Editorial
Buenas prácticas de transferencia de conocimiento y tutoría académica en educación presencial con proyección a la educación virtual
Good practices in knowledge transference and academic tutoring in face to face teaching projected towards virtual education.
Boas práticas de transferência de conhecimento e tutoria acadêmica na educação presencial com projeção para a educação virtual
Buenas prácticas de transferencia de conocimiento y tutoría académica en educación presencial con proyección a la educación virtual
PANORAMA, vol. 17, núm. 33, 2023
Politécnico Grancolombiano

Recepción: 24 Agosto 2022
Aprobación: 11 Junio 2023
Resumen: Esta investigación tuvo como objetivo identificar elementos de las buenas prácticas presenciales en relación con transferencia de conocimiento y tutoría, que puedan ser implementados en contextos mediados por las tecnologías. Se utilizó el método hermenéutico para interpretar las acciones realizadas por los profesores en el proceso de transferencia de conocimiento y tutoría académica. A través de encuestas y entrevistas se recolectaron datos, posteriormente analizados mediante procesos no experimentales de triangulación; como resultado se establecen criterios pedagógicos que se pueden adaptar a la enseñanza de dichas prácticas mediadas por la tecnología.
Palabras clave: Transferencia de conocimiento, tutoría, tecnología, enseñanza, pedagogía educación presencial educación virtual.
Abstract: The objective of this research was to identify elements of good presence-based practices regarding the knowledge transfer and tutoring, which can be implemented in contexts mediated by technologies. The hermeneutical method was used to interpret the actions carried out by teachers in the process of knowledge transfer and academic tutoring. By interviewing and polling, data was collected and subsequently analyzed through non-experimental processes of coding and triangulation; As a result, pedagogical criteria are established that can be adapted to the teaching of such practices mediated by technology.
Keywords: Knowledge transfer, tutoring, technology, teaching.
Resumo: Esta pesquisa teve como objetivo identificar elementos de boas práticas presenciais em relação à transferência de conhecimento e tutoria, que podem ser implementadas em contextos mediados por tecnologias. O método hermenêutico foi utilizado para interpretar as ações realizadas pelos professores no processo de transferência de conhecimento e tutoria acadêmica. Por meio de pesquisas e entrevistas, foram coletados dados, posteriormente analisados por meio de processos de triangulação não experimental; Como resultado, são estabelecidos critérios pedagógicos que podem ser adaptados ao ensino dessas práticas mediadas pela tecnologia.
Palavras-chave: Transferência de conhecimento, tutoria, tecnologia, ensino.
INTRODUCCIÓN
La educación superior ha tenido a lo largo de los años una gran responsabilidad frente al direccionamiento de los procesos académicos de sus estudiantes, pero especialmente durante las últimas décadas. Dadas las condiciones de la sociedad actual y las características universitarias, cobra atención particular aspectos relacionados con la transferencia del conocimiento y la tutoría académica.
Actualmente, a raíz de los efectos de la emergencia sanitaria ocasionada por la pandemia del COVID 19 a nivel mundial y por las cuarentenas obligatorias, ha sido necesario emplear procesos pedagógicos mediados por la tecnología, que permean la tutoría y la transferencia, por ello en el siguiente apartado se describirán los principales aportes de los temas centrales de este estudio como son las buenas prácticas en transferencia de conocimiento, la tutoría académica y la mediación virtual asistida por tecnología:
Buenas prácticas
Teniendo en cuenta que el presente artículo es producto de una investigación cuya finalidad se orienta a identificar elementos de las buenas prácticas presenciales aplicables a los contextos mediados por las tecnologías, se hace necesario desarrollar el término “buenas prácticas”.
