Artículo
La migración de los países de la subregión andina a España, bono demográfico y estructuras poblacionales
The migration of the Andean countries to Spain. Population structures and demographic bonus
La migración de los países de la subregión andina a España, bono demográfico y estructuras poblacionales
Revista Latinoamericana de Población, vol. 2, núm. 3, pp. 47-67, 2008
Asociación Latinoamericana de Población

Resumen: Los flujos migratorios que se vienen produciendo desde finales del siglo pasado e inicios del presente, provenientes de la Subregión Andina a España, han marcado un hito de trascendental importancia entre ambos contextos, uno en vías de desarrollo y otro desarrollado. La transición demográfica al configurar estructuras etarias específicas en cada uno de estos contextos según los niveles de descenso en la fecundidad y la mortalidad alcanzados, ha dado lugar a dos fenómenos demográficos importantes; por un lado, al surgimiento del bono demográfico en los países de la Subregión Andina; por el otro, al envejecimiento poblacional en España. Se ha planteado como hipótesis que los flujos migratorios que se originan en los países de la Subregión Andina donde el bono demográfico (al no ser aprovechado ocupándolo como mano de obra) tiende a migrar hacia los lugares donde puede insertarse en el mercado ocupacional, con lo que dinamizará la estructura etaria envejecida del país de destino, en este caso España.
Palabras clave: migración internacional, estructura poblacional, bono demográfico, transición demográfica, transnacionalismo, Subregión Andina, España.
Abstract: The migratory fluxes from the Andine Subregion to Spain, which started at the end of the past century and the beginning of the present one, are a significant phenomenon in both contexts: an undeveloped one and a developed one. The demographic transition causes two specific demographic phenomena in each context: the demographic bonus in the countries of the Subandine Region and the ageing in Spain. Our hypothesis is that the Subandine Region does not take profit of its demographic bonus as labour force, so that this tends to migrate to other regional labour markets, like Spain, where it makes younger the age structure.
Keywords: International migration, demographic structure, demographic bonus, demographic transition, transnationalism, Andine Subregion, Spain.
Introducción
La migración internacional se ha incrementado de manera rápida y desde la última década del siglo pasado y en lo que va del presente, se ha tornado en uno de los fenómenos demográficos de mayor importancia en la actualidad, tanto para los países que expulsan como para los que atraen población. De esta manera se ha constituido ―en la era de la globalización― en un flujo más conjuntamente con los de tipo económico, cultural, tecnológico e ideológico.1 De los 190 millones de migrantes que la División de Población de las Naciones Unidas estimó para 2005, 120 millones migraron a las regiones más desarrolladas. España constituye una de esas rutas y es en la actualidad el país con el segundo volumen más importante de inmigrantes en el mundo después de los Estados Unidos.
Castles y Miller (1999) consideran el momento actual como “la era de la migración” y se fundamentan en cinco hechos: a) su globalización, el mayor número de países están afectados por los movimientos migratorios; b) su aceleración, que se refleja a través del aumento del volumen en la cantidad de migrantes; c) su diferenciación, los migrantes que se mueven a un país pertenecen a una variedad de etnias, de clases y de género; d) su politización, las políticas domésticas, las relaciones bilaterales y regionales, y las políticas de seguridad nacional de los Estados que están siendo afectadas cada vez más por las migraciones internacionales y viceversa, y e) la feminización de la migración que ha jugado un rol significativo en las migraciones internacionales laborales.
En un contexto como éste debemos focalizar el desplazamiento de las poblaciones que migran desde los países de América Latina hacia Europa; más concretamente entre los países de la Subregión Andina a España que es en la actualidad el país de la Unión Europea que más atrae a esta población migrante.
Una línea de discusión que se viene procesando críticamente en los estudios demográficos, es aquella que considera que entre la migración (variable referida al desplazamiento y distribución de la población) y las variables referidas al crecimiento vegetativo (fecundidad y mortalidad) existe una relación de complementariedad demográfica: mientras mayores sean los índices de fecundidad y mortalidad en los lugares de origen y menores en los lugares de destino, los flujos migratorios serán mucho más intensos, con lo cual las estructuras poblacionales por edad se verán modificadas.
Si bien las migraciones han respondido históricamente a variables de tipo económico y social como determinantes, no es menos cierto que una vez que se han producido, éstas han servido para dinamizar las estructuras demográficas de los lugares de origen y de destino involucradas. En el caso de la migración internacional ésta se ha convertido en un mecanismo que forma parte de un patrón de desplazamiento poblacional sur-norte como un hecho transicional y de complementación demográfica.
En este trabajo queremos demostrar que el descenso en los niveles de fecundidad y mortalidad ocurrido en España (país de atracción poblacional) y en los países de la Subregión Andina: Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y Chile (países de expulsión de población), los ha colocado en etapas distintas de la transición demográfica al configurar estructuras etarias con pesos relativos diferenciados en segmentos específicos ya sea en edades jóvenes y/o viejas, en donde el bono demográfico generado en los países de la Subregión Andina se ha desplazado insertándose en la estructura demográfica envejecida de España. Para visualizar gráficamente esta conjetura presentamos el esquema 1, en el que se detallan las variables demográficas que intervienen en la cadena causal en la determinación de la migración.
