Reseñas

La recepción de la Estética de la recepción en México: Lectores e investigadores en Ciencias Sociales y Humanidades, aproximaciones hermenéuticas

Irma Guadalupe Villasana Mercado

La recepción de la Estética de la recepción en México: Lectores e investigadores en Ciencias Sociales y Humanidades, aproximaciones hermenéuticas

Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, vol. XXIII, 4, pp. 203-208, 2017

Universidad de Colima

La recepción dela Estética de la recepción en México: Lectores e investigadores en Ciencias Sociales y Humanidades, aproximaciones hermenéuticas1


En lo estético, la ficción está legitimada a ser diferente cuandopuede desvelar y experimentar como posibilidad lo que no es evidente […]. Puede experimentar la diversidad de las costumbres y, en este sentido, adentrarseen la comprensión de lo extraño, del mundo desde la mirada del otro, pero tambiénen la experiencia de lo privado, en el propio derecho a ser diferente y, con ello, formar una autocomprensión que intenta liberarse cada vez más de la coerción institucional.

Hans Robert Jauss

En los albores del siglo XXI, la estética de la recepción se ha consolidado en México como un enfoque teórico propicio para comprehender el proceso de producción, circulación y recepción de diversidad de textualidades verbales y no verbales, desde una mirada crítica. Parte del supuesto de que el lector es un agente activo, no pasivo, frente al texto, consciente de que su sistema de creencias estéticas, éticas, políticas, religiosas, entre otras, llamado por Jauss horizonte de expectativas, influye en el modo en que concretiza un discurso. Así, el lector es capaz, entonces, de valorar a qué intenciones ideológicas responde tanto el sentido que construye como los construidos por otros receptores. Esto contraviene el presupuesto positivista de que el lector es un actor pasivo, capaz de desprenderse de sus pre-juicios para aprender el sentido verdadero de un texto, sentido que desde la teoría de la recepción se considera como normativo o hegemónico, impuesto por los grupos dominantes.

Desde este enfoque hermenéutico, el investigador está consciente de que en el proceso de indagación se halla inmerso dentro del universo que estudia y que tanto él influye en la construcción de su objeto o sujeto de estudio como éste, a su vez, lo modifica. Por ello, Jauss afirma, para el caso de los estudios literarios, que el teórico, el historiador o el crítico de la literatura ha de tener claro que es un lector inmerso en un momento histórico determinado en que se entrecruzan varios horizontes de expectativas, complementarios y aun contradictorios, hegemónicos y marginales, que lo llevan a comprehender el hecho literario de un modo particular y, por tanto, de las implicaciones no sólo estéticas sino éticas, también, en su proceder.

Ejemplo de ello es el libro: Ciencias sociales y Humanidades: aproximaciones hermenéuticas, publicado por la editorial Praxis, coordinado por Gloria Vergara y Amaury Fernández, un reflejo de la formación de investigadores en las áreas de Ciencias sociales y humanidades, bajo la perspectiva de la teoría de la recepción, en regiones distintas a la capital. Los ocho artículos que lo conforman dan cuenta de un grupo de investigadores jóvenes, egresados del Doctorado en Ciencias Sociales, de la Universidad de Colima, con conciencia crítica. Dentro de él, Montaño Mejía plantea que:

La dicotomía entre sujeto y objeto como si fueran entidades que no se unen en una comunicación activa para construir la realidad social está descartada del proceso de conocimiento humano. Lo anterior es válido para la literatura, pero igual para las ciencias pretendidamente exactas. La recepción de la realidad es activa, la conciencia interviene en lo que se capta del mundo, y por ello el sujeto contribuye a co-crear su realidad (2016:38).

La lectura y la investigación no son procesos individuales, sino colectivos; entre cuerpos académicos y redes temáticas se inaugura un diálogo constante en pro de la construcción y la difusión de un conocimiento teórico sólido, así como entre lectores se instaura un puente intersubjetivo para validar o legitimar una interpretación sobre otras. Así, el origen de Ciencias sociales y humanidades se remite a la traducción, la lectura y el estudio de los precursores de la teoría de la recepción a finales de los años noventa en la Universidad Iberoamericana y, posteriormente, en la primera década de este siglo en la Universidad de Colima.

