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ANÁLISIS MACROSOCIOLINGÜÍSTICO SOBRE INTERACCIONES CON LA LENGUA AYMARA EN EL ALTIPLANO TRIFRONTERIZO DE CHILE, BOLIVIA Y PERÚ

MACROSOCIOLINGUISTIC ANALYSIS ABOUT THE INTERACTIONS WITH AYMARA LANGUAGE AT THE THREE-BORDER -CHILE BOLIVIA AND PERU- PLATEAU

ANÁLISE MACRO-SOCIOLINGUÍSTICO SOBRE INTERAÇÕES COM A LINGUA AIMARÁ NO ALTIPLANO DA TRÍPLICE FRONTEIRA DE CHILE, BOLIVIA E PERU

Juan Carlos Mamani Morales 1
Universidad de Tarapacá, Chile

ANÁLISIS MACROSOCIOLINGÜÍSTICO SOBRE INTERACCIONES CON LA LENGUA AYMARA EN EL ALTIPLANO TRIFRONTERIZO DE CHILE, BOLIVIA Y PERÚ

Interciencia, vol. 43, núm. 9, pp. 604-610, 2018

Asociación Interciencia

Recepción: 18/11/2017

Corregido: 03/08/2018

Aprobación: 06/08/2018

Financiamiento

Fuente: Convenio Marco: “Plan de Implementación para Programa de Fortalecimiento de la Formación Inicial Docente 2017-2019”

Nº de contrato: UTA-MINEDUC 1656

Descripción del financiamiento: Apoyo del Convenio Marco: “Plan de Implementación para Programa de Fortalecimiento de la Formación Inicial Docente 2017-2019”, UTA-MINEDUC 1656.

Resumen: El objetivo de este artículo es describir, desde la perspectiva macrosociolingüística, el uso de la lengua aymara entre personas aymaras procedentes de Chile, Bolivia y Perú en el evento comercial llamado ‘Feria Tripartita’. En esa feria, que se realiza en torno al hito trifronterizo que marca las fronteras de los tres Estados nacionales mencionados, en un espacio asociado a la etnia ubicado en pleno altiplano andino, ocurren encuentros e interacciones entre aymaras de esas tres nacionalidades republicanas diferentes, cada día domingo, motivados por la compra o venta de alimentos y artículos de primera necesidad. Sobre esas interacciones se analiza y comprueba el uso de la lengua aymara entre interlocutores del mismo grupo étnico, pero con identidades nacionales diferentes, en un espacio que se presenta propicio para ello. Se concluye que sólo un sector minoritario de la población de adultos mayores, de los tres países, actualizan un espacio comunicacional con esa lengua étnica.

Palabras clave: Contexto Fronterizo , Lengua Aymara , Macrosociolingüística.

Abstract: The aim of this article is to describe, from a macrosociolinguistic perspective, the use of the Aymara language among Aymara people from Chile, Bolivia and Peru in the commercial event called ‘Tripartite Fair’. In this fair, which takes place around the three-border milestone that marks the borders of the three mentioned national states, in a space associated with the Aymara ethnic group, in the Andean highlands, encounters and interactions occur each Sunday between the Aymara of those three different republican nationalities, motivated by the purchase or sale of food and essential items. The use of the Aymara language in these interactions is analyzed and verified in a space that is suitable for its use between interlocutors of the same ethnic group, but with different national identities. It is concluded that only a minority of the population of older adults, of the three countries, utilize a communicational space with that ethnic language.

Resumo: O objetivo de este artigo é descrever, a partir da perspectiva macro-sociolinguística, o uso da lingua aimará entre pessoas desta etnia procedentes do Chile, Bolivia e Peru no evento comercial chamado ‘Feira Tripartita’. Nessa feira, realizada em volta do marco da tríplice fronteira definida pelas três nações mencionadas, em um espaço associado à etnia localizada em pleno altiplano andino, ocorrem encontros e interações entre aimarás de essas três nacionalidades republicanas diferentes, cada dia domingo, motivados pela compra ou venda de alimentos e artigos de primeira necessidade. Sobre essas interações se analisa e comprova o uso da lingua aimará entre interlocutores do mesmo grupo étnico, embora com identidades nacionais diferentes, em um espaço que se apresenta apropriado para o evento. Conclui-se que somente um setor minoritário da população de idosos, dos três países, actualizan un espaço comunicacional com essa lingua étnica.