Esquema 1. Cadena causal de variables en la dinámica de la Migración. Países de la Subregión Andina - España

La metodología utilizada permitirá corroborar, mediante la lógica deductiva, la concomitancia ontológica existente entre la migración y las estructuras poblacionales asociadas a las variables del crecimiento vegetativo. Se han utilizado como fuentes de información los datos de los últimos censos de población que realizaron los países en el 2000, así como los indicadores demográficos relacionados con su crecimiento vegetativo que proporcionan los Institutos de Estadística de los países en estudio.
El trabajo ha sido estructurado en cuatro partes. En la primera se contextualizan demográficamente los países de origen y el de destino de los flujos migratorios, en este caso los de la Subregión Andina y España, considerando los siguientes indicadores: tasas de crecimiento, índices de dependencia y el índice de Sundbarg para conocer el estadio en el que se encuentran en la consolidación de la transición demográfica. En la segunda parte se analiza el comportamiento de las variables relacionadas con el crecimiento vegetativo de la población como factor determinante en la configuración de las estructuras etarias, lo que permite determinar, por una parte, el llamado bono demográfico generado en los países de la Subregión Andina; por el otro, el grado de envejecimiento de la población española. En la tercera parte, se discute el rol de la migración a partir de la complementariedad demográfica en la estructura etaria de España utilizando el volumen y la estructura por sexo y edad de la población migrante. Finalmente, en la cuarta parte se hará una reflexión sobre los criterios a tener en cuenta para propuestas sobre políticas de migración.
Contexto demográfico
Esta breve caracterización sobre los países involucrados en el proceso migratorio es necesaria para comprender su dinámica demográfica interna, pues constituyen espacios nacionales heterogéneos en cuanto a volumen, extensión territorial y ritmos de crecimiento poblacional, indicadores que se tendrán en cuenta al analizar la migración internacional. Aunque es innegable que éstos no son suficientes para comprender un proceso tan complicado como lo son las migraciones internacionales, creemos que son insumos necesarios para lo que se pretende conocer.
La Subregión Andina2 está ubicada en América del Sur y agrupa a seis países que en conjunto alcanzan 135 millones de habitantes en una superficie de 5 482 460 km2, que hacen una densidad demográfica de 24 habitantes por km2. El volumen poblacional y la extensión territorial entre países son muy heterogéneos; el mayor volumen se concentra en Colombia (41 millones) y el menor en Bolivia (9 millones). España está ubicada en la Península Ibérica en el Continente europeo, cuenta con 44 millones de habitantes en una extensión territorial de 504 645 km2, lo que hace una densidad demográfica de 86 habitantes por km2 (cuadro 1).3
Cuadro 1. Distribución del volumen de la población, tasas de crecimiento y superficie, según países del Área Andina (Tasas en porcentajes)
| Países | Población Total | Superficie Km2 | Tasas de crecimiento (1995-2005) | |
| Países Andinos | 134 611 246 | 5 482 460 | 1.70 | |
| Bolivia | 9 329 676 | 1 098 581 | 2.15 | |
| Colombia | 41 468 384 | 1 141 748 | 1.68 | |
| Chile | 16 134 219 | 756 950 | 1.18 | |
| Ecuador | 13 710 234 | 283 520 | 1.74 | |
| Perú | 27 219 264 | 1 285 216 | 1.60 | |
| Venezuela | 26 127 351 | 916 445 | 1.82 | |
| España | 43 739 556 | 504 645 | 0.2 | |
Las tasas de incremento anual entre ambos contextos (de expulsión y de atracción) presentan diferencias importantes: los países de la Subregión Andina como un todo crecen anualmente a un ritmo de 1.7 por ciento; en tanto que España sólo lo hace a 0.2 por ciento (cuadro 1). Estas diferencias indican que el crecimiento del volumen de población de España es mínimo y que permanecerá casi estable, lo que no sucede con ninguno de los países de esta Subregión donde el volumen poblacional se incrementa cada año, aunque no todos lo hagan con la misma intensidad. El país con mayor tasa de crecimiento en la Subregión es Bolivia (2.1 por ciento); en tanto que Chile se encuentra en el otro extremo y crece más lentamente (1.2 por ciento). Estas tasas permiten predecir que el crecimiento poblacional futuro de los países andinos está asegurado, en tanto que el de España no lo está.
Asimismo, estas tasas de crecimiento permiten identificar los diferentes estadios de la transición demográfica en el que se encuentran los países objeto de análisis: a) transición incipiente, b) plena transición y c) transición avanzada. De acuerdo con esta clasificación los países de la Subregión recorren aún estadios de la transición demográfica sin que ninguno de ellos haya logrado completarla. Bolivia estaría ubicada en la primera etapa de la transición (2.1 por ciento); Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, en la segunda (1.7 por ciento), y Chile en la tercera (1.2 por ciento). En cambio, España ha completado dicha transición y tiene un crecimiento poblacional de 0.2 por ciento; es decir, una población casi estable que para incrementarse necesita de flujos migratorios (cuadro 1).
