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La práctica social de la maternidad y de la paternidaden jóvenes estudiantes de nivel superior: un acercamiento a las problemáticas cotidianas enfrentadas durante la vida académica

Ana Gabriel Castillo Sánchez *
Práctica Privada, México

La práctica social de la maternidad y de la paternidaden jóvenes estudiantes de nivel superior: un acercamiento a las problemáticas cotidianas enfrentadas durante la vida académica

Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, vol. XXI, núm. Esp.II, pp. 103-123, 2015

Universidad de Colima

Recepción: 07 Septiembre 2014

Aprobación: 13 Marzo 2015

Resumen: En el presente texto se expone un análisis cualitativo comparativo de la práctica social materna y paterna de jóvenes mujeres y hombres estudiantes de nivel superior que tienen hijos. El objetivo del artículo es reflexionar sobre la manera en que la práctica social de la maternidad y de la paternidad durante la juventud origina diversas problemáticas cotidianas, las cuales son una muestra de la forma en que estos jóvenes combinan su experiencia materna y paterna con la vida académica. Los resultados que se presentan se generaron a través de entrevistas en profundidad realizadas a jóvenes madres y padres estudiantes de nivel superior de entre 19 y 26 años de edad.

Palabras clave: Estudiantes universitarios, Práctica social, Maternidad, Paternidad.

Abstract: The present text explains a comparative qualitative analysis about the maternal and parental social practice of young university student´s women and men that have sons. The objective of that article is to think about the way in which the social practice of the motherhood and parenthood during youth causes different daily troubles, which are a proof of how these young people combine their motherhood and parenthood with their academic life. The results were generated with the in-depth interviews to young university student’s aged between 19 and 26 years old.

Keywords: University Students, Social Practice, Motherhood, Fatherhood.

La práctica social de la maternidad y de la paternidaden jóvenes estudiantes de nivel superior:un acercamiento a las problemáticas cotidianas enfrentadas durante la vida académica

En este artículo se presenta un análisis cualitativo comparativo, realizado a los datos generados con la aplicación de entrevistas a profundidad a jóvenes mujeres y hombres, estudiantes universitarios con hijos, los cuales forman parte de la investigación doctoral: “La reconfiguración de la identidad en jóvenes estudiantes de nivel superior a través de la maternidad y la paternidad”, que desarrollo en el Doctorado en Ciencias Sociales. El interés en este sector de la población se produce por ser precisamente uno de los menos estudiados (de Garay y Casillas, 2001) en lo concerniente a la experiencia y a la vivencia de la maternidad y paternidad en la juventud y dentro de ésta, la que compete a los estudiantes universitarios.

El propósito es analizar las problemáticas enfrentadas por las y los jóvenes universitarios, tras la vivencia y la práctica social de la maternidad y la paternidad, de tal modo que a través del análisis de estos procesos se tenga un mayor conocimiento sobre la manera en que combinan su experiencia materna y paterna con la vida académica. Asimismo, resalta el hecho de que dichas problemáticas son enfrentadas de forma distinta de acuerdo al género; sin embargo, algunas son compartidas por mujeres y hombres.

Este artículo fue escrito específicamente para la revista Estudios sobre las Culturas Contemporáneas. Parte de entender a la cultura de acuerdo a lo propuesto por Giménez (2007:56-57), para quien ésta “es la organización social del sentido, interiorizado de modo relativamente estable por los sujetos en forma de esquemas o de representaciones compartidas, y objetivado en formas simbólicas, todo ello en contextos históricamente específicos y socialmente estructurados”. De este modo, se considera a la práctica social como una de las manifestaciones de lo que socialmente se concibe como cultura, de ahí que en este texto se consideren a la maternidad y a la paternidad como prácticas sociales.

Dentro de los estudios que se han realizado sobre la maternidad y la paternidad juvenil, se tiene que se han hecho desde disciplinas como la sociología, la psicología, la antropología y la salud pública, cuyas investigaciones se han centrado en las mujeres, por ser el sector en el que se evidencian de manera más clara los efectos de la maternidad, la cual va desde el embarazo hasta el nacimiento del hijo y sus implicaciones posteriores como deserción escolar, ausencias y bajo rendimiento y desempeño escolares (Chávez y Horta, 2002; Estupiñán y Rodríguez, 2009).

Ahora bien, dentro de las investigaciones que se han enfocado en ambos sexos, se encuentra la de Garay (2001), en la que el autor expone de manera sucinta algunos de los aspectos vivenciales que entrañan la vida de los jóvenes universitarios que son madres y padres, e igualmente hace hincapié en la omisión de las instituciones de educación superior en lo relativo a la consideración de las necesidades de este grupo estudiantil.

En cuanto a los estudios relacionados con el tema del desempeño escolar en los universitarios con hijos, se encuentran lo realizado por Montaño y Preciado (2006) así como por Quintal (2008), quienes analizan las principales circunstancias que contribuyen a modificar el desempeño académico de los (as) estudiantes en situaciones de gestación, maternidad y paternidad, el cual se ve afectado de manera diferente según la etapa en la que se encuentren los (as) estudiantes y según el género. Sin embargo, estas autoras no abordan los problemas que refieren a los aspectos emocionales, económicos y familiares.

Por su parte, Preciado, Acuña, García y Kral (2011) estudian los aspectos relacionados a la influencia que tiene el género en la dinámica de la vida cotidiana y escolar de estos jóvenes estudiantes. Mientras que los aspectos afectivos y de relaciones de pareja de la población estudiantil de nivel superior con y sin hijos son abordados en la investigación de Rodríguez (2010).

