La distopía de la tecnología
La distopía de la tecnología
Opción, vol. 33, núm. 83, pp. 599-619, 2017
Universidad del Zulia
Resumen: En este trabajo se pretende mostrar la importancia que el hombre ha dado a la técnica al identificarla como parte de su progreso y la manera en que la búsqueda de este fin lo ha llevado a olvidarse de sí mismo y colocar delante de sí la tecnología. Este exceso ha sido calificado como la distopía del mundo contemporáneo, al ser un aspecto negativo frente al desarrollo humano. Ello representa un llamado a la concientización, tema que se considerado prioritario por la crítica, respecto del impacto de la tecnología y otros fenómenos sociales como el capitalismo creciente.
Palabras clave: Distopía, Marshall McLuhan, Ecología de los Medios, Hombre, lenguaje.
Abstract: In this paper we will show the importance man has given the technique to identify it as part of its progress and the way in the search for this purpose has led him to forget himself and placed before him to technology. This excess has been described as the dystopia of the contemporary world to be a negative aspect against the development of mankind. It is a call to awareness, this subject should be priority at present, with regard to the impact of technology and other social phenomena like growing capitalism.
Keywords: Dystopia, Marshall McLuhan, media ecology, man, language.
INTRODUCCIÓN
El ser humano tiende a buscar la verdad y la felicidad como su último fin, o al menos esto es lo que clamaba Aristóteles en el siglo IV a. C. Y es por esto que el hombre se desarrolla en una sociedad en la que satisface cada una de sus necesidades naturales e intelectuales. Así hemos visto a lo largo de la historia la necesidad del hombre por crear un mundo perfecto en el cual se pueda encontrar a sí mismo y las cualidades que piensa son importantes para su completo desarrollo y el de su comunidad. Algunos de estos esfuerzos han sido calificados como utopías o lugares de sociedades perfectas donde todo es armonía y las condiciones favorecen el desarrollo de los miembros de la comunidad. Este tipo de lugares aún no se han encontrado, quizá por ello el término “utopía” o “no lugar”, ya que solo está presente en la mente de aquellos que la idearon. Asimismo, tenemos opiniones en contra de la utopía expresando la imposibilidad de un mundo como tal, en el que el hombre se encuentre sujeto a normas perfectas para su imperfecta naturaleza, el hombre de por sí, es un ser inacabado que se encuentra a sí mismo en las caídas o en el caos (LÓPEZ: 1991). Para otros, la utopía es una forma de ver los limitantes que tiene el hombre, aquello que es su fin, que le indica el camino a seguir pero al que nunca llegará. Es por ello que se ha creado como algo contrario, la distopía o utopía negativa; de ello trata este trabajo.
1 . EL LENGUAJE Y LA TÉCNICA
En nuestra búsqueda por un mundo mejor, los hombres hemos dispuesto dos capacidades al servicio de la sociedad y de nosotros mismos; en primer lugar,el lenguaje,que es la primera herramienta que permitió la interacción humana y la comunicación, a través de éste, el hombre ha evolucionado al mismo tiempo que el lenguaje se ha diversificado.
Así, para M. McLuhan, el habla fue la primera tecnología con la que el hombre pudo soltar su entorno para volver a asirlo de una manera nueva (MCLUHAN: 1996). El lenguaje es el lazo del intelecto y del mundo, a través del él podemos llamar o nombrar lo que se encuentra a nuestro alrededor. El hombre con el lenguaje genera una relación más estrecha con el mundo, pues lo reconoce como algo extraño a él, fuera de él y a su vez como parte de su realidad, pues el mundo es el lugar en el que vive, en el que se desarrolla.