En un panorama como éste cabría preguntarse qué importancia tienen el volumen y el crecimiento poblacional para los países de la Subregión Andina, independientemente del estado en el que se encuentran en la transición demográfica, si éstos constituyen una oportunidad o un problema para su desarrollo. Evidentemente no es fácil responder una interrogante como ésta, ya que no existe un argumento unívoco al respecto. Los cientistas sociales y los demógrafos en particular se han bifurcado en las siguientes tendencias: por un lado, están los que señalan que un crecimiento acelerado de la población inhibe el desarrollo; en el extremo opuesto, están los que argumentan que el crecimiento de la población, así como su considerable tamaño absoluto puede promover la prosperidad económica.4
Si tomáramos la población, per se, es decir, aislada de otros indicadores no podríamos responder si existe o no relación entre desarrollo económico y población o viceversa. Para ello es necesario considerar, al menos desde el punto de vista puramente demográfico, las estructuras etarias de sus poblaciones; es decir, la forma en la que ésta se distribuye entre los diferentes grupos de edad, dado que el comportamiento económico de los individuos varía según la etapa de la vida en la que se encuentran.
Al observar la dinámica demográfica interna de cada uno de los países de la Subregión Andina y de España, encontramos que han configurado estructuras poblacionales con especificidades propias debido al ritmo en los descensos de los niveles de fecundidad y de mortalidad acaecidos en el pasado, generando en cada uno de ellos estructuras por edad cada vez con menos niños y más adultos.5 Los nuevos patrones de causa de muerte, el uso de métodos anticonceptivos modernos, la creciente relevancia de las migraciones, entre otros factores, han sido los responsables próximos por las transformaciones sucedidas en la distribución de la población por grupos de edades.6
El cuadro 2 presenta los índices de dependencia que justamente sirven para conocer los recursos poblacionales con los que cuentan los países; siendo por tanto un indicador que clasifica la población de acuerdo con la edad y que permite medir la fuerza de trabajo.7 Un índice de dependencia con valores elevados supone que las poblaciones en edades jóvenes (0 a 14) o viejas (65 a más) constituyen un peso para la población en edad productiva que tiene que soportar dicha carga.
Cuadro 2. Índices de dependencia por grupos de edad, según países (Porcentajes)
| Países del Área Andina y España | Índices de dependencia | |||
| Países del área Andina | (0 –14) | (65 y +) | Total | |
| Bolivia | 68.58 | 8.85 | 77.472 | |
| Colombia | 48.81 | 8.17 | 56.98 | |
| Chile | 38.87 | 9.91 | 48.78 | |
| Ecuador | 55.32 | 11.14 | 66.46 | |
| Perú | 51.53 | 8.31 | 59.84 | |
| Venezuela | 49.01 | 7.84 | 56.85 | |
| España | 21.33 | 24.53 | 45.86 | |
De acuerdo con estos índices las etapas de la transición demográfica en las que se encuentran los países de la Subregión Andina y España, se corresponden con los resultados que obtuvimos al analizar las tasas de crecimiento de sus poblaciones. En un extremo se encuentra Bolivia con 77 por ciento de población en condición de dependiente (transición incipiente) con porcentajes de población de 0 a 15 años, muy elevados. En el otro extremo se halla Chile con poco menos de 50 por ciento de población dependiente (transición avanzada); y en una situación intermedia se ubican Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela (plena transición) con poblaciones dependientes en torno a 60 por ciento. Para el conjunto de países de la Subregión Andina la carga de dependencia correspondiente a la población de 65 a más años es de 9 por ciento, porcentaje que es muy inferior en relación con la población dependiente de 0 a 14 años.
En cambio, los índices de dependencia para España, si bien muestran valores menores que los que presentan los países andinos (46 por ciento), su carga de dependencia correspondiente a los grupos de edad de 0 a 14 y de 65 a más años son prácticamente iguales, 21 y 24 por ciento, respectivamente. Además, la población económicamente activa española tiene que soportar la fuerte carga de dependencia de población adulta. El bajo porcentaje de población joven (0 a 14 años) existente en España comparado con el de los países Andinos, es menos de la mitad.
Las estructuras etarias en la dinámica demográfica, tanto en los países que expulsan como el que atrae población, permiten discernir mejor el tránsito que va desde una población joven a una envejecida, que es lo que tratamos de demostrar, para lo cual hemos tomado el Índice de Sundbarg que diferencia tres modelos de estructuras poblacionales: a) progresiva, b) estacionaria y c) regresiva, distinguiendo los porcentajes de población para los grupos de edad (0 a 14, 15 a 49 y 50 a más años). Según este índice los cambios de un grupo a otro se hacen a partir del desplazamiento de la importancia relativa del grupo más joven para el más envejecido permitiendo visualizar claramente las diferencias porcentuales entre poblaciones jóvenes y viejas (cuadro 3).
Cuadro 3. Modelo de envejecimiento demográfico de la población (Porcentajes)
| Modelo | (0 -14) | (15 - 49) | (50 +) | Total |
| Progresiva | 40 | 50 | 10 | 100 |
| Estacionaria | 33 | 50 | 17 | 100 |
| Regresiva | 20 | 50 | 30 | 100 |
De acuerdo con este índice ninguno de los países de la Subregión Andina presenta estructuras por edad que lo ubiquen en el modelo regresivo que es el que tipifica una población como envejecida, ya que los porcentajes de población de 50 a más años no alcanzan a 30 por ciento del total de población, ni los porcentajes de población de 0 a 14 son menores de 20 por ciento. Si se observa estos índices por países, Bolivia es el que se aproxima más al modelo de población progresiva,8 tiene altos porcentajes de población joven (39 por ciento) y los más bajos en edades envejecidas (13 por ciento); Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela se hallan en el modelo de población estacionaria con 32 y 15 por ciento, respectivamente, de población en los dos grupos de edad extremos; Chile, aunque se ubica en el modelo de población estacionaria, es un caso especial, es el país que ha avanzado más en el proceso de envejecimiento, su población joven ha disminuido a 26 por ciento y su población adulta ha aumentado a 19 por ciento (cuadro 4).
