Artículos
Trabajo vivo, tecnología y agricultura en el Sur de Europa. Una comparación entre la Piana del Sele en Salerno (Italia) y la Vega Alta del Segura en Murcia (España)
Living labour, technology and agriculture in Southern Europe. A comparison between the Piana del Sele in Salerno (Italy) and the Vega Alta del Segura in Murcia (Spain)
Trabajo vivo, tecnología y agricultura en el Sur de Europa. Una comparación entre la Piana del Sele en Salerno (Italia) y la Vega Alta del Segura en Murcia (España)
Ager. Revista de Estudios sobre Despoblación y Desarrollo Rural, núm. 23, pp. 131-161, 2017
Centro de Estudios sobre la Despoblación y Desarrollo de Áreas Rurales

Recepción: 04 Diciembre 2016
Aprobación: 22 Mayo 2017
Resumen: Este artículo propone realizar un análisis comparativo entre dos enclaves productivos agrícolas prototípicos del Sur de Europa: la Piana del Sele en Italia y la Vega Alta del Segura en España. El objetivo central es verificar si se observa un proceso de convergencia en la organización del trabajo vivo en las dos áreas observadas, ejemplos de una tendencia más general que está caracterizando una parte de la agricultura del Sur de Europa. El texto se articula en cinco partes. En la primera parte se presenta la meto- dología cualitativa de investigación que nos ha permitido acceder a aspectos sociales ocultos a las estadís- ticas oficiales. En la segunda parte se presentan las áreas territoriales observadas, desarrollando en la tercera aspectos comunes en las condiciones de trabajo y las disimilitudes en ambos enclaves. En la cuarta parte se dilucida cómo el creciente control tecnológico y social del trabajo vivo está conectado con la ampliación del ejército de reserva y la precarización del trabajo. Por último, la quinta parte evidencia que en los dos encla- ves se registra un proceso de convergencia en la organización de la subordinación del trabajo vivo a las necesidades de valorización de las mercancías, a pesar de algunas diferencias que las caracterizan.
Palabras clave: Agricultura, control social, trabajo vivo, informalidad, Europa del Sur.
Abstract: The aim of this paper is to show a comparative analysis between two prototypical agri- cultural enclaves in Southern Europe: the Piana del Sele in Italy and the Vega Alta del Segura in Spain. The main objective is to check if it is possible to observe a process of convergence in the organization of living labour in the two studied areas, two cases of a most comprehensive trend that is characterizing a part of Southern Europe's agriculture. The article is articulated in 5 parts. In the first one, the followed qualitative research methodology is shown, highlighting that this approach has allowed to study social dimensions inaccessible through official available statistics. In the second part, the studied territorial areas are analyzed, whilst in the third part the focus is on similarities and differences between the two observed areas. In the fourth part, it is shown as the increasing technological and social control of living labour is linked to both growth of reserve army and processes of labour precarization. Finally, in the fifth part it is confirmed that a process of convergence in the organization and subordination of living labour to commodities valorization is verifiable, despite some differences observable in the two enclaves.
Keywords: Agriculture, social control, living labour, informality, Southern Europe.
Introducción
En el Sur de Europa los mercados de trabajo están sometidos a constantes ten- siones estructurales que articulan relaciones de trabajo, poder y dominación específi- cas. Son territorios donde existe una contradicción entre, por un lado, las estrategias empresariales de reducción de costos laborales y de movilización temporal de fuerza de trabajo vulnerable, y por otro, las estrategias de los trabajadores en pos de estabi- lidad laboral y condiciones de empleo y vida dignos. Este conflicto de intereses es cen- tral para comprender estos mercados de trabajo locales agrarios caracterizados de manera particular por la presencia de trabajadores sin trabajo, eventuales, precarios y de un amplio ejército de reserva, es decir, por una ciudadanía sin vinculación estable con un puesto de trabajo (Pedreño, 2014). Con la metamorfosis de la cuestión social, esta vuelve a ser la del trabajo vivo, la de la fuerza de trabajo (Castel, 1997). En con- secuencia, en nuestras investigaciones, consideramos pertinente utilizar una perspec- tiva analítica que privilegie la doble corporeidad del trabajo, concreto y abstracto, involucrado en la valorización de la mercancía en los procesos productivos agrícolas.
Las áreas de estudio que hemos elegido para analizar comparativamente la orga- nización del trabajo vivo, el trabajo creador de valor concretamente realizado en el pre- sente por sujetos vivos (Marx, 1971) en los procesos de producción agrícola, son dos enclaves productivos prototípicos del Sur de Europa, la Piana del Sele en Italia y la Vega Alta del Segura en la Región de Murcia, en España. Ambos enclaves productivos agríco-las están caracterizados por modelos de producción de mercancías destinadas a inser- tarse en las cadenas agroalimentarias internacionales, para ser consumidas en los prin- cipales mercados europeos. La hipótesis del artículo es que la organización del trabajo está subsumida a las necesidades regulatorias de la producción y los tiempos de circu- lación de frutas y hortalizas frescas, que convierten el trabajo en un apéndice del pro- ceso productivo, esto es, una fuerza subordinada a la centralidad de tecnologías, reglas abstractas y protocolos que gobiernan la producción y circulación de las mercancías.
El texto se articula en cinco partes. En la primera se presenta la metodología de investigación, principalmente cualitativa, que nos ha permitido acceder a aspectos sociales y relacionales que no aparecen en las estadísticas oficiales. En la segunda parte se presentan las áreas territoriales observadas, describiendo las principales transformaciones que las han convertido en modelos de la producción agrícola inten- siva y altamente tecnologizada. En la tercera parte se desarrollan los aspectos comu- nes a las condiciones de trabajo en ambos enclaves, caracterizados por la dominación de empresas agroexportadoras, y las disimilitudes entre los territorios, consecuencia de sus particulares procesos históricos de propiedad de la tierra, organización produc- tiva y construcción de mercados de trabajo locales. En la cuarta parte se presenta la conexión entre el creciente control tecnológico y social del trabajo vivo, es decir, de la potencialidad productiva no predeterminada que crea valor, a través de específicos instrumentos y procedimientos, y el crecimiento del ejército de reserva y la precariza- ción de las condiciones de vida de una parte del proletariado agrícola, siendo esta la cara oculta del desarrollo de los nuevos enclaves insertos en las cadenas agroalimen- tarias internacionales. Se concluye, en la quinta parte, poniendo en evidencia que el estudio de los elementos comunes y de las diferencias apunta a un proceso de con- vergencia que está afectando a la organización del trabajo vivo en las dos áreas obser- vadas, ejemplos de una tendencia más general que caracteriza a una parte de la agricultura del Sur de Europa.
La aproximación metodológicaa los enclaves productivos agrícolas
Las investigaciones en los dos enclaves han sido conducidas a través de un con- junto de métodos comunes que han privilegiado los diferentes puntos de vista queestructuran el campo social. Los contextos productivos no son la simple suma de fac- tores económicos sino que son el producto potencialmente mutable de múltiples rela- ciones sociales y de poder. El análisis de este tipo de relaciones requiere la confrontación con los diferentes sujetos activos en el campo y, en este sentido, entre- vistas y observación directa han sido las dos técnicas privilegiadas para alcanzar este objetivo. La adopción de un enfoque metodológico común a los dos contextos socio- económicos ha favorecido la comparación, permitiéndonos observar elementos en común y diferencias entre las distintas áreas. Con esta forma de investigar hemos tra- tado de verificar si hay procesos de convergencia en una parte de la agricultura del Sur de Europa o si, por el contrario, estos procesos son marginales.