Ya sea de una manera o de otra podemos afirmar que las palabras son complejos sistemas de metáforas y símbolos que traducen la experiencia en nuestros sentidos pronunciados o exteriorizados. Mediante la traducción de las experiencias sensoriales inmediatas en símbolos vocales, puede evocarse y recuperarse el mundo entero en cualquier momento. (MCLUHAN, 1996:86)
El hombre es el único ser sobre la tierra capaz de captar la realidad y darle un nombre con el uso de las palabras. Esto ha hecho que diversos autores se pregunten acerca de los términos que se utilizan para nombrar las cosas y si estos realmente dicen algo de las cosas o no. En este sentido, IVOR ARMSTRONG RICHARDS (1923) afirma que “las palabras no significan nada por sí mismas”, ya que, el sentido de las palabras siempre va de acuerdo a el cómo se utilizan. Sólo cuando un sujeto pensante hace uso de ellas, representan algo o tienen significado. Son instrumentos. Por ello el pensamiento tiene bajo su control a las palabras y decide el sentido de las mismas a partir del contexto utilizado.
Es así que, el lenguaje mediatiza nuestra experiencia de la realidad, y esta mediatización a su vez, forma parte de nuestra rutina. De ahí que la adquisición de un lenguaje transforme la práctica que el hablante tiene del mundo. Y por esto la experiencia varía de acuerdo al lenguaje que se use y en la forma en que se use y por ello, afirman algunos autores (INNIS: 1991), las sociedades son producto de su lenguaje y no viceversa, ya que la estructura mental que se produce al utilizar un idioma, permea nuestras acciones, pues es nuestro pensamiento el que antecede nuestras acciones.
Sin embargo, el lenguaje como creación del hombre tiene un punto importante qué destacar pues, así como extiende y amplía al individuo, pero también divide sus facultades ya que, el alfabeto provoca una separación del aspecto visual, del sonido y del significado, así como en sus efectos sociales y psicológicos. El individuo alfabetizado experimenta una amplia disociación de su vida imaginativa, emocional y sensorial, como hace tiempo lo proclamara Rousseau (y luego los poetas y filósofos románticos). Si bien el occidental alfabetizado sufre una gran disociación de su sensibilidad interior al emplear el alfabeto, también consigue la libertad personal de distanciarse del clan y de la familia. Por ello afirmará M. McLuhan que el individuo tribal tiende a ser conservador, mientras que el alfabetizado se proyecta hacia la liberalidad.
It follows, of course, that literate man, when we met him in the Greek world, is a split man, a schizophrenic, as all literate men have been since the invention of the phonetic alphabet (MCLUHAN, 1995:117).
En el caso de Aristóteles, el lenguaje oral era indispensable para el desarrollo de la inteligencia del individuo, del logos; la relación intersubjetiva era condición necesaria para la perfección del hombre pero ello no implicaba necesariamente una modificación esencial en el individuo, si bien es cierto con el desarrollo del pensamiento el hombre va modificándose, tal cambio es solamente accidental, pues el hombre permanece siendo hombre a través del conocimiento, no se transforma en otra entidad por el hecho de contener más o menos información (ANTON, LOGAN y STRATE, 2017)
El lenguaje nos obliga a convertir la realidad en una representación a través de las palabras; ellas son signos que nos llevan a la realidad misma y por ello las palabras, los nombres que componen el lenguaje son “medios” pues es a partir de ellos que somos capaces de quedarnos con la realidad de una manera intencional y abstracta.
En su obra la Aldea global, Marshall McLuhan presenta un modelo para estudiar el impacto estructural de las tecnologías sobre la sociedad. Este modelo surgió a partir del descubrimiento de que todos los medios de comunicación y las tecnologías poseen una estructura fundamentalmente lingüística. No sólo son como el lenguaje, sino que en su forma esencial son lenguaje, ya que utilizan símbolos que son codificados por el hombre para poder comunicarse. Su origen, proviene de la capacidad del hombre de extenderse a sí mismo a través de sus sentidos hacia el medio que le rodea. Las herramientas son parte del hombre, son como señala M. McLuhan, extensiones de sí mismo, por ello pertenecen a él y por ello también modifican su manera de pensar, su manera de actuar en el mundo.
