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CIMARRONES EN LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA. UNA EXITOSA EXPERIENCIA MEXICANA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA
CIMARRONES EN LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA. A SUCCESSFUL MEXICAN EXPERIENCE IN SCIENCE DISSEMINATION
CIMARRONES NA CIÊNCIA E NA TECNOLOGIA. UMA EXITOSA EXPERIÊNCIA MEXICANA DE DIVULGAÇÃO CIENTÍFICA
CIMARRONES EN LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA. UNA EXITOSA EXPERIENCIA MEXICANA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA
Interciencia, vol. 43, núm. 9, pp. 619-629, 2018
Asociación Interciencia
Recepción: 19/08/2017
Corregido: 28/08/2018
Aprobación: 30/08/2018
Resumen: El trabajo describe, evalúa y analiza los alcances y limitaciones del programa Cimarrones en la Ciencia y la Tecnología (CCyT), implementado en el estado mexicano de Baja California a partir de 2012. Se presenta tanto como un medio de comunicación entre la estructura científica de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) con los niveles de educación básica, como parte de una política nacional para la Apropiación Pública de la Ciencia y la Tecnología para Zonas Marginadas en México. Los resultados indican que la modalidad de aula itinerante es un modelo efectivo que permite incluir contenidos científicos, pertinentes y diversos; llegar a los lugares de difícil acceso; facilitar la colaboración de múltiples actores para atender a niños de educación primaria; promover actitudes positivas hacia la ciencia y la tecnología; y elevar la cultura científica de la población objetivo.
Palabras clave: Ciencia y Tecnología , Divulgción Científica , Marginación.
Abstract: This paper describes, evaluates and analyzes the reach and limitations of the program Cimarrones en la Ciencia y la Tecnología(CCyT), carried out in the Mexican state of Baja California since 2012. It is presented as a mean of communication between the scientific structure of the Universidad Autónoma de Baja California (UABC) with the levels of basic education, and as a part of a national policy for the Public Appropriation of Science and Technology for Marginal Areas in México. The results indicate that the modality of itinerant classroom is an effective model that allows to include pertinent and diverse scientific contents, reach places of difficult access, facilitate the collaboration of multiple actors in order to attend children in primary school, promote positive attitudes towards science and technology, and elevate the scientific culture of the population.
Abstract: O trabalho descreve, avalia e analisa os alcances e limitações do programa Cimarrones na Ciência e na Tecnologia (CCeT), implementado no estado mexicano da Baixa Califórnia a partir de 2012. Apresenta-se tanto como um meio de comunicação entre a estrutura científica da Universidade Autônoma da Baixa Califórnia (UABC) e os níveis de educação básica, como parte de uma política nacional para a Apropriação Pública da Ciência e a Tecnologia em Áreas Marginalizadas do México. Os resultados indicam que a modalidade de sala de aula itinerante é um modelo efetivo que permite incluir conteúdos científicos, pertinentes e diversos; chegar aos lugares de difícil acesso; facilitar a colaboração de múltiplos atores para atender crianças de educação primária; promover atitudes positivas para a ciência e a tecnologia; e elevar a cultura científica da população alvo.
La promoción de programas para generar un mayor acercamiento de la Ciencia y la Tecnología (CyT) a la sociedad parte de concebir al conocimiento como un bien público a disposición de todos sus integrantes. Sin embargo, a pesar de esfuerzos crecientes, aún existen desequilibrios y obstáculos en su acceso, por lo que continúan requiriéndose nuevas iniciativas que atiendan las necesidades de los ciudadanos. Algunos de los obstáculos vigentes son la limitación de los medios para comunicar los descubrimientos y propuestas de solución a los problemas de la sociedad, así como las distancias geográficas, económicas y culturales entre los grupos sociales (UNESCO, 2008).