La lengua aymara (LA) ha sido una de las lenguas ‘francas’ o ‘mayores’ que encontraron los españoles (Albó, 2000; Cerrón-Palomino, 2000) en la extensa área andina de América del Sur. Hoy, ella constituye la segunda lengua originaria más importante en la parte llamada Andes Centrales, cuyo espacio se divide por fronteras políticas actuales de Chile, Bolivia y Perú, además de ser la tercera lengua más hablada en el continente (Albó, 2002). Tal lenguaje no sólo es el medio de comunicación materna vigente, con más de dos millones de hablantes, sino también constituye una de las referencias simbólicas o representativas más acudidas en el proceso de reetnificación o etnogénesis aymara que viene ocurriendo en las últimas décadas (Degregory, 1995; Jahuira, 2001; Albó, 2002; González y Gavilán, 2002; Gunderman, 2002; Escárzaga, 2004; Tintaya, 2007; Zapata, 2007; Makaran-Kubis, 2008, 2009; Wiener, 2009; Poblete, 2011). Sin embargo, el conocimiento sistemático sobre su uso como medio de interacción entre los diversos grupos que ocupan ese amplio territorio aymara, específicamente en áreas fronterizas, es un aspecto relativamente poco estudiado. Algunos antecedentes parciales aparecen en Mamani (2005, 2006), quien alude marginalmente a la interacción entre aymaras chilenos y bolivianos en tres ferias comerciales fronterizas: en la Feria Tripartita (FT) de la frontera chileno-peruano-boliviana; en la feria de Cosapa y en la de Achuta en la frontera chileno-boliviana. De esta última frontera, Albó (1995) y Apaza (2000) señalan la influencia chilena castellanizante de las regiones del norte sobre las poblaciones bolivianas vinculadas a ella.

Por consiguiente, el foco del presente estudio es la interacción entre aymaras de distintas nacionalidades, con la propia lengua étnica, en un contexto fronterizo. Por eso, aquí se darán a conocer algunos resultados macrosociolingüísticos de una investigación correlacional o mixta, macro y micro sociolingüística, realizada en cuatro etapas en 2010 y 2011, en el evento comercial denominado Feria Tripartita para la tesis doctoral del autor. Dicha investigación tuvo el objetivo de comprobar la continuidad del uso de la LA entre aymaras procedentes de Chile, Bolivia y Perú en un espacio vinculado a la etnia y que concentra, aunque temporalmente, una presencia aymara mayoritaria. De esa investigación, este estudio se centrará en la segunda etapa: en la intervención macrosociolingüística sobre los tres colectivos de aymaras que se presentan en esa feria.

El Contexto Fronterizo de la Intervención Macrosociolingüística: la Feria Tripartita

El contexto específico de estudio: la Feria Tripartita (FT), constituye un evento comercial e internacional que se desarrolla en torno al hito limítrofe 80, en donde convergen los espacios extremos, fronterizos y aledaños de Chile, Bolivia y Perú (Figura 1). Ocupa un espacio pequeño en torno a ese hito, un monolito de concreto, en los 17º29’ 57’’S y los 69º28’28.8’’O (Lagos, 1981), denominado ‘Trifronterizo’ o ‘Trifinio’ que separa a los tres países mencionados. Adjunto a ese hito, en el espacio de su entorno, existen asentamientos con una población permanente de ~70 habitantes (Molina y Albó, 2006) en el lado boliviano y de 23 personas en el lado peruano, según informantes locales. Todo ese espacio es parte del área geográfica denominada Andes Centrales o llamado también por Torero (2005) Andes Medios y Mesoandina de América del Sur. Particularmente corresponde al llamado altiplano andino, un espacio actualmente relacionado a la sociedad y lengua aymara.

Región trifronteriza en los Andes Centrales en torno
al hito ‘Trifinio’
Figura 1
Región trifronteriza en los Andes Centrales en torno al hito ‘Trifinio’

La FT se define como una feria comercial en el sentido que señala Busso (2007): un espacio público en donde se instalan, de manera regular, puestos movibles para comercializar artículos y productos de consumo masivo de manera ‘informal’. Efectivamente, su actividad central es el intercambio comercial de variados productos: alimenticios, vestuario, electrodomésticos, mobiliario doméstico, etc. Ello ocurre semanalmente los días domingo desde tempranas horas de la mañana hasta aproximadamente las 17:00. En ese día acuden las poblaciones aymaras habitantes de los espacios colindantes de los tres países, la mayoría a adquirir bienes de primera necesidad, algunos pocos a vender; también acuden grupos de personas, aymaras y no aymaras, procedentes de centros urbanos, algunos como vendedores y comerciantes, otros como visitantes esporádicos.

