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¿Es posible la Semántica? Moretti frente a Klimovsky: Acerca de “Referencia, estructuras y universalidad expresiva” de Alberto Moretti*
Eduardo García-Ramírez
Eduardo García-Ramírez
¿Es posible la Semántica? Moretti frente a Klimovsky: Acerca de “Referencia, estructuras y universalidad expresiva” de Alberto Moretti*
Is Semantics Possible? Moretti facing Klimovsky: On “Referencia, estructuras y universalidad expresiva” by Alberto Moretti
Análisis Filosófico, vol. 44, núm. 1, Sup., pp. 75-85, 2024
Sociedad Argentina de Análisis Filosófico
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Resumen: Klimovsky (1984) y (1982) construye un dilema para toda semántica del lenguaje natural a la vez que presenta una objeción contra la visión sintacticista de la misma. En respuesta, Moretti (2011) ofrece una solución “mínimamente” sintacticista a las objeciones de Klimovsky (1984). En este trabajo me planteo dos objetivos. Primero, busco rescatar el dilema general de Klimovsky y sus objeciones contra el sintacticismo. Segundo, argumento que la salida de Moretti no logra evitar o resolver el dilema semántico. Concluyo el trabajo argumentando a favor de la validez del dilema para las teorías semánticas contemporáneas.

Palabras clave: Sintacticismo, Dilema, Trivialidad, Completitud.

Abstract: Klimovsky (1984) and (1982) presents a dilemma against any semantics of natural language while offering an objection against the syntactist view of it. As a reply, Moretti (2011) offers a “minimally” syntactist solution to Klimovsky’s objections. In this paper I have two goals. First, I want to rescue Klimovsky’s general dilemma and his objections against syntactism. Second, I argue that Moretti’s way out of the dilemma does not fully succeed. The paper concludes by arguing that the dilemma is still standing and should concern our best available semantic theories.

Keywords: Syntactism, Dilemma, Triviality, Completeness.

Carátula del artículo

Notas críticas

¿Es posible la Semántica? Moretti frente a Klimovsky: Acerca de “Referencia, estructuras y universalidad expresiva” de Alberto Moretti*

Is Semantics Possible? Moretti facing Klimovsky: On “Referencia, estructuras y universalidad expresiva” by Alberto Moretti

Eduardo García-Ramírez
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Buenos Aires, Argentina, Argentina
Análisis Filosófico, vol. 44, núm. 1, Sup., pp. 75-85, 2024
Sociedad Argentina de Análisis Filosófico

Recepción: 04 Abril 2023

Aprobación: 01 Septiembre 2023

1. El dilema de Klimovsky

Las lenguas naturales, como el español, son conjuntos de expresiones que usamos para comunicarnos. Una teoría semántica S de una lengua L es una teoría sobre las relaciones entre el conjunto E de expresiones de L (p. ej., del español) y el mundo M.

Ahora bien, una teoría semántica S de L tiene al menos dos metas. Por un lado, S será informativa si y solo si permite conocer información novedosa. Es decir, para que S sea informativa sobre L es necesario que describa más de lo que un hablante competente sabe. Por ejemplo, si S se limita a presentar las relaciones <L,M> que todo hablante competente conoce en virtud de ser un hablante competente de L, entonces S será trivial. Por otro lado, S será una teoría completa si presenta todas las relaciones <L,M> de L.

Ante este proyecto, Klimovsky (1984) plantea una pregunta. ¿Es posible construir una teoría S que sea informativa y completa? La respuesta, a primera vista, es negativa. Lo que un hablante sabe sobre L son precisamente las relaciones <L,M>. De manera que, para que S sea informativa es necesario que no presente dichas relaciones. Sin embargo, al no hacerlo, S será incompleta. Este es el dilema: una teoría semántica debe encontrar una manera no trivial de dar cuenta de la competencia lingüística.

Moretti (2011, p. 91) nos ofrece otra visión del dilema. “[T]oda teoría, toda representación lingüística, todo hablar sobre algo, en particular sobre una relación, presupone lo que llamamos ‘relaciones semánticas’: sin ellas la teoría no sería posible”. Si S, como cualquier otra teoría, presupone las relaciones semánticas, estará presuponiendo aquello que pretende explicar. Podrá ser informativa al describir algo que un hablante competente no conoce. Pero sería incompleta a menos que describa explícitamente las relaciones <L,M>, en cuyo caso será trivial.