El texto que ahora se entrega a los lectores se encuentra dividido de la siguiente manera. En primer lugar, se hace mención de las consideraciones teórico-conceptuales que enmarcan la discusión, siendo éstas la cultura patriarcal y el género, la juventud, así como la maternidad y la paternidad. En segundo lugar, se menciona cuál fue la metodología empleada. En tercer lugar, se presenta el análisis hecho a los datos empíricos generados con las entrevistas a profundidad realizadas a las y los jóvenes universitarios con hijos, en específico aquéllos relacionados con las problemáticas enfrentadas, tras convertirse en madres y padres. Finalmente, se da paso a las conclusiones generadas con la discusión.

Consideraciones teórico-conceptuales Cultura patriarcal y género

La cultura patriarcal se refiere a todos los aspectos que entraña el patriarcado, el cual de acuerdo con Walby (1997) es “un sistema de estructuras y prácticas sociales en el que los hombres dominan, oprimen y explotan a las mujeres”1 (20) y a otros hombres. De acuerdo con Tubert (1991), el patriarcado se remonta a Oriente Medio en la Edad de Bronce; dicho término se refiere a la forma de familia fundada en el parentesco masculino y poder paterno sobre todos los miembros de su familia.

Asimismo, el patriarcado se caracteriza por el control de la sexualidad femenina, control que también ocurre en los(as) jóvenes universitarios por parte de instituciones como la familia, el Estado y las religiones, a quienes se les concibe como un grupo homogéneo en proceso de preparación profesional con miras a su inserción laboral a futuro; por ello, desde la visión del desarrollo humano, la aparición de hijos en esta etapa del ciclo de vida se considera un desfase e incluso un adelanto en las vidas de estos (as) jóvenes. Por lo tanto, combinar la vida académica con la maternidad y la paternidad origina diversas problemáticas emocionales, económicas, académicas y familiares a las cuales se enfrentan cotidianamente estas y estos jóvenes.

En este sentido, el patriarcado es una construcción sociocultural que, de la mano del género, permite reflexionar sobre las vivencias y las subjetividades que componen las experiencias maternas y paternas de los jóvenes universitarios. Para Lamas (2005), el género es “el conjunto de ideas sobre la diferencia sexual que atribuye características ‘femeninas’ y ‘masculinas’ a cada sexo” (53). El género, entonces, se funda en las características anatómicas de las personas para establecer lo que compete ser y hacer a las mujeres y a los hombres dentro de una determinada sociedad.

La cultura patriarcal contribuye al establecimiento de los patrones y de las normas sociales que guían el comportamiento a seguir para mujeres y hombres en todas las esferas de sus vidas, como es el deber ser derivado de un orden social, el cual, en palabras de Bourdieu (2010), “funciona como una inmensa máquina que tiende a ratificar la dominación masculina en la que se apoya: es la división sexual del trabajo” (22).

Al respecto, Walby (1997) menciona que “el patriarcado en un nivel más abstracto existe como un sistema de relaciones sociales”(20). 2 El patriarcado crea de este modo una cultura, una forma de concebir las relaciones y prácticas sociales entre mujeres y hombres. En el caso de las y los jóvenes universitarios estas relaciones y prácticas sociales se observan a través de la forma en que combinan su experiencia como madres y padres con la vida académica, lo cual origina diversas problemáticas como resultado del orden social que establece el deber ser para los jóvenes. Así, estas mujeres y estos hombres deben combinar el deber ser de su papel como madres y padres, con el de estudiantes y, a la vez, en algunos casos, con los papeles de cónyuges y trabajadores (as).

Juventud

El concepto de juventud es considerado en este texto como una construcción sociocultural ligada a aspectos históricos, regionales, de género, de estrato social y relaciones de poder (Bourdieu, 1990; Brito, 1998, 2002; Reguillo, 2000; Pérez, 2008; Saraví, 2009; Urteaga, 2010), ya que de acuerdo con Reguillo (2000):

La juventud es una categoría construida culturalmente, no se trata de una “esencia” y, en tal sentido, la mutabilidad de los criterios que fijan los límites y los comportamientos de lo juvenil, está necesariamente vinculada a los contextos sociohistóricos, producto de las relaciones de fuerza en una determinada sociedad (20-21).

De este modo, la juventud es entendida a partir del contexto sociohistórico desde el que ésta es concebida y no únicamente a partir de rangos etarios.

Maternidad y paternidad

La maternidad se entiende aquí desde lo propuesto por Palomar (2007), quien la considera como una práctica cultural multideterminada y creada por las normas y necesidades de un determinado grupo social en una época de su historia. En cuanto a la paternidad, ésta se concibe también como una práctica cultural que representa un entramado de relaciones diversas de socialización entre un varón y los sujetos que reconoce como sus hijos, y no así como algo ligado a un imperativo biológico:

[...] se construye a través de los procesos socioculturales y subjetivos que dan lugar a las prácticas y las significaciones en relación a los hijos e hijas (Alatorre y Luna, 2000:242).

Metodología

La metodología empleada en esta investigación es de tipo cualitativa comparativa. Se analizan 13 entrevistas en profundidad realizadas a jóvenes mujeres y hombres, estudiantes de nivel superior que tienen hijos. Los criterios de selección fueron los siguientes: ser estudiantes de nivel superior de entre 18 a 29 años de edad,3 tener al menos un hijo y residir en el estado de Colima. Las entrevistas fueron realizadas a siete mujeres y a seis hombres. El estrato social de las y los jóvenes estriba entre el bajo y el medio bajo, de modo que de los 13 informantes, seis pertenecen al estrato bajo (cuatro mujeres y dos hombres) y siete al medio bajo (tres mujeres y cuatro hombres).

Las entrevistas4 estuvieron divididas en dos sesiones de aproximadamente dos horas cada una por informante. Los temas que se abordaron en la primera sesión se refirieron a la experiencia y a la vivencia de la maternidad y paternidad; en la segunda sesión se abordaron tópicos relacionados con los diversos cambios que la maternidad y paternidad han tenido en su identidad y en su entorno social.

