“Revolver” y dar de nuevo. Una aproximación semiótica a la música de Los Beatles

“Revolver” and give out again. A semiotic approach to the Beatleśs music

Bernardo Suárez *
Universidad de Buenos Aires, Argentina

“Revolver” y dar de nuevo. Una aproximación semiótica a la música de Los Beatles

La Trama de la Comunicación, vol. 21, núm. 1, pp. 103-116, 2017

Universidad Nacional de Rosario

Recepción: 08 Abril 2016

Aprobación: 22 Octubre 2016

Resumen: Los Beatles han sido considerados como una de las bandas más innovadoras en la música popular de la segunda mitad del siglo XX. En este sentido, su álbum Revolvermarca el comienzo de una nueva etapa musical: la experimentación sonora. En este punto, sostenemos que en tanto producción significante, el disco es el resultado de un complejo procedimiento semiótico. En el presente trabajo nos proponemos, a partir de las herramientas metodológicas desarrolladas por la teoría de los Discursos sociales y elementos de la Semiótica musical, acercarnos a esa obra en particular en tanto fragmento de la “semiosis social”, para analizar las distintas capas significantes que terminan por construir el efecto de sentido. Ubicados en la instancia de producción discursiva, se busca dar cuenta de cómo esos pliegues figuran un paisaje sonoro psicodélico.

Palabras clave: semiótica de la música, The Beatles, discursos sociales, música popular, enunciación.

Abstract: The Beatles have been considered as one of the most innovative bands in popular music of the second half of the twentieth century. In this sense, their Revolver album marks the beginning of a new stage musical: sound experimentation. At this point, we hold that as significant production, the album is the result of a complex semiotic process. In this paper we propose, from the methodological tools developed by the Theory of social discourses and elements of Musical semiotics, approach this work in particular as fragment of the “social semiosis” to analyze the different significant layers which ultimately construct the effect of meaning. In the instance of discursive production, seeks to account for how these folds include a psychedelic soundscape.

Keywords: semiotics of music, The Beatles, social discourses, popular music, enunciation.

Introducción



“Quiero decirte que mi cabeza está llena de cosas que contarte
(…) A veces me gustaría conocerte bien.
Entonces podría decirte lo que pienso y hablarte.
Quizá me entendieras”.

Fuente: (I want to tell you, George Harrison)

Un tema musical es un paquete, una configuración significante investida de sentido, extraída de la red de la semiosis social. Como sostiene Verón: “Ya sabemos que el “mundo” al que remiten los signos es un mundo que se hace y se deshace en el tejido de la semiosis.”(1998: 116). Y agrega que “por semiosis social entiendo la dimensión significante de los fenómenos sociales. El estudio de la semiosis es el estudio de los fenómenos sociales en tanto procesos de producción de sentido (125). El tema musical sería entonces, una configuración comparable con otras tantas que se multiplican en la red y que son leídas por audiencias compuestas por un número significativo de personas. Esa configuración está destinada (como cualquier otro fragmento de la semiosis) a producir determinados efectos de sentido en las distintas instancias de reconocimiento en que sea leído (en este caso, escuchado, interpretado). En toda instancia de reconocimiento el sentido producido puede variar, de acuerdo a determinados parámetros cuyos límites son los de la propia cultura, ubicada en un tiempo y espacio particular. Según Verón: “todo discurso bosqueja un campo de efectos de sentido y no un efecto y sólo uno” (2004: 171-2)

Si se observa en perspectiva (una perspectiva amplia, casi como un Aleph borgeano), esa red dará forma a la cultura; entramado significante que remite a los contenidos simbólicos desde los cuales, y con ciertos márgenes de negociación, se lee el mundo. Volviendo entonces a nuestro ejemplo, ese paquete ―el tema musical en cuestión― resulta un fragmento, un pequeño fragmento que pertenece a la continuidad de un discurso más amplio; digamos, siguiendo el ejemplo, un disco de esa banda. Y si abrimos más el Aleph, resulta un fragmento de un discurso mayor, la obra de ese grupo. Pero, la totalidad de esa obra resulta un nodo de la red. Ahora, desde este ángulo podemos observar que ese nodo tiene ramificaciones. En tanto instancia de producción, las ramificaciones dan cuenta de sus influencias: géneros, estilos que esa banda ha sabido transformar en tanto instancia de reconocimiento. Pero a su vez, en tanto instancia de reconocimiento, las ramificaciones significan las influencias que producen en tanto efecto de sentido sobre otras bandas.

