Recepción: 02 Julio 2019
Aprobación: 21 Julio 2020
Resumen: En este trabajo se presentan diversos rasgos que caracterizan a un grupo de jóvenes estudiantes de la Universidad Veracruzana con relación a sus formas de interacción social a través de redes sociales digitales. Para la recolección de la información se realizaron 42 entrevistas, partiendo de categorías retomadas de la mirada teórica de Alfred Schutz acerca de la vida cotidiana (acervo de conocimiento a mano, mundo cultural, mundos de interacción, intersubjetividad, significatividad). Se considera que este trabajo aporta diversos elementos de análisis para seguir investigando sobre cómo son los jóvenes al interactuar en las redes sociales digitales, tanto en el ámbito escolar como en el social.
Palabras clave: Jóvenes universitarios, Redes sociales digitales, Vida cotidiana, Interacción social.
Abstract: This paper presents several features that characterize a group of undergraduate students of the University of Veracruz in relation to how they socially interact in digital social networks. Forty two interviews were necessary to collect data, considering Alfred Schutz everyday life theory (stock of knowledge, cultural world, interaction world, intersubjectivity, signifitacivity). We consider that this paper contributes several elements of analysis to continue investigating how undergraduate students interact in digital social networks, both in school and in social fields.
Keywords: Undergraduate students, Digital social networks, Everyday life, Social interaction.
Introducción
En la sociedad contemporánea están ocurriendo cambios radicales en la formación de individuos, adelantos científicos y tecnológicos, así como en expresiones culturales, en las que el factor en común es el fenómeno de la denominada era de la información (Castells, 2011) promovida por las tecnologías de la información. En esta transformación que está experimentando la sociedad, las y los jóvenes1 han sido señalados por organismos y estadísticas internacionales como un grupo etario trascendental en la adaptación de la vida cotidiana a temas digitales (UNESCO, 2005). Actualmente, 830 millones de jóvenes son usuarios de internet en el mundo, el equivalente a un 23.4% del total de cibernautas existentes en la red, es decir, uno de cada cuatro usuarios de red se encuentra en el rango de edad de 15 a 24 años (Internet World Stats, 2017).
En el caso del continente americano, 88% de los jóvenes están en internet y, particularmente en el contexto de México, del total de 63 millones de usuarios que reporta la Asociación Mexicana de internet (AMPICI, 2016), un 36% está en el rango de edad de 13-24 años, es decir, cuatro de cada 10 usuarios de red mexicanos se encuentran en la etapa de juventud. En este contexto, pareciera fácil coincidir con expresiones coloquiales de que “los jóvenes siempre están conectados” o “se la viven en internet”, como si fueran un binomio que pareciera existir de facto; sin embargo, es importante retomar premisas sobre la conectividad al mundo digital, como las expuestas por Castells (2011), acerca de que no todas las regiones y territorios del mundo están conectados a internet, pero miembros de todas las regiones y territorios del mundo sí lo están.
Al hablar del tema digital aparecen las —no superadas— brechas de accesibilidad, mismas que en el caso de la juventud parecieran no ser tan claras, sobretodo por la búsqueda de los propios jóvenes por estar conectados, generando incluso que quienes tienen “menores recursos económicos también estén familiarizados con tecnologías digitales a través de los cibercafés, la escuela y la sociabilidad generacional” (García Canclini, Cruces y Urteaga, 2012: 8).
En este marco de ideas, fue de interés abordar a un grupo de jóvenes mexicanos y la manera en que incorporan a las redes sociales digitales en su vida cotidiana, ya que, sin duda alguna, las formas en que las juventudes se relacionan con el mundo digital son diversas. Particularmente, este trabajo se centra en los jóvenes universitarios, un grupo juvenil que ha sido estudiado por diversos investigadores mexicanos (Casillas, Chaín y Jácome, 2007; Chaín, 2001; De Garay, 2001; De Garay y Casillas, 2002; Guzmán, 2013) interesados en reconocer quiénes y cómo son estos actores, partiendo de la premisa de que existe una diversidad de estudiantes y culturas juveniles con distintos caminos, atajos, trayectorias escolares y de vida, en las cuales es notoria la aparición de dispositivos y espacios digitales que generan nuevas y diversas formas de socialización, comunicación e interacción social entre las juventudes.
