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Marcelo Rougier, El enigma del desarrollo argentino. Biografía de Aldo Ferrer1
Juan Odisio
Juan Odisio
Marcelo Rougier, El enigma del desarrollo argentino. Biografía de Aldo Ferrer1
El trimestre económico, vol. 91, no. 363, pp. 753-757, 2024
Fondo de Cultura Económica
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Notas y Comentarios Bibliográficos

Marcelo Rougier, El enigma del desarrollo argentino. Biografía de Aldo Ferrer1

Juan Odisio
Universidad Nacional Autónoma de México, Mexico
El trimestre económico, vol. 91, no. 363, pp. 753-757, 2024
Fondo de Cultura Económica
Rougier Marcelo. El enigma del desarrollo argentino. Biografía de Aldo Ferrer. (2022). Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica

Esta rica biografía de Aldo Ferrer es un merecido homenaje a uno de los más destacados economistas argentinos del siglo XX y, a la vez, un ejemplo de cómo es posible sobrepasar la dimensión individual para contar una historia social. Si Borges imaginó a un hombre que “concibió el desmesurado / proyecto de cifrar el universo / en un libro”, es posible conjeturar que Marcelo Rougier concibió el desmesurado proyecto de cifrar la historia económica argentina en un estudio biográfico. El resultado final, desenvuelto en 15 capítulos y casi 650 páginas, no corre sin suerte.

Ferrer fue un economista singular, absolutamente relevante no sólo como analista profesional, sino también como actor del mundo político e intelectual. En 1981, en su Nacionalismo y orden constitucional, señalaba: “he sido testigo, durante cerca de cuarenta años, de acontecimientos que he descripto en mis libros anteriores y, ahora, en éste. En más de una oportunidad fui protagonista de los mismos. No se asombre pues el lector, si insisto en analizar el desarrollo económico argentino a partir de un enfoque comprometido”. Durante los siguientes 35 años mantuvo ese compromiso, y por eso Rougier puede sostener que “la vida de Aldo Ferrer interpreta de modo prístino la trama de la historia argentina, latinoamericana y mundial de buena parte del siglo XX y los primeros lustros del siglo XXI. Su trayectoria evidencia las contradicciones y la agitación de esas décadas”.

No debe obviarse que, en un recorrido personal que se presenta tan fértil, no son menos las dificultades de su exploración y reconocimiento. En esa tarea el biógrafo cuenta con la indudable ventaja de haber conocido y trabajado con su biografiado. Por eso el estudio utiliza el análisis de las fuentes editadas por Ferrer, mas no se detiene en él. Además de examinar su vasta obra publicada (que comprende más de 20 libros e innumerables artículos, incluyendo 12 en El Trimestre Económico), el trabajo se enriqueció con el cotejo de papeles personales y entrevistas realizadas durante varios años al economista, así como a otras personas de su entorno familiar, social y profesional.

En una primera aproximación, puede notarse que a lo largo del libro se van modificando los términos del trade-off entre dimensión biográfica e historia social que Rougier presenta. En los primeros capítulos, al comenzar a ubicar al personaje en cuestión (nacido en 1927) y su contexto familiar, los trazos con que se pinta el panorama general son mucho más detallados. La realidad porteña, argentina y latinoamericana de los años veinte y treinta del siglo XX se describe minuciosamente. A partir de allí, y en la medida en que la vida de Ferrer comienza a ganar densidad, se observan cada vez más las disyuntivas del mundo (su mundo) desde sus propias vivencias, decisiones y escritos. Como experiencias fundantes para el joven economista, aparecen en el relato la exaltada movilización política que implicó la segunda Guerra Mundial como problema global y el surgimiento del peronismo en el plano local. Desde 1945 y hasta su muerte en 2016, transcurren por las páginas del libro los grandes eventos políticos mundiales, regionales y nacionales que presenció Ferrer.

Así, esta biografía configura un ejemplo de lo que en otro lado hemos llamado una “historia social de las ideas económicas” (Odisio y Rougier, 2022). Esa propuesta metodológica pretende superar el mero plano de las ideas (al modo de la historia del pensamiento económico “tradicional”), a fin de incorporar también una mirada sobre la esfera de inserción social, la actividad política, la gestión pública, las iniciativas académicas e institucionales, así como la dimensión material de cada figura tratada. En ese sentido, El enigma del desarrollo argentino. Biografía de Aldo Ferrer dialoga con la “nueva” historia intelectual de la economía, y recupera -en su particular modo- el concepto adelantado por A. W. Coats y David C. Colander en 1989, cuando definieron la “idea económica estrictamente como una concepción o noción de algo para hacer o llevar a cabo; un plan de acción”.

Por un lado, el libro aborda los análisis que Ferrer trazó sobre las posibilidades y las contradicciones de los modelos de desarrollo emprendidos en el país y la región desde 1950 en adelante. A partir de su reconstrucción, se destacan los elementos clave de su obra, los cuales dieron cuerpo a los conceptos centrales en sus escritos, entre los que sobresalen el “modelo integrado y abierto”, la política tecnológica y de “compre nacional”, la propuesta de “vivir con lo nuestro” y el análisis de la “densidad nacional”. Sin que esto agote su producción intelectual, se trata indudablemente de ideas-fuerza que permiten trazar el mapa de las preocupaciones ferreristas: respectivamente, condensan su postura sobre el desarrollo industrial (la necesidad de avanzar hacia los sectores “básicos” y la promoción de la integración regional), la innovación tecnológica y el papel de la demanda estatal, la crítica de las estrategias económicas basadas en el endeudamiento externo o el análisis del sistema político y las fuerzas sociales en pugna.