En definitiva, la metodología cualitativa ha sido definida como medio principal para alcanzar nuestros objetivos científicos, por varios motivos1. En primer lugar, hemos investigado dos enclaves productivos locales donde las estadísticas oficiales municipales son limitadas, incompletas y/o discontinuas, especialmente en el caso español; las regionales no se ajustan a los territorios analizados; y las nacionales solo facilitan establecer comparaciones entre comunidades y países pero no profundizar en la realidad local. En segundo lugar, como muestran investigaciones anteriores, en estas comarcas del Sur de Europa existen prácticas de trabajo informal que, sin embargo, articulan de forma importante las estrategias de reproducción social de las familias y las estrategias de reducción de costos laborales de los empresarios (Ybarra, 1998; Pedreño, 1998; Ramírez y Pedreño, 2016; Avallone, 2016, 2017). Además de que los esfuerzos realizados por los centros estadísticos son escasos y discontinuos, no es posible acceder de forma cuantitativa, con registros oficiales, a prácticas laborales irregulares o sumergidas.
Para cubrir los objetivos de investigación, se han realizado entrevistas a diversos actores implicados en la producción agroalimentaria, seleccionados por su posición en el sector (instituciones públicas, empresarios, productores y representantes políticos y sindicales, profesionales cualificados en ocupaciones suplementarias de la agricultura y jornaleros agrícolas), utilizando en la selección de los trabajadores agrícolas entre- vistados criterios de género, edad, nacionalidad, ocupación y relación contractual (temporales y fijos discontinuos). En Murcia se han realizado 60 entrevistas y en el estudio en la Piana del Sele 51
Las entrevistas se han complementado con inmersiones etnográficas en ambos territorios, que han posibilitado asistir a diversos momentos de la vida cotidiana de los trabajadores y trabajadoras, encuentros de empresarios agrícolas y movilizaciones de organizaciones sindicales activas localmente en cada área2. En territorios de estas características la investigación está mediada por las condiciones sociales de posibili- dad desplegadas por y para el trabajo de campo, lo que nos ha permitido conocer aspectos de la vida laboral y social de la fuerza de trabajo a los que no es posible acce- der solamente con entrevistas. Las informaciones cualitativas han sido complementa- das con información estadística relativa a la estructura empresarial, la producción agrícola y la composición de la fuerza de trabajo empleada.
Los territorios de la investigación
La Piana del Sele y la Vega Alta del Segura, son dos enclaves de agricultura intensiva particularmente orientados a la exportación, que han vivido un profundo proceso de transformación desde los primeros años 80. En las páginas siguientes se presentan separadamente sus características fundamentales.
La Piana del Sele
La Piana del Sele es un área de producción agrícola en la provincia de Salerno, que se ha caracterizado, desde principios de los años 80 del pasado siglo, por un pro- fundo cambio con importantes efectos en los procesos de producción agrícola. El área de Salerno comprende 1 municipios, con una superficie total de 719,76 km2 (tabla 1).
| Población | Superficie (Km2) | |
| Provincia de Salerno | 1.106.506 | 4.954,13 |
| Albanella | 6.513 | 40,23 |
| Altavilla Silentina | 7.051 | 52,48 |
| Battipaglia | 50.786 | 56,85 |
| Bellizzi | 13.568 | 8,02 |
| Campagna | 16.703 | 136,31 |
| Capaccio | 22.810 | 113,03 |
| Eboli | 40.115 | 137,58 |
| Montecorvino Pugliano | 10.701 | 28,88 |
| Montecorvino Rovella | 12.739 | 42,16 |
| Pontecagnano Faiano | 26.097 | 37,19 |
| Serre | 3.995 | 67,03 |
| Piana del Sele | 21.1078 | 719,76 |
Hasta finales de los años 70, los principales cultivos en el área eran trigo, tabaco, tomates y algunas frutas, producidos en campo abierto y ampliamente utili- zados como materia prima por las industrias de transformación situadas en el mismo territorio provincial, en las que trabajan principalmente obreras autóctonas. Desde los primeros años 80 los cultivos han cambiado, privilegiando en un primer momento las fresas y posteriormente las hortalizas, producidas cada vez más según el sistema de invernaderos y orientadas a los mercados extra-regionales e internacionales (Avallone, 2017). Progresivamente se ha ido reduciendo el porcentaje de producción en campo abierto a la vez que crece la producción bajo invernadero. En el mismo periodo, comenzó a crecer la actividad ganadera orientada a la producción de leche de vaca y de búfala necesaria para la producción de mozzarella. En los años siguientes se ha impulsado la producción de flores, añadiéndose a la de frutas, hortalizas y leche, pero la producción que más se ha incrementado ha sido la de hortalizas, especialmente ensaladas y rúcula envasadas “listas para comer”, lo que se conoce como cuarta gama. Esto también ha contribuido a la aceleración de la difusión de invernaderos a lo largo de todo el territorio agrícola de la Piana del Sele, que cuenta con más de 4.500 hec- táreas de invernaderos, de las que aproximadamente 3.000 hectáreas se destinan alcultivo de hoja pequeña, la producción hortícola privilegiada por la cuarta gama (Avallone, 2017).
Estos procesos de transformación productiva del sector primario en la Piana del Sele han modificado parcialmente el paisaje local, así como la organización del tiempo de la actividad agrícola, que ha perdido gran parte de su carácter estacional, convir- tiéndose en una agricultura activa a lo largo de todo el año. El proceso de superación de la estacionalidad no significa que cada tipo de cultivo se produzca durante todos los meses del año, sino que la producción agrícola está activa todo el año, existiendo diferenciación temporal según los cultivos y las tareas desarrolladas. Dichos procesos han sido fomentados por el mundo agro-empresarial, a través de las inversiones de empresas con experiencia en otros territorios, concretamente en Lombardía, en el norte de Italia, que se hacen con el control de la producción de las empresas locales. Esto ha determinado una división del trabajo entre las empresas de envasado y comer- cialización procedentes del exterior, con sus marcas conocidas y poseedoras del cono- cimiento agronómico y comercial, y las empresas de producción locales, dependientes de uno o varios clientes.
Las empresas de cuarta gama han elegido la Piana del Sele como área privile- giada de asentamiento por sus características agronómicas, y las nuevas variedades productivas han sido elegidas por los altos niveles iniciales de ganancia y el alto valor añadido que generaban, lo que ha atraído inversiones de manera progresiva. En defi- nitiva, las inversiones de las explotaciones agrícolas se han dirigido hacia este tipo de producción y un número creciente de explotaciones ha entrado en este mercado. La investigación muestra una tendencia creciente a la transición de la producción en campo abierto a la de invernaderos. La producción de hortalizas bajo invernaderos sobre el total de la producción ha pasado de 1 ,3 por ciento en 2000 a 21,7 por ciento en 201 , y la superficie utilizada se ha duplicado (tabla 2).
| 2000 2008 2011 |
| superficie producción superficie producción superficie produccióntotal (1) total (2) total (1) total (2) total (1) total (2) |
| Cereales 21,3 5,1 15,9 4,7 14,5 4,2Legumbres secas 0,8 0,1 0,3 0 0,2 0Plantas de tubérculos 1,4 3,2 1,5 3,1 1,3 2,8Hortalizas en campo abierto 16,7 46,1 15,2 40,9 14,8 41,3Cultivos industriales 0,6 0,8 0,3 0,1 0 0Fruta fresca 9,1 10,9 10,1 9,3 8,8 9,3Cítricos 2,3 4,1 1,8 2,7 1,8 3Tornillo 4,5 4,5 4,6 3,9 6,6 4Vino - 2,9 - 2,8 - 2,8Olivo 40,2 9,1 43,8 11,4 44,1 10,9Aceite para presión - 1,9 - 1,9 - - Hortalizas en invernaderos 3,1 11,3 6,4 19,3 7,8 21,7Total 100 100 100 100 100 100 |
(1) Hectáreas. (2) Quintales
Istat.Las estrategias de expansión comerciales de las empresas agrícolas de la Piana del Sele en los mercados italianos y europeos han determinado la creciente estanda- rización de los productos y procesos productivos, así como la internacionalización de la agricultura local. La orientación hacia los mercados extranjeros se ha hecho de manera subalterna, a través de empresas agrícolas que no son productoras directas, sino empresas de envasado y comercialización. La actividad de producción se ha sub- ordinado a las de transformación y, sobre todo, a las de distribución y venta, defi- niendo la Piana del Sele como una agricultura orientada a la exportación, donde el momento productivo está subordinado al momento de la distribución y de la comer- cialización. En síntesis, este territorio se puede definir como uno de las enclaves de producción agrícola para la exportación más importante del Sur de Italia, que se ha convertido en un área especializada en diferentes tipos de cultivos, especialmente en las hortalizas frescas, utilizadas sobre todo para la cuarta gama.