De acuerdo con De Garay, con este nuevo escenario de interacción social es importante cuestionarnos “¿acaso sabemos lo que hacen los estudiantes en esas decenas de horas al mes que invierten en internet y las redes sociales?, ¿cuáles son los tipos de identidades que los jóvenes universitarios construyen y reconstruyen en el ciberespacio?” (2014: 249). Es por ello que el objetivo central del trabajo presentado en este artículo fue identificar y analizar los rasgos de los jóvenes universitarios a partir de su interacción social a través de redes sociales digitales, desde la mirada teórica de Schutz (1993, 2008) referente al mundo de la vida cotidiana.
Aproximación teórica y metodológica
De acuerdo con Giddens (2008), el estudio de la vida cotidiana es de suma importancia por lo relevante que son las rutinas, ya que a través de estas se aprende mucho de nosotros como seres sociales. Este punto resultó relevante para esta investigación, ya que son los espacios escolares, familiares y de socialización donde se desenvuelven los jóvenes, se construyen los sentidos y significados que le otorgan a determinados objetos, por ejemplo, a dispositivos digitales como laptops, smartphones, tablets, teléfonos celulares y a las propias redes sociales que se han convertido en un accesorio de aparición constante en la cotidianidad de la juventud universitaria.
Otra característica que determina la importancia de la vida cotidiana es que su abordaje identifica a instituciones y sistemas sociales más amplios, ya que la interacción social que los individuos realizan en su cotidianeidad se correlaciona con el sistema macro al que pertenecen, por lo tanto, la interacción social del día a día del universitario construye la realidad de la universidad y su entorno. El rol de estudiantes genera que los jóvenes universitarios construyan su realidad y la de la institución a la que están adheridos a través del diálogo con los otros, tanto de manera física como digital. Por lo tanto, la vida cotidiana es un fenómeno que ocurre dentro un mundo intersubjetivo, en el cual la interpretación del sujeto es sólo posible a través del proceso de intersubjetividad de éste con los otros en ese mundo de vida cotidiana al que Schutz describe no como un mundo privado, “sino como un mundo cultural intersubjetivo[...] porque vivimos en él como hombres entre otros hombres, con quienes nos vinculan influencias y labores comunes, comprendiendo a los demás y siendo comprendidos por ellos” (2008: 41).
Además de esa intersubjetividad, el mundo de vida cotidiana es un mundo de cultura, donde todo tiene un significado que determina cómo orientarnos y movernos dentro de él, en el que existe una textura de sentido que se origina en acciones humanas, tanto de quienes cohabitamos (contemporáneos) en la actualidad como de nuestros predecesores, y que será recuperado por nuestros sucesores. En cuestiones digitales, por ende, se debe considerar que la tecnología que ahora tienen los jóvenes a su alcance es resultado de dispositivos anteriores y contextos lejanos o cercanos a ellos, lo que depende en gran medida de los predecesores (padres), sus alcances y conocimientos que, en torno a las tecnologías, lograron alcanzar.
Dentro de esta mirada resalta el concepto de interacción social, clave y central para esta investigación y que se encuentra integrado por otras cinco categorías:
Acervo de conocimiento a mano, conformado por el origen social (lugar de origen, nivel socioeconómico), la experiencia adquirida (escolaridad, acceso a tecnologías) y la experiencia heredada (escolaridad de los padres, actividad de padres) de todo sujeto al momento de interactuar con otros.
Mundo cultural, integrado por costumbres y/o hábitos, ya que todos los hechos y datos que estudia un científico social ocurren en un mundo social cargado de significatividades pre-interpretadas por su percepción de la realidad que determinan su conducta.
Mundo de interacción, que es el mundo de los predecesores, creado por padres y otros sujetos de mayor edad (padres, abuelos, tíos u otros) quienes heredan y transmiten conocimientos; el mundo de los contemporáneos, entre quienes existen dos tipos, aquellos con quienes un individuo comparte la realidad, pero no la experiencia, y aquellos que son asociados y, por ende, con quienes construye cotidianamente su mundo (compañeros, maestros, amigos); el mundo de los sucesores, a quienes puede el sujeto no llegar a conocer, pero que igual transmitirá conocimientos y experiencias.
Intersubjetividad, dentro de la cual la pertenencia a grupos es significativa, además de las temáticas sobre las que hablan los sujetos que determinan, ciertamente, el nivel de interacción social de cada uno.
Significatividad, considerando que en la realidad cotidiana de cada sujeto operan convicciones, intereses, tipos y formas de acción individuales que cargan con distinto sentido la interacción que establecen los seres humanos.
