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Preparación y aleatoriedad: las características políticas de las diosas Fortuna y Niké reflectadas en el arte de las calles de Bruselas
Acta Scientiarum. Human and Social Sciences, vol. 43, núm. 2, e58366, 2021
Universidade Estadual de Maringá

Filosofia


Recepción: 03 Marzo 2021

Aprobación: 04 Junio 2021

DOI: https://doi.org/10.4025/actascihumansoc.v43i2.58366

Resumen: Este trabajo tiene como objetivo demostrar la presencia de una virtud política (el planeamiento/preparación) en contraste con la ignorancia política de fiarse en la aleatoriedad (para simplificar, la suerte). Pero lo haremos por medio de las lentes de dos diosas (Niké y Fortuna) y de sus representaciones artísticas en la ciudad de Bruselas, unidas por su historia. Para ello, presentamos algunos lugares emblemáticos de Bruselas donde la lucha entre estas dos diosas se convirtió en una metáfora perfecta para los debates en torno de sus características del escenario político. Combinando estas estatuas y las cualidades de las dioses con la historia política de Bruselas, de invasiones, urbanismo y cambio de poderes. Para que se quede clara nuestra propuesta dentro de la tradición filosófica, mencionamos brevemente algunos filósofos, como Maquiavelo y Séneca. En esos casos, observamos cómo las estatuas de las diosas debaten virtudes que ellos mencionan en sus reflexiones. Por ejemplo, Maquiavelo le da al príncipe recomendaciones para aceptar, pero no confiar en los dones de la diosa Fortuna. El príncipe, si quiere conservar su poder, debe buscar preparación, orden y conocimiento. Concluimos diciendo que Bruselas aprendió sus lecciones después de algunas invasiones y derrotas, como la guerra de los nueve años, y la ciudad también lo demuestra por medio de estatuas de la diosa de la victoria Niké.

Palabras clave: metáforas, política, virtudes, Niké, Fortuna.

Abstract: This paper aims to demonstrate the presence of a political virtue (plannings, strategy) in contrast with the political ignorance of trusting in aleatory (to make it simple, just luck). However, united by history, we are going to do that through the lens of two goddess (Niké and Fortune) and their artistic representations in the city of Brussels. In order to do that, we present some emblematic places of Brussels where the fight between these two goddesses became a perfect metaphor for the debates around their characteristics in the political scenario. Combining these statues and the political qualities of the goddesses with Brussels’ history of invasions, urban planning and changing of powers. In order to allude to this debate in the tradition of philosophy, we briefly mention some philosophers as Maquiavel, and Seneca. In this cases, we observe how the goddesses’ statues dialogue with virtues that these two philosophers reflected upon. For instance, Maquiavel gives to the prince a recommendations to accept, but to do not trust in the gifts of the goddess Fortune. The prince, if he wants to keep its power, should look for planning, order, knowledge. We conclude by saying that Brussels learned its lessons after some invasions and defeats, as the Nine Years’s war, and the city exhibits these marks thorough to honours to the goddess of victory Niké.

Keywords: metaphor, politics, virtues, Niké, Fortuna.

Introducción

La diosa Fortuna en los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX, según García (2008), pasa a representar algo más que la simple inconstancia de la vida de los hombres individualmente, la Fortuna a lo largo de esos siglos ha servido para representar y recordar a los políticos de la inconstancia, la aleatoriedad de los cambios que sufren aquellos que están en el auge de la rueda de la Fortuna.

Tradicionalmente, en las imágenes de la Fortuna (Michael, 2021) (Figura 1) se muestra una rueda en la mano izquierda de la diosa y esa es usada para ofertar y tomar de vuelta sus regalos, cambiando según la voluntad de la diosa. La voluntad de la diosa cambia cómo los vientos que soplan las velas de las embarcaciones (al fondo de la imagen). La diosa sigue siempre a probar que los reyes son mortales, y por eso están sujetos a todas los problemas de los mortales, de modo que no se perciban por encima de los demás hombres. Reyes y esclavos son personas a los cuáles les puede ocurrir lo mismo si así lo quiere la diosa.