La estructura productiva agrícola de este enclave es heterogénea y comprende tanto producciones completamente desestacionalizadas como producciones estacio- nales en campo abierto. Por lo tanto, la demanda de mano de obra es forzosamente heterogénea: parcialmente estable en el caso de las explotaciones con actividades productivas continuas a lo largo del tiempo y ocasional para los cultivos estacionales. Lo que resulta evidente es que este tipo de agricultura requiere de mano de obra fle- xible, lista para trabajar según las necesidades de las empresas agrícolas, necesidades que son variables según la demanda diaria o los tiempos de recogida. En este tipo de estructura productiva la población migrante, sobre todo masculina, se ha configurado como un actor central, distribuyéndose de manera diferenciada según la nacionalidad y el género en el mercado laboral agrícola (tabla 3).
| UE27 Fuera de UE27 Italia Total | ||||||||
| Valor abs. % Valor abs. % Valor abs. % Valor abs. % | ||||||||
| Italia | 134.474 | 14,3 | 98581 | 10,5 | 705.048 | 75,2 | 938103 | 100 |
| Provincia di Salerno | 2.753 | 8,5 | 2.735 | 8,4 | 27.040 | 83,1 | 3253 | 100 |
| Piana del Sele | 1.971 | 20,3 | 1.780 | 18,4 | 5.946 | 61,3 | 9697 | 100 |
Específicamente, la difusión de la producción de hortalizas de cuarta gama ha significado un salto “evolutivo” para una parte de las explotaciones locales, que han cambiado su organización productiva para insertarse en un sistema totalmente indus- trializado, del campo al supermercado. Excepto en algunos casos, este salto evolutivo no se ha unido a un salto dimensional: las explotaciones y las empresas agrícolas se han mantenido en pequeñas dimensiones, aunque en la década 2000-2010 las empre- sas con menos de 10 hectáreas hayan reducido el porcentaje de superficie utilizada total de un 51,4% a un 45,6% del total (tablas 4 y 5).
| Año 20000,01-0,99 1-1,99 2-5 5-9,99 10-19,99 20-50 50-99,99 100 y más Total | |||||||||
| Italia | 38,1 | 19,2 | 20,5 | 10,1 | 6,1 | 4,0 | 1,2 | 0,8 | 100 |
| Provincia de Salerno | 48,9 | 21,5 | 20,0 | 6,1 | 2,1 | 0,9 | 0,3 | 0,2 | 100 |
| Piana del Sele | 37,6 | 24,4 | 23,4 | 9,0 | 3,4 | 1,5 | 0,4 | 0,3 | 100 |
| Año 2010 | |||||||||
| Italia | 30,5 | 20,2 | 22,2 | 11,5 | 7,4 | 5,4 | 1,8 | 1,0 | 100 |
| Provincia de Salerno | 42,3 | 25,5 | 21,3 | 6,2 | 2,5 | 1,4 | 0,5 | 0,3 | 100 |
| Piana del Sele | 41,2 | 23,6 | 21,0 | 8,0 | 3,4 | 2,0 | 0,6 | 0,2 | 100 |
| 0,01-0,99 | 1-1,99 | 2-5 | Año 20005-9,99 10-19,99 | 20-50 | 50-99,99 | 100 y más | Total | ||
| Italia | 2,4 | 3,6 | 8,5 | 9,4 | 11,2 | 16,1 | 10,9 | 37,9 | 100 |
| Provincia de Salerno | 5,4 | 7,3 | 15,0 | 10,1 | 7,0 | 6,4 | 4,4 | 44,4 | 100 |
| Piana del Sele | 5,6 | 9,4 | 19,9 | 16,4 | 12,0 | 11,4 | 7,3 | 17,8 | 100 |
| 0,01-0,99 | 1-1,99 | 2-5 | Año 20105-9,99 10-19,99 | 20-50 | 50-99,99 | 100 y más | Total | ||
| Italia | 1,6 | 2,9 | 12,3 | 8,9 | 11,8 | 19,7 | 15,0 | 27,8 | 100 |
| Provincia de Salerno | 4,6 | 7,9 | 16,3 | 11,5 | 9,0 | 12,0 | 8,5 | 30,2 | 100 |
| Piana del Sele | 5,2 | 8,3 | 16,9 | 15,4 | 13,8 | 16,1 | 9,4 | 15,0 | 100 |
La combinación entre, de un lado, cambio tecnológico y gestión orientada a la producción de cuarta gama y, de otro, la conservación de pequeñas dimensiones, ha empujado a muchas empresas a una situación cercana al monocultivo, también reco- nocida desde el punto de vista agronómico en investigaciones sobre la difusión deagentes patógenos que afectan a las variedades vegetales de la cuarta gama (Sigillo, Senape, Serratore e Infantino, 2014).
Este cambio ha creado una relación de dependencia creciente de los producto- res hacia los compradores, caracterizada por una fuerte asimetría empresarial entre producción y distribución, pues los compradores o son grandes marcas o venden a la Gran Distribución Organizada, que en Italia tiene una posición de predominio en el mercado de la cuarta gama, realizando alrededor del 65% de las ventas totales según estimaciones del 2012 (Casati y Baldi, 2014).
La Vega Alta del Segura de la Región de Murcia
En el sureste de España se sitúa la Región de Murcia que es, desde hace décadas, un enclave agrícola especialmente atractivo para comprender la organización del tra- bajo en el marco del capitalismo flexible de la agricultura globalizada del Sur de Europa. La Vega Alta del Segura es una extensa área agroindustrial especializada en la producción y exportación internacional de frutas en fresco. Los municipios que con- forman la centralidad del enclave son Abarán, Blanca y Cieza, con una extensión total de 567,42 km2 y una población de 55.000 habitantes (tabla 6).
