Educación superior en México: los académicos y su formación después de la expansión

Rodrigo Guzmán Preciado
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, México

Educación superior en México: los académicos y su formación después de la expansión

REencuentro. Análisis de Problemas Universitarios, vol. 28, núm. 73, pp. 175-184, 2017

Universidad Autónoma Metropolitana

Resumen: El presente trabajo propone analizar la incorporación y los cambios que han tenido los académicos en la expansión del Sistema de Educación Superior mexicano. De forma breve se analiza uno de los programas de la política pública dirigida al mejoramiento de la calidad de la Educación Superior: el Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROM,EP), orientado a modificar las características y condiciones de desarrollo de los académicos. El primer escenario a desarrollar data sobre lo que son los académicos y la profesión académica y se enlaza con el antecedente general que es el contexto en que surgen los nuevos académicos en México durante la década de los setenta. Después se analiza de forma breve la política pública dirigida al mejoramiento de la calidad de la Educación Superior, el desarrollo y la evolución de los académicos, así como de la profesión académica, en particular el instrumento PROMEP.

Palabras clave: Educación superior, México, Expansión, Académicos.

Abstract: The purpose of this work is to analyze the incorporation and changes that the academics have suffer in the expansion of the Mexican System of Higher Education. In a brief way we analyze one of the public policy addressed to the improvement of the quality of higher studies: the Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP), oriented to modify the caractheristics and conditions of the develompent of the academics. The first escenary to develop its about what academics and the academic profession are, also how its connected with the precedent in which during the seventies a new class of academics arised in Mexico. Then, we analyze in a brief way the public policy addressed to the improvement of the higher education, the development, and evolution of academics as well as the academic profession, in particular the instrument PROMEP.

Keywords: Higher education, Mexico, Expansion, Academics.

Introducción

A principios de la década de los setenta comienza la expansión de la educación superior pública en México, sin embargo, no se contaba con una reserva o planta académica habilitada para ocupar los espacios de docencia e investigación que requería el país en dicho momento.

El presente trabajo propone analizar la incorporación y los cambios que han tenido los académicos en la expansión del Sistema de Educación Superior (SES) mexicano. De forma breve se describen algunos programas que contribuyen en el desarrollo y formación profesional de dichos académicos, de manera particular se analiza uno de los programas de la política pública dirigida al mejoramiento de la calidad de la Educación Superior: el Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP), el cual se centra en modificar las características y condiciones de desarrollo de los académicos.

En primer lugar, se describe qué son los académicos y la profesión académica con la intención de enlazarlo con el contexto en que surgen los nuevos académicos en México durante la década de los setenta. Posteriormente, se analiza la política pública dirigida al mejoramiento de la calidad de la Educación Superior (ES) y para el desarrollo y evolución de los académicos y la profesión académica, en particular el instrumento PROMEP.

Los académicos y la profesión académica

La producción y transmisión de conocimiento en distintas sociedades y momentos históricos ha sido delegada particularmente a un tipo de sujeto, quien será responsable de acumular, producir y transmitir los saberes adquiridos. Dicho sujeto a lo largo de la historia ha sido llamado: sabio, maestro, intelectual, profesor, catedrático, científico, entre otras formas, hasta llegar a ser lo que hoy conocemos como académico.

Sin embargo, se debe considerar que no todo sujeto que produce o transmite conocimientos puede ser definido como académico, incluso cuando nos restringimos a un tipo específico de conocimiento: el científico (sea duro o blando, natural o social). En ese sentido, “no es miembro de la profesión académica quien sólo posee un saber especializado” (Grediaga, 2000: 164).

El ser miembro de la profesión académica implica que en algún momento se sufrirán cambios para dar paso a una nueva etapa, tal como indica Ibarra “la mentalidad y las acciones de los académicos se transforman radicalmente, prefigurando un escenario en el que la profesionalización se erige como norma. La vocación académica va cediendo su lugar al trabajo académico” (2001: 375). Aunque no necesariamente la vocación deja de ser una prioridad, simplemente se busca un equilibrio entre vocación y trabajo académico.

