Resumen: En el inventario de japonesismos usados en el español actual, las voces de origen japonés relacionadas con la vestimenta constituyen la séptima mayor área referencial ?posición que comparten con los japonesismos relativos a la vivienda-mobiliario y a lo religioso-filosófico? (4 voces de un total de 92 ítems). En el presente artículo se intenta, por primera vez en la lengua española, llevar a cabo un estudio exhaustivo de los japonesismos de la vestimenta, atendiendo a diferentes parámetros lingüísticos (formal, semántico e histórico), además de indicar su grado de adaptación al inventario léxico del español.
Palabras clave:japonesismojaponesismo,vestimentavestimenta,préstamos léxicospréstamos léxicos,lexicografía españolalexicografía española,Diccionario de la lengua españolaDiccionario de la lengua española.
Abstract: Japanese loanwords related to clothing constitute the seventh biggest semantic field ?position that they also share with the Japanese loanwords related to dwelling-furniture and religion-philosophy? (4 words out of a total of 92) of all such words used currently in Spanish. For the first time concerning Spanish, the clothing Japanese loanwords are described thoroughly from a formal, semantic and historical perspective in the present article. Further, the degree of adaptation of these loanwords within the Spanish lexical inventory will be indicated.
Keywords: Japanese loanwords, clothing, loanwords, Spanish Lexicography, Diccionario de la lengua española.
Lingüística
Los japonesismos de la vestimenta en el español actual
Japanese Loanwords for Clothing in Current Spanish
Recepción: 08 Enero 2019
Aprobación: 26 Febrero 2019
Después de dividir nuestro inventario de japonesismos actuales aplicando parámetros semánticos, se observó que el séptimo mayor grupo 1 de voces procedentes de la lengua japonesa está formado por 4 vocablos pertenecientes al área referencial de la vestimenta (« iucata», «obi», «quimono» y «saionaras» 2).
El objetivo principal del presente estudio es analizar estos 4 japonesismos considerando aspectos formales, semánticos, históricos y de uso en la lengua española actual. Así, nuestro trabajo se reparte en tres grandes apartados. En el epígrafe de la metodología se hará un resumen de cuáles han sido los pasos para reunir el listado de japonesismos relativos a la vestimenta. En este, además, se expondrá sucintamente nuestra concepción sobre las etapas de los préstamos. En el tercer apartado analizaremos las voces seleccionadas de acuerdo con diferentes parámetros lingüísticos. En último lugar, ofreceremos los datos concluyentes de nuestra investigación.
Por tanto, analizaremos a fondo los japonesismos de la vestimenta usados en la lengua española actual 3; con esto, se trata de corregir el triste lugar al que los estudios de lexicología y lexicografía españolas ?bien por su carácter aparentemente marginal, bien por el desconocimiento que los hispanistas presentan de la lengua japonesa? han relegado este inventario de voces asiáticas.
En nuestra tesis Los japonesismos de la lengua española: Historia y transcripción ( 2015a), cruzamos la información de diversas fuentes con dos objetivos: por un lado, obtener un inventario actualizado de voces de origen japonés utilizadas en español; por otro, recabar el mayor número posible de datos sobre la expresión, el contenido, el uso, la adopción y la historia-etimología de dichos términos. Para organizar la ingente cantidad de información que obtuvimos, volcamos los datos en diferentes tablas 5. Una vez compiladas siguiendo los parámetros recién expuestos, pasamos a la descripción ordenada y detallada de cada una de las voces.
Por lo que respecta a las fuentes relativas al análisis de los japonesismos, se han utilizado: (1) los corpus de referencia del español pasado y actual (el CORDE, el CREA y el CORPES XXI) 6; (2) obras lexicográficas hispánicas, todas de corte sincrónico: DVUA, DEA, DLE 2001 ?vigésima segunda edición?, GDUEA, DUEAE, NDVUA, DUE, DClave y DLE 2014 ?vigésima tercera edición?; (3) otros diccionarios sincrónicos de lenguas afines al español, bien por proximidad geográfica, bien por conexiones históricas: MWCD y OED (inglés), DFL y PR (francés), DHLP y DPLP (portugués) y DOVLI y Zingarelli (italiano); (4) dos obras hispánicas fundamentales para el estudio diacrónico (el DCECH y el buscador en línea del NTLLE), además de los recursos en línea de la Hemeroteca digital y el Corpus diacrónico y diatópico del español de América ( CORDIAM); (5) una obra lexicográfica japonesa (el Daiyirín, 2006 ).