El problema se agrava si recuperamos, con Klimovsky (1982, p. 74), la noción de metalenguaje: “el lenguaje que utilizamos para poder discutir propiedades, relaciones y estructuras de los elementos lingüísticos mismos, solos, como ocurren en sintaxis […] o tal vez en relación con los objetos con los que están semánticamente vinculados”. Ahora bien, de acuerdo con el teorema de Tarski, “ningún lenguaje puede definir ninguna noción que indirectamente se corresponda con la noción de su propia verdad” (Klimovsky, 1982, p. 86). En otras palabras, toda teoría S sobre cualquier lenguaje Ln deberá recurrir a un metalenguaje Ln+1 para ser una teoría completa (i.e., hablar de su noción de verdad).

Llegamos así a una mejor formulación del dilema semántico.

Dilema: Para toda S y todo Ln S debe incluir a toda relación desde Ln+1 para ser completa; pero deberá evitar hablar de las relaciones que conoce un hablante para ser informativa.

2. Klimovsky contra el sintacticismo

Klimovsky (1984) llama “sintacticismo” a una tradición que encuentra sus orígenes, por un lado, en la lógica matemática de Hilbert (1923) y la sintaxis lógica de Carnap (1934) y, por otro lado, en la lingüística de Chomsky (1955, 1965) y Saussure (1945). Esta tradición sostiene que el objetivo principal de S no es ofrecer una descripción completa de las relaciones semánticas <L,M> de L sino describir satisfactoriamente la relación entre oraciones O de L, como, por ejemplo, la relación de consecuencia sintáctica.

Desde esta perspectiva O es un objeto sintáctico, de manera que no presupone ninguna relación semántica. S estaría completamente determinada por relaciones al interior de la estructura sintáctica —el conjunto O— de L. No es necesario presuponer ni describir la totalidad de relaciones <L,M> que constituyen el conocimiento de un hablante competente de L. Así es cómo la teoría sintacticista promete ser informativa y completa.

Klimovsky (1984) presenta al sintacticismo a partir de cinco tesis:

[1.] Determinar S para L en términos de relaciones <L,M> presupone <L,M>, volviendo a S trivial. S debe darse en términos sintácticos.

[2.] S solo será informativa si es estructural (SE): un conjunto de relaciones entre estructuras sintácticas O y relaciones sistemáticas, como la implicación ⊥:

R⊥=<{O1,… , On }, ⊥>

[3.] El significado de cualquier Oi para cualquier lenguaje Ln está determinado por la totalidad de relaciones R1-Rn de Ln.

[4.] SE puede aplicarse a la realidad, pero es impermeable a esta. Ningún significado en SEse verá modificado por la relación <L,M>.

[5.] Conocer es aplicar una estructura, SE, que es insensible e independiente de la realidad (M) misma. L impone su estructura en M.

La tesis central del sintacticismo es (2) que convierte a S en una cuestión de sintaxis lógica (SE), eliminando toda relación con M. Las tesis (3) a (5) se siguen de esta. Dado que las relaciones <L,M> no juegan ningún papel semántico, toda expresión O tendrá un significado determinado por SE (3), ninguna será sensible o dependiente del mundo (4), incluyendo toda expresión de cualquier teoría científica (5). Klimovsky (1986) objeta las tesis (2) a (5).

Contra (2) Klimovsky (1984) recuerda que se trata de una elección teórica que resulta un tanto paradójica. Al insistir en SE se propone una concepción semántica carente de relaciones semánticas, como la denotación, y pragmáticas como la intencionalidad, ilocución, perlocución, etc. S queda reducida a una estructura morfológica. Puede ser que la elección de SE tenga alguna utilidad teórica —quizás lógica— pero no es la elección correcta cuando se trata de entender al discurso científico “que tiene por objeto […] brindar información acerca del mundo” (Klimovsky, 1984, p. 95).