En cuanto a la categoría civil y cultural de los informantes, se tiene que de las siete mujeres entrevistadas una es madre soltera; otra vive en unión libre; una más está separada de unión libre y cuatro se encuentran casadas. De los seis varones, dos están separados de unión libre y matrimonio, respectivamente; dos más viven en unión libre, otro tiene relación de noviazgo con la madre de su hija sin cohabitar juntos, y uno es soltero.

Para el acercamiento con los informantes se recurrió a los coordinadores de las diversas carreras universitarias en las que estudiaban los jóvenes entrevistados, a quienes se les preguntó sobre si tenían conocimiento de la existencia de estudiantes que tuviesen descendencia. Asimismo, los coordinadores pusieron a la autora en contacto con jóvenes madres y padres a los cuales se les explicó en qué consistiría la temática de la investigación y de la entrevista. Otro medio para el contacto con los informantes fue a través de la técnica de la bola de nieve, ya que ellos mismos tenían conocimiento de otros jóvenes que al igual que ellos eran estudiantes con hijos.

Resultados

La reflexión sobre las problemáticas enfrentadas por los jóvenes estudiantes de nivel superior con hijos muestra que al cruzarse dos etapas del ciclo de vida, la juventud con la adultez, se origina un entramado de diversas situaciones a las que estos jóvenes padres y madres deben hacer frente cotidianamente. Los hijos se consideran, desde la visión del desarrollo humano, como parte de la edad adulta y por ello no correspondientes a la etapa de la juventud. Así, tener un hijo cuando se es joven y estudiante conlleva transgredir los estereotipos y las normas socioculturales establecidas para lo que corresponde al ser y quehacer juvenil.

De este modo, una de las problemáticas enfrentadas por los informantes entrevistados es la relacionada con los aspectos emocionales, que atañen todas las emociones, los sentimientos y las sensaciones que se viven tras la aparición de los hijos en sus vidas. Otra de las problemáticas tiene que ver con la disposición de recursos económicos de los propios estudiantes para satisfacer las demandas materiales del cuidado y la manutención de sus hijos y ellos mismos. A éstas se suman los problemas que engloba el poder combinar las actividades académicas con la maternidad y la paternidad y, en algunos casos, las actividades laborales. Asimismo, todas estas problemáticas se confrontan con la esfera privada y la presencia de las familias de origen y política, y la vida en pareja.

Así, se señala que el análisis realizado a los datos empíricos generados con las entrevistas en profundidad a las y los jóvenes universitarios con hijos se hace a partir de las perspectivas teóricas de la cultura patriarcal y el género. En primer lugar, se exponen las problemáticas emocionales, económicas, académicas y familiares que atañen a las jóvenes madres. En segundo lugar, se presentan las problemáticas emocionales, económicas, académicas y familiares que viven los jóvenes padres.

Las problemáticas de las jóvenes madres

Problemas emocionales

Las jóvenes madres, estudiantes de nivel superior enfrentan, en la esfera personal, la experiencia de distintas emociones, sentimientos y sensaciones desde el momento en el que se enteraron que serían madres, las cuales dependen de si el embarazo fue un evento planeado o no. En la mayoría de los casos, seis de siete, el embarazo no fue un evento planeado y sólo en un caso lo fue.

De esta forma, se tiene que las emociones ligadas a un evento no planeado ni esperado, como la llegada de un nuevo ser, desencadenó en ellas sentimientos de miedo, angustia y temor, sobre todo por no saber cómo enfrentarían la reacción de sus padres ante la noticia y por no saber cómo harían para adaptarse a todos los cambios que este suceso traería en todos los órdenes de sus vidas, como a continuación se muestra en el siguiente fragmento.

E:5 ¿Y cuál fue tu reacción cuando supiste que estabas embarazada?

I: Pues al principio fue miedo, porque como mi mamá es de las típicas mamás de antes de [que dice] ¡no, si te quedas embarazada, te sales de la casa y te pones a trabajar y a ver qué haces! Entonces, sí al principio fue como que miedo de: ¡Chin!, ¿y ahora qué voy a hacer? (Entrevista 3M, mujer, 20 años, estrato social medio bajo, 1 hija, unión libre).

En otros casos, algunas jóvenes llegan a experimentar sentimientos de culpa al sentir que decepcionaron a sus padres por haberse embarazado fuera del matrimonio y en ese momento de sus vidas, aspecto también encontrado por Ehrenfeld (2000) en su estudio sobre maternidad en adolescentes urbano marginales.

E: Pero en todo ese proceso del embarazo, ¿cómo dirías que te sentías?

I: Como con muchos sentimientos encontrados, a la vez feliz, sola y triste. Feliz porque, pues sí me sentía feliz, me sentía como que llena de vida. Sola, porque pues él [mi esposo] no estaba, yo sentía como que él tenía que estar conmigo. Y triste, pues porque él no estaba, porque decepcioné a mis padres y porque las cosas no debieron de haber sido así (Entrevista 7M, mujer, 19 años, estrato social medio bajo, 1 hijo, casada).

En igual sentido, los sentimientos de culpa se presentan en relación al tiempo y atención que estas mujeres pueden dedicarle a sus hijos, ya que deben repartir su tiempo entre las actividades académicas, domésticas y, en algunos casos, laborales.

I: En eso sí me preocupo, porque a veces en la noche me duermo pensando cuando a veces que le digo [a mi hija] ¿sabes qué?, este, ahorita estoy haciendo esto, juega tú solita. Y ya luego en la noche como que me da vueltas y digo yo, no, pues mejor la hubiera atendido a ella y esto lo hubiera dejado para después. En eso sí me da un poco de miedo porque, este, siento como que ella a lo mejor ya se pueda alejar de mí o ya la relación pueda ir quebrantándose (Entrevista 2M, mujer, 23 años, estrato social bajo, 1 hija, casada).