Volviendo una vez más sobre el pequeño paquete, para realizar una descripción semiótica que pueda dar cuenta del sentido habrá que tomar algunas decisiones. Estas decisiones significan detallar el punto de vista teórico como de la metodología a aplicar en el análisis del discurso. Por ejemplo, ubicarlo en el espacio histórico-temporal en que fue producido. Y proceder allí al “despliegue”: estirar cada uno de los pliegues o capas que configuran el sentido producido; observar cómo se fueron realizando esos pliegues (las operaciones de plegar y desplegar). Atender a las distintas vinculaciones posibles con otros nodos anteriores o quizá contemporáneos. Otra posibilidad es ubicarse en alguna instancia puntual de reconocimiento y observar cómo es leído en ese momento y qué relación guarda esa lectura con el sentido producido. Para el caso, identificaremos a nuestro paquete con el disco Revolver. Se trata de una obra del grupo musical británico The Beatles grabado en el año 1966 en Londres. Algunos especialistas coinciden en considerar a este disco como una bisagra en el estilo musical del grupo. En efecto, marca el inicio de la experimentación que derivará luego, en una concepción musical muy diferente a las obras anteriores y que llegará a su máxima expresión en Sgt. Pepper´s lonely hearts club band.

Nos proponemos, ubicados en la instancia de producción, realizar un análisis de la obra musical a partir de las herramientas metodológicas propuestas por la Semiótica general, la Teoría de los discursos sociales y algunos desarrollos de la Semiótica de la música, para dar cuenta de los “pliegues” que se superponen en el discurso e intentar así describir los posibles efecto de sentido buscados. De este modo, se intenta realizar un aporte a los estudios que, desde el campo de la Comunicación procuran realizar un abordaje de los procesos de asignación de sentido en producciones de la cultura popular. En particular, creemos que el trabajo se inscribe en el aún incipiente debate sobre el significado musical y los efectos de sentido en producciones musicales contemporáneas.

La Semiótica y el significado de la música

En el ámbito académico existen diferentes puntos de vista acerca de la forma más conveniente de abordar el fenómeno musical. Algunos consideran la inmanencia de ese tipo de texto y su carácter objetivo, mientras que otros adscriben a la necesidad de entenderlo en relación intrínseca con el contexto histórico social en el cual fue producido. Esta mirada incluye también los posibles escenarios de recepción y lectura.

La pregunta sobre el significado musical y su vinculación con la creación y los efectos que produce en los oyentes tiene un desarrollo en el tiempo que da cuenta del carácter conflictivo de dicha relación. Existe una larga tradición en los estudios musicales que sostiene en principio el carácter imitativo de la manifestación musical. Así se adjudicaba a la creatividad del compositor el interés, en principio, por retratar sus pasiones internas. Por ejemplo, en el siglo XVIII, Rousseau consideraba que la música era “principalmente la imitación de un habla apasionada” (Hernández Salgar, 2012:44). Ya en el siglo XIX y por la influencia de filósofos como Schopenhauer, Hegel y Kant, entre otros, se acentúa la idea de la emoción abstracta y en contra de cualquier consideración imitativa (Hernández Salgar, 2012: 44). El “paradigma de la música absoluta”, como se lo conoció, entiende que la música difícilmente pueda referir a algo en particular y que sólo se encarga de transmitir ideas musicales. Así entendida sería una manifestación separada de la vida social; esta escisión daría cuenta de un largo proceso en el que la música parece finalmente haberse liberado del yugo de la aristocracia y la religión. La mirada que centra su enfoque en la música en sí misma significa, por tanto, la exclusión de toda aquella manifestación no considerada como artística, especialmente las músicas no europeas. En esta concepción, la música se presenta como un dios, el conservatorio como formador de sacerdotes y la sala de conciertos como un templo (Hernández Salgar, 2012: 45).