Asimismo, resulta relevante describir brevemente la evolución de las redes sociales digitales, espacios que surgieron en la web desde su primera versión (web 1.0), utilizada comercialmente a finales del siglo XX, consolidándose en su segunda entrega (web 2.0), en la cual el uso comercial y el número de usuarios se incrementó con el surgimiento de interfaces de conexión de red para el usuario común. Diversos autores retoman a los años noventa del siglo XXcomo el momento del surgimiento de las redes sociales digitales (Moreno, 2015; Urresti, 2008; Vásquez, 2011); a pesar de que no existe consenso sobre cuál fue la primera red social digital en la web, los autores coinciden que entre 1995 y 1997 aparecieron sitios con propuestas incipientes de redes sociales, como mIRC, programa de uso masivo destinado al “chateo” creado en 1995; classmates.com, fundada en el mismo año y con el objetivo de que sus usuarios pudieran contactar con antiguos compañeros de escuela, del trabajo o del servicio militar; SixDegrees.com, red que surgió en 1997 y permitía a los usuarios crear perfiles, listas de amigos y amigos de sus amigos, enviar mensajes e incluso escribir en un tipo de “muro”.
En suma, al hablar de redes sociales digitales, estamos hablando de la evolución que ha tenido internet, donde los usuarios pueden interactuar de manera activa y simultánea con otros generando una relación mediada por un aparato tecnológico. El fenómeno de las redes sociales digitales y su alto impacto en la vida cotidiana es uno de los procesos más acelerados y recientes que se han presentado en materia de tecnologías.
En tres años, de 2004 a 2006, se da lo que podríamos denominar como el boom de las redes sociales digitales con el surgimiento de Facebook (2004), YouTube (2005) y Twitter (2006). Posteriormente aparecieron otras redes sociales de gran impacto como Skype (2010), Instagram (2010) y Pinterest (2011) que forman parte de un grupo denominado redes sociales móviles, por su surgimiento para equipos portátiles como smartphones. Estas redes sociales digitales han modificado las formas y recursos de expresión principalmente de los más jóvenes (Crovi et al., 2013), ya que recurren a éstas para manifestar sus opiniones. Por su lado, Aguado y Feijoo (2013) proponen incluso el nombre de usuario mobile first a personas cuyas características centrales son tener entre 18 y 34 años, ser propensos a conectarse más a través de Dispositivos Digitales Portátiles (DDP) y cada vez menos a través de las convencionales computadoras de escritorio.
En síntesis, las redes sociales digitales son un fenómeno de reciente aparición, pero de evolución acelerada. Sin duda alguna, se han convertido en un tema recurrente en pláticas cotidianas, discusiones entre académicos de diversas disciplinas y abordajes teóricos, por ende son un espacio de análisis para identificar las formas de interacción social de jóvenes universitarios.2
Por el lado metodológico, este estudio se hizo con un grupo de jóvenes estudiantes de la Universidad Veracruzana (UV). Fundada el 11 de septiembre de 1944, siendo hasta el día de hoy la Institución de Educación Superior Pública de mayor impacto en el sureste de la República Mexicana y considerada la más prestigiosa en el estado de Veracruz con presencia en cinco regiones: Coatzacoalcos-Minatitlán, Orizaba-Córdoba, Veracruz, Xalapa, Poza Rica-Tuxpan.
De acuerdo con la Asociación Nacional de Universidad e Instituciones de Educación Superior (ANUIES, 2016), la UV es una de las diez universidades públicas de México con mayor número de matrícula universitaria. En las últimas cinco generaciones en dicha universidad se dio un crecimiento anual en su matrícula estudiantil, alcanzando en la generación 2016-2017 un total de 60,259 estudiantes de licenciatura inscritos (sistema escolarizado, abierto y a distancia), cifra que representa al 71% de los universitarios en el estado de Veracruz.
Respecto al ingreso de las tecnologías digitales a la UV, se trata de un fenómeno relativamente reciente, ya que si bien en los noventa comenzó a instalarse equipo de cómputo en la institución, fue hasta el inicio del siglo XXI cuando la conectividad comenzó a ser significativa con la masificación del mundo tecnológico que llevó al abaratamiento de dispositivos portátiles (como teléfonos celulares) y al surgimiento de los espacios con wi-fi en la propia UV (Casillas y Ramírez-Martinell, 2015). En este contexto, en la práctica cotidiana escolar es cada vez más recurrente el uso de tecnologías como redes sociales digitales por parte de directivos, académicos y estudiantes para construir espacios de colaboración académica, organización de eventos académicos y sociales, difusión de información e incluso avisos de procesos de inscripción o de oferta de experiencias educativas de diferentes facultades.