El hombre moderno no es el mismo que el hombre de la prehistoria y esto en gran parte es por el uso de ciertos medios, de ciertos lenguajes.
Hoy en día, existen varias lenguas y el hombre es capaz de descifrar cada una de ellas y nombrar las cosas de acuerdo a esta diversificación. Así también, los medios por los cuales la palabra se transmite, se han diversificado a un grado inimaginable.
La segunda capacidad es la técnica, bien lo decía ORTEGA y GASSET (1999) el hombre no es sin la técnica. Así, en este ensayo denominado Meditación de la técnica, nos habla de que el hombre posee una inteligencia técnica, puede inventar nuevos métodos e instrumentos de modo que, lo que distingue al hombre del resto de los animales es su capacidad para modificar la correspondencia entre necesidades, aptitudes y condiciones favorables del medio (ORTEGA Y GASSET, 1999). Esta naturaleza, vista desde los seres primitivos con la invención del fuego, los utensilios, etc., se ha ido transformando, pues en la actualidad tenemos consciencia de nuestra capacidad de inventiva y ahora el hombre “antes de inventar, sabe que puede inventar” (ORTEGA y GASSET, 1999:33).Así, la técnica consiste en la reforma de la naturaleza, haciendo que las necesidades sean anuladas en la medida en que su satisfacción deja de ser un problema. Un hombre sin técnica, es decir, sin reacción contra el medio, no es hombre, dice nuestro autor, clasificando al ser humano como una especie centauro ontológico:
Por lo visto, el ser del hombre tiene la extraña condición de que en parte resulta afín con la naturaleza, pero en otra parte no, que es a un tiempo natural y extranatural, una especie de centauro ontológico, que medía porción de él está inmersa, desde luego, en la naturaleza, pero la otra parte trasciende de ella. (ORTEGA y GASSET, 1999:15).
Es a partir de esta Inteligencia técnicacomo el hombre se va desarrollando, crea medios para adaptar la naturaleza a sí mismo, es por esta razón que se habla ya de los medios como parte de la naturaleza humana, pues sin los medios el hombre no puede relacionarse con el mundo. De ahí que se hable hoy en día de la Ecología de los Medios, (conocida también como Media Ecology), la cual, con base en el pensamiento de Hebert Marshall McLuhan1, considerado como visionario y profeta de la comunicación del siglo XX, reflexiona en torno a los medios en la actualidad, el análisis del uso y aplicaciones de la tecnologías así como su impacto sobre los modelos y hábitos sociales.
La consolidación de una visión ecológica de los medios y la comunicación fue paralela a la difusión de las ideas ecologistas a partir de los años sesenta. Si bien el concepto de ecología de los medios fue oficialmente introducido por Neil Postman en una conferencia del National Council of Teachers of English en 1968, el propio Postman reconocía que Marshall McLuhan lo había utilizado a principios de esa década, en la época de mayor brillo intelectual del canadiense (The Gutenberg Galaxy es de 1962 y Understanding Media de 1964) ( SCOLARI, 2010:18).
Hebert Marshal McLuhan (1911-1980), nació en Edmonton, Alberta, Canadá. Estudió la licenciatura en letras y la maestría en artes en la Universidad de Manitoba.
