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INDICADORES PARA EL MONITOREO DE LA CALIDAD DEL SUELO EN ÁREAS PERIURBANAS. VALLE DE QUILLOTA, CUENCA DEL ACONCAGUA, CHILE
INDICATORS FOR SOIL QUALITY MONITORING IN PERI-URBAN AREAS. VALLEY OF QUILOTA, ACONCAGUA BASIN, CHILE
INDICADORES PARA O MONITORAMENTO DA QUALIDADE DO SOLO EM ÁREAS PERIURBANAS. VALE DE QUILLOTA, BACIA DO ACONCÁGUA, CHILE
INDICADORES PARA EL MONITOREO DE LA CALIDAD DEL SUELO EN ÁREAS PERIURBANAS. VALLE DE QUILLOTA, CUENCA DEL ACONCAGUA, CHILE
Interciencia, vol. 42, núm. 8, pp. 494-502, 2017
Asociación Interciencia
Recepción: 21 Septiembre 2016
Aprobación: 03 Agosto 2017
Resumen: El recurso suelo es importante por su rol para lograr el sustento alimentario de la población pero además cumple múltiples funciones ambientales relevantes para el ser humano. No obstante, es un recurso escasamente protegido y sometido a presiones por la multiplicidad e intensidad de sus usos, sufriendo una degradación constante que le impide mantener la calidad necesaria para su normal funcionamiento. Su uso y manejo presenta cambios en función de los modelos de desarrollo en cada país. En Chile, el proceso de reconversión productiva experimentado en la zona central y norte desde finales de la década de 1970, modificó los patrones de ocupación, uso y manejo del territorio, impactando en la sustentabilidad del suelo. El monitoreo de su calidad permite conocer los cambios producidos y analizar la posible degradación generada a través del tiempo, para así tomar medidas informadas de prevención y mitigación del deterioro. Se evaluó la calidad del suelo (CS) en 2008 y 2015 en el periurbano de la ciudad de Quillota, Valle de Aconcagua, a través de parámetros químicos y de indicadores cualitativos estudiados en campo. Ambos análisis se articularon en un conjunto mínimo de datos (CMD) para el monitoreo de la CS. Los resultados arrojan disminución de la sustentabilidad del suelo en áreas próximas a la mancha urbana y la conurbación Quillota-La Cruz, evidenciando degradación en las últimas décadas, lo que constituye un problema ambiental significativo al tratarse de una de las zonas con mejor calidad de suelo del país.
Palabras clave: Calidad del Suelo, Degradación del Suelo, Indicadores Químicos, Reconversión Productiva.
Resumo: O recurso solo é importante por seu papel em conseguir o sustento alimentício da população, mas além disso cumpre múltiplas funções ambientais relevantes para o ser humano. No entanto, é um recurso escassamente protegido e submetido a pressões pela multiplicidade e intensidade de seus usos, sofrendo uma degradação constante que lhe impede manter a qualidade necessária para seu normal funcionamento. Seu uso e manejo apresenta mudanças em função dos modelos de desenvolvimento em cada país. No Chile, o processo de reconversão produtiva praticado na zona central e norte desde finais da década de 1970, modificou os padrões de ocupação, uso e manejo do território, impactando na sustentabilidade do solo. O monitoramento de sua qualidade permite conhecer as mudanças produzidas e analisar a possível degradação gerada a través do tempo, para assim tomar medidas informadas de prevenção e mitigação do deterioro. Avaliou-se a qualidade do solo (CS) em 2008 e 2015 na área periurbana da cidade de Quillota, Valle de Aconcágua, através de parâmetros químicos e de indicadores qualitativos estudados no campo. Ambas análises se articularam em um conjunto mínimo de dados (CMD) para o monitoramento da CS. Os resultados mostram diminuição da sustentabilidade do solo em áreas próximas à mancha urbana e a conurbação Quillota-La Cruz, evidenciando degradação nas últimas décadas, o que constitui um problema ambiental significativo por tratar-se de uma das zonas com melhor qualidade de solo do país.
