COMUNICACIONES

LA EVALUACIÓN DEL BIENESTAR EN PUEBLOS ORIGINARIOS: DESARROLLO DE UNA ESCALA PARA LA COMUNIDAD ANDINA LICKAN-ANTAY

A AVALIAÇÃO DO BEM-ESTAR EM POVOS ORIGINÁRIOS: DESENVOLVIMENTO DE UMA ESCALA PARA A COMUNIDADE ANDINA LICKAN-ANTAY

THE EVALUATION OF WELL-BEING IN INDIGENOUS PEOPLES: DEVELOPMENT OF A SCALE FOR THE ANDEAN COMMUNITY LICKAN-ANTAY

Andrés Gutiérrez-Carmona
Universidad de Antofagasta, Chile
Alfonso Urzúa
Universidad Católica del Norte, Chile
Alejandra Caqueo-Urízar
Universidad de Tarapacá, Chile
Carlos Calderón Carvajal
Universidad Católica del Norte, Chile

LA EVALUACIÓN DEL BIENESTAR EN PUEBLOS ORIGINARIOS: DESARROLLO DE UNA ESCALA PARA LA COMUNIDAD ANDINA LICKAN-ANTAY

Interciencia, vol. 44, núm. 12, pp. 707-715, 2019

Asociación Interciencia

Recepción: 16 Abril 2019

Corregido: 25 Octubre 2019

Aprobación: 23 Diciembre 2019

Resumen: El objetivo del estudio fue diseñar y validar un instrumento específico para medir bienestar en el pueblo lickan-antay (atacameño) de Chile. En la fase cualitativa participaron 16 personas pertenecientes a dicha etnia; en la fase de validación por juicio de expertos, participaron cinco lickan-antay (dirigentes y no dirigentes), dos investigadores del ‘buen vivir’, dos investigadores del bienestar, un antropólogo experto en cultura lickan-antay, y una psicóloga, doctora en antropología. En la fase de evaluación psicométrica participaron 250 personas lickan-antay, 37,8% hombres y 62,2% mujeres, con edad promedio de 47,2 años (DE=16,5). En la evaluación psicométrica de la escala de cinco dimensiones propuesta, se obtuvieron α de Cronbach>0,9 para toda la escala y cada una de las subescalas. Los índices de bondad de ajuste dieron cuenta de un ajuste adecuado del modelo. Se concluye que la escala cumple con las propiedades psicométricas adecuadas para ser utilizada como un instrumento de medida del bienestar en el pueblo lickan-antay.

Palabras clave: Atacameños, Bienestar, Buen Vivir, Lickan-Antay, Pueblos Originarios.

Resumo: O objetivo do estudo foi desenhar e validar um instrumento específico para medir bem-estar na população lickan-antay (atacamenha) do Chile. Na fase qualitativa participaram 16 pessoas pertencentes a dita etnia; na fase de validação por julgamento de especialistas, participaram cinco lickan-antay (líderes y não líderes), dois pesquisadores do ‘bom viver’, dois pesquisadores do bem-estar, um antropólogo especialista em cultura lickan-antay, e uma psicóloga, doutora em antropologia. Na fase de avaliação psicométrica participaram 250 pessoas lickan-antay, 37,8% homes e 62,2% mulheres, com idade média de 47,2 anos (DP=16,5). Na avaliação psicométrica da escala de cinco dimensões proposta, se obtiveram α de Cronbach>0,9 para toda a escala e cada uma das subescalas. Os índices de bondade de ajuste proporcionaram o ajuste adequado do modelo. Conclui-se que a escala cumpre com as propriedades psicométricas adequadas para ser utilizada como um instrumento de medida do bem-estar na população lickan-antay.

Abstract: The study aimed to design and validate a specific instrument to measure well-being on Lickan-antay (Atacameño) population of Chile. In the qualitative phase 16 people belonging to the ethnic group participated. In the validation judgment by expert phase participated five lickan-antay subjects (leaders and non-leaders), two researchers on ‘good living’, two researchers on well-being, an anthropologist expert in the lickan-antay culture, and a psychologist, doctor in anthropology. In the psychometric validation phase, 250 Lickan-antay subjects participated, of which 37.8% were men and 62.2% women, with an average age of 47.2 years (SD= 16.5). In the psychometric evaluation of the proposed 5-dimensional scale, a Cronbach's α >0.9 was obtained for the entire scale and for each of the subscales. The goodness of fit indexes gave an adequate model fit. It is concluded that the scale meets the appropriate psychometric properties to be used as a measure of well-being among the lickan-antay people.