Según el (MEN) Ministerio de Educación Nacional (2007), las buenas prácticas se definen como:
Una experiencia que solucionó un problema o atendió a una demanda social, a través de mecanismos novedosos, con la participación de diversos actores, que tiene resultados demostrables, superiores a los de otras organizaciones similares, que ha perdurado y puede ser replicada […] En el sector educativo, una buena práctica es aquella que, además de las características mencionadas, busca mejorar la cobertura, la calidad, la eficiencia y la equidad de la educación. (p 2)
Para contribuir a la mejora de dicha calidad y eficiencia, se requiere que las buenas prácticas sean documentadas como prácticas exitosas, por lo cual esta investigación indagó aquellas que hacen circular el conocimiento a través de la docencia y de la tutoría, con complemento de mediación tecnológica. Esto con el fin de rescatar sus aportes y fortalecer las competencias docentes requeridas para realizar buenas prácticas pedagógicas transferibles a la virtualidad, que propendan por ambientes favorables de aprendizaje.
En concordancia, Guzmán (2018) define las buenas prácticas como el conjunto de acciones realizadas por el docente para propiciar el aprendizaje de sus alumnos, formarlos integralmente, y favorecer los procesos cognoscitivos.
A propósito de estas definiciones, es pertinente mencionar algunas investigaciones realizadas por autores como Pineda y Henig (2013), quienes indagaron en instituciones colombianas las percepciones sobre lineamientos de buenas prácticas pedagógicas, encontrando que las pedagogías activas son alternativas pertinentes para el trabajo autónomo. Esto concuerda con los participantes del presente estudio, quienes refieren que emplean estrategias didácticas contemporáneas como aprendizaje por proyectos, trabajo colaborativo, debates, entre otras, las cuales son adecuadas para suplir las necesidades de estudiantes en la modalidad virtual mediada por herramientas y tecnologías digitales, que a su vez son pertinentes para la situación actual surgida por la llegada mundial del COVID 19.
Transferencia de conocimiento
En relación con la transferencia del conocimiento, una de las referencias conceptuales la presenta Argote e Ingram (2000): “La transferencia de conocimiento en las organizaciones es el proceso a través del cual una unidad (por ejemplo, grupo, departamento o división) se ve afectada por la experiencia de otra” (p.151). Para el caso que se estudia en la presente investigación, se trata de la forma como incide en el aprendizaje del estudiante el proceso que realizan profesores cuyas buenas prácticas de enseñanza presenciales han sido sobresalientes.
Así mismo, según Mayer y Clark (2008), la transferencia se da cuando se aplican experiencias e información previa a la resolución de problemas en una situación, o a un nuevo contexto, de manera que trascienda el aprendizaje de forma significativa, situación que todos los profesores se proponen, pero no siempre consiguen.
Vale la pena resaltar el énfasis realizado por De Luca y Cano (2019), quienes consideran que la transferencia de conocimiento es un proceso, no un acto en sí, y la asumen como intercambio de saberes que aportan información la cual puede ser utilizada de diversas maneras; de ahí la importancia de propiciar espacios de socialización para que el conocimiento no sea estático, sino que se vaya renovando paulatinamente acorde con las necesidades.
A su vez, Bermeo, Ruiz y Villalba (2021) señalan que la transferencia de conocimiento y tecnología ha llamado la atención académica en la última década con un crecimiento considerable y de forma rápida, lo que ha resultado en un gran cuerpo de conocimiento sobre la temática. Así, el presente trabajo cobra importancia por el aporte a la transferencia de conocimiento desde los componentes implícito y tácito que refieren Nonaka y Takeuchi (1999), los cuales están presentes en el ejercicio docente de la mano con la tecnología, la cual se aplica con más fuerza y sentido pedagógico a partir de la pandemia, pues el manejo del conocimiento que se practicaba de manera presencial se desarrolla actualmente en ambientes virtuales de diferentes maneras dependiendo el contexto.
Tutoría académica
Al referirse a una buena práctica tutorial surgen diversas ideas, dependiendo de las concepciones pedagógicas de quien las analiza; por ejemplo, para Zabalza (2012) “hablar ahora de buenas prácticas no significa iniciar procesos nuevos, sino tratar de recuperar las debidas experiencias ya existentes, de calidad contrastada, pero con escaso reconocimiento y visibilidad” (p.21).