Problemas económicos

En lo que se refiere al aspecto económico, se tiene que de las siete jóvenes entrevistadas tres corresponden al estrato social medio bajo y cuatro al bajo y sólo una de ellas tiene un empleo de medio tiempo los fines de semana. Todas, en mayor o menor medida, reciben apoyo económico de sus parejas (en el caso de las que cuentan con una), de sus padres y, en algunos casos, de sus familias políticas, en especial, de sus suegros. Las cantidades que pueden recibir varían de los 50 a 500 pesos por semana o por mes, ya que en algunos casos la aportación económica recibida se proporciona de manera regular y en otros de forma esporádica. Dichos recursos recibidos son usados por las jóvenes para su manutención y la de sus hijos o para sus gastos escolares.

Asimismo, los gastos académicos como inscripciones y materiales escolares de estas estudiantes son cubiertos por sus padres, en tres de los siete casos, y en un solo caso por el suegro. Ahora bien, cuando existe una pareja a su lado, que es en seis de los siete casos, éstas aportan a los gastos tanto de manutención de ellas y sus hijos y en algunos casos, sus parejas cubren de forma total o parcial sus gastos escolares, como es en dos de los siete casos; lo que se observa es que la percepción de recursos económicos de estas jóvenes es muy variada.

Sin embargo, aun cuando estas mujeres pueden recibir ingresos económicos por parte de sus parejas, sus padres, familia política o por su propio trabajo, en todos los casos la disponibilidad suficiente de recursos económicos es un problema constante, ya que estas mujeres no son autónomas económicamente y por ello dependen de alguien más para mantenerse. Incluso, en el caso de la joven que trabaja medio tiempo, quien vive con su hija en casa de su madre y cuyos gastos de vivienda y comida diarios son cubiertos por su madre, mas no así sus gastos escolares y los de su hija.

Esta falta de autonomía económica, por tanto, se origina por el cruce de dos etapas en sus cursos de vida, la etapa de juventud y la etapa de adultez. Por ello, estas jóvenes viven en la transición entre la juventud y las dinámicas de la vida adulta. Al respecto, Saraví (2009) señala que cuando se habla sobre los jóvenes:

Debemos considerar la posición de los individuos en la estructura social, […] los jóvenes son también sujetos socialmente posicionados. [Por tanto] La forma en que se experimente la juventud dependerá (y variará) sustancialmente de la estructura de oportunidades y constreñimientos a la que se enfrenten los sujetos, como así también del portafolio de activos o recursos de que dispongan (39).

Esto ayuda a explicar, precisamente, el porqué de la falta de autonomía económica de estas jóvenes, ya que al encontrarse en la etapa de la juventud están en plena preparación profesional y no cuentan con un trabajo formal que les permita la obtención de recursos propios con los cuales cubrir las necesidades de manutención, escuela y cuidados que implican los hijos; actividades, además, consideradas responsabilidades de la vida adulta. A continuación un ejemplo de estos problemas económicos:

E: ¿Y tienes preocupaciones ahora?

I: Sí, económicas, en que mi niña tenga lo mejor, porque día a día va creciendo y se le va acabando que los huaraches o que no le queda la ropita. Entonces, tenemos que irle comprando, y ésa es más que nada mi preocupación o que no haya la leche o no haya pañales (Entrevista 6M, mujer, 20 años, estrato social bajo, 1 hija, casada).

Por tanto, como se ha hecho mención, los problemas económicos de estas jóvenes están relacionados con la falta de recursos para su propia manutención y la de sus hijos y en algunos casos para los gastos implicados en el estudio de una carrera profesional.

Problemas académicos

Al encontrarse estudiando estas jóvenes combinan su papel de madres con el de estudiantes, de manera que ahora el tiempo disponible para la realización de todas sus actividades cotidianas se vuelve un factor de suma importancia, ya que sus días se reparten entre las horas que dedican a la asistencia a clases y demás actividades académicas como realizar tareas, trabajos en equipos, prácticas profesionales y servicio social, las cuales se ajustan con sus actividades domésticas, de cuidado de hijos, y laborales, en el caso de las jóvenes que trabajan.

Así, como resultado de estas múltiples ocupaciones, estas mujeres llegan a enfrentar conflictos para el cumplimiento de sus responsabilidades escolares como pueden ser inasistencias a clases cuando los hijos se enferman, retardos por tener que llevar a sus hijos a la escuela o guardería, falta de entregas de trabajos o tareas y poca participación en trabajos en equipo. Lo anterior contribuye a poner en tensión su rendimiento y desempeño escolar. Ahora, un ejemplo de esta problemática.

I: Y en el aspecto de las tareas, porque yo no tengo el tiempo, así, sí me he llegado a desvelar para hacer tareas o los exámenes, pero yo no tengo el tiempo para hacer así. Por ejemplo, hoy hicieron no sé qué del día de muertos, yo ni me acordaba, te lo juro, no me acordaba y la maestra no me creyó que no me acordé, como la otra vez falté la tarea, pero se la di atrasada, dije pues para que vea que sí la hice. Ahorita le dije y me dijo ¿otra vez? Y le dije lo que pasa que se me olvidó. Es que sí se me olvida, y no… Mis compañeros [dicen] por face lo subimos. Yo a veces no tengo ni el tiempo de meter… sí tengo Internet en la casa, pero no tengo ni el tiempo de meterme al Face, de que ando que… haz de cuenta que la tarea es mi hija, porque estoy con ella (Entrevista 4M, mujer, 21 años, estrato bajo, una hija, separada de unión libre).

