Reseñas

APORTACIONES A UNA GENEALOGÍA DEL DESEO

CONTRIBUTIONS FOR A GENEALOGY FROM DESIRE

Antonio Sánchez Antillón
ITESO, México

APORTACIONES A UNA GENEALOGÍA DEL DESEO

Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, vol. XXV, núm. 5, Esp., pp. 213-218, 2019

Universidad de Colima

Godínez A.. Godínez, A. (2018). Filosofía Política y subjetividad: aportaciones a una genealogía del deseo. Universidad de Guadalajara: Guadalajara, México. 2018. Guadalajara, México. Universidad de Guadalajara

Recepción: 23 Agosto 2019

Aprobación: 02 Octubre 2019

Filosofía Política y subjetividad: aportaciones a una genealogía del deseo, es un libro dirigido a estudiosos del campo de la filosofía, las ciencias sociales y el psicoanálisis. Su lectura es adecuada tanto por académicos expertos formados en los campos disciplinares antes enunciados, como por estudiantes en formación.

Decidí reseñar esta obra ya que el autor no me es desconocido pues es la segunda obra que leo de él. La primera fue La noción del ser en psicoanálisis, editado por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Chihuahua. Esta obra me pareció un esfuerzo serio por articular saberes tanto del campo del psicoanálisis como de la filosofía. Dado este antecedente al ver este nuevo libro publicado, y al irlo leyendo me pareció importante dar una opinión sobre el texto. Sobre todo, porque las temáticas desarrolladas son atinentes a mis intereses de investigación y formación.

La obra tiene una estructura de presentación clara y su escritura es ligera, en tanto que va presentando la información de manera ordenada y va articulando sus hipótesis y propuestas argumentando con datos de otras obras y ofreciendo sus inferencias.

Las temáticas que desarrolla son propias de la filosofía política, el psicoanálisis y la teoría social. Es atinente a la revista en tanto que en su desarrollo sobre la genealogía del deseo esboza los diferentes modos de teorización del sujeto y las diversas configuraciones subjetivas que se prefiguran de acuerdo a modelos sociopolíticos y económicos.

La obra inicia con una introducción a partir de una pintura Lost, de Tetsuya Ishida. Presume en ella la crítica que este pintor plasma sobre la sociedad liberal y aprovecha esa imagen del hombre liberal perdido, el cual busca en su interior aquello de lo que está hecho, para introducir la intención del texto. Refiere al psicoanálisis como una propuesta que está lista para escuchar ese deseo reprimido del extraviado en miras de interpretarlo a modo de generar rutas de orientación.

El primer capítulo está acorde con el exordio, pues muestra la problemática heredada por la revolución francesa, así como por la propuesta de los filósofos modernos, refiere para ello el concepto de deseo de Hegel, pero sobre todo la consigna Nietzscheana, con la que intitula este capítulo: Dios ha muerto. Propone que la mirada sobre la finalidad del mundo y su relación con la naturaleza y el Dios cristiano cambia tanto por la transformación política devenida de la revolución francesa y los valores universales propuestos en ella. La concepción del mundo ha sido transformada por la revolución cultural que da el pensar un mundo lleno de vida y de posibilidad para el ser en tanto ente sujeto viviente, hablante y hablado no por un Dios sino por un lenguaje de época. Para sostener estos derivados, el autor considera ciertos pensadores franceses tales como Althusser, Levi-Strauss, Deleuze, Lacan, Bataille, entre otros. Así pues, de frente a la exaltación de la libertad ya no sólo como igualdad de derechos sino además como realización de los deseos individuales, el hombre enfrenta una realidad social propia de la modernidad: el sujeto del extravío y el vacío. Además de este fenómeno de lo social, el autor precisa varios problemas teóricos, los cuales se podrían formular en las siguientes preguntas: ¿Qué es el deseo?, ¿El deseo de quién y desde dónde? ¿Hay disyunción entre saber y verdad? ¿Hay una derivación del concepto de voluntad de representación, de poder de los filósofos con la teorización psicoanalítica de pulsión y deseo? ¿Qué relación hay entre el deseo-anhelo y la aspiración de encontrar la libertad entendida como autenticidad?