Se puede observar que las trayectorias profesionales, la creciente diversidad, la temporalidad (pasado y futuro de los académicos) y las condiciones de trabajo, son algunas de las perspectivas de análisis sobre los académicos en México y posiblemente contempladas dentro de las principales. Sin dejar a un lado los procesos de emergencia y constitución de la profesión y el mercado académico, las disciplinas, la organización de trabajo y vinculación entre académicos.

El inicio de la trayectoria o carrera académica se operacionalizará por ello, como el momento en que se firmó el primer contrato con una organización de educación superior, para realizar alguna de las actividades centrales que componen este rol: docencia o investigación y se buscará caracterizar las condiciones y rasgos personales de quienes han sido admitidos en ellas (Grediaga, 2000: 184).

A partir de la cita anterior se piensa que las trayectorias profesionales pueden ser el eje de las perspectivas de análisis, debido a que se pueden identificar tres momentos: el ingreso a la profesión, el desarrollo de la carrera y el retiro. Dentro de esa perspectiva de análisis en las tres etapas mencionadas se desarrollan infinidad de perspectivas, por ejemplo, para ingresar a la profesión académica se tiene que contar con un ἦθος (ethos) particular; es así que construyen sus trayectorias por medio de la admisión de las inclinaciones de la profesión académica y de la disciplina de afiliación, al dirigir sus actividades en función de las reglas del juego dominantes en el contexto socio-histórico del que se trate. En el desarrollo de la carrera se da la organización y diferenciación de vocación y trabajo académico (docencia e investigación), pero antes viene la elección de las disciplinas y la especialización en un saber especifico, entre otras líneas como la vinculación entre académicos.

Para concluir este breve apartado, se considera que la figura del académico se caracteriza por dos elementos: la adscripción a una organización académica, que Clark (1992) denomina establecimiento, y la afiliación a una disciplina determinada.

Contexto del surgimiento de los nuevos académicos en México

Hasta por lo menos 1940, los gobiernos posrevolucionarios no miraban con buenos ojos a la Universidad Nacional, porque se consideraba que la educación superior era menos importante que la educación básica, esto de alguna forma tiene un sentido práctico, ya que la es había sido tradicionalmente para las elites de aquella sociedad, y también debido a que la prioridad era alfabetizar a la población que en esos años aún era la gran mayoría (Levy, 1987).

En la década de los setenta, después de los acontecimientos del 68 y el descontento social, el Estado se mostró en reconciliación, fue así como se gestó el inicio de la expansión de la matrícula, década en la que también surgen algunas nuevas Instituciones de Educación Superior (IES), como es el caso de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Mediante la creación de la UAM el gobierno de aquel entonces trata de mostrar a la sociedad que la educación superior es un elemento central, aunque toma sus precauciones para que no volvieran a ocurrir movimientos estudiantiles, por ello se creo a la UAM con campus dispersos en la ciudad (Azcapotzalco, Iztapalapa y Xochimilco); unidades dispersas para que los estudiantes no pudieran generar lazos duraderos entre ellos y a su vez un sistema trimestral incentivo que incidió en una poca socialización entre los estudiantes. En esa misma época también surgen los Colegios de Bachilleres (COLBACH) y los Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH), éstos últimos incorporados a la UNAM. Las acciones anteriores en un futuro rindieron frutos y lograron la expansión de la matrícula, pero no sólo gracias a estos actos del gobierno sino también a la presión social que ejercieron algunos sectores de la sociedad en aquellos años. Cabe destacar que la uam, por tanto, es una universidad que ha estado estrechamente vinculada con los gobiernos subsiguientes.

Podemos ver que el crecimiento de la matrícula en es, que ha sido llamado masificación (Brunner, 1987) de la es o período de expansión sin reforma (Kent, 2002), creció rápidamente a partir de finales de la década de los setenta, pues de 271,275 alumnos, incrementó a 2,156,470, tres décadas después (2001) y actualmente hay aproximadamente 2,977,101 estudiantes. El número de instituciones públicas también aumentó desde 1970, de 118 pasó, por ejemplo, al inicio del nuevo milenio a 1,311, de las cuales 46 son universidades públicas. Hoy en día existen 1,968 IES públicas y 2,494 privadas, resultando un total de 4,462 (SEP, 2011). A su vez, el número de programas ofrecidos por las instituciones de educación superior ha aumentado a 12,777; de los cuales el 51.9% pertenecen, al sector público (SEP, 2010).