Figura 1. Fortune, engraving by Hans Sebald Beham, 1541. Image Nick Michael. La diosa romana de la Fortuna. Ella tiene en la mano izquierda la rueda usada para cambiar el destino de las personas. La esfera y la embarcación al fondo representan la inestabilidad de sus regalos (Michael, 2021).

Así, por causa de fiarse en tal diosa, la vida de uno sufre los mismos riesgos que a una persona que vive haciendo equilibrio encima de una esfera, que es una tarea destinada al fracaso. Por ello, la representación más compacta de la Fortuna es la esfera (también al fondo de la imagen).

La Fortuna siempre se encuentra opuesta a otras diosas que disponen de cualidades tradicionalmente opuestas a las suyas. Por ejemplo, el conocimiento, la sabiduría, la planificación. En todos los casos era el hombre quien estaba en el centro de las atenciones de esas diosas. Los consejos de la diosa Sabiduría y los regalos de la Fortuna eran dirigido a cada hombre individualmente.

Para hacer frente a la Fortuna, la tradición se vale de otra diosa para representar el tipo de fruto que uno obtiene se posee las características o cualidades que hacen falta en la política. Entre las diosas, una se llama Niké (Figura 2) y comúnmente es representada en las ciudades por ángeles que portan en una o las dos manos coronas de laurel y/o una palma o rama de olivo.



Figura 2. El ángel Nike de pie con coronas de la victoria sobre la esfera de la Fortuna (Foto del autor).

En virtud de portar esos objetos, que comúnmente representan la victoria, la diosa Niké en cuanto ha sido convertida en ángel, se pasa a nombrar como diosa de la victoria. Notemos que, así como la propia diosa Fortuna, Niké puede ser vista encima de una esfera. La diferencia es que la diosa Niké esta por encima de la esfera, como se estuviese por encima de la propia diosa Fortuna, la preparación y la planificación venciendo la aleatoriedad y la la inestabilidad de los regalos de la Fortuna.

En la ciudad de Bruselas hay muchas situaciones registradas en sus esculturas donde esa lucha entre la preparación y la aleatoriedad, así como las consecuencias de fiarse en la Fortuna, pueden traer para el gobernante. Intentaremos explorar esa relación aquí.

Las diosas Fortunas y Niké como principios de gobierno

De acuerdo con lo que hemos dicho antes, tradicionalmente la diosa Fortuna ha sido representada por una mujer. Ésta era encontrada en los primeros modos de representación sobre, o al lado, de una esfera y tenía una rueda que hacía girar el destino de hombres y reyes. La Fortuna, según García (2006) también era a veces encontrada con una representación de lo que sería una vela de una embarcación en sus manos (García, 2006). Es decir, con esta vela en las manos, la Fortuna nos intenta decir que la vida de aquellos que se entregan a sus mandos es tan susceptible a cambios como una vela lo es por los vientos del mar. En función de eso, García (2008) nos recuerda un trecho del texto de Séneca que decía

¡Oh Fortuna, que engañas con sus grandes bienes

a los tronos! Colocas en el precipicio

y en la inseguridad a los que con exceso se han alzado.

Nunca los cetros gozaron de apacible

reposo ni tuvieron un día seguro;

una angustia tras otra los fatiga

y agita su alma siempre un nuevo temporal.

No es tan furioso el mar en las Sirtes de Libia

al revolver las olas en su ir y venir,

y el agua del Euxino, vecina del nevado polo,

donde, sin tocar nunca las aguas azuladas,

da la vuelta el Boyero a su brillante carro,

cuando desde el profundo abismo es agitada,

no se enfurece tanto,

como al hacer rodar por la pendiente

la Fortuna a los reyes (García, 2008, p. 200).

Justamente en función de tal inseguridad, característica de la Fortuna, se suelen poner una mujer con una vela o con una rueda en las manos, pero siempre buscando el equilibrio sobre una esfera.

En el caso de la ciudad de Bruselas, en la plaza central, la diosa Fortuna está sobre una esfera y hay con ella dos objetos, una vela y una trompeta (Figura 3). La vela muestra como la fortuna cambia con los vientos.



Figura 3. La diosa de la fortuna se muestra de pie sobre la esfera de la inestabilidad de sus regalos (Foto del autor).