Abstract: The soil resource is important for its role in the provision of food sustenance for the population but also fulfills multiple environmental functions that are relevant to the human being. Nevertheless it is a scarcely protected resource placed under pressure by the multiplicity and intensity of its uses, being subjected a permanent degradation that prevents it from maintaining the necessary quality for its normal operation. Soil use and management changes depending on the development models in each country. In Chile, the process of productive reconversion experienced in the Central and Northern areas since the end of the 1970s modified the patterns of occupation, use and management of the territory, impacting on soil sustainability. Quality monitoring allows to know the changes produced and to analyze the possible degradation generated over time, in order to take informed measures of prevention and mitigation of deterioration. Soil quality was evaluated in 2008 and 2015 in the periphery of the city of Quillota, Aconcagua Basin, using chemical parameters and qualitative indicators studied in the field. Both analyzes were articulated in a minimum data ensemble for the monitoring of soil quality. The results show a decrease in soil sustainability in areas close to the urban spot and the Quillota-La Cruz conurbation, showing degradation in the last decades, which represents a significant environmental problem, since it is one of the areas with the best soil quality of the country.
Introducción
l suelo es un continuum que se caracteriza por una delgada capa de material mineral no consolidado en la superficie de la corteza terrestre que es capaz de mantener vida animal y vegetal. Corresponde a un sistema vivo de trascendente importancia, para funcionar dentro de los límites del ecosistema y el uso de la tierra, para sostener la productividad de plantas y animales, mantener o mejorar la calidad del aire y del agua, y promover la sanidad vegetal y animal (Doran y Zeiss, 2000). El concepto de ‘calidad del suelo’ se refiere a la capacidad de éste para producir o ser utilizado sin degradarse ni perder sus funciones ambientales, por lo que corresponde a la capacidad del recurso para realizar sus funciones de forma sostenible (Garbisu et al, 2007). Sus indicadores permiten evaluar las variaciones de las propiedades del suelo influenciadas por la acción antrópica y en escalas temporales acotadas (Doran et al., 1994; Hünnemeyer et al., 1997; Karlen et al., 1997; Norfleet et al., 2003; García et al., 2012).
La degradación de suelos, por su parte, es considerada una ruptura del equilibrio de las propiedades de este recurso que limita su productividad y capacidad de mantener las funciones ambientales que le son propias, y es particularmente ocasionada por una explotación y manejo inadecuados. La degradación es un proceso cuyo origen se encuentra principalmente en fenómenos inducidos por los seres humanos, que reducen la capacidad actual y/o futura del suelo para sostener la vida en el planeta (Casanova et al., 2006). Según Norfleet et al. (2003) la pedología, entre otros, evalúa la variación de las propiedades del suelo influenciada por los procesos naturales responsables de su formación. En contraste, la calidad del suelo mide las variaciones de las propiedades del suelo influenciadas por la acción antrópica y en escalas temporales más acotadas, constituyéndose en un concepto operativo para su seguimiento.
Estudios recientes han demostrado que la expansión urbana está consumiendo suelos de buena calidad para la agricultura y cómo este fenómeno altera las características físicas, químicas y biológicas del suelo (Xia et al., 2011; Vasenev et al., 2013). En Chile se han producido en años recientes modificaciones importantes relacionadas al uso y manejo del recurso suelo en el marco del denominado proceso de reconversión productiva (Castro y Aliaga, 2010) que situó a los paltos (Persea americana Mill) como el cultivo más relevante de la zona, ocupando el tercer lugar después de la vid de mesa y el manzano en la fruticultura nacional. A este proceso se le suma además el significativo crecimiento urbano asociado a mejores expectativas económicas relacionadas al proceso de globalización (Hidalgo et al., 2003; Castro y Ortiz, 2005) que ha provocado que suelos de buena calidad y alta productividad sean ocupados por actividad industrial o urbana, ocasionando la pérdida definitiva del recurso. Los fenómenos que se producen en la periferia urbana entonces podrían originar impactos negativos asociados a la degradación morfoedafológica, que de acuerdo con Bautista et al. (2004) están directamente relacionados con la pérdida de la capacidad inherente o potencial del suelo para producir flujos de bienes y servicios en el tiempo y a la modificación de sus servicios ambientales (Romero, 2003, 2004).