Teniendo en cuenta que esta investigación es realizada en una universidad con enfoque biopsicosocial y cultural, es pertinente mencionar que el proceso de tutoría no debe concebirse solamente como una orientación académica, sino que también debe englobarse bajo la dimensión humana y social. Así, se debe tener en cuenta no solo el desarrollo personal, académico y profesional de los futuros estudiantes, sino también hacer el proceso acorde con las directrices del EEES (Alonso, Rodríguez y Cáceres, 2018).
Por lo tanto, se hace necesario fortalecer competencias tutoriales que potencien la preparación de ambientes adecuados de aprendizaje para responder a la actual dinámica transformadora cambiante en la que los elementos utilizados en el contexto del aula puedan ser transferidas a un proceso virtual. Esto implica cambiar roles de aprendizaje, direccionar la acción tutorial, ejercitar al estudiante en la forma de procesar información la cual va a un ritmo acelerado por el acceso a internet, dispositivos móviles y demás recursos tecnológicos que invitan al tutor a diseñar ambientes de aprendizaje integrados y diversificados para potenciar sus buenas prácticas.
En concordancia con este aspecto, al concebir la tutoría académica como una herramienta pedagógica, que permite múltiples posibilidades de organización, realización e interacción, se requiere, según Flores y García (2017), un nuevo formato de tutorías, que obliga a un mayor trabajo organizativo, con las novedosas alternativas a partir del aprendizaje móvil que se debe combinar con otras tecnologías y situaciones de enseñanza, denominadas aprendizaje ubicuo.
Un tutor exitoso es una persona con virtudes personales y docentes, que piensa en las necesidades de sus estudiantes, al respecto Aguirre et al. (2017) expresan: “la interacción que se da entre tutor y tutorado conlleva a la concienciación del estudiante sobre el progreso de sus potencialidades que incide en su desarrollo y crecimiento personal” (p.1).
Mediación virtual
En el proceso de la virtualidad el docente planea y desarrolla actividades académicas con el fin de romper con barreras de tiempo y espacio, por ello se requiere replantear la práctica pedagógica virtual, de manera que se constituya en un verdadero complemento para el aprendizaje, en el cual estarían inmersas algunas características del aprendizaje ubicuo.
Según Flores y García (2017), se concibe el sistema de aprendizaje ubicuo en ambientes virtuales como el conjunto de principios relacionados entre sí por medio de elementos interdependientes que forman parte de una estructura en ambientes virtuales, necesaria para lograr la permanencia, accesibilidad, inmediatez, interactividad y adaptabilidad. Los mismos autores refieren que dicho sistema se constituye en la actualidad en un punto importante de encuentro entre educación y TIC, donde lo verdaderamente significativo no es innovar con la tecnología, sino el proceso de enseñanza-aprendizaje en sí mismo; no importan los mecanismos tecnológicos utilizados, sino cómo se usan pedagógicamente para aprender.
Acorde con lo anterior, la propuesta en el presente estudio es que prevalezca el uso pedagógico de la tecnología, para que se tenga claridad en el objetivo y forma de llevar el proceso de enseñanza, por encima de las herramientas que faciliten el desarrollo de habilidades que permitan apropiarse de competencias inherentes a la era del conocimiento.
Una de las posibles herramientas para la tutoría se encuentra apoyada por el WhatsApp, ya que favorece la interacción y comunicación, la participación e invita a que se consulte más, favoreciendo la resolución de dudas inmediatas (Suárez, Castillo y López, 2021); dicha herramienta fue ampliamente utilizada por los actores de esta investigación durante el confinamiento, facilitando la interacción con sus grupos de estudiantes cuando las aulas virtuales no podían ser el único mecanismo de comunicación.
Lo expuesto, conlleva a una adecuada preparación por parte de la comunidad educativa en donde docentes y estudiantes desarrollen elementos para llevar a cabo el proceso educativo, así lo refieren Véliz y Gutiérrez (2021), quienes afirman que implementar prácticas de enseñanza efectivas en los ambientes virtuales es un reto que requiere de la adopción de un modelo pedagógico adecuado a la enseñanza en línea y a las necesidades de los estudiantes para potenciar formación académica de calidad dentro de las aulas virtuales.