Introducción

Si bien el bienestar puede experimentarse universalmente (Xing, 2005; Lu, 2008), su significado y contenido varían determinados por diversos factores socioculturales, psicológicos y por el enfoque teórico, disciplinar y/o filosófico desde donde se sitúe la persona y/o comunidad (Ryff, 1989; Schimmack et al., 2002; Radcliff, 2013; Tomyn et al., 2013; Muratori y Bobowik, 2015;Wang et al., 2016), lo que influye en la forma en que las personas logran y mantienen su bienestar (Lu y Gilmour, 2006; Ng et al., 2003).

Pese al reconocimiento del efecto de la cultura sobre la evaluación subjetiva del bienestar, gran parte de la investigación actual sobre este tópico se ha conducido desde dos enfoques que responden a una mirada occidental del constructo: el enfoque hedónico, centrado en la felicidad, el placer y la evitación del dolor; y el enfoque eudemónico, relacionado con el desarrollo personal, la autorrealización y la plenitud del ser humano (Ryan y Deci, 2001). Desde una mirada (de)colonialista (Espinoza et al., 2019) estos enfoques pueden ser interpretados como modelos hegemónicos de bienestar, expresión del carácter colonialista del conocimiento (Adams et al., 2018;McLennan y Woods, 2018), y a una forma particular de conocimiento que se impone como un estándar global, independiente de su ajuste cultural (Adams et al., 2018). En este sentido, la colonización del conocimiento puede limitar la compresión de las comunidades históricamente oprimidas, como las indígenas (Hall, 2014), disminuyendo la validez y la confiabilidad de los hallazgos de los estudios realizados en estas poblaciones (Kendall et al., 2011;McLennan y Woods, 2018).

Diversos estudios abordan la noción cultural del bienestar, algunos desde las diferencias derivadas de los valores culturales e individuales (Oishi et al., 1999; Sagiv y Schwartz, 2000; Bilbao et al., 2007;Cohen y Shamai, 2009; Joshanloo y Gahedi, 2009; Bobowik et al., 2011; Szczesniak et al., 2013; Sortheix y Lönnqvist, 2014;Sortheix y Schwartz, 2017;Gutiérrez-Carmona y Urzúa, 2019) y otros desde la comprensión y/o aplicación de las tradiciones filosóficas y/o cosmovisiones de poblaciones especificas (Lu y Gilmour, 2006;Zhang y Veenhoven, 2008; Lee et al., 2013;Joshanloo, 2014; Wang et al., 2016; Snodgrass et al., 2017;Burnette et al., 2018; Sangha et al., 2018).

Ejemplo de estas últimas es el estudio de Wang et al. (2016), quienes concluyen que el constructo bienestar para población indígena china puede ser concebido a partir de elementos propios de tres tradiciones filosofías clásicas: la armonía de la relación desde el confucianismo, el afrontamiento dialéctico desde el taoísmo y el desapego del budismo. En tanto, otros estudios en esta línea indican que el bienestar en pueblos originarios debe ser abordado desde una perspectiva holística, integrativa y ecocéntrica (Fleming y Ledogar, 2008; Burnette y Figley, 2017) y/o desde la práctica de actividades tradicionales, considerando el contexto de opresión histórica en el que han vivido (Burnette et al., 2018).

En Latinoamérica, específicamente en los pueblos originarios andinos, se ha relacionado el bienestar con el constructo ‘buen vivir’, concepto propio de la filosofía indígena, el cual enfatiza el bienestar comunitario por sobre el individual, la reciprocidad, la solidaridad y la armonía con la Pachamama o Madre Tierra (Williford, 2018). Algunos autores sostienen que el bienestar, desde el enfoque del ‘buen vivir’, se relaciona con el desarrollo e integración de diferentes armonías (individual, comunitaria y con la naturaleza), las cuales constituirían las dimensiones básicas del constructo (Correa y Falconí, 2012; León, 2014, 2015; Unceta, 2014).