A escala regional, la zona central de Chile en general, y en lo particular la cuenca del Aconcagua, constituye un área representativa de la explotación intensiva y paulatinamente acrecentada de los recursos suelo y agua. La cuenca de Quillota en la sección media-baja del río Aconcagua, constituye un área testigo del proceso de modernización agrícola cuya expresión espacial está dada por cultivos de frutales en unidades del piedemonte y la expansión de la frontera agrícola por sobre los umbrales morfodinámicos aceptables para evitar la erosión del suelo, así como la expansión de la mancha urbana de la ciudad de Quillota y su conurbación con la ciudad de La Cruz en suelos con muy buena capacidad de uso agrícola.
En este escenario la tarea de intensificar, preservar e incrementar la calidad de los suelos plantea el desafío de contar con una sólida concepción acerca de la calidad del recurso y con indicadores de sustentabilidad (Bautista et al., 2004; Espinoza y Malpica, 2007). A pesar de la preocupación creciente acerca de la degradación del suelo, de la disminución en su calidad y del impacto que ello tiene en el bienestar de la humanidad y el ambiente, aún no existen criterios universales para evaluar los cambios en su calidad (Arshad y Coen, 1992). Segnestam (2002) plantea la necesidad de identificar y utilizar indicadores locales para evaluar niveles de escala mayor (regiones, provincias, municipios), siendo relevante el estudio de los suelos en áreas periurbanas debido a la rápida transformación de éstos comparada con la evolución natural de los suelos (De Kimpe y Morel, 2000).
Con el propósito de generar indicadores que permitan realizar comparaciones, evaluaciones y monitoreo del recurso suelo en el espacio y el tiempo, se tomó como caso de estudio la zona periurbana de la ciudad de Quillota (Figura 1), por ser representativa de un acelerado proceso de reconversión productiva y expansión urbana dadas sus especiales condiciones de suelo y clima. Se realiza una evaluación de los cambios en la calidad del suelo mediante indicadores químicos y de campo. El propósito es verificar el estado de la calidad de este recurso y detectar las variaciones que ha sufrido por uso y manejo en las últimas dos décadas. Se articulan los resultados en un conjunto de indicadores de la calidad del suelo que Pierzynski et al. (2005) denomina ‘conjunto mínimo de datos’ (CMD), el cual proporciona información cuantitativa y química sobre la capacidad del suelo para funcionar dentro de los límites de la sustentabilidad, información que es útil para el seguimiento del recurso.

Metodología
Se realizaron dos tipos de análisis: 1) observaciones y mediciones en terreno, denominados ‘indicadores cualitativos de campo’, acordes con la metodología de Espinoza et al. (2007) y que corresponden a: a) abundancia de invertebrados, b) abundancia de lombrices, c) estado de la estructura del suelo, d) condiciones de infiltración, y e) situación de la compactación; y 2) análisis de muestras de suelo en laboratorio como sugiere Pierzynski et al. (2005) para la determinación de los indicadores químicos, considerando los siguientes parámetros: conductividad eléctrica (CE), materia orgánica (MO), reacción del suelo (pH), y capacidad de intercambio catiónico (CIC).
La toma de muestras para el análisis químico y las observaciones que arrojaron los indicadores de campo se efectuaron en el área periurbana de la ciudad de Quillota (32º54’S y 71º16’O) en la primavera de los años 2008 (en el marco del proyecto FONDECYT 1071098) y 2015 (asociado al proyecto del Proyecto UTA Mayor 5733-15). Los resultados de los análisis de laboratorio fueron comparados con una condición de referencia dada por el Estudio Agrológico de la V Región (CIREN, 1997) para cada serie de suelo muestreada. La finalidad de esta comparación es solo obtener una aproximación a la calidad del suelo existente una década antes del esrtudio realizado en 2008, reconociendo que la diferencia en los métodos de muestreo y de los análisis de laboratorio de ambos estudios no permiten realizar una comparación absoluta, sino una aproximación de la variación en calidad existente en 1997 para ser incorporada como antecedente. Los indicadores de calidad del suelo derivados de ambos métodos integran el CMD, lo que permitió sistematizar la información respecto de la disminución o mejoramiento de la calidad del suelo, mediante la obtención de niveles de sustentabilidad (NS) bajo, medio y alto, de acuerdo con la naturaleza de cada parámetro medido y sobre la base de literatura especializada como se detalla en el tratamiento de los parámetros cualitativos y químicos.
