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				<journal-title>Revista argentina de cardiología</journal-title>
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					<subject>IN MEMORIAM</subject>
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				<article-title>Dr. Hernán Claudio Doval (1941-2024)</article-title>
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					<trans-title>Dr. Hernán C. Doval (1941-2024)</trans-title>
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					<institution content-type="original">Miembro Titular de la Sociedad Argentina de Cardiología. Autor Independiente</institution>
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		<p>Hernán Claudio Doval se recibió de médico en la Universidad Nacional de Buenos Aires, cursó su residencia de Medicina Interna en el CEMIC y a fines de la década del 60 fue convocado por Raúl Oliveri junto con Oscar Bazzino para conformar la Unidad Coronaria en el Hospital Italiano. Carlos Bertolasi había creado la primera Unidad Coronaria de Latinoamérica en el Hospital Argerich, un ámbito de la profesión cardiológica orientado en particular a la cardiopatía isquémica aguda. Comenzó una nueva etapa de la Cardiología, un ciclo de asistencia a la cabecera del paciente en cuidados intensivos con ceremonias de recorridas que asociaban a médicos de planta y residentes, práctica que se prolongó en Doval hasta el día de su accidente cerebrovascular meses atrás. Salvo unos pocos años en los cuales fue jefe del Servicio de Cardiología del Sanatorio Otamendi, su labor institucional se concentró con un régimen <italic>full time</italic> en el Hospital Italiano. El pensamiento fisiopatológico regía las conductas, y la disponibilidad de múltiples recursos (mediciones de gases en sangre, el catéter de Swan Ganz) permitían una exploración minuciosa hemodinámica individual. Efectuó en ese momento investigaciones sobre la hemodinamia del infarto, la oxigenación evaluada a través de la discrepancia ventilación perfusión y el shunt anatómico, inventó un nomograma para el manejo del estado ácido base y un extraño equipo que permitía medir el consumo de oxígeno a través de un filtro de anhídrido carbónico y un paracaídas; su mayor logro en ese momento fue la creación del “catéter de Doval”, una modificación del catéter K31 que con un electrodo colocado cerca de su terminación permitía guiar su colocación por electrocardiograma, sin requerir monitores caros y así medir la presión pulmonar. Nunca patentó ese catéter, que fue muy usado en terapias intensivas de baja complejidad en nuestro país y en muchos otros. Ya en la década del 70 el Hospital Italiano se consolidó en una escuela de cardiología que se ha mantenido en su excelencia hasta nuestros días, con Doval como uno de sus protagonistas centrales.</p>
		<p>La década del 80 implicó un cambio histórico en la medicina, con la cardiología como su especialidad de vanguardia en la evaluación de “preguntas sencillas con estudios de grandes dimensiones”, el manifiesto de Oxford que llevó a los estudios ISIS en Gran Bretaña y colateralmente al GISSI. Sobre la base de pruebas científicas que demostraban sin ninguna duda, por ejemplo, que la aspirina reducía la mortalidad del infarto agudo, surgió un nuevo pensamiento paradigmático que fue adoptado como hegemónico en la medicina contemporánea, la práctica “basada en evidencias”, mejor traducida por basada en pruebas científicas de beneficio clínico sobre eventos relevantes. Esta nueva realidad, que implicaba generar información que podía ser tomada comunitariamente para mejorar la salud de la población sobre bases irrefutables apasionó a Doval. Ya desde el primer Consejo de Emergencias en Cardiología en la Sociedad Argentina de Cardiología, Doval se animó a diseñar estudios para evaluar trombolíticos y relevamientos de diferentes patologías. Conformó y lideró el Grupo GESICA, que llevó a cabo un estudio multicéntrico con amiodarona, que demostró por primera vez que en pacientes con insuficiencia cardíaca avanzada un fármaco podía mejorar la sobrevida. Este hallazgo, que partió de la hipótesis del efecto antiarrítmico del fármaco y que sorprendió porque también disminuía la muerte por insuficiencia cardíaca avanzada, dio un fundamento racional a la utilidad de disminuir la frecuencia cardíaca en este cuadro, lo que luego fue consolidado por los estudios con betabloqueantes. No solo fue publicado en Lancet con la generosa colaboración de Peter Sleight (líder del grupo de jóvenes como Salim Yusuf en Oxford) y el JACC, sino que implicó múltiples presentaciones internacionales, conferencias y un diálogo con reconocimiento de los líderes del tema. Los fines de la década del 80 y los 90 fueron así un momento de explosión de proyectos multicéntricos nacionales e internacionales, en la Argentina ECLA, GEMICA, ENAI desde la Sociedad de Cardiología. Doval prefirió mantener GESICA como grupo independiente con la intención de explorar ideas propias y no formar parte de los estudios enlatados que luego se multiplicaron como forma rutinaria de exploración de nuevas</p>