Un sistema científico que busca su desarrollo y consolidación no puede actuar aislado de una sociedad con carencias de conocimiento sobre cómo la ciencia impacta su vida cotidiana y/o ayuda a la solución de sus múltiples problemas. En procesos de aprendizaje colectivo, para llegar a un producto de investigación exitoso, siempre debe existir retroalimentación de los usuarios potenciales, por lo que los canales de comunicación deben ser abiertos. La divulgación y apropiación de la ciencia es el puente de comunicación entre las actividades científicas y la sociedad. Por ello es que el programa Cimarrones en la Ciencia y la Tecnología (CCyT) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) se concibe como un medio de comunicación entre las estructuras científicas regionales y la sociedad, en apoyo a consolidar el Sistema Regional de Innovación (SRI).
Este trabajo hace un análisis del programa CCyT para transmitir los avances científicos y tecnológicos institucionales a los niños de educación primaria del estado mexicano de Baja California (BC), primero en zonas marginadas y luego en todo tipo de zonas, entre 2012 y 2017. Con base en una metodología de diseño e implementación, así como de impacto inspirada en su marco lógico y la matriz de resultados, se evalúa la implementación y el cumplimiento del programa en términos de su aporte a la creación de una cultura científica, así como de su eficiencia, eficacia, economía y calidad. Los alcances y logros de CCyT, indican que sus resultados han sido positivos para la Estrategia Nacional de Ciencia para todos y en todos los rincones (ASCTI; Apropiación Social de la Ciencia, Tecnología e Innovación), pero también para la promoción de una cultura científica entre los niños del sistema público de educación básica de BC.
Antecedentes
México ha transitado por un proceso de fortalecimiento de su sistema nacional de ciencia y tecnología, a través de sus SRI (OCDE, 2009) y de las prioridades en sus Programas de Ciencia y Tecnología (PECYT, 2008-2012; PECITI, 2014-2018), para impulsar fondos de investigación que fortalezcan las actividades sociales y económicas del desarrollo local. En 2012, la Conferencia Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (CONACYT, 2012), realizó un diagnóstico del desarrollo institucional y del aporte de los SRI a los indicadores nacionales. El SRI de BC fue uno de los 12 clasificados en consolidación (FCCYT-COCYTBC, 2014), por su infraestructura, tecnología e innovación; su adecuada movilización de recursos humanos especializados para interactuar con la sociedad en la solución de problemas prioritarios; y la capacidad de innovación de sus sistemas productivos (CONACYT-ECOSUR, 2012). En un estudio del Consejo Estatal en Ciencia y Tecnología de Baja California (COCYTBC) sobre las actitudes públicas hacia la ciencia, 43% de la población desconoció los beneficios que los avances científicos y tecnológicos han brindado en su comunidad; el 23% opinó que estos avances tienden a favorecer más a los ricos que a los pobres; y el 54% desconoció la existencia del CONACYT y las actividades que desarrollan las Instituciones de Educación Superior (IES) y Centros de investigación (COCYT BC, 2010) (Tabla I).

Debido al desigual avance observado en los SRI y la necesidad de impulsar una mayor articulación entre los actores científicos y la sociedad, en 2012 el CONACYT envió a los 32 consejos y organismos estatales de ciencia y tecnología de México, la iniciativa especial de apoyo financiero para promover la implementación de una Política Pública Nacional de Divulgación y Apropiación de la Ciencia, con prioridad en las zonas marginadas (CONACYT, 2012, FORDECYT, 2012). Su objetivo fue potenciar las capacidades de apropiación pública de la ciencia de los SRI, mediante la generación de propuestas y contenidos propios.
Bajo la iniciativa nacional ASCTI, en 2012 la UABC, con la colaboración del COCYTBC, implementó el programa CCyT. Su objetivo inicial fue atender a la población en edad escolar de nivel primaria, con énfasis en localidades marginadas, tanto rurales como urbanas, iniciando con las que, según el Consejo Nacional de Población (CONAPO 2013), se clasifican como de muy alto grado de marginación. Si bien el grado de marginación en BC en su conjunto es relativamente bajo, la dispersión de las 651 localidades de muy alta y alta marginación es amplia en los vastos municipios de Ensenada y Mexicali (Tabla II). Sin embargo, para ampliar la cobertura infantil, se reclasificó a CCyT en el programa de vocaciones científicas del CONACYT, extendiendo los beneficios de la divulgación científica al resto de las escuelas públicas, de niveles de media, baja y muy baja marginación.