Método de muestreo y evaluación
Se delinearon los transectos A, B y C (Figura 1), cuyo trazado se realizó desde el límite del área urbana de Quillota hacia el norte, sur y este de la ciudad. Los transectos A y B tienen una longitud de 2km cada uno y el C, por razones de accesibilidad dado el cambio de orientación del río Aconcagua, es de 1,5km. Se tomaron muestras simples cada 500m, compuestas en una sola muestra de cada sitio o unidad de muestreo, completando un total de 13 muestras compuestas que fueron enviadas al laboratorio. Las unidades de muestreo poseen características similares de pendiente, textura, drenaje, pedregosidad, uso y manejo del suelo, entre otros. Las muestras fueron extraídas del horizonte superficial del suelo (0-20cm), según lo considerado en la Norma Chilena NCh 2060-1999. El equipo de muestreo incluyó un balde, bolsas plásticas (todo nuevo y limpio), tarjetas de identificación, barreno y pala recta. Para la obtención de las muestras con palas, se limpió el suelo de restos vegetales y se introdujo la pala realizando un corte en ‘V’ para impedir el desmoronamiento del suelo, sacando tajadas de los paredes del corte de aproximadamente 3cm de espesor, depositando la parte central de la muestra en el balde. Esta operación se repitió cada 500m en la unidad de muestreo obteniendo la muestra compuesta. De ésta se extrae 2,5kg para depositar en la bolsa de plástico etiquetada para ser guardada en una nevera y enviada a laboratorio en menos de 24h.
Indicadores cualitativos de campo Indicadores cualitativos de campo
Se realizaron observaciones cualitativas del suelo en los sitios de muestreo considerando las siguientes características del sitio como sugiere Espinoza et al. (2007): a) Sitios de muestreos uniformes, donde la uniformidad está definida por el número de especies de pasturas presentes, que en esta zona se encuentran asociadas al árbol leguminosa Acacia caven y corresponden a gramíneas como Avena barvata, Bromus mollis, hordeum leporinum y Medicago polymorpha (Ovalle et al., 1997). b) Identificados los sitios de muestreo uniformes, se realizó un análisis cualitativo por sitio, evaluando tres sitios representativos dentro de cada predio de un tamaño de ~100m2 . Se analizó la abundancia de invertebrados y lombrices, estado de la estructura del suelo y las condiciones de infiltración y compactación. La referencia para la puntuación obtenida por cada parámetro fue 1= bajo, 5= medio y 10= alto; oscilando a su vez cada una de estas puntuaciones en una escala de 1 a 10. Luego se obtuvo un promedio de los tres sitios evaluados para conseguir un valor por cada una de las 13 unidades de muestreo en los años 2008 y 2015. c) Finalmente, la referencia en cada ensayo (1= bajo, 5= medio y 10= alto) se asocia a un NS bajo, medio y alto a partir de los cuales varió el valor de cada indicador en la escala de puntuación de 1 a 10, los que se calibraron mediante la observación en relación al comportamiento de cada sitio para ser integrados como niveles de sustentabilidad bajo, medio y alto, al CMD junto a los indicadores cuantitativos.