Los antecedentes sociolingüísticos previos sobre el uso de la LA, en ese espacio fronterizo, hasta donde se conoce, son inexistentes. Las mínimas referencias al respecto provienen de ciertos estudios censales de la población aymara vinculada a las unidades administrativas fronterizas de cada país (INE-MIDEPLAN, 2005; Molina y Albó, 2006; INEI, 2008). Allí sólo se aluden la condición étnica y conocimiento de alguna lengua originaria de la zona en términos generales.

El área trifronteriza en donde se ubica la FT, en pleno altiplano, es parte del espacio centro-andino ocupado por la etnia aymara desde los siglos XII y XIII (Cerrón-Palomino, 2010). Dicha ocupación se relaciona, específicamente, con dos señoríos aymaras: pakajes y lupaca (Rostworowski, 1986; Salles y Noejovich, 2016), que tenían sus centros administrativos en el área circunlacustre del Titicaca y que se desarrollaron entre los 1.200 hasta 1.400 d.c. Posteriormente, dicho territorio fue parte de una de las regiones político administrativas del Tawantinsuyu incaico: el Kollayusu, que abarcaba prácticamente toda esa área de los Andes Centrales (Chuquimia, 2003). Después del periodo colonial, dicha área sufrió la imposición de las divisiones político-administrativas de los nuevos estado-naciones; primero las de Bolivia y Perú y, después de la Guerra del Pacífico (1879-1881), las de Chile. Con ello, la población aymara quedó fragmentada y obligada al imperativo sociocultural nacionalista de cada uno de esos países. Así, hoy constituye la segunda etnia y lengua más numerosa después del quechua en Perú y Bolivia, y después del mapudungun en Chile (Albó, 2002; Escárzaga, 2004; Wiener, 2009). Además, los grupos aymaras se han extendido a las ciudades costeras del Pacífico: en el Perú a Tacna y en Chile a Arica e Iquique.

La FT, según el reconocimiento etnográfico previo del mismo contexto, presentó tres características cruciales para la caracterización sociolingüística posterior. Primero, según los mismos actores y lo observado en terreno, allí el protagonismo es de las personas aymaras, ya que parte de su población es la que reside en ese mismo espacio, ininterrumpidamente, desde tiempos precoloniales hasta hoy; también, porque tanto el inicio como el desarrollo por décadas de esa feria, es el producto de una gestión y acción de la dirigencia y grupos locales de los tres países; y, finalmente, porque allí se observa que la actividad comercial actual, de oferta y demanda de productos, involucra mayoritariamente tanto a comerciantes como a asistentes compradores aymaras de esa área altiplánica y una minoría de áreas urbanas de los tres países.

Segundo, dicho contexto se presentó como una realidad interaccional de patente bilingüismo y de hablantes bilingües. Es decir, allí se manifestó el bilingüismo, en el sentido general que dice Weinreich (1966): como la práctica de usar alternativamente dos lenguas; y, sobre los hablantes bilingües: que son las personas involucradas en esa práctica. Una realidad similar a aquellas que no han existido en aislamiento, sino en contacto (Grosjean, 1982; Moreno, 1998; Edwards, 2005). Esta realidad bilingüe de la FT tiene que ver con el uso de la lengua castellana (LC) como de la LA.

Tercero, ese protagonismo aymara y esa realidad bilingüe, aymara-castellana, se insertan en un espacio sociocultural y de relaciones interculturales diversas. Allí no sólo interactúan aymaras con identidades nacionales diferentes. También se observa la interacción entre aymaras citadinos con aymaras rurales; además, de aymaras y no aymaras procedentes de los tres países diferentes. Precisamente, uno de los indicios más notorios de esa diversidad sociocultural manifiesta es la diversidad lingüística asociada al uso del español, incluso al de la LA. Es decir, el tono, la pronunciación y el uso de ciertas expresiones de manera recurrente en el habla española o aymara por los integrantes de cada grupo, funcionan como marcas que delatan la nacionalidad o la identidad campesina o urbana de los involucrados. Otro marca de distinción es el vestuario, principalmente en las mujeres que se patentiza por el uso de ciertos sombreros, polleras, etc.

