Comunicaciones
PERCEPCIONES SOBRE EL PERFIL DEL ESTUDIANTE UNIVERSITARIO EN EL CONTEXTO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR DE MASAS: APROXIMACIONES DESDE CHILE
PERCEPTIONS ABOUT THE UNIVERSITY STUDENT PROFILE IN THE CONTEXT OF MASS HIGHER EDUCATION: APPROACHES FROM CHILE
PERCEPÇÕES SOBRE O PERFIL DO ESTUDANTE UNIVERSITÁRIO NO CONTEXTO DA EDUCAÇÃO SUPERIOR DE MASSAS: APROXIMAÇÕES NO CHILE
PERCEPCIONES SOBRE EL PERFIL DEL ESTUDIANTE UNIVERSITARIO EN EL CONTEXTO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR DE MASAS: APROXIMACIONES DESDE CHILE
Interciencia, vol. 43, núm. 12, pp. 864-870, 2018
Asociación Interciencia
Recepción: 06/06/2018
Corregido: 06/12/2018
Aprobación: 10/12/2018
Financiamiento
Fuente: Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica de Chile (CONICYT)
Nº de contrato: FONDECYT Regular Nº 1171276
Financiamiento
Fuente: Universidad de tarpacá
Nº de contrato: UTA 8741-17
Descripción del financiamiento: Los autores agradecen el patrocinio de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica de Chile (CONICYT) a través del proyecto FONDECYT Regular Nº 1171276 y del proyecto Mayor UTA 8741-17.
Resumen: El presente estudio tiene por finalidad mostrar una primera aproximación respecto a la percepción que tienen los diversos miembros de la comunidad académica sobre las características del perfil de estudiantes que son recibidos en las universidades chilenas. Se trabajó con una universidad privada y una universidad estatal, ambas ubicadas en una misma región del país. La aproximación metodológica utilizada corresponde a la Teoría Fundamentada. La técnica de recolección de la información fue la entrevista semiestructurada. La información recolectada fue transcrita y procesada en el programa NVivo 12, donde se realizaron las etapas de codificación, pasando de la codificación abierta a la axial hasta lograr una aproximación de la codificación selectiva. Los procesos descritos estuvieron vinculados en todo momento. Los resultados indican que los miembros de las comunidades académicas reconocen la configuración de un nuevo perfil de estudiantes como un resultado de los cambios en el entorno, sin observarse en esta primera etapa grandes diferencias en las características en ambas instituciones.
Palabras clave: Educación Superior , Estudiantes , Masificación , Nuevo Perfil , Teoría Fundamentada.
Abstract: The purpose of this paper is to show a first view regarding the perception that the diverse members of the academic community have about the characteristics of the profile of students that Chilean universities receive. For this purpose, we worked with a private university and a state university, both located in a region in the south of the country. The methodological approach used corresponds to the Grounded Theory. The technique for collecting the information was the semi-structured interview. The information collected was transcribed and processed in the NVivo 12 program, where coding stages were followed, moving from open to axial coding until an approximation of the selective coding was achieved. The processes described were linked at all times. The results show that the members of the academic communities recognize the configuration of a new profile of students as a result of the changes in the environment, without observing in this first stage great differences in the characteristics at both institutions.
Resumo: O presente estudo tem por finalidade mostrar uma primeira aproximação em relação à percepção que têm os diversos membros da comunidade acadêmica sobre as características do perfil de estudantes que são recebidos nas universidades chilenas. Trabalhou-se com uma universidade particular e uma universidade estatal, ambas localizadas em uma mesma região do país. A aproximação metodológica utilizada corresponde à Teoria Fundamentada. A técnica de coleta da informação foi a entrevista semiestruturada. A informação coletada foi transcrita e processada no programa NVivo 12, onde se realizaram as etapas de codificação, passando da codificação aberta para a axial até conseguir uma aproximação da codificação seletiva. Os processos descritos estiveram vinculados em todo momento. Os resultados indicam que os membros das comunidades acadêmicas reconhecem a configuração de um novo perfil de estudantes como um resultado das mudanças no entorno, não foram observadas nesta primeira etapa grandes diferenças nas características em ambas instituições.
Introducción
A nivel global nos encontramos ante una rápida expansión, sin precedentes, de la educación superior, combinada con veloces cambios políticos y socioeconómicos (Teixeira y Landoni, 2017). Este aumento de la demanda de educación superior se encuentra asociado también al bienestar de las sociedades y la posibilidad de conseguir empleo si se obtiene una titulación universitaria. Asimismo, el desarrollo científico-tecnológico y las políticas de reducción del financiamiento de las instituciones públicas, entre otros elementos, han incentivado el aumento de las instituciones de educación superior privadas (Zhen y Domínguez-Menéndez, 2017).