En base a los discursos del ‘buen vivir’, los Estados de Ecuador y Bolivia elaboraron un proyecto de carácter jurídico-político único en Latinoamérica, el cual incorpora al ‘buen vivir’ (Sumak Kawsay en Ecuador y Suma Qamaña en Bolivia) como ejes rectores y articuladores de sus constituciones, reconociendo la cosmovisión indígena, respetando las formas de vida y racionalidades diferentes, e incorporando una perspectivas eco- y cosmo-céntrica en su proyecto de Estado, el cual interpela a los saberes derivados de la hegemonía occidental (Escobar, 2012;León 2014; Unceta, 2014).

Si bien desde los estudios Subalternos Latinoamericanos, todo saber académico y letrado difiere de los saberes indígenas (Beverly, 2004), la instalación de estos conceptos (Sumak Kawsay y Suma Qamaña) como un proyecto político da cuenta del trabajo de intelectuales indígenas, quienes basados en sus tradiciones y al conocimiento que trascurre en la oralidad, en las redes parentales y comunitarias, han desarrollado conocimientos validados por la sociedad mayor, a través de los cuales logran establecer demandas efectivas frente a esta (Zapata, 2017).

En este punto se debe destacar que el desarrollo, formulación y/o emergencia de conceptos como herramienta de autoinclusión de los excluidos y como una forma de decolonización del saber ha permitido, por ejemplo en el caso del Sumak Kawsay, instalarse como un concepto político propio de los indígenas, capaz de interpelar al Estado y a las instituciones de poder, y a su vez funcionar como un puente entre la política y los movimientos indígenas, en un diálogo que escapa a la subalternidad de los discursos ya incluidos en la hegemonía política, como lo son los discursos comunistas y los socialistas, influyendo desde sus particularidades en los planes de desarrollo estatal, llegando incluso a expandir cuantitativa y cualitativamente la política de Estado (Altmann, 2019).

En el caso de Chile, desde 1993 el Estado reconoce su deber de respetar, proteger y promover el desarrollo de los indígenas (Ley Indígena 19.253; Congreso Nacional de la República de Chile (1993)). No obstante, a la fecha no se han encontrado evidencias teóricas ni empíricas de iniciativas (indígenas, no indígenas o de instituciones del Estado) que busquen entender y abordar el concepto de bienestar desde la cosmovisión de los pueblos originarios en el país.

Uno de los cuatro pueblos andinos, reconocidos por el Estado chileno, es el pueblo lickan-antay, también denominado ‘atacameño’. Este pueblo, de lógica comunitaria, habita en el Desierto de Atacama, el más árido del mundo, por lo que durante miles de años debió desarrollar un sistema de vida en armonía con la naturaleza que le permitiera garantizar el bienestar en su complejo escenario hábitat (Bustos, 1999). Actualmente este sistema de vida se ha visto amenazado por la irrupción del turismo a gran escala y el capitalismo, y por la instalación de grandes trasnacionales mineras, las cuales compiten directamente por las fuentes de agua, disminuyendo su disponibilidad tanto para consumo, como para regadío, lo que ha afectado el desarrollo de sus oficios tradicionales como son la ganadería y agricultura (Barros, 2009; Bolados, 2014; Bolados y Babidge, 2017).

Con base a lo anterior y considerando que: a) el significado del bienestar varía dependiendo de la cultura, valores, filosofía, cosmovisión, etc.; b) los pueblos originarios demandan indicadores representativos del bienestar, como una expresión decolonialista del conocimiento con el fin de generar hallazgos culturalmente representativos (McLennan y Woods, 2018); c) no se han encontrado evidencias de investigaciones y escalas que aborden la noción cultural del bienestar en el pueblo lickan-antay, ni en otro pueblo andino chileno; y d) que el pueblo lickan-antay está viviendo un particular y difícil momento en su desarrollo sociocultural, es que se ve la necesidad contar con un instrumento que mida, desde su cosmovisión, el bienestar de los lickan-antay. Por ello, el objetivo de este estudio es diseñar y validar un instrumento específico para medir bienestar en este pueblo originario. Se espera encontrar en su construcción, dimensiones relacionas con la armonía individual, comunitaria y con la naturaleza, derivadas de los discursos indigenistas del ‘buen vivir’.