Frente al segundo carácter, es importante tener presente algunos aspectos críticos y delimitar la noción de bilingüismo. Tal concepto se considera ambiguo y polisémico, de difícil delimitación (García, 1999), que tiene una carga idealista, romántica recibida de la pedagogía que trata a las lenguas como si tuvieran estatus similar (Sichra, 2005). Al respecto, Edwards (2005) recomienda que esas discusiones hay que hacerlas en el marco de un contexto específico y para propósitos específicos. Por eso, en relación a la realidad de la FT, sin referencias sociolingüísticas focalizadas previas, aquí se aludirá al bilingüismo considerando principalmente el grado o fluidez de los hablantes en el uso de una variedad (Edwards, 2005), señalada por los mismos hablantes consultados. En ese sentido se considerará, por una parte, la distinción de hablantes según Halliday (2007): i) los monolingües que hacen uso de una lengua; ii) los hablantes bilingües que hacen uso en diversos niveles de una 2º lengua, según las diferentes situaciones reales, considerando que la mayoría restringe al menos una de sus lenguas para ciertos usos y una es predominante; y iii) los hablantes ambilingües (ambilingual speakers), que constituyen un grupo reducido, aquellos que tienen completo dominio de las dos lenguas y hacen uso de ambas en todos los usos. Por otra parte, se tendrá presente la distinción dicotómica que hace Edwards (2005) en los hablantes: la de bilingüismo receptivo (o pasivo) que alude a los que entienden una lengua y no la pueden producir, y la del bilingüismo productivo (o activo) que apunta a los que pueden hacer ambas acciones.

Lo anterior permite plantear la existencia de una comunidad de habla bilingüe transitoria de la FT. Tal comunidad se sustenta en la predominancia de actores aymaras altiplánicos que se encuentran con cierta frecuencia e interactúan con la LA y la LC en ese evento ferial fronterizo. Por consiguiente, allí, en primera instancia, se configura un contexto sociocultural aymara bilingüe sobre un espacio físico ocupado ininterrumpidamente por el mismo grupo étnico desde los siglos XII y XIII de nuestra era. Ello nos permite plantear la hipótesis de que el contexto de la FT es un espacio propicio para un uso frecuente y mayoritario de la LA. Comprobar esa situación fue una de las finalidades de la investigación, de la cual se analizarán ciertos datos y tendencias cuantitativas sobre el uso de la lengua étnica por los distintos colectivos aymaras participantes.

Metodología

El presente estudio deriva de la aplicación de una metodología macrosociolingüística cuantitativa (Fishman, 1972; Peñaloza, 1981; Moreno, 1998; Ramallo y Lorenzo, 2002; Rodríguez, 2005). Ella fue necesaria por ser la población asistente a la FT relativamente grande, entre 700 a 1000 personas. Con ella se asume que es una comunidad social que presenta colectivos asociados a una diversidad lingüística reflejada en la diversidad social, en el uso y en las actitudes lingüísticas, entre otros. Por eso, sobre la población del estudio se aplicó una encuesta sociolingüística formulada sobre la base de otras utilizadas por Wölk (1975) en un estudio del quechua en el Perú, y por Gundermann (2001) y Mamani (2005) en investigaciones previas sobre el aymara en el norte de Chile, con algunas recomendaciones y consideraciones de Ramallo y Lorenzo (2002). Tal aplicación fue necesaria, sobre todo por la ausencia de antecedentes sociolingüísticos de esa población. Así se recogió una serie de datos cuantitativos relativos a la lengua aymara. Aquí se destacarán sólo los relacionados con el uso y los usuarios de esa lengua originaria.

Procedimientos

La encuesta se aplicó sobre una muestra general de 242 personas aymaras que incluyó 80 bolivianos, 81 chilenos y 81 peruanos. De ellas se consideraron cinco variables sociales: la edad, el género, la residencia o procedencia (lugar en donde vive la persona), la actividad económica y el nivel de escolaridad. Implícitamente en la variable procedencia se consideró la identidad nacional. Tales variables constituyeron las referencias o base ejemplar que permitieron caracterizar sociolingüísticamente, de modo general, a la población aymara fronteriza.