En diversas partes de Europa, la diosa Fortuna aparece como un tipo de recuerdo para aquellos que no son prudentes y se olvidan de que no hay reinados eternos ni modos de librarse de la presencia de la inseguridad y de los cambios, la suerte. Por ejemplo, Maquiavelo (2008) considera que los regalos de la Fortuna deben ser aceptados por el príncipe, pero sin que éste se fie o apoye su gobernabilidad sobre la Fortuna, pues eso sería lo mismo que ponerse sobre una esfera.

Sin embargo, el propio García (2006) nos dice en su libro que a partir de los siglos finales de la modernidad y los siglos iniciales de la contemporaneidad, el hombre se hace más consciente de sus límites y por ello, la Fortuna reapareció como un símbolo de recuerdo para la maduración. Uno ejemplo de esa maduración, de la confianza en el conocimiento y preparación en el arte y mitología es la diosa de la Sabiduría.

La Sabiduría igual que la Fortuna era tradicionalmente representada por una mujer, Atenea. A diferencia de la Fortuna, la diosa de la Sabiduría no se encontraba sobre una esfera, o en el lado de una esfera, sino sobre un cuadrado. El cuadrado representaba el equilibrio y la estabilidad que no se encontraba en la Fortuna. Así que es muy común ver la Sabiduría encima de un cuadrado.

Las propiedades que forman parte de la Sabiduría y de la Fortuna estaban destinadas a las personas en cuanto individuos, y no eran vistas solamente desde el campo de la política, sino prácticamente como enseñanzas para los humanos en sí mismos, una lucha de a quién se debería fiar para dirigir nuestras vidas personales, o públicas. Aún así, si el príncipe decide confiar el suceso de su gobierno en la estabilidad de la Fortuna, verá el fin de sus días de rey, pues que ponerse sobre una esfera es algo difícil cuando lo comparamos con ponerse sobre una piedra cuadrada. Como dice el autor:

Comparo la suerte con uno de esos ríos torrenciales que, cuando se irritan, inundan la llanura, arrasan los árboles y las casas, arrastran la tierra de un lado a otro: todos huyen de ellos, pero ceden a su impulso, sin poder detenerlos en ningún lado. Aun así, nada impide que los hombres actúen, construyendo barreras y diques, de modo que cuando se repite la inundación, o el río fluye por un cauce, o su fuerza se vuelve menos libre y dañina. Lo mismo ocurre con Fortuna, que demuestra su fuerza donde no encuentra un Virtù ordenado, dispuesto a resistirlo, y devuelve su ímpetu a donde sabe que no se han levantado diques ni barreras para contenerlos (Maquiavelo, 2008, p. 120, traducción nuestra).

Maquiavelo en su libro contrasta la ‘Virtù’ con Fortuna. ‘Virtù’ sería el uso de la ingeniosidad y la astucia para anteceder los cambios y prepararse para ellos. De esta forma se vencería la Fortuna, mientras se disfrutaría de sus regalos cuando eses nos fuesen ofrecido.

De manera similar que la Virtù, o la Sabiduria, la presencia de los ángeles de la victoria, confrontando a la Fortuna en las calles de Bruselas significa que aunque haya una parte de las cosas que no podamos controlar, que están en las manos de la Fortuna, los hechos de la organización, el conocimiento y la preparación nos salvan en parte de caer completamente en las manos de la Fortuna, que así nos traerá victorias y menores pierdas.

Entre las características de la Fortuna, distribuir regalos es su poder más atractivo, aunque su mayor bien y su mayor mal simultáneamente. Eso porque según la mayoría de los autores que trataran el tema de la Fortuna, todos o casi todos los regalos que la Fortuna distribuye, ella misma se los toma de vuelta, tarde o temprano. Justo por ello, Séneca nos dice:

Proclamo a gritos: evitad cuanto complace al vulgo, cuanto el azar nos procura; manteneos desconfiados y recelosos de todo bien fortuito. ¿Consideráis esto regalos de la Fortuna? Son emboscadas. Cualquiera de vosotros que desee pasar la vida en paz debe evitar en la medida de lo posible estos beneficios pegajosos que lastimosamente nos engañan también en esto: en que creemos poseerlos y quedamos sujetos a ellos.

