Entrevista

El traductor ideal: alguien que sabe traducir y sabe explicar. Entrevista a José Antonio Sabio Pinilla

Fernanda Christmann
Universidade Federal de Santa Catarina, Brasil
Morgana Aparecida de Matos
Universidade Federal de Santa Catarina, Brasil
Universidad de Vigo, España
Willian Henrique Cândido Moura
Universidade Federal de Santa Catarina, Brasil

El traductor ideal: alguien que sabe traducir y sabe explicar. Entrevista a José Antonio Sabio Pinilla

Acta Scientiarum. Language and Culture, vol. 43, núm. 2, 2022

Universidade Estadual de Maringá

Introducción

En esta entrevista, presentamos algunas preguntas sobre teoría y práctica de traducción portugués-español, además del estado de la cuestión sobre la historiografía de la traducción en Brasil y España a partir de las investigaciones de José Antonio Sabio Pinilla, profesor e investigador de Traductología en la Universidad de Granada, en España.

José Antonio Sabio Pinilla es profesor de Traductología de la Universidad de Granada, España. Es doctor en Filología Románica (1987), máster en Lengua y Literatura Portuguesa (1983) y graduado en Filología Hispánica (1980) y Filología Románica (1982), ambos por la Universidad de Granada. Se dedica a las investigaciones sobre enseñanza de traducción, paremiología, traductología y historiografía de la traducción. Desde los años 1980, trabaja con los pares de lenguas portugués (brasileño y europeo) y español. En la entrevista que sigue, hecha por correo electrónico en marzo de 2021, preguntamos al profesor Sabio Pinilla sobre el papel de la teoría en la práctica de traducción, además de los retos en la investigación contemporánea sobre historiografía de la traducción y sobre el estado de la cuestión de la historiografía de la traducción en Brasil.

Entrevista a José Antonio Sabio Pinilla

Pregunta: A partir de sus investigaciones y de su formación, ¿por qué estudiar traducción? Y ¿por qué estudiar la traducción portugués brasileño-español?

José Antonio Sabio Pinilla: Las razones para estudiar traducción son muy personales. Cada uno debe estudiar aquello que le guste y le atraiga. Quien quiera ser traductor ha de saber que es una profesión apasionante pero que requiere un gran esfuerzo y exige el dominio de una serie de competencias, no solo lingüísticas. Muchos estudiantes se desengañan cuando estudian traducción porque tienen una idea de la carrera que no se corresponde con la realidad, piensan que van a aprender lenguas y que van a viajar y a vivir en muchos países y luego se encuentran con la realidad, que es siempre más prosaica. Por eso, es fundamental tener vocación y sentirse atraído por la carrera que queremos hacer. Dentro del campo de la traducción existen perfiles muy diversos, como si dijéramos diferentes «profesiones», y muchas veces los traductores de un ámbito suelen desconocer el trabajo y las condiciones laborales de los otros. ¿Por qué estudiar traducción? Porque es una actividad interdisciplinar, muy diversa, poco rutinaria y que nos obliga a un aprendizaje constante. Hay una gama amplia de salidas profesionales, pero la opción más habitual es ser traductor autónomo.

Por lo que respecta a la elección de las lenguas de trabajo, depende igualmente de las circunstancias de cada uno; en mi caso, mi interés por las lenguas peninsulares me llevó al ámbito iberoamericano. De hecho, la mayoría de estudiantes que estudian portugués en España lo hacen pensando en Brasil atraídos por el imaginario que despierta en sus mentes este inmenso país, pero también por razones profesionales porque les abre las puertas a un extenso mercado. Además, la combinación portugués-español en España es minoritaria, así que los traductores de portugués tienen un campo de trabajo mayor y menos saturado.

Pregunta: En su artículo Por que a teoria da tradução é útil para os tradutores? (Sabio Pinilla, 2019), usted parafrasea una cita de Salvador Peña Martín (2011, p. 53): «Es cierto que hay traductores que traducen sin saber nada de teoría de la traducción y que también hay teóricos que teorizan sobre la traducción sin haber traducido nada». Con su experiencia como traductor y como investigador de Traductología, ¿cuáles son las relaciones que existen entre teoría y práctica de la traducción? En ese caso, ¿cuáles son las diferencias que podemos establecer y que sean útiles para los traductores de textos técnicos o teóricos y también para los traductores literarios?