		<p>moléculas por parte de la industria farmacéutica.</p>
		<p>Con la vocación de promover la investigación nacional independiente conformó el grupo GEDIC, y desde fines del 90 comenzó a dictar un curso de formación de investigadores clínicos en un momento donde estos conceptos eran poco conocidos en nuestro medio, curso que albergó a más de 1000 profesionales de la salud por más de 25 años. Dictó su última clase tres días antes de su accidente cerebrovascular. De este curso surgió la idea de una jornada de Evidencias en Cardiología que convocó a un grupo selecto de jóvenes estudiosos y tuvo como consecuencia el intento arriesgado de un libro sobre el tema, autofinanciado, en un formato pequeño en el año 2000, unos meses antes del lanzamiento del libro inmenso de Salim Yusuf. <italic>Evidencias en Cardiología,</italic> bajo el liderazgo de Doval, fue adoptado como una especie de libro de texto para la práctica de la cardiología de médicos jóvenes y residentes, creció de a poco a cuatro tomos y llegó en 2023 a su décima edición, con la suma de colaboradores nacionales e internacionales.</p>
		<p>El grupo GESICA quedó consolidado como un ejemplo de investigación independiente nacional, con las virtudes y limitaciones que eso implica: mantenerse independiente de la industria farmacéutica salvo para colaboraciones menores, con agencias de investigación nacionales que han ignorado por completo hasta hace muy poco la investigación clínica. Llevó adelante proyectos como el DIAL, una intervención telefónica a través de enfermería que demostró reducir la tasa de internaciones en insuficiencia cardíaca en forma práctica y económica, y estudios posteriores sobre Omega 3 en fibrilación auricular. En los últimos años, también, una exploración sobre factores de riesgo en sectores de villas de emergencia, que demostró una duplicación de la concentración de estos factores respecto de la encuesta nacional que omite a este sector de la población. La investigación condujo al entrenamiento de agentes poblacionales del mismo medio para intervenciones de prevención y tratamiento precoz.</p>
		<p>En la década del 2000 la SAC decidió un cambio en la política editorial de la Revista y convocó a Raúl Oliveri, a quien sucedió Doval como director. Partiendo de su conocimiento minucioso de las revistas líderes, de las cuales fue siempre lector cotidiano en papel en la biblioteca del Hospital Italiano, propuso no solo un cambio estético, sino múltiples modificaciones y la tradición de escribir editoriales sobre diversas temáticas de la medicina contemporánea. En esos editoriales, una parte de ellos recopilados en un primer libro, desplegó el enfoque de la salud en todas sus dimensiones culturales y socioeconómicas, la ética de la práctica médica, e incursionó en todos los avances de la ciencia contemporánea, desde la genética a la medicina regenerativa. De las concepciones sobre salud-enfermedad su guía fue Canguilhem, que participó de la resistencia francesa al nazismo y publicó luego <italic>Lo normal y lo patológico</italic>, la piedra fundamental de la concepción funcional valorativa en oposición a la naturalista-objetiva-biologicista. Esta concepción lleva a una medicina más atenta a los aspectos subjetivos y psicosociales, que hace a su dimensión ética. Esa etapa de la revista se transformó no solo en una mejora de sus contenidos, que lamentablemente no alcanzó para su indexación, sino en una especie de “club de debate” semanal sobre los temas más diversos de la medicina y la sociedad contemporánea. Y, también, ocupó el rol de director del Comité de Ética de la SAC por muchos años. En el Hospital Italiano creó junto con el Dr. Enrique Beveraggi la Unidad de Medicina Familiar y Preventiva, que dio sustento conceptual al exitoso Plan de Salud. A pesar de ser cardiólogo (o de no serlo, porque nunca obtuvo ni reclamó ese título formal) mantuvo un fuerte compromiso con la medicina general y familiar. Conocedor en profundidad de la historia de la medicina Social desde Bismarck, escribió en colaboración el libro <italic>Salud. Crisis del sistema. Propuestas de desde la medicina social</italic>. El enfoque de las “causas de las causas”, como denominó Salim Yusuf a los factores socioeconómico-culturales que subyacen a los factores de riesgo tradicionales, fue aplicado por Doval a cada uno de los temas que abordaba.</p>