En cuanto al grado de adaptación de los japonesismos al sistema léxico del español, nos hemos basado en la clasificación tripartita propuesta por Gómez Capuz ( 1998, 2005): el momento de transferencia, el momento de asimilación y el momento de madurez. Para determinar si un japonesismo se encuentra en un estadio u otro, no solo hemos tenido en cuenta a Gómez Capuz, también hemos considerado los trabajos de Guerrero ( 1995), Sánchez ( 1995) y Lara ( 2006) 7.
El japonesismo « iucata», procedente del étimo ??, [j?kata] 8, posee la siguiente acepción en lengua japonesa: ?quimono de una capa hecho de algodón. Se viste con él después del baño y en verano? ( Daiyirín).
No observamos casos en CORDE ni en CREA. Algunas de las muestras del CORPES XXI9 no coinciden con la forma extranjerizante, yukata10, que proporcionan las únicas obras lexicográficas que la describen: en lengua española el NDVUA y, en inglés, el OED. En cuanto a nuestra transcripción gráfica, nosotros preferimos el significante « iucata», puesto la lectura de iu en español, se asemeja más a la del étimo japonés, cuya pronunciación es [j?]. Por la ausencia de marcas acentuales gráficas en las muestras españolas, inferimos que se trata de una palabra paroxítona, diferente al modelo acentual del étimo japonés, que es oxítono.
Por lo que respecta a su significado, el NDVUA describe su única acepción como ?vestido tradicional japonés que se usa durante el verano? ( Daiyirín). De este modo, observamos cómo solo coincide en parte con la acepción japonesa, en la que se expresan, además, otros valores semánticos: (1) ?está hecho de algodón? y, (2) ?puede usarse también después del baño?. Gracias al OED, sabemos que la lengua inglesa precisa más la acepción del japonesismo, indicando el material y su uso originario y actual, aunque no hace mención a la referencia del Daiyirín de su uso estival 11.
Su integración en el sistema morfológico del español es irregular, ya que el NDVUA indica que se trata de una voz femenina, como así demuestra en el ejemplo que proporciona: una yukata. En cuanto al CORPES XXI, de sus cinco muestras, tres son femeninas ( una Yukata blanca; una yucata; las yucatas) y la otras dos resultan ambiguas: los auténticos yukata o furisode (quimonos); en su yucata. La formación del plural también presenta cierta variación: aunque se registra un uso mayoritario del morfema /-s/, encontramos muestras ?en la Hemeroteca digital y en el CORPES XXI? de morfema plural cero: los yukata, sus yukata, los auténticos yukata. Desde nuestro punto de vista, ya que se trata de un tipo de ?quimono? o ?vestido tradicional japonés?, aconsejamos su uso como sustantivo masculino. Además, como se muestra en la gráfica de la Figura 1, los datos que arroja el análisis de su uso en la Hemeroteca digitaldemuestran que en la actualidad predomina casi por completo el empleo de la voz con género masculino.
Según el ejemplo del NDVUA, la voz se documenta por primera vez el 20 de abril del 2000. Dado que su primer registro para la lengua inglesa se fecha en 1822, siguiendo al OED, creímos que la primera documentación de la voz podría situarse mucho antes del año 2000 para el español. Así, gracias a la Hemeroteca digital, sabemos que su primer registro en español, a menos que otros hallazgos invaliden nuestro descubrimiento, hemos de ubicarlo en la publicación madrileña La Libertad, el 4 de noviembre de 1927, transcrito como la ? yukata?. En la Hemeroteca digital hallamos numerosos casos, estos se resumen en la Figura 2:

Si tenemos en cuenta la información recién expuesta, nos encontramos ante un japonesismo no reciente, pues se registran casos ?al menos en España? desde 1927 hasta la actualidad. No obstante, su grafía extranjerizante, su dudosa estabilidad morfológica (tanto en género como en número), pero, sobre todo, la ingente cantidad de marcas autonímicas que lo acompañan hasta la actualidad ?y que denotan el carácter exógeno del elemento, una ?prenda de vestir japonesa? 12? demuestran que la voz se encuentra en pleno proceso de transferencia, de ahí que la tanscribamos en cursiva. En cuanto al CORPES XXI, confirma, asimismo, que su repercusión en la lengua española es circunstancial o no significativa (0,01 casos por millón para la forma yukata). En este mismo corpus documentamos casos colombianos (2012 y 2010 de yukata y yucata/s), por lo que la voz poseería rendimiento panhispánico.