Junto con lo anterior, el aumento de la participación en la educación superior es, en la actualidad, un aspecto relevante dentro de la política, con claras intervenciones para incrementar la participación de minorías étnicas, grupos de bajos ingresos y estudiantes de primera generación de sus familias, en acceder a la educación superior y otros grupos subrepresentados en diversos países alrededor del mundo. Así sucede, por ejemplo, en el Reino Unido (Younger et al., 2018), donde a pesar del incremento en la participación de estos grupos minoritarios, las universidades más prestigiosas del país enfatizan en aceptar solo estudiantes altamente preparados, en términos de la cultura dominante (Dougherty y Callender, 2018). Por lo tanto, se evidencia que la diversificación de la participación por clase, etnia o cultura, entre otros aspectos, no es un tema sencillo de resolver al interior de las universidades, particularmente en aquellas de mayor selectividad, calidad y prestigio.
Como resultado de los cambios en el sistema de educación superior y la consecuente diversificación del perfil de los estudiantes que acceden en un contexto de educación de masas, se configuran una serie de desafíos que deben enfrentar las universidades para recibir a estos estudiantes. Por consiguiente, se torna relevante explorar la percepción que tienen los miembros de las comunidades académicas del perfil del estudiante universitario que reciben hoy en día, con el fin de generar empíricamente una representación social del nuevo perfil de estudiantes a partir de las percepciones encontradas.
Existen estudios que abordan la percepción del cuerpo académico respecto a una diversidad de temas, tales como las percepciones de los profesores más antiguos respecto colegas de distintas generaciones (Geeraerts et al., 2016). También se encuentra el estudio realizado por Bowl (2001) donde aborda la percepción que tienen los estudiantes no tradicionales con relación a ser una minoría étnica y de mayor edad, y las barreras institucionales y financieras que enfrentan. La investigación de Borghi et al. (2016) busca comparar las creencias del cuerpo académico respecto a las expectativas de los estudiantes que ingresan a la universidad con las expectativas que realmente tienen estos estudiantes, y sus resultados muestran que existen diferencias entre ambos grupos. Identificar esta brecha permitirá a la universidad ajustar sus servicios a las expectativas de los estudiantes, logrando de esta forma un mayor nivel de satisfacción.
Con los resultados de esta investigación se pretende contribuir al acervo de conocimientos respecto a la percepción que tiene la comunidad académica sobre el perfil de los estudiantes, con el fin de capturar la representación social que se configura en las universidades sobre las características de esta población, a partir de este estudio exploratorio en dos universidades chilenas. La relevancia de establecer una representación del perfil del estudiante universitario a partir de la percepción que tienen diversos miembros de las comunidades académicas está en el hecho cómo hoy en día, los diferentes actores que forman parte de esta comunidad perciben a los estudiantes; es decir, indagar si el perfil percibido corresponde al de un estudiante tradicional, o si se percibe como distinto, y si es así, cuáles son las características que se le atribuyen y si hay similitudes entre éstas y lo que señalan los resultados de estudios en otros países referentes al estudiante universitario no tradicional (non-traditional student).
Por consiguiente, conocer las características del perfil del estudiante pretende responder a preguntas referidas a cómo son percibidos los estudiantes y si se manifiestan cambios en las características de su perfil, y de ser así cuáles son estos cambios percibidos. Identificar las características del perfil del estudiante universitario puede configurarse como un insumo para que la definición de estrategias y la realización de acciones orientadas, por ejemplo, a mejorar las tasas de permanencia, se ajusten al perfil del estudiante universitario. De esta forma, las representaciones percibidas contribuyen a la discusión con una mirada respecto a cómo son percibidos los estudiantes universitarios y cómo hoy las universidades pueden considerar este perfil para la definición de estrategias y políticas orientadas a su éxito académico.
Masificación de la educación superior
El fenómeno de la expansión de la educación superior ha sido impulsado por una fuerte demanda del acceso, debido al incremento de los retornos positivos que esto conlleva, sobre todo en los países con bajos niveles de escolaridad donde solo una pequeña proporción de la población logra acceder al sistema educacional, lo que hace que estudiantes y familias estén dispuestos a asumir una carga financiera esperando el retorno de su inversión. Asimismo, la expansión de la educación superior privada ha creado oportunidades para un nuevo grupo social caracterizado por provenir de familias de bajos ingresos y de menor capital cultural, lo cual conlleva a que muchos estudiantes de familias con baja calificación académica se matriculen en instituciones privadas, debido a la dificultad para acceder a las más prestigiosas universidades públicas (Teixeira y Landoni, 2017). El surgimiento de instituciones privadas de educación superior, por ende, está vinculado al interés por masificar el ingreso a la educación superior (Zhen y Domínguez-Menéndez, 2017) respondiendo a esta demanda de acceso.