En su teoría, se pueden identificar tres grandes eras en el desarrollo de la humanidad, las cuales se marcan por la aparición de algún medio de comunicación que se presentaron como un parteaguas en la historia del hombre. La primera, la era Tribal, en la que predomina la palabra; la segunda, la era de la Galaxia Gutenberg, también conocida como edad mecánica, y finalmente la era de la electricidad, donde aparece la imprenta y da origen a la “Aldea Global”, término que utiliza para describir las consecuencias socioculturales de la inmediatez de la comunicación rompiendo no sólo con las limitaciones del tiempo sino también del espacio, dando accesibilidad mundial de la información, generando transformaciones en el estilo de vida, permitiendo que todos los seres humanos, como si estuvieran en una aldea, puedan conocerse y comunicarse de manera inmediata. A esta última etapa, también la llama La edad de la Ansiedad:
Tras tres mil años de explosión especialista y de creciente especialización y alienación en las extensiones tecnológicas del cuerpo, nuestro mundo, en un drástico cambio de sentido, se ha vuelto agente de compresión. Eléctricamente contraído, el globo no es más que una aldea. La velocidad eléctrica con que se juntaron todas las funciones sociales y políticas en una implosión repentina ha elevado la conciencia humana de la responsabilidad en un grado intenso. Es este factor implosivo el que afecta a la condición del negro, del adolescente y de ciertos otros grupos. Ya no pueden ser contenidos, en el sentido político de asociación limitada. Ahora están implicados en nuestras vidas, y nosotros en la suya, gracias a los medios eléctricos. Ésta es la Edad de la Ansiedad, a causa de la implosión que empuja al compromiso y a la participación, muy independientemente de cualquier (punto de vista). En la edad eléctrica, ya no sirve el carácter parcial y especializado del punto de vista (MCLUHAN, 1996: 54)
En relación a esto, McLuhan afirmaba que los medios alteraban el sistema nervioso central, no había evidencia científica en su momento, sin embargo, hoy en día se ha demostrado ampliamente que ya sea leer o utilizar la computadora o cualquier otro medio, independientemente del contenido que tengan, producen efectos en las funciones cerebrales cada uno de manera distinta. Esto nos muestra cómo los medios afectan al ser humano no tanto en el mensaje sino en la forma en la que éste se presenta. El hombre se ve controlado por sus propia tecnología, ya que, si bien es cierto podemos cambiar el canal de la televisión, si no nos gusta un programa o bien apagarla en cualquier momento, esto implica que podemos medir el efecto de este medio en concreto pero, ¿podríamos elegir vivir en un mundo sin televisión?, de hecho podríamos decidir nunca subir en un barco o en un tren, pero no puedo elegir que no se encuentren en el mundo en el que vivo.
No tengo la libertad de optar por un mundo sin bombas, sin armas. Puedo apoyar el desarme, argumentar en contra de estos medios pero no liberarme de su influencia social.
De esta manera podemos afirmar que existimos en una relación dinámica con nuestras tecnologías y ellas nos alimentan así como nos alteran. Nosotros no tenemos el dominio ni carecemos totalmente del control, sino que nos movemos en el área que se encuentra en medio.
It´s always been the artist (…) who recognizes that the future is the present, and uses his work to prepare the ground for it. But most people (…) are ignorant of what the media do to them; unaware that because of their pervasive effects on man, it is the medium itself that is the message, not the content, and unaware that the medium is also the massage. (MCLUHAN, 1995: 237)
Por otra parte, la tecnología que desarrollamos y la técnica nos ayudan a abstraer información de nuestro medio ambiente; nos permiten acumular, compartir y conservar el conocimiento; a partir de ellas podemos comunicarnos y unirnos con otro y también nos permiten transformar nuestro ambiente y actuar en él o como Max Frisch comentaba en su Homo Faber, “technology is the art of never having to experience the world ”, los medios nos ayudan a desarrollarnos en el entorno pero condicionan nuestra relación con él, de manera que como explicamos anteriormente estos resaltan un aspecto de la realidad lo cual implica dejar de lado el resto. Para M. McLuhan los medios y la tecnología son extensiones del organismo humano además para él, nuestros medios adormecen nuestros cuerpos y nuestras mentes, por lo cual afirma que cada extensión es también una amputación, ya que, el medio que se extiende para alcanzar el mundo se sitúa entre nosotros y el mundo; esto llega a ser una barrera entre ambos. Y en tanto que barrera, el medio llega a ser parte de nuestro espacio, de nuestro entorno, de los límites que separan el sistema (nuestro sistema) de la realidad. Este tema ha sido desarrollado más ampliamente en el primer capítulo de este trabajo.