José Antonio Sabio Pinilla: Yo no soy traductor profesional porque no vivo de la traducción. Soy traductor ocasional y mi profesión es la de profesor. Ambas actividades tienen mucho de vocación pero mi sustento proviene de la docencia y la investigación. Ahora bien, considero que para enseñar traducción es necesario haber traducido y haber reflexionado sobre los problemas que la práctica del traducir plantea. No olvidemos que la traducción es hoy día una disciplina académica y, como tal, incluye contenidos teóricos en los planes de estudios. Esto quiere decir que el futuro traductor debe conciliar la práctica con la reflexión de esa práctica, lo que nos lleva a la teoría.

Entiendo la teoría y la práctica de la traducción como dos caras de una misma moneda. Aunque se puede traducir sin haber estudiado teoría de la traducción, incluso sin haber estudiado el grado de Traducción, es conveniente tener conocimientos teóricos o, al menos, ser conscientes de por qué traducimos de una manera y no de otra. Uno de los cometidos del traductor, sobre todo si se ha formado académicamente, es ir un paso más allá de la mera práctica; un buen traductor profesional es aquel que, además de vivir de su trabajo, es capaz de justificar sus decisiones. Este sería el traductor ideal: alguien que sabe traducir y sabe explicar, si es necesario, por qué traduce de una forma y no de otra en función de diversos parámetros. En cierto modo, esa actitud encierra una postura ética ante el traducir y un compromiso con la profesión.

Como señalo en el artículo que mencionan en su pregunta, las aportaciones de las teorías deberían entenderse como sugerencias, orientaciones o pautas que se han de conciliar con la práctica. El traductor profesional quiere una teoría que describa y no limite, una teoría que analice lo que hacen los traductores cuando traducen y, al mismo tiempo, tenga en cuenta diferentes aspectos de la investigación académica desde un punto de vista interdisciplinario.

Por lo que respecta a la última cuestión, las diferencias entre la traducción técnica y la traducción literaria podrían resumirse, grosso modo, en que en el primer caso traducimos un lenguaje de especialidad, una terminología, mientras que en el segundo caso traducimos un estilo, la voz de un autor. En ambos casos, el traductor debe poseer un conocimiento temático y dominar las diferentes estrategias que la teoría, o mejor, las diferentes teorías, le proporcionan. Y, como es lógico, especializarse en un ámbito. Además, doy por supuesto que todo traductor es un buen lector.

Pregunta: ¿Cree que un traductor, sea técnico o literario, que se detenga mucho en una teoría, puede tener un resultado no satisfactorio en su traducción, o cree que la teoría siempre le ayudará a tener éxito en la traducción? ¿Piensa que la teoría puede interferir en el resultado de la traducción?

José Antonio Sabio Pinilla: En cierta manera, esta pregunta está respondida en la anterior. Mi concepto de teoría es flexible: un traductor técnico hace teoría cuando se documenta y consulta, por ejemplo, textos paralelos para conocer la estructura del género textual que traduce o cuando busca los términos especializados en las bases de datos. También usa la teoría cuando tiene en cuenta el encargo de traducción y sopesa las diferentes posibilidades que existen para traducir un texto aplicando las técnicas adecuadas. En el caso de la literatura, el conocimiento de la métrica en poesía o de los problemas que encierra un texto teatral o una novela formaría parte de la teoría que debe tener un traductor literario, además del conocimiento que tenga del autor y, por supuesto, de la formación que posea como traductor, sin contar otras habilidades innatas que marcan la diferencia de calidad entre un traductor y otro.

Todo traductor tiene un método de trabajo que obedece a una teoría interiorizada, producto de la práctica profesional y de las lecturas que ha realizado a lo largo de su vida. Todo ese bagaje le ayuda a traducir. Lo que el traductor no hace es consultar las teorías contemporáneas de traducción cuando traduce. La práctica es dinámica, exige un trabajo previo de preparación y otro posterior de reflexión. Un exceso de teoría puede llegar a ser contraproducente, ya que el traductor profesional tiene que producir traducciones y no textos teóricos.

Pregunta: Otra de sus líneas de investigación es la historiografía de la traducción. ¿Por qué cree que es importante investigar la historiografía de la traducción? Para usted, ¿cuál es la importancia de la investigación en historiografía de la traducción en el contexto contemporáneo de la Traductología?