Pero, más allá de estas disquisiciones son muchos los autores, especialmente a lo largo del siglo XX, que entienden la dificultad de buscar el sentido musical solamente atendiendo a la música en sí misma. Esos autores se inscriben en la segunda posición y plantean, por un lado, algunas críticas a los estudios que dejan de lado el contexto y además proceden a determinar líneas a seguir por el estudio musical:

“Firth observa que la función interpretativa de la música no procede de las significaciones inmanentes de la sintaxis musical, sino de la significaciones que los oyentes asignan ellos mismos a la música (…) por lo tanto, las significaciones musicales deben entenderse como construcciones sociales.” (Pelinski, 2000: 167)

También en esta línea, Zbikowski, agrega que:

“En lugar de sondear el contexto histórico o cultural de los enunciados musicales, o las redes complejas de interacción social que dan lugar al comportamiento musical, la Teoría de la Música sigue concentrándose en los detalles del discurso musical en una obsesión que es al mismo tiempo enloquecedora y quijotesca para los teóricos culturales y sociales”. (2002:10)

Evidentemente, los fundamentalismos y reduccionismos no hacen más que agrandar la brecha entre investigación musical y ciencias sociales (cf. Hernández Salgar, 2012)

A mediados del siglo XX el análisis musical ingresa en la consideración de las recientes Semiología de origen Saussureano y Semiótica peirceana. Durante la primera mitad de ese siglo existía una marcada diferencia entre los estudios semiológicos y los desarrollos de la Semiótica. Entre los primeros se encuentran aquellos que, enfilándose detrás de Ferdinand de Saussure, intentan abrir los horizontes de esta novel disciplina desde la estrechez de los estudios lingüísticos hacia otros sistemas semiológicos. En la segunda, los que se encolumnan detrás de la compleja y promisoria obra de Charles Peirce y desde una perspectiva no lingüística, intentan dar cuenta de todo aquello que en lo social adquiere el funcionamiento semiótico. Finalmente, la Semiótica se presenta como un campo más general y toma, incluso para el análisis de producciones semióticas no lingüísticas, elementos propios de la Semiología. Este derrotero significa el desarrollo de los estudios semióticos en distintos niveles, a saber: los de primera generación caracterizados por Verón como “inmanentistas” que recortaban un corpus y se atenían a su estudio para describir el “funcionamiento connotativo del sentido” (2004:171). Los de segunda generación, que comenzaron a atender las cuestiones referidas a la producción de sentido “partiendo de los textos, se trataba de reconstruir el proceso de su engendramiento” (ibíd.). Hasta que finalmente los estudios de tercera generación se encargan de integrar los efectos de sentido. De este modo se intenta construir una teoría que abarque el proceso que va desde la producción hasta el consumo de sentido “donde el mensaje es un punto de pasaje que sostiene la circulación social de las significaciones” (ibíd.). Respecto a la vinculación entre discursos sociales y producción de sentido, Verón plantea que:

“La teoría de los discursos sociales es un conjunto de hipótesis sobre el modo de funcionamiento de la semiosis social. (…) Una teoría de los discursos sociales reposa en una doble hipótesis (…): “Toda producción de sentido es necesariamente social (…) Todo fenómeno social es, en una de sus dimensiones constitutivas, un proceso de producción de sentido (…).” (1998: 125)

Ahora bien, en la historia de la relación entre teoría musical y semiótica se encuentran problemáticas que hacen a la particularidad de esa articulación. Por ejemplo, ambas disciplinas suelen refugiarse en sus notaciones crípticas que necesitan la mediación de entendidos en ambos saberes. Por su parte, el desafío que tiene por delante la Semiótica musical es intentar no transformarse en un estudio que tenga un fin en sí mismo ―establecimiento de categorías rígidas o taxonomías― sino en una herramienta para la comprensión de la música y de los sentidos que produce en la interacción con los oyentes. En este sentido, algunos autores incorporan elementos teóricos provenientes de la Psicología cogntiva y de la Sociosemiótica; estas herramientas permiten realizar estudios que tengan en consideración la recepción e interpretación del fenómeno musical.