Contra (3) Klimovsky (1984) apela al teorema Löwenheim-Skolem. Para todo L1 de cardinalidad Knes posible encontrar un modelo L2de cardinalidad Kn+1. Así, para toda SE de cardinalidad Kn para L podemos encontrar una SE* de cardinalidad Kn+1 que mantenga las mismas verdades —significados— que SE. Se sigue que el significado no está determinado por las relaciones R1-Rn que constituyen SE.

Ahora bien, si SE no basta para fijar los significados de L, entonces hay más significado que estructura sintáctica. La única alternativa disponible son las relaciones <L,M>. Lo cual nos lleva a rechazar la tesis (4). Dado que S de L incluye <L,M>, su aplicación no puede ser impermeable a la realidad, los significados son modificables por el mundo.

Finalmente, contra (5) Klimovsky (1984) presenta un dilema que termina por refutar a (5) misma. La tesis es o bien relativa a un lenguaje Licon una semántica insensible SEo bien presupone que para todo L es posible determinar una S que especifique toda relación <L,M> sin ser trivial. Si (5) es relativa a Lientonces basta con cambiar a Li*, con una semántica S sensible a la realidad, para rechazarla.

Si, por el contrario, (5) es verdadera de todo Ln, entonces SEn — en tanto teoría sobre Ln— debe ser suficientemente clara y completa, identificando elementos, reglas y relaciones de Ln, para determinar la estructura que este impone sobre M. Es decir, para que (5) sea universal, SEn debe ser un metalenguaje de Ln y para ser completo deberá ser de orden superior Ln+1. Pero entonces para tener conocimiento de M en Ln necesitamos conocer Ln+1, para lo cual necesitamos conocer Ln+2, …. El conocimiento —del lenguaje y del mundo— se vuelve inalcanzable. Lo mismo sucede con (5), cuya verdad resulta inasequible.

Dado que las tesis (3) a (5) son consecuencia de la tesis sintacticista (2), su rechazo nos lleva a rechazar al sintacticismo. Logra esquivar el dilema semántico pero solo puede hacerlo dejando ir al conocimiento.

3. El sintacticismo epistémico de Morett

En un intento por salvar a la semántica del dilema de Klimovsky (1984), Moretti (2011) ofrece un par de objeciones a la crítica de Klimovsky y propone una alternativa.

3.1. La crítica acrítica

Contra Klimovsky (1984), Moretti (2011) argumenta, primero, que (5) no puede ser relativa a un lenguaje Li. Si lo fuera deberíamos poder pensar en un Lii cuya estructura SEii no sea insensible a M, por ejemplo, desde nuestro lenguaje actual L@. Pero entonces tanto Liicomo M son conceptos de L@ y, de acuerdo con el sintacticismo, se trata de conceptos que son insensibles a M. Contrario a lo que sostiene Klimovsky, no podemos concebir un lenguaje Lii que no sea insensible a M.

Entonces (5) debe tener alcance universal. Moretti (2011) admite que esto obliga a apelar a un metalenguaje desde el cual podamos determinar suficientemente las relaciones y elementos del lenguaje Ln en cuestión. Sin embargo, rechaza la idea de un regreso vicioso que vuelva inalcanzable al conocimiento. Esto es así porque, si bien necesitamos conocer suficientemente a Ln para conocer M según el sintacticismo, no es cierto que el conocimiento de Ln deba darse siempre desde un metalenguaje que exija a su vez otro metalenguaje.

Moretti (2011) ofrece dos razones para evitar un regreso vicioso entre metalenguajes. Primero, el conocimiento necesario sobre Ln no es total. No se necesita conocer absolutamente todos los detalles de Ln para tener conocimiento de acuerdo con (5). En particular, no hace falta conocer la noción de verdad en Ln sino solo sus estructuras sintácticas. De manera que no tiene aplicación el teorema de Tarski que obliga a apelar a un metalenguaje subsiguiente. Así, bastará con un metalenguaje Ln+1 suficientemente claro y estructuralmente completo, sin una noción de verdad en Ln+1 que requiera de otro metalenguaje Ln+2.

