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Lemebel
ALEXANDRA NOVOA ROMERO
ALEXANDRA NOVOA ROMERO
Lemebel
Atenea (Concepción), núm. 521, 2020
Universidad de Concepción
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RESEÑA

Lemebel

ALEXANDRA NOVOA ROMERO
Universidad de Concepción, Chile
Atenea (Concepción), núm. 521, 2020
Universidad de Concepción
Bianchi Soledad. Lemebel. 2018. Santiago, Chile. Editorial Montacerdos. 134pp.. 978-956-9398-27-8

En la "Introducción" a su libro Lemebel, un compendio de ochos ensayos que nos acerca a la vida literaria, sociocultural y política del cronista Pedro Lemebel, Soledad Bianchi (2018) reconoce a este como un "descubridor" de temas que no habían sido tratados en la literatura, ya que a través de sus escritos produce un quiebre en la normativa de género, tratando temas tabúes, exhibiendo submundos desposeídos, marginados y humillados, y postulando la homosexualidad como una subversión. Asimismo, Bianchi señala que lo interesante de su proyecto estético son sus estrategias escriturales, pues se percibe la oralidad por sobre la escritura, lo que provoca en el lector el asombro por el vocablo lemebeliano.




En el primer escrito, "Lemebel de reojo", Bianchi narra sus primeros encuentros con el escritor, cuando comienza a conocer a fondo la personalidad del artista y se convierte en testigo de cómo se fue construyendo (metamorfoseando) Pedro Mardones en un Pedro Lemebel que rescató su apellido materno del olvido, y cómo se enfrentó sin tapujos a la política, la sociedad y la cultura mojigata chilena a través de sus crónicas y Las Yeguas del Apocalipsis, junto a Fernando Casas. La autora manifiesta el crecimiento escritural de Lemebel y cómo gracias a diversas situaciones obtuvo el reconocimiento del campo cultural de la época.

"Pedro Lemebel; pupila equis de la transición"1 es un escrito que data de 1995, y en el que Bianchi asemeja al escritor Lemebel con una mariposa; a través de esta metáfora intenta explicar el título del ensayo: "como la vista de ciertas mariposas, enfoca muchos ángulos de los mismos objetos, de la misma situación, de los mismos espacios, mostrando distintos fragmentos (...)" (p. 45). De este modo, visualiza minuciosamente, capta las diversas sustantividades y expone la realidad inherente que vive la sociedad chilena, sin dejar de contemplar la miseria, la fealdad, la juventud, la hermosura, porque para Lemebel no hay tópicos prohibidos ni la necesidad de maquillar la realidad. Es así como Bianchi incorpora y analiza La esquina es mi corazón (1995), conjunto de crónicas urbanas que "resultan de caminatas y recorridos dobles, tanto de los pies como de los ojos. Nada en ella es ajeno ni prohibido ni censurado, ni a la mirada ni al decir: de este modo, podemos completar una cartografía de la ciudad" (Bianchi, 2018, p. 46).

"El cronista Pedro Lemebel" es un ensayo que nos acerca a Crónica de Sidario, Loco Afán (1996), pues en este ensayo Bianchi lleva a cabo una comparación entre La esquina es mi corazón y Loco Afán, explicando que este último libro resulta más fragmentario al pasar de una crónica a otra, aunque igualmente se pueden tender lazos entre los escritos que componen el libro. Bianchi explica también que el concepto de sidario es un neologismo creado por Lemebel, para hacer referencia al SIDA, tema recurrente en sus crónicas. Otro contenido del libro Loco Afán es la realidad descarnada del homosexual travesti, quien vive marginado y en ocasiones en la decadencia, por pertenecer a la encrucijada de lo "raro".

"Un guante de áspero terciopelo" es una imagen creada por Bianchi para explicar la escritura del artista. "construcción de final contradictorio -áspero terciopelo-" (p. 63), y que refiere a la antítesis que existe en sus crónicas, ya que "[l]a mano de Pedro no se desliza desnuda, pues se disfraza, se enmascara, se viste, se hace guante, y mano y guante, se fusionan. Entonces en un deslizamiento que a Pedro le gustaría, es el guante que escribe" (Bianchi, 2018, p. 64). Como el guante disfraza a la mano y nos resulta inseparable de esta, es así también como Lemebel utiliza diversos artificios para enmascarar su voz, vestir y desnudar con su escritura.