Revisión de Literatura
Con la aceleración en la creación del conocimiento en el siglo XX, la influencia de la CyT en la vida cotidiana y la sociedad ha generado su reconocimiento y aceptación social (Watson, 2000). El término ‘ciencia’ abarca cuatro ámbitos fundamentales: el primero es el de las instituciones encargadas de realizar actividades científicas, principalmente universidades y centros de investigación; el segundo es el del método científico como estrategia central para interpretar el universo de una manera objetiva; el tercero es el de las teorías y conocimientos científicos generados a lo largo de la historia; y el cuarto es del científico cuya aceptación social aumenta conforme su labor es reconocida y valorada públicamente. Estos cuatro ámbitos interactúan, se apropian y valoran socialmente (Dieterich, 1997).
El término ‘apropiación pública de la ciencia’ tiene diferentes interpretaciones o aplicaciones para Bauer (2009), que engloba actividades cuyo objetivo principal es acercar la ciencia a la gente y a la búsqueda de la comprensión social de la ciencia, así como sus variaciones en el tiempo, de acuerdo a sus diferentes contextos. Por su parte, Daza-Caceido (2013) identifica que en Iberoamérica el término se ha utilizado con tres propósitos; el primero es para denominar actividades que se desarrollan en ferias, museos y medios masivos de comunicación; el segundo es como concepto de investigaciones académicas sobre diferentes maneras en que la ciencia y sociedad se relacionan; y el tercero como espacio de políticas de CyT, con programas que buscan incentivar el desarrollo de actividades, investigaciones y evaluaciones de estos temas.
Preparar a los individuos para participar activamente en la gobernanza de sociedades cada vez más influidas por la CyT (UNESCO, 2005) asegura el acceso al conocimiento de todos los ciudadanos como parte del desarrollo de sus capacidades y libertades; pero también permite que la CyT avancen en la solución de los problemas esenciales de las comunidades de los países y sus regiones (Convenio Andrés Bello, 2004). Los ámbitos de descubrimiento o producción de conocimiento y los de legitimación o comunicación del mismo son inseparables, pues son espacio de interacción social de múltiples actores, donde el conocimiento adquiere sentido. Por ello el desarrollo de una cultura científica requiere estrategias de divulgación del conocimiento científico que se produce en nuestras instituciones, mostrando su sentido local, su riqueza y sus múltiples formas (Nieto, 2002).
Los modelos de comunicación pública de la ciencia, sean de déficit, contextual y/o de participación pública, funcionan como interfaces entre los conocimientos de los ciudadanos comunes, los organismos políticos y las estructuras científicas regionales. Esto ha llevado a que las instituciones de CyT reorganicen su funcionamiento para relacionarlo con las agendas públicas y el entendimiento cotidiano, en vez de parecer que desean imponer un marco científico al entendimiento de las cosas (Wynne, 1991).
La comunicación de la CyT tiene lugar normalmente en escenarios específicos, generando barreras de entrada y limitaciones de acceso, que pueden ser físicas o simbólicas. En consecuencia, los modelos de comunicación suelen responder a una intencionalidad que busca la valoración de la ciencia, la legitimación de la comunidad científica y/o el apoyo a las propuestas de políticas de interacción con determinados segmentos del público (Daza y Arboleda, 2007). En general, los valores y objetivos, la mayoría de las veces implícitos, asociados a espacios de comunicación específicos, permiten comprender porqué un actor elige un medio y diseña el mensaje de una determinada forma, para interactuar con el público a través de temas y mensajes que la ciencia y sus actores desean transmitir (Daza, 2008).
En países con menor desarrollo, impulsar la cultura científica requiere que las estrategias de divulgación del conocimiento que se produce localmente muestren su sentido social y su riqueza de múltiples formas. En la medida que las sociedades locales perciban que los resultados de las actividades de investigación científica tienen efectos positivos en sus vidas y problemáticas, recibirán mayor apoyo social y económico. Esto permite que los inseparables contextos de producción de conocimiento y de legitimación o comunicación del mismo, sean más provechosos (Olarte, 2002).
