Editorial

LA FORMACIÓN DE CAPITAL HUMANO AVANZADO EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: DESAFÍOS Y PERSPECTIVAS

ADVANCED HUMAN CAPITAL TRAINING IN LATIN AMERICA AND THE CARIBBEAN: CHALLENGES AND PERSPECTIVES

A FORMAÇÃO DE CAPITAL HUMANO AVANÇADO NA AMÉRICA LATINA E O CARIBE: DESAFIOS E PERSPECTIVAS

Emilio Rodríguez-Ponce
Universidad de Tarapacá, Chile
Liliana Pedraja-Rejas
Universidad de Tarapacá, Chile

LA FORMACIÓN DE CAPITAL HUMANO AVANZADO EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: DESAFÍOS Y PERSPECTIVAS

Interciencia, vol. 43, núm. 3, p. 157, 2018

Asociación Interciencia

La sociedad del conocimiento pone de manifiesto la importancia (precisamente y como era de esperarse) del conocimiento como fuente y base esencial de la ventaja competitiva de naciones, organizaciones y personas. Tal como lo preveía Peter Drucker, en la sociedad actual la educación formal para desempeñarse con eficacia social es cada vez más exigente y avanzada.

Las naciones que disponen de un capital humano avanzado, con una elevada formación, tienen un potencial de crecimiento de 0,25-0,44% por año de escolaridad promedio de su población, según estudios de Robert Barro. Por su parte, la creación o generación de ideas y el desarrollo de intangibles tales como innovaciones, marcas, patentes, sistemas de organización, rutinas organizativas y knowhow, constituyen formas de conocimiento que se alzan como algunos de los principales determinantes del éxito en las organizaciones. A su turno, a nivel de las personas el conocimiento, expresado en escolaridad, genera mayor productividad individual y mejor remuneración, que bordea entre el 5-10% por año adicional de estudio, de acuerdo a Barro.

Por consiguiente, el conocimiento es fundamental y prioritario para el progreso y el desarrollo individual y colectivo de personas y naciones. En este contexto, la formación de capital humano avanzado a nivel de la educación terciaria debería ser una prioridad estratégica, puesto que es primordial para que los países puedan insertarse en forma adecuada en la sociedad del conocimiento.

En América Latina y el Caribe los esfuerzos han sido significativos en esta dirección. En la región se ha pasado de una matrícula universitaria inferior a siete millones de estudiantes en 1990, hasta superar en la actualidad los 24 millones de estudiantes. Consistentemente, se ha avanzado desde una tasa bruta de matriculación promedio ponderada del 20% a una que bordea el 54%.

Sin embargo, la región sigue manteniendo un desafío importante en cuanto a la cobertura. Si bien países como Brasil, Argentina, Colombia, Venezuela, Chile, Saint Kitts & Nevis, Uruguay, Costa Rica, República Dominicana y Puerto Rico superan el 50% de cobertura en educación superior, otro grupo de países: Perú, México, Ecuador, Panamá, Bolivia, Cuba, Paraguay, El Salvador, Jamaica, Antigua y Barbuda, Guatemala, Belice, Nicaragua, Santa Lucía, Aruba, Trinidad y Tobago, Surinam, Guyana y Dominica mantienen niveles de cobertura bruta inferiores al 50%.

La interrogante es si la mayoría de las personas de una nación no acceden a la educación terciaria, cómo podría insertarse esa nación en la sociedad del conocimiento. La pregunta subsecuente es si la mayoría de los países de una región tienen sistemas con cobertura inferior al 50%, de qué modo esa región geográfica podría insertarse, como un todo, en la sociedad del conocimiento. Las respuestas sugieren la importancia de seguir apostando de manera decisiva en la formación de las futuras generaciones.

Para América Latina y el Caribe, no obstante notables avances, el acceso a la educación superior sigue siendo un problema no resuelto, al menos en la magnitud necesaria para competir con éxito en una sociedad donde el capital humano avanzado es la base de la ventaja competitiva.

A este desafío debe agregarse que los sistemas de aseguramiento de la calidad constituyen plataformas vitales para garantizar no solo cobertura, sino la idoneidad en la preparación intelectual requerida en la educación terciaria. En varios países de la región el aseguramiento de la calidad ha avanzado en la cultura de las instituciones y la instalación de requisitos formales de calidad. Con todo, aún no existe en América Latina y el Caribe un sistema consolidado de aseguramiento de la calidad que garantice la suficiencia en la formación de las personas en un nivel avanzado y su posterior inserción exitosa en el mercado de trabajo y en la sociedad.