Cuadro 4. Modelo de envejecimiento demográfico y estructuras de edad de la población de los Países del Área Andina y España (Porcentajes)
| Países | (0 -14) | (15 - 49) | (50 + ) | Total | |
| Países Andinos | |||||
| Bolivia | 38.65 | 48.43 | 12.91 | 100 | |
| Colombia | 31.09 | 52.99 | 15.92 | 100 | |
| Chile | 26.12 | 54.70 | 19.17 | 100 | |
| Ecuador | 33.23 | 51.31 | 15.46 | 100 | |
| Perú | 32.24 | 52.95 | 14.81 | 100 | |
| Venezuela | 32.68 | 55.76 | 11.55 | 100 | |
| España | 14.62 | 51.81 | 33.57 | 100 | |
España, en cambio, de acuerdo con el Modelo de Sundbarg, se encuentra en el estadio regresivo; 34 por ciento de su población se concentra en las edades de 50 a más años, tiene el doble del porcentaje de población que en las edades de 0 a 14 años y está muy por debajo del 20 por ciento que el modelo establece como mínimo. Como se desprende de esta observación, la estructura etaria española es eminentemente envejecida, característica que comparte con otros países europeos que han completado la transición demográfica y es uno de los grandes retos que tienen que afrontar a futuro si no quieren ver disminuir su población.
El consolidado de informaciones que presenta el cuadro 5, nos permite ver dos mundos dinámicos en cuanto a los estadios de la transición demográfica en relación con el estado de envejecimiento poblacional. Las diferencias son notables; en un extremo se hallan los países de la Subregión Andina que aún no han completado la transición y tienen estructuras de población relativamente joven, siendo Bolivia el caso más emblemático, ya que se encuentra en el estadio menos avanzado en el proceso de la transición y es el país con más población joven; en el otro extremo, se halla España, país que ha completado la transición y tiene la estructura poblacional más envejecida.
Cuadro 5. Modelos de envejecimiento demográfico y etapas de la transición demográfica, según países: Subregión Andina y España
| Países | Modelo de envejecimiento de la población | |||
| Progresiva | Estacionaria | Regresiva | ||
| Países Andinos | ||||
| Bolivia | Transición Incipiente | |||
| Colombia | Transición Avanzada | |||
| Chile | Plena Transición | |||
| Ecuador | Transición Avanzada | |||
| Perú | Transición Avanzada | |||
| Venezuela | Transición Avanzada | |||
| España | Transición Completada | |||
Esta constatación nos ha permitido considerar la migración internacional como un fenómeno transnacional en donde los procesos económicos y demográficos están plenamente concatenados.9 En primer lugar, el flujo andino de migrantes a España ha servido (de alguna forma) para equilibrar los vacíos demográficos en las edades jóvenes que presenta su estructura etaria. En segundo lugar, la población migrante de la Subregión Andina se ha favorecido por la coyuntura económica por la que atraviesa España que demanda mano de obra adicional, ya que su cobertura de empleo no corresponde en la misma proporción al crecimiento poblacional que tiene. Según Vicente (2006), el cambio de la coyuntura socio-política vivida en España en las dos últimas décadas y el acelerado crecimiento de la economía han contribuido a explicar la presente tendencia migratoria.
Transición y bono demográfico
Aunque ya hicimos referencia a la teoría de la transición demográfica, añadiremos de acuerdo con Cosío (1993), que este concepto permite explicar las dinámicas demográficas (fecundidad, nupcialidad, mortalidad y migraciones) a la luz de sus interrelaciones con las estructuras de la sociedad. En cambio, el concepto de bono demográfico hace referencia a la oportunidad económica generada por los cambios que se producen en la pirámide poblacional asociados a la potencialidad de crecimiento económico (Rosero y Robles, 2006). Este beneficio (demográfico) se da cuando el llamado índice de dependencia es más bajo.
La influencia de las variables del crecimiento vegetativo (fecundidad y mortalidad) sobre la migración, se hace inteligible cuando las estructuras poblacionales son analizadas en el contexto de la transición y el bono demográfico. El cuadro 6 consigna los niveles de fecundidad (número de hijos por mujer) y de mortalidad (esperanzas de vida y tasas de mortalidad infantil), variables que permiten comparar el impacto que tienen sobre las estructuras de la población y como éstas se relacionan con el desarrollo económico relativo alcanzado por los países en estudio.