Para estas jóvenes madres sus problemas académicos se suscitan en mayor medida por tener que conciliar su papel como madres y encargadas de labores domésticas con el papel de estudiantes, lo cual es una muestra de la influencia que ejerce la cultura patriarcal en la vida de estas mujeres, quienes deben ocuparse mayoritariamente y a veces exclusivamente del cuidado de sus hijos y actividades domésticas, y no así sus parejas; aunque algunos varones también participan en estas labores, como es en dos de los siete entrevistados. Éste es un aspecto importante, ya que en el caso de los jóvenes estudiantes que son padres (como se verá más adelante) sus problemas académicos están menos vinculados con su papel como cuidadores de sus hijos o hacedores de actividades domésticas.

Problemas familiares

La familia sigue siendo en la vida de estas jóvenes la principal institución a la que se recurre ante situaciones de cambio tan significativas como es la experiencia de la maternidad durante la juventud (como ya he discutido en otro texto: Castillo, 2014). De esta forma, las problemáticas que se enfrentan dentro del núcleo familiar del cual forman parte están relacionadas con diferentes aspectos entre los que están la intromisión que tienen los padres de estas mujeres sobre la manera de educar a sus hijos, la relación y las dinámicas de vida con sus parejas, y la disposición que los padres u otros familiares tienen o pueden tener para cuidar de sus hijos. De modo que los lazos familiares se ven en tensiones constantes por dichas problemáticas y cambios generados por la llegada de un nuevo ser, sobre todo en los casos en los que esta aparición no fue un evento planeado.

Sin embargo, los lazos familiares no se pierden ni debilitan, pues los padres son las principales figuras de apoyo, tanto económica, material y moralmente para estas jóvenes y sus hijos, ya que los datos empíricos generados con la investigación permiten observar que a partir de que los jóvenes experimentan la maternidad y paternidad, la relación con sus padres se vuelve más cercana y de confianza que la existente antes de dichos eventos; lo cual por supuesto no exime de excepciones. Este aspecto coincide con lo encontrado por Gutiérrez, et al. (2007) en su estudio sobre madres adolescentes. A continuación se observan algunas de las problemáticas familiares enfrentadas por estas jóvenes cuando sus padres tienen intromisión en la manera de educar a sus hijos.

I: Mamá, yo le he dicho, no lo tienes por qué regañar, si algún día [mi hijo] está grande no me lo regañes. O sea, tú dime a mí qué fue lo que hizo para yo llamarle la atención. Pero a mí no me gustaría que alguien que no fuera sus padres lo regañara (Entrevista 7M, mujer, 19 años, estrato social medio bajo, 1 hijo, casada).

En otras ocasiones también se enfrentan con la familia política, cuando no existe una relación cordial entre estas jóvenes y los padres de sus parejas o cuando existe una ruptura de la relación de pareja; ya que en algunas ocasiones las suegras o exsuegras de estas mujeres opinan o cuestionan sobre las actividades que sus hijos, parejas de estas jóvenes, deben hacer o no al interior de su hogar, como el cuidar a los hijos y realizar labores domésticas. Opiniones consideradas como intromisiones por parte de estas jóvenes hacia su relación de pareja y dinámica de vida.

I: Entonces, ese día como yo no fui a la escuela, yo estaba, estaban los dos niños que van al kínder, estaban de vacaciones aquí. Entonces, él [mi esposo], nada más cambiamos al chiquito y ya se iba a ir a la guardería y ya él se lo llevó, se fue y regresó luego, luego. Y yo [le dije] ¿qué onda, no fuiste con tu mamá? Me dijo, sí, ya fui. Y a mí se me hizo raro. […] Y ya me dijo lo que pasa es que mi mamá me empezó a decir cosas. Y yo [le pregunté] ¿pero qué cosas? Dice, pues me empezó a decir que tú me quitas el dinero. Que ¡ay, no sé, muchas cosas! Que yo le quitaba el dinero […] Porque casi siempre en la tarde a mi esposo le gusta jugar frontenis, entonces, se los lleva [a mis hijos] a jugar frontenis o se los lleva a jugar futbol, o se los lleva a distraerlos, pues, mientras yo me quedo aquí haciendo tareas. Yo no sé si mi suegra piensa que yo me la paso de fiesta y mi esposo se la pasa cuidándolos, porque pues es al único que ven [cuidándolos] […] Entonces, yo me imagino que la gente fue la que le empezó a decir a mi suegra que lo ven allá y que se la pasa cuidándolos y que yo bien concha y que no sé qué (Entrevista 5M, mujer, 26 años, estrato social bajo, 3 hijos, casada).

De igual manera, estas mujeres pueden llegar a padecer conflictos con sus parejas, sobre todo cuando éstas no se hacen cargo del cuidado de sus hijos ni se involucran en las tareas domésticas, lo cual resulta ser un aspecto detonante de conflictos constantes. Sobre todo para las jóvenes que opinan que el reparto de actividades al interior del hogar debe ser compartido entre ambos miembros de la pareja (en seis de los siete casos). Estas tensiones son una muestra del cambio creciente y paulatino, cada vez más visible entre las relaciones de pareja jóvenes que se debaten entre los modelos tradicionales pautados por el deber ser y los modernos fincados en la igualdad de género en torno de la vida conyugal, como bien encuentra Rodríguez (2010), en su investigación sobre la vida afectiva y conyugal de jóvenes universitarios.

I: Sí, yo creo que el error fue que nos fuimos a vivir para allá con mi suegra, porque él [mi esposo] es muy atenido, entonces, si le falta algo [le dice a su papá] papá, esto, papá, esto, papá, el otro. O si tengo yo cosas que hacer y le dejo a la niña [le dice a su mamá] mami, ¿me cuidas la niña?

E: ¿Se la deja a su mamá y él ya no la cuida?

I: Ajá.

E: ¿Como que sientes que le deposita las responsabilidades a otra persona?

I: Ajá, no asume su responsabilidad, piensa él que, y se lo he dicho, que sus responsabilidades son comprarle los pañales y la leche y nada más.