La expansión de las clases medias urbanas es clave para comprender el rápido crecimiento de las tasas de participación en la educación superior en muchos países durante los últimos 15 años. La relación entre la demanda social y la oferta de educación superior se encuentra mediada a su vez por el crecimiento y diversificación de las economías, decisiones del Estado, e incluso inversiones estatales, por instituciones educativas y certificaciones en expansión (Marginson, 2017). En esta línea, Trow (1973) planteó que el propósito de la educación superior pasó de ser exclusivamente de élite, donde se les formaba la mente y el carácter a las clases dominantes, a ser de masas, con el fin preparar a grandes grupos en habilidades técnicas y profesionales, para adaptar a la población en su conjunto a los cambios sociales y tecnológicos propios de una sociedad industrial avanzada, llegando a ser considerada como una obligación para las familias de las clases medias.
Sin embargo, algunas instituciones de educación superior y sus respectivos programas se diferencian cada vez más manteniendo la selectividad y el prestigio, mientras que otras de menor prestigio son las que reciben un alto número de estudiantes provenientes de familias de clases trabajadoras, que pertenecen a la primera generación de sus familias que acceden a la educación superior. Por lo tanto, esta mayor participación que es percibida como un resultado positivo, oculta una creciente diferenciación en los tipos de programas e instituciones, provocando una progresiva estratificación en el sistema (Courtois, 2018). De este modo, por ejemplo, en Alemania las instituciones universitarias que han expandido su matrícula recientemente se identifican de manera uniforme por representar la más alta educación y mantener así el carácter elitista de su expansión (Stock, 2018). En América Latina, el sector privado abastece a la mayor parte de los estudiantes, existiendo varios ejemplos de contribución positiva para el acceso. La diferencia entre las universidades públicas y privadas es, frecuentemente, más elocuente cuando se comparan los niveles de escolaridad de los padres, ya que estas últimas instituciones reciben a una mayor proporción de estudiantes cuyos padres tienen menor nivel de escolaridad (Teixeira y Landoni, 2017). Según O’Shea (2016a), los alumnos que forman parte de la primera generación que accede a la universidad, están en desventaja en términos de preparación, tienen más problemas para transitar desde la educación secundaria a la universidad y presentan mayores problemas de deserción; a su vez, tienen deficientes resultados académicos. Sin embargo, es importante consignar que las desigualdades estructurales, en el caso de los estudiantes de primera generación, no sean enmascaradas como déficits individuales.
Carnoy (2017) precisa que la expansión de la educación superior en Brasil, Rusia, India y China no ha implicado una igual distribución en los ingresos; es más, sin políticas de gasto fiscal y social orientadas a la reducción de la desigualdad de los ingresos, ésta continuará siendo alta e incluso puede llegar a aumentar.
En Chile, la creciente expansión de la matrícula a partir del año 1990 implicó un mayor acceso para los estudiantes provenientes de los distintos grupos socioeconómicos, abarcando tanto los grupos de mayores como de menores ingresos, junto con la continuidad de los niveles de estratificación social en este fenómeno, manteniéndose, por tanto, los niveles de desigualdad (Brunner, 2015). Asimismo, la proporción de educación superior privada se incrementó de manera importante, atendiendo este tipo de instituciones a los dos tercios de la población estudiantil de todos los tipos de quintiles de ingreso, mientras que las universidades pertenecientes al Consejo de Rectores de Universidades Chilenas (CRUCH) solo logran matricular alrededor de un tercio de dicha población, debido posiblemente a la creación del mecanismo de financiamiento denominado ‘Crédito con Aval del Estado’, que expandió la opción de optar al crédito para financiar los estudios universitarios a los estudiantes de universidades privadas a partir del año 2006 (Espinoza y González, 2015).
En efecto, Estado e instituciones de educación superior son quienes estructuran conjuntamente el sistema de educación superior, estableciendo las formas de provisión y su costo y valor. Por lo tanto, el rol en la asignación social varía de sistema en sistema, determinando hasta qué punto la educación superior hace que la sociedad sea más igual o si reproduce las desigualdades existentes (Marginson, 2016). En Chile, Espinoza y González (2017) señalan que el incremento en las matrículas de los estudiantes durante las últimas tres décadas no ha logrado equidad en el acceso, pues en las tasas de participación persisten las diferencias entre los grupos de ingresos y los estudiantes desventajados (en términos de género u origen étnico), quienes ingresan a instituciones de educación superior de menor prestigio, generalmente orientadas a la capacitación técnico profesional.