Cuadro 6. Niveles de fecundidad y mortalidad según países
| Países | Número de hijos por mujer | Mortalidad Infantil | Esperanza de vida | |
| Subregión Andina | ||||
| Bolivia | 3.7 | 52 | 65.5 | |
| Colombia | 2.5 | 17 | 73.2 | |
| Chile | 2.0 | 8 | 78.5 | |
| Ecuador | 2.7 | 22 | 75.1 | |
| Perú | 2.7 | 23 | 71.0 | |
| Venezuela | 2.6 | 18 | 74.1 | |
| España | 1.4 | 4 | 80.0 | |
Los niveles de fecundidad y los de mortalidad prevalecientes en los países de la Subregión Andina son más elevados comparados con los de España, aunque internamente presenten diferencias significativas entre ellos. Los niveles de fecundidad de estos países están en general por encima del límite mínimo para garantizar el reemplazo generacional que se estima en 2.1 hijos por mujer. Bolivia y Chile presentan niveles de fecundidad extremos, por lo que es difícil trazar una media subregional en torno a esta variable. Los avances en los niveles de instrucción y de participación de las mujeres en el mercado de trabajo, conjuntamente con la utilización de métodos anticonceptivos modernos, se han señalado como los determinantes de este descenso.
En cuanto a la mortalidad se observa también, según el cuadro 6, la existencia de notables diferencias al interior de los países andinos. Chile y Venezuela poseen las mayores esperanzas de vida en la Subregión; en una ubicación intermedia se encuentran Colombia, Ecuador y Perú; Bolivia es el país que tiene la esperanza de vida más baja. Asimismo, las tasas de mortalidad infantil, que es un indicador relativamente sensible a las condiciones de vida relacionadas con el bienestar humano, presentan aún niveles relativamente altos. Con excepción de Chile que tiene ocho muertes por mil nacimientos, el resto de países andinos presentan niveles en torno a 28 muertes por mil; Bolivia con 56 muertes por mil nacimientos es el país con la mortalidad más elevada. Estos indicadores muestran la existencia de necesidades insatisfechas en cuanto a programas de extensión y prevención de enfermedades infantojuveniles, particularmente en poblaciones en situación de pobreza y extrema pobreza expuestas al riesgo de contraer enfermedades infecciosas y parasitarias. En buena cuenta esta realidad es el reflejo del grado de desarrollo relativo en el que se encuentran cada uno de los países de la Subregión.
Estos niveles de fecundidad y mortalidad han configurado estructuras etarias que han dado lugar, a pesar de las diferencias existentes entre países, a un modelo de población relativamente joven. Aunque son niveles altos comparativamente con los que presentan los países más desarrollados, éstos han venido descendiendo en un lapso menor que lo ocurrido con los pioneros de la transición cuyo descenso fue mucho más demorado. Si bien el incremento poblacional de los países de la Subregión continúa, su tasa de crecimiento no constituye ahora un problema como lo fue en un pasado reciente.
En España los niveles de fecundidad y mortalidad son bajos. De acuerdo con el cuadro 6, la fecundidad alcanzada es de 1.4 hijos por mujer, índice que se encuentra por debajo del reemplazo generacional; además de ser uno de los niveles de fecundidad más bajos del mundo. Esta situación demográfica ha dado lugar a la notoria disminución de la población infanto-juvenil y también aquella en edades productivas en donde se requiere mano de obra.10 En relación con la mortalidad, los niveles de esperanza de vida y mortalidad infantil muestran logros importantes en la lucha contra la muerte prolongando la existencia en años de vida de la población. La mortalidad infantil observada es de cuatro por mil nacidos vivos, son muertes producidas principalmente por anomalías congénitas y malformaciones, son fallecimientos que se producen en la edad neonatal.11 La esperanza de vida es de 80 años para ambos sexos en donde las causas de muerte son provocadas principalmente por enfermedades degenerativas y crónicas. Según Gómez (2004), los mayores avances en la sobrevivencia española se han logrado en las edades ancianas, lo que ha traído como consecuencia una vejez prolongada. La esperanza de vida en España es una de las más altas del mundo.
Es un hecho que los países de la Subregión Andina al presentar indicadores de crecimiento vegetativo caracterizados por el aumento en la esperanza de vida y la disminución de la fecundidad, han creado una situación demográfica nueva en relación con las estructuras por edades de su población, es el llamado bono o dividendo demográfico que es el resultado de una menor proporción de población dependiente (0 a 14) y (64 a más años), en tanto que la población en edades productivas (15 a 64 años) alcanza su máximo histórico.
Si bien los seis países que conforman la Subregión Andina presentan especificidades propias en cuanto a los ritmos de descenso en los niveles de fecundidad y de mortalidad, ello no imposibilita hablar del bono demográfico al que estos países vienen haciéndose acreedores, aunque en volúmenes diferentes. El caso de Bolivia sería excepcional, ya que como hemos visto se encuentra recorriendo etapas iniciales de la transición demográfica.
El bono demográfico, como situación excepcional que se ha presentado en la historia demográfica de los países de la Subregión Andina (y en muchos otros de América Latina), es parte de la evolución de su población.12 Los grupos etarios de 0 a 14 y de 65 a más no son tan predominantemente numerosos como lo fueron en un pasado reciente haciendo disminuir las posibilidades de ahorro y que deberían ser compensadas por aumentos en la productividad. Ahora se trata de aprovechar este potencial productivo debido a la existencia de un mayor número de personas en edad de trabajar (15 a 64 años).13 Esto sucederá siempre y cuando nuestros países sean capaces de invertir en capital humano para enfrentar los retos del desarrollo, creando empleos productivos en la cantidad y calidad requeridos y estimulando el ahorro interno; de lo contrario, se habrá perdido la oportunidad para el futuro de la población que se envejecerá en las próximas décadas.