Esta carrera conduce al precipicio. El término de esta vida encumbrada es la caída. Luego que la prosperidad comienza a empujarnos fuera de camino, no es posible detenernos o, al menos, hundirnos con la nave derecha, o de una sola vez (Séneca apud García, 2008, p. 198).

No hay dudas de que Séneca eligió cuidadosamente los términos empleados en este pasaje. De esa manera, el consejo que nos ofrece es que debemos estar atentos y recelosos, y evitar tales bienes fortuitos pues son beneficios peligrosos. El ejemplo es muy importante porque muestra en la practica cómo, ilusionados por los regalos de la Fortuna, los gobernantes despiezan la estabilidad de la Victoria pues sus consejos tardan los regalos.

Sin embargo, para el caso de un político, evitar beneficios puede que no sea apenas una cuestión de voluntad, puede que en ciertas ocasiones, sea mas bien necesario que no se evite tales beneficios. En esos casos, habría que usar la preparación, sea para reducir el prejuicio o el sufrimiento de cuándo la Fortuna nos toma sus regalos.

Por ello, Maquiavelo (2008) y Agudelo-González & Díaz (2013) nos llevan por un camino donde la Fortuna, aunque tenga presencia inevitable en la vida de un príncipe, y que no se canse de intentar desviarlo del camino de la prudencia y de la virtud, éste debe sacar provecho de los regalos que ella le da. Es más, Maquiavelo parece ser consciente de que la Fortuna tiene una gran parcela de actuación en nuestra vida y como consecuencia, lo que tenemos que hacer es minimizar el impacto negativo de sus acciones por medio de la estabilidad, el orden y la preparación, antecediendo situaciones que posiblemente se pueden anteceder, estando listos para ellas. Maquiavelo se nos enseñó eso y lo vimos arriba.

De ese modo, lo que debe hacer un príncipe es aprender a gobernar con la consciencia proporcionada por la ‘Virtù’, y, por ende, sabedor de la existencia de la Fortuna debe el príncipe hacer uso de los consejos de la ‘Virtù’, pero sin entregar su reino a los cambios de los vientos de la Fortuna. Así, como dijo García (2006), la función básica de la ‘Virtù’ maquiavélica es vencer o, al menos, hacer retroceder el poder de la Fortuna ( Maquiavel, 2008; Agudelo-González & Díaz, 2013).

La batalla entre Niké y Fortuna en el arte de Bruselas

En la Plaza Central de Bruselas, hay un ángel de la victoria puesto justo en una base que parece ser una esfera, lo que obviamente representa su superioridad sobre la Fortuna (Figura 2).

Muy interesante es que en la ciudad de Bruselas-Bélgica, por un lado tenemos imágenes del ángel de la Victoria en casi toda parte pública. El ángel está en museos, parques, plazas, etc. Por otro lado, efectivamente la diosa Fortuna, apenas aparece en un punto de la ciudad, que es en la Grote Markt (Grand Plaza), donde curiosamente comparte el espacio con otras estatuas y monumentos que nos sugieren algo más allá que una mera coincidencia. Muestra una lucha de valores, y en esta plaza, la sugerencia de que los gobiernos que se fiaron en la Fortuna cayeron. Las estatuas exponen lecciones y valores necesarios para los gobernantes, como organización, planificación y conocimiento. Por eso mismo, tras el bombardeo por las tropas de Luis XIV, en el siglo XIX la imagen de un ermitaño leyendo (Otrębski, 2014) (Figura 4), que ya exista, fue puesta cerca de la Fortuna (Figura 8a), como si estuviera ignorándola.



Figura 4. El ermitaño leyendo (Otrębski, 2014).

Juntas, esas son cualidades de las que uno de sus beneficios es la preparación para las adversidades. Así, no por casualidad toda la ciudad de Bruselas está llena de ángeles de la victoria, para recordarnos eso, pero también hay estatuas de la Fortuna. Bruselas es un caso modelo porqué sufrió con variados gobiernos e invasiones, como la guerra de los siete y nueve años, y las lecciones de Maquiavelo sobre la Fortuna le fueron útiles a los políticos y generales (uno de los generales mas desafortunados, Charles Alexander of Lorraine, que perdió muchas batallas, pero en 1744 fue nombrado Gobernador de Bruselas). En la Grote Markt, tras su reconstrucción, sigue ahí la estatua de la diosa Fortuna (Figura 3) estratégicamente puesta mirando hacia el centro de la plaza (en la Figura 5 dibujamos un círculo envuelta de ella).