Reconociendo los avances experimentados en la región, la cobertura en educación superior y la calidad de la formación terciaria sigue viéndose en el plazo mediato como un desafío pendiente. Es imprescindible continuar invirtiendo, en la cuantía necesaria, para lograr mayores niveles de amplitud y profundidad tanto en cantidad como en calidad de las personas formadas.

A mayor plazo debe añadirse la necesaria articulación del espacio regional, incorporando la investigación, el desarrollo y la innovación como elementos centrales que han de coexistir y generar sinergias con los procesos formativos, en la mirada de un fortalecimiento de los programas de postgrado, principalmente a nivel de doctorados y post doctorados.

ADVANCED HUMAN CAPITAL TRAINING IN LATIN AMERICA AND THE CARIBBEAN: CHALLENGES AND PERSPECTIVES

The knowledge society brings forward the importance (precisely, and as it would be expected) of knowledge as the source and essential basis of the competitive advantage of nations, organizations and persons. As foreseen by Peter Drucker, formal education is ever more advanced and more demanding in order to perform with social efficacy in society nowadays.

Nations having an advanced social capital, with a cutting edge training, have a 0.25-0.44% growing potential for each year of average schooling of the population, according to studies by Robert Barro. In addition, the creation or generation of ideas and the development of intangibles such as innovations, trademarks, patents, organization systems, organizational routines and knowhow, constitute forms of knowledge that are some of the main determinants of the success of organizations. In turn, at the level of the people, knowledge as expressed in the level of education, generates a larger individual productivity and better remuneration, which is around 5-10% per additional schooling year, according to Barro.

Therefore, knowledge is fundamental and a priority for progress and for the individual and collective development of persons and nations. In this context, the advanced training of human capital at the level of tertiary education should be a strategic priority, since it is essential for countries to get adequately inserted in the knowledge society.

In Latin America and the Caribbean, significant efforts have been made in this direction. The enrollment in universities of the region has gone from less than seven million students in 1990, to a current level above 24 million students. Correspondingly, an average weighted gross registration rate of 20% has increased to about 54%.

Nevertheless, the region still maintains an important challenge inasmuch as the coverage. While countries like Brazil, Argentina, Colombia, Venezuela, Chile, Saint Kitts & Nevis, Uruguay, Costa Rica, Dominican Republic and Puerto Rico exceed 50% of coverage in higher educations, another group of countries: Peru, Mexico, Ecuador, Panama, Bolivia, Cuba, Paraguay, El Salvador, Jamaica, Antigua and Barbuda, Guatemala, Belice, Nicaragua, Santa Lucia, Aruba, Trinidad and Tobago, Surinam, Guyana and Dominica maintain levels of gross coverage below 50%.

The question is: if the majority of persons in a nation do not reach tertiary education, how could this nation incorporate itself into the knowledge society? The following question is: if the majority of the countries in a given region have systems with a coverage under 50%, how can this geographic region insert itself, as a whole, in the society of knowledge? The answers suggest the importance to continue betting in a decisive manner on the training of the future generations.

For Latin America and the Caribbean, notwithstanding notable advances, the access to higher education remains an unsolved problem, at least in the magnitude needed to compete successfully in a society where the advanced human capital is the basis of competitive advantage.

The fact that the quality assurance systems constitute vital platforms to warrant not only coverage but also the adequacy of the intellectual training in tertiary education, has to be added to the previous challenge. In several countries of the region quality assurance has advanced in the culture of the institutions and in the establishment of formal quality requirements. However, in Latin America and the Caribbean does not exist as yet a consolidated quality assurance system that could warrant sufficiency in the training of people at an advanced level and its subsequent successful insertion in the labor market and in society.

Recognizing the advances experimented in the region, the coverage of higher education and the quality of tertiary training continues to be, in the short term, a pending challenge. It is indispensible to continue investing, in the necessary amounts, in order to reach higher levels of amplitude and depth, both in quantity as in quality, of the trained persons.

At a longer term the necessary articulation within the regional space has to be added, incorporating research, development and innovation as central elements that should coexist and generate synergies with the training processes, in view of a strengthening of graduate programs, mainly at the doctoral and post-doctoral levels.