Indicadores químicos
El análisis químico de muestras de suelo se realizó en un laboratorio acreditado por la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) de la Sociedad de Ciencias del Suelo de Chile. Las muestras se secaron al aire a temperatura no superior de 40ºC hasta llegar a masa constante, procedimiento con la ventaja de dejar al suelo con el contenido óptimo de humedad para manipularlo y procesarlo (Sadzawka et al., 2006). Una vez secas las muestras fueron tamizadas en una malla de 2mm. El pH se midió por potenciometría, preparando una solución compuesta con suelo y agua en una relación 1:2,5. En el sobrenadante se determina el valor del pH con peachímetro Oyster, modelo pp-203 (Sadzawka et al., 2006). La conductividad eléctrica se determinó preparando una pasta de suelo saturado con agua que fue filtrada al vacío. En el extracto resultante se determinó la conductividad eléctrica con un conductivímetro Thermo, modelo Russell RLO60C. La materia orgánica se determinó a través de la oxidación de ésta con dicromato de potasio (K2Cr2O7) 0,5M y ácido sulfúrico 18,3M. Posteriormente se midió el cromato reducido por la materia orgánica por la absorbancia de la solución resultante en espectrofotómetro de absorción molecular Jenway modelo 7305 a 600 nm (Sadzawka et al., 2006). El valor de materia orgánica (MO) se calculó de la curva de calibración del espectrofotómetro. Para cuantificar la capacidad de intercambio catiónico (CIC) del suelo se debió realizar tres procesos previos a su medición: primero, saturar el suelo con una disolución de acetato de sodio 1N y pH 8,2; segundo, lavar con alcohol absoluto todo el sólido resultante y, en tercer lugar, para poder extraer todo los cationes solubles del suelo, saturar nuevamente con una disolución el sólido restante, esta vez con acetato de amonio acetato de amonio 1N pH 7. Finalmente, en el sobrenandante de esta disolución los cationes son medidos por espectrometría de absorción atómica utilizando un espectrofotómetro Varian modelo 220 (Sadzawka et al., 2006).
La sistematización de estos indicadores se hizo categorizando cada parámetro de acuerdo a sus niveles y concentraciones considerados en la literatura especializada como deficientes, normales y altos. Se utilizaron los estudios de Sadzawka et al. (2006) para categorizar los niveles de pH y CE; de Casanova et al, (2006) para los valores de MO y de Rugiero (2006) para la CIC. Posteriormente se asignaron los NS bajo, medio y alto en función de los resultados arrojados por cada indicador para integrarlos en el CMD junto a los indicadores cualitativos.
Niveles de sustentabilidad
Los niveles de sustentabilidad (NS) constituyen el estado desde el cual un suelo puede mejorar o comenzar a empeorar la calidad del suelo que le permite mantener sus diversas funciones ambientales. De este modo, el resultado de la evaluación cualitativa y química de cada indicador se tradujo en un NS bajo, medio o alto para cada parámetro, de acuerdo al intervalo óptimo de valores sugeridos para los indicadores cualitativos (Espinoza et al., 2007) y para los indicadores químicos (Sadzawka, 2006; Casanova et al., 2006; Rugiero, 2006).
La sustentabilidad se representó mediante un gráfico radial para cada muestra de suelo tomada y se identificaron tres niveles (bajo, medio y alto). En los gráficos, el círculo interior (1) representa el mínimo del rango de valor óptimo o bajo el nivel de sustentabilidad para cada parámetro. El siguiente círculo (2) corresponde al valor de sustentabilidad media y el subsiguiente (3) al valor máximo o alto nivel de sustentabilidad que podría dar cuenta de que el uso y manejo que se le está dando al suelo permitiría sustentar condiciones de calidad adecuadas para el uso agrícola.
Resultados
Indicadores cualitativos de campo
El resultado de la ponderación de los indicadores de campo se presenta en la Tabla I. Entre los resultados más representativos están:
El indicador ‘invertebrados’ presenta homogeneidad en el periodo 2008-2015 con niveles de sustentabilidad medios, mientras que las cuevas de lombrices disminuyen en 46% de las muestras, particularmente en aquéllas que se encuentran en la zona de conurbación entre las ciudades de Quillota y La Cruz (muestras A1, A2 y A3) y aquéllas más próximas a la mancha urbana de Quillota hacia el sur-este como la muestra B7. Las muestras C11 y C12 se encuentran aguas abajo de la ciudad y podrían estar siendo afectadas por escorrentía superficial y el consiguiente arrastre y deposición de sedimentos.
