Danilo Martucelli y José Santiago. El desafío sociológico hoy. Madrid. CIS, 2017. 227 pp.
Danilo Martucelli y José Santiago. El desafío sociológico hoy. Madrid. CIS, 2017. 227 pp.
BARATARIA. Revista Castellano-Manchega de Ciencias Sociales, núm. 26, pp. 269-271, 2019
Asociación Castellano Manchega de Sociología
Una perspectiva ontológica nueva, que ha emergido en los últimos años y que ha tenido un creciente espacio en Francia, menos en España, es la nueva sociología del individuo. Pertenecen a este nuevo enfoque sociológico autores tan destacados como Charry y Rojas (2013), Lahire (2016), Dubet (2013), Bauman (2001), Kaufmann (2001;2004), Martuccelli (2007) y Santiago (2015) entre otros. Estos dos últimos autores, Martuccelli y Santiago, han presentado las características y peculiaridades de esta perspectiva sociológica en un interesante libro publicado por el CIS, y titulado El desafío sociológico hoy. La nueva sociología del individuo, o sociología de los desafíos sociales, analiza la vida social desde “las experiencias individuales” (Martuccelli y Santiago, 2017: 8). El creciente proceso de desinstitucionalización propio de las sociedades contemporáneas contribuye a “dar espacio a las experiencias individuales” (Martuccelli y Santiago, 2017: 8). En síntesis, se trata de superar las viejas y binarias distinciones entre individualistas y colectivistas, para dar espacio a un enfoque nuevo, que tenga en cuenta los cambios producidos por la post-modernidad. Ya C.W. Mills con su idea de la imaginación sociológica había conseguido ver lo social en lo particular y al revés (Martuccelli y Santiago, 2017: 11).
La crisis de 2008 no ha provocado una revolución social debido a diferentes causas, una de ellas, en la que los autores se centran, guarda relación con la multiplicidad de “ecologías sociales personalizadas” (Martuccelli y Santiago, 2017: 12). Si Lukács hubiera podido asistir a la evolución contemporánea del mundo del trabajo probablemente habría tenido que actualizar su teoría de la alienación y sus reflexiones filosóficas sobre la conciencia de clase, a la luz de los cambios que se han producido en las últimas décadas: auge del proletariado de los servicios, difusión de contratos precarios y flexibles, trabajadores deslocalizados y pobres. Decía el mismo Lukács que no hay revolución porque el trabajador está alienado, pierde el sentido comunitario del trabajo, se convierte en un átomo aislado y se aleja de las relaciones recíprocas (Lukács, 1991: 117; Tardivo et al., 2019: 71). Martuccelli y Santiago, antes de adentrarse en la descripción de su nuevo modelo ontológico, recuerdan las características de los dos enfoques anteriores. Por un lado, el colectivismo de Durkheim, quien configura el hecho social como algo externo al individuo (Martuccelli y Santiago, 2017: 15) y, por el otro, las microsociologías y el llamado individualismo metodológico.
José A. Noguera (2003) se preguntaba: ¿Quién teme al individualismo metodológico? Sin duda no lo temen ni lo desprecian Martuccelli y Santiago, quienes quieren retomar lo mejor de las sociologías del pasado para entender el mundo contemporáneo y actualizar la sociología a la luz de los procesos de cambios más recientes. No se trata del único intento presente en el panorama sociológico internacional. Beck ya prefiguró el llamado neoindividualismo institucional, sin embargo, Martuccelli, Lahire, Santiago o Kaufmann prefieren hablar de la nueva sociología del individuo. El objetivo de estos autores es superar los límites y los defectos de los dos modelos anteriores: Parsons pensaba en la socialización como un proceso unitario y coherente, y esta convicción, como ha dicho recientemente Enrique Martín Criado (2014:124;Tardivo et al., 2019: 72), sigue condicionando las investigaciones sociológicas, incluso las que se basan en entrevistas cualitativas, que van como buscando personalidades coherentes, un yo unitario, sin darse cuenta que las socializaciones son múltiples y las identidades plásticas, cambiantes. El mismo John Elster, un sociólogo del individualismo clásico, ha hablado a este respecto de un “yo múltiple, único, pero con luchas internas” (Elster, 1995:31) que caracterizaría al individuo contemporáneo: no tiene ningún sentido, por consiguiente, seguir buscando un yo coherente y unitario en las entrevistas, como si el proceso de socialización hubiera dado lugar a una personalidad no fragmentaria. La sociología actual tiene que librarse definitivamente de toda lectura mono-causal, como la que hacían los marxistas de los sesenta, que interpretaban la clase social como un hecho social total, el operador analítico clave para entender lo social. Según la nueva sociología del individuo, sociólogos como Randal Collins (2004) o como los mismos interaccionistas simbólicos tienen muchos méritos, porque, entre otras cosas, han contribuido a redescubrir la etnografía y otras técnicas cualitativas consideradas durante mucho tiempo como poco sociológicas porque no determinaban una generalización de los resultados (Martuccelli y Santiago, 2017: 35). Pero la nueva sociología del individuo va mucho más allá de las antiguas sociologías del individuo de Collins o de la teoría de la acción racional, que en realidad “no tenían un interés sustantivo por los individuos” (Martuccelli y Santiago, 2017: 41). Para la nueva sociología del individuo la sociología tiene que empezar a tomar en cuenta también “las variaciones interindividuales e intraindividuales” (Martuccelli y Santiago, 2017: 41).