Cada vez que conocemos nosotros vamos filtrando la información, mediamos, o como Strate afirma acertadamente, el medio es la membrana del sistema y a su vez esa membrana somos nosotros. Porque aquello que se encuentra dentro del sistema, el contenido, somos nosotros y los límites que median con la realidad es la membrana que nos separa a su vez de lo “otro”.
Es de esta manera que podemos ver la importancia que tanto el lenguaje como la técnica han tenido en el desarrollo histórico del hombre, en la búsqueda por su utopía que quizá se ha transformado en distopía.
2 . DISTOPÍA Y EL MUNDO CONTEMPORÁNEO
La tecnología ha sido para el hombre un medio determinante para redirigir sus esfuerzos en la búsqueda de una sociedad con mejores condiciones que lo ayuden a encontrar la verdad y la felicidad, de tal manera que se piensa que el progreso está ligado a dichos medios, de manera que, si hay más tecnología, habrá más progreso y esto dará como consecuencia una mejor sociedad. Hoy en día hemos perdido el rumbo al identificar tales cuestiones artificiales con el fin que busca el hombre, es por ello que cabe hablar de la distopía del mundo contemporáneo, la cual se define no como algo totalmente contrario a la utopía, sino como López Keller (1991) lo explica, al señalar que la distopía, también denominada utopía negativa está relacionada con una denuncia de los desarrollos perniciosos de la “sociedad actual”, sean estos posibles o hipotéticos. Lo que encontramos con la visión de este “hombre actual”, es una extrapolación de la realidad presente. Así, BERNARD STIEGLER2 autor del libro: “La técnica y el tiempo” en cuya entrevista comenta que existe un divorcio entre la organización social, la organización espiritual, la lingüística, la política, economía, religión, epistemología, legal, metafísica, e incluso biológica, ya que todas estas esferas son sistemas que, de un sólo golpe, chocan, son volcados, estallados por el sistema técnico a través del dinamismo de la electrónica y de Internet3. Así, explica que la técnica se desarrolla de manera más rápida que el hombre mismo, hemos puesto todos nuestros esfuerzos en el progreso en la tecnologización de todos los procesos dejando atrás al hombre mismo. De manera que, el fenómeno de hominización es el fenómeno de la tecnocratización de la vida, el hombre no es nada más que la vida técnica. En su tesis expone que en la actualidad vivimos una crisis distópica, en la que la tecnología ha dejado atrás a la humanidad y la ha modificado haciéndola de algún modo esclava.
22 Bernard Stiegler (1952) filósofo y doctor por la Escuela de Estudios Avanzados en Ciencias Sociales, es presidente de la asociación Arsindustrialis, director del Instituto de Investigación e Innovación Centro Georges Pompidou, profesor de la Universidad de Londres (Goldsmiths College), profesor asociado de la Universidad de Tecnología de Compiègne y enseña en la ETH Zurich. http://arsindustrialis.org/bibliographiebiographie
En Man & Technics: Bernard Stiegler: https://www.youtube.com/watch?
v=ymtnUDAOEWc&t=186s
De esta manera, en cierto sentido la tecnología nos adormece, entumece los sentidos para dar paso a los medios que en cierto sentido ayuda y en otro destruye. Esta es la distopía de la tecnología, el verla como el fin del hombre, donde encontrará su perfección, su felicidad y no darse cuenta de los efectos contrarios que ésta también lleva consigo.
Así, hoy en día nos encontramos conectados a dispositivos que modifican nuestro comportamiento sin darnos cuenta de ello. Existen incluso tecnologías que nos pueden llevar a perder habilidades esenciales como la reflexión, la memoria, la concentración, etc., como la web que, de acuerdo a NICHOLAS CARR (2010) en su famoso bestseller The Shallows anuncia que el internet provoca en el hombre condiciones que antes no tenía, como la necesidad de obtener respuestas de manera rápida y concisa, los hiperlinks incluso favorecen la distracción en la pantalla, no nos permiten seguir leyendo sino que nos invitan a salir de esa página y saltar a otra cuanto antes. Hoy en día dice Carr que, el modo de leer está cambiando, la tecnología está modificando las condiciones que teníamos anteriormente y esto muestra que la tecnología trae consigo aspectos positivos, pero también negativos en el desarrollo del hombre.