El indicador ‘lombrices’ reduce su NS en el 61% de las muestras, repitiéndose el patrón en las muestras del área de conurbación ya señalada, el área próxima a Quillota y las muestras que se encuentran aguas abajo de la ciudad.

La estructuración del suelo se mantiene en niveles altos de sustentabilidad en 46% de las muestras, siendo inferior en el área de conurbación y en las muestras C11 y C13.
La infiltración presenta un patrón de conducta similar en lo que a localización se refiere, disminuyendo su nivel de sustentabilidad en 61% de las muestras.
La compactación se mantiene en un NS alto en 46% de las muestras y pasa de una clasificación de suelo compacto a medianamente compacto en las restantes muestras.
Indicadores químicos y conjunto mínimo de datos
Los resultados, sistematización y clasificación se presentan en la Tabla II para las muestras tomadas, por indicador químico y serie de suelo, tanto para el año de referencia (1997) como para los años medidos (2008 y 2015) con el objeto de detectar las variaciones. Cabe aclarar que los puntos de muestreo son exactamente los mismos para ambos años. Conjuntamente se configuró el CMD con los indicadores cualitativos y cuantitativos por cada una de las muestras de suelo.

NS: nivel de sustentabilidad, déb: débilmente, lig: ligeramente, mod: moderadamente, fuert: fuertemente. Elaborada a partir de datos de Proyecto UTA Mayor 5733-15, proyecto FONDECYT 1071098, Meza (2010), CIREN-CORFO (1997), Sadzawka (2006), Luzio y Casanova (2006) y Rugiero (2006).
Reacción del suelo (pH). El pH promedio fue de 7,8. Este indicador tiende a la alcalinidad en 69% de las muestras; porcentaje representado por suelos de origen lacustre, franco arcillosos, de topografía plana y drenaje imperfecto (serie Quillota) y suelos de origen también lacustre, textura franco arcillosa, que descansan sobre un ‘pan de carbonatos’ que impide todo desarrollo radicular y con drenaje imperfecto (serie San Isidro), mientras que los suelos de origen lacustre, franco arcilloso, de topografía plana y drenaje moderadamente lento representados por la serie Lo Campo mantienen su condición de moderada alcalinidad con niveles sustentabilidad medios al año 2015 (Figuras 2A2, A4, A5, B6, B8, B9 y B10). Suelos de origen aluvial, de textura franca a franco arcillo limosa, con buen drenaje y suelos de origen aluvial, franco limoso, de topografía plana y drenaje imperfecto, representados por las series La Calera y La Patagua, respectivamente, presentan menor alcalinidad, aumentando su NS de medio a alto (Figuras 2C12 y C13). El patrón de disminución del NS en el área de conurbación Quillota-La Cruz y en el área adyacente a la mancha urbana de la ciudad de Quillota hacia el sureste vuelve a repetirse en este indicador. Es importante considerar que aunque los NS en su mayoría son de medios a altos, en 76% de las muestras aumentó el pH.

Las muestras representadas por las Figuras 2C11, C12 y C13 presentan altos NS, pues al año 2015 el pH se ha mantenido cercano al valor neutro, lo cual puede estar dando cuenta de la supervisión de profesionales y monitoreo del suelo para la producción agrícola.
Conductividad eléctrica (CE). En 1997, 100% de las series de suelo muestreadas presentaba niveles óptimos de CE; es decir, correspondían a suelos no salinos. Esta condición se ha mantenido en 61% de las muestras al año 2015 (Figuras 2A1, A3, A4, A5, B8, B9, B10 y C11) que ponderan en NS altos distribuidos espacialmente en las muestras del área de conurbación urbana y las que se encuentran más lejanas a la mancha urbana de Quillota en dirección sureste. Por su parte, las muestras A2, B7, C12 y C13 pasan de una CE no salina a una ligera y moderadamente salina, lo que las hace reducir su NS de alto a medio en el periodo 2008-2015 (Figuras 2A2, B7, C12 y C13).