E: Pero cuidarla, ¿siente que eso no es algo que le toque?

I: Ajá. (Entrevista 6M, mujer, 20 años, estrato social bajo, 1 hija, casada).

Como se ha visto, las problemáticas de las jóvenes madres están mayormente relacionadas con los conflictos y tensiones que les causa el poder combinar sus papeles de estudiantes con los de madres y cónyuges, lo cual evidencia el peso que sigue ejerciendo la cultura patriarcal y la asignación de actividades de acuerdo a roles de género sobre las dinámicas de vida de estas mujeres, los cuales asignan a la mujer el ámbito de lo privado y las actividades relacionadas con el cuidado de los hijos y las labores domésticas. A diferencia de los jóvenes varones para quienes la exigencia interna y externa de la proveeduría sigue siendo mayormente asumido por ellos, aspecto que discutiremos en el siguiente apartado.

Las problemáticas de los jóvenes padres

Problemas emocionales

Al igual que las jóvenes madres, los jóvenes padres también experimentan una serie de emociones, sentimientos y sensaciones durante la experiencia de la paternidad, las cuales pueden comenzar a experimentar una vez que se enteran de que serán padres. De modo que ante la noticia de que un nuevo ser formará parte de sus vidas, estos varones pueden llegar a sentir angustia, temor y preocupación, no sólo por no saber cuál será la reacción de sus padres y los de sus parejas, sino por no saber cómo harán para enfrentar el hacerse cargo de otro ser. Enseguida, se observan algunas de las emociones que estos jóvenes experimentan cuando se enteran de que serán padres.

I: Te pones como en shock, no sé, y, o sea, no me alteré de [decir], ¡no, cómo es posible, cómo puede ser, que qué voy a hacer! No, pero fue así de ¿qué onda?, como es una noticia nueva, pues no sabes ni qué hacer ni qué decir. Porque pues nadie tenía planeado eso y sí te cae así muy como un balde de agua fría (Entrevista 2H, hombre, 22 años, estrato social medio bajo, 1 hija, unión libre).

Sin embargo, cuando un hijo es deseado, estos jóvenes experimentan emociones como felicidad y alegría, como los jóvenes que planearon tener a sus hijos, uno de los seis casos. Dichas emociones se vinculan con su propia idea sobre lo que es ser padre y se relacionan con la trascendencia masculina a través de los hijos y la formación de una familia, que como señala Salguero (2006), esto les permite legitimarse como hombres de verdad y como hombres responsables.

E: ¿Y recuerdas cuál fue tu reacción cuando [la madre de tu hija] te dijo que estaba embarazada, cómo tomaste eso?

I: Yo ya lo intuía, porque me decía estoy cansada, tengo sueño, le dolía el estómago, no quería comer, decía que sólo quería dormir. Y yo tenía esa intuición de que estaba embarazada. […].

E: ¿Y ya cuando te confirmó, qué pensaste?

I: Lo mismo que ahorita, se me salió la sonrisa y deseaba estar con ella cuando me lo comentó, me lo dijo por teléfono. Y pues ya cuando el fin de semana la vi en X, pues la abracé (Entrevista 1H, hombre, 20 años, estrato social medio bajo, 1 hija, separado de unión libre).

Estos jóvenes también pueden llegar a sentirse presionados por tener que hacer frente a las responsabilidades que implica la proveeduría de un hogar, ya que en todos los casos se encuentra que los jóvenes tienen alguna ocupación laboral ya sea formal o de medio tiempo, aunque al momento de las entrevistas dos de los varones estaban desempleados, ya habían trabajado durante el embarazo de las madres de sus hijos.

Comenzaron a desempeñar dicha actividad laboral desde el momento en que supieron que serían padres, aunque algunos ya trabajaban para cubrir sus gastos académicos y de ocio desde antes de que sus parejas se embarazaran, como lo es en dos de los seis casos. No obstante, la mayoría de los jóvenes empezaron a trabajar porque ellos mismos lo decidieron, y solamente en un caso fue porque sus padres se lo exigieron, lo cual habla de la influencia de la familia de origen en sus vidas y la exigencia de éstas para que los jóvenes continúen ejerciendo los roles tradicionales de proveedor (el varón) y de cuidadora (la mujer), así como del manejo de las relaciones de poder entre las generaciones viejas y las jóvenes (Bourdieu, 1990).

Así, se tiene que el poder realizar a plenitud el papel de proveedor origina emociones de tensión constante en estos jóvenes, tal como lo muestra el siguiente fragmento.

: Ajá, mi esposa, sí, me decía: “¡Ay, agárrame la panza, mira está dando pataditas!”. Pues sí, pero como que no era relevante para mí. A lo mejor por el momento en el que estaba, que sentía muchísima presión. Entonces, no, no tenía el tiempo como para [decir] “¡Ay, qué bonito, las pataditas!”. Como que todo el tiempo era presión, presión, presión, presión. Yo creo por eso (Entrevista 3H, hombre, 21 años, estrato social medio bajo, 1 hija, unión libre).

Problemas económicos

Aun cuando todos los jóvenes desempeñan o han desempeñado una actividad laboral para su subsistencia y la de sus hijos y en algunos casos sus parejas, ello no exime de la existencia de problemas económicos para ellos, ya que en cinco de los seis casos, ésta es una constante; en el caso en la que ya no lo es, lo fue en un principio cuando la hija del informante aún no nacía y tuvo que comenzar a trabajar para obtener recursos.

De los seis casos, cuatro son de estrato social medio bajo y dos de estrato bajo; cuatro trabajan, tres lo hacen de medio tiempo los fines de semana y uno tiene su propio negocio de venta de tacos, el cual administra junto con su pareja. En cuanto a los otros dos casos, durante el momento de las entrevistas, uno de ellos vivía de los ahorros que tenía de un trabajo previo; el otro entrevistado era apoyado económicamente por su novia y sus padres mientras encontraba un nuevo trabajo.