El potencial del bono demográfico con todas las ventajas que presenta se convierte, si no es aprovechado al ampliar y diversificar el mercado laboral, en una población latente y propensa a migrar en tanto no logren insertarse en el mercado de trabajo. Esta población dejará de ser un potencial para el desarrollo de los países andinos para convertirse en la corriente migratoria donde una parte se dirige a España, uno de los lugares de destino en virtud de las condiciones de atracción que presenta: a) por la necesidad de contar con mano de obra en edades productivas y b) por la necesidad de incorporar población joven por los efectos de envejecimiento al haber completado la transición demográfica.
De todo esto se desprende que nos encontramos frente a situaciones sociodemográficas distintas haciendo que los países se bifurquen en bloques: países de inmigración y países de emigración:
España que ha completado la transición demográfica y tiene una población envejecida y longeva con un fuerte vacío poblacional en edades jóvenes y que demanda población en edad productiva. Es un país del primer mundo y en auge económico; y
La Subregión Andina, en la que ninguno de los países que la conforman han completado la transición demográfica, tiene una población relativamente joven; pertenece al tercer mundo y constituye un espacio geográfico en donde las inequidades y brechas sociales afectan a un gran número de sus habitantes y las posibilidades de empleo son reducidas.
Migración y complementariedad demográfica
La migración a España proveniente de los países de la Subregión Andina tiene una gran importancia demográfica para este país por el volumen, estructura y continuidad con que se viene produciendo. En el lapso de un quinquenio la migración se ha incrementado en más de 200 por ciento; de 300 mil que se registraba en 2001 se triplicó en 2006 superando el millón de personas; cifra que representa 70 por ciento del volumen total de la migración de América Latina a España (cuadro 7).
Del total de inmigrantes a España en 2006, el de mayor volumen fue el que provino de Ecuador con 43 por ciento, seguido por Colombia con 25 por ciento; entre ambos países hacen dos tercios del total de este flujo migratorio. Pero el de mayor incremento migratorio producido en el lapso de cinco años ha sido el protagonizado por el f lujo proveniente de Bolivia con 2000 por ciento de incremento anual constituyéndose en un hito importante en la historia migratoria de España, ya que el resto de países sólo lo hicieron a 200 por ciento (cuadro 7).
Cuadro 7. Población migrante en España por años calendarios. Países andinos 2001-2006
| Países de la Subregión Andina | 2001 | 2006 | Porcentaje de Crecimiento |
| Bolivia | 6 619 | 139 802 | 2.012 |
| Colombia | 87 209 | 265 141 | 204 |
| Chile | 11 674 | 39 704 | 240 |
| Ecuador | 139 022 | 461 310 | 232 |
| Perú | 34 975 | 95 903 | 174 |
| Venezuela | 16 549 | 51 265 | 210 |
| Total | 296 048 | 1 053 125 | 256 |
Esta migración ha sido jalonada en parte como señala Domingo (2005), a la legislación española que ha servido como factor de atracción de nuevas corrientes migratorias, especialmente las operaciones de regularización entre 2000 y 2001. A estas razones habría que añadir también la importancia que ha tenido la reunificación familiar, la llegada de parientes y de familiares directos, que siguen con algún retraso la llegada de la persona pionera (mujer o varón), reduciendo los costos y riesgos de la migración.
No se debe perder de vista que por detrás de todo flujo migratorio se hallan las diferencias entre las economías de los países de origen y de destino; es decir, los que expulsan y los que atraen población, respectivamente. Según Cebrián (2006), las diferencias en la oferta y la demanda de trabajo en los países de origen y destino son los factores principales que guían la decisión de los individuos a emigrar. La emigración se debe a las diferencias salariales y se da desde los países con bajos niveles hacia aquellos con salarios más elevados.
Estos flujos no sólo han incrementado en forma sustancial el volumen de la población española; sino también, y lo que es más sustantivo, está permitiendo dinamizar su estructura demográfica de forma rectangular y envejecida. Como se ha manifestado, la población migrante como cualquier colectivo que se desplaza espacialmente, se caracteriza por presentar estructuras por edad diferenciadas de la estructura por edad de la población nativa del lugar de destino. Según el cuadro 8, los migrantes andinos se concentran principalmente en las edades jóvenes, aquellas que justamente se encuentran en edad de trabajar y que España precisa para dinamizar su estructura demográfica y económica. La estructura por edad de la población migrante de los países andinos es la de una población joven en comparación con la población nativa de España. Las diferencias relativas en los grupos de edad (15 a 29 y 30 a 44 años) en España presenta signos negativos, toda vez que la población migrante en esos grupos representan el 70 por ciento; en tanto que los porcentajes en España sólo llegan a 45 por ciento. Contrariamente, si observamos el grupo de edad de 60 a más, España tiene un peso porcentual alto: 22 por ciento, frente al de la población migrnte que es de 3 por ciento (cuadro 8).