Además, hay una otra estatua de la Fortuna, en el otro lado de la plaza, pero más pequeña (Figura 8a), que tiene a su lado el ángel de la victoria (Figura 8b). Considerando que prácticamente sólo hay una imagen de la Fortuna en esa plaza, no sería exagerado si preguntásemos ¿Porqué la imágenes de la Fortuna han sido puestas justo ahí? Bien, como respuesta podríamos acudir a una variedad de posibilidades, sin embargo, hay algunos hechos histórico-políticos de la ciudad de Bruselas que están conectados con la plaza y de ahí podríamos, al menos, sacar algunas interpretaciones muy posibles relacionadas con la Fortuna en el campo de la política, y acerca del ángel de la victoria.



Figura 5. Grote Markt. Dentro del círculo dibujado está la estatua de la diosa Fortuna (BonV, 2019).

Así, dejando de lado la hipótesis uno, de que alguien pudiera haber construido la estatua de la Fortuna sin haber pensado en los hechos históricos-políticos que hacen que la Fortuna se encaje perfectamente en ese sitio, todavía nos queda material para explotar como mínimo una otra posibilidad. Esa otra posibilidad, numero dos, es que la Fortuna haya sido puesta en la Plaza Central, y en la justa posición en que se encuentra dentro de la plaza, en razón de una clara consciencia del significado que tal obra tendría si fuera puesta donde está ahora.

Es obvio que ahora nos hace falta desarrollar los argumentos necesarios para la defensa de tal posición, pero estamos seguros de que si en realidad la Fortuna fue puesta en la Grote Markt apenas por coincidencia, ese hecho no deja de ser igualmente sugerente de una moraleja casi que divina, destinada a políticos y hombres comunes.

La Grote Markt, actualmente considerada patrimonio de la humanidad tiene, entre algunas estructuras de importancia política en la plaza, la Maison du Roi (Musée de la ville de Bruxelles o la Casa del Rey y el Hotel de Ville (ayuntamiento or Town Hall) (Figura 6a y b), representando la dinámica entre las virtudes y los niveles de poder.



Figura 6. (a) Casa del Rey, en holandés Broodhuis (Bread hall), (b) Hotel de Ville (Town hall) (Fotos del autor).

Al lado de la presencia de distintos poderes (militar, político), hay en la plaza los propios acontecimientos de carácter político que alimentan las posibilidades de la presencia de la Fortuna y Niké en la plaza. Desde luego, cabe aclarar que los hechos que vale la pena mencionar acerca de la Grote Markt empiezan antes de la construcción del monumento de la Fortuna, pero quizás sigue valiendo la pena aclarar por qué son de naturaleza política y corroboran la adecuación de la Fortuna en esa plaza y su relación con la política.

La plaza, aunque desarrollada en el siglo XI como un lugar para comercio, pasa al siglo XIV como un lugar de referencia del dinero y de importancia de las autoridades, en función de estar situada entre cuatro mercados de gran importancia, y por ello las propiedades en ese sitio eran muy valoradas. En el siglo XV, la ciudad compra algunas propiedades que estaban incomodando en la plaza, y así la convierte efectivamente en símbolo de poder, ya que es justamente en la primera mitad de ese siglo que se construye el Ayuntamiento (Town hall) (Figura 6b). Además, en el mismo siglo el antiguo mercado de pan se convierte gradualmente en una propiedad privada, llamada Casa del Duque. Pero después de la coronación de Charles V (duque de Brabante desde 1506), la vivienda pasó a ser Casa del Rey (Figura 6a)[1]. La Casa del Rey, construida por orden del la familia de los duques de Brabante y en especial el ayuntamiento, donde está el ángel Miguel derrotando el mal, son símbolos de nacimiento y destrucción del poder. En el siglo XVI, la plaza fue testigo de la quema de algunos mártires por la Inquisición. Cerca de 1563, el conde Lamoral y el conde de Hornes fueron decapitados en esa plaza. Solamente por estos detalles, se nota la importancia política de la Grand-Plaza y de las incertidumbres que cercan los regalos de la Fortuna.