Debido al amplio universo y al interés particular de la investigación, se trabajó exclusivamente con jóvenes de licenciatura de la región de Xalapa, sistema escolarizado. Con la finalidad de contar con una diversidad de matices o “heterogeneidad” en la población de estudio, se recurrió a un muestreo de tipo teórico (Bonilla-Castro y Rodríguez, 2005), también conocido como muestreo por juicio (Mejía, 2000), cuyo rasgo central es la selección de los sujetos con base en conceptos que se han catalogado como relevantes para la teoría y la definición clara de los criterios teóricos, en este caso, categorías desprendidas de los trabajos de Schutz (1993, 2008). Para contactar a los estudiantes, se hizo una invitación abierta a través de comunidades digitales, es decir, se realizó una búsqueda de grupos estudiantiles de jóvenes de las diferentes facultades que integran la UV en la red social Facebook3. En este sentido, la población total de entrevistas se integró con 42 jóvenes, de 18 a 33 años, que desearon participar en la investigación (25 mujeres y 17 hombres) de cinco generaciones de ingreso a la universidad (2012, 2013, 2014, 2015, 2016) y de 15 programas educativos (Pedagogía, Publicidad y relaciones públicas, Psicología, Lengua inglesa, Antropología, Letras, Filosofía, Biología, Agronomía, Derecho, Arquitectura, Música, Medicina, Enfermería e Informática).
Cabe aclarar que la realización de las entrevistas se apoyó en un guion estructurado por 15 preguntas generales y 17 interrogantes complementarias, considerando las cinco categorías propuestas por Alfred Schutz (1993). Las entrevistas fueron realizadas entre el 2 de agosto y el 25 de noviembre de 2016, todas ellas en la ciudad de Xalapa, en los distintos espacios y facultades que se encuentran de la UV a lo largo de la ciudad de Xalapa, así como en pocos espacios públicos como cafeterías. Las entrevistas fueron transcritas para su análisis con un código homogéneo y sencillo que permitiera agilidad de escritura. Posteriormente se comenzó el proceso de codificación y análisis de los datos recabados a través de las entrevistas. El procesamiento de datos se hizo primero de manera manual y, en una segunda etapa, con el apoyo del software NVivo, en su versión 11 para mac. En el caso del análisis auxiliado por software, primero, se crearon nodos por categorías de análisis, para lo cual una codificación previa manual permitió que fuera más sencillo; además de que, al momento de codificar en el software, se identificaban ciertos errores gramaticales cometidos manualmente que la paquetería permite corregir en el programa mismo; segundo, se hizo un análisis de frecuencia de palabras por categorías de análisis, con herramientas como hieraechy chart, word frequency, word tree, con las cuales fue factible identificar rasgos de los entrevistados.
Resultados y discusión
A continuación, se presentan los hallazgos distribuidos en las categorías teóricas utilizadas (acervo de conocimiento a mano, mundo cultural, mundos de interacción, intersubjetividad y significatividad). Para la presentación de los datos obtenidos nos apoyaremos del uso de imágenes, diagramas y relaciones semánticas obtenidas a través del software NVivo, así como de fragmentos de testimonios de los propios jóvenes.
a) Acervo de conocimiento a mano
En cuanto al origen social de los universitarios se identificaron principalmente tres; el primero, los jóvenes estudiantes originarios de espacios urbanos de la entidad veracruzana, principalmente de la denominada Zona Metropolitana de Xalapa (Xalapa, Coatepec, Banderilla, Emiliano Zapata); segundo, los jóvenes estudiantes originarios de espacios rurales o semirurales, localizados en las inmediaciones de Xalapa, como fueron la zona de Las Vigas, Estanzuela; tercero, los jóvenes estudiantes originarios de otros estados como Oaxaca, Nuevo León, Ciudad de México y Campeche.
Al hablar de su origen, los jóvenes de localidades urbanas manifestaron que su ciudad “tiene mucha cultura […] y es bastante abierta para que converjan muchas ideologías y muchos tipos de personas” (Biología, José, 21 años), así como que son espacios “ideales, súper cultural, […] una ciudad para jóvenes la verdad, para donde volteo hay estudiantes, hay gente que está haciendo cosas, ya sean culturales o de la universidad” (Publicidad, Graciela, 19 años). Por lo que respecta a jóvenes de otros estados como Nuevo León o Ciudad de México, compartieron un importante número de actividades culturales y digitales que realizan, impulsadas por su mayor densidad poblacional. Al respecto, una estudiante de antropología, originaria de Monterrey, describió a esta como una ciudad “donde te vas a encontrar de todo, desde las personas de áreas marginadas, que van a tener una interacción muy diferente a la que van a tener mis compas de colectivos que tienen un modo de vida más fresa” (Antropología, Tere, 26 años).