Abraham Godínez sintetiza esta problematización con la siguiente formulación: “Aunque realizar deseos puede comprenderse en primera instancia como un proyecto liberador, esta emancipación queda cuestionada cuando se advierte que el surgimiento del dispositivo de la sexualidad y el establecimiento del poder disciplinario coinciden con la predominancia del surgimiento del “hombre del deseo””. Frente a lo cual explicita el objetivo del libro: “Describir el modo en que el sujeto del deseo encontró sus condiciones de posibilidad de existencia después de la Revolución francesa, y el modo en que hasta ahora sigue siendo posible”.

La línea de investigación en la que se subscribe esta monografía es en la filosófica política, en donde el nodo problemático es la relación entre el deseo y el poder, como pretensión de las sociedades neoliberales. Para lo cual recurre tanto a la filosofía política como a la teorización psicoanalítica, en tanto que ambas proponen la configuración subjetiva, de frente a la tensión liberación-dominación-alienación propio de las sociedades disciplinarias que aspiran imponer un sistema de dominación. La herramienta metodológica es un estudio genealógico desde la perspectiva foucaultiana. Lo que se propone evidenciar no es si teóricamente es verdad o mentira la teoría del sujeto de deseo, sino los efectos sociales que conlleva concebirse o partir de la pretensión de un sujeto del deseo.

En consonancia con los estudios sobre Foucault que realizan Davidson; Basaure, Dussel, entiende por genealogía el estudio de las prácticas discursivas y no discursivas entre grupos dominadores y dominados, para lo cual se han generado diversas tecnologías de reflexividad de sí, que permite fijar la identidad y los patrones de control y replicación de las lógicas hegemónicas del poder. Así pues. En esta perspectiva de análisis el escrito se inscribe en la teoría crítica, en tanto que pretende develar los discursos y modos de subjetivación desde donde se ejerce el poder.

La estructura de los siguientes capítulos está articulada alrededor de los objetivos y problemas expresados anteriormente. En el segundo capítulo expone los efectos de “la muerte de Dios”, siguiendo dos frases de Dostovievski (2013): “Si Dios está muerto, todo está permitido”, y, Así, si ahora todo está permitido, ¿es posible hacer lo que uno quiera?”

Propone que bajo esas dos frases hay un problema sustancial: la libertad humana y la realización del deseo humano. Al considerar la obra de Isaiah Berlin, en este capítulo el autor presenta de manera sucinta varios conceptos de libertad negativa y positiva: la primera está supeditada a que la persona sea capaz de realizar sus deseos, la segunda implica una aspiración estoica de desasirse de impulsos y actos irracionales o impulsivos. El concepto de libertad conlleva el de deseo, por lo que desde la perspectiva “positiva” se puede sostener que para mantener los ideales, es importante dominar las masas para que ejerzan la libertad correctamente, y desde la perspectiva “negativa” ―más común en la época contemporánea― implica que no debe haber ninguna coerción o límite a la expresión singular del deseo. El autor precisa que la propuesta psicoanalítica tiene dos propuestas, la de Lacan, donde la posición ética es referida a la realización del deseo, y la de Freud quien hace coincidir las fuentes del sufrir con los obstáculos para la realización del deseo. El sufrimiento proviene desde tres fuentes que se oponen al deseo: (1) la realidad, (2) la condición propia de cada cuerpo y la naturaleza, y (3) la organización cultural.

Después de exponer estas diversas formas de abordar la libertad y el deseo hace un análisis minucioso usando la crítica de Foucault a Freud, partiendo de la premisa de que la promoción del sujeto de deseo es una estrategia de dominación. La ambigua relación de Foucault con Freud la evidencia en las menciones que hace el primero en sus distintas obras. Las observaciones de Foucault a Freud las sintetiza en cuatro puntos:

En el capítulo tercero, Abraham Godínez hace un estudio de los ecos de la literatura romántica alemana en algunos textos de la obra freudiana, profundizando en el análisis del Hombre de la arena. Evidencia en ese estudio las coordenadas del ideal propuesto en la literatura romántica (primacía de los afectos en el sueño, la locura de la razón, el imaginar inconsciente, la irrealidad y la creación), así como las diferencias sutiles entre el inconsciente en el romanticismo alemán y el inconsciente freudiano. El autor infiere que hay una relación entre ambas posturas en el papel del sueño, en tanto que es el escenario propio de la expresión del deseo: los escritores románticos suponen que en el sueño hay la expresión y fusión con lo universal, Freud interpreta que en los sueños se realizan los deseos infantiles reprimidos y de algún modo expresados y cumplidos en él. Además, la teorización freudiana de acuerdo a su quehacer, distinguirá entre el delirio y la alucinación propia de la psicosis, del mundo de fantasía que genera el neurótico ante la realidad o padecimiento no deseado. También se diferencia la propuesta de Freud del pensamiento romántico en su pretensión de que el psicoanálisis sea una ciencia por lo que propone una explicación sobre el aparato psíquico del sujeto. El capítulo cuarto denominado falta y deseo, Abraham Godínez hace una síntesis sobre el concepto de deseo en Lacan y Freud. Sobre el primero advierte su influencia hegeliana vía Kojéve, en donde la relación amo y esclavo se sitúa respecto al deseo de reconocimiento. La aspiración del reconocimiento del otro es propia del humano quien en su aspiración puede llegar a renunciar al deseo vital de sobrevivencia. Después de destacar la influencia hegeliana en Lacan, precisa que en la relectura del psicoanalista francés hay una diferencia fundamental: el procesamiento en la relación entre el neonato y la madre, así como la estructuración dialéctica entre la relación tríadica (niño, madre padre), en donde el trayecto por la constitución subjetiva implica el procesamiento del mundo imaginario por la ley simbólica. Después del desarrollo de la noción de deseo en Lacan, el autor pasa a precisar los sentidos ofrecidos por Freud. Al final de este capítulo precisa las diferencias sobre el concepto de deseo que hay entre Freud y Lacan, y expone que los antecedentes de uno y otro son diferentes. Freud abreva su propuesta del concepto voluntad de representación de Schopenhauer y de la voluntad de poder de Nietzsche; mientras que, en la genealogía de Lacan, está Hegel, Kojéve, Marx y Heidegger.

El capítulo quinto tiene el propósito de anudar el texto y dar respuesta al problema que se presenta al inicio: ¿Cómo el sujeto del deseo es propio de las sociedades neoliberales? Abraham Godínez expone, siguiendo a Macpherson, tres tipos de sociedades: sociedad jerárquica, sociedad de mercado y sociedad posesiva de mercado.El tercer tipo de sociedad se corresponde con el modelo neoliberal del capitalismo avanzado, en donde el intercambio mercantil incluye el tiempo, la persona, las relaciones, la fuerza, la libertad misma. En esta sociedad el Estado no participa como regulador o protector de la sociedad civil, sino como promotor de la vulnerabilidad y desigualdad (falta de empleos formales, precarización de servicios de salud, salud, deficiencia en la seguridad pública y los procedimientos judiciales, etc.) propiciando así la competencia entre los individuos. El Estado favorece un clima de competencia en donde cada sujeto se supone empresario de sí mismo y responsable de su propio bienestar. Esta sociedad efectúa la experiencia del vacío, la soledad y la insatisfacción dado el culto del deseo y la búsqueda de su realización inmediata. Bajo estos ideales del neoliberalismo, el autor propone pensar qué tanto la propuesta psicoanalítica del sujeto en falta es coincidente con esa lógica o ideales. Se podría formular su conclusión bajo la siguiente pregunta: ¿Qué tanto la propuesta de Lacan es un producto de la adoración del vacío y la exaltación del deseo singular como principio ético preferencial que excluye las pretensiones de construcción de lazos sociales y el bien colectivo?

El texto invita a pensar cómo la práctica del saber de sí, las tecnologías modernas psicologías o psicoanalíticas no son ajenas de una posición filosófica política, por lo que esta práctica puede convertirse en un dispositivo de dominación acorde con los ideales hegemónicos del neoliberalismo. Vale la pena adquirir y leer el libro, con el cual podemos o no coincidir dada la interpretación que ofrece sobre los distintos temas y problemas planteados. El valor fundamental de su lectura radica en que ofrece temas nodales que son ineluctables discurrir sobre el entramado de lo individual y lo social en la construcción de la subjetividad.

Esta obra discute temas correlativos a las distintas configuraciones subjetivas generadas por la sociedad moderna desde una perspectiva interdisciplinar con un énfasis especial en la teoría psicoanalítica, por lo que confluye con las siguientes obras:

Referencias

Godínez, A. (2018). Filosofía Política y subjetividad: aportaciones a una genealogía del deseo. Universidad de Guadalajara: Guadalajara, México.

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