Segundo, si no necesitamos la noción de verdad en Ln, la amenaza de un regreso vicioso surge únicamente de la necesidad de entender a Ln para conocer al mundo según (5). Si para conocer a Ln necesitamos un metalenguaje Ln+1, parece que también tendremos que conocer a este mediante otro Ln+2, si no nuestro conocimiento de Ln+1 no sería relativo a un lenguaje como señala (5).

Ante esto, Moretti (2011) ofrece una salida acrítica. Es cierto que, de acuerdo con (5), para tener un conocimiento no trivial de Lnnecesitamos de Ln+1. Pero podría bastar una adopción acrítica y trivial de este —en tanto que compartirá sustancialmente su semántica con Ln— sin requerir un conocimiento completo y detallado, evitando así apelar a Ln+2. Nos detenemos en Ln+1 porque es suficiente.

Conviene detenerse un poco en este punto. La adopción acrítica implica que Ln+1 bastaría no solo para entender al lenguaje natural sino también para entender a Ln+1mismo. Es decir, bastará con una semántica SEn que incluya las relaciones sistemáticas R1-Rn de Ln, así como las relaciones no sintácticas entre elementos de Ln+1 y elementos de Ln. Dado que Ln constituye el objeto de estudio (i.e., M) de Ln+1, aceptar la propuesta de Moretti implica aceptar que es posible una SEapropiada que incluya las relaciones <L,M> aunque sea trivialmente. Esto implica, como reconoce Moretti (2011) rechazar la tesis (1) del sintacticismo.

[1.] Determinar S para L en términos de relaciones presupone , volviendo a S trivial. S debe darse en términos sintácticos.

El rescate acrítico de Moretti está en algún sentido bosquejado en Klimovsky (1982) y su concepción del metalenguaje. La solución —el escape, más bien— consiste en un ir y venir entre humildad y esperanza teórica. Por un lado, la humildad exige no buscar un conocimiento completo de buenas a primeras. Una expectativa tal termina siendo inalcanzable. Por otro lado, en virtud de esa humildad, cabe la esperanza de encontrar, para cada problema teórico que enfrentemos, algún metalenguaje adecuado. Lo único que debemos aceptar, siguiendo a Russell (1922), es una jerarquía de lenguajes.

[N]ingún lenguaje, ningún metalenguaje es totalmente exhaustivo, no obstante lo cual, cualquier estructura, cualquier relación y cualquier correspondencia podría sin embargo ser posible de ser descripta por un lenguaje de la jerarquía.

Una cosa es afirmar que hay problemas de los cuales no se podrá hablar nunca, y otra es reconocer que no hay lenguaje que plantee y solucione todos los problemas pero que todos los problemas son atacables desde algún lenguaje (Klimovsky, 1982, pp. 85-86).

No obstante la promesa de contar con algún metalenguaje apropiado, la propuesta Klimovsky-Moretti rechaza la pretensión de ofrecer una S completa y no trivial. Si bien será posible, para cualquier expresión O1 de cualquier lenguaje Ln, dar un significado de manera no trivial mediante un lenguaje o metalenguaje adecuado, esto solo será posible presuponiendo (trivialmente) el significado de una parte de las expresiones O:{O2,…,On} de Ln en el metalenguaje seleccionado Ln+1. La visión resultante permite ofrecer una asignación no trivial de significado para todas las expresiones O de Ln pero nunca desde el mismo metalenguaje: “la semántica de L no es inefable ni trivial, solo es inagotable en L” (Moretti, 2011, p. 100). Una semántica completa y no trivial S de L solo es posible desde varios lenguajes cada uno de los cuales ofrecerá una semántica parcial.

3.2. El sintacticismo epistémico

Las objeciones de Klimovsky y la crítica de Moretti nos han mostrado que la semántica estructural SE no puede ser el punto final. A lo sumo será una parte de S, la cual describirá también relaciones <L,M> entre expresiones E y objetos ω, entre ω y relaciones Rn, etc. Qué relevancia tenga SEy, por ende, el sintacticismo, dependerá del papel que desempeñe dentro de S. Moretti (2011) propone entenderla no “como conceptualmente previa”, menos aún como “suficiente para la determinación del significado”, sino como “epistemológicamente inicial para adquirir un concepto mínimo de lenguaje y significado” (Moretti, 2011, pp. 100-101).