		<p>Su formación como gran lector de filosofía de la ciencia y su cultura científica en general, le permitió transmitir en los cursos de formación de investigadores conceptos muy creativos del surgimiento y maduración de las ideas. Así Galileo, Newton, Poincaré, Popper, Bradford Hill, Bateson, confluían en un pensamiento epistemológico aplicable a la investigación clínica.</p>
		<p>Mantuvo a lo largo de toda su vida una ideología muy comprometida con la reivindicación de la necesidad de un cambio socioeconómico como contribución a una sociedad más igualitaria, parte esencial de su pensamiento médico y de muchos de sus proyectos.</p>
		<p>En estas breves líneas traté de resumir las dimensiones de su carrera profesional, su producción científica, su docencia en la investigación, publicaciones cardiológicas, sus contribuciones al pensamiento médico, de la sociedad argentina y la dimensión ética. En lo personal hice la residencia en el Hospital Italiano de 1977 a 1981, y colaboré con Doval en el Consejo de Emergencias, en la Revista Argentina de Cardiología y en GEDIC, es decir, muchas horas de trabajo conjunto que no hicieron más que incrementar mi admiración por su gigantesca dimensión humana y profesional, lo que hace a un indudable Maestro de la Medicina Argentina. Fui así testigo del desarrollo polémico de muchas de sus proyectos, del surgimiento desde la nada hasta la maduración en concreciones impensadas, de la apasionada (y obcecada) defensa de sus ideas, del único llanto que le vi cuando compartimos una mesa sobre la muerte en cardiología, a partir de un relato evocativo de sus primeras experiencias. Y a la distancia, creo que los centenares de médicos jóvenes que han pasado por la residencia de cardiología del Hospital Italiano o de sus cursos llevan la impronta de una mirada clínica erudita, muy humana y de una dimensión ética, quizás una de sus mayores herencias encarnadas en la misma práctica de sus discípulos.</p>
		<p>Para finalizar, quiero compartir esta poesía que Doval encontró en una feria del libro en un afiche del pabellón chino, atribuida a Bertold Brecht, aunque nunca pudo verificarlo ni aún con la ayuda del ChatGPT. La leía en el curso de metodología cuando se abordaba el tema de observación y surgimiento de las ideas de investigación.</p>
		<p>Para observar tienes que aprender a comparar. Para comparar necesitas haber observado.</p>
		<p>La observación genera un conocimiento y el conocimiento es necesario para observar. Observa mal, el que no sabe hacer nada con lo que haya observado. </p>
		<p>Para el manzano tiene un ojo más agudo el cultivador de frutas que el paseante, pero no ve exactamente al hombre quien no sepa que el hombre es el destino del hombre.</p>
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			</p>
			<p>Hernán Claudio Doval received his medical degree from Universidad Nacional de Buenos Aires, completed his residency in Internal Medicine at CEMIC (Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas Norberto Quirno) and at the end of the 1960s was summoned by Raúl Oliveri together with Oscar Bazzino to set up the Coronary Care Unit at Hospital Italiano de Buenos Aires. Carlos Bertolasi had created the first Coronary Unit in Latin America at Hospital Argerich, specially oriented to acute ischemic heart disease. A new stage of Cardiology began, a cycle of assistance at the bedside of the intensive care unit patient with ceremonial rounds associating staff physicians and residents, a practice that continued with Doval until the day of his stroke a few months ago. Except for a few years in which he was head of Cardiology at Sanatorio Otamendi, his institutional work was fully concentrated at Hospital Italiano. The physiopathological thinking governed the conducts, and the availability of multiple resources of blood gas measurements together with the Swan Ganz catheter, allowed a thorough individual hemodynamic exploration. At that time he carried out researches on the hemodynamics of infarction, oxygenation evaluated through the divergence between ventilation and perfusion and anatomical shunt, and he invented a nomogram for the management of the acid-base status, and a peculiar device that allowed the measurement of oxygen consumption through a carbon dioxide filter and a parachute. His greatest achievement at that moment was the creation of the “Doval catheter”, a modification of the K31 catheter, that with an electrode placed near its end allowed guiding its placement by electrocardiography without requiring expensive monitors to measure pulmonary pressure. He never patented this catheter, which was widely used in low complexity intensive care units in our country and in many others. Already in the 70s the Hospital Italiano was consolidated as a school of cardiology that has maintained its excellence to this day, with Doval as one of its central protagonists. </p>