Características del nuevo perfil de estudiantes
El sistema de educación superior de masas, en gran parte del mundo industrializado, junto con la preocupación por la equidad de la educación superior, han generado un cambio en la composición de los estudiantes de pregrado, incorporando a estudiantes que inicialmente no habían considerado la opción de ingresar a la educación superior (Bowl y Bathmaker, 2016). Así, uno de los objetivos de la política de educación superior europea ha sido incentivar un enfoque más orientado a la inclusión de los grupos social y económicamente desventajados (Riddell y Weedon, 2014).
Sin embargo, según Leathwood y O’Connell (2003), las representaciones del nuevo estudiante en los discursos de la política dominante solo son aptas para las universidades menos prestigiosas creadas después de 1992 y para los cursos vinculados con el trabajo, generando un sub-nivel de grado académico agudizado por la frecuente resistencia de las universidades de creación previa a ese año a que estudiantes sin cualificaciones estándar entren en ellas. La ampliación de la participación ha adquirido, de hecho, en los últimos años y en las circunstancias señaladas, un importante rol para revertir la subrepresentación de ciertos grupos sociales en las universidades (Wilkins y Burke, 2015). Paralelamente y desde algún tiempo, se generan fuertes presiones para reducir las diferencias en las tasas de matrículas entre los grupos, desarrollándose en algunos países acciones orientadas a incrementar la proporción de estudiantes provenientes de contextos socioeconómicos desfavorecidos (Trow, 2007).
Cabe precisar que la representación social de los estudiantes no tradicionales abarca un grupo diverso de personas, de acuerdo con Southgate y Bennett (2014), en el que se encuentran aquellos estudiantes que provienen de un origen socioeconómico bajo, ciertos grupos étnicos y culturales, personas con discapacidad, residentes en zonas rurales y lugares remotos, estudiantes de edad madura, y aquellos que son la primera generación de sus familias en acceder a la educación superior. Complementariamente, otras investigaciones definen al estudiante no tradicional como aquel que trabaja ocasionalmente o a tiempo parcial (Gilardi y Gugliermetti, 2011). En Estados Unidos, por ejemplo, los estudiantes no tradicionales son las personas maduras que ingresan por primera vez a la educación superior, mayoritariamente mujeres provenientes de clases trabajadoras y de origen étnico minoritario (Bowl, 2003). Estos estudiantes son, además, quienes tienen mayor riesgo de no concluir sus estudios (O’Keeffe, 2013). En relación con las características de los estudiantes están los resultados de una investigación realizada por Day et al. (2018), quienes identifican como características claves para el éxito académico de los estudiantes en la universidad al promedio de calificaciones de la educación secundaria y el género del estudiante, puesto que los hombres resultaron con peores evaluaciones que las mujeres en cursos sin evaluación continua. Subery et al. (2006) efectuaron un estudio para determinar los factores de éxito de los estudiantes de primer año; los resultados permitieron generar una clasificación a partir de sus características y el riesgo de fracasar o desertar de sus estudios. Las características usadas para esta clasificación fueron la edad, nivel educacional de sus padres y su percepción del entorno universitario.
En Chile, por otra parte, existe la percepción generalizada de que un conjunto de estudiantes, como resultado de la expansión y la masificación, poseen escasas capacidades para hacer frente a las exigencias académicas, manifestando una deficiente preparación previa y poco interés por sus estudios: se genera así una situación de riesgo de inmovilidad, concluyendo que, si los estudiantes son el problema, no hay nada que se pueda realizar desde la institución, aunque siempre es factible desarrollar acciones institucionales para incentivar formas de docencia que logren generar un aprendizaje independiente de su origen socioeconómico (González, 2015). Se trata de un desafío para las universidades que, independientemente del lugar donde estén, deben hacer frente a la situación planteada diseñando acciones que permitan al estudiante finalizar de manera exitosa su formación académica (Araneda-Guirriman y Pedraja-Rejas, 2017).
Así, de acuerdo con Gale (2011) los estudiantes de bajo estatus socioeconómico tienden a concentrarse en determinados programas de pregrado, y en particulares disciplinas, tales como pedagogía y enfermería. Por tanto y como indican Southgate y Bennett (2014), la estructura unilateral de las acciones propias de la ampliación de la participación en la educación superior tiende a borrar la larga, y a menudo impresionante, historia que tienen las universidades sobre su vinculación con los estudiantes no tradicionales y sus comunidades. De esta forma, el efecto totalizador del discurso de la ampliación de la participación sobre la igualmente importante equidad tiende a segregar respecto a prestigiosas disciplinas (medicina, por ejemplo), donde hay un muy bajo número de estudiantes no tradicionales y de movilidad social. La expansión de la educación superior no ha traído consigo, por tanto, un acceso uniforme para todos, dando como resultado que miembros de determinados grupos continúen subrepresentados a causa de dificultades estructurales, institucionales y situacionales que impiden o dificultan su acceso a la educación superior. Se experimenta, por ende, un potencial desajuste entre las expectativas de los estudiantes tradicionales y no tradicionales que ingresan, lo que evidencia la relevancia de considerar las aspiraciones, expectativas, experiencias y resultados de los grupos no representados (Bowl y Bathmaker, 2016).