Antes de desarrollar la investigación cabe reflexionar y reconocer cómo el orden colonial de la sociedad puede emerger de forma inconsciente en los/as investigadores/as, quienes utilizan su acervo de conocimientos derivados de teorías dominantes y homogeneizadoras, en la aproximación y entendimiento de un otro subalterno. Así, para que la investigación sea un territorio de lucha para el movimiento indígena, se requiere de la neutralización de los saberes hegemónicos, de la forma de hacer investigación científica, y del posicionamiento del investigado (Rivera, 1987).

En este sentido, el indígena debe pasar de ser objeto de investigación (colonizado) a protagonista de su propio camino en la búsqueda de su mejor devenir y bienestar (Tuhiwai, 2016). Así, la investigación debe transcurrir a través un dialogo reflexivo entre dos grupos de sujetos que reflexionan sobre su experiencia y los puntos de vista que tienen el uno del otro. Asimismo, los resultados no solo deben ser útiles para el investigador y la academia, sino además para los intereses de las comunidades y/o pueblos indígenas estudiados (Rivera, 1987).

¿Puede hablar el sujeto subalterno? se preguntaba Spivaka finales de la década de los 80, al cuestionar ‘aquello que contiene la voz del otro’, por cuanto lo considera como un ejercicio más de autoritarismo y colonización, al proyectar en el otro la imagen de sí mismo, sin considerar las cosmovisiones y las condiciones socio-materiales del otro, subalterno (Spivak, 2009).

Frente a esto último se debe reconocer que el investigador no indígena jamás podrá representar del discurso indígena, pero si podrá propiciar un contexto que favorezca el tránsito desde el ‘en sí’ al ‘para sí’ del discurso indígena (Spivak, 2009), tal como sucedió con el Sumak Kausay, el cual, si bien se basa en los principios cosmogónicos de los pueblos indígenas de América del Sur, en su instalación, discusión y desarrollo como concepto político han participado actores sociales contemporáneos tanto indígenas y como no indígenas (Vanhulst, 2015).

En este contexto, los/as investigadores/as no-indígenas deberán saber posicionarse frente a la investigación, buscando accesos estratégicos y preguntas apropiadas, coherentes con las necesidades percibidas por los pueblos indígenas y generando así información de utilidad para estos pueblos y la sociedad en general, más allá de una lógica colonial (Tuhiwai, 2016).

Método

La construcción del instrumento utilizado consideró cinco fases. La primera consistió en una revisión teórica sobre el bienestar en pueblos originarios, además de la búsqueda de trabajos publicados al respecto. La segunda fase correspondió a la incorporación de información recogida a través de métodos cualitativos en la población lickan-antay. La tercera fase comprendió la integración de los contenidos de las fases anteriores que decanta en la elaboración de un instrumento, el cual fue sometido a juicio de expertos en la cuarta fase, siendo la última etapa la evaluación de las propiedades psicométricas del cuestionario.

Participantes según fase

Fase dos: Participaron en este estudio 16 personas lickan-antay (11 mujeres y 5 hombres), habitantes de las áreas de desarrollo indígena (ADI) de Alto el Loa y Atacama la grande, de la comunidad no ADI de Chunchuri y de la ciudad de Calama, Antofagasta, Chile.

Fase cuatro: Participaron cinco lickan-antay (dos dirigentes y tres no dirigentes) y seis expertos provenientes de la academia: a) dos investigadores que abordan el bienestar desde los enfoques tradicionales: hedónico y eudaimónico; b) dos investigadores del ‘buen vivir’; c) un antropólogo experto en pueblo lickan-antay; d) una psicóloga, doctora en antropología, con experiencia investigativa en pueblos originarios andinos.

Fase cinco: participaron 250 personas lickan-antay, de las cuales el 37,8% fueron hombres y el 62,2% fueron mujeres. La edad promedio fue de 47,3 años (DE=16,6), con edad mínima de 18 y máxima de 86 años. El 80% de los participantes estaba inscrito en alguna comunidad indígena. El número de participantes fue calculado considerando que para realizar un buen análisis factorial confirmatorio se necesitan, a lo menos, cinco casos por cada variable observada (Hair et al., 1998).