| Población | Superficie Km2 | |
| Abarán | 13.179 | 115 |
| Blanca | 6.521 | 87,32 |
| Cieza | 35.115 | 365,1 |
| Región de Murcia | 1.467.288 | 11.313 |
El modelo productivo agroexportador, bien enraizado en el territorio y la cul- tura local, está sufriendo en las últimas dos décadas un importante proceso de moder- nización e internacionalización, caracterizado por la inserción en las cadenas globalesagroalimentarias y la incorporación de trabajadores migrantes, jóvenes y mujeres como mano de obra flexible y socialmente desvalorizada
Desde principios del siglo XX, la economía productiva de la Vega Alta del Segura ha estado centrada en la producción, manipulado y distribución de productos agríco- las primero para la conserva y posteriormente para fresco. La dictadura franquista promovió una reforma agraria que subvencionada a terratenientes y propietarios, pro- piciando la concentración de la propiedad de la tierra, y del poder local para impulsar en su beneficio la agricultura como sector económico relevante (Martínez Carrión, 2002). Las élites locales tenían como objetivo aumentar la productividad y rentabili- dad del sector. Para ello impulsaron su proyecto de modernización y dinamización de la agricultura, buscando insertarse en la economía agraria mundial mediante la recon- versión de cultivos de secano a regadío. El impulso definitivo al regadío se produjo con la construcción de infraestructuras hídricas y viarias que facilitaron el flujo de mer- cancías y permitieron “saltar la frontera” natural de las zonas de riego tradicional, irri- gadas por su cercanía al río Segura. Los años 80 no son solo los del expansionismo definitivo de la agricultura intensiva, son también los de la gestación de las transfor- maciones en las relaciones laborales, que devendrían más tarde en “conflictividad laboral” y en la conformación del “sindicalismo como factor de regulación de las pre- siones competitivas de la economía hacia la comunidad local” (Pedreño, 1998: 168). Las relaciones laborales agrícolas se ven alteradas por nuevas oportunidades de movi- lidad ocupacional para los trabajadores murcianos en el sector de la construcción, la hostelería y del empleo público, debido a la intensificación de los procesos de indus- trialización, urbanización y terciarización económica en la región.
Los trabajadores agrícolas y sus organizaciones sindicales ganaron poder de negociación, lo que llevó a un ciclo de huelgas y paros en reivindicación de demandas laborales históricas, como la regulación de las cotizaciones y contratos, el aumento de los salarios, el contrato fijo-discontinuo y la estabilización de los puestos de trabajo (Pedreño, Gadea y Latorre 2013). Mientras las mujeres seguían combinando el trabajo de cuidado y reproducción social con el mantenimiento de sus trabajos estacionales en el sector agrícola, principalmente en almacenes de envasado y manipulado, con el que obtenían una renta desvalorizada socialmente como complementaria a la del marido.
Desde los años 90 hasta la actualidad, aquella relativa escasez de mano de obra autóctona fue solventándose con sucesivas llegadas de trabajadores migrantes, cuyos derechos de ciudadanía estaban vinculados legislativamente a conseguir trabajo regu- lado. Trabajadores que eran y son movilizados como mano de obra eventual con alta disponibilidad y baja aceptabilidad en las condiciones de trabajo. Son trabajadores quedesarrollan estrategias de migraciones pendulares y circulares por todo el territorio español en busca de trabajo (Gadea, Ramírez y Sánchez 2014).
Desde hace décadas la estructura productiva agrícola del enclave es bastante homogénea, cultivándose principalmente frutas de hueso como albaricoques, ciruelas, paraguayos, melocotones, nectarinas y uva de mesa. Son producciones estacionaliza- das que se cultivan en campo abierto (fruta de hueso) e invernaderos (uva de mesa). En la actualidad el paisaje agroindustrial de la Vega Alta lo conforma un complejo entramado en red que articula plantaciones agrícolas hiperproductivas de frutas en fresco, de diferentes tamaños y nivel de tecnologización, con núcleos urbanos de nutrida población proletarizada y asalarizada disponible para ser reclutada según las eventuales e intensivas necesidades empresariales. En definitiva las relaciones sociales de producción son el resultado de la articulación compleja que realizan diferentes actores sociales de las reglas capitalistas de producción y distribución de mercancías (Pedreño 1998, 2001; Pedreño, De Castro y Gadea 2014).
Uno de estos actores son los productores agrícolas, que podemos categorizar en tres grupos.
El primer grupo son los pequeños agricultores que producen de forma indepen- diente para mercados nacionales y/o internacionales. No suelen cambiar el tipo de fruta que cosechan en función de la demanda, por las importantes inversiones que esto supone. Ellos son productores bajo la amenaza constante de ser expulsados del mercado por la obsolescencia de sus productos, la alta competitividad de precios que imponen los grandes distribuidores y las tensiones productivas e incertidumbres cli- máticas inherentes al proceso de plantación. Algunos de estos productores tratan de soslayar estas incertidumbres vinculándose a las grandes empresas, lo que les ofrece mayor seguridad, pero solo si cumplen estrictamente con las exigencias, protocolos y cánones impuestos por la gran agroindustria, las empresas certificadoras y los clientes extranjeros, perdiendo capacidad de decisión sobre el producto de su trabajo y capa- cidad de adaptación y competitividad, alejándose paulatinamente del principio de producción campesina.
El segundo grupo de productores serían los que se organizan en cooperativas agrícolas. En este punto existe una gran diversidad de tamaño, productos, número de asociados, cantidad de kilos producidos, temporalización del trabajo y mercados de venta, cuyo análisis excedería este artículo. Cabe destacar, sin embargo, que desde finales de los años 70 y comienzos de los 80 las cooperativas agrarias fueron surgiendo como un modo de producción agrícola que desde la horizontalidad pretendía impulsar la consecución de derechos laborales y una redistribución más justa de los productosdel trabajo. Este modelo ha ido poco a poco “adquiriendo una lógica de funciona- miento capitalista” (Pedreño, 2014: 34).
El tercer grupo es el de las grandes empresas productoras que integran todas las fases del proceso productivo, son las grandes demandantes de fuerza de trabajo asalariada y están plenamente insertas en la lógica de las cadenas globales agroali- mentarias. Son los agentes centrales de las transformaciones productivas que estamos analizando. Según estas tipologías y la relación de fuerzas entre ellas “las pequeñas explotaciones familiares agrícolas quedan marginadas y excluidas de un proceso de progresiva centralización/concentración del capital agroindustrial en grandes empre- sas y/o grandes cooperativas” (Pedreño, 2014: 31), cobrando un peso esencial las gran- des agroindustrias.
Otro aspecto históricamente importante para comprender este enclave produc- tivo agrícola es la propiedad de la tierra. Desde principios del siglo XX la propiedad de la tierra ejerció de “capa de plomo” (Pedreño, 1998) para el desarrollo industrial local, que deviene en débil. La tabla 7 muestra la evolución de la superficie agrícola y su dis- tribución según el tamaño de la plantación.
| 2005 2007 2013 | ||||||
| Abs. % Abs. % Abs. % | ||||||
| <1 | 10.871 | 1,83 | 5.675 | 0,99 | 4.826 | 0,95 |
| 1-2 | 17.742 | 2,99 | 12.289 | 2,15 | 11.240 | 2,21 |
| 2-5 | 57.515 | 9,68 | 39.652 | 6,94 | 28.373 | 5,58 |
| 5-10 | 33.607 | 5,66 | 38.087 | 6,67 | 36.722 | 7,23 |
| 10-20 | 52.176 | 8,78 | 51.904 | 9,09 | 45.605 | 8,97 |
| 2030 | 38.023 | 6,40 | 38.082 | 6,67 | 35.552 | 7,00 |
| 3050 | 55.352 | 9,31 | 59.044 | 10,34 | 58.414 | 11,49 |
| >50 | 327.112 | 55,05 | 318.196 | 55,72 | 278.163 | 54,73 |
| Total | 592.398 | 100 | 562.929 | 100 | 498.895 | 100 |
Del año 2005 al año 2013 se ha reducido en casi 100.000 hectáreas la superficie total agrícola de la Región, pero el porcentaje de fincas con un tamaño superior a 50hectáreas ronda el 55 por ciento del total. Por otro lado podemos observar como la Superficie Agraria Utilizable (SAU) ha disminuido desde el año 2005, pero las planta- ciones de más de 50 hectáreas en plena producción superaban el 55 por ciento en 2013, con mayor peso proporcional que en 2005 aunque con menos superficie total absoluta (tabla 8).