A modo de síntesis podemos preguntarnos con Agawn:

“¿Qué pasa si pensamos en la verdad de una obra musical como producto del hacer, del involucrarse con la materialidad musical, no como una narración escrita que se produce después del hacer?” (2012:18)

Este modo de abordaje discursivo nos permite entender a la enunciación (en este caso, musical) no como un acto unívoco sino como un producto complejo que se lleva a cabo en instancias, niveles o pliegues; estos van configurando, en cada superposición, en cada pliegue y repliegue discursivo, el sentido; esa imbricada y huidiza configuración desentrañable y resignificable luego por el destinatario, indispensable colaborador (o co autor) en la tarea de la reconfiguración.

La problemática en elabordaje del“submarino”

Está claro que un fenómeno como el de Los Beatles, que excede las fronteras delimitadas por la industria de la música y se abre a horizontes estéticos y sociales aún mayores, no puede abordarse solamente con herramientas provenientes del campo musical. No al menos que se intente una análisis estructural del fenómeno. No es ese el objetivo de este trabajo. Sin embargo, algunos académicos sostienen que un abordaje que atienda a las estructuras inmanentes puede resultar una opción interesante. Walter Everett, por ejemplo, realiza un promisorio tratamiento desde la academia en Los Beatles como músicos (2013). Allí sostiene que:

“Y aunque estos artistas y sus millones de oyentes rara vez sean conscientes de las razones estructu­rales de la energía dinámica en “I saw her standing there” (…) o la exuberante alegría de “Here comes the sun”, son las propias estructuras musicales antes que las claves visuales en la interpretación, las que provocan la mayoría de las respuestas intelectuales, emocionales y físicas del público.” (2013:15).

Si bien coincidimos parcialmente con la afirmación de Everett, creemos que el fenómeno musical, estético y social debe sostenerse en algunas razones además de las estructuras de la música si efectivamente se desea analizar el sentido que produce. Coincidimos en que la forma de componer del grupo resulta novedosa para la época. Especialmente, si, como sostiene Everett:

“(…) parece incongruente o por lo menos inusual aproximarse a un corpus de música popular que fue compuesta y tocada por jóvenes que no leían partituras (y que fue atentamente seguida por millones de personas sin instrucción musical alguna).” (2013: 18).

Está claro que a la altura de Revolver, Los Beatles ya eran un fenómeno social que amenazaba con alcanzar magnitudes insospechadas. Y si en algo coincidían todos aquellos que se topaban con la banda (productores, ingenieros de sonido, público en general) era la energía que se desprendía de su música; un desenfado que calzaba aparentemente bien con una Inglaterra -y luego una sociedad en general-altamente acartonada en cuanto a sus valores, y una juventud desesperanzada que aún se estaba quitando las esquirlas de la Segunda Guerra mundial. Sin embargo, en medio de su apogeo Los Beatles deciden suspender las presentaciones en vivo y dedicarse a experimentar en el estudio de grabación. A partir de allí cada nuevo emprendimiento resulta un desafío aún mayor. La particularidad de Revolver radica en que Los Beatles se propusieron producir como efecto de sentido, una experiencia musical capaz de despertar imágenes sonoras. De allí que puede considerarse esta obra como un viaje psicodélico que incorpora elementos (ideas, armonías y sonidos) de la cultura oriental, trasvasada a una generación occidental disconforme con el sistema imperante, y abierta a nuevas experiencias. El punto de inflexión en el disco es el tema “Tomorrow never knows”, compuesto por John Lennon pero en el que todos los integrantes realizan algún aporte experimental. Luego, esta forma de producir el sentido musical aparecerá a lo largo del disco y se intensificará en las obras posteriores. En definitiva, Revolver resulta un compleja configuración estética pacientemente urdida en capas o pliegues que terminan por producir texturas sonoras. Veamos en detalle el despliegue de esos procedimientos y su descripción semiótica.