Por otro lado, más allá de los vaivenes del péndulo político-ideológico (que también Ferrer ayudó a conceptualizar en compañía de autores tan destacados como Marcelo Diamand, Guillermo O’Donnell, Juan C. Portantiero), existió también margen para que sus propuestas tuvieran aplicación práctica al ocupar puestos tan relevantes como el Ministerio de Hacienda de la provincia de Buenos Aires a finales de la década de 1950 o el Ministerio de Obras Públicas y el de Economía de la Nación algunos años más tarde. Si bien ésas fueron sus intervenciones más conocidas, no fueron las únicas que emprendió, al impulsar siempre una política económica de tinte nacionalista, industrial y estatista. Además, su gestión bonaerense permite identificar otro elemento revelador, que proviene del consenso desarrollista y cepalino de la época, referido a la necesidad de intervenir sobre la estructura de propiedad de la tierra y de avanzar hacia algún tipo de reforma agraria. En definitiva, la trayectoria de Ferrer ilustra de manera prístina una de las características del pensamiento económico latinoamericano que señaló Verónica Montecinos (2014) respecto a su notable inclinación hacia la política económica (orientada, a su vez, por los problemas manifestados por el subdesarrollo económico) más que hacia la búsqueda de realizar aportes teóricos “originales” a la economía política.

No es ocioso recordar que Ferrer fue el discípulo más destacado de Raúl Prebisch en Argentina. Y, si bien siempre se refirió elogiosamente a las ideas que su “maestro” le había transmitido como alumno de doctorado a finales de los años cuarenta en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, no por eso dejó de criticarlo cuando realizó el plan económico para la “Revolución libertadora”, el régimen militar que en 1955 expulsó a Juan Perón de la presidencia nacional. Sin embargo, el alumno siguió el mismo camino 15 años más tarde, cuando aceptó ser ministro de la “Revolución argentina”, un nuevo gobierno militar que había abrazado desde sus inicios una política conservadora y represiva. Al respecto, Rougier indica que Ferrer parece haberse arrepentido de esa decisión, porque le cerró puertas durante el gobierno peronista inmediatamente posterior, aunque lamentablemente no volvió a referirse a las contradicciones que enfrentan los economistas comprometidos con el juego del sistema político.

Como el mismo Prebisch -y a diferencia de muchos otros de sus colegas-, después de 1976 Ferrer no abandonó ni cambió lo sustantivo de su doctrina, a pesar del viraje en el consenso ideológico y teórico global, el cual se tornó cada vez más incompatible con el que ellos profesaban. Al contrario, es notable la coincidencia en ambos economistas respecto a la creciente inclusión en sus análisis de la dinámica política y el estudio de las fuerzas sociales detrás de los distintos programas de gobierno. En este sentido, ya en el siglo XXI Ferrer llegó a la conclusión de que el logro del desarrollo económico dependía, en última instancia, de la conexión virtuosa entre cuatro factores estructurantes de la “densidad nacional”: “la cohesión social, la impronta nacional de los liderazgos, la estabilidad institucional y el pensamiento crítico”. Lo que queda menos claro de la propuesta ferreriana es cómo se construye en la práctica histórica esa “densidad”. El concepto presenta una tensión entre lo descriptivo y lo normativo, en cuyo hiato anida la herencia del instrumentalismo prebischiano. Con todo, no debería pasar inadvertido que los últimos esfuerzos teóricos de Ferrer implicaron una relectura del trabajo emprendido desde su tesis doctoral -presentada en 1954 y que dos años más tarde se transformaría en su primer libro-, la cual llevaba por título y tema central El Estado y el desarrollo económico. Si es posible criticar puntos de indeterminación en sus proposiciones, no lo es su consistencia ideológica y el compromiso con los problemas del desarrollo periférico.

Rougier sostiene que Ferrer fue el economista argentino más importante del siglo XX con base en sus innegables aportes a tres dimensiones distintas de actuación: “desarrollo de teoría, difusión de ideas y su aplicación a través de la política pública”. Esta exuberante biografía seguramente propiciará la discusión respecto al aporte que realizó en cada una de esas esferas, ya sea en particular, o a su calibre como intelectual público, más en general. Pero al mismo tiempo permite asomarse a las zozobras y las alternativas que la sociedad y la economía argentinas -ubicadas en su cabal contexto latinoamericano y global- enfrentaron a lo largo de las más de siete décadas en las que Aldo Ferrer fue protagonista, intérprete y testigo privilegiado.

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Referencias bibliográficas
Coats, A. W., y Colander, D. C. (1989). An introduction to the spread of economic ideas. En D. C. Colander y A. W. Coats (eds.), The Spread of Economic Ideas (pp. 1-20). Cambridge: Cambridge University Press.
Ferrer, A. (1981). Nacionalismo y orden constitucional. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
Montecinos, V. (2014). Spanish-speaking South America: Politicized economic thought. En V. Barnett (ed.), Routledge Handbook of the History of Global Economic Thought (pp. 158-166). Londres: Taylor and Francis.
Odisio, J., y Rougier, M. (2022). Pensando el desarrollo latinoamericano en la segunda mitad del siglo XX. En J. Odisio y M. Rougier (coords.), El desafío del desarrollo: trayectorias de los grandes economistas latinoamericanos del siglo XX (pp. 15-28). Santander y Bogotá: Universidad de Cantabria/Universidad del Rosario.
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1 Marcelo Rougier (2022). El enigma del desarrollo argentino. Biografía de Aldo Ferrer. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
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