José Antonio Sabio Pinilla: El estudio de la historiografía de la traducción es importante porque permite cartografiar la traducción en un espacio y tiempo determinados. Si nos ceñimos a la etimología del término podríamos decir que sirve para conocer el pasado de la disciplina y evaluar qué se ha investigado sobre la traducción a lo largo de la historia en un ámbito cultural. En este sentido, la historiografía dota a los Estudios de Traducción de una perspectiva dinámica que es fundamental para comprender el presente de la disciplina.

La institucionalización académica y los avances tecnológicos han ampliado el radio de acción de la traducción a nuevas especialidades y modalidades como resultado de un mundo cada vez más complejo y globalizado, que depende en gran medida de las tecnologías. La investigación historiográfica, en su vertiente histórica, nos recuerda que la traducción es una práctica milenaria que mantiene una estrecha relación con la historia cultural. Este tipo de investigación devuelve a la traducción su raíz humanística en un tiempo en que la tecnología se ha impuesto en la comunicación interlingüística. Reconozco la utilidad que tienen para el traductor profesional los programas informáticos, las memorias de traducción y las diversas aplicaciones multimedia, pero siento que los estudiantes delegan muchas de las competencias de traducción en las herramientas informáticas en detrimento de un trabajo más introspectivo que ponga en primer plano el encuentro del traductor con el texto. Creo que la dependencia excesiva de lo tecnológico está condicionando la forma de leer y, en cierto modo, está reduciendo la capacidad crítica y reflexiva de los estudiantes. Por eso, la historiografía de la traducción, en un sentido amplio, la práctica constante de la traducción y el análisis de traducciones, sean literarias o de otro tipo, son fundamentales para no perder de vista la labor más artesana del traducir.

Pregunta: Hay distintas metodologías de investigación en historiografía de la traducción. ¿Es posible listar algunos problemas que son recurrentes en la investigación en esa área?

José Antonio Sabio Pinilla: Un problema recurrente es el tratamiento de las fuentes. El trabajo histórico parte del material que encontramos en las fuentes y por la tanto es necesario saber explotarlas, lo que nos lleva a una cuestión de método. Existe una tendencia historiográfica de corte positivista que privilegia los datos, pero sin plantear problemáticas o cuestionarse el sentido de esos datos. Los datos por sí mismos son poco relevantes. Es necesario que estén bien contextualizados en función de unas hipótesis de trabajo. El discurso histórico es una narración a partir de documentos.

Otros problemas tienen que ver con la definición de las categorías espaciales y temporales que usamos en nuestras investigaciones y con los conceptos y el metalenguaje que cada investigador utiliza y que puede resultar confuso. Esto me lleva a insisitir, pese a ser evidente, en el carácter interdisciplinario de la traducción y en la variedad de conceptos que se toman de otras disciplinas y que se usan con sentidos diferentes como, por ejemplo, los conceptos de fidelidad, equivalencia o norma.

Por último, un breve comentario para recordar que la investigación historiográfica es el resultado de un contexto cultural específico y que ese contexto determina la visión de la traducción de ese ámbito.

Pregunta: ¿Hay alguna diferencia entre los términos historiografía e historia de la traducción? ¿Es posible considerar esa terminología como un problema en la metodología de investigación del área?

José Antonio Sabio Pinilla: Ambos términos pueden considerarse sinónimos. Ahora bien, si quisiéramos establecer una diferencia podríamos decir que la historia de la traducción hace referencia al material histórico, mientras que la historiografía abarca el ámbito del discurso del historiador, incluidas las cuestiones metodológicas y epistemológicas de la disciplina. No considero que ese matiz terminológico sea estrictamente un problema. Es cierto que en traducción hay un metalenguaje que cambia en función de cada enfoque o paradigma teórico. Pero eso tiene fácil solución si el investigador define antes el uso que hace del concepto y deja bien claro el punto de vista que adopta en su investigación. Yo suelo usar historiografía en la acepción del discurso del historiador, es decir, lo que los teóricos han dicho sobre la historia de la traducción. En cierto modo, serían las fuentes secundarias porque las primarias son las fuentes escritas y orales que nos permiten acceder a las traducciones, a las vidas de traductores y traductoras y a las reflexiones que nos han dejado sobre su labor.