Procedimiento

El presente proyecto de investigación fue revisado y aprobado por el Comité Ético Científico de la Universidad Católica de Norte, mediante la resolución 036/2017. Antes de aplicar los instrumentos, a los participantes se les daba a conocer el objetivo de la investigación, dejando claro que su participación es totalmente voluntaria, debiendo firmar previamente un consentimiento informado. En todo el proceso investigativo se ha resguardado la confidencialidad, el anonimato de los participantes masi como el respeto a sus tradiciones culturales.

En todo el proceso investigativo se ha buscado mantener una comunicación continua y reflexiva con diferentes personas lickan-antay, quienes han orientado el desarrollo de la presente investigación, y han revisado y evaluado categorías, escalas y procedimientos empleados. Los resultados de cada fase han recibido retroalimentación por diferentes grupos de lickan-antay (Consejo de Pueblo Atacameños, dirigentes, estudiantes, etc.).

Procedimientos según fase

La primera fase corresponde a un abordaje teórico donde se analizaron y contrastaron los enfoques tradicionales en los estudios del bienestar (hedónico e eudemónico) con el enfoque indigenista del ‘buen vivir’ presente en algunas culturas latinoamericanas. Paralelamente se revisaron estudios antropológicos sobre el pueblo lickan-antay que permitieran un acercamiento teórico al sistema de vida de este pueblo andino. Con base a este análisis, se elaboró un marco teórico que sustentó la elaboración de preguntas en torno al bienestar en el pueblo lickan-antay.

En la segunda fase se realizó un estudio cualitativo cuyo objetivo fue conocer el significado del bienestar desde la perspectiva de las personas lickan-antay de Chile, reconociendo y describiendo las dimensiones de este constructo. Debido a las particularidades del territorio y a la complejidad de acceso a las personas participantes es que se utilizó la entrevista individual como método de recolección de información. Se utilizó un muestreo intencional por bola de nieve, con el fin de seleccionar los contextos y a los individuos que aseguran una representación heterogénea de la población lickan-antay, identificando también, los casos críticos (Maxwell, 1961). Se recolectó información hasta el punto en que las nuevas entrevistas no aportaron nueva información (Vieytes, 2004).

Para el análisis de los datos se realizó una transcripción textual de las entrevistas y se utilizó el análisis del discurso con herramientas de la teoría fundamentada (Glasser y Strauss, 1967). Se realizó una triangulación teórica, analizando las diferentes categorías emergentes tanto desde los enfoques hedónico y eudemónico del bienestar, como de los discursos indigenistas del ‘buen vivir’. Los resultados de esta fase dieron cuenta de la influencia de los discursos del ‘buen vivir’ en el significado y en las dimensiones del bienestar para las personas lickan-antay.

La tercera fase correspondió a la integración tanto del análisis teórico de los hallazgos del estudio cualitativo, así como de la revisión teórica de la fase uno, lo que constituyó la base para la construcción de una escala preliminar tipo Likert de seis puntos (‘totalmente en desacuerdo’ a ‘totalmente de acuerdo’) orientada a evaluar el bienestar en el pueblo lickan-antay. Esta escala estuvo compuesta por 44 ítems agrupados en cinco subescalas: a) Armonía interna; b) Armonía en las relaciones interpersonales; c) Armonía en la comunidad; d) Armonía en la sociedad; e) Armonía en el desarrollo étnico-cultural lickan-antay; f) Armonía con la naturaleza.

La cuarta fase correspondió al juicio de expertos. En primer lugar, se evaluó la comprensión y la pertinencia de los reactivos del instrumento mediante la realización de entrevistas cognitivas a cinco personas lickan-antay, con quienes se analizó cada una de las dimensiones de la escala. Los entrevistados aportaron con sugerencias para una mejor redacción y comprensión de los ítems. Los cambios sugeridos no cambiaron el significado central de los reactivos y atendían principalmente a la clarificación de algunas frases.

En segundo lugar se realizó la evaluación del instrumento desde el juicio de expertos provenientes de la academia (Sireci, 1998). La escala fue enviada a 10 expertos, a quienes se les solicitó evaluar los diferentes ítems en función de su comprensión y relevancia, a través de una escala tipo Likert de seis puntos (‘nada comprensible’ a ‘totalmente comprensible’ / ‘nada importante’ a ‘totalmente importante’). Se les solicitaba además, sugerencias en torno a la redacción, agrupación y sobre el contenido de los diferentes ítems y subescalas.