| 2005 2007 2013 | ||||||
| Abs. % Abs. % Abs. % | ||||||
| <1 | 3.422 | 0,86 | 3.443 | 0,86 | 3.598 | 0,96 |
| 1-2 | 8.834 | 2,22 | 7.826 | 1,96 | 7.372 | 1,96 |
| 2-5 | 32.701 | 8,23 | 28.461 | 7,11 | 20.869 | 5,55 |
| 5-10 | 25.560 | 6,44 | 29.696 | 7,42 | 31.643 | 8,42 |
| 10-20 | 41.019 | 0,33 | 43.340 | 10,83 | 36.657 | 9,75 |
| 20-30 | 26.821 | 6,75 | 29.160 | 7,29 | 29.986 | 7,98 |
| 30-50 | 43.243 | 10,89 | 42.211 | 10,55 | 37.220 | 9,90 |
| >50 | 215.546 | 54,27 | 216.083 | 53,99 | 208.519 | 55,48 |
| Total | 397.146 | 100 | 400.220 | 100 | 375.864 | 100 |
En cuanto a las relaciones de trabajo, ya hemos comentado que la temporalidad y la demanda intensiva siguen siendo la norma. El sector agrícola ha sido, y continúa siendo, un sector refugio para épocas en que crece el paro en el resto de los sectores donde tradicionalmente se emplean las clases populares.
El análisis de los contratos registrados en agricultura es útil para entender esta condición. Entre 2006 y 2013, se observa un descenso en el peso de los contratos a trabajadores inmigrantes sobre el total (del 51,5 al 44,6 por ciento), que responde no tanto al descenso de contratos en este colectivo (1.136 menos) como al incremento en 3.979 de los contratos a españoles (del 48,5 al 55,4 por ciento) (tabla 9).
| 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 | |||||||||
| Total | Número | 34849 | 32272 | 31348 | 31338 | 26733 | 26745 | 30257 | 37692 |
| Extranjeros | Número | 17947 | 16861 | 16505 | 17953 | 13256 | 12919 | 14236 | 16811 |
| % | 51,5 | 52,2 | 52,7 | 57,3 | 49,6 | 48,3 | 47,1 | 44,6 | |
| Españoles | Número | 16902 | 15411 | 14843 | 13385 | 13477 | 13826 | 16021 | 20881 |
| % | 48,5 | 47,8 | 47,3 | 42,7 | 50,4 | 51,7 | 52,9 | 55,4 | |
En definitiva, la reestructuración productiva en la Vega Alta de Murcia no se ha producido fundamentalmente por un cambio en las variedades producidas, sino por la forma de producirlas, a través de la inversión en tecnología y la organización de la fuerza de trabajo. Esto es, se han combinado la reorganización del gobierno de la fuerza de trabajo con el perfeccionamiento y la tecnologización de los procesos de producción, a través de inversiones que buscan, mediante tecnologías alimentarias, nuevas variedades hiperproductivas tempranas de los mismos frutos que se cultivaban desde hace varias décadas en la zona y que le hicieron tener reconocimiento interna- cional. Esta combinación permite a la patronal agraria local alcanzar su objetivo per- manente de incrementar sus beneficios en los procesos de trabajo, afianzar su inserción comercial en las cadenas agroalimentarias internacionales de productos en fresco y articular respuestas eficientes a la creciente competitividad del mercado mediante la reducción y control de los costos laborales, esto es, del trabajo vivo.
La organización social del trabajo: aspectos comunes y diferencias entre ambos enclaves
Los mercados de trabajo en ambas áreas son prototípicos del Sur de Europa, caracterizados por una alta informalidad, segmentación por género y etnia, elevada movilidad ocupacional-territorial, eventualidad, difusión de modalidades de produc-ción informales y un fuerte rol de las redes clientelares de poder (De Castro, 2014; Pedreño, 1998, 2001). En las siguientes páginas se muestran, por un lado, los procesos de convergencia que se han analizado en las dos áreas observadas con referencia al trabajo y las relaciones de producción y, por el otro, las diferencias registradas.
En síntesis, se destacan tres procesos similares que caracterizan el empleo del trabajo vivo de ambos enclaves: los procesos de inserción en las cadenas agroalimen- tarias; la integración productiva y la asalarización-internacionalización de la fuerza de trabajo. Las diferencias son relativas a dos procesos: la construcción de los mercados de trabajo agrícola y las formas de organización, privatización y externalización de las relaciones de trabajo. Sin embargo, estas diferencias no son profundas porque solo indican distintos procesos con muchas semejanzas.
Aspectos en común
El primer elemento en común se refiere a la inserción en las cadenas globales agrícolas de las dos áreas. La Región de Murcia y la Piana del Sele son dos enclaves productivos agrícolas intensivos, insertos en la nueva globalización agroalimentaria, que se funda en las constantes tensiones entre capital-trabajo, por un lado y, entre producción y distribución de las mercancías, por otro. En la carrera empresarial por satisfacer al mercado solo pueden correr quienes poseen capital y medios suficientes para competir con otros capitalistas.
En consecuencia estos enclaves productivos están sometidos a una intensa dinámica de concentración y centralización de los factores de producción (tierra, capi- tal y trabajo), que no siempre se traduce en datos detectables a nivel estadístico como, por ejemplo, la superficie agrícola utilizada. Sin embargo, estos tipos de procesos se pueden conocer a través de las entrevistas con los empresarios o la documentación pública de las propias empresas, que muestran cómo aquellas de dimensiones más grandes tienden a crecer alquilando la tierra de otras empresas o a través de acuerdos comerciales y, además, la importancia de las empresas de comercialización, especial- mente en el caso de los productos envasados.
Con la creciente hegemonía de las grandes empresas de producción y distribu- ción orientadas a la exportación, la centralización productiva intensiva en capital y trabajo ha operado a través de un proceso de colonización tecnológica y productivo- económica. Como señalaba en una entrevista un ingeniero agrónomo de una Organización de Productores de la Piana del Sele:
“Aquí se ha realizado un proceso de colonización tecnológica y econó- mica conseguido por los actores que manejan el mercado de la cuarta gama, especialmente intermediarios-compradores, empresas de transformación y supermercados”. (ingeniero agrónomo)
La colonización tecnológica se ha producido porque los grandes compradores y las empresas de transformación han impuesto tecnologías y maquinarias para conse- guir los estándares y las certificaciones internacionales necesarias para exportar hor- talizas y frutas. En este sentido, las actividades en el campo se han subordinado completamente a lo dispuesto por las certificaciones. La certificación Global Gap para la producción de baby leaf ha sido conseguida por 128 empresas agrícolas en la Piana del Sele y 12 empresas en el área de Murcia, mientras en esta última área es mayor el número de empresas certificadas para la producción de nectarina3.
La colonización económica se ha verificado porque se ha incrementado conti- nuamente el número de empresas de producción estandarizada, favoreciendo el incre- mento de la competencia y la caída de los ingresos por hectáreas, determinando un salto evolutivo para una parte de las empresas agrícolas locales con el cambio hacia una agricultura totalmente industrial. Este proceso ha generado una polarización de las estructuras productivas entre las grandes y medianas empresas o cooperativas y las pequeñas explotaciones, que progresivamente han perdido capacidad productiva y van quedando marginadas del desarrollo del modelo, construyendo un modo de pro- ducción y control del mercado laboral que excluye poco a poco otras formas de pro- ducción agrícola basada en principios considerados campesinos (Van der Ploeg, 2010).
Este proceso es coherente con la subordinación a las grandes cadenas de distri- bución de los países desarrollados, como muestra el hecho de que la Gran Distribución Organizada ejercita su predominio en el mercado, y su orientación a la exportación, destinada a responder a la demanda de productos frescos dentro de los nuevos hábi- tos de consumo alimentario de las clases medias. La orientación exportadora del modelo hacia los mercados europeos incrementa el poder de la distribución en la con- figuración de todos los procesos productivos y la gestión del trabajo. De hecho, la gran mayoría de las empresas agrícolas se han convertido en dependientes de un pequeño grupo de compradores y de las tendencias y modas consumidoras de los mercados internacionales.