La voz «obi» proviene del étimo ?, [ ob?i] 13, que en japonés cuenta con cuatro acepciones: (1) ?Tela larga y estrecha enrollada y atada sobre el quimono a la altura de la cintura o caderas. Ajusta el quimono al cuerpo y también cumple la función de servir como ornamento?; (2) ?Objeto de forma larga y estrecha que asimismo se utiliza enrollado a otro objeto?; (3) ?Faja (de libro)?; (4) ? Iuataobi (cinturón usado como refuerzo lumbar durante el embarazo)? ( Daiyirín).
Tanto en las muestras del CORPES XXI como en las obras lexicográficas españolas ( DEA) y extranjeras ( MWCD, OED, DFL, PR, DHLP, DOVLI y Zingarelli), se utiliza la transcripción obi. Sobre su acentuación, en lengua española no hay lugar a dudas, por la falta de elementos acentuales gráficos en las muestras del CORPES XXI y en DEA, inferimos que esta palabra ha sido adaptada con acentuación llana, siguiendo el patrón acentual de la lengua japonesa.
En lo referente a su valor semántico, coinciden nuevamente el DEA, las obras lexicográficas extranjeras ( MWCD, OED, DFL, PR, DHLP, DOVLIy Zingarelli) y el uso de las muestras en el CORPES XXI. En todos se utiliza este vocablo para referirse a la ?faja ancha de seda que forma parte del quimono?, descripción que deriva de la primera acepción del Daiyirín para la lengua japonesa.
Por lo concerniente a su morfología, la voz ha sido adaptada al género masculino, probablemente por su referente hispánico inmediato: ?el cinturón?. Así aparece en uno de los dos casos del CORPES XXI (Colombia, 2012): con un obi ( cinturón del kimono) negro; o en una documentación española reciente (2018) de la Hemeroteca digital: Cinturón obi ajustable. La muestra del DEA viene acompañada de artículo masculino, el. En francés ( DFL y PR) y portugués ( DHLP) ha sido adoptada con género femenino, pues en estas lenguas el referente más próximo es femenino: la ceinture, a faixa. Extraña parece la adaptación italiana ( DOVLI y Zingarelli), que ha pasado como sustantivo masculino invariable pese al concepto similar: la cintura. Tropezamos con un caso de plural español (2008, CORPES XXI) formado con el morfema de plural, /-s/, pero no detectamos preferencia por ningún patrón combinatorio.
Siguiendo las muestras del CORPES XXI, el primer registro escrito data de 2008. Su primera aparición en una obra lexicográfica hispánica no tiene lugar en el DEA, esto es, en 1999, sino en el Diccionario de voces americanas, escrito, casi con toda seguridad en Madrid, por el panameño Manuel José de Ayala entre 1751 y 1777 14. Pese a que no inventaría la voz 15, sí que la utiliza para el descriptor semántico del vocablo «quimón»:
?es una ropa o vestido q[u]e gastan los japones, que a las mugeres arrastra y a los hombres llega a media pierna, según la calidad de la persona, pues los ricos la traen más larga y los pobres hasta donde pueden. Solo se diferencia el de las mugeres en la boca de la manga q[u]e es medio cerrada. La tela suele ser muy fina y bordada, y le ciñen con un ceñidor q[u]e llaman umbi16, q[u]e es de seda o algodón? ( 1995, p. 163).