Ahí Gerald Nyenhuis, quien lamentablemente ya ha fallecido, traduce al español los dos libros fundamentales de Roman Ingarden, fenomenólogo polaco, discípulo de Husserl: La obra de arte literaria, publicada en 1998, y La comprehensión de la obra de arte literaria, en 2005. Nyenhuis considera relevante difundir estas obras porque suponen un viraje opuesto al paradigma positivista, ya que en ellas, sobre todo, en la segunda, Ingarden enfatiza el lugar que ocupa el sujeto cognoscente en la construcción del objeto estético derivado de su interacción con la obra literaria.

Siguiendo el sendero de Nyenhuis, varios de sus discípulos, formados en su mayoría en los posgrados de la Universidad Iberoamericana y que luego han fungido como docentes de esta institución, han estudiado la estética fenomenológica de Ingarden, los alcances y limitaciones de la misma en el estudio de obras literarias y otros tipos de discursos y su repercusión en los trabajos de los primeros teóricos de la recepción: Wolfang Iser y Hans Robert Jauss. Entre ellos se encuentran el doctor Luis Héctor Inclán Cienfuegos y las doctoras Gloria Prado, Silvia Ruiz Otero y Gloria Vergara, investigadores cuyas obras han sido publicadas a través de la revista Altertexto y el sello editorial de la Universidad Iberoamericana. Gloria Vergara, respecto a la concepción de Ingarden de la obra literaria como una entidad indeterminada, apunta: “la opalescencia resulta ser una mediación entre el mundo del creador y el mundo del lector que se sintetizan en una imagen que no se cierra, sino que se conforma en una red como laberinto camaleónico y que cada vez muestra distintos reflejos” (2002:83).

Cuando Gloria Vergara empieza a trabajar en la Universidad de Colima, continúa con la labor de formar especialistas en la estética de la recepción, ya no en la capital, sino en provincia, lo que coadyuva a descentralizar la producción del conocimiento. Ahí, desde los distintos programas de la Facultad de Letras y Comunicación y la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, propicia entre docentes, como los doctores Jesús Leticia Mendoza y Ada Aurora Sánchez y estudiantes, la lectura crítica de las obras de Ingarden, Iser y Jauss. Un ejemplo de este esfuerzo son las Jornadas ingardenianas 2009, Homenaje a Gerald Nyenhuis, cuyo producto palpable es el libro Teoría literaria y hermenéutica(Vergara y Mendoza, 2010).

Ahora relato cómo inicié en el sendero de la teoría de la recepción con el fin de ejemplificar el impacto del trabajo docente de estos profesores. En 2006, a través de un verano de investigación, todavía mientras cursaba la Licenciatura en Letras, en la Universidad Autónoma de Zacatecas, tuve la oportunidad de conocer a la doctora Vergara, quien después sería mi asesora de tesis doctoral y amiga. Consciente del papel del lector como co-creador de sentidos, me motivó a leer a Ingarden y, con su guía, a comprehenderlo, con h, a partir de mi horizonte de expectativas. Desde mi bagaje de lecturas, construido durante mi formación en la UAZ, Ingarden resultó significativo, dado que su propuesta para interpretar una obra literaria empataba con el modo de lectura propuesto por algunos de mis profesores, como el doctor Alejandro García Ortega: comprender lo que una obra sugiere a partir de la historia lectora y vital de cada uno de nosotros, asumir un compromiso ético frente a nuestro quehacer como estudiosos de la literatura y la lingüística hispanoamericana.

Dado que tras la producción de conocimiento, con el fin de cerrar el círculo de la comunicación, es indispensable su difusión y recepción crítica dentro de comunidades de lectores y escritores distintas a aquella en que es construido, desde la tradición inaugurada en la Universidad Iberoamericana se ha priorizado, entonces, la publicación y la circulación de los estudios sobre y desde la estética de la recepción, de, sobre todo, los estudiantes a través de revistas como Estudios sobre las Culturas Contemporáneas e Interpretextos en Colima. Reitero, éste es el caso de Ciencias sociales y humanidades.