En contraste, los jóvenes con un origen rural dijeron que en sus localidades existen carencias, particularmente en el tema de tecnologías, así lo reflejaron algunos de sus testimonios: “son muy diferentes las herramientas tecnológicas que hay allá, por ejemplo, allá lo único para navegar en la red es el ciber […] la gente casi no utiliza el teléfono, como es un lugar pequeño toda la gente se conoce” (Pedagogía, Yahir, 21 años); “allá donde vivo, apuradamente, las familias contaban con un celular […] la mayoría se dedican al trabajo doméstico y al trabajo en el mismo lugar, principalmente la siembra y cosecha de café” (Pedagogía, Julián, 23 años).
Entre los tres tipos de orígenes existieron diferencias en lo que respecta al proceso de apropiación de tecnología que han tenido los jóvenes estudiantes, asimismo sus trayectorias educativas han sido diversas, resaltando en sus testimonios la relación entre el tipo de institución educativa a la que asistieron y la región de donde son originarios. Además del origen social, un par de elementos más que determinan el acervo de conocimiento a mano fueron la experiencia heredada y la experiencia adquirida; ambas están correlacionadas con elementos como la interacción así como los espacios en los que va adquiriendo una formación formal o informal.
En cuanto a la experiencia heredada, el papel del papá destacó en los resultados, tanto en cuestiones de formación en general como en el tema de tecnologías y redes sociales, así quedó enfatizado en algunos testimonios: “Messenger fue la primera red social que comencé a usar, mi papá me enseñó […] por una necesidad de comunicarme, porque aunque estuviera cerca, a diez o veinte cuadras era como para saber que estaba bien” (Letras, Adrián, 24 años); algunos otros hablaron de que les compraban dispositivos tecnológicos “me tocó el auge de internet en la secundaria, justo cuando entré a primero, mi papá, súper emocionadísimo, fue y compró un sim” (Psicología, Edith, 33 años); “a mi papá se le ocurrió que sería buenísima idea tener computadora e internet en casa y como yo no quería dejar rastro de lo que estaba viendo, me metí a buscar información de cómo borrar el historial” (Antropología, Tere, 26 años), esta misma estudiante dijo que su papá fue un hombre que apoyaba causas de alfabetización con grupos desfavorecidos, es decir, un tipo de herencia, que va más allá de lo escolar.

En las siguientes figuras se observan las palabras que los jóvenes universitarios relacionan, tanto con su experiencia heredada (Figura 1) como con la experiencia adquirida (Figura 2).

Por el lado de la experiencia adquirida, prácticamente todos los entrevistados manifestaron haber tomado algún curso o clase de computación en la primaria; sin embargo, mientras algunos jóvenes dijeron haber tenido materias particulares de computación en su trayectoria escolar previa, otros hablaban de experiencias escolares donde poco o nada interactuaron con alguna tecnología y/o internet, es decir, nuevamente existieron diferencias entre los jóvenes.
Entre estas diferencias, se encuentran un grupo de jóvenes estudiantes que manifestó que su experiencia adquirida en temas digitales fue de manera formal desde educación básica a través de clases especializadas que sus instituciones educativas les impartieron, así como a través de la interacción con sus compañeros; destaca además, que un importante número de estos universitarios tuvieron trayectorias escolares previas en instituciones privadas, algunas de corte católico, en las cuales las reglas y normativas inculcadas hicieron que se formaran bajo un modelo altamente tradicional.
Un camino diferente fue el de otro grupo de jóvenes, quienes manifestaron haber tenido un aprendizaje de tecnologías que, si bien inició desde la educación básica, se dio a través de experiencias diferentes como clases extracurriculares ligadas a temas computacionales, adquisición de equipos de segunda mano y acceso a internet en sitios de renta como cibercafés. Algunas de las expresiones fueron: “Mi mamá me pagaba unas clases de computación en sexto de primaria […], así empecé a tener contacto con eso de las computadoras porque no sabía ni cómo se prendían […] En prepa me regalaron mi primera computadora, una laptop reconstruida” (Medicina, Karina, 21 años); “en la primaria, algunas cosas que no encontraba en algún libro, me iba al ciber de la esquina” (Publicidad, Gerardo, 21 años).