Desde este primer registro lexicográfico de Ayala, no hemos encontrado muestras posteriores hasta el ejemplo textual proporcionado por el DEA ?introducido, ahora sí, con una articulación prácticamente análoga a la del étimo japonés?, que está fechado el 15 de abril de 1964 en el desaparecido diario español Ya: el ?obi? de los quimonos. No obstante, dado que los primeros registros escritos de esta palabra en otros idiomas próximos se sitúan en las últimas décadas del siglo XIX y principios del XX 17, creemos que esta voz formaría parte del inventario de japonesismos reintroducidos tras el periodo aperturista Meyi ?que se extiende desde 1868 hasta 1912 ( Cabezas, 1995; Almazán, 1998, 2003, 2011; Benson y Matsumura, 2001; Takeshita, 2012)? 18. De este modo, una vez más gracias a la Hemeroteca digital, podemos situar la reintroducción de «obi» en el periódico catalán La Dinastía, el 7 de septiembre de 1888: el obi (cinturón de seda). El resto de casos documentados, desde 1895 hasta 2018, no presentan variación articulatoria 19 ni de género.
Considerando lo recién expuesto, creemos que la voz «obi» se encuentra en el conjunto de japonesismos en proceso de asimilación. Su transcripción, su pronunciación y su estatus morfológico son estables y sólidos, aunque su significado monosémico, cuyo uso queda relegado al campo técnico relacionado con la vestimenta tradicional japonesa, demuestra que es percibido como un elemento exógeno. Por tanto, suele a veces venir acompañado de marcas autonímicas: ese gran lazo dorsal ( DEA, España, 1964); una de las piezas más apreciadas del tradicional kimono ( CORPES XXI, España, 2008); el obi o faja del kimono, el cinturón (obi), el obi (cinturón), un ?obi? (fajín), un cinturón obi ( Hemeroteca digital, España, desde 2006 hasta 2018). La herramienta de frecuencia de normalización del CORPES XXI no resulta válida, pues presenta interferencias con otros significantes iguales; sin embargo, podemos determinar, dados los escasos ejemplos, que su repercusión en lengua española es circunstancial o no significativa. Con un solo caso colombiano, no podemos afirmar de manera decisiva que se trata de un vocablo de distribución panhispánica, pero estamos seguros de que posteriores investigaciones podrían demostrar usos multiplicados de este japonesismo en Hispanoamérica.
El japonesismo «quimono» 20 procede del étimo ??, [k?i mono] 21, el cual posee dos acepciones: (1) ?Objeto con el que se viste el cuerpo. Ropas?; (2) ?(En oposición a la ropa occidental) Ropa japonesa, en particular se refiere a los nagaguis (ropajes largos)? ( Daiyirín).
La historia de esta voz en los corpus del español presenta una alternancia gráfica ( kimono / quimono) que se ha mantenido desde el CORDE hasta el CORPES XXI, esto es, desde las muestras más pretéritas hasta la actualidad. En CORDE contabilizamos 44 casos de kimono(s) y otros 44 de quimono(s). En CREA se produce una ligera diferencia entre kimono(s), con 60 casos, y quimono(s), con 56 casos. En CORPES XXIse agudiza la distancia entre la forma extranjerizante y la españolizada: 93 ejemplos de kimono(s), frente a los 33 de quimono(s), a pesar de que esta última transcripción es la preferida por la RAE 22. Las obras lexicográficas españolas dan cuenta de la posible alternancia gráfica entre ki- y qui- ( DVUA, DEA, DLE 2001, GDUEA, DUEAE, DUE, DClave y DLE 2014) 23. Al respecto de su patrón acentual, por la ausencia de tildes en las muestras de los corpus y por la información fónica proporcionada por el GDUEA y el DClave, sabemos que esta voz posee patrón paroxítono, similar al de la lengua de origen.