El proceso de divulgación transforma información especializada en mensajes y lenguajes universalmente comprensibles al público en general, en una unidad geográfica, sociopolítica y cultural, con necesidad de comprender el contexto en que se desenvuelven (Sampere y Rocha, 2007). En países desarrollados, un gran porcentaje del conocimiento científico significativo se divulga en opciones de libre elección de aprendizaje, lo que proporciona in-formación actualizada al público (Falk, 2002, 2005).
En la actualidad, los programas de divulgación, mediante sus diferentes medios e instrumentos, han tomado un papel más activo hacía el público, pasando de museos fijos en donde se espera que las personas se acerquen por sus propios medios, a museos y actividades itinerantes que llegan hasta el público más remoto, a partir de la premisa que si el individuo no ha tenido un contacto directo con la ciencia y no ha sido estimulado para conocerla de forma amigable, difícilmente tendrá curiosidad para acercarse. Ciertas estructuras a menudo invisibles, como el nivel de ignorancia de la ciencia, son parte integral de los retos a superar, pues es frecuente que esto sea algo activamente construido y mantenido por las propias estructuras científicas, que de esa forma fomenta las actitudes negativas hacia la CyT por parte de los individuos (Wynne, 1991).
No se puede afirmar que la expectativa de un mejor conocimiento genere actitudes positivas, aunque las actitudes que se basan en el conocimiento se mantienen más fuertes ante los cambios. Por ello es que la construcción de los programas de divulgación ha pasado de un enfoque de déficit de conocimiento, a otro de fomento de las actitudes positivas hacia la CyT (Bauer, 2009). Godin y Gringas (2000) consideran que la apropiación de la ciencia es parte de la cultura científica y la dividen en una dimensión individual y otra social, ya que no solo depende de las capacidades que puedan desarrollar los individuos, sino de entramados institucionales que promueven y desarrollan acciones relacionadas con la ciencia en diferentes aspectos. La suma de estas actividades constituye la parte colectiva de la cultura científica y tecnológica, que se refleja en la capacidad de diseñar e implementar políticas científicas relevantes.
Metodología
Diseño e Implementación
La metodología de diseño e implementación parte de los factores que definen los contenidos científicos y las estrategias de comunicación que difunden el mensaje que se lleva a las escuelas. A su vez, éstos dependen del usuario al que se enfoca, las limitaciones de espacio, el contexto y el tiempo para la exposición. Considerando estas circunstancias, CCyT adoptó la modalidad de aula itinerante como el medio más flexible para llegar a las zonas marginadas, generando un ambiente de museo que aglutina la mayor cantidad de contenidos de fácil aprendizaje, mediante actividades interactivas. Para desarrollar los contenidos del programa, se hizo una invitación a los investigadores de las unidades académicas de la UABC, a participar con materiales de divulgación científica, a partir de sus proyectos de investigación en desarrollo o concluidos. En los casos que ya tenían el lenguaje pertinente, solo se procedió a apoyarlos con contenidos gráficos para hacerlos atractivos. En otros casos se tuvo que ajustar el contenido al lenguaje apropiado, desarrollar una actividad, crear el contenido gráfico y/o adecuarlos a las temáticas de los módulos. Esto se repite al final del primer semestre de cada año, invitando a participar con nuevos talleres o modificar y actualizar los contenidos existentes.
El programa CCyT cuenta con nueve módulos para apoyar la formación integral de niños y niñas de educación primaria, a partir de la transmisión de conocimientos científico-tecnológicos, seleccionados con base en la pertinencia, adaptabilidad, vigencia y carácter innovador de su contenido. En las escuelas públicas se montan y desmontan las nueve carpas, una por cada taller, con su respectiva ambientación y equipamiento. El principal instrumento es el pasaporte de la ciencia, donde se describen todos los módulos y talleres de forma ordenada. El pasaporte apoya la explicación de los contenidos y motiva a los niños con la idea de que el recorrido que harán es un viaje por la ciencia, pues al pasar por cada taller se le pone el sello respectivo y completan su viaje científico con su pasaporte completamente sellado (Tabla III).