El segundo proceso en común se refiere a la integración capitalista de las acti- vidades de producción, transformación y comercialización de productos agrarios en alimentarios, consecuencia del cambio de la centralidad de la producción a la centra- lidad de la distribución y circulación de las mercancías, mediadas por estrategias de marketing y packaging asociadas a la difusión de nuevos productos agrícolas. Este proceso de integración se ha fundamentado en la especialización hortofrutícola y en un número limitado de producciones. Esta especialización, que forma parte de las estrategias empresariales de desestacionalización y de adaptación de la producción a una demanda cada vez más diversificada y exigente, ha generado la constitución de los enclaves observados como espacios agrarios que garantizan la producción y la demanda de trabajo agrícola durante todo o la mayor parte del año, aunque los nive- les de empleo no son constantes y la demanda de trabajo sigue siendo en parte de tipo estacional.
Como ya se ha observado en diferentes contextos, se ha constatado una tran- sición en la estructura de la circulación del capital, “en la que el eje principal ha pasado de la producción a la distribución” (Dias y Cavalcanti, 2001: 84). Este proceso ha aumentado la importancia de las tareas de manipulado del producto agrario y ha reforzado el poder de la demanda en la organización de los procesos productivos, a través de las especificaciones sobre los productos y la utilización de sistemas de pro- ducción flexible justo a tiempo. El desarrollo de esta doble tendencia ha producido un contexto caracterizado por la subordinación de la fase de producción y de sus actores al resto de fases y actores de la cadena con los que se integran, debilitando especial- mente a las empresas de dimensión media y pequeña y a los trabajadores, contribu- yendo a la desaparición de la producción campesina y difundiendo relaciones capitalistas a lo largo de todas las actividades interesadas.
Existe un tercer elemento común, el proceso de asalarización e internacionali- zación de la fuerza de trabajo que ha generado “una profunda reestructuración de la composición de la fuerza de trabajo y del mercado de trabajo” (Segura y Pedreño, 2006: 385), teniendo en las mujeres y los trabajadores inmigrantes dos de sus colec- tivos más destacados. Históricamente, la asalarización se ha incrementado con la inserción de los migrantes en el trabajo agrícola. Desde finales de los años 80 en la Piana del Sele y de los 90 en el área de Murcia, la relativa escasez de mano de obra autóctona disponible para la agricultura fue solventándose con las sucesivas insercio- nes de trabajadores migrantes, cuyos derechos de ciudadanía estaban y están vincu- lados legislativamente a conseguir un trabajo regulado, especialmente en el caso de los no perteneciente a la Unión Europea.
En ambos enclaves, hombres solos procedentes de Marruecos y de otros países del norte de África, de algunos países de América latina, en el caso murciano, y de la India y de países del este de Europa en el caso de la Piana del Sele, se han insertado en el mer- cado de trabajo agrícola en condiciones de precariedad y vulnerabilidad (Pedreño, 1998, 2005; Segura y Pedreño, 2006; Avallone, 2017). Estos trabajadores migrantes eran (y son) mano de obra en condiciones de vulnerabilidad, lo que fue (y es) aprovechado por los empresarios agrícolas para movilizarlos eventualmente como fuerza de trabajo con alta disponibilidad, en una relación contradictoria entre trabajadores y condiciones de tra- bajo, pues “los procesos de intensificación de la agricultura permiten a estos jornaleros trabajar, aunque sea de manera eventual y precaria, durante casi todo el año” en dife- rentes territorios (Gadea, Ramírez y Sánchez, 2014: 139).
En conclusión, la combinación de los elementos comunes a ambos enclaves evi- dencia que el proceso de reorientación productiva hacia los mercados internacionales de las agriculturas locales, fundado en la estandarización y especialización productiva, está convirtiendo el trabajo vivo en una fuerza subordinada a la centralidad de las tec- nologías, con sus reglas abstractas y protocolos, y de la circulación de mercancías agrarias. En términos marxianos, se realiza un proceso de subordinación del trabajo vivo, fuente de la producción del valor, al trabajo muerto, el trabajo objetivado en los medios de producción; esto es, la dominación de las cosas sobre los seres humanos.
Procesos diferentes
A pesar de las elevadas inversiones en tecnología que caracterizan ambos enclaves, sus particulares procesos históricos, sociales y culturales de construcción de mercados de trabajo locales y las formas de propiedad de la tierra producen diferentes formas de organización y control de la fuerza de trabajo que, sin embargo, convergen hacia un proceso de debilitamiento de la mano de obra agrícola.
La primera diferencia en la construcción de los mercados de trabajo agrícola es el rol de los sindicatos. Aunque según los datos obtenidos durante el trabajo de campo los sindicatos no tienen actualmente un peso importante en la toma de decisiones en los convenios colectivos la capacidad de organización del trabajo por parte de las organizaciones españolas (UGT y CCOO), es superior a la del caso italiano. En la Piana del Sele hay presencia de sindicatos que firman los convenios de trabajo a nivel nacio- nal y local pero, en realidad, en el territorio solo está presente un sindicato, la CGIL,que, sin embargo, tiene pocos activos por diferentes razones, lo que no permite una organización sindical de la fuerza de trabajo.
Son numerosas las entrevistas que certifican un posicionamiento sindical diferente entre nuestros dos enclaves. En el área de Murcia la organización jornalera en torno a los sindicatos tiene un referente clave en las mujeres que trabajaban en el manipulado:
“A partir de los años 80 es cierto que con la sindicalización e incorpora- ción de mujeres… Ya no es porque viniéramos a ayudar a la economía familiar, sino porque necesitábamos ese dinero para otras actividades. Pensábamos que era nuestra entrada de dinero y que queríamos tener nuestra futura pensión, nuestra baja por enfermedad, si dábamos a luz tener una maternidad y un des- canso protegido (…) ha llegado la democracia, han aparecido las primeras leyes que le han dicho a los empresarios del sector que los almacenes no son sus casas sino empresas, donde la máquina, el capataz y los trabajadores ocupan un lugar con la importancia que cada uno tiene en su puesto. Ahí empezamos a decir, lo queremos por convenio. Este convenio va desde aquí a aquí, se paga este salario por hora”. (mujer, representante sindical en Murcia)
Una lucha sindical que se desarrolla en un ámbito complejo de continua rela- ción dialéctica entre patronal y sindicatos. Un proceso por la reivindicación de dere- chos laborales nunca acabado y con riesgos de reversibilidad si las relaciones de poder se modifica:
“Aquí se empezó a cotizar desde hace 8 o 9 años para acá, un dato importante. Aquí hay muchas trabajadoras que con sesenta y tantos años pues ni tan siquiera tienen los quince años cotizados. Y, bueno, es verdad que la cul- tura del sindicato sí ha sido de presionar un poco más y, efectivamente, hemos conseguido en todos los centros de trabajo que se cotice, que se pague el con- venio. Hay un dato llamativo, que en este sector se echan muchísimas horas extraordinarias y no se pagan prácticamente en ninguna empresa”. (varón, representante sindical en Murcia)
O como nos alerta una delegada sindical de una empresa que emplea un cen- tenar de mujeres en temporada alta:
“En los años 80 yo me acuerdo que hubieron movilizaciones, que ahí sí que nos unimos mucho los obreros y apoyamos y sacamos un poco para ade- lante esto, pero ahora… (…) hemos retrocedido 40 años”. (delegada sindical en Murcia)
La diferencia de movilización sindical entre los dos enclaves se observa también en las condiciones de posibilidad del surgimiento de nuevos sindicatos. En general, los trabajadores migrantes no se han sentido ampliamente representados e integrados por las fuerzas sindicales tradicionales. Como consecuencia del actual empeoramiento de las condiciones de trabajo ha (re)surgido entre los migrantes la necesidad de orga- nizarse sindicalmente. A comienzos del año 2016 nació la Agrupación Laboral Autónoma de Fuerza Agraria (ALAFA) que cuenta con unos 300 afiliados, sobre todo hombres marroquíes trabajadores del campo. La capacidad de movilización de este sindicato está siendo rápida por las conflictivas relaciones laborales y las condiciones materiales del trabajo que se desarrollan en los campos murcianos. Su primera apari- ción pública fue protestar por las duras condiciones de trabajo y las extenuantes jor- nadas laborales a las que son sometidos, causa principal de accidentes laborales in itinere, como el que acabó recientemente con la vida de cinco jornaleros marroquíes. La capacidad de movilización de este sindicato está siendo rápida por las conflictivas relaciones laborales y las condiciones materiales del trabajo que se desarrollan en los campos murcianos. Desde su surgimiento están siendo ninguneados por la patronal y partidos políticos (salvo Podemos Región de Murcia, que les ha apoyado en manifes- taciones y presentando mociones en la Asamblea Regional) y atacados por la prensa y los sindicatos tradicionales que tratan de desprestigiarlos asegurando que se trata de un “sindicato radical” que hace “proselitismo en las mezquitas”4. Lo cierto es que esta organización amenaza con desequilibrar la oxidada estructura de poder en la agricul- tura murciana, cuestión que asusta tanto a empresarios como a sindicatos de clase tradicionales.