En cuanto al significado de «quimono», las obras lexicográficas españolas recogen dos acepciones. La primera deriva directamente de la segunda acepción dada por el Daiyirín para la lengua japonesa, esto es, se utiliza para describir ?la túnica / bata de origen japonés con forma de T, hecha de tela ligera, que se caracteriza por sus mangas anchas y largas. Es abierta por delante y se cruza ciñéndose mediante un cinturón o faja? ( DEA, DLE2001, GDUEA, DUEAE, DUE, DClave y DLE 2014). Con este valor semántico, el DEA advierte que la usan especialmente las mujeres ?tal vez por evocar la vestimenta de las « guesias» ( geishas según nuestro método de transcripción)? 24. El segundo significado que recogen los diccionarios españoles se encuentra muy relacionado con las artes marciales: ?vestimenta / conjunto deportivo de color blanco que está compuesto por una chaqueta y un pantalón anchos de tela fuerte, utilizado para practicar las artes marciales; la chaqueta se abrocha por delante con un cinturón de color que indica la categoría del luchador? ( DLE 2001, DUEAE, DUE, DClave y DLE 2014). Esta acepción, no recogida por el Daiyirín para el japonés, también se encuentra en otras lenguas romances: en francés ( nom usuel du judogi; tenue des karatékas en DFL y kimonos de judo, de karatéen PR) e italiano ( costume da judo en DOVLI y tipico indumento, costituito da pantaloni, lunga casacca e cintura, indossato da chi pratica lo sport del judo en Zingarelli), en cuyos diccionarios se explica que se trata de la vestimenta normalmente empleada por los practicantes de yudo 25 ( DFL, PR, DOVLIy Zingarelli) o carate ( DFL y PR). Si estos deportes fueron tomados recientemente 26, es de esperar que este valor semántico sea posterior a la primera acepción. De hecho, el primer caso escrito de «quimono» con valor de ?vestimenta para practicar yudo o carate? lo hallamos en el CREA, en 1994. No obstante, gracias al famoso anuncio del «quimono» de Wipp Express®, sabemos que su uso oral data, como mínimo, de 1988 en España 27.
Por lo que respecta a su información morfológica, en los corpus ( CORDE, CREA y CORPES XXI) y los diccionarios hispánicos ( DVUA, DEA, DLE 2001, GDUEA, DUEAE, DUE, DClavey DLE 2014) se emplea junto a adyacentes masculinos ( el-los, un, del, otro, este, atado, viejo, gracioso, pardo, japonés, bordados, fabulosos, etc.) como sustantivo masculino. En otras lenguas romances también se utiliza con género masculino: francés ( DFL y PR), portugués ( DHLP y DPLP) e italiano (?invariable? DOVLI y Zingarelli). Los corpus demuestran que existe una forma plural con /-s/, quimonos / kimonos, bastante asentada. Por un lado, encontramos la combinación: «quimono» de seda; por otro, existe una combinación léxica recogida en diferentes diccionarios occidentales: kimono sleeve en OED, (à) manches kimono en PR, manga japonesaen DHLP, manica / maniche a chimono / kimono en DOVLI y Zingarelli. Se utiliza para designar un ?tipo de manga amplia que suele cortarse conjuntamente con el canesú de la prenda en una sola pieza, aunque también pueden hacerse con costura en el hombro?. En los corpus del español aparece con dos fórmulas: mangas japonesas (1984) y con mangas quimono (2006).
Aunque Gil ( 1991) documenta las primeras adaptaciones, quimones ?con estructura morfológica diferente a la actual?, en 1609, el significante se mantuvo en lengua española bajo la forma « quimón», pero con un valor semántico diferente que ha perdurado hasta la actualidad, como se muestra en la Figura 3:

La reintroducción de esta vestimenta se produjo en las postrimerías del siglo XIX, como ocurrió con el resto de lenguas occidentales que analizaremos en las siguientes líneas. La Tabla 1 resume cómo, tras investigar en la Hemeroteca digital, podemos situar las primeras documentaciones españolas:

En otras lenguas occidentales, su primer registro como ?túnica o bata de origen japonés? está próximo al primer registro español. Así, el MWCD y el OED afirman que se documenta por primera vez en inglés en 1886. En francés, el PR indica que kimono se registra en 1899. Para el italiano, el DOVLI señala ambiguamente que su primera documentación data del siglo XVIII, mientras que el Zingarelli precisa en 1708 ?aunque nosotros hemos hallado una referencia, quimone, de 1589 (ver Fernández Mata, 2018c)?. En portugués, Dalgado ( 1919, p. 237) sitúa kimono en 1897.
Por todo lo anterior, podemos afirmar que «quimono» forma parte del conjunto de voces procedentes del japonés que están totalmente asimiladas. Su morfología, acentuación y significado son estables, no así su grafía, que presenta alternancia entre qui- y ki-, como otros préstamos también asimilados 28. No encontramos marcas autonímicas, pero sí algunas combinaciones que denotan su carácter exógeno, sobre todo en CORDE: «quimono» de mandarín, «quimono» japonés, «quimono» de las geishas, etc. Según el CORPES XXI, su repercusión es baja (0,38 casos por millón para la transcripción kimono). Para concluir, parece ser que el préstamo «quimono» ha venido siendo empleado desde mediados del siglo XVI, aunque sufrió un gran impulso, reintroducción en los dos últimos decenios del siglo XIX 29.