Todos los contenidos se elaboraron teniendo en cuenta una formación ambiental, no solo orientada a la conservación, sino a la sustentabilidad de la naturaleza; el enfoque de las posibles soluciones a los problemas medioambientales de la comunidad; la función lúdica del aprendizaje; la articulación de las tecnologías de la información y el conocimiento; el carácter integrador y multidisciplinario; el compromiso de los niños y las niñas con la historia y tradiciones de la comunidad; y el lenguaje científico ajustado a alumnos de educación primaria. Cada módulo está compuesto por uno o más talleres, con una estructura básica que da cabida a la mayor cantidad de propuestas de los investigadores que deseen participar en actividades de divulgación científica.
Los estudiantes de UABC de las diferentes áreas del conocimiento que prestan su servicio social son la columna vertebral del programa, pues dentro del aula itinerante son los encargados de comunicar los contenidos y propiciar las dinámicas con los niños. Cada estudiante que participa es encargado de un taller, organizando y explicando las actividades correspondientes, incluyendo el montaje de la carpa y los materiales didácticos y pedagógicos con que se apoya. Por su importancia, cada semestre se incorporan nuevos estudiantes de todas las unidades de la UABC, a través de una convocatoria abierta y se les ha apoyado con una beca económica. Son seleccionados a partir de tres aspectos: interés en las actividades científicas, disposición y actitud para el trabajo con niños y facilidad de expresión y comunicación. En su capacitación se les informa de las características generales de los niños y la comunidad donde se llevarán a cabo las actividades; se concientiza sobre las necesidades y características psicológicas y sociales que tienen los niños de educación básica; se les explican técnicas básicas de manejo y control de grupos, así como de trabajo en equipo, manejo de escenarios, ambientación y recursos pedagógicos; se les informa de todos los contenidos y materiales de los módulos y talleres que pueden utilizar para enriquecer el proceso de aprendizaje durante la actividad; y se les dan a conocer las reglas de operación, horarios, jornadas, responsabilidades institucionales y reportes de trabajo en las plataformas establecidas.
Para evaluar a los involucrados en el programa se pregunta, a los estudiantes universitarios, si las actividades realizadas son un espacio apto para poner en práctica sus conocimientos profesionales. A los niños se les hace una encuesta de tres preguntas con tablets, que mide niveles de agrado expresados con emoticones, sobre si les gustaron las actividades y talleres, cuál les gustó más y que les pareció el trato recibido. El registro de la evaluación individual y colectiva de las actividades implementadas permite realizar ajustes y adecuaciones en contenido, material pedagógico y animación de los ambientes de aprendizaje.
Evaluación
Aunque a nivel internacional existen múltiples iniciativas que buscan la promoción de la apropiación social de la ciencia, en la mayoría de los casos aún son incipientes los conocimientos y las herramientas para evaluar los efectos de tales iniciativas y programas (Avellana y Pérez-Bustos, 2010). La principal problemática a la que los centros de enseñanza y apoyo de la ciencia se enfrentan con la evaluación, es cómo medir el impacto en las personas, generado por las actividades de apropiación pública de la ciencia, pues su comprensión ocurre a través de una acumulación de experiencias de fuentes diversas y en diferentes momentos (Falk et al., 2014). Uno de los enfoques más utilizados consiste en comparar la situación ex ante con la situación ex post, suponiendo que los cambios observados se deben a la comunicación que se ha generado (Neresini y Pellegrini, 2008). Otra visión, más integral, propone la construcción de indicadores para evaluar diferentes ámbitos y niveles, desde la cultura científica y tecnológica (Godin y Gingras, 2000), hasta la promoción de la CyT en términos específicos (Lazos et al., 2013), midiendo sus componentes humanos, materiales, contenidos científicos, estrategias de comunicación y las etapas del proceso, desde diagnóstico y planificación hasta resultados (Sánchez, 2008). Mientras los indicadores de resultados cuantifican la solución a las problemáticas específicas, los de servicios y gestión dan seguimiento a las principales actividades y productos del programa (CONEVAL, 2010).