Por tanto, surgió la necesidad de crear más plazas para académicos que pudieran atender la demanda que comenzó a generase con la entrada de más alumnos a la es. La historia de la profesionalización del académico nos puede parecer un conjunto de anécdotas, sin embargo, más que anécdotas son historias de vida que nos dan muestra de cómo el fenómeno de expansión de la matrícula trajo como consecuencia por varios años la improvisación al interior de las universidades y, en general, de las IES. Sólo hay que mirar algunas cifras para darse cuenta de las necesidades que trajo consigo la expansión en es, por ejemplo, para la década de 1970 teníamos una matrícula de 0.3 millones de alumnos, mientras que una década después se tenían cerca de un millón de alumnos (SEP, 2006) en el sistema de educación superior, es decir, que en tan solo diez años se triplicó la matrícula. Si la marcamos en 1910 con la fundación de la UNAM nos podemos dar cuenta que la matrícula de 1910 a 1970 no tuvo un incremento tan drástico como el del período comprendido de 1970 a 1980.

Esto tiene consecuencias que son obvias con tan sólo imaginarlo, es decir: preguntémonos si antes no había gente habilitada con estudios superiores, entonces ¿Quiénes serían los encargados de formar a las nuevas generaciones? La respuesta del Estado y de las universidades fue incorporar a aquellos jóvenes que apenas estaban egresando, por lo que muchos de ellos de un día a otro pasaron de ser alumnos a ser profesores-investigadores, tal como sucedió en el caso de varios de los profesores que hoy día se encuentran en la UAM.

Imaginemos las consecuencias negativas de haber incorporado a recién egresados o jóvenes que aún no concluían sus estudios, jóvenes con nula experiencia, no sólo en el ámbito académico sino en el ámbito de sus profesiones de origen —cabe recordar que en las universidades no existen profesores sino que son profesionistas en una determinada área de conocimiento o disciplina— y si aquellos jóvenes no contaban con experiencia académica ni en sus disciplinas, imaginemos las generaciones que fueron formadas en ese entonces. Un buen ejemplo de lo anterior es la siguiente experiencia que plasma un académico que se incorporó a la universidad en aquellos ayeres:

Sonó el teléfono: —Manuel, en la uam-Azcapotzalco solicitan filósofos, con más de 75% de créditos, para trabajar en la carrera de Diseño Industrial. Hay una plaza de medio tiempo, ¿por qué no metes tus papeles?—.

—¿Qué sé yo de diseño industrial, compadre? —.

—No importa, la cosa es que les urgen profesores y pagan bien—.

¡Qué tiempos aquellos! Con el recorte del periódico en mano, armé el legajo de documentos y lo llevé a Azcapotzalco. Tiempo después, por debajo de la puerta, deslizaron un telegrama: […] La Universidad Autónoma Metropolitana lo ha aceptado como profesor. Presentarse en Joselillo número 6-A para hacer los demás trámites (Gil, 1994: 170).

En la actualidad las IES se han desarrollado a tal grado que, aunado a lo complejo de la situación económica, el 75% de créditos de la licenciatura sólo alcanza a los jóvenes para tener la oportunidad de concursar por una plaza de ayudante de investigación.

Así, con el extracto de la biografía del Dr. Gil se plasma la forma en que se fue conformando la educación superior, igualmente algunos programas de estudios fueron creados con base a la poca experiencia de los académicos; los primeros años eran un constante ensayo de cómo trabajar en la academia, muchos de aquellos profesores nunca imaginaron hacer de la academia su forma de vivir y de satisfacer sus necesidades. Aunque la forma en que se construyó la es en México trajo consecuencias negativas una década después.

La expansión de la matrícula no fue un incremento natural de la es en nuestro país, como ya se advirtió tuvo que ver el Estado reconciliador, pero además influyó la situación económica favorable del país, surgida del boom petrolero que facilitó los recursos para el desarrollo y expansión de la es, sin embargo, años después llegó la crisis económica con el presidente López Portillo y todas aquellas esperanzas puestas en la es se vieron mermadas ya que se necesitaba controlar los recursos que se destinaban a las IES, por tanto, ese fue el embrión de un Estado que comenzó a regular las actividades dentro de las IES bajo el pretexto del fomento y elevación de la calidad.

