud sexual y reproductiva.

Así pues, a la vista de este entramado de redes a nivel nacional, europeo e inter- nacional en el que participa y se siente plenamente identificada la FEP y sus asocia- ciones, podríamos decir que, además de las situaciones específicas de cada región del planeta, las organizaciones de pastores están hablando de una serie de problemáticas y reivindicaciones comunes, apoyadas también por ciertos sectores conservacionistas, académicos y técnicos, y centradas sobre todo en las demandas de renta, territorio, imagen social y poder de decisión.

Conclusiones

La clasificación de las Asociaciones en Locales, Razas Autóctonas, Mixtas y Trashumantes, más los Proyectos Colectivos, nos resulta útil para su caracterización, alpoder establecer tipos homogéneos en cuanto a cuestiones como tamaño, edad, for- mas de organización interna o algunos tipos de actividad.

A partir de esas similitudes, hemos podido comprobar ciertas características que permiten analizar de manera más compleja los discursos y las prácticas de estas asocia- ciones. En cuanto a los estilos de manejo nos encontramos con que las asociaciones tra- tan de hacer posible la supervivencia de este estilo campesino y, por lo tanto, luchan por el derecho a producir de una determinada manera o maneras autónomas con respecto al mercado agroalimentario en su lógica interna. La ganadería extensiva en sus diversas formas proviene directamente en la península ibérica de la acumulación de saber local, razas autóctonas, destrezas y coevolución y representa una mayor centralidad de la naturaleza, por la cual el pastor se traslada, trashuma, junto con el animal.

Por otro lado, existe una marcada tendencia a la correlación entre los tipos de asociación, las características del ámbito geográfico en que se ubica, los tipos de agro- ecosistema silvopastoril en el cual la actividad se desarrolla y los patrones de movili- dad. En general, en la zona norte de la península parece coincidir la trasterminancia (pastos comunales en verano) con recogida de hierba, y en estos procesos coinciden las asociaciones Locales y la asociación clasificada como Proyecto Colectivo: un ejem- plo de recampesinización por el cual estos jóvenes hacen las cosas “como antes”, es decir, por ser el relevo generacional que viene de fuera, un relevo generacional dis- continuo en el sentido social pero que retoma el saber local.

Al respecto de la relación con las instituciones públicas y los discursos al res- peto nos encontramos de nuevo con una coincidencia entre las Asociaciones Locales, Trashumantes y Proyectos Colectivos, quienes se sitúan en un terreno más confronta- tivo, aunque siempre desde el diálogo, y, en general, en un terreno más periférico con respecto a las instituciones. Si sirve la metáfora espacial, las Asociaciones Locales, Trashumantes y de Proyectos Colectivos están más lejos y más fuera de las institucio- nes, y más dentro y cerca de los comunales y el común. Las Asociaciones de Razas Autóctonas y Mixtas en cambio estarían un poco más cerca, o al menos con discursos más colaborativos, dado que se dan más espacios de participación en las instituciones de estas asociaciones, a pesar de que estos discursos colaborativos convivan con las reivindicaciones en los ámbitos de la desatención y falta de reconocimiento, los ingre- sos y el acceso a los mercados.

A la vista de estos resultados las Asociaciones Locales, Trashumantes y de Proyectos Colectivos están más dentro y cerca de los comunales y el común, y más lejos y más fuera de las instituciones. En general, podemos decir que estas asociacio- nes unifican varias condiciones periféricas -con respecto al mercado, a la instituciónpública, a los grandes núcleos de población, a la cultura globalizada- mientras que están vinculadas a patrimonios materiales e inmateriales comunes. Con respecto a las Asociaciones Mixtas y de Razas Autóctonas en ningún caso puede decirse que no sean periféricas -lo son en muchos sentidos aunque no lo sean tanto en la relación con las instituciones- pero al definirse mucho menos en función a comunidades locales es más difícil situarlas en relación a ese patrimonio común.

Esa lejanía de los centros de poder y de los espacios geopolíticos centrales es común a la que se expresa en los discursos de las organizaciones mundiales de pastores. Evidentemente, lo mismo se puede decir al respecto otras demandas, como los ingresos, la relación con el mercado agroalimentario y la imagen de los pueblos pastores.

En cambio, resulta interesante observar cómo pueblos pastores de aquí y allá siguen defendiendo, en un campo más de batalla que nunca, propuestas de sostenibi- lidad, gestión y mantenimiento de recursos comunes y comunitarios, mediante mode- los históricamente contrastados de conservación, producción de alimentos y renovación de la naturaleza.

En definitiva, podemos reconocer que a pesar de las diferencias existentes entre las diferentes asociaciones éstas poseen una voz y un discurso compartido sobre la situación compleja en que se encuentra la ganadería extensiva y sobre su valor. Al recuperar y apropiarse de la noción de “pastoreo” se está afirmando un modo de pro- ducción y de vida; al afirmarse como “pastores” se está señalando una identidad pro- pia y definiendo un “otro”, aquel que se percibe como cercano al poder en las instituciones públicas y en el mercado agroalimentario en contraste con la “lejanía“ del pastor.

Su defensa de su modo de producción y modo de vida, articulado políticamente con un discurso acerca de la sustentabilidad ecológica, económica, social y cultural del pastoreo y sumada al esfuerzo por tejer redes con actores sociales rurales y urbanos embarcados en la misma lucha suponen el germen de un sujeto político capaz de pro- poner, defender y construir una propuesta política articulada.

Agradecimientos

Este trabajo solo tiene sentido como parte del trabajo que realiza la Federación Española de Pastores y sus asociaciones para lograr una mayor valoración y recono-cimiento en todos los ámbitos de la importancia del pastoreo y de las personas que se dedican a ello. El mayor agradecimiento es para estas personas, y para todas aquellas que defienden en cualquier lugar del mundo el pastoreo y la soberanía alimentaria.

Por otro lado, las autoras queremos agradecer la labor de quienes han realizado las distintas revisiones del texto en el proceso de evaluación. Sus comentarios cons- tructivos han sido de gran ayuda para mejorar la calidad del texto definitivo. También queremos mostrar nuestro especial agradecimiento al director y editor de la revista AGER, Fernando Collantes, por la calidez y el cariño con el que ha gestionado el pro- ceso de revisión y entrega del texto definitivo.

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