En el siglo XVII, como la mayoría de las viviendas eran de madera, fueron reconstruidas en piedras. A finales del mismo siglo, Bruselas sufre por el bombardeo de la Guerra de la Liga de Augsburgo (guerra de los nueve años-1688-1697) y por ello la plaza es destruida casi completamente. Algunos años después la plaza fue reconstruida, pero muy poco preservada sufriendo con degradaciones, y al final del siglo XVIII fueron destruidos muchos monumentos del antiguo régimen. En el siglo XIX, la plaza fue reconstruida otra vez, y se colocó una fuente en el sector central justo donde a los condes eran decapitados (Figura 5).

Sin embargo, la fuente después fue trasladada para otro sitio. La diosa Fortuna fue construida en la última reconstrucción del siglo XIX y la colocaron sobre lo que se llama hoy de Maison Le Roi d’Espagne (Mansión del Rey de España) (Figura 3 y 5). La estatua de la diosa Fortuna (Figure 3 y 5) está mirando hacia el centro de la plaza, donde se decapitaba las personas. Pero también hay una vivienda que está al fondo de la plaza y al lado del Ayuntamiento y de la Casa del Rey, donde se encuentra la segunda estatua de la Fortuna (Figura 8a). Se trata de la casa del los duques de Brabante (Maison des Ducs de Brabant) (Zairon, 2016), reconstruida entre 1697-1698 (Figura 7a y b).



Figura 7. (a) La fachada de perto (Foto del autor); (b) La fachada de la casa del los duques des Brabante (Zairon, 2016).

Es interesante que en dicho edificio también se encuentra la diosa fortuna (Figura 8a) y la diosa de Nike en su fachada (Figura 8b), las cuales están prácticamente mirándose una a otra ( EmDee, 2011a, 2011b).

Lo curioso de esa vivienda es que en la fachada hay bustos de condes y duques (Figura 7a y b). Entre ellos, está por ejemplo el duque de Brabante, que en sus años de vida fue poseedor de prerrogativas de control del antiguo mercado y del molino, pero que tras problemas financieros se encontró en la necesidad de ceder derechos de muchas de sus prerrogativas y del molino.

No creo que podría ser más sugestivo que la ubicación de la segunda estatua de la Fortuna, mirando a los bustos, y la primera mirando al centro donde los políticos eran decapitados. En el caso del duque de Brabante (Figura 9), que antes fue muy poderoso, cae en desgracia y luego se vio obligado a conceder poder. Justamente algunos de los regalos que la Fortuna le había dado y que después naturalmente, le arrancó.



Figura 8. (a) Belgique - Bruxelles - Maison de la Fortune (EmDee, 2011a); (b) Belgique - Bruxelles - Grand-Place - Maison de la Renommée (EmDee, 2011b).



Figura 9. Busto del duque Joannes de Brabante (Foto del autor).

Sin embargo, es igualmente claro que la ciudad de Bruselas, después de un gran número de invasiones y conquistas sufridas (por Alemania, Francia, etc.), se ha recuperado y eso se debe también en gran parte a la organización y la planificación militar, científica, política, económica y social.

Así, no es casualidad que la ciudad de Bruselas esté llena de monumentos y estatuas en homenaje a las tropas belgas y sus victorias (Figura 10).



Figura 10. Nike protegiendo a los soldados que defendían a la ciudad (Foto del autor).

De ese modo, la forma en la cual algunas de esas victorias son recordadas es por medio del ángel de la victoria (Figura 2), por encima de la esfera (que representa la Fortuna), o por encima de un cuadrado (exhibiendo su estabilidad), como en el caso ángel de la victoria protegiendo con sus alas a los soldados belgas (Figura 10). En este caso, la estructura de la base donde está el ángel es cuadrada y robusta. Hay también otros ejemplos, como en una de las avenidas centrales de Bruselas, donde la estatua del ángel de la victoria (Figura 11) comparte la corona de la victoria.



Figura 11. Niké compartiendo la corona de la victoria (Foto del autor).