Política pública para el mejoramiento de la Calidad de la Educación Superior y el desarrollo académico

Aquellos jóvenes profesores que se incorporaron en la década de los años setenta a las IES, en parte fueron responsabilizados de los malos resultados en esas instituciones, a consecuencia de su baja formación, es así que en esa misma década surgen los programas incentivos para elevar la calidad de los profesores.

Por ejemplo, surgió el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) como consecuencia de la necesidad de aumentar los salarios por la crisis de 1984, aunado a la imposibilidad de ofrecer un aumento salarial; el SNI otorgó becas a aquellos profesores que se habilitaran con posgrados y de acuerdo a su formación iban subiendo de nivel, por lo que su beca aumentaba. Al inicio era muy sencillo el ingreso. “El diseño del Sistema Nacional de Investigadores y sus mecanismos fue muy inteligente, como una oferta que no se podía rechazar: se ofrecía dinero a cambio de presentar sus papeles, y lo peor que le podía a uno suceder era que lo rechazaran y se quedara como estaba” (Peña, 2005: 25).

Así, el período de auge pasó sólo en unos años a un período de crisis y de control por parte del Estado. Para la década de 1990 comenzó la consolidación de programas e instrumentos de rendición de cuentas, surgieron las instancias evaluadoras de las IES en el sexenio de Carlos Salinas que, en la actualidad, han pasado a formar parte de la vida cotidiana de las IES y en su origen tenían la intensión de mejorar la calidad educativa, pero al ser parte de un financiamiento extraordinario, se han convertido en una serie más de estrategias implementadas por las IES para lograr ese financiamiento que es tan necesario para realizar las actividades en la es (Gutiérrez, 1999).

En 1996 se creó el PROMEP a partir del Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000, se enfatizó la importancia del profesorado de las instituciones de Educación Superior como soporte del esfuerzo educativo. En el diseño de este programa, se valoró que se requerirían de diez a 12 años para transformar el perfil del profesorado de las universidades adscritas al programa y con ello integrar Cuerpos Académicos comparables a los de “los buenos sistemas de educación superior” en el mundo. “La meta planteada para el periodo 2006-2008 fue duplicar la proporción de profesores de tiempo completo de estas instituciones hasta alcanzar un 66%, entre los cuales, el 22% alcanzara el grado de doctorado, y el resto, de maestría o especialidad” (SEP, 2011: s/p).

Para lograr las metas propuestas, fueron consideradas dos estrategias: 1) la ocupación de plazas autorizadas por la SEP, en el marco de los Programas de desarrollo de sus Cuerpos Académicos, solamente con personal que cumpliera los estándares de formación especificados por el Programa; y 2) la SEP otorgaría apoyos suficientes para incrementar el nivel de formación de sus profesores en activo (mediante la realización de estudios de posgrado de buena calidad), también ofrecería apoyos para el desarrollo de sus cuerpos académicos.

Las propuestas del PROMEP de aumentar el número de tiempos completos y doctores, chocan con el hecho de que el sector de es pública sigue contratando personal de medio tiempo y de asignatura. Incluso algunas universidades tienen problemas de ausencia de promociones, bajos sueldos y pocos estímulos. “Quizá el aspecto más grave es que el PROMEP apuesta a rehabilitar a los académicos en activo, mientras que se olvida de la generación que está tocando la puerta” (De Vries y Álvarez, 1998:184).

El PROMEP es un gran ejemplo de iniciativa que propone invertir grandes sumas de dinero y, al mismo tiempo, asumir el control de las políticas y recursos para el desarrollo de las trayectorias académicas y los cuerpos académicos.