			<p>The 80s, with the Oxford manifesto that led to the ISIS studies in Great Britain and collaterally to the GISSI study, brought about a historical change in medicine, with cardiology as its leading specialty in the evaluation of &quot;simple questions with large studies&quot;. On the basis of scientific evidence that proved beyond any doubt, for example, that aspirin reduced mortality in acute myocardial infarction, a new paradigmatic concept emerged and was adopted as hegemonic in contemporary medicine: the &quot;evidence-based&quot; practice, better translated as practice based on scientific evidence with clinical benefit on relevant events. This new reality, which implied generating information that could be taken up by the community to improve the population health on an irrefutable basis, was Doval's passion. Since the first Council of Emergencies in Cardiology, Doval felt encouraged to design studies to evaluate thrombolytics and surveys of different pathologies. He formed and led the GESICA Group that carried out the multicenter study of amiodarone, which showed for the first time that a drug could improve survival in patients with advanced heart failure. This finding, which was based on the hypothesis of the antiarrhythmic effect of the drug, and which was surprising because it also reduced death due to advanced heart failure, provided a rational basis for the convenience of reducing heart rate in this condition, later supported by studies with beta-blockers. Not only was it published in The Lancet with the generous collaboration of Peter Sleight (leader of the group of young people such as Salim Yusuf in Oxford) and the JACC but it also involved multiple international presentations, conferences and dialogues with the acknowledgement of the leaders in this field. </p>
			<p>The late 80s and 90s were thus a time of explosion of national and international multicenter projects, in Argentina ECLA, GEMICA, and ENAI from the Argentine Society of Cardiology (SAC). Doval preferred to maintain GESICA as an independent group with the intention of exploring his own ideas and not being part of the canned studies that were later multiplied as a routine form of exploration of new molecules by the pharmaceutical industry. </p>
			<p>With the desire to promote independent national research, he formed the GEDIC group, and since the late 90s he began to teach a training course for clinical researchers, at a time when these concepts were little known in our setting, hosting more than 1000 health professionals for more than 25 years. He taught his last class three days before his stroke. From this course came the idea of a conference on Evidences in Cardiology that brought together a select group of young scholars and resulted in the risky attempt of a self-financed book on the subject in a small format in the year 2000, a few months before the launching of Salim Yusuf's immense book. Evidencias en Cardiología (Evidences in Cardiology) under Doval's leadership was adopted as a kind of textbook for the practice of cardiology by young physicians and residents, and grew slowly from four volumes to reach its tenth edition in 2023, with the addition of national and international contributions. </p>
			<p>The GESICA group was consolidated as an example of national independent research, with the virtues and limitations that this implies: remaining independent of the pharmaceutical industry except for minor collaborations, and with national research agencies that have completely ignored clinical research until very recently. It carried out projects such as DIAL, a telephone intervention through nursing that proved to reduce the rate of hospitalizations in heart failure in a practical and economical way, and later studies on Omega 3 in atrial fibrillation. In recent years, there was also an exploration of risk factors in slum areas, which showed a doubling of the concentration of these factors with respect to the national survey that omits this sector of the population. The research led to the training of population agents in the same environment for prevention and early treatment interventions. </p>