La muestra poblacional presenta rasgos relevantes con algunas similitudes y leves diferencias (Tabla I). La mayoría reside en el espacio altiplánico circundante a la FT, caseríos y pueblos cercanos al hito trifronterizo (el 81% de bolivianos, el 95% de chilenos y el 88% de peruanos). Etáreamente, la muestra se concentra en personas cuya edad fluctúa entre los 30 y 74 años, con una leve diferencia en el grupo peruano (93% boliviano; 86% chileno y 65% el grupo peruano). Con respecto al género, el porcentaje del grupo boliviano y chileno es similar, mientras que el grupo peruano presenta más mujeres (96%). En relación a la actividad económica principal, predomina en los tres grupos la pequeña ganadería (49% de bolivianos; el 74% de chilenos, el 43% de peruanos); secundariamente, aymaras bolivianos y peruanos son comerciantes (35% y 36%, respectivamente). Por último, sobre la escolaridad que presenta la muestra, destaca que la mayoría de sus integrantes han alcanzado la educación básica en algún grado (el 75% de los bolivianos; el 55% del grupo chileno y el 60,4% de los peruanos).

TABLA I
MUESTRA POBLACIONAL ENCUESTADA EN LA FT
MUESTRA POBLACIONAL ENCUESTADA EN LA FT

Lo anterior demuestra la representatividad de la población aymara vinculada a la FT: es la población más activa de la zona, son adultos y es la población residente en el altiplano, en un espacio relacionado al mundo aymara, con dos actividades asociadas al grupo, la ganadería y el comercio.

Resultados

Los resultados de la encuesta aplicada que se mostrarán aquí sólo aluden a las respuestas sobre preguntas relacionadas a los usos o grados de uso y a los usuarios de la LA.

Las acciones lingüísticas en la FT: predominio de la LC

La indagación sobre el uso lingüístico en la FT se planteó con una pregunta general sobre la lengua usada, la LC o la LA, cuyas respuestas incluyó a seis interlocutores diferentes planteados en la misma: ¿Qué lengua usa en la FT con los parientes/ con los amigos/ con los vecinos del lugar en donde vive/ cuando habla con aymaras bolivianos/ cuando habla con aymaras chilenos/ cuando habla con aymaras peruanos? Esos interlocutores son los más comunes en las dinámicas locales de sus residencias y en los encuentros que ocurren en la FT; fueron identificados en el trabajo etnográfico previo, de reconocimiento contextual. Se consideró para cada interlocutor una respuesta; las alternativas para responder esas preguntas sobre el uso de ambas lenguas fueron: ‘siempre’, ‘en muchas ocasiones’, ‘a veces’, ‘nunca’.

Las respuestas de las tres muestras a esas preguntas, con ciertas diferencias, favorecen a la LC; es decir, la tendencia predominante es el uso de esa lengua con los grados más altos: ‘siempre’ y ‘en muchas ocasiones’, con la mayoría de los interlocutores planteados. Es lo que manifiestan, por una parte, los grupos peruano y chileno. En el primero, esta tendencia, de usar ‘siempre’ el castellano, es mucho más determinante por las mayores frecuencias que señalan sus respuestas, entre 51 y 78% con cinco de los seis interlocutores planteados (con parientes, con los aymaras chilenos, los amigos, los aymaras peruanos, los vecinos); en el segundo grupo, entre 41 y 59% usa el castellano en ese grado con cuatro de los seis interlocutores (con los amigos, los parientes, los aymaras peruanos, y con los aymaras chilenos). Por otra parte, el grupo boliviano, presenta las mayores frecuencias con los seis interlocutores mencionados en el grado de usar ‘en muchas ocasiones’ la LC en la FT, esto es, entre un 76 y 51%. Según estos resultados, la mayor proclividad a la LC la encabeza el grupo peruano, lo sigue el chileno, y después el grupo boliviano.

Sobre el uso de la LA se destaca la tendencia del grado de ‘a veces’ y en menor medida el grado de ‘siempre’ usarla en la FT. Así, dos de los tres colectivos aymaras presenta la tendencia de ‘a veces’ usarla: el boliviano con todos los interlocutores planteados en las frecuencias más altas entre 71 y 47%; el chileno, que sobresale incluso con las frecuencias cuantitativas levemente mayor en ese grado de uso, sobre otros, con tres de los seis interlocutores, entre 41y 37% (con los vecinos de su residencia, con aymaras bolivianos y con aymaras chilenos). En el grado de usar ‘siempre’ la LA en la FT, incluso con una frecuencia relativamente mayor al uso del castellano, sobresale el grupo peruano con un 51%, pero sólo con los aymaras bolivianos.