MÉTODO
El método desarrollado fue cualitativo con enfoque hermenéutico, ya que la investigación cualitativa es pertinente para la educación, porque permite proponer mejoras a la estructura de la realidad social emergente y se soporta en la transferencia, producción de conocimientos, ideas, acciones, que a partir de la revitalización se renuevan (Cerrón 2019).
El enfoque hermenéutico se eligió porque la hermenéutica busca conocer los significados según Martínez (2006), y este estudio se orientó a indagar e interpretar en los participantes sus buenas prácticas relacionadas con transferencia de conocimiento y tutoría académica, para posteriormente discutirlos a través de una triangulación interpretativa.
De la misma manera, se tuvieron en cuenta varias fuentes de información, ya que según Hernández (2018), la indagación cualitativa posee mayor riqueza, amplitud y profundidad de datos si provienen de diferentes actores del proceso, de distintas fuentes y de una mayor variedad de formas de recolección; al hecho de utilizar diferentes fuentes y métodos de recolección se le denomina triangulación de datos.
En la triangulación se tuvieron en cuenta tres posturas que consolidaron la investigación: de una parte, las voces de los actores del contexto (docentes mejor evaluados por los estudiantes); de otra, la consulta de autores nacionales e internacionales que aportaron a la construcción del referente teórico dando soporte al estudio y, por último, la postura de los investigadores con sus propias experiencias frente al tema.
Fue así como se realizó un proceso para captar la realidad docente en el contexto universitario por medio de la indagación de las buenas prácticas, se interpretó la información sobre elementos exitosos que refirieron los investigados en relación con sus prácticas presenciales; con dichos resultados se proponen criterios específicos para aplicarlos a las prácticas pedagógicas mediadas por las tecnologías.
Tipo de estudio
La investigación tuvo un tipo de estudio no experimental, se recolectaron los datos en un tiempo único (Hernández, Fernández y Baptista, 2014). En cuanto al diseño investigativo, fases y procedimiento, se llevó a cabo de la siguiente manera:
Primer momento:
-Invitación a diligenciar encuesta a docentes de pregrado de programas acreditados de diferentes facultades de la universidad donde se realizó el estudio, quienes fueron seleccionados por su alta calificación en la evaluación con los estudiantes.
-Sistematización de las respuestas de la encuesta a profesores seleccionados.
-Entrevistas en profundidad a docentes.
-Sistematización encuesta a estudiantes.
-Entrevista a grupos focales de estudiantes.
Segundo momento:
Se realiza análisis a la encuesta con sistematización de preguntas abiertas, relacionadas con las respuestas de las entrevistas individuales y de grupos focales, mediante método de triangulación interpretativa que incluye categorización, descripción, teoría y postura del investigador (De Tezanos, 2002). Se utilizaron los siguientes instrumentos:
-Encuesta pregunta abierta y cerrada. De tipo descriptivo, indaga sobre un número de factores y se utiliza en población heterogénea; los investigadores la combinaron con la entrevista con el fin de complementar el conocimiento.
-Entrevista semiestructurada y en profundidad. Se caracterizó por ser de carácter conversacional, el entrevistador preparó un guion con preguntas para hacer una aproximación y se permitió que fuera el entrevistado quien a través de sus respuestas desarrollara cada uno de los temas.
Entrevista grupo focal. Se realizó a través de entrevistas colectivas semiestructuradas y flexibles que privilegiaron la conversación, la discusión y la opinión orientados por los investigadores, como se citó en Marín (2018).
Contexto- población y muestra
La investigación se desarrolló en una universidad privada. El propósito fue la identificación de buenas prácticas docentes presenciales, que permitieran ser transferidas a la educación virtual asistida por tecnología, para lo cual se contó con la participación de 33 profesores de pregrado de programas acreditados; dos entrevistas a profesores egresados de posgrado que obtuvieron mención de honor por su trabajo de investigación y favorablemente evaluados por los estudiantes. Se envió encuesta a 25 estudiantes de los profesores participantes, quienes la realizaron de manera voluntaria.