Conclusión

a figura del académico tiene dos elementos característicos: la adscripción a una organización académica y la afiliación a una disciplina determinada. Pero podemos ver que el académico y la profesión académica han sido poco valoradas a lo largo de su trayecto, el que a esta figura se le considerara importante o clave en la década de los setenta, no fue por la necesidad de contar con una planta académica que pudiera contribuir a la formación de los jóvenes, sino por una necesidad de reconciliación entre el Estado y la sociedad posterior a los acontecimientos sucedidos a finales de la década de los sesenta, además de los descontentos de ciertos sectores sociales por la falta de oportunidad educativa. Es así que se puede observar que el SES inicia una

La figura del académico tiene dos elementos característicos: la adscripción a una organización académica y la afiliación a una disciplina determinada. Pero podemos ver que el académico y la profesión académica han sido poco valoradas a lo largo de su trayecto, el que a esta figura se le considerara importante o clave en la década de los setenta, no fue por la necesidad de contar con una planta académica que pudiera contribuir a la formación de los jóvenes, sino por una necesidad de reconciliación entre el Estado y la sociedad posterior a los acontecimientos sucedidos a finales de la década de los sesenta, además de los descontentos de ciertos sectores sociales por la falta de oportunidad educativa. Es así que se puede observar que el SES inicia una etapa de improvisación, la cual más tarde tendría consecuencias que, a la fecha, siguen presentes y han tenido ciertas repercusiones.

La contratación del personal académico que no contaba con la preparación y formación necesarias para impartir clases, se fue formando y creciendo a la par de los nuevos estudiantes y las nuevas IES, la necesidad de mejorar al profesorado mexicano tuvo como consecuencias, por ejemplo que quienes contaban con una plaza definitiva pudieran reintegrarse a la vida escolar para conseguir mayores niveles de certificación, pero al parecer no fueron contempladas las generaciones que venían tras ellos, tampoco se consideró en su planificación que esos profesores de la década de los setenta, en cualquier momento tendrían que ser sustituidos.

Con los programas de becas (SNI) o de mejoramiento del profesorado (PROMEP), que vienen a retribuir económicamente a quienes se encargan de transmitir y generar conocimiento, en algún momento del camino, sin generalizar, producen que algunos académicos se pierdan, olvidándose la transmisión del conocimiento como finalidad de su quehacer.

Por último, cabe mencionar que, desde una perspectiva de género, dentro de la profesión académica se observa que el hombre es quien desde los inicios ha predominado aunque, a partir de la década de los setenta, las mujeres se van incorporando a esta profesión, sin embargo, a pesar de los programas de incentivos, su incorporación ha sido lenta. También se pudo observar que el PROMEP ha contribuido a su agregado en dicha profesión.

Referencias

Brunner, J. J. (1987). Universidad y Sociedad en América Latina. México: SEP-UAM.

Clark, B. R. (1992). El sistema de educación superior. Nueva Imagen Universidad Futura. México: UAM-A.

De Vries, W. y Álvarez, G. (1998). El PROMEP: ¿Posible, razonable y deseable?, en Sociológica, núm. 36, enero-abril, pp. 165-186.

Gil, M. et al. (1994). Los rasgos de la diversidad: un estudio sobre los académicos mexicanos. México: UAM-A.

Grediaga, R. (2000a). La profesión académica, en Fresán, M. (coord.) Evaluación del desempeño del personal académico. Análisis y propuesta de una metodología básica. México: ANUIES.

Grediaga, R. (2000b). Profesión académica, disciplinas y organizaciones. Procesos de socialización académica y sus efectos en las actividades y resultados de los académicos mexicanos. México: ANUIES.

Gutiérrez, A. (1999). La Planeación de la Educación Superior. ANUIES, México. Recuperado de: http://www.uasnet.mx/centro/deptos/anuies/confluencia/no_001/1_15.htm

Ibarra, E. (2001). La Universidad en México hoy: gubernamentalidad y modernización. México: UNAM/UAM-I/ANUIES

Kent, R. (Comp.) (2002). Los temas críticos en Educación Superior en América Latina en los años noventa. Estudios comparativos, México: FCE.

Levy, D. (1987). Universidad y gobierno en México. La autonomía en un sistema autoritario. México: FCE.

Peña, A. (2005). Una reflexión sobre el Sistema Nacional de Investigadores a sus 20 años de creación. Foro consultivo; Consultivo Científico y Tecnológico A.C. México. Recuperado de: http://www.foroconsultivo.org.mx/libros_editados/20_sni.pdf

SEP (sin año). Recuperado de: http://www.dgit.gob.mx/index.php/quienes_somos/informacion/snest.html

SEP (sin año). Recuperado de: http://ses4.sep.gob.mx/wb/ses/origen

HTML generado a partir de XML-JATS4R por