De este modo, se observa que la mayoría de estos jóvenes no son independientes económicamente hablando, sólo uno de los casos lo es, por ello y al igual que las jóvenes madres son apoyados de manera financiera por sus padres y en algunos casos por sus parejas. Así se tiene que en cuatro de los seis casos —incluido el caso del joven autónomo económicamente, a quien sus padres no han dejado de pagarle sus gastos escolares—, sus progenitores cubren los gastos que competen a las inscripciones y material escolar; en lo que corresponde a los otros dos casos, en uno de ellos los padres le dan cincuenta pesos diarios al informante para sus gastos escolares y él paga sus inscripciones cuando trabaja, mientras que en el otro caso, el joven paga sus inscripciones por medio de una beca escolar.

Ahora bien, en lo que respecta a los gastos de manutención de sus hijos y de sus parejas, estos jóvenes cubren dichos gastos con el dinero que ganan con sus actividades laborales, además de que en algunos casos, las madres de sus hijos también contribuyen a la manutención de ellos y de sus hijos, como lo es en tres de los seis casos. Asimismo, los padres de algunos de estos jóvenes, y en algunos otros casos sus familias políticas, son quienes cubren sus gastos de manutención diaria como alimentos y vivienda (en los casos en los que los jóvenes viven con sus padres o sus suegros), como es en cinco de los seis casos.

Por lo tanto se tiene que los principales problemas económicos que estos jóvenes enfrentan están relacionados tanto con su manutención y la de sus hijos y con el pago de sus gastos escolares como muestran los siguientes fragmentos.

I: […] De hecho, ahorita son pocas veces las que me ha ayudado mi mamá, si acaso con 50 ó 100 pesos, porque a veces que no he completado [el dinero que necesito]. Pero bien, bien, así… […] que [le digo] oyes, mamá, que me faltan 50, 100 pesos para comprarle [a mi hija] la leche. [Me dice] “¡Ah, ei!”. Y ya me los da. Pero así decirle, “Oyes, mamá no tengo para la leche, dame 500”. No, así, nunca [le he dicho] (Entrevista 5H, hombre, 22 años, estrato social bajo, 1 hija, separado de matrimonio).

I: […] Sin embargo, hay veces que yo traigo, no sé, como un poco de estrés porque dices “¡Chin, no mames, no tengo dinero!”. Porque a veces yo le digo a mi papá que me dé 50 pesos para la escuela, pero me gasto 36 en pasajes y me quedan 18 pesos para comer y es como ¡no mames!, si almuerzo bien, no tengo para regresarme. Y si no almuerzo bien, me puedo regresar bien a la casa, o sea, rápido, y es como “¡Chin!, ¿qué hago?” (Entrevista 3H, hombre, 22 años, estrato social bajo, 1 hija, noviazgo con la madre de su hija sin cohabitar juntos).

Problemas académicos

Las dificultades académicas de estos jóvenes padres se encuentran mayormente relacionadas con la dificultad que implica combinar su papel como trabajadores con el de estudiantes, a diferencia de las jóvenes madres quienes tienen que congeniar su papel de amas de casa y cuidadoras de los hijos con la vida estudiantil. En este sentido, los jóvenes tienen problemas escolares cuando, por acudir al trabajo, no asisten a clases o no entregan tareas o trabajos académicos y tampoco tienen tiempo para realizar trabajos en equipo. En otros casos, a estos problemas mencionados se suman el cuidado de los hijos, como es en uno de los casos en el que el joven cuida a su hija cuando su expareja tiene que trabajar o no puede hacerlo. A continuación se cita un ejemplo de estas problemáticas.

I: […] en la escuela, como lo mencionaba, hay ocasiones que no hago tarea o no investigo más allá de lo que me dan, sólo me quedo con eso y […]

E: ¿Pero lo haces por falta de interés o por falta de tiempo?

I: Falta de tiempo. Sí, tengo el tiempo pero estoy muy cansado y me duermo. Me duermo y en ocasiones en la madrugada cuando llego, me pongo a leer o a investigar un tema, pero no profundizo más allá, sólo lo básico, con lo que entiendo y ya (Entrevista 1H, hombre, 20 años, estrato social medio bajo, 1 hija, separado de unión libre).

Como se observa, los problemas académicos de estos varones están relacionados con la dificultad que les impone el poder combinar su papel de trabajadores con el de estudiantes. Esto es una muestra clara de la imposición de roles de género, en la que se establece el papel del hombre como el jefe y el proveedor de la familia, lo cual tiene un impacto directo en el imaginario social de estos jóvenes, quienes continúan reproduciendo este orden social de paternidad ligada a la proveeduría; aunque con sus diferencias significativas, al no ser completamente autónomos económicamente, como ya se ha discutido.

Problemas familiares

La familia de origen también tiene una influencia en las vidas de estos jóvenes, ya que son observados por sus padres y familia política en cuanto a la manera en la que se comportan y educan a sus hijos. De este modo se tiene que algunos muchachos pueden ser recriminados por sus padres cuando siguen realizando ciertas actividades que para ellos resultan inmaduras o inadecuadas para su nuevo papel de padres, como es en el caso de dos jóvenes. En otras ocasiones, los padres de estos varones los presionan para que sean más responsables en el cuidado y manutención de sus hijos, como es el caso de uno de ellos:

I: […] porque en mi caso [mis papás] no están de acuerdo con que practique esto de la patineta, y sí me dicen a cada rato, pero ya lo aceptan, aunque no dejan de decirme, “Hijo, ya cambia de deporte, que ya tienes una hija” y que quién sabe qué.

E: ¿Y quién te dice eso?