La segunda diferencia es la referente a la regulación social del mercado de tra- bajo. En ambos enclaves existen procesos de privatización y externalización de la rela- ción de trabajo. En el caso murciano se realiza a través de empresas de trabajo temporal (ETT), mientras que en la Piana del Sele se realiza mediante la intermediación informal (De Castro, 2014; Ramírez, 2015; Avallone, 2016). En este clima de creciente dependencia y debilitamiento de la capacidad de resistencia de las clases populares trabajadoras, los agentes de intermediación laboral (formal e informal) están ganando poder en la gestión de la mano de obra. Apoyándose en relaciones laborales paterna- listas, códigos de lealtad y relaciones directas, todo pasa por “ganarse la confianza” o “tener nombre” (Ramírez, 2015), mediante modos de inserción de “acoplamiento for- zoso” (Gadea y Prieto-Carrón, 2014: 57).
En los últimos años en Murcia ha crecido la externalización de la contratación a ETT, lo que implica que las empresas empleadoras se desvinculen de las relaciones contractuales, trasladando a las ETT la responsabilidad de pagar el salario, la formación de los trabajadores, la salud y seguridad laboral. Este hecho oculta, en parte, que las precarias condiciones de trabajo de los empleados cedidos son contratadas (impues- tas) por las empresas usuarias. En la Región de Murcia, el sector agrario concentra la mayoría de contratos de ETT, hasta el punto de que en 2014 el 85,9% de los contratos realizados pertenecen a este sector (mientras que para el total de sectores los contra- tos de ETT representan el 37,3%). Entre 2006 y 2014 los contratos por ETT en ocupa- ciones agrícolas en la Vega Alta del Segura han crecido un 97%, de manera que en 2014 el 36,2% de los contratos en ocupaciones agrícolas fueron realizados por ETT, frente al 15,4% en 2006 (tabla 10).
| Hombres | EspañolesMujeres | Ambos | Hombres | ExtranjerosMujeres | Ambos | Total | |
| 2006 | 2,3 | 16,9 | 19,2 | 70,9 | 9,9 | 80,8 | 15,4 |
| 2007 | 1,1 | 14,4 | 15,5 | 76,8 | 7,7 | 84,5 | 16,8 |
| 2008 | 1 | 12,3 | 13,3 | 79,5 | 7,1 | 86,6 | 15,9 |
| 2009 | 2,8 | 15,7 | 18,5 | 75,1 | 6,4 | 81,5 | 20,6 |
| 2010 | 3,9 | 17,8 | 21,7 | 72,7 | 5,6 | 78,3 | 19,7 |
| 2011 | 7,6 | 7,5 | 15,1 | 69,2 | 15,7 | 84,9 | 21,7 |
| 2012 | 21,5 | 4,3 | 25,8 | 62,8 | 11,4 | 74,2 | 35,3 |
| 2013 | 29,2 | 3,5 | 32,7 | 61,2 | 6,2 | 67,4 | 43,3 |
| 2014 | 39,7 | 1,3 | 41 | 55,3 | 3,7 | 59 | 36,2 |
Por otro lado, las ETT consiguen reclutar intensivamente y en poco tiempo la mano de obra que les exigen sus clientes, apoyándose en las redes de reclutamiento ysociabilidad preexistentes entre trabajadores, cabezaleros y furgoneteros, que ya no establecen sus contactos solo en nombre de la empresa donde realizan su trabajo sino en nombre de la ETT que los contrata (Moraes et al., 2012; Gadea et al., 2015; Gadea y Prieto-Carrón, 2014). La gran mayoría de los trabajadores empleados por ETT entre- vistados en Murcia son peones sin cualificación que trabajan solo los meses centrales de la campaña de trabajo agrícola, con suerte encadenarán cuatro o cinco meses que- dando el resto del año sin trabajo, debiendo moverse y buscar otras fuentes de ingre- sos. Estos trabajadores eventuales con disponibilidad permanente son aquellos que están dispuestos a ser reclutados para las tareas agrícolas en cualquier fecha y para cualquier puesto de trabajo.
En la Piana del Sele el papel de las ETT es nulo. Su función está desarrollada por la intermediación informal, lo que se llama caporalato. Una diferencia significativa entre una y otra forma de intermediación es el carácter formal de las ETT y el informal del caporalato. Como explica un trabajador marroquí que ha trabajado en España y en la Piana del Sele:
“Los caporales no son buenos. Empresas que ofrecen mano de obra, empresas de mano de obra no son caporales. Como en España, yo he hecho con empresas así, tengo el seguro y todo, mientras que aquí con los caporales todo es diferente”. (jornalero marroquí, Piana del Sele)
La persona que realiza el rol del caporale garantiza la fuerza de trabajo just-in- time a los empresarios, realizando un servicio rápido que reduce los costes de trans- acción. Las razones de la permanencia y reproducción a lo largo del tiempo de esta forma de organización del ajuste entre demanda y oferta de trabajo son estructurales y no dependen de razones étnicas o culturales, porque es un fenómeno históricamente arraigado en el trabajo agrícola, que no ha empezado con la inserción de los trabaja- dores extranjeros en el sector. El sistema de intermediación simplemente se ha ade- cuado al nuevo tipo de mano de obra, sin discontinuidad en su manera de funcionar. La institución que gobernaba el acceso al trabajo para una parte de la mano de obra femenina autóctona ha pasado a incorporar a los migrantes, implicando en esta prác- tica también a algunos extranjeros para facilitar las relaciones y la comunicación.
Históricamente, el caporalato ha jugado un papel ambivalente porque, por un lado, este sistema es una garantía para quien busca un empleo para una jornada y, sobre todo, una temporada y, por otro lado, está fundado en una relación de subordi- nación individual, regulada de manera informal, en la que el caporale tiene una posi- ción privilegiada porque puede habilitar o deshabilitar el acceso al empleo para unaparte de los trabajadores. El caporale protege la mano de obra que envía porque es la garantía de su renta y, de manera distinta que los propietarios o gestores de las empresas agrícolas, no puede ser indiferente a las personas que trabajan, con las que tiene que reproducir una relación de confianza, evitando relaciones demasiado desfa- vorables para la mano de obra.