b) Mundo cultural de jóvenes universitarios
La mayoría de los jóvenes universitarios, cuando hablaron de sus actividades cotidianas, se referían a temas familiares, culturales, sociales, de entretenimiento, laborales y, principalmente, lo relacionado con lo escolar donde el papel de internet y las redes sociales era cada vez más notorio por diversos motivos. Al preguntar a los estudiantes ¿qué a haces en una semana típica? algunas de sus respuestas fueron: “me levanto temprano a correr, desayuno en casa, como en la escuela, ceno en casa, aprovecho ratos libres para distraerme, y llegar a casa, leer, estudiar, dormir” (Medicina, Karina, 21 años); “ir a la universidad, comer con mi abuela, en las tardes hacer tareas […] fines de semana jazz, la orquesta sinfónica y domingos de familia, ir a comprar el súper y comer con los abuelos” (Publicidad, Azul, 21 años); en este par de testimonios las actividades no guardan una relación directa con internet, ya que reflejan un uso moderado de la tecnología.
En este cuestionamiento de actividades cotidianas se identificó también el caso de los jóvenes foráneos4, quienes principalmente pertenecen a espacios rurales y en cuyos testimonios aparecieron acciones ciertamente diferentes a los demás casos: “cuando vamos a nuestra casa un fin de semana y van mis hermanos, a veces van mis tíos, mis abuelitos, hacen comida y todo ese rollo, platicamos y jugamos, entonces el teléfono se hace a un lado ¿no?” (Pedagogía, Yahir, 21 años); “viajo cada ocho o quince días a mi casa […] siempre con la iniciativa de hacer un trabajo que no terminé, llevo la computadora, pero el tiempo se me pasa con la familia y la computadora regresa como la llevé…” (pedagogía, Diana, 23 años); “cuando voy a casa me gusta mucho jugar videojuegos con un amigo, salir a andar al monte con mis primos, bajar al campo a jugar fútbol, salir a cenar en los puestecitos, los sábados participio en un ballet folklórico” (Enfermería, Sebastián, 22 años); “llevarme libros es llevarlos a pasear […], los domingos vamos a sembrar al campo aunque me hacen repelar diciendo ‘¿la doctora va a venir a hacer esto?’ y digo ‘lo que bien se aprende nunca se olvida’, y voy” (Medicina, Karina, 21 años).
Por otro lado, en los testimonios de jóvenes de espacios urbanos, las tecnologías y las redes son una constante, tal como lo expresaron: “un día cotidiano para mí es asistir al servicio social, asistir a las clases, realizar mis lecturas, revisar un poco las noticias, jugar o estudiar ajedrez, cualquiera de ellas dos y, por lapsos en el día, contesto mensajes de WhatsApp” (Filosofía, Eduardo, 23 años); “un día cotidiano despierto con la alarma, abro mi teléfono, estoy al tanto de los grupos si dicen ‘apúrate ya llegó la maestra’ […] ‘vamos a comprar un pastel al maestro’, cosas así” (Arquitectura, Saira, 21 años).
Incluso es tan común para estos jóvenes ocupar redes, que las utilizan no sólo en hogares y su escuela, sino también en sus trayectos, lo que habla de sujetos con accesibilidad y conectividad, “reviso Twitter donde avisan ‘va a haber bloqueo aquí’, ‘maestros se están acercando a esta zona’, ‘vías alternas’ […] y así es como hago mi planeación” (Enfermería, Hugo, 20 años); “cuando tomo el camión normalmente me fijo en la hora de mi teléfono porque el de la casa va mal con la hora, […] siempre vengo leyendo algo, un libro o Watpad” (Lengua Inglesa, Martina, 19 años). Además de preguntarles ¿cuáles eran sus actividades en una semana típica?, que permitió conocer su origen y espacio físico, se les preguntaba ¿qué hacían en internet? para identificar particularmente la existencia de posibles hábitos digitales. A través del análisis con el software NVivo se encontró que las primeras diez palabras asociadas a esta pregunta fueron: películas, tarea, mensajes, libros, noche, teléfono, noticias, video, escuela y correo.