Igualmente, se realizó una entrevista focal a cinco profesores de pregrado y posgrado de una universidad externa dedicada a la educación virtual.
Consideraciones éticas
La participación en el estudio fue voluntaria, en tanto se cumpliera con los requisitos para entrar en él. (buenas evaluaciones de los docentes por parte de los estudiantes, presencia de indicadores de buenas prácticas, interés del docente en participar), en cuyo caso una vez seleccionados firmaron los consentimientos informados.
RESULTADOS
A continuación, se presentan los resultados del análisis de la información recogida en un proceso de triangulación interpretativa en el que se tuvieron en cuenta las voces de los entrevistados, autores relevantes y la postura del investigador, se consideran las categorías como conceptos que permiten describir el objeto de estudio.
El análisis de los datos cualitativos se realizó mediante procesos de categorización, descripción e interpretación; del trabajo de campo surgieron tres grandes categorías: transferencia de conocimiento, tutoría académica y TIC. A continuación, se relacionan cuadros síntesis de algunos de los aportes emergentes, posteriormente se describe el resultado del análisis de la información recogida.

Por transferencia de conocimiento se entiende aplicación o práctica del conocimiento, el cual se desarrolla a través de ambientes favorables de aprendizaje producto de la praxis pedagógica; tiene relación directa con la enseñabilidad, que orienta la forma de organizar la información acorde con la naturaleza propia de cada disciplina.
En la presencialidad existen unos pasos para la transferencia de conocimiento que dependen de la concepción de cada docente, de la visión y misión de los contextos educativos, así como de los principios pedagógicos; tienen una secuencia para que la transferencia sea posible, unos prerrequisitos, se pueden transformar, son flexibles y deben ser programados. Algunas de las estrategias utilizadas por los docentes para tal fin, son la motivación hacia la lectura previa y la consulta, la posibilidad de realizar procesos de síntesis, capacidad creativa y todos los elementos que conlleven a empoderar al estudiante.
Así mismo, la transferencia tiene relación con la educabilidad entendida como el conjunto de capacidades del estudiante, que le permiten construir su conocimiento a partir de la relación con el docente y el entorno, acorde con un ambiente enriquecedor que le permita acceder al aprendizaje. Por ello, es importante tener presente experiencias personales de los estudiantes y sus conocimientos previos, puesto que cada estudiante posee conocimiento tácito y es fundamental brindar oportunidad para que se haga explícito.
En consecuencia, para contribuir a la apropiación del conocimiento, se requieren ambientes de aprendizaje dinámicos que propicien no sólo reflexión sino participación, trabajo en equipo, procesos de lectura y escritura y la implementación de nuevas tecnologías de información y comunicación. Para ello,
Los docentes deben mantenerse actualizados en áreas de comunicación, gestión educativa, manejo de las tecnologías de la información y la comunicación y una segunda lengua; así mismo comprender el sentido epistemológico de las tendencias y corrientes educativas. (Murrain, Barrera y Vargas, 2017, p. 247)
En el proceso de transferencia de conocimiento, el uso de determinada tecnología lo decide el estudiante, el profesor le orienta en planeación de tiempos, agendas electrónicas, herramientas para gestión y organización, recursos audiovisuales, entre otros; así, el estudiante decide qué va a explorar, qué le atrae, qué continuará indagando y a quién buscará para recibir orientación.
Hacer transferencia bajo el criterio de estudiante como centro de aprendizaje exige planeación para la integración de todos los aspectos curriculares y explorar los procesos de mediación que favorecen el aprendizaje. Igualmente, revisar qué condiciona la manera de intervenir pedagógicamente de acuerdo con la naturaleza de conocimiento que se pretende orientar, tener en cuenta rango de edad, práctica docente, relación con la tecnología, entre otros. Al realizar una buena práctica de transferencia de conocimiento, los contenidos a transferir contribuyen a conformar y consolidar el proyecto de vida de los estudiantes, así que dichos contenidos serán adaptados para tal fin; conviene hacer que surjan experiencias personales a través de prácticas reflexivas.