La Fortuna y Niké están distribuidas en la ciudad de Bruselas de una manera que nos recuerda históricamente que en el campo de la política, el dominio y el poder no sólo son pasajeros, sino también que aprender a convivir con los cambios es algo definitivo. Por otro lado, lo mismo nos recuerda que la organización y la planificación anteceden de algún modo las consecuencias de la inconstancia de la Fortuna, haciendo que salgamos victoriosos por no haber perdido todo lo que nos fue regalado. De ahí, la diosa Niké, como símbolo de conocimiento, preparación, contrastando a Fortuna y anunciando su victoria sobre la aleatoriedad de la voluntad de esta diosa.

Consideraciones finales

La ciudad de Bruselas, su historia y su política, es en muchos sentidos una gran clase de cómo la mezcla de arte, mitología y política sigue siendo muy rica, incluso si lo vemos apenas desde un punto de vista epistemológico. Además, Bruselas mientras la tomamos como la capital de la Unión Europea, deja a los políticos que ahora suelen frecuentarla y a nosotros, una moraleja. ¿A qué me refiero? Naturalmente que a la disputa entre, por un lado, como bien recomiendan Maquiavelo y Seneca, los que aprenden con la historia, adquieren conocimiento y se preparan para enfrentar las contrariedades, buscando los consejos de la sabiduría y de Niké. Por otro lado, están políticos que encantados por los regalos de la Fortuna, se olvidan de la historia, de los cambios de la voluntad de la diosa, sea en Bruselas, sea en otros países.

En este sentido, el valor de los estudios de historia, filosofía y política, de clásicos como Maquiavelo, parecen desafiar el tiempo, parecen aún hablar directamente con el presente, y de ahí apuntar a la relación entre el pasado con el presente y futuro, igualmente que el gobernante que conociendo e estudiando los ríos torrenciales de su tierra, no solamente construye diques y barreras, pero que los construyen con base en conocimiento, ciencia, historia y filosofía.

Referencias

Agudelo-González, A., & Díaz, J. A. C. (2013). Fortuna and virtue: An analysis of the prince and the mandrake by Nicholò Machiavelli. Desafíos, 25(2), 35-67.

BonV. (2019). Grote markt. Dentro del círculo dibujado está la estatua de la diosa Fortuna (Fotografía). Retrieved on December 09, 2021 from https://www.bonv.se/grand-place-grote-markt-in-brussels/

EmDee. (2011a). Belgique - Bruxelles - Maison de la Fortune (Fotografía). Wikimedia Commons-the free media repository. Retrieved on December 09, 2021 from https://bitlybr.com/GRJU4

EmDee. (2011b). Belgique - Bruxelles - Grand-Place - Maison de la Renommée (Fotografía). Wikimedia Commons-the free media repository. Retrieved on December 9, 2021 from https://bitlybr.com/FoWVp

García, J. M. G. (2006). La diosa Fortuna: metamorfosis de una metáfora política. Boadilla del Monte, ES: Visor Distribuciones.

García, J. M. G. (2008). Walter Benjamin: ángel de la victoria y ángel de la historia. In J. Beriain, & I. Sánchez de la Yncera (Eds.), Sagrado/profano. Nuevos desafíos al proyecto de la modernidad (p. 41-64). Madrid, ES: Centro de Investigaciones Sociológicas.

Maquiavel, N. (2008). O príncipe (M. Goldwasser, Trad.). São Paulo, SP: Martin Fontes.

Otrębski, A. (2014). Bruxelles Palac Ksiazat Brabancji (Fotografía). Wikimedia Commons-the free media repository. Retrieved on December 09, 2021 from https://bitlybr.com/kX91W

Michael, N. (2021, March 11). Fortuna or Fortune (Fotografía). Wikimedia Commons, the free media repository. Retrieved on December 9, 2021 from https://bitlybr.com/qjzVx

Zairon. (2016). Bruxelles Grand-Place Maison des Ducs de Brabant (Fotografía). Wikimedia Commons-the free media repository. Retrieved December 9, 2021 from https://bitlybr.com/muCWz

Notas

[1] Aunque se llame Casa del Rey, en holandés aún se llama Broodhuis (Casa del pan) por haber sido antes sitio donde se vendía pan

Notas de autor

deividegso@ufrb.edu.br



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