De acuerdo con los resultados de un estudio realizado por Harrison et al. (2018) en Inglaterra, se observa que existen deficiencias morales en el sistema de educación superior y en la agenda de las políticas públicas que promueven el acceso de los estudiantes desventajados, situación que no les permite participar plenamente y donde adquieren relevancia las becas otorgadas que les ayudan a acceder a la educación superior. Complementariamente, el estudio realizado por Chen y Hossler (2017) destaca la importancia de considerar la complejidad de las trayectorias de estos estudiantes, con el fin de reorientar la definición de políticas.
Metodología
La metodología utilizada es cualitativa, utilizando el enfoque de la Teoría Fundamentada, siguiendo los planteamientos de Strauss y Corbin (2002). Desde esta perspectiva, cada una de las distintas etapas que componen el diseño metodológico: la selección de los casos, la recolección de la información, el procesamiento y el análisis de los datos, están estrechamente vinculadas.
Como técnica de selección de los casos se utilizó el muestreo teórico donde se varían las situaciones para maximizar las diferencias (Strauss y Corbin, 2002); por lo tanto, se trabajó con una universidad privada y una universidad estatal, perteneciendo esta última al CRUCH. Ambas universidades se encuentran ubicadas en una región del sur de Chile y cuentan con una matrícula superior a 10000 estudiantes de pregrado para el año 2017. Ambas instituciones se diferencian en sus procesos de selección de estudiantes; la universidad estatal, a diferencia de la universidad privada, está adscrita al Sistema Único de Admisión liderado por el DEMRE (Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional), donde se lleva a cabo la selección de las universidades a través de la Prueba de Selección Universitaria (PSU). Ambas instituciones cuentan con acreditación institucional vigente otorgada por la Comisión Nacional de Acreditación de Chile; la estatal de 5 años y la privada de 2 años. Las características señaladas establecen diferencias que permitirían la realización de las comparaciones necesarias para los procesos de codificación. Para maximizar las diferencias y generar mayores oportunidades de comparación en la generación de los códigos se trabaja con diversos miembros de las comunidades académicas, tales como directivos, académicos, profesionales y estudiantes. La selección de estos casos se debe a que cada uno aporta desde su perspectiva y rol con una percepción que contribuye a la construcción de una visión más global respecto al perfil del estudiante universitario. No se pretende establecer diferencias entre las percepciones de los diferentes estamentos, ya que no forma parte de los objetivos de la investigación.
A cada uno de los participantes se les entregó previamente un consentimiento informado, de acuerdo con lo establecido por los comités de ética nacionales, que remarca una participación libre y voluntaria en la investigación, resguardando la confidencialidad y el anonimato de la información recogida. Los entrevistados se referencian además en género masculino, con el fin de mejor salvaguardar su identidad.
Las entrevistas semiestructuradas fueron llevadas a cabo durante el segundo semestre del año 2017. Con el fin de disminuir la posibilidad de sesgo ellos análisis, se presentaron los resultados a un grupo de investigadores del ámbito de la educación superior para su revisión. Asimismo, se entrevistaron a tres investigadores de la educación superior que lideran estudios en esta temática en Europa y América Latina, utilizando la misma pauta de entrevista aplicada en las universidades chilenas, encontrándose sinergias en análisis de las respuestas obtenidas.
Para el procesamiento de la información recabada se utilizó el software de análisis de texto NVivo 12. El procesamiento del corpus textual se inició a través del método de comparación constante con la codificación abierta; es decir, con la generación de códigos conceptuales. Posteriormente se buscaron las similitudes y diferencias entre los códigos, para establecer relaciones entre estos por medio de la codificación axial. Finalmente, en la codificación selectiva se identificó un concepto central de análisis que agrupara los códigos generados. Se logró así la saturación teórica con el número de entrevistas realizadas, debido a la inexistencia de datos adicionales de las categorías (Glaser y Strauss, 1967).
Resultados
En la línea de lo analizado en el marco conceptual, los resultados obtenidos muestran los conceptos que emergieron producto de la codificación abierta, axial y como una primera aproximación a la codificación selectiva. Se identificaron así las categorías de capital familiar, capital cultural, capital social, trayectoria escolar, características sociodemográficas y origen socioeconómico, para caracterizar al nuevo perfil de estudiantes (Figura 1).