Con base en este dato puede inferirse que en cuanto las palabras película, noche y video, sin duda reflejan una actividad de ocio y entretenimiento común de los jóvenes, quienes recurren a las plataformas digitales para el entretenimiento, ya que otros medios como la televisión o el cine fueron poco mencionados; por otro lado, las palabras tarea, mensajes, libros, escuela y correo, marcan la relación de internet con actividades académicas de los estudiantes, quienes en sus testimonios manifestaron lo recurrente que es el uso de las redes para comunicarse con compañeros y maestros; finalmente, palabras como noticias y teléfono, son referencia de nuevos canales de comunicación e información que utiliza este sector etario, esta relación de palabras deja entreabierto un análisis posterior de cómo se informan los jóvenes universitarios contemporáneos.
c) Mundos de interacción de los jóvenes universitarios
Con los testimonios recabados se presentan los rasgos de interacción social que mantienen estos jóvenes con sus padres (predecesores) y con maestros (asociados); y de manera emergente se presenta el caso de quienes los denominaron como amigos digitales. Una particularidad fue el caso de los estudiantes cuyos padres u otros familiares (antecesores) radican en otro país, por ejemplo, en Estados Unidos, con ellos se comunican constantemente, y la interacción a través de redes sociales digitales es recurrente. Si bien las redes sociales digitales son recurrentes en las actividades cotidianas de jóvenes, éstas no son siempre la primera opción cuando se trata de sus predecesores.


Otro mundo con el que interactúan recurrentemente los jóvenes es el de asociados, específicamente con maestros, con quienes cohabitan en su vida escolar cotidiana. La interacción con los profesores se ha visto significativamente modificada por la aparición de las redes sociales digitales. Al realizar un análisis, con el auxilio del software NVivo, de las palabras que más se asocian con la comunicación que tienen los estudiantes con sus maestros, se dio la aparición de conceptos como correo electrónico, además de redes socio-digitales (Facebook y WhatsApp), esto determina que la comunicación digital es una vía de interacción social que este grupo de estudiantes mantiene con sus profesores.
A todos los jóvenes dentro de las interrogantes que iban dirigidas a cuestionar cómo era su interacción con padres, maestros, entre otros, se les preguntaba si, además de esos sujetos, tenían interacción con otro grupo de personas que no se hubiera mencionado aún, así en el caso de una serie de jóvenes entrevistadas, apareció lo que denominaron como amigas digitales con las que comparten gustos e intereses.
Este tipo de interacción no es un rasgo propio del ser estudiante, sino más bien de la condición juvenil de los universitarios, quienes por su edad, además de una pertenencia al grupo escolar y familiar, tienen un contacto con otras identidades juveniles con las que se expresan, comparten, dialogan y debaten actividades de interés común. Puntualmente, esta interacción se comienza en espacios digitales, se desarrolla en diversas redes sociales y se concreta al momento de encontrase en algún espacio público relacionado a su consumo cultural (conciertos, firmas de autógrafos, expo-anime u otros). En el grupo de Figuras 3, Figura 4 y Figura 5 se presentan las formas de interacción social de los jóvenes universitarios con sus padres, maestros y amigos digitales.

d) Intersubjetividad
Dentro de esta categoría se identificó qué redes sociales digitales utilizan más los jóvenes con hallazgos como que Facebook es la red social más utilizada, sobre todo por la cuestión de los grupos escolares y la comunicación que maestros han establecido a través de estos canales.
Al profundizar qué otras redes son utilizadas por los universitarios además del caso de Facebook, se identificó WhatsApp, misma que ha crecido en la predilección de uso e interacción de los usuarios de redes no sólo jóvenes; otras mencionadas fueron Instagram y Snapchat, reflejando el crecimiento de redes utilizadas que comienzan a tomar un sitio cotidiano en los hábitos digitales de los jóvenes. El correo electrónico fue una red que destacó por su uso académico, y se mantuvo como la más recurrida por profesores para su comunicación con estudiantes. Otras redes que fueron mencionadas fueron los casos de YouTube, Tumblr, Google, Linkedin, Watpad, Skype, Spotify e Inbox de Messenger; además de la aparición de redes como Metroflog y Myspace.
En cuestión de los temas que son abordados en redes, los hallazgos indicaron que hay temáticas que todos los jóvenes comparten en la red, como el ocio y entretenimiento, así como escolares y familiares; además, se identificaron otros de los cuales los jóvenes hablan en sus redes, como derechos humanos; de animales; cine, cine con perspectiva de género; libros; movimientos estudiantiles, partidistas o del gobierno, Javier Duarte, feminismo, así como bandas juveniles, anime y videojuegos.