Con el propósito de tener una evaluación del impacto de CCyT, a partir de la metodología de marco lógico (MML) se construyó un proxi de matriz de indicadores sobre resultados (MIR), para el monitoreo y evaluación de CCyT (CEPAL, 2005). En general, esta metodología permite que las actividades que se deriven de cualquier programa público tengan congruencia para asegurar la obtención de los resultados buscados y sus impactos.
La definición de problemas y objetivos que atiende CCyT se hizo con base en la consulta de documentos y estudios relacionados, como el Convenio Andrés Bello (2004), Programa Especial en CyT (2008-2012), COCYT BC (2010) y Patiño y Padilla (2015). Con estos elementos se construyó la MIR, donde se relacionan objetivos con resultados a través de indicadores provenientes de los medios de verificación, incluyendo los factores externos que pueden comprometer el éxito del programa (Tabla IV).

Análisis de Resultados
Desde el punto de vista de la implementación, los principales resultados de CCyT son que entre 2012 y 2017 atendió 269.790 niños de escuelas primarias ubicadas en las distintas comunidades de los cinco municipios de BC. Para ello, en 2012 se organizó el equipo de trabajo, se definieron procedimientos, se estructuró contenidos de talleres y se gestionaron programas de servicio social. La prueba piloto se realizó en tres meses, visitando 12 escuelas y atendiendo 4,226 niños. Inició en Mexicali, en Estación Delta, Colonia Progreso y San Felipe; Ensenada, en El Sauzal y Lázaro Cárdenas; Rosarito, en el Ejido Libertador; y en Tijuana, en la Colonia Altiplano. Entre 2013 y 2014 se puso a prueba el concepto, diseño organizacional y la forma de operar de CCyT, con énfasis en la parte gráfica de los contenidos para motivar la curiosidad de los niños. En 2013 se visitaron 179 escuelas y atendieron 55.667 niños, aunque de gran relevancia fue la caravana especial para atender en la lejana zona sur del Estado, comunidades como Bahía de los Ángeles, Villa de Jesús María e isla de Cedros. Esta última se atendió por vía aérea, la única forma de trasladarse. La caravana fue muy significativa debido a que las escuelas primarias no contaban con telefonía o internet, por lo que la comunicación se tuvo que hacer vía de terceros, como abarrotes, centros de salud o contactos personales. Los 54.831 niños de 2014, fueron atendidos con contenidos mejorados y cuatro nuevos talleres: Borrego Cimarrón, Avifauna, Caleidoscopio y Mateoca. También fue incorporado al módulo Matiné Científico el video ‘Recorrido por Baja California’, que permite a todos los niños conocer el resto de BC. Entre los años 2015 a 2017 se visitaron 323 escuelas y atendieron 155.000 niños, iniciando una evaluación del programa para conocer los alcances, revisar los objetivos, replantear los alcances, contenidos e impactos de los próximos años, con un enfoque de responsabilidad social (Figura 1).

Desde el punto de vista de la evaluación de los indicadores considerados como medios para alcanzar el propósito, la colaboración interinstitucional para el financiamiento y equipamiento del programa, muestra cómo se combinan el CONACYT, GobBC y UABC para financiar la implementación de CCyT. Al inicio de 2012 se hicieron aportes equitativos de CONACYT, a través de la estrategia ASCTI y de GobBC a través del COCYTBC. En 2013 y debido a la baja cantidad de escuelas en condiciones de alta y muy alta marginación, el financiamiento del CONACYT se reorientó a través del Programa de fomento al talento científico, aportando el 81% del total. A partir de 2014, la UABC incrementó su participación alrededor de 70%, al incluir el apoyo a estudiantes prestadores de servicio social, mientras el CONACYT aportó el resto. Esto demuestra el valor de un recurso semilla para detonar programas institucionales de divulgación de la ciencia y la tecnología (Tabla IV).
El incremento de la cantidad de contenidos y medios para hacer accesible el lenguaje científico al público ilustra como, a través de una invitación a los investigadores de las diversas unidades académicas de la UABC, se logró su participación con proyectos de investigación en desarrollo o concluidos, o materiales de divulgación científica ajustados a la modalidad de aula itinerante, que pasaron de 9 a 17 entre 2012 y 2017.