Una atención más detenida de las respuestas sobre el uso de la LA en la FT con los interlocutores planteados, permite destacar algunos datos relevantes. Primero, nos informa de manera general sobre quiénes son los que usan esa lengua en ese evento comercial fronterizo. Así, en el grupo boliviano (Tabla II), que presenta el grado de usar ‘a veces’ la LA con la frecuencia predominante, esa acción se manifiesta con aymaras connacionales, es decir de la misma nacionalidad, secundado por vecinos del lugar de residencia y amigos. En cambio, con los aymaras de los países vecinos, chilenos y peruanos, no sólo indican que son los interlocutores con quienes menos usan el aymara, en un grado del ‘a veces’, sino que también un porcentaje relativamente alto responde ‘nunca usar’ esa lengua: 44% con los chilenos y 38% con los peruanos. En el caso del colectivo chileno (Tabla III) destacan los aymaras bolivianos, los aymaras chilenos y los vecinos del lugar de residencia (entre 41 a 37%) como los interlocutores aymaristas con quienes usan más la LA en ese grado en la FT. Con los demás interlocutores, en ese grado, existe un uso con una frecuencia levemente menor: con los aymaras peruanos, parientes y amigos (entre un 36 y 24%). Lo anterior indica que en este grupo, entre un tercio y la mitad, usa en el grado de ‘a veces’ la lengua aymara con todos los interlocutores planteados. Finalmente, el grupo peruano (Tabla IV) se destaca en el uso de la LA, con el grado de ‘siempre’ usarla con los aymaras bolivianos (51%). Además, con ese mismo grado se destaca en el uso, con las frecuencias aproximadas a la tercera parte de los encuestados, con los vecinos de residencia, con los amigos y con los aymaras peruanos (36, 25 y 22% respectivamente). Este grupo manifiesta usarla ‘en muchas ocasiones’ sólo con el 21% con los aymaras chilenos. No obstante, este colectivo manifiesta los grados más altos de uso de la LC y de no uso de la LA con las mayores frecuencias.

TABLA II
FRECUENCIA (PORCENTAJES) DEL USO DE LAS LENGUAS AYMARA (A) Y CASTELLANA (C) DE LOS AYMARAS BOLIVIANOS CON INTERLOCUTORES PLANTEADOS EN LA FT
FRECUENCIA (PORCENTAJES) DEL USO DE LAS LENGUAS
AYMARA (A) Y CASTELLANA (C) DE LOS AYMARAS BOLIVIANOS CON INTERLOCUTORES PLANTEADOS
EN LA FT

TABLA III
FRECUENCIA (PORCENTAJES) DEL USO DE LAS LENGUAS AYMARA (A) Y CASTELLANA (C) DE LOS AYMARAS CHILENOS CON INTERLOCUTORES PLANTEADOS EN LA FT
FRECUENCIA (PORCENTAJES) DEL USO DE LAS LENGUAS
AYMARA (A) Y CASTELLANA (C) DE LOS AYMARAS CHILENOS CON INTERLOCUTORES PLANTEADOS
EN LA FT

De lo anterior se desprende que el uso de la lengua aymara efectivamente se manifiesta en esa feria fronteriza, aunque con una frecuencia de uso menor al del castellano. En ese uso se destacan ciertos actores, principalmente bolivianos y peruanos; secundariamente, chilenos. En esa perspectiva, por una parte, el que un 51% de aymaras peruanos respondan usar ‘siempre’ y que los aymaras chilenos respondan usar ‘a veces’ en un 41% la lengua aymara con los aymaras bolivianos, y aunque el grupo boliviano manifieste un menor porcentaje (47%) de uso con los interlocutores peruanos y chilenos, en relación a los otros interlocutores, confirma la hipótesis de que la LA se utiliza entre aymaras de las distintas nacionalidades. Por otra parte, el hecho de que el colectivo boliviano se destaque con la frecuencia más alta de uso de la LA en el grado de ‘a veces’ con sus propios connacionales y que los actores de los otros grupos, peruano y chileno, manifiesten usar ‘siempre’ y ‘a veces’ la lengua indígena con ellos, en las más altos números, confirma el hecho que el uso de la LA se halla más vigente con los aymaras bolivianos y que son ellos los principales interlocutores con esa lengua frente a los otros colectivos.