En base a las sugerencias aportadas por los expertos, se realizaron las siguientes modificaciones en la escala: a) separación de reactivos que pudieran suponer ‘dobles preguntas’, con lo cual se aumentó 44 a 51 reactivos; b) las dimensiones ‘Armonía en las relaciones interpersonales’ y ‘Armonía en la comunidad’, se fundieron en una: ‘Armonía en la vida comunitaria’, esto debido a que los ítems de ambas dimensiones estaban dirigidos a evaluar las relaciones interpersonales en la vida comunitaria.

Al finalizar esta fase la escala quedó conformada con 51 reactivos agrupados en cinco dimensiones: a) Armonía interna; b) Armonía en la vida comunitaria; c) Armonía en la sociedad; d) Armonía en el desarrollo étnico-cultural lickan-antay; e) Armonía con la naturaleza.

Finalmente, en la quinta fase se aplicó la escala y se sometieron los datos a un análisis factorial exploratorio, con el fin de desarrollar evidencias empíricas de la estructura internada de la escala de bienestar lickan-antay.

Resultados

Siguiendo las recomendaciones de Lorenzo-Seva et al. (2011) para desarrollar evidencias empíricas sobre el número de factores de la escala se consideraron criterios objetivos, en un diálogo continuo con la teoría de partida y en coherencia con la interpretación de la solución encontrada.

Para evaluar el número de factores de la escala, se efectuó el Análisis Paralelo (AP) de Horn (1965), con la optimización propuesta por Timmerman y Lorenzo-Seva (2011), el cual mostró que a partir del factor 6 en adelante, todos los porcentajes de varianza obtenidos se encuentran por debajo de la media y percentil 95 de los factores aleatorios (Figura 1). Este resultado evidencia la presencia de cinco factores que subyacen a los datos, concordando con el modelo teórico propuesto, y explicando en su conjunto el 58,2% de la varianza.

Porcentaje de varianza explicada por los factores basado en autovalores.
Figura 1
Porcentaje de varianza explicada por los factores basado en autovalores.

Siguiendo con el mismo grupo, se realizó un análisis factorial exploratorio. Considerando la naturaleza ordinal de la escala Likert, se empleó el método de extracción de robust unweighted least squares (ULSMV), forzando la solución a cinco factores (Tabla I).

TABLA I
CARGAS FACTORIALES DEL MODELO OBTENIDO EN EL ANÁLISIS FACTORIAL EXPLORATORIO INICIAL. VERSIÓN 51 ÍTEMS
CARGAS FACTORIALES DEL MODELO OBTENIDO EN EL ANÁLISIS FACTORIAL EXPLORATORIO INICIAL. VERSIÓN 51 ÍTEMS
* Cargas factoriales significativas.

Se examinaron las cargas de los ítems y se retuvo aquellos cuya carga en su factor correspondiente (de acuerdo con la matriz de datos y fundamentado desde la teoría) fuera ≥0,4 y su diferencia con la carga en los otros factores, si la había, fuera >0,3. La eliminación de los ítems se realizó siempre y cuando su ausencia no alterara el sentido del factor.

Lo anterior se realizó a través de un proceso iterativo, el cual finalmente retuvo un total de 32 ítems (Tabla II). En cuanto a este último modelo, el estadístico χ² (χ²346= 424,245; p<0,01) y los índices de bondad de ajuste complementarios (CFI= 0,992; TLI= 0,998; RMSEA= 0,033) muestran un ajuste excelente. Estos resultados muestran que el modelo especificado se ajusta a los datos, lo cual es evidencia que soporta la presencia de un modelo de cinco factores que subyacente a los datos. Cada factor correspondió a las cinco dimensiones del bienestar lickan-antay propuestas teóricamente, saber, factor 1: Armonía interna, factor 2: Armonía en la vida comunitaria, factor 3: Armonía en la sociedad, factor 4: Armonía en el desarrollo étnico-cultural lickan-antay, y factor 5: Armonía con la naturaleza.