A FORMAÇÃO DE CAPITAL HUMANO AVANÇADO NA AMÉRICA LATINA E O CARIBE: DESAFIOS E PERSPECTIVAS

A sociedade do conhecimento deixa em evidência (precisamente e como era de esperar-se) a importância do conhecimento como fonte e base essencial da vantagem competitiva de nações, organizações e pessoas. Tal como previa Peter Drucker, na sociedade atual, a educação formal para desempenhar-se com eficácia social é cada vez mais exigente e avançada.

As nações que dispõem de um capital humano avançado, com uma elevada formação, têm um potencial de crescimento médio anual de 0,25-0,44% da escolaridade de sua população, segundo estudos de Robert Barro. Por sua parte, a criação ou geração de ideais e o desenvolvimento de intangíveis tais como inovações, marcas, patentes, sistemas de organização, rotinas organizativas e know-how, constituem formas de conhecimento que se alçam como alguns dos principais determinantes do êxito nas organizações. Por sua vez, no nível das pessoas, o conhecimento expressado em escolaridade, gera maior produtividade individual e melhor remuneração, que bordeia entre o 5 e 10% por ano adicional de estudo, de acordo a Barro.

Portanto, o conhecimento é fundamental e prioritário para o progresso e o desenvolvimento individual e coletivo de pessoas e nações. Neste contexto, a formação de capital humano avançado no nível da educação terciária deveria ser uma prioridade estratégica, devido a que é primordial para que os países possam inserir-se de forma adequada na sociedade do conhecimento.

Na América Latina e o Caribe os esforços têm sido significativos nesta direção. A região passou de uma matrícula universitária inferior a sete milhões de estudantes em 1990, para mais de 24 milhões de estudantes na atualidade. Consistentemente, avançou de uma taxa bruta média ponderada de 20% de matrícula, para uma taxa que bordeia os 54%.

No entanto, a região segue mantendo um desafio importante quanto à cobertura. Embora países como Brasil, Argentina, Colômbia, Venezuela, Chile, Saint Kitts & Nevis, Uruguai, Costa Rica, República Dominicana e Puerto Rico superam 50% de cobertura em educação superior, outro grupo de países: Peru, México, Equador, Panamá, Bolívia, Cuba, Paraguai, El Salvador, Jamaica, Antígua e Barbuda, Guatemala, Belize, Nicarágua, Santa Lucia, Aruba, Trinidad e Tobago, Suriname, Guayana e Dominica mantêm níveis de cobertura bruta inferiores a 50%.

A interrogante é, se a maioria das pessoas de uma nação não tem acesso à educação terciária, como poderia insertar-se essa nação na sociedade do conhecimento? A pergunta subsequente é, se a maioria dos países de uma região tem sistemas com cobertura inferior a 50%, de que modo essa região geográfica poderia inserir-se, como um todo, na sociedade do conhecimento? As respostas sugerem a importância de seguir apostando de maneira decisiva na formação das futuras gerações.

Para América Latina e o Caribe, não obstante há notáveis avanços, o acesso à educação superior segue sendo um problema não resolvido, pelo menos na magnitude necessária para competir com sucesso em uma sociedade onde o capital humano avançado é a base da vantagem competitiva.

A este desafio deve agregar-se que os sistemas de garantia da qualidade constituem plataformas vitais para conquistar não somente cobertura, mas também a idoneidade na preparação intelectual requerida na educação terciária. Em vários países da região a garantia da qualidade tem avançado na cultura das instituições e a instalação de requisitos formais de qualidade. Contudo, ainda não existe na América Latina e o Caribe um sistema consolidado de garantia da qualidade que alcance a suficiência na formação das pessoas em um nível avançado e sua posterior inserção exitosa no mercado de trabalho e na sociedade.

Reconhecendo os avanços experimentados na região, a cobertura na educação superior e a qualidade da formação terciária continua sendo vista, no médio prazo, como um desafio pendente. É imprescindível continuar investindo, na quantia necessária, para alcançar maiores níveis de amplitude e profundidade, tanto em quantidade como em qualidade das pessoas formadas.

No longo prazo deve acrescentar-se a necessária articulação do espaço regional, incorporando a investigação, o desenvolvimento e a inovação como elementos centrais que devem coexistir e gerar sinergias com os processos formativos, visando um fortalecimento dos programas de pós-graduação, principalmente no nível de Doutorados e Pós-doutorados.

Enlace alternativo

HTML generado a partir de XML-JATS4R por