TABLA IV
FRECUENCIA (PORCENTAJES) DEL USO DE LAS LENGUAS AYMARA (A) Y CASTELLANA (C) DE LOS AYMARAS PERUANOS CON INTERLOCUTORES PLANTEADOS EN LA FT
FRECUENCIA (PORCENTAJES) DEL USO DE LAS LENGUAS AYMARA
(A) Y CASTELLANA (C) DE LOS AYMARAS PERUANOS CON INTERLOCUTORES PLANTEADOS EN LA
FT

Los interlocutores aymaristas en la FT, según los mismos actores

Para conocer el interlocutor con quién más se relacionan usando la lengua originaria en la FT la pregunta utilizada, de respuesta libre, fue: ¿Con quién o quiénes usa más la LA en la FT? Así se obtuvo una referencia más directa de los propios actores aymaras sobre el interlocutor. Tal información cuantitativa fue crucial para posteriores intervenciones. En la tabulación de las respuestas a esta consulta, se consideraron todas las respuestas con alguna frecuencia de los tres grupos.

La cuantificación de las respuestas de los tres grupos consultados arrojó cuatro opciones de interlocutores diferentes, además de un número determinado que responde no usar la LA: familiares, amigos, los vecinos del lugar donde vive o reside el encuestado y el ‘casero/a’, Este último es el que aparece de manera transversal en las respuestas de los tres colectivos consultados (entre 30 y 55%). Ello se ilustra en la Figura 2.

Los interlocutores con quienes más usan la LA en la
FT
Figura 2
Los interlocutores con quienes más usan la LA en la FT

Según la respuesta predominante, explicitada por los mismos actores de las tres muestras, son ‘los caseros’ los interlocutores con quienes usan más la LA. Eso ocurre, aunque son los colectivos boliviano y chileno los que explicitan más a estos interlocutores con quienes actúan con esa lengua. En cambio, el grupo peruano manifiesta que el interlocutor más aymarista para ellos son los amigos. En todo caso, eso sólo se manifiesta con una cuantificación levemente superior a la mención de ‘los caseros’. Es decir, sumada la cuantificación de estos interlocutores a las respuestas de los otros dos colectivos, determina su predominancia.

De acuerdo a lo expuesto, se puede decir que los interlocutores que actualizan la LA en la FT son, eminentemente, ‘los/las caseros/as’. Con esa denominación se alude a las personas que por la interacción comercial permanente y frecuente establecen una relación de confianza, de conocidos entre quienes se permiten rebajas de precios, primeras ofertas, bromas y conversaciones festivas. Los/las caseros/as pueden ser aymaras de las otras nacionalidades, los vecinos del lugar de residencia, amigos o parientes. Por consiguiente, se puede decir con mayor seguridad que estos datos cuantitativos también confirman la existencia de la interacción con la LA entre personas aymaras, sobre todo, entre aquellas que se reconocen como ‘caseros/as’, indistintamente de su identidad nacional. En todo caso, eso ocurre con parte de ellos, la de los adultos mayores, entre el 11 y el 36% en los tres grupos, según lo observado etnográficamente. Esto último es parte de otro artículo en preparación.

Finalmente, se puede afirmar que ese sector de ‘los/las caseros/as’, como los usuarios más relevantes de la LA en la interacción comercial de la FT, según las tendencias de la muestra, implica que: i) sus componentes serían eminentemente mujeres (ya que el 58% del grupo chileno y 96% del grupo peruano, corresponde a ese género, a pesar de que el grupo boliviano implica a un 52% de hombres); ii) ellas se concentrarían en el sector etáreo de adultos mayores, con un promedio de los tres grupos en el 22%, aproximadamente, y según datos etnográficos, recogidos después; iii), la mayoría sería ganadera y la minoría comerciante, tendencias similares en los tres países; iv), en los tres grupos, tales personas habrían alcanzado algún nivel de la enseñanza básica, en los tres grupos (sobre el 55,5%). Todo lo anterior permite comprobar el supuesto sociolingüístico que a menudo se escucha: que el sector poblacional afín a la lengua aymara en los tres países es, principalmente, la rural.