I: Mi mamá lo hace más, que es muy peligroso, que qué ejemplo le vas dar [a tu hija. (Entrevista 2H, hombre, 22 años, estrato social medio bajo, 1 hija, unión libre).

I: Pues, este, porque a veces voy a la casa y, cuando voy los fines de semana que me salgo, me salgo a la calle y llego tarde en la noche y me dicen [mis papás] que en lugar de que salga tarde por qué no voy a ver a mi hija. O que por qué no organizo mi tiempo para alcanzar a hacer mis tareas y poder tener la iniciativa de ayudarles en la casa, de hacer algo (Entrevista 6H, hombre, 21 años, estrato social medio bajo, 1 hija, soltero).

Los problemas ocurren igualmente con sus parejas cuando ellos desean seguir realizando ciertas actividades que hacían cuando aún no eran padres, como el salir con sus amigos.

E: ¿Y ella qué te dice, tu pareja, de que tú salgas?

I: Pues sí se molesta un poco, pero no tanto, es que siempre ha sido así de que no la dejan salir tanto. Es que yo le digo si te dejaran salir, yo te llevara, pero pues no te dejan o no tienes tiempo (Entrevista 3H, hombre, 22 años, estrato social bajo, 1 hija, noviazgo con la madre de su hija sin cohabitar juntos).

No obstante, las diferencias entre mujeres y hombres se tiene que en ambos casos, los padres de estas y estos jóvenes se interesan en saber qué es lo que sus hijos (as) harán con sus vidas una vez que saben que un nuevo ser se aproxima, ya que en todos los casos los padres les preguntaron si se casarían y/o continuarían estudiando. Y en la mayoría de los casos, los padres los han apoyado económicamente para que continúen con sus estudios universitarios y tengan así una mejor calidad de vida para ellos y sus propios hijos en un futuro, lo cual muestra que en el imaginario de los padres de estas y estos estudiantes existe una visión de movilidad social vinculada a la escolaridad, al considerar la preparación académica como factor de cambio en el nivel de vida de sus hijos.

Conclusiones

Las narrativas de los entrevistados permiten sugerir que las problemáticas a las que se enfrentan se dan en las esferas: emocional, académica, económica y familiar, de manera más o menos homogénea, aunque también se puede observar que para ambos grupos de jóvenes, mujeres y hombres, existen ciertos procesos que se viven de manera diferenciada de acuerdo a la influencia que ejerce el deber ser y los roles de género en sus vidas. De manera que, en el caso de las mujeres, éstas viven diversos problemas de forma mayormente vinculada a la dificultad que impone la combinación de su papel como madres y estudiantes, ya que tanto el contexto familiar como el social en el que viven les exige y las arroja a seguir reproduciendo patrones de género en los que la mujer se encarga de la vida privada y el cuidado de los hijos y la realización de actividades domésticas.

En cuanto a los varones, se tiene que las problemáticas que éstos enfrentan se relacionan con los conflictos que genera la conjugación de su papel como proveedores y estudiantes, puesto que al igual que las jóvenes madres, estos padres noveles viven la exigencia social y familiar de convertirse en los jefes de familia encargados de satisfacer las necesidades materiales de sus hijos y sus parejas, a la vez que algunos comienzan a experimentar el papel de cuidadores de sus hijos y se involucran en las actividades domésticas.

Asimismo, ambos grupos viven las carencias de recursos económicos de manera similar, ya que aun cuando algunos de estos y estas jóvenes desempeñan una actividad laboral, continúan recibiendo apoyos económicos y materiales por parte de sus familias de origen, e incluso políticas, y parejas, lo cual habla, como se ha señalado, de la falta de autonomía económica que estas madres y estos padres viven.

De igual modo, valdría la pena ahondar más en la reflexión de las emociones experimentadas por estas y estos jóvenes y su relación directa con los procesos de reconfiguración de su identidad y de su autoconcepción como madres y padres, así como de los efectos que la maternidad y la paternidad tienen en los diversos ámbitos de socialización en los que interactúan.

Finalmente, la investigación permite observar que el orden social fundado en la cultura patriarcal y los roles de género son estructuras que siguen permeando en las vidas e imaginarios del deber ser de estos jóvenes padres y madres, para quienes las problemáticas cotidianas resultantes de la paternidad y de la maternidad se convierten en una muestra visible de los conflictos que surgen cuando dos etapas del ciclo de vida se cruzan y ponen en tensión el cumplimiento de las normas sociales dictadas por la figura del deber ser en la vida de las personas.

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Notas

1. Traducción de la autora.
2. Traducción de la autora.
3. El rango de edad considerado para esta investigación se tomó del propuesto por el Instituto Mexicano de la Juventud, en el que se considera a la población juvenil desde los 12 hasta los 29 años, en este caso se contempla a la población estudiantil del nivel superior desde los 18 hasta los 29 años. Véase Instituto Mexicano de la Juventud (2008). Perspectiva de la Juventud en México. Consultado el 31 de mayo de 2012. [En red].
4. Todos los datos son tratados con estricta confidencialidad y tanto los nombres de los informantes como de las personas mencionadas en sus narrativas fueron omitidos para proteger su identidad e intimidad.
5. Con la letra E se representa al entrevistador y con la letra I, al entrevistado o informante.

Notas de autor

* Ana Gabriel Castillo Sánchez. Mexicana, licenciada en Lingüística por la Universidad de Colima. Actualmente, es doctoranda en Ciencias Sociales en dicha institución. Sus áreas de interés son: maternidad y paternidad juvenil, juventud universitaria e identidad juvenil. Entre sus publicaciones más recientes se encuentra “El papel de la familia en las dinámicas de vida de jóvenes madres estudiantes de nivel superior”, en: GénEros, núm. 14, época 2, año 21, septiembre de 2013-febrero de 2014, 37-56; anag_ggmick@hotmail.com
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