A continuación se detalla el análisis cualitativo llevado a cabo tomando en consideración las respectivas citas que dan origen y sentido al estudio llevado a cabo desde las percepciones de los protagonistas.
Nuevo perfil de estudiantes
Los entrevistados, en su totalidad, reconocen y caracterizan a los estudiantes universitarios que ingresan a su institución, logrando configurar a partir de sus percepciones un nuevo perfil de estudiantes. Esta definición se sustenta en la percepción que se tiene con relación a la imagen del estudiante universitario de hoy en día: “El estudiante no deja de ser resultado del entorno social y los cambios sociales generales. Las tecnologías, la masificación, la universalización de la enseñanza, entre otros, son muy parecidos y esto está pasando en muchos países… El hecho de que ahora acceda a la universidad una cohorte de población, por ejemplo, la primera en su familia que ha ido a la esta institución, se ve en muchos contextos y podemos hablar de elementos muy transversales, pero también de elementos diferenciadores que son tan propios del propio sistema”. (Experto 3).
Estos estudiantes universitarios se identifican, además, por tener un capital familiar caracterizado por ser la primera generación en acceder a la educación superior: “Son la primera generación viene a la universidad, sus padres no son universitarios e incluso algunos de ellos ni siquiera han terminado la enseñanza media” (E24, universidad privada). “El 60% aproximadamente es primera generación de ingreso a una enseñanza universitaria o técnico profesional; o sea, ese 60% se refiere a que ni el padre o la madre han pasado más allá de la enseñanza media” (E1, universidad estatal).
Los aspectos reconocibles en los estudiantes universitarios de ambas instituciones van configurando un perfil con características distintas al de años anteriores, producto de la masificación y universalización del acceso en la educación superior. Además de poseer un capital familiar, donde predomina el ser parte de la primera generación que logra acceder a la educación superior, se asocia también al capital cultural que posee el estudiante universitario, aspectos que incluso se perciben en el interior de la sala de clases, como se comenta a continuación: “La caracterización general señala que no leen, no van al cine, sus principales hábitos son chatear, estar en Facebook y, por ejemplo, escuchar música. Ese es su mundo y de esa manera viven, tienen hobbies y la mayoría de ellos al menos practica el fútbol, toca la guitarra, les gusta cantar y tienen algún otro tipo de hobby” (E22, universidad estatal); “No comprenden lo que leen, no quieren leer, así de manera taxativa, incluso algunos dicen ‘¿profesor y no estará esto en video?’ Prefieren utilizar otro tipo de plataformas y eso repercute en esta carrera específica cuando tienen que hacer un informe, cuando tienen que redactar, tienen faltas ortográficas e incoherencias en la redacción” (E10, universidad privada).
Asimismo, se reconoce también como insumo para la definición de programas en el interior de la institución: “Por las características de nuestros estudiantes, a veces, no conocen la ciudad de Santiago, a veces conocen (esta ciudad) porque vienen a estudiar. Por lo tanto, se hacen las pasantías culturales para ver, por ejemplo, los de Ingeniería Comercial, la Bolsa de Comercio de Santiago u otros temas vinculados con su profesión y a la vez se les lleva a conocer la Casa de Neruda” (E17, universidad estatal).
Asociado al capital familiar de los estudiantes se encuentra el capital social, que hace referencia a las redes a las que acceden y la información que se les provee, previo al ingreso a la educación superior: “Otro tema importante para ellos es el capital social; es decir, son chicos que no llegan con la red. Cuando llegan aquí los chicos, a diferencia de otros colegios donde el curso entero pasó a la universidad, aquí el chico llega solo, y es simpático porque mira por si encuentra a alguien” (E20, universidad estatal). “Usualmente con mucho desconocimiento de cómo acceder a la educación superior” (E5, universidad privada).
Sumado a lo anterior y como característica reconocida del nuevo perfil, se encuentra la trayectoria escolar; es decir, el tipo de establecimiento de educación media del cual provienen mayoritariamente los estudiantes que estas dos instituciones reciben: “Nuestros estudiantes provienen mayoritariamente de la educación municipalizada o subvencionada en más del 96% o del 97%” (E18, universidad estatal). “…un 80% de los alumnos vienen de liceos municipales y el restante es de particular subvencionado y yo diría que un 0,0 o algo más de particulares pagados” (E24, universidad privada).