Dentro de las estrategias de acompañamiento efectivas mencionadas por los participantes, está el modelo socrático, bastante utilizado en la presencialidad para aclarar dudas y construir conocimiento, siendo también transferible a la virtualidad para favorecer la claridad conceptual.

Una buena práctica tutorial en la presencialidad inicia por conocer la necesidad real del tutorado para orientarlo a participar en el desarrollo de herramientas para que sea el eje del proceso de aprendizaje, que resuelva dificultades por su acción directa en la construcción del conocimiento sin esperar respuestas terminadas. Cuando se piensa en llevar estos elementos a la virtualidad, surge un reto para el tutor en redireccionar su actividad, de tal manera que, apoyada en el correcto aprovechamiento de los medios tecnológicos, utilice recursos como entrevista para diagnóstico de necesidades, desarrollo de habilidades comunicativas, investigativas, de pensamiento crítico.
En forma simultánea, por medio del espacio académico de la tutoría se logran afianzar competencias del ser y del saber hacer, entre ellas la autonomía, autorregulación y responsabilidad por su propia formación, estableciendo propósitos que no sean de tipo exclusivamente extrínsecos sino intrínsecos; esto se apoya en la idea de Gómez (2016):
El docente virtual operaría como un facilitador del aprendizaje, participando en la construcción de significados junto con los estudiantes. Estos espacios permiten instancias de mayor autoaprendizaje. (p.90)
La tutoría virtual presenta una identidad propia, dispone de recursos humanos y tecnológicos particulares, cuenta con dinámicas que requieren un paradigma educativo moderno bajo la premisa que las tecnologías de la información se deben utilizar con un fundamentado soporte pedagógico.
El trabajo desarrollado en el presente estudio refleja la necesidad de promover a nivel institucional el rol del tutor ofreciéndole elementos de formación pedagógica complementaria, en concordancia con Ocampo, Rodríguez y Aguilar (2021) quienes expresan la relevancia de promover profesionalización de la tutoría guiada por un eje académico. Parece ser necesaria la construcción de una cultura institucional académica, que también ayude al estudiante a comprender su responsabilidad personal y su relación académica con el tutor.
Una buena práctica tutorial debe partir de una planeación que contenga un conjunto de acciones organizadas, articuladas, con objetivos definidos y evaluación constante, fundamentadas desde una base pedagógica y una política institucional con lineamientos específicos para llevarla a cabo, en cualquiera de sus modalidades. Es preciso que el profesor actual incluya como parte de sus funciones la realización de tutorías mediadas por la tecnología que impacten en el aprendizaje y sus buenas prácticas docentes.
En relación con lo anterior, Ruiz y Dávila (2016), realizaron una investigación en donde identificaron 18 prácticas reconocidas como buenas prácticas en educación virtual, demostrando que una de las acciones más significativas que implementaban los docentes para realizar una buena práctica, estaba relacionada con el ejercicio de la tutoría y el diseño de un plan de seguimiento tutorial.
Así se evidencia que es necesario adaptar los recursos pedagógicos usados en la tutoría presencial a las características del momento actual, con el auge de la tutoría virtual; en ella, la planeación, ejecución y evaluación de los procesos tutoriales son parte de un actuar pedagógico que no se limita a un encuentro informal, sino que impacta claramente el aprendizaje con la inclusión de actividades interactivas y otros recursos tecnológicos que permiten desarrollar los contenidos de manera dinámica.
Ha sido evidente que la tutoría virtual y presencial se complementan, los cursos virtuales se acompañan de encuentros presenciales para tener un conocimiento más próximo con el estudiante, a su vez en los presenciales la virtualidad aporta elementos complementarios con ayuda de las TIC; sin desconocer que los tutorados pertenecen a un mundo digital en donde la tecnología hace parte de su vida, de su diversión, de su educación, por eso el llamado es a buscar una enseñanza interactiva con estrategias como el aula invertida o la gamificación, que permitan cautivarlo, para que participe en su aprendizaje desde otra perspectiva.