e) Significatividad de los jóvenes universitarios
Finalmente, en la categoría de significatividad se identificaron los sentidos (motivos y razones de uso) y beneficios que cada joven otorga a su interacción social, ya que no todos reconocen el mismo sentido, beneficio o rol al utilizarlas. Como ha sido una constante, dentro de los principales motivos y beneficios del uso de redes sociales digitales, se encuentra lo relacionado a los temas escolares, aunque también existieron otros sentidos de uso como, por ejemplo, el mantener recuerdos a través de las fotografías digitales y el consumo de noticias, entre otros usos que pueden encontrarse dentro de la Figura 7.

Un tema de investigación colateral que puede profundizarse a posteriori es el tipo de noticias y el manejo que de éstas hacen los jóvenes a través de las redes sociales digitales, ya que ciertamente estas plataformas se están convirtiendo en lo que la televisión representó para una generación previa en cuestión de información. Por otro lado, pueden identificarse diferencias entre los motivos de uso de las redes socio-digitales de acuerdo a la plataforma a la que se refiera, ya que es diferente el sentido que tiene Facebook, WhatsApp y Google, así fue identificado durante el análisis. Facebook es utilizada para crear grupos escolares, procrastinar, leer periódicos y ver noticias, es un registro de actividades cotidianas para entretenerme, para comunicarme; WhatsApp, comunicarme cotidianamente, platicar con amigos, comunicarme con mis padres; Google, resolver dudas, ocupar Google docs, compartir archivos en Google drive y utilizar el traductor de Google.
Conclusiones
Como se pudo observar en los resultados, la red social más utilizada fue Facebook, seguida de WhatsApp; la aparición de Facebook ciertamente es coincidente con lo que estadísticas nacionales (AMIPICI, 2016) e internacionales (Purita, 2015) han destacado acerca de esta red como la más utilizada; sin embargo, no todos los jóvenes consideran a Facebook su red favorita, pero sí necesaria, debido fundamentalmente a los grupos escolares y la comunicación que tanto maestros como grupos de compañeros han establecido. Como ya se había comentado, en los hallazgos se encontró la existencia de temáticas que todos los jóvenes comparten en la red como son el ocio, el entretenimiento, lo escolar y lo familiar; mientras que algunos jóvenes también abordan temáticas de ciudadanía, cultura y activismo en sus redes. Esto se relaciona con estudios nacionales (Crovi, 2016) que han identificado precisamente las diferencias existentes entre la juventud universitaria mexicana y el uso que le dan a las redes sociales digitales.
Asimismo, es importante resaltar las diferencias en cuanto a los canales de comunicación y tipos de interacción social que tienen los jóvenes universitarios acorde a los sujetos con quienes se comunican (padres, maestros o amigas digitales), ya que en algunos casos las formas de comunicación continúan siendo de manera oral (cara a cara o por teléfono), mientras que en otros los procesos son exclusivamente por medios digitales, lo cual deja entrever que el uso de redes sociales no es totalitario en la vida cotidiana de los jóvenes, sino que responde más a aspectos relacionados con su condición y modos de agregación juvenil (Reguillo, 2012).
Entre otros hallazgos, fue interesante observar cómo el papá jugó un rol importante en diversos aspectos relacionados con la formación, acercamientos y uso de las tecnologías digitales, lo cual invita a profundizar en el tema de interacción social en redes sociales con una perspectiva de género; estudios recientes como los de Ortiz, González y López (2017), destacan que los hombres acceden de manera más temprana a la tecnología que las mujeres, además de que se sienten más cómodos con el uso de la tecnología y con sus habilidades técnicas; asimismo, señalan que las brechas no son del todo visibles, debido a que no sólo se trata de contabilizar el acceso y frecuencia de uso, también tiene que ver con el sentido que le atribuyen a tal uso y al dominio significativo de las redes sociales digitales. En este sentido, se considera relevante indagar, sobre todo desde perspectivas cualitativas, en torno a las razones del uso y las formas en las que se aproximan a las tecnologías los estudiantes, con qué sentido las configuran, y analizar si las desigualdades en los entornos presenciales y de género permean en la apropiación de los espacios digitales.
En suma, consideramos que este estudio brinda diferentes aspectos en los cuales se podría seguir profundizando; asimismo, evidencia y confirma la importancia de reconocer la diversidad de estudiantes. Como se pudo observar, existen diversos grupos de estudiantes de diferentes contextos y origen social (de espacios urbanos, rurales o semirurales, y originarios de otros estados del país) que determinan las particularidades de vivir su cotidianidad, de interactuar en las redes, de apropiarse de los recursos tecnológicos y de ver el mundo, cuyas particularidades definen su vida cotidiana y, con ello, la construcción que hacen de su realidad social.
Referencias
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Notas