Este libro representa una aportación relevante dentro de las indagaciones de la teoría de la recepción en México, porque:

a) Refleja la conformación de una comunidad de investigadores que poseen un bagaje de lecturas teóricas comunes y que han instaurado un modo de concretización común, pero no por ello de forma acrítica. En los ocho artículos se re-piensan los postulados teóricos de Ingarden, Iser, Jauss, Gadamer, Ricoeur, Zimmermann, entre otros hermeneutas clásicos.

b) En él se estudia la recepción de materialidades diversas de la literatura, de los libros a las revistas, y de distintas textualidades, como el discurso de los medios de comunicación masiva. En “Educar para la recepción como postura pedagógica, ¿ruptura entre preescolar y primaria”, Quintero Macías enfatiza la necesidad de formar receptores críticos desde educación básica, capaces de tomar distancia de forma reflexiva y crítica de la información difundida en la televisión o en internet, de hacer emerger la recepción normativa que los medios pretenden modelar en los espectadores y las implicaciones ideológicas detrás de la misma y de asumirse no sólo como consumidores, sino también como productores de símbolos. En “Horizonte de expectativas, lectores y publicaciones periódicas”, planteo cómo re-construir el horizonte de expectativas de un grupo de intelectuales a partir de los impresos estudiados, traducidos y reseñados en las revistas culturales, discurso polifónico, con tensiones internas y externas, que da cuenta de las polémicas ideológicas en una época y cuáles son las dificultades metodológicas en dicho proceso.

c) Los autores asumimos un compromiso ético, entendido como la reflexión sobre el impacto de las investigaciones sociales y humanísticas ante la sociedad global, polarizada, inequitativa, actual. En algunos de los artículos se problematiza la función social de la literatura. En “Diálogo desde la realidad y la literatura”, Montaño Mejía propone que la literatura, a la vez, imita la realidad, la modela y la cuestiona, como acaece en las novelas de Elena Garro, Juan Rulfo y Enrique Serna. Respecto a Uno soñaba que era rey de Serna, al concretizar el personaje de Javier Barragán, apunta que “retrata al intelectual que se contenta con criticar al sistema sociopolítico sin hacer nada para cambiarlo […]. El conocimiento universitario de Barragán sólo sirve para desvincularlo de la realidad […]. La literatura permite esta crítica, estas reflexiones, para que sea posible una dirección de sentido diversa” (en: Vergara y Fernández, 2016:44).

En “La memoria de un delirio: Noticias del imperio, de Fernando del Paso” de Vuelvas Solórzano y “La representación de la ciudad en Tijuana Dream, de Juan Hernández Luna” de Zárate, la literatura se representa como una mirada inquisitiva del momento histórico que representa. Vuelvas Solorzano estudia, a partir de la hermenéutica de Ricoeur, cómo el delirio de Carlota funciona como un hilo narrativo para reconstruir la memoria del ser humano y dar cuenta del México decimonónico convulso, entre el proyecto de nación liberal y el monárquico. Desde Iser, Zárate da cuenta de su concretización de Tijuana Dream a partir de los objetos ahí representados, en específico, del imaginario fronterizo, urbano: “Hernández Luna nos muestra la ciudad a través de la reformulación de las realidades de violencia originadas por el crimen trasladado a las urbes en la zona norte de México” (2016: 74).

Asimismo, en “Los dibujos de Sonia desde la visión de la hermenéutica de Ingarden y Gadamer” de Orozco Camacho y “Los objetos representados de la teoría hermenéutica de Roman Ingarden en el test del dibujo de familia”, de Solorio Pérez y Montaño Mejía, se cuestiona cómo la creación artística permite la construcción de la identidad del individuo y sirve como un soporte afectivo: “el arte es una manera de escapar de la cosificación, creamos algo y eso nos aleja de lo que fuimos capaces de concebir; una parte de nosotros está en lo creado y al mismo tiempo eso nos distingue de la cosa creada, ese proceso nos humaniza” (2016:165).

En Ciencias sociales y humanidades observo la voluntariedad a la que alude Jauss al referirse a la comprensión estética de una obra, dado que re-significan los postulados de los teóricos de la recepción desde la realidad latinoamericana. Jauss entiende la voluntariedad como la asunción de la responsabilidad ético-político que conlleva cualquier acto de comprensión en pro de la constitución de una sociedad más justa.

Bibliografía

Jauss, H. R. (2012). Caminos de la comprensión, Madrid: Machado Grupo de Distribución.

Vergara, G. I. y Mendoza, J. L. (comps.) (2010). Teoría literaria y hermenéutica, México: Universidad de Colima/ Praxis.

Vergara, G. I. y Fernández, A. (comps.) (2016). Ciencias sociales y humanidades: aproximaciones hermenéuticas, México: Praxis.

Notas

1. Gloria I. Vergara, y Amaury Fernández (coords.) (2016). Ciencias sociales y Humanidades: aproximaciones hermenéuticas. México:Praxis.
HTML generado a partir de XML-JATS4R por