En síntesis, la mirada sociológica tiene que recuperar una dimensión demasiado olvidada: el análisis de las singularidades individuales (Martuccelli y Santiago, 2017: 60), sin convertir el análisis sociológico en una serie de retratos individuales aislados entre sí. Sólo de esta forma la sociología podrá salvarse del destino más trágico: su desaparición o su subordinación a otras disciplinas con más prestigio como la psicología social. Martuccelli y Santiago se han dado cuenta de esto no a través de fríos y descontextualizados cuestionarios, sino también a partir de la investigación cualitativa e incluso hablando con sus alumnos, lo cual aumenta aún más el valor de su brillante intuición (Tardivo et al., 2019: 73). Lo que dicen Martuccelli y Santiago (2017: 70) sobre la vigilancia sutil, retomando a Memmi (2003), nos recuerda otra vez la imaginación sociológica de Berger y Luckmann: un cura que está conforme con la jerarquía vaticana guarda silencio por temor a no ser enviado a una parroquia de pueblo, lejos del mundo desarrollado. La nueva sociología del individuo, o sociología de los desafíos, propone, en síntesis, “una nueva perspectiva de articulación entre lo macro y lo micro” (Martuccelli y Santiago, 2017: 76), para poder así “describir a escala de los individuos una sociedad histórica” (Martuccelli y Santiago, 2017: 86). Dar espacio a los individuos en una sociedad cada vez más “desinstitucionalizada” no significa afirmar que las instituciones, como el sistema educativo, no cuenten absolutamente en nuestras sociedades contemporáneas. Sin duda la autoridad del profesor no es asignada de por sí, por el status de profesor o por la institución que el profesor representa, sino que cada profesor la tiene que conseguir a través de un trabajo individual (Martuccelli y Santiago, 2017: 90). La nueva sociología del individuo, o sociología de los desafíos sociales, a partir de las experiencias individuales intenta explicar los grandes cambios estructurales e históricos (Martuccelli y Santiago, 2017: 93; Tardivo et al., 2019).
Otro aspecto llamativo de las reflexiones de Santiago y Martuccelli, y no frecuente en la sociología, consiste en el hecho de que los autores toman en consideración las posibles críticas a sus propuestas e intentan dar respuestas a las posibles dudas sobre sus ideas. La nueva sociología del individuo, o de los desafíos sociales, se ocupa, aunque marginalmente, del consumo al dialogar críticamente con otras propuestas sociológicas que hablan de que el control, por parte de las marcas sobre nuestras vidas y nuestras acciones, es total y parten del presupuesto de que como consumidores en el futuro seguiremos actuando igual que lo hemos hecho hasta ahora (Martuccelli y Santiago, 2017: 110), y haremos más o menos lo mismo que hacen otros actores sociales con perfiles parecidos a los nuestros. El individuo se percibe a sí mismo como libre en el consumo, utiliza el consumo para desahogarse, pero en realidad el control social nunca había sido tan fuerte como en nuestros tiempos. Detrás de la nueva sociología del individuo de Martuccelli y Santiago no se esconde la vuelta a las robinsonadas del siglo XVIII descritas por Marx, sino que se esconde un intento, acertado desde nuestro punto de vista, de releer y entender la postmodernidad y la crisis de los grandes relatos colectivos que caracteriza la actualidad social y política.
BIBLIOGRAFÍA
Bauman, Z. (2001) La sociedad individualizada. Madrid: Cátedra.
Charry, C.A. y Rojas Pedemonte, N. (Eds.) (2013) La era de los individuos. Chile: LOM Ed.
Collins, R. (2004) Interaction Ritual Chains. Princeton: Princeton University Press.
Dubet, F. (2013) El trabajo de las sociedades. Buenos Aires: Amorrortu.
Dubet, F. y Martuccelli, D. (2000) ¿En qué sociedad vivimos? Buenos Aires: Losada.
Elster, J. (Ed.) (1995) The multiple self. Studies in rationality and social change. Cambridge: Cambridge University Press.
Kaufmann, J.-C. (2001) Ego. Pour une sociologie de l'individu. París: Nathan.
Kaufmann, J.-C. (2004) L'invention de soi. Une théorie de l'identité. París: Armand Collin.
Lahire, B. (2016) En defensa de la Sociología. Contra el mito de que los sociólogos son unos charlatanes, justifican a los delincuentes y distorsionan la realidad. Buenos Aires: Siglo XXI.
Lukács, G. (1991) Storia e Coscienza di classe. Milano: SugarCo.
Martín Criado, E. (2014) “Mentiras, inconsistencias y ambivalencias. Teoría de la acción y análisis de discurso”. RIS. 72(1): 115-138, DOI: 10.3989/ris.2012.07.24
Martuccelli, D. (2007) Cambio de rumbo. La sociedad a escala del individuo. Chile: LOM Ed.
Martuccelli, D. y Santiago, J. (2017) El desafío sociológico hoy. Madrid: CIS.
Memmi, D. (2003) “Governing through speech: The new state administration of bodies”, Social Research, 70(2): 645-658, en http://www.jstor.org/stable/40971630
Noguera, J. A. (2003) “¿Quién teme al individualismo metodológico? Un análisis de sus implicaciones para la teoría social”, en Papers, 69: 101-132.
Santiago, J. (2015) “Individualización, vida cotidiana y redefinición de las relaciones de género” en C. Prieto (Dir.) Trabajo, cuidados, tiempo libre y relaciones de género en la sociedad española. Madrid: Cinca, pp. 223-250.
Tardivo, G.; Díaz Cano, E. y Martínez Moure, O. (2019) Sociología del consumo. Madrid: Paraninfo.