Materia orgánica (MO). Los resultados arrojan que 84% de las series presentaba en el año 1997 niveles de MO apreciables, por lo que se clasificaron con NS altos. La excepción la constituían las muestras C12 y C13 con niveles algo deficientes, lo que se tradujo en un NS bajo (Figuras 2C12 y C13). Entre los años 2008 y 2015 este indicador aumenta de manera considerable, lo que no necesariamente se traduce en NS altos, pues los suelos con elevadas concentraciones de materia orgánica poseen la capacidad de retener agua, lo que puede ser perjudicial para las plantas, particularmente cuando la especie tiende a la asfixia radicular como es el caso del palto; de modo que las muestras con alto contenido de materia orgánica fueron calificadas con niveles medios de sustentabilidad (Figuras 2A1, B3 y B7). El importante aumento que ha sufrido la M.O. en el área de estudio podría explicarse por la cantidad de enmiendas orgánicas que se le han incorporado al suelo sin considerar las necesidades de los cultivos específicos en las parcelas.
Capacidad de intercambio catiónico (CIC). Respecto a este indicador el NS se mantiene alto en el 100% de las muestras. Sin embargo, es importante notar que la CIC disminuye de manera importante en todas las muestras recogidas a pesar de su ponderación.
De los NS obtenido y ordenados en el conjunto mínimo de datos se puede señalar que ninguna muestra cuenta con niveles altos en todos los parámetros medidos. Sin embargo, la organización de la información en un CMD permite identificar de manera rápida y para un usuario no experto, qué indicadores merecen mayor atención para gestionar las mejoras pertinentes. En general, el año 2008 los indicadores de campo se sitúan en NS bajo y medio; sin embargo, la tendencia al 2015 en las muestras situadas en el área de conurbación es a la disminución de los niveles de sustentabilidad, lo que se refuerza mediante el análisis de los indicadores químicos pH y CE.
La muestra B6, adyacente al límite urbano de Quillota es la que presenta la más baja sustentabilidad en el gráfico del CMD (Figura 2B6), seguidas por las muestras C12 y C13 (Figuras 2C12 y C13), resultado que se condice con su evaluación química, en tanto que la muestra A3 es la que cuenta con mejores niveles de sustentabilidad en el periodo 2008- 2015; esto a pesar de su localización en el área de conurbación y al momento del muestreo 2015, presentaba una variedad de cultivos frutales como paltos, nísperos, chirimoyas y cítricos.
Discusión y Conclusiones
Autores como Sojka y Upchurch (1999) plantean la necesidad de obtener evaluaciones de la calidad del suelo que examinen objetiva y simultáneamente los resultados –positivos o negativos– de los indicadores a través del tiempo, lo que motivó a realizar una aproximación a este tipo de estudios, considerando parámetros cualitativos y cuantitativos del suelo en el área periurbana de la ciudad de Quillota, obtenidos en distintas décadas, con el propósito de generar un conjunto de indicadores útiles y de fácil seguimiento.
Se evidencia que la degradación del suelo en el área periurbana de la ciudad de Quillota, constituye un proceso ‘silencioso’ que solamente es factible revelar con una evaluación en terreno y en laboratorio de muestras de suelo, dada la sutileza de los cambios en los distintos indicadores. Los parámetros químicos permiten inferir que los suelos han sufrido un desgaste atribuido al uso y manejo. Por un lado se aprecia un aumento en el pH y MO, y por el otro lado se observa cómo los demás parámetros (CE y CIC) disminuyen en el periodo muestreado. Un aumento de pH y MO en cualquier suelo va de la mano del aumento en la aplicación de fertilizantes. En la zona, la MO experimentó un aumentó en 100% de las muestras. En relación a este indicador, Quiroga y Funaro (2004) sugieren que constituye un parámetro importante ya que sostiene una influencia significativa sobre su productividad, de modo que los agricultores al conocer este beneficio la incorporan al suelo, aunque sin verificar los requerimientos de cada especie vegetal que se cultiva, aumentando sus porcentajes hasta niveles que pueden ser perjudiciales en función del uso específico que se le de al suelo. La salinidad ha aumentado en 46% de las muestras, y el pH en 61% de las mismas, lo cual constituye una señal de degradación y disminución de los niveles de sustentabilidad.