Conclusiones

Aun cuando la metodología cuantitativa, específicamente la encuesta, como herramienta para recoger datos de la realidad puede presentar aspectos críticos, ha sido útil para tener un marco sociolingüístico inicial de una comunidad de habla bilingüe transitoria aymara de la que no se tenía mayores antecedentes sociolingüísticos. Con la información del nivel macrosociolingüístico referida aquí se obtuvo una aproximación panorámica sobre la distribución poblacional en relación a los usos y hablantes de la lengua aymara. Por consiguiente, constituye una primera aproximación a la realidad sociolingüística del aymara que servirá de base para próximos estudios.

Se comprueba con esta primera intervención que la comunidad de habla transitoria, derivada de la realización del evento comercial llamado Feria Tripartita una vez a la semana, en el área de coincidencia limítrofe actual de Bolivia, Chile y Perú, es bilingüe, pero con tendencias de uso y usuarios predominantes con y por la lengua castellana. Allí, sólo aproximadamente una tercera parte de ellos, más mujeres y adultos mayores, la actualiza en la interacción ferial. Además, con ello se demuestra, según los datos cuantitativos, que aunque el lugar es parte del espacio ocupado por el colectivo desde tiempos precolombinos y que tanto la gestión, desarrollo de ese evento ferial, como el protagonismo actual es de la misma gente aymara, la FT es otro evento sociocultural castellanizante. Tal situación plantea a la frontera de los Estados nacionales como un factor incidente en el uso y desuso de la lengua originaria en ese evento ferial, aspecto que se analizará en otra publicación.

De acuerdo a los resultados, otra información relevante se refiere a los principales interlocutores con la lengua aymara en ese evento ferial. Allí los más ‘aymaristas’, como llaman los mismos actores a los hablantes más aventajados con la lengua originaria, son los ‘caseros’ o ‘caseras’, es decir, tanto el vendedor como comprador habitual frente al otro. Alude a la condición personal que se genera sobre la base de una relación de confianza generada por la interacción transaccional continúa en el tiempo. Por consiguiente, esa tercera parte que prefiere usar la lengua aymara y que manifiesta actualizarla en las interacciones que se dan en la FT estaría formada eminentemente por los ‘caseros’, más mujeres y adultos mayores. Son esas personas, vendedores y comerciantes, parte de esa población aymara altiplánica de los tres países los que le dan una consistencia a la comunidad de habla transitoria de esa feria. Con ellos en el espacio fronterizo se patentiza no sólo una continuidad socio-cultural aymara, sino también un espacio comunicacional aymara por sobre las fronteras nacionales. El punto crítico es que constituyen una minoría frente a los castellano-hablantes.

Una caracterización más específica de quiénes son ellos y cómo actualizan ese uso de la lengua aymara en ese evento ferial, con un entorno castellanizante, es parte de la siguiente etapa investigativa: una intervención microsociolingüística cuyos resultados se darán a conocer en otro artículo.

Agradecimientos

El presente artículo es resultado del Convenio de Desempeño de Formación Inicial de Profesores UTA-MINEDUC 1309. El autore agradece el apoyo del Convenio Marco: “Plan de Implementación para Programa de Fortalecimiento de la Formación Inicial Docente 2017-2019”, UTA-MINEDUC 1656.

REFERENCIAS

Albó X (1995) Bolivia Plurilingüe. Guía para Planificadores y Educadores I. UNICEF-CIPCA. La Paz, Bolivia. 249 pp.

Albó X (1999) Iguales aunque diferentes. La Paz: Ministerio de Educación, UNICEF y CIPCA. La Paz, Bolivia. 134 pp.

Albó X (2000) Aymaras entre Bolivia, Chile y Perú. Estud. Atacameños 19: 43-73.

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Notas de autor

1 Profesor de Castellano, Universidad de Tarapacá, Chile. Magister en Educación Intercultural Bilingüe, Universidad Mayor de San Simón, Bolivia. Doctor en Lingüística, Universidad Nacional Autónoma de México. Académico de la Universidad de Tarapacá. Dirección: Departamento de Español, Facultad de Educación y Humanidades, Campus Saucache, Universidad de Tarapacá. Avenida 18 de Septiembre Nº 2222, Arica, Chile. e-mail: jcmamani@uta.cl

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