TABLA II
CARGAS FACTORIALES DEL MODELO OBTENIDO EN EL ANÁLISIS FACTORIAL EXPLORATORIO FINAL. VERSIÓN 32 ÍTEMS
CARGAS FACTORIALES DEL MODELO OBTENIDO EN EL ANÁLISIS FACTORIAL EXPLORATORIO FINAL. VERSIÓN 32 ÍTEMS
* Cargas factoriales significativas.

Para evaluar la fiabilidad global de la escala de cinco factores y 32 ítems, así como también de cada una de las sub-escalas, se obtuvieron los índices alfa de Cronbach. Se encontraron valores >0,90 para la escala global y para cada una de las subescalas: escala total= 0,965; Armonía interna= 0,912; Armonía en la vida comunitaria= 0,945; Armonía en la sociedad= 0,932; Armonía en el desarrollo étnico-cultural lickan-antay= 0,965; y Armonía con la naturaleza= 0,957. La Tabla III presenta los estadísticos descriptivos (media y varianza) y de fiabilidad por ítem. Como es posible observar, todos los ítems poseen una correlación >0,25 y con la eliminación de ninguno de ellos se aumenta el coeficiente α de Cronbach.

TABLA III
DESCRIPTIVOS Y FIABILIDAD DE LOS ÍTEMS
DESCRIPTIVOS Y FIABILIDAD DE LOS ÍTEMS
M M: media, S2: varianza, ri-t:correlación ítems test corregida, α-e: α de Cronbach si se elimina el elemento; AI: Armonía interna, AC: Armonía con la vida comunitaria, AS: Armonía en la sociedad, AE: Armonía en el desarrollo étnico-cultural lickan-antay, y AN: Armonía con la naturaleza.

Discusión

La escala cumple con las propiedades psicométricas adecuadas para ser utilizada como un instrumento de medida del bienestar en el pueblo lickan-antay.

La estructura factorial (Tabla II) da cuenta de la validez del constructo de la escala, el cual es congruente con las dimensiones básicas del bienestar del enfoque indigenista del ‘buen vivir’ de las comunidades indígenas andinas (Coraggio 2011; Correa y Falconí, 2012;León 2014,2015; Unceta 2014) y concuerda con los hallazgos registrados en otras comunidades indígenas (Fleming y Ledogar 2008; Burnette y Figley 2017;Burnette et al., 2018).

La dimensión de ‘Armonía interna’ se relaciona con un estado de equilibrio y correspondencia de las diferentes dimensiones del ser humano, el cual permite su funcionamiento óptimo en la vida cotidiana. En este sentido, Hidalgo et al. (2014) sostienen que la armonía interna es la base del ‘buen vivir’, y para conseguirla se necesita de fortaleza interior, conducta equilibrada, sabiduría, capacidad de comprensión, visión de futuro, perseverancia y compasión, elementos que, en cierta medida, concuerdan con los reactivos de esta dimensión.

La dimensión ‘Armonía comunitaria’ surge en consideración a los valores colectivistas de las culturas andinas como la lickan-antay (Ortiz, 2001; Pérez-Salinas et al., 2014), las cuales toman a la comunidad como la unidad social básica (Eastermann, 2006, Hidalgo et al., 2014) y al individuo como una extensión integrada de su familia, comunidad, e incluso del universo (Hill 2006; Burnette et al., 2018). De este modo, el contexto comunitario influye en la experiencia de bienestar de todos, por lo que a la hora de indagar en esta, no se debe dejar de reconocer su relación con las dinámicas comunitarias, orientadas por el principio andino de reciprocidad (Williford, 2018).

La dimensión de ‘Armonía en la sociedad’ se relaciona con la demanda del pueblo lickan-antay (al igual que otros pueblos originarios) por un Estado que reconozca su configuración como pueblo ancestral, respetando su cosmovisión, tradiciones y derechos, así como también, garantizando la satisfacción de sus necesidades básicas, la igualdad y la justicia social (Hidalgo-Capitán y Cubillo-Guevara, 2014; Vanhulst, 2015).

En este sentido, un Estado que reconoce la configuración ancestral de los pueblos originarios, orienta eficazmente el desarrollo de programas y políticas culturalmente pertinentes, que permiten el desarrollo sostenible, la salud y el bienestar de estos pueblos, en el contexto de su cosmovisión y tradiciones (Satterfield 2016;Burnette y Figley, 2017;Burnette et al., 2018).