Las crónicas de Lemebel develan situaciones y conductas habituales de los chilenos con una brutal sinceridad, esto se debe gracias al ojo mirón2, que observa detalladamente haciendo una radiografía personal de la capital, es así como "El ojo copuchento" exterioriza la urbe de Santiago. En este apartado se analiza Crónicas radiales, De Perlas y Cicatrices (1998), libro de crónicas que emplea el denominado ojo mirón y el carácter oral de la lengua presente en el programa radial Cancionero. A través de estos Lemebel vincula la memoria con el afán de justicia, de modo que hay tránsito desde la oralidad a la escritura.

Nos alejamos de los análisis de las crónicas urbanas del escritor para profundizar en las "Cercanías: Pedro Lemebel y Edgardo Rodríguez Juliá", que tiene como propósito explicar cómo y por qué estos dos escritores llegaron a la crónica. Para ambos, los cambios sociales y políticos que vivieron en sus respectivos países provocaron en ellos la necesidad de escribir otros asuntos, acercándose a la crónica como un modo de denuncia. Bianchi percibe que Rodríguez hace una opción por la lengua escrita, siendo menos cercana a la oralidad, con lo que se diferencia claramente de la forma de escribir de Lemebel. No obstante, existe algo que los relaciona, que puede ser impresiones, sentimientos y resentimientos.

Bianchi finaliza su libro con el ensayo "Del neobarrocho o "la inestabilidad del taco alto" (¿Un neobarroco chilensis?)". En este ensayo se explica exhaustivamente el movimiento barroco, neobarroco, neobarroso3 y neo-barrocho4. A esta última categoría trata de otorgar una explicación: "percibimos el neobarrocho, con gran nitidez y singularidad, en su lenguaje, en los espacios que transita, en los personajes y situaciones aludidas y (…) en otras características diversas" (p. 114). Bianchi retoma el neobarroco y crea un acrónimo que nos identifica como santiaguinos, el neobarroco, que alude al Mapocho, río que marca las fronteras entre los marginados y los opulentos, recibidor de los cadáveres del golpe de Estado, siendo su color predilecto el claroscuro, que oculta y maquilla, tal como Lemebel a través de su propia homosexualidad logra en sus escritos un quiebre en la estética de la lengua: "Pedro Lemebel, quien ha optado por un quehacer artístico activo y provocador, donde una explícita política sexual se engarza con su política textual." (Bianchi, 2018, p. 127).

El libro de Bianchi nos invita a releer las crónicas del escritor chileno Pedro Lemebel de manera consciente, conectar sus escritos con nuestra actualidad y observar que detrás de cada crónica hay un ojo mirón que enfoca diversas situaciones y contextos marginales, concediéndole un carácter crítico de denuncia hacia el ambiente de marginalización que ha vivido el país en tiempos de dictadura. De esta manera, otorga el protagonismo a la homosexualidad, la prostitución, la pobreza y todos aquellos invisibles que solo se muestran cuando alguien aguza la mirada. Por último, Bianchi nos presenta a Lemebel como un cronista que se atreve a utilizar un lenguaje diferenciador y único, cargado de hipérboles, metáforas, parodias y artificio. Esa riqueza la logra gracias a la oralidad, al lenguaje popular que lo identifica, en el que tanto lo escrito como lo oral se cruzan para crear lo que hoy conocemos como sus crónicas urbanas.

Material suplementario
Notas
Notas
1 "Equis" = x, está usada aquí con doble sentido: tanto con el que tiene cuando se habla de los "rayos equis", como con el que se alude a algo que no se nombra: así "una película x".
2 Expresión de Bianchi para hacer referencia al desarrollo de los contenidos sin hipocresía en las crónicas de Pedro Lemebel.
3 Término creado por el escritor argentino Néstor Perlongher.
4 Término creado por la escritora chilena Soledad Bianchi.



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