Cuadro 8. Distribución de la población migrante y nativa por países, según grupos de edad (Porcentajes)
| Grupos de edad | Subregión Andina (población migrante) | España (población nativa) | Diferencias relativas |
| 0 - 14 | 14.80 | 14.62 | -1.23 |
| 15 - 29 | 33.05 | 19.82 | -66.75 |
| 30 - 44 | 37.16 | 24.90 | -49.24 |
| 45 - 59 | 11.65 | 18.83 | 38.13 |
| 60 y + | 3.34 | 21.83 | 84.70 |
Estas diferencias porcentuales en los grupos de edad de 15 a 29 y de 30 a 44, demuestran que la migración está notoriamente relacionada con la población económicamente activa; en este sentido, el colectivo de migrantes andinos cobra importancia en el contexto de la dinámica demográfica española, ya que las tres cuartas partes del total de los migrantes se concentran en estos grupos de edad. De ahí que se puede afirmar que por complementariedad este colectivo de migrante es relevante en el contexto de la dinámica demográfica española, por ser una población joven.
Por otra parte, la composición por sexo de la migración de la Subregión Andina se caracteriza por ser predominantemente femenina a diferencia de lo que ocurre con otros colectivos que migran a España que son mayoritariamente masculinos (53 por ciento varones frente a 47 por ciento de mujeres). De acuerdo con el cuadro 9, se puede destacar la clara superioridad numérica de las mujeres migrantes de nacionalidad venezolana y colombiana con índices de masculinidad de 75 varones por cien mujeres. Chile presenta una distribución por sexo con un índice de masculinidad más equilibrado.
Cuadro 9. Distribución de la población migrante por edad, índice de masculinidad, según países, 2006 (Porcentajes)
| Países de la Subregión Andina | % de Población migrante | Índice de masculinidad |
| Bolivia | 13.27 | 80.03 |
| Colombia | 25.18 | 76.72 |
| Chile | 3.77 | 104.47 |
| Ecuador | 43.80 | 94.72 |
| Perú | 9.11 | 85.94 |
| Venezuela | 4.87 | 75.50 |
De acuerdo con Reher (2004), en España, para mantener en 2020 el mismo número de madres de 30 años de edad que había en 2004, 40 por ciento más de las “madres” tendrían que ser inmigrantes. De lo contrario, a menos que aumente vertiginosamente la fecundidad, la realidad futura de España será de continuados y prolongados descensos en la población. Si consideramos que el número de nacidos en la actualidad es de unas 250 mil personas menos que hace 25 años, andando el tiempo haría falta un número similar de trabajadores cada año simplemente para compensar la pérdida de fuerza de trabajo debida a la baja natalidad.
Así pues, la migración femenina andina como colectivo se ha visto “favorecida” como señala Vicente (2006), por el servicio doméstico y de cuidados. El 23 por ciento de mujeres latinoamericanas en España en 2005 se encontraban como empleadas del hogar: Colombia y Ecuador representan 25 por ciento y Perú 31 por ciento del total del empleo. Estos datos corresponden a mujeres con permiso de trabajo, por lo que no incluyen a todas aquellas que realizan la misma actividad en la economía sumergida (tan extendida en este sector), quienes, sin duda, contribuirían a elevar de forma notable este porcentaje como en el caso de las mujeres bolivianas que se ubican preferencialmente en este sector de la economía.
Políticas de migración en el contexto demográfico de España y los países de la subregión Andina
El desplazamiento internacional de personas desde los países andinos a España ha creado una relación demográfica bastante compleja y a menudo no visible a corto plazo debido al comportamiento que asumen las variables del crecimiento vegetativo de la población. Como hemos visto los índices de crecimiento de la población han dado como resultado importantes diferencias demográficas entre los países que expulsan con el que atrae población. Los gobiernos y organismos encargados de formular políticas de población sobre migración tendrán que diferenciar en su propuesta los siguientes niveles:
España como lugar de inmigración
Conforme fenecía el siglo XX, la situación demográfica de España evolucionó hacia una transición caracterizada por el progreso del envejecimiento de la población y disminución de su población en edad de trabajar y por la disminución del volumen de la población total a futuro. frente al descenso por debajo del nivel de reemplazo de la fecundidad y las tendencias en curso a la mayor longevidad de su población, es probable que España genere constantes demandas de migrantes con el fin de reducir la carga social resultante de lo disparejo de la estructura poblacional y mantener la vitalidad económica del país; por lo que los beneficios económicos y sociales positivos que la migración lleva consigo a la sociedad huésped debe ser manejada con criterios racionales, ya que ella satisface sus necesidades demográficas, de desarrollo económico y del mercado de trabajo.
La Subregión Andina como lugar de emigración
La transición demográfica que ha dado lugar a la formación del bono demográfico, como producto de los cambios en las variables del crecimiento ción activa en los países de la Subregión Andina, unido a la globalización que ha creado mayores oportunidades de vivir y trabajar en otras partes del mundo, ha ocasionado una mayor movilidad de la población de estos países a España. Los gobiernos deberían aprovechar esta oportunidad demográfica a fin de establecer las bases para el desarrollo económico de sus países por las ventajas de tener una población con una estructura etaria que permite generar el ahorro.
La población huésped como colectivo migrante en España
Como actores sociales los migrantes de los países andinos a España constituyen un colectivo transnacional que tienen un status especial en términos de reterritorialización, ya que su situación connota dos espacios, un lugar de origen y otro de destino, haciendo que ambos lugares sean uno solo.14 Esta situación sui generis hace que el migrante demande políticas en función de esta doble pertenencia.
Con respecto al país de destino, el migrante debe ser integrado plenamente por el aporte económico que realiza a la sociedad de acogida; asimismo, se deben crear mecanismos para la existencia de una fuerte cohesión social con la población nativa por la contribución demográfica que el migrante realiza.