En tanto, la dimensión ‘Armonía en el desarrollo étnico-cultural lickan-antay’ se relaciona con la búsqueda de la reivindicación de los principios y valores de los pueblos originarios, presente también en los discursos indigenistas del ‘buen vivir’ (Hidalgo-Capitán y Cubillo-Guevara, 2014; Vanhulst, 2015). Se ha observado que la identificación con su cultura y la práctica de sus tradiciones, fortalecen valores que promueven la salud (Mohatt et al., 2011) e influyen en el bienestar de las comunidades indígenas (Burnette y Figley, 2017; Burnette et al., 2018). Por el contrario, la opresión histórica de estos pueblos constituye un importante factor de riesgo para del deterioro de su bienestar, tanto a nivel individual como comunitario, producto de la discontinuidad cultural y su injerencia en los cambios de hábitos de vida, por unos menos saludables (Burnette et al., 2018; Williford, 2018).

Por último, la dimensión ‘Armonía con la naturaleza’ responde a la visión cosmo céntrica del ‘buen vivir’ y de los pueblos originarios (Correa y Falconí, 2012; León, 2014; Unceta, 2014; Vanhulst, 2015), la cual promueve el vivir en armonía y en equilibrio con toda forma de existencia, y en coherencia con los ciclos de la naturaleza (Beling et al., 2014).

Asimismo, estudios realizados con otros pueblos originarios reconocen que la relación de estos con la naturaleza va mucho más allá de la mera dependencia económica derivada de la extracción de sus recursos (Sangha et al., 2018); por el contrario, las personas se conciben en una relación profunda con el mundo natural y como un elemento integrado en la naturaleza (Burnette et al., 2018; Sangha et al., 2018; Williford, 2018). En esta línea, Mayer y Frantz (2004) desarrollaron una escala de conexión con la naturaleza, encontrando que los puntajes más altos se correlacionan con la satisfacción con la vida, la felicidad y una mayor perspectiva.

Conclusiones

Lo anterior demuestra la relevancia y utilidad de esta escala para abordar una mejor comprensión del bienestar desde la cosmovisión del pueblo lickan-antay, reconociendo su identidad cultural y respondiendo en cierta medida a la demanda indígena por el reconociendo de una sociedad multiétnica y multicultural.

Sin embargo, se reconoce que esto es solo un comienzo, pues la escala y sus dimensiones irán mutando en la medida en que se establezca una discusión crítica y profunda en torno al significado del bienestar desde la cosmovisión lickan-antay, discusión que necesariamente deberá ser dirigida por indígenas lickan-antay, y en donde como investigadores/as no indígenas solo podremos aportar desde lo técnico y según seamos convocados. Así se espera que un futuro próximo en Chile, el bienestar desde la cosmovisión indígena, al igual que en Ecuador y en Bolivia, sea un concepto político capaz de interpelar la hegemonía occidental que rige y articula al Estado Chileno.

Por lo pronto se espera que esta escala y las investigaciones futuras que resulten de su aplicación contribuyan a demostrar, bajo un diálogo académico validado por la sociedad mayor, que el significado del bienestar y sus factores relacionados, aun en un mismo país, no es uno solo, por lo que no es posible un proyecto de Estado homogéneo, que no responda con coherencia y pertinencia a las diferentes realidades y racionalidades del país. Se requieren Estados multiculturales que posibiliten el bienestar desde un enfoque intercultural y como una política de Estado.

Dadas las semejanzas culturales y el permanente diálogo que a lo largo de la historia han mantenido los diferentes pueblos andinos que habitan lo que hoy es Chile, se espera evaluar la presente escala en su aplicación para los pueblos andinos aymara, quechua y colla.

Para superar las posibles limitaciones del presente trabajo, se debiesen contrastar los resultados obtenidos con una muestra mayor de población lickan-antay y realizar un análisis factorial confirmatorio. Asimismo, se debiesen desarrollar estudios que prueben la validez convergente y discriminante del constructo ‘bienestar en el pueblo lickan-antay’ y evaluar su relación con valores culturales e individuales, siguiendo la línea de otras investigaciones que han abordado el bienestar en poblaciones específicas considerando un análisis crítico desde una perspectiva más antropológica.

Referencias

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Notas de autor

andres.gutierrez.carmona@uantof.cl

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