			<p>In the 2000s, the SAC decided to change the editorial policy of the Journal and summoned Raúl Oliveri, who was succeeded by Doval as editor. Based on his thorough knowledge of the leading journals, of which he had always been a daily reader in the library of Hospital Italiano, he proposed not only an aesthetic change, but also multiple modifications and the tradition of writing editorials on various topics of contemporary medicine. In these editorials, some of them compiled in a first book, he unfolded the approach to health in all its cultural and socioeconomic dimensions, the ethics of medical practice, and made inroads into all the advances of contemporary science, from genetics to regenerative medicine. Concerning concepts on health-disease his guide was Canguilhem, who participated in the French resistance to Nazism and later published The Normal and the Pathological, the cornerstone of the functional-valuative criterion as opposed to the naturalistic-objective-biologistic one. This dimension leads to a medicine more attentive to subjective and psychosocial aspects, which makes its ethical dimension. This stage of the journal marked not only an improvement of its contents, which unfortunately was not enough for its indexation, but it also became a sort of weekly &quot;debate club&quot; on the most diverse topics of medicine and contemporary society. He also occupied the role of director of the Ethics Committee of the SAC for many years.</p>
			<p>At Hospital Italiano, together with Dr. Enrique Beveraggi, he created the Family and Preventive Medicine Unit, which gave conceptual basis to the successful Health Plan. Despite being a cardiologist (or not, because he never obtained or claimed that formal title) he maintained a strong commitment to general and family medicine. An in-depth expert on the history of Social medicine since Bismarck, he collaboratively wrote the book Salud. Crisis del sistema. Propuestas desde la medicina social. (Health Crisis of the system. Proposals from Social Medicine). The &quot;causes of causes&quot; approach, as Salim Yusuf called the socioeconomic and cultural factors underlying risk factors, was applied by Doval to each of the topics he addressed. </p>
			<p>His training as a great reader of the philosophy of science and his scientific culture in general, allowed him to transmit in the training courses for researchers very creative concepts of the emergence and maturation of ideas. Thus Galileo, Newton, Poincaré, Popper, Bradford Hill, Bateson converged in an epistemological thinking applicable to clinical research.</p>
			<p>Throughout his life, he maintained a very committed ideology with the claim for the need for a socio-economic change as a contribution to a more egalitarian society, an essential part of his medical thinking and many of his projects. </p>
			<p>In these brief lines I tried to summarize the dimensions of his professional career, his scientific production, his teaching in research, cardiological publications, his contributions to medical ideas, Argentine society and the ethical dimension. Personally, I did my residency at Hospital Italiano from 1977 to 1981, and I collaborated with Doval in the Emergency Council, in the Argentine Journal of Cardiology and in GEDIC, that is, many hours of joint work that only increased my admiration for his gigantic human and professional dimension, which makes him an undisputable Master of Argentine Medicine. Thus, I witnessed the controversial development of many of his projects, the emergence from nothing to their maturation in unthinkable concretions, the passionate (and stubborn) defense of his ideas, and the only tears I saw him shed when we shared a presentation on death in cardiology, from an evocative account of his first experiences. And from a distance, I believe that the hundreds of young physicians who have passed through the cardiology residency program at Hospital Italiano or his courses bear the imprint of an intellectual, very human clinical perspective and an ethical dimension, perhaps one of his greatest legacies embodied in the practice of his disciples. </p>
			<p>Finally, I would like to share this poem that Doval found at a book fair on a poster in the Chinese pavilion, attributed to Bertold Brecht, although he was never able to verify it even with the help of ChatGPT.</p>
			<p>I used to read it in the methodology course when the topic of observation and emergence of research ideas was addressed. </p>
			<p>To observe you must learn to compare. </p>
			<p>To compare you need to have observed. </p>
			<p>Observation generates knowledge and knowledge is necessary to observe.</p>
			<p>Observes wrongly he who cannot do anything with what is observed. </p>
			<p>For the apple tree the farmer has a sharper eye than the stroller, but man is not exactly seen by who is not aware that man is man's destiny</p>
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