Desplegando la semiosis

Para llevar a cabo el análisis de Revolver proponemos tomar el objeto en tanto recorte y desplegar los distintos niveles discursivos. De este modo, intentamos observar de qué forma su plegado y las interrelaciones que de él se desprenden colaboran en la búsqueda de determinados efectos de sentido.

Conclusión provisoria (juntando los fragmentos de la semiosis)

Si abrimos la lente y miramos la carrera de Los Beatles tomando como referencia sus discos en tanto eslabones en la red de la semiosis, podríamos dar cuenta de que Revolver resulta ser el signo que representa un cambio sustancial; una bisagra que tuvo como peldaño anterior a Rubber Soul y que encontrará su ápice luego en Sgt. Pepper. Pero ¿qué representa específicamente esa “bisagra”? ¿Cuál es el aporte, a modo de una nueva semiosis –un signo más desarrollado, según Peirce que realiza para la evolución de la música popular, específicamente para el Rock y el Pop? En principio, un cambio notable en el proceso de composición que se traduce en la apertura a la experimentación y la inclusión del estudio de grabación como parte de dicho proceso. La música popular suma así nuevos desafíos, en sintonía con una generación que, habiendo recibido los estertores de la segunda Guerra mundial, y conscientes del fracaso del modelo social imperante, expresan a viva voz su inconformismo. Los jóvenes tienen algo para decir. Los Beatles se figuran en este escenario como un signo, en principio un índice pero luego adquirirán el carácter de símbolo, de estos contenidos que emergen sobre la superficie social. Desde su lugar de artistas, se embarcan en una búsqueda estética que excede la producción musical pero que a la vez la coloca en el centro de la discusión. La grabación de overdubs2, técnica ya utilizada en producciones anteriores pero ahora sumada a los loops, dan forma a un discurso musical que si bien se presenta en su superficie significante como uniforme, consta de capas de sonido superpuestas; un discurso que resulta polifónico y profundo, lleno de texturas sonoras. Ahora bien: ¿Dónde comienza y dónde termina el mensaje musical? El arte de tapa, la inclusión de las letras en la contratapa de los discos, las creación de un universo simbólico de características oníricas y la apertura a nuevos horizontes con la inclusión de elementos provenientes de la cultura oriental darán forma también a lo que será el comienzo de las obras conceptuales en la música popular. Los nodos de la red se bifurcan en muchas direcciones y creemos que abre un panorama interesante y significativo para nuevos abordajes de fragmentos que puedan seguir dando cuenta de los modos en que las manifestaciones estéticas producen efectos de sentido en lo social. En este sentido, creemos que un abordaje interdisciplinario que vincule herramientas provenientes de campos como la comunicación, la semiótica general y la musical pueden resultar un aporte en el análisis del modo en que se produce el sentido musical en expresiones recientes de la cultura popular.

Bibliografía

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Verón, E. (1998) La semiosis social. Fragmentos de una teoría de la discursividad. Barcelona: Gedisa.

Zbikowski, L. (2002) Conceptualizing music; cognitive structure, theory and analysis, New York: University Press. (Trad. Óscar Fernández Salgar)

Notas

1. Loop: fragmento de sonido grabado editado en sí mismo para crear una señal perpetuamente cíclica. En Mc Donald, I. (2008) Los Beatles. Revolución en la mente, Madrid, ed. Celeste.
2. Overdubs: proceso mediante el cual se añade un nuevo sonido a una grabación ya existente. (Emerick y Massey, 2014:64).

Notas de autor

* Magister en Análisis del Discurso por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Docente de Semiología y Análisis del Discurso, cátedra Arnoux, en el Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires. Profesor titular e investigador en el Seminario de Tesis de la Universidad de Morón. Afiliación institucional: Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires. Área de especialidad: Semiótica y Análisis del discurso.
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