Los indicadores de campo muestran una disminución de los niveles de sustentabilidad entre el periodo 2008 y 2015 en el área de conurbación Quillota-La Cruz, próximo a la mancha urbana de la ciudad de Quillota en dirección sureste y en las muestras que se localizan aguas abajo del río Aconcagua. Lo anterior permite inferir una degradación de suelos, como sostuvieron Romero y Órdenes (2002), en el sentido de que la urbanización de las cuencas es la perturbación ambiental más grave e irreversible a la que puede estar sometido el ambiente natural. Por este motivo, solo debe realizarse sobre espacios con gran capacidad de recuperación y resistencia. Si bien los indicadores de campo se obtuvieron mediante procedimientos relativamente sencillos realizados en terreno, constituyen una aproximación interesante a considerar pues reflejan determinada condición en un momento dado, lo que permite realizar de manera rápida un diagnóstico de la salud del suelo para poder ajustar los mecanismos de uso, manejo y producción tendientes al equilibrio entre rendimiento y preservación del recurso suelo a tiempo. Por su parte, con el conjunto mínimo de datos es posible precisar los puntos críticos que se deben ajustar para lograr un manejo sostenible del suelo y constituye una base de información de gran utilidad que permite un monitoreo del recurso, posible de ser aplicado por la persona que trabaja la tierra, detectando de esta forma aquellas tendencias que manifiestan cada uno de los indicadores evaluados en su contexto territorial asociado al uso y manejo del recurso.
La cuenca de Quillota, ha sido testigo de un proceso de reconversión productiva y ampliación de la frontera agrícola hacia las laderas de los cerros. Las prácticas de manejo del cultivo de frutales en ladera, que corresponden principalmente a camellones a favor de la pendiente, facilita la remoción del material sedimentario que es conducido y arrastrado hacia zonas bajas por la acción del agua. Según Youlton (2005) el espacio entre camellones se convierte en un canal de desagüe, proceso que se ve favorecido durante eventos de precipitaciones intensas y con capacidad erosiva, como los que se producen en el área de estudio. De esta forma el material sedimentario depositado en el fondo de la terraza fluvial, puede estar cubriendo suelos de buena calidad e importante aptitud agrícola, contribuyendo a la disminución de la calidad de los suelos en la cuenca de Quillota por efecto de soterramiento (Meza, 2010). Sin embargo, no existen estudios que avalen lo anterior para la zona periurbana analizada. El impacto mayor provocado por la modernización agrícola en la zona pareciera estar más relacionado con el uso intensivo que se ha dado a los suelos buscando una mayor y permanente productividad asociada a las plantaciones frutales para exportación, que ha incidido en el deterioro de la calidad del suelo, según lo indicado por los resultados obtenidos.
En relación a la expansión urbana, estudios recientes han demostrado que dicha expansión está consumiendo suelos de alta calidad en una proporción mayor que a los suelos de menor calidad (Salvati et al., 2014). Ello posiblemente está alterando la distribución espacial de la base de recursos del suelo, haciendo que los sistemas productivos surgidos en el contexto del desarrollo neoliberal, debido a los beneficios económicos generados y su situación tanto general como específica, han escapado al rol planificador del Estado. Lo anterior es una razón por la que el proceso productivo que experimenta el área de estudio debería procurar mantener la sustentabilidad pues, sin lugar a dudas, en la actualidad las prácticas de manejo han alcanzado una dinámica acelerada que pone en riesgo el equilibrio natural de los recursos naturales y en particular al suelo.
AGRADECIMIENTOS
Esta investigación ha sido desarrollada en el marco del Proyecto UTA Mayor 5733-15. Los autores agradecen a CD HACS, UTA-MINEDUC y a los agricultores y quienes trabajan la tierra en el valle de Quillota, que permitieron acceder a las parcelas para realizar el muestreo.
REFERENCIAS
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