De igual modo, la trayectoria escolar del nuevo perfil de estudiantes se vincula a la preparación académica con la que el estudiante accede a la educación superior, caracterizada principalmente por el deficiente nivel de conocimiento en algunas áreas, como lenguaje y matemática, así como por déficits en el ámbito de las competencias: “Traen bastante deficiencia en matemática, donde lo que debieran tener no lo traen. Nosotros vemos muchas carencias ahí y en la parte de lenguaje, de comprensión lectora” (E3, universidad estatal); “Es un alumno que no ha tenido una preparación académica de alto nivel, que muchas veces termina descubriendo sus potencialidades aquí en la institución y no en su colegio” (E16, universidad privada).
Otro aspecto que configura este nuevo perfil de estudiantes hace referencia a las características sociodemográficas, identificándose como atributos el pertenecer a grupos de mayor edad, ser padres o madres, trabajadores de jornada parcial o completa y tener ascendencia étnica: “Las minorías son pero muy relevantes para nosotros: se trabaja con los que son padres, madres, los que provienen de etnias indígenas, también con alumnos que van a trabajar, además de estudiar” (E1, universidad estatal). “Tenemos muchos alumnos que son mayores y están ingresando a este mundo de la educación llevando 20 años sin estudiar” (E5, universidad privada). “…el tema de alumnos más mayores, es que son poquitos y que están en diurno, por ejemplo, dueñas de casa, mamás que ya terminaron su pega como mamás y ahora vienen a estudiar. Otra situación que yo veo es que muchas alumnas son mamás y me dicen: ‘profe, podríamos tener alguna parte donde dejar a los niños’” (E11, universidad privada).
De igual forma, otro aspecto relevante que forma parte de las características sociodemográficas hace referencia en particular a los elementos que se vinculan con su origen socioeconómico: “Es un estudiante que proviene de los 3 primeros quintiles de menores ingresos” (E17, universidad estatal). “En general son de nivel socioeconómico más bien bajo en su mayoría” (E14, universidad privada).
Por último, cabe destacar que los entrevistados reconocen la gratuidad como un elemento que influye en las características del perfil de estudiantes que ingresa con este beneficio en la universidad estatal: “El estudiante que está llegando es mucho mejor que el que teníamos hace 4 años. Con la gratuidad ha mejorado mucho y vienen con un buen nivel de conocimiento (E2, universidad estatal); “…la gratuidad está permitiendo a chicos que tienen buenas notas, pero que antes no postulaban a la U porque no tenían las ‘lucas’ (dinero)” (E20, universidad estatal).
Discusión
Los resultados muestran la representación de un nuevo perfil de estudiantes, a partir de la percepción de los miembros de las comunidades académicas. En este sentido, perciben el efecto de los cambios experimentados durante los últimos años en Chile, que han generado un nuevo contexto como producto de la expansión de la matrícula en la educación superior, pasando de un sistema controlado por el Estado a otro de acción básicamente privada. El cambio ha generado cambios sociodemográficos en el perfil de estudiantes, desde un estudiantado mayoritariamente de tipo masculino (joven de sectores socialmente altos y medios) a otro donde la cobertura no se caracteriza por distinciones en términos de sexo, observándose una mayor variabilidad en la edad, con movilidad regional y amplitud social (Orellana, 2011).
En efecto, dentro de las características sociodemográficas, se aprecia la presencia y participación de individuos que son padres o madres, de mayor edad, pertenecientes a grupos étnicos y proveniente de los grupos socioeconómicos más desfavorecidos.
Estos elementos son reconocidos en la literatura como atributos del estudiante no tradicional, identificado en base a la edad, es decir, personas mayores, minorías étnicas, y proveniente de sectores sociales de bajo estatus socioeconómico (Isopahkala-Bouret et al. 2018; Bowl y Bathmaker, 2016). Por tanto, estos grupos, diferentes a los que tradicionalmente han accedido a la educación superior, difieren del grupo de edad y situación familiar; es decir, abundan más los casados con hijos dependientes, o padres solteros, estudiantes en situación de empleo o ingresos autosostenibles, con ingresos por trabajo de tiempo completo o parcial, atributos que se encuentran estrechamente vinculados para distinguirse como diferentes de lo tradicional (Schuetze, 2014). A estas características se le deben agregar, además, los estudiantes internacionales (Isopahkala-Bouret et al. 2018).
En este mismo sentido y en la configuración de este nuevo perfil de estudiantes, destaca el capital familiar que tienen los estudiantes, quienes, en un número importante, se caracterizan por ser la primera generación que accede a la educación superior. Este capital familiar expresa, por tanto, los vínculos sociales entre los miembros de las familias y en algunos casos, como este, por ejemplo, la acumulación de capital humano y cultural dentro de la familia (Gofen, 2009). Lo anterior es relevante, puesto que según lo planteado por Košutić (2017) los niños de orígenes familiares menos privilegiados carecerían de capital cultural en el hogar, y por consiguiente, estarían en una posición inferior dentro del sistema educativo. Se configura, por tanto, una representación social del estudiante distinta a la concepción del estudiante tradicional.