El indicador talleres implementados con contenidos regionales y locales busca que sean más significativos y atractivos para que la población infantil asocie los temas de su vida cotidiana, con los entendimientos y soluciones de la ciencia. De hecho, la mitad de los contenidos implementados por año, son de contenido local, permitiendo el equilibrio entre los contenidos generales de divulgación y los regionales.
Los planteles educativos en zonas marginadas cuentan con baja matrícula y se localizan a gran distancia y en zonas de difícil acceso. En consecuencia, el costo de atención tiende a elevarse, por lo que el indicador costo unitario por usuario, sin considerar el año del pilotaje por la compra de equipos y el reducido número de niños atendidos, oscila entre MXN 13 y 15. Las variaciones se deben, principalmente, al tamaño en las matrículas de las escuelas. En zonas urbanas de marginación media y baja, las escuelas tienen más estudiantes, mientras que las escuelas con mayor marginación son más lejanas y tienen matrículas bajas. Esta situación se vincula con el indicador atención a la población rural, que busca medir su oportunidad de acceso a actividades de ciencia y tecnología, respecto a la población urbana. Cómo los niveles de marginación en Baja California no necesariamente están relacionados con áreas rurales, la población rural atendida en 2013 fue de 3%, mientras en 2017 se incrementó hasta 10%.
El indicador de articulación a un sistema nacional de divulgación y promoción del talento, muestra que CCyT tuvo una amplia participación en diferentes foros y espacios para intercambiar experiencias y estrategias de intervención. En 2013 CCyT participó en la reunión nacional de coordinadores de programas ASCTI y, a partir de 2014, en el Encuentro Nacional de Impulso al Talento. A nivel local participa en ferias, foros de divulgación de la ciencia, semana nacional de ciencia y tecnología, eventos de divulgación de la propia universidad, y al final de cada semestre se atienden visitas a casas hogar o albergues.
El indicador participación de estudiantes como promotores de la ciencia muestra la alta dependencia que tiene CCyT de los alumnos que se involucran como divulgadores de la CyT. En el periodo analizado participaron 269 estudiantes de servicio social, siendo 2012 y 2014 extremos, con 7 y 91 respectivamente, estabilizándose en 50 a 60 por año.
No siempre es fácil adecuar los medios a los fines en entornos de incertidumbre financiera. Como las fuentes de financiamiento pueden cambiar por diversos motivos, los programas de divulgación como CCyT deben tener la capacidad de adaptación para enfrentar el reto de cumplir con objetivos múltiples difíciles de complementar. Cumplir metas de cantidad de niños atendidos por año en áreas marginadas tuvo que resolverse con esfuerzo y creatividad. Como las escuelas ubicadas en zonas con índice de marginación alto y muy alto de Baja California solo representan 11% del total, el CCyT fue reclasificado para ser apoyado por el programa de vocaciones científicas del CONACYT, extendiendo los beneficios de la divulgación científica al resto de escuelas públicas, tanto de nivel medio (8%) como de niveles de baja y muy baja marginación. Esto ha permitido reducir los costos de operación y mantener el apoyo financiero de CONACYT y UABC, previa evaluación anual en fondos concursables.
A nivel de los indicadores que permiten alcanzar el propósito de CCyT (fines), que es divulgar la cultura científica para apropiar mayores conocimientos y vocaciones científicas en los niños, indican un gran impacto, especialmente a los que viven en comunidades marginadas. Por ejemplo, en el caso de elevar la cultura científica e impulsar las vocaciones científicas de la población infantil, el programa ha logrado la aceptación y agrado de los niños de BC, pues todos los años lo han evaluado por encima del 85%, lo que muestra una gran apertura de los niños a las actividades científicas. En el segundo caso, las preferencias de talleres por 100% de los niños atendidos, indican que el programa CCyT, como primer contacto con las actividades científicas les permite conocer a las instituciones encargadas de desarrollar la CyT en BC y descubrir cómo se están abordando las problemáticas de sus comunidades desde una perspectiva científica. En todos los casos, los niños muestran un mayor gusto por ciertos aspectos y conocimientos de la ciencia, cuando les son familiares y los encuentran más interesantes o divertidos. Esto se observa a partir del nivel de preferencias por los talleres que se les imparten, como se presenta en la Tabla V.