Al parecer la tecnología está dejando atrás a la humanidad:
La humanidad ha co-evolucionado, o se ha individualizado a sí misma, a través del desarrollo de la tecnología, pero que hoy, en la era contemporánea postmoderna de alta tecnología, la tecnología ha comenzado a dejar atrás a la humanidad. En otras, palabras, que hay una desconexión entre la humanidad, la máquina y la tecnología, o lo que él denomina la técnica, que ya no nos posibilita desarrollarnos o humanizarnos a nosotros mismos (FEATHERSTONE, 2014: 149).
La necesidad del hombre del progreso identificado con la producción de tecnología, ha hecho al hombre deshumanizarse al perderse de vista en este camino tecnocrático, sin darnos cuenta, nos hemos convertido en esclavos de la técnica y no en dueños de la misma. La distopía consiste en la pérdida del hombre a consta de la tecnología, de los medios. Buscamos algo mejor con base en nuestro paradigma actual, el cual pensamos es erróneo o imperfecto. Es por ello que vemos a la técnica, a la tecnología como parte de esa perfección que ayudará al ser humano a ser mejor, a lograr un mundo mejor, perfecto es finalmente la utopía que no se alcanzará porque eso es en sí misma y por ello la hemos transformado en distopía, la degeneración de esta búsqueda perdiendo algo más importante, al hombre mismo.
Es por ello que hoy más que nunca necesitamos recuperarnos a nosotros mismos, darnos cuenta que el nuestro objetivo no necesariamente debe ser algo externo a nosotros sino algo que nos permita mejorar a la vez que a nuestra sociedad. Sin embargo, como bien anunció Heidegger: la verdad es que hoy el hombre no se encuentra en ninguna parte consigo mismo, es decir, con su esencia.
Los hombres buscamos algo mejor fuera de nosotros cuando lo mejor del mundo se encuentra dentro de sí, ya lo anunciaba Luciano Floridi en sus Cuatro Revoluciones: “When ever a task required some intelligent thinking, we were the best by far, and could only compete with each other” (FLORIDI, 2014:91). La tecnología, los medios que producimos, finalmente son el producto del hombre, quien posee lo que ninguna invención tecnológica podrá poseer: la racionalidad. Incluso se habla de Inteligencia artificial (AI) pero no porque sean inteligentes las máquinas, sino porque pueden realizar acciones inteligentes; allí radica su excelencia, ya que en sí mismos, la tecnología, el producto humano no es inteligente, su creador sí lo es.
Nuestra humanidad (en sentido calificativo) está en riesgo pues parece ser que los seres humanos somos cada vez menos humanos y más individualistas, y a la vez más “parecidos” entre nosotros siendo mimetizados por el capitalismo, como se refleja en la obra de IAN DAVIS (1972), Clima; este artista estadounidense utiliza su arte para cuestionar si el progreso tecnológico resuelve más problemas de los que crea, refleja su preocupación por el mundo en que vivimos y dice que se ha perdido la compasión (“nuestra compasión”) por la humanidad, reuniéndonos solo en pequeños grupos con los que establecemos relaciones pues en ellos encontramos “gente como nosotros”. Agrega que el ansia que nos caracteriza “por las posesiones” del mundo material “lo domina todo” (en CELDRÁN, 2013). Multitudes de hombres-hormiga que no revelan ni una pizca de personalidad o autenticidad: Visten igual porque se supone que no son individuos, sino que representan cierta intención humana, o la falta de ella (CELDRÁN, 2013).