Algunas de las prácticas tutoriales que se llevaban a cabo en la presencialidad, se han visto transformadas por la situación de pandemia en la manera de incursionar en el aprendizaje a partir de la mediación tecnológica, conduciendo al tutor a utilizar recursos acordes con el momento como infografías, videos interactivos, historietas virtuales, pódcast, entre otros. Finalmente, se hizo evidente que otra práctica presencial transferible a la virtualidad es la gamificación, porque en ella se aprende haciendo, con participación permanente del tutorado en el proceso de aprendizaje y el trabajo en equipo sin descuidar su avance autónomo.

El estudio reflejó que las prácticas TIC que se realizaban antes de la pandemia se centraban en la inclusión de actividades esporádicas relacionadas con la tecnología para desarrollar una asignatura, dentro de la cual no siempre se contaba con aula virtual como elemento de apoyo; el dominio del saber disciplinar docente era apoyado con algunas pocas herramientas tecnológicas en las cuales no necesariamente se era hábil, pero se constituían en un intento de apoyo didáctico.
A partir del confinamiento por la emergencia sanitaria vivida en el último año, fue prácticamente obligatoria una transformación de dicha práctica docente. Se observó la necesidad de hacer un proceso inverso, en el que dentro de la virtualidad se incluyen los elementos que se trabajaban en la presencialidad sin perder de vista los contenidos y el cumplimiento de los objetivos de aprendizaje, pero con el uso pedagógico de los recursos educativos tecnológicos.
Fue evidente como además del uso permanente de las aulas virtuales, se hizo imprescindible en la docencia la adopción de herramientas diferentes a las usadas en presencialidad como es el caso de los Objetos Virtuales de Aprendizaje (OVA) para el desarrollo de actividades de enseñanza con uso pedagógico. Es por ello que el cambio de enfoque, en cuanto a TIC, es comprender que en la educación virtual mediada por la tecnología no se trata de aplicar numerosas herramientas tecnológicas, sino de entender sus principios pedagógicos y su uso en la realidad del estudiante para generar significado en el proceso formativo. Dentro de las ventajas de su uso en educación se encuentra la posibilidad de proporcionar formación con recursos bajos en poco tiempo a grandes cantidades de población estudiantil, permitiendo abrir otros canales de comunicación.
Teniendo en cuenta que la virtualidad es un proceso en el que se rompen barreras temporo-espaciales; la transferencia de conocimiento que se lleva a cabo bajo esta modalidad requiere intensificar la formación a los profesores en la virtualidad, de manera que les permita brindar atención pertinente a los estudiantes para un proceso de aprendizaje eficiente desde sitios remotos. Los procesos pedagógicos mediados por la tecnología deben tener en cuenta ajustes al conocimiento a transferir, según cambios organizacionales, administrativos, legales, curriculares y de personal que incidan en la formación de los estudiantes.
Es necesario que los docentes adquieran además del dominio académico y pedagógico, el de competencias digitales tecnológicas para el contexto actual, tales como el manejo de adecuada comunicación en ambientes virtuales mediante un lenguaje digital, diferente al empleado en los encuentros presenciales.
Lo anterior implica formación didáctica en ambientes virtuales, con una visión de adaptabilidad a las necesidades educativas de cada contexto, cuyos desempeños no pueden ser los mismos de la presencialidad. Por su parte el estudiante necesita adaptarse al contexto del ambiente virtual, con formación en autorregulación, pensamiento crítico y empoderamiento.
Finalmente, lo relevante no es cómo virtualizar prácticas pedagógicas o cómo incorporar tecnologías a los encuentros académicos, sino cómo hacer más pertinentes las estrategias de transferencia de conocimiento, los procesos de tutoría para potenciarlos con el uso de mediaciones tecnológicas, para impactar el aprendizaje adaptado a las metodologías actuales, mediante los hallazgos compartidos en este artículo.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIÓN
En este apartado se realizará una breve descripción de los elementos encontrados en las buenas prácticas presenciales relacionadas con tutoría y transferencia de conocimiento, que puedan ser implementados en contextos mediados por las tecnologías, a la luz de los aportes de diferentes autores que se tendrán en cuenta para generar una discusión.