El japonesismo «saionaras» procede del vocablo ????, [sa jo?na?a] 30, que en japonés, como interjección, se usa como ?saludo en las despedidas? y, como conjunción, significa ?en ese caso? ( Daiyirín).
Tanto el DUEAE como el Diccionario de americanismos aportan datos al respecto de este vocablo, que transcriben como sayonara(s). Encontramos el mismo ejemplo peruano, en singular, (de 2004) en CREA y CORPES XXI: recogiendo una sayonara de niño bañada en barro. Al no recibir marca de acentuación, inferimos que se trata de una voz paroxítona, al contrario del patrón esdrújulo del étimo. Al igual que hicimos para « iucata», preferimos adaptar la voz con el significante «saionaras», puesto que la articulación de io en español es más próxima a la del étimo japonés, cuya pronunciación es [jo].
Según nos informa el Diccionario de americanismos, este vocablo ha pasado a la lengua española con dos valores semánticos ?ambos adscritos a dos regiones hispánicas concretas? que nada tienen que ver con el etimológico. De un lado, propio del español peruano, significa ?sandalias ligeras, generalmente sin tacón, consistentes en una suela que se sujeta al pie con tiras de cuero o cintas, quedando parte del pie al descubierto? ( DUEAE) 31. Por otro, en el español de El Salvador, se refiere al ?hombre afeminado?. No hallamos casos de este último uso en los corpus ni en la Hemeroteca digital, tampoco en el DUEAE. Por lo que respecta a su significado de ?sandalia ligera?, en la Hemeroteca digital se registran ejemplos españoles, lo cual podría ser síntoma de que este concepto se está expandiendo a otros territorios hispánicos: niños desnutridos, calzados con sayonaras (sandalias de suela de neumático)(1992); empezaron a llamarlas sayonaras (2003); infusiones y sopitas de soya, sayonaras en invierno (2006).
La escasez de muestras no impide valorar su estatus morfológico: (I) el DUEAE y el Diccionario de americanismos indican que se trata de un sustantivo femenino (plural) 32; (II) en CREA y CORPES XXIaparece como sustantivo femenino, junto al adyacente una, mientras que en las muestras de la Hemeroteca digital se emplea solo en plural; (III) asimismo, no debemos olvidar el referente más próximo en español, ?sandalias?, que es femenino plural; (IV) por último, dado que el objeto del que procede siempre se usa en pares, es normal que haya sido adoptada con morfema de plural, /-s/, como así se indica en DUEAE y se ve en los ejemplos de la Hemeroteca digital, pese a que en CREA y CORPES XXI aparezca en singular porque se menciona solo un elemento de ese par: una sayonara de niño bañada en barro.
Según la muestra del CREA, la voz aparece por primera vez en 2004, pero su referencia en el DUEAE es de 2003. Sin embargo, gracias a la Hemeroteca digital, podemos adelantar su primera documentación, española, al 17 de mayo de 1992: Niños desnutridos, calzados con sayonaras (sandalias de suela de neumático).
De acuerdo con el DUEAE, el Diccionario de americanismos, el CREA y el CORPES XXI, este japonesismo se utiliza y conoce solo en Perú y El Salvador. Si bien, los casos españoles, anteriores (1992, 2003) a la primera documentación peruana (2004) podrían, cuando menos, poner en tela de juicio esta información geográfica. Podríamos afirmar, en todo caso, que esta voz se conoce a uno y otro lado del Atlántico, aunque su uso no parece muy extendido 33. Sea como fuere, en nuestra lengua, este préstamo ha sido adoptado con grafía española y con unos significados concretos. Su estatus morfológico parece estable. No se tienen datos sobre su información etimológica, pero es muy probable que su significante haya nacido por la equiparación entre el objeto al que se le aplica, ?sandalias ligeras, generalmente sin tacón, consistentes en una suela que se sujeta al pie con tiras de cuero o cintas, quedando parte del pie al descubierto? ( DUEAE), y su semejanza con las tradicionales sandalias niponas. Estas últimas reciben el nombre de ??, [ge ta] 34, pero desconocemos cuándo y cómo se produjo la creación de esta voz en el sistema léxico del español, esto es, cómo una fórmula de despedida japonesa pasó a tener función de sustantivo en lengua española con un significado relativo al ?calzado? 35. Más que un préstamo, parece una creación propiamente hispánica, con un marcado uso regional o restrictivo. Así lo atestigua el CORPES XXI, donde se indica que la repercusión de esta voz en el sistema léxico del español es circunstancial (0,00 casos por millón).