3 , CONCLUSIÓN
A modo de conclusión, hemos visto cómo el hombre a través del lenguaje y de la técnica ha intentado transformar su entorno con el fin de alcanzar una sociedad mejor, una sociedad perfecta. Con ello no solo ha evolucionado a través de los años sino también coevolucionado con el medio, desde la prehistoria con la invención del fuego hasta la Aldea Global a la que ahora pertenecemos, todo ha sido creado por nosotros y a la vez, todo ello nos ha modificado. La tecnología o técnica, es un somnífero que adormece nuestros sentidos y deja paso al medio con lo cual la humanidad se encuentra en un momento determinante donde debemos elegir si toda esta creación nuestra será medicina o veneno para nuestra especie. Estamos en una realidad distópica, al observar a las nuevas generaciones, nuestro entorno inmediato y las comunidades globales destruyen su capacidad de socialización al enfocarse en la tecnología; los medios de comunicación han comenzado a obrar en contra de su propósito original, creamos medios con los que logramos estar conectados alrededor del mundo e irónicamente estamos dejando de interactuar entre nosotros, anteponiendo las máquinas al contacto social. Nos comunicamos a diario con “personas” escondidas detrás de una identidad cibernética, donde se crean prototipos de personalidades “ideales” y se puede jugar a ser otro y usar cualquier “máscara”, para esconder los defectos o engrandecer las cualidades, donde no nos da miedo opinar u objetar.
HEIDEGGER (1997) ya lo anuncia al referirse a la técnica: El querer dominarla se hace tanto más urgente, cuanto más amenaza la técnica con escapar al control del hombre. Hoy la amenaza es evidente, no podemos permitir que la deshumanización de la humanidad, sea el precio que paguemos por la tecnología; debemos desarrollar la conciencia de las nuevas generaciones, que son las más inmersas en esta alienación, pues ya sabemos que el problema no es la tecnología, el problema no son los medios, el problema es el hombre que se ha olvidado de ser hombre, y que incluso a veces juega a superior a sí mismo.
El panorama a futuro no se ve mejor pues vemos niños que son nativos digitales, que prefieren estar frente a un dispositivo móvil a jugar con otros niños. Vemos adolescentes que son “alguien” por cómo se presentan ante las redes sociales y que muchas veces reflejan ser quienes no son, perdiendo su identidad y dejándose llevar por patrones que no siempre benéficos. Nuestro día a día es cada vez más individualista, somos nosotros con la tecnología, creyendo estar interactuando con otros humanos, expresando nuestros sentimientos a través de nuevos lenguajes dirigidos a hombres, pero a través de un medio, olvidándonos del contacto físico, de la empatía, del diálogo.
Nos hacemos cada vez menos sociables a través de las redes sociales; parece contradictorio, pero es una realidad. Estamos olvidando lo que es el contacto humano y la expresión humana, se propagan constantes mensajes de tolerancia pero cada vez más intolerantes respecto de la interacción social, tan es así que preferimos estar acompañados de una mascota y abrazarla, mientras nos mandamos mensajes de texto con las personas que decimos amar; nuestras habilidades sociales se están reduciéndose y puede ser el efecto de amputación del que H. M. McLuhan habla, ¿será ese el sentido que nos está amputando la tecnología?
Ya tenemos un lenguaje universal, cualquiera podría pensar que eso une a la humanidad, pero al parecer ese lenguaje, el binario, nos está convirtiendo tan mecánicos como su misma naturaleza, ese lenguaje que sólo donde pareciera que el uno es la tecnología (la cual permanece encendida), y lo humano empieza a figurar como “un cero a su izquierda”4.
Tenemos de frente un gran reto, todos los educadores, adultos, padres de familia y cualquier persona que influya en la educación de las nuevas generaciones: lograr un equilibrio en el que se desarrollen las habilidades sociales del ser humano y que la tecnología no ampute los valores morales para poder aprovechar la tecnología como una extensión de nuestros sentidos sin sacrificar nuestra humanidad y sin ser dominados por ella.
44 Hago referencia a que tiene una naturaleza mecánica debido a está conformado sólo por dos cifras que representan niveles de voltaje, por lo cual su sistema de numeración natural es el sistema binario (encendido 1, apagado 0).
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