Desde el punto de vista estructural, el caporale participa en las relaciones de explotación del trabajo vivo porque vive de manera parasitaria sobre su actividad de producción. Desde el punto de vista de las relaciones cotidianas el caporale es una puerta de acceso y selección al empleo, siendo un recurso para las personas en paro o en condición de precariedad laboral. Una situación favorable a reproducir este tipo de relación contradictoria, que debilita el trabajo, favoreciendo a las empresas. El capo- ralato añade un nivel de subordinación en la relación entre trabajo y capital al igual que las ETT, pero no garantiza la formalización jurídica de la relación de empleo mien- tras esta es una condición necesaria para las empresas de intermediación reguladas. Hay aquí una diferencia importante entre la situación italiana y la murciana, que reduce en el segundo caso la fuerza de la informalidad y se convierte en una condición que debería favorecer el respecto de los derechos laborales, aunque no siempre es así.
El trabajo vivo
Tanto en La Piana del Sele en Italia como en la Vega Alta del Segura en Murcia, las estrategias empresariales articulan una compleja combinación de inversión en tec- nología e investigación, de nuevas variedades de frutas y hortalizas, con la segmenta- ción del mercado de trabajo y el control de los costos laborales del trabajo vivo.
Del análisis de los elementos en común y de las diferencias emerge la conver- gencia hacia la reorientación productiva y la intensificación de las relaciones sociales de producción capitalistas en los dos enclaves, caracterizadas por la centralidad de las inversiones en trabajo muerto que no producen valor. La inversión en tecnología se realiza a nivel productivo, en los almacenes de empaquetado y en el campo, con la difusión de los invernaderos de alta tecnologización, y la investigación en variedades productivas de frutas extratempranas, con la participación de institutos tecnológicos de colaboración público-privada. Es el caso, en Murcia, del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario, en colaboración con la empresaInvestigación y Tecnología de la Uva de Mesa S.L ; también en la Piana del Sele, de manera menos directa pero siempre activa a través de diferentes colaboraciones y la competencia que expulsa a productores “obsoletos” y económicamente débiles del mercado.
Junto a estas innovaciones, lo que se ha realizado, y sigue realizándose, es un proceso de acumulación y centralización de la propiedad de la tierra en manos de medianos y grandes inversores, como muestran los datos sobre la ocupación de tierra por parte de las pocas empresas con más de 100 hectáreas de superficie utilizada. Este proceso se basa en la financiarización de la agricultura conectada a la necesidad de créditos bancarios para invertir en tierra y tecnología.
Lo que se constata es la aceleración de la tendencia a la industrialización y estandarización de la producción agrícola, que requiere subordinar el trabajo vivo a las necesidades del mercado, es decir, a la circulación de mercancías agrícolas. El trabajo agrícola ha sido convertido en una apéndice de la estructura productivo-comercial general orientada por la competitividad e incremento constante de la productividad; insertado en relaciones sociales de producción fundadas en el control abstracto del trabajo, a través de la intermediación (formal o informal) privatizada y externalizada de la mano de obra, que determina un aparente abandono por parte de las empresas agrícolas del manejo de la mano de obra; y la regulación de las tareas en el campo a través de protocolos y estándares y reglas internacionales de calidad, certificación y producción formalizados.
El trabajo vivo tiene que confrontarse con las estrategias empresariales de extracción de plusvalía relativa y reducción de costos laborales. Sirva como ejemplo la respuesta de un director técnico de una gran empresa agroindustrial murciana sobre cuál era la proporción del coste de mano de obra en general en todo el proceso productivo:
“En el cultivo de un producción establecida puede estar en el 60% de margen (…) ¿qué pasa?, que en el último año todos los insumos han subido bas- tante. Me acuerdo que hace diez años posiblemente era 70 u 80% de mano de obra de gasto de cultivo. Y ahora pues está entre el 50 y 60%”. (gran productor)
A pesar de las elevadas inversiones en tecnología, sigue siendo central el control y disciplinamiento de fuerza de trabajo disponible para satisfacer la demanda inten- siva y temporal de mano de obra desvalorizada y vulnerable, que realice aquellas labo- res que no pueden ser sustituidas por máquinas, como es el caso de la recolección y el empaquetado manual. La condición de asalariados eventuales de estos trabajadores noes suficiente para garantizar rentas que permitan la reproducción social de las familias que, a modo de re-proletarización, articulan estrategias familiares de agrupación de rentas y recursos para el mantenimiento de la prole como forma de responder a la eventualidad en el trabajo agrícola.
Conclusiones
Las relaciones sociales de producción se establecen entre las empresas produc- toras y los trabajadores y las trabajadoras, esto es, entre las empresas y el trabajo vivo. El proceso de estandarización, la competitividad productiva y el flujo de mercancías entre las empresas agroexportadoras, dirigidos por los mercados internacionales, determinan una organización del trabajo vivo que lo incorporan a los procedimientos productivos mediante la subordinación a una modalidad de control abstracto, depen- diente por hechos establecidos fuera de los lugares de producción. Por otro lado, las estrategias empresariales de extracción de plusvalía relativa favorecen, cada vez más, la introducción y privatización de servicios y tecnologías, a la vez que reducen el poder de los actores productivos, determinando una relación asimétrica de poder.
Por tanto, como hemos afirmado, el trabajo se convierte en un apéndice del proceso productivo, una fuerza subordinada a la centralidad de tecnologías, reglas abstractas y protocolos. Esta conexión entre uso creciente de tecnología y control del trabajo se ha confirmado con la difusión de la producción de cuarta gama y de fruta envasada en fresco para los mercados internacionales. El proceso de fuerte mecaniza- ción de las actividades de trabajo en el campo no ha significado que el trabajo haya desaparecido, pero sí que ha reducido su papel económico y su visibilidad social. Este proceso de empobrecimiento relativo, desde el punto de vista económico y simbólico de la fuerza de trabajo, ha crecido a través de la ampliación y re-articulación del ejér- cito industrial de reserva que influye poderosamente en las condiciones de control que ejerce la patronal agraria sobre la mano de obra migrante.
Lo que se ha determinado ha sido una profundización en la articulación de los procesos de control social de la mano de obra, a través del fortalecimiento de la inter- mediación de la mano de obra, la difusión del ejército industrial de reserva y la inser- ción subalterna de los trabajadores migrantes. A nivel tecnológico, mediante la estandarización creciente de las formas de trabajo, que han anulado no solo la agri-cultura campesina sino también la autonomía laboral en los campos. Lo que se detecta es una convergencia en los dos enclaves estudiados hacia un modelo industrial de subalternización del trabajo vivo a las necesidades de valorización de las mercancías a lo largo de las cadenas productivas, que tiene como único límite social algunas formas de organización sindical del trabajo que, a pesar de su fragilidad o debilidad, están resistiendo desde el pasado o tratan de desarrollarse en la actualidad.
Agradecimientos
El trabajo de campo que sustenta el análisis del caso murciano se ha producido en el marco del proyecto Sostenibilidad social de los nuevos enclaves productivos agrícolas: España y México (ENCLAVES) fue financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (CSO201 - 2851 ) y dirigido por Andrés Pedreño Cánovas. Agradecemos los comentarios de los evaluadores anónimos.
Referencias bibliográficas
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Castro, C. 2014. “La desdemocratización de las relaciones laborales en los enclaves globales de producción agrícola”. En De cadenas, migrantes y jornaleros. Los territorios rurales en las cadenas globales agroalimentarias, coord. A. Pedreño, 59-77. Madrid: Talasa.
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