Tras sopesar los datos de los párrafos precedentes, hemos extraído las siguientes conclusiones:
(a) El 100% de las 4 unidades analizadas no presenta variación articulatoria de carácter segmental. Asimismo, en su adaptación al español, observamos preferencia, como no podía ser de otro modo, por el patrón acentual paroxítono, pues todas las voces han sido adaptadas como palabras llanas, pese a que en lengua japonesa « iucata» posee acentuación oxítona y «saionaras», < sayonara, proparoxítona.
(b) El análisis morfosintáctico de las voces nos revela que el 100% pertenece a la categoría de los sustantivos. De las cuatro unidades, dos son sustantivos masculinos (el «obi» y el «quimono»), una posee género inestable (el/la « iucata» 36) y otra es femenina (las «saionaras»). Por último, observamos en los corpus del español que «quimono» posee un muestrario de combinaciones sintácticas y léxicas, pero no ocurre así con el resto de voces analizadas, que no cuentan con patrones combinatorios recurrentes.
(c) En lo que concierne al plano semántico, casi la totalidad de las voces mantiene semejanza con el/los significado/s original/es de los étimos, puesto que «saionaras», con valor de ?sandalias ligeras? y ?hombre afeminado?, nada tiene que ver con la interjección de despedida japonesa. Atendiendo a los valores semánticos de las cuatro voces, dos son empleadas para hacer referencia a vestidos (« iucata» y «quimono»), mientras que los otros dos («obi» y «saionaras») se usan para complementos.
(d) A pesar de que la primera documentación de «quimono» sea de 1609, hemos de considerar que se produjo su reintroducción a finales del XIX, en 1887. Lo mismo podría aplicarse para la descripción histórica de «obi», que se fecha en primer lugar en el diccionario de Ayala (1751-1777), pero que vive una segunda reintroducción en las dos últimas décadas del XIX, 1888. Del siglo XX son los primeros registros de « iucata» (1927) y «saionaras» (1992).
(e) Si tenemos en cuenta la repercusión de estos japonesismos en el sistema léxico del español actual, tres vocablos se caracterizan por una frecuencia circunstancial: «obi», «saionaras» y « iucata» 37; mientras que «quimono» posee un uso bajo.
(f) Para concluir, de acuerdo con el grado de adaptación al sistema léxico del español, dos unidades se encuentran totalmente asimiladas o en etapa de madurez: «quimono» y «saionaras» 38, mientras que « iucata» es considerado un préstamo en plena transferencia, esto es, en el primer estadio de adopción, y «obi» se halla en proceso de adopción, de adaptación.
CORDE Corpus diacrónico del español
CORPES XXI Corpus del español del siglo XXI
CREA Corpus de referencia del español actual
Daiyirín ??? > Daiyirín
DClave Diccionario Clave: diccionario de uso del español actual
DCECH Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico
DEA Diccionario del español actual
DFL Dictionnaire de Français Larousse
DHLP Dicionário Houaiss da Língua Portuguesa
DLEDiccionario de la lengua española
DPLP Dicionário Priberam da Língua Portuguesa
DOVLI Il Devoto-Oli: vocabolario della lingua italiana
DUE Diccionario de uso del español
DUEAE Diccionario de uso del español de América y España
DVUA Diccionario de voces de uso actual
GDUEA Gran diccionario de uso del español actual
PR Le Petit Robert de la langue française
MWCD Merriam-Webster?s Collegiate Dictionary
NDVUA Nuevo diccionario de voces de uso actual
NTLLE Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española
OED Oxford English Dictionary
Zingarellilo Zingarelli 2015. Vocabolario della lingua italiana