Se debe alejar cualquier preocupación injustificada sobre posibles cambios en la naturaleza de la sociedad de acogida a causa de una entrada de migrantes, en este caso de cultura andina. Hay que tener en consideración que la mayoría de migrantes de este colectivo tienden a integrarse con mayor facilidad a la sociedad española. Esto en virtud de por lo menos tres supuestos: a) el idioma castellano, lengua común de inmigrantes y país receptor permitiendo un mayor acercamiento entre ambas poblaciones; b) identidad histórica, con lazos que unen la Península con el Continente americano que se remontan a la conquista y colonización creando una identidad compartida, y c) religión, que es común tanto para los nativos como para los migrantes, pues ambos profesan mayoritariamente creencias judeo-cristianas.15
En ración con el país de origen, el migrante al no dejar de pertenecer a su país de nacimiento, continúa manteniendo contactos sociales, culturales y económicos con los suyos que dejó al partir creando redes sólidas de apoyo recíproco. Este hecho demanda a los gobiernos de cada país andino a tomar medidas concretas que permitan asistirlo y protegerlo en la medida de que contribuyen ―vía remesas― a aliviar económicamente a sus familias y por ende a la economía nacional, y porque su adaptación psicológica y social en el país de acogida no siempre es de armonía.
Finalmente, aclaramos que la migración no resolverá todos los desafíos creados por las tendencias demográficas que el siglo XXI ha heredado y que se vienen consolidando; por eso, las políticas de migración deberán ser formuladas como parte de un paquete de medidas que tenga en cuenta a los migrantes como actores sociales del desarrollo económico, además de su importancia propiamente demográfica.
Resumen y conclusiones
En un mundo globalizado, dadas las brechas económicas existentes entre países divididos ―los del primer y los del tercer mundo―, la migración internacional continuará desde la periferia, con ello se irán profundizando aún estas brechas en la medida en que este modelo no ha significado cambios en las relaciones entre países. En este contexto, España se ha convertido en uno de los países de inmigración al que llegan importantes flujos de población, entre los que se encuentran los provenientes de los países de la Subregión Andina que por su magnitud se han convertido en un elemento importante para su crecimiento demográfico. Las condiciones socioeconómicas y políticas prevalecientes, así como los cambios demográficos ocurridos, han sido los determinantes para que se convirtiera en país receptor de población en estos últimos quinquenios.
La situación demográfica de España y la de los países andinos han mostrado dinámicas poblacionales diferenciadas por encontrarse en estadios distintos de la transición demográfica. España ha completado su transición demográfica y es un país envejecido; en tanto que los países andinos ninguno de ellos ha completado dicha transición siendo su población relativamente más joven. Los niveles de fecundidad y mortalidad alcanzados han marcado claramente las diferencias existentes entre ambos contextos. Desde el punto de vista económico y social España es un país del primer mundo con un fuerte auge económico y una gran demanda de población en edad productiva. Los países andinos pertenecen al tercer mundo caracterizados por constituir un espacio donde las posibilidades de empleo son reducidas.
El bono demográfico, como resultado de la reducción en los niveles de fecundidad y mortalidad de los países de la Subregión Andina, ha generado una situación en la que los grupos de población de las edades de 0 a 14 y 65 a más años han perdido peso relativo en relación con la población de las edades (15 – 64) años alcanzando su máximo incremento; como oportunidad histórica su potencial productivo no está siendo aprovechado. Ante un mercado laboral que no los acoge, este bono poblacional ha quedado en una situación latente convirtiéndose, por tanto, en el potencial que migra preferentemente a los países del primer mundo. Una parte importante de este flujo como se ha visto se dirige a España atraída por las ventajas de oferta de trabajo que allí encuentra.
Demográficamente la migración de origen andino a España se ha caracterizado por su volumen que ya ha sobrepasado el millón de personas, un flujo que seguirá produciéndose por algunos años más y en proporciones significativas; asimismo, presenta una estructura de edad joven y es preferencialmente femenina. Este colectivo cumple un rol importante de complementariedad demográfica en España como país de destino. En primer lugar, ha logrado incrementar el volumen de su población que prácticamente permanecía casi estable; en segundo lugar, está rejuveneciendo su estructura etaria por constituir un contingente de población que se concentra básicamente en edades jóvenes; en tercer lugar, la migración al ser mayoritariamente femenina, contribuirá para un aumento relativo en los niveles de fecundidad y reproducción que se han visto disminuidos a tal punto de comprometer la reposición generacional.
La coyuntura económica que favorece a España a partir de estas dos últimas décadas con una oferta de trabajo que supera la de su población económicamente activa, viene siendo cubierta por la aportación de mano de obra extranjera, en la que se destaca la población migrante latinoamericana y de la Subregión Andina en especial.
Una política tendiente a tratar la problemática migratoria en el contexto demográfico de España y los países de la Subregión Andina en el siglo XXI, tendrá que considerar, por una parte, los aspectos estructurales, es decir, la situación demográfica de España y la de los países andinos como lugares de origen y destino; por otra parte, se tendrá que tener en cuenta la situación del propio migrante desde una perspectiva más comprensiva en su doble pertenencia ―transnacionalismo― que como actor social crea y es creado al mismo tiempo por esta situación demográfica.
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Notas
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