La construcción del indicador elevar los conocimientos científicos básicos de la población usuaria muestra que el CCyT ha logrado atender de manera acumulada, el 72% de la matrícula de educación primaria de BC. Mientras en 2012 se cubrió el 1% de la matrícula estatal de educación primaria en 2014 y 2017 alcanzó el 16%, debido a que se integraron tres equipos que trabajaron de manera simultánea.
A nivel de los indicadores sobre inclusión de grupos en situación de vulnerabilidad, muestra que en los seis años de operación, el programa ya atendió el 100% de la matrícula considerada de muy alta y alta marginación en BC, incluyendo las escuelas temporales, con matrículas no mayores a 50 niños, de difícil ubicación por su movilidad. La mayor cobertura anual se alcanzó en 2014, con el 27% de la matrícula cubierta, debido a la mayor atención en el área de San Quintín, donde se concentra la mayor población en situación de marginación.
Consideraciones Finales
El programa CCyT concibe que el desarrollo de los SRI dependen en gran medida de su creciente relación con la sociedad. Para ello promueve la cultura científica entre quienes viven en marginación, a partir de iniciativas institucionales permanentes que minimicen estructuras y barreras que inhiben la inclusión social de las actividades científicas.
El concepto de museo itinerante resultó ser una propuesta muy amplia que incluye todas las áreas del conocimiento establecidas por el CONACYT, pues ayuda a estructurar los contenidos mediante módulos que incluyen talleres. Tiene una estructura operativa sencilla y dinámica, y permite mezclar diferentes temáticas, volviéndose multifacético y atractivo.
Aunque se debate acerca de la manera de evaluar y desarrollar los programas de apropiación pública de la ciencia, es importante mantener un enfoque integral de evaluación con base en resultados e impacto. Esto genera transparencia y confianza para asegurar el financiamiento y la continuidad de los programas, cumplir con la rendición de cuentas y asegurar la coordinación de los múltiples actores involucrados en estas actividades: gobierno, ciudadanos, estudiantes, alumnos, investigadores, escuelas, etc. Por ello es importante que la evaluación de la estrategia para elaborar la comunicación científica y la estrategia integral de evaluación de resultados, estén siempre ligadas.
Para que un programa de esta naturaleza funcione con la mayor calidad se requiere operarlo en un esquema de coordinación, financiamiento y certidumbre a nivel institucional, que propicie el ambiente para generar una cadena de valor dentro del sistema de investigación. Esto incluye los incentivos para que los investigadores consideren participar con sus resultados desde el inicio de sus proyectos, así como becas y reconocimiento curricular a los estudiantes que participen con servicio social en programas como CCyT.
La metodología basada en indicadores tiene limitaciones para anticipar los efectos a largo plazo en los niños beneficiarios de CCyT, aunque por sus circunstancias sociales, es poco probable que un solo contacto a través del aula itinerante, genere cambios que perduren en el tiempo. No obstante, el impacto del descubrimiento científico y el interés por las actividades y los talleres, sin duda dejan una semilla que a futuro puede motivar el interés por una educación superior más vinculada a resolver problemas desde una perspectiva profesional y científica.
La evaluación realizada muestra que la apropiación social de la ciencia a través de un proceso estructurado de divulgación es un proceso incremental que inicia con un alfabetismo, continua con una cultura y debe llegar, con el tiempo, a utilizar el conocimiento para solucionar problemas cotidianos. La permanencia de CCyT dependerá de la capacidad de liderazgo para coordinar esfuerzos universitarios y sociales, orientados a mantener el interés para traducir el lenguaje científico en uno capaz de atraer la atención de grandes audiencias. Continuar desarrollando el concepto, revisando la metodología, la eficiencia de la operación y la estabilidad institucional, permitirá que CCyT perdure y mejore de manera continua.
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Notas de autor
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