Otro componente de este nuevo perfil de estudiantes se refiere a la trayectoria escolar, entendida como el establecimiento de educación secundaria del cual egresaron y el nivel de conocimientos con el que ingresan en la institución universitaria. Estos aspectos son relevantes si se considera que los estudiantes que provienen de contextos socioeconómicos desventajados y que postulan a la educación superior son, en algunos casos, víctimas de discriminación producto de su origen socioeconómico y de la deficiente preparación que reciben durante su paso por la enseñanza media (Espinoza y González, 2015). La trayectoria escolar previa, junto con el capital económico de las familias, se conjugan cuando los estudiantes realizan las pruebas de selección universitaria que, en el caso de las élites, implica acceder a las universidades de mayor prestigio. Un ejemplo es lo que sucede con las instituciones de Japón, donde el acceso a las universidades de élite implica una trayectoria escolar previa muy exigente (Brunner, 2012).
En efecto, la masificación ha generado un acceso masivo a instituciones de educación superior que no son selectivas y, al mismo tiempo, el nuevo perfil de estudiantes que ingresa no viene preparado para hacer frente no solo a las exigencias académicas, sino también a todo lo que implica la vida universitaria (Araneda-Guirriman et al., 2017).
Por último, cabe destacar, a partir de estos resultados y como señala O’Shea (2016b), la relevancia de reconocer que el bagaje cultural con que los estudiantes de primera generación acceden a la educación superior no debe considerarse un déficit, sino un activo que puede generar espacios de reciprocidad entre las familias y las comunidades, más allá de las universidades y los estudiantes.
Limitaciones
Al utilizar la teoría fundamentada en los análisis los discursos son divididos en partes en el proceso de codificación, lo cual implica perder ciertas palabras y su significado. Asimismo, los resultados corresponden a una etapa exploratoria de descubrimiento, por lo tanto, no son generalizables.
Conclusiones
Al igual que otros países que han experimentado la expansión, la masificación y la universalización de sus sistemas de educación superior, Chile ha experimentado dicho fenómeno durante las tres últimas décadas, con los efectos que ello implica. Uno de estos efectos hace referencia a un cambio en la composición de la población estudiantil que está en condiciones de acceder a la educación superior, y que es percibida en esta investigación bajo la representación del concepto de nuevo perfil de estudiantes. Este nuevo perfil es el resultante de los cambios ocurridos en el sistema de educación nacional, donde la universalización de la cobertura de la enseñanza básica y media ha generado una fuerte demanda para acceder a la educación superior, transición que se ha naturalizado de manera transversal en las diferentes esferas de la sociedad.
Esta configuración del nuevo perfil de estudiantes es percibida como un grupo con elementos definidos y reconocidos por parte de distintos miembros de las comunidades académicas entrevistadas, y genera como resultado una diversidad en el sistema de educación superior nacional. Durante los últimos años se han sumado estudiantes que tienen características sociodemográficas distintas; es decir, se reconoce la presencia de estudiantes mayores, que trabajan, ya sea jornada completa o parcial, que son padres o madres, y que provienen de los grupos socioeconómicos más desfavorecidos. De igual forma, se reconoce su background, en términos de capital familiar; es decir, son primera generación en acceder a la educación superior, con un capital cultural y social restringido, trayectorias escolares limitadas y caracterizadas por provenir de establecimientos de educación secundaria municipales o subvencionados.
Reconocer la diversidad de perfiles y atributos de la población de estudiantes universitarios resulta fundamental para generar políticas y programas con una mirada más holística y no segregadora ni estigmatizadora, que permita afrontar los desafíos que estos cambios provocan. Lo que se observa en el interior de las universidades no deja de ser más que un reflejo de lo que sucede en el entorno, donde, además de la diversidad de grupos y realidades que coexisten, repercuten las medidas y políticas que se definen a nivel país y que afectan, en este caso, a los propios estudiantes que llegan a la educación superior.
Finalmente, cabe destacar que se observan similitudes entre las características identificadas del nuevo perfil de estudiantes en ambas instituciones analizadas; aspecto que se debe ahondar en las siguientes etapas de la investigación.
Agradecimientos
Los autores agradecen el patrocinio de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica de Chile (CONICYT) a través del proyecto FONDECYT Regular Nº 1171276: “Estrategias Académicas para el Nuevo Perfil de Estudiantes: Un Análisis desde las Universidades Chilenas” y del proyecto Mayor UTA 8741-17.
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Notas de autor
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