SEtiene ciertas virtudes. Primero, ofrece una visión general de L sin presuponer conocimiento de L o de las relaciones <L,M>. En este sentido es una teoría “ascética”. Segundo, en su conjunto SE=<R1-Rn> entrega una serie de hipótesis —sin duda parciales— sobre la práctica lingüística, al representar aquello que la posibilita. Nos dice, por ejemplo, qué expresiones son nombres y se usan para referir a objetos y qué otras son predicados y se usan para referir a conceptos o propiedades.

En tercer lugar, de llevarse a cabo SE permitirá separar L y M. Nos muestra qué tanto podemos aprender sobre L sin presuponer una estructura definida de M, producto de L. Se sigue, entonces, que M es independiente de SEy, a fortiori, de L. Ni L ni, con este, ninguna teoría científica, definen una única estructura M. Esta es una consecuencia no menor para una visión naturalista como la de Klimovsky (1984, 1982), pues rescata la idea de que la estructura M puede no ser la que representa L.

4. Frente al dilema

De acuerdo con Klimovsky (1984) una semántica S satisfactoria debería incluir a la propedéutica SE, las semánticas parciales y una pragmática P que describa relaciones entre expresiones E, objetos ω, intenciones I y contextos C.

Las reglas que estructuran el lenguaje involucran ambos tipos de reglas [sintácticas y semánticas] (a las que habría que añadir — quizás en un sentido más esencial aún— las reglas pragmáticas que constituyen los actos del habla […]) (Klimovsky, 1984, p. 94).

¿Puede el sintacticismo epistémico resultante enfrentar exitosa-mente al dilema de Klimovsky? La teoría resultante S es bastante más compleja de lo anticipado, incluyendo semántica estructural, semánticas parciales y pragmáticas parciales SE, SP, PP. Para determinar si esta es una buena opción frente al dilema, debemos preguntarnos si evita la trivialidad y cómo lo hace; si se trata de una teoría completa; y si tiene virtudes teóricas importantes.

Tanto SPcomo PPestán constituidas por descripciones triviales o parcialmente triviales. La no trivialidad descansa en SE, una descripción puramente sintáctica de las relaciones sistemáticas entre estructuras O de L. Pero SEes y debe ser incompleta, so pena de caer en un regreso vicioso de metalenguajes. De ahí que la completitud de S descanse en teorías parcialmente triviales como SPy PP, que describen relaciones entre expresiones E, de L, y objetos ω e intenciones I, de M.

Podríamos decir, entonces, que la semántica sintacticista no es trivial solo en una parte de esta —SE— y que logra ser completa solo en el resto —SPy PP—. La ventaja principal de esta solución dividida al dilema es la propedéutica de Moretti (2011) que nos ofrece un paso epistemológicamente inicial para entender a L. Esa propedéutica ciertamente sería útil para personas que posean ya un bagaje conceptual importante, es decir, un lenguaje y, por ende, una concepción de la estructura del mundo. No es una propedéutica que sirva, por ejemplo, al proceso de adquisición de una lengua natural en un infante. Se trata más bien de un entendimiento introductorio que da paso al resto del trabajo teórico.1 Lo hace, por ejemplo, al permitir “la eliminación de conceptos problemáticos como los conceptos semánticos, preservando su núcleo clarificador de una manera compatible con el naturalismo” (Moretti, 2011, p. 102).

5. Un dilema para todes

A lo largo de este trabajo he presentado el dilema de Klimovsky (1984) y (1982) como si fuese competencia exclusiva del sintacticismo. Pero, en principio, es un dilema para toda teoría semántica. La tradición que Klimovsky (1984) identifica como sintacticista, inspirada en Chomsky (1955, 1965) y Saussure (1945), ha continuado su desarrollo a partir del trabajo de Montague (1974) y después Fodor (1961), Hintikka (1973), Kamp (1971), Karttunen (1977), Katz (1961), Katz y Fodor (1962), Kratzer (1977), Parsons (1972) y Partee (1973, 1976), entre muchos otros (ver Partee, 2011).