Pregunta: En un libro organizado por usted y por Pilar Ordóñez López, llamado Historiografía de la traducción en el espacio ibérico (Ordóñez López & Sabio Pinilla, 2015), encontramos una compilación de las investigaciones desarrolladas sobre la historiografía de la traducción en lengua española. ¿Es posible, en los días actuales, establecer un referencial teórico de investigaciones hechas en lengua portuguesa brasileña, o que no sean en portugués de Brasil, pero que discutan la historiografía de la traducción en Brasil?

José Antonio Sabio Pinilla: Una pequeña matización: en ese libro intentamos dar una visión ibérica o peninsular y por ello incluimos entre los quince textos seleccionados un texto en catalán y otro en portugués, aunque efectivamente la mayoría está en español. Uno de los presupuestos que guía esa y otras investigaciones es que las cuestiones historiográficas alcanzan mayor sentido si ampliamos el foco espacial. Eso nos ayudó a observar una diversidad de temas en su aparente homogeneidad y a destacar métodos de investigación que provienen de enfoques propiamente historiográficos, pero también literarios, de la literatura comparada o ideológicos.

En cuanto a la pregunta sobre las publicaciones que discuten la historiografía de la traducción en Brasil, sería una investigación muy pertinente y diría que necesaria. Hay ya suficientes trabajos como para hacer un libro con una selección de estudios. En un artículo sobre la historia de la traducción de Brasil (Sabio Pinilla, 2020a), comento que sería interesante realizar una obra sobre el tipo de investigación historiográfica que se está desarrollando en Brasil y el papel que están teniendo en esta divulgación revistas como Belas Infiéis[1], Cadernos de Tradução[2] o Tradução em Revista[3] y editoriales como Pontes Editores[4] en cuya colección Estudos da Tradução están apareciendo, desde 2014, diversos volúmenes colectivos bajo la supervisión de la profesora Germana Henriques Pereira de la Universidade de Brasília. El objetivo sería hacer una especie de balance de la investigación que se está haciendo en el campo histórico de la traducción en Brasil a partir de una selección representativa de trabajos.

Pregunta: Para finalizar, ¿cuáles son las perspectivas futuras para los estudios en historiografía de la traducción? ¿Cuáles son sus proyectos futuros?

José Antonio Sabio Pinilla: Puedo hablarles de mi proyecto más inmediato en el campo de la historia de la traducción. Me gustaría profundizar en algunas de las líneas que planteo en «Contributos para uma história da tradução luso-brasileira» (Sabio Pinilla, 2020b), trabajo publicado en un libro de homenaje a la profesora Teresa Seruya, editado por la Universidade Católica de Lisboa. Se trataría de adoptar una perspectiva luso-brasileña para el período comprendido entre 1500 y 1822, es decir, desde el descubrimiento hasta la independencia de Brasil, a partir de un tratamiento comparado que concilie el punto de vista cronológico con el temático. Creo que ese enfoque ayudará a mostrar el profundo hibridismo de la traducción en lengua portuguesa.

Referencias

Ordóñez López, P., & Sabio Pinilla, J. A. (2015). Historiografía de la traducción en el espacio ibérico.Textos contemporáneos. Cuenca, EQ: Ediciones de la Universidad de Castilla La Mancha.

Peña Martín, S. (2011). En pocas palabras. apuntes de un trujamán. Madrid, ES: Instituto Cervantes.

Sabio Pinilla, J. A. (2019). Por que a teoria da tradução é útil para os tradutores? (W. H. C. Moura, M. A. Matos & F. Christmann, Trad.). Cadernos de Tradução, 39(3), 595-621. DOI: https://doi.org/10.5007/2175-7968.2019v39n3p595.

Sabio Pinilla, J. A. (2020a). A história da tradução do Brasil: questões de pesquisa. Tradução em Revista, 28(1), 13-31. DOI: 10.17771/PUCRio.TradRev.48156.

Sabio Pinilla, J. A. (2020b). Contributos para uma história da tradução luso-brasileira. In M. L. Moniz, I. C. Gil & A. Lopes (Org./Ed.), Era uma vez a tradução... Once a time there was translation... (p. 164-182). Lisboa, PT: Universidade Católica Editora.

Notas

[1] Disponible en https://periodicos.unb.br/index.php/belasinfieis
[2] Disponible en https://periodicos.ufsc.br/index.php/traducao/index
[3] Disponible en https://www.maxwell.vrac.puc-rio.br/rev_trad.php?strSecao=index
[4] Disponible en http://ponteseditores.com.br/loja/index.php?route=product/category&path=129_110
HTML generado a partir de XML-JATS4R por