Esta tradición, conocida como “semántica formal”, está basada en la idea de que es posible utilizar las herramientas de la lógica, la filosofía y la lingüística para dar cuenta del significado. El principio que unifica a estas tres disciplinas es el de composicionalidad. En palabras de Partee (2011):

Principio de Composicionalidad: El significado de una expresión compleja es una función de los significados de sus partes y del modo en el que se combinan sintácticamente (Partee, 2011, p. 27).

Este principio engloba no solo la presencia de las tres disciplinas mencionadas sino también al espíritu mismo del sintacticismo denunciado por Klimovsky (1984). La semántica misma, de acuerdo con esta tradición, está en función de la estructura lógico-sintáctica de la expresión. Hay, sin duda, un tercer elemento incluido, el significado de las partes. Pero este no es un elemento extraño al sintacticismo, especialmente si pensamos en el sintacticismo epistémico de Moretti (2011). La asignación léxica del significado, por ejemplo, no es sino la determinación de relaciones semánticas parciales triviales SP=<SPi,…,SPn>.

En consecuencia, el dilema de Klimovsky (1984), constituye un desafío para la semántica formal que basa su éxito fundamentalmente en la idea de ofrecer semánticas estructurales SEi, …, SEn para distintas porciones de L. Dichas semánticas se presentan en términos de SIGNIFICADO, SINONIMIA y otras nociones que forman parte de las herramientas a disposición del hablante competente. Sus descripciones presuponen las relaciones semánticas que buscan describir. La semántica formal no evita la trivialidad sino que, más bien, la abraza. Si bien podemos decir que la parte lógico-semántica de la teoría puede desempeñar un papel propedéutico, la teoría resultante sería, en el mejor de los casos, una versión desarrollada del sintacticismo de Moretti (2011). De ser así, el dilema semántico de Klimovsky sigue en pie. Nuestras mejores teorías semánticas no logran ser informativas y completas, dos metas mínimamente exigibles a una teoría satisfactoria. Si creemos que una teoría semántica satisfactoria es posible, haríamos bien en salir del esquema general sintacticista compartido por la semántica en boga hoy día.

Material suplementario
Bibliografía
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Hilbert, D. (1923). Die logischen grundlagen der mathematik. Mathematische Annalen, 88, 151–165. https://doi.org/10.1007/BF01448445
Hintikka, J. (1973). Carnap’s heritage in logical semantics. Synthese, 25, 372-397.
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Karttunen, L. (1977). Syntax and semantics of questions. Linguistics and Philosophy, 1, 3-44. https://doi.org/10.1007/BF00351935
Katz, J. J. (1961). A reply to “Projection and paraphrase in semantics”. Analysis, 22(2), 36–41. https://doi.org/10.2307/3326856
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Partee, B. H. (Ed.) (1976). Montague grammar. Academic Press.
Partee, B. H. (2011). Formal semantics: Origins, issues, early impact. Baltic International Yearbook of Cognition, Logic, and Communication, Vol. 6: Formal Semantics and Pragmatics. Discourse, Context, and Models (pp. 1-52). New Prairie Press. https://doi.org/10.4148/biyclc.v6i0.1580
Russell, B. 1922. Introducción. En L. Wittgenstein, (2003). Tractatus logico-philosophicus (trad. por J. Muñoz & I. Reguera, pp. 135-153). Alianza.
Saussure, F. de. (1945). Curso de lingüística general (trad. por A. Alonso). Losada.
Notas
Notas
1 Ciertamente si una teórica se acerca a SE para alcanzar un entendimiento de L, lo hará con varios presupuestos semánticos trivializantes, a saber, los que constituyen la competencia lingüística que le permitirá adquirir SE. Más aún, dicha teórica también hará uso de su concepción previa de la estructura de M y, con ella, de L. Pero si esto es un problema, entonces lo es no solo para SE sino para cualquier teoría sobre cualquier fenómeno, pues toda teoría presupone condiciones de competencia que incluyan alguna noción de la estructura de M.
* Este trabajo fue posible gracias al apoyo de los proyectos PAPIIT IN-400823 y PIBAA 28720210101265CO.
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