Teniendo en cuenta la condición actual de pandemia, causada por el COVID-19, el presente artículo demuestra la incidencia en las prácticas educativas y tutoriales relacionadas con las estrategias utilizadas para potenciar el aprendizaje actual, por ello se retoma a Gazzo (2020), quien menciona que la situación de pandemia ha colocado en tensión las estrategias áulicas – hoy virtuales – con la calidad y pertinencia de los contenidos; al respecto, el resultado de esta investigación muestra que los contenidos se han seguido manteniendo en su función, pero lo que ha sufrido modificación, es la estrategia metodológica con el auge de los entornos de aprendizaje mediados por herramientas tecnológicas y digitales.
No obstante, en relación con la misma autora Gazzo (2020), esta investigación está en concordancia con el planteamiento que las buenas prácticas en educación deberán ponerse de manifiesto para el éxito de construcción colectiva de saberes, donde se utilicen documentos digitales, materiales audiovisuales entre otros, pues aquí se observó que dentro de las posibilidades para una buena práctica tutorial está usar estrategias como aprendizaje basado en problemas (ABP), estudio de casos planteados por los mismos estudiantes con problemática aproximada a su realidad, discusiones y debates sobre temas reales, utilización de redes virtuales, aplicados tanto la tutoría presencial como la virtual. Estas se han trabajado en la presencialidad y para que se puedan proyectar a la virtualidad, se requiere la preparación de ambientes favorables con base en la experiencia pedagógica actual generada por la situación de pandemia.
Otro aporte de esta investigación refiere que en la transferencia de conocimiento es inherente para el docente la investigación constante sobre el quehacer disciplinar y la forma de promover ese conocimiento en el proyecto de vida del estudiante, quien aprende con gusto cuando encuentra significado al desarrollo de experiencias personales que lo conviertan en el centro de aprendizaje. Estas manifestaciones concuerdan con las ideas expuestas por Murrain et al. (2017), cuando expresan que ahora el reto es proyectar al estudiante en situaciones similares a las que se encontrará en el entorno laboral y de la vida, acercándolo a experiencias concretas relacionadas con dicho desempeño.
En relación con la tutoría, algunos de los autores consultados hacen referencia a sus aspectos disciplinares o de relación con tutorado, ejemplo de ello se encuentra en Aguirre et. al (2017), quienes enfatizan en que la conciencia del tutorado sobre su propio crecimiento se percibe en la interacción, frente a ello esta investigación aporta un valor agregado de manera holística con elementos pedagógicos de enseñabilidad (como mediación didáctica) y de educabilidad (como proceso de construcción de conocimiento), con posibilidad de ampliación de habilidades personales a partir de la interacción.
- Dominio disciplinar del tutor referente al tema, como base de los principios necesarios para construir fundamentos teóricos claros.
- Conocimiento de los componentes pedagógicos, por ser una dinámica en permanente proceso de enseñanza y de aprendizaje, con énfasis en la planeación inicial, planteamiento de metas claras, determinación de tiempos, metodologías centradas en el estudiante como protagonista de su aprendizaje y estrategias didácticas que conduzcan a enseñar a pensar, más que a reproducir conocimiento.
- Comunicación eficaz que permita acercarse al estudiante con elementos de relación social y afectiva favorable para llevar a cabo el proceso académico desde un enfoque humano.
Igualmente, con el análisis de la información extraída, se establecen conexiones que sirven de guía para el tutor tanto presencial como virtual al momento de realizar su labor, entre ellas la actualización constante, apertura a nuevos recursos educativos; experticia en el área de estudio y en elementos pedagógicos que le permitan proyectar que la tutoría no es repetir una sesión académica, sino utilizar diferentes metodologías alineadas con el objetivo, el tema y ante todo con las características del tutorado.
Otra idea que se comparte plenamente desde esta investigación es la de Ceducar (s.f.) cuando menciona que dentro de las funciones del tutor virtual están el acompañamiento para el desarrollo del aprendizaje en un entorno colaborativo donde el estudiante se sienta apoyado ante las dificultades que le puedan surgir, lo cual es indispensable en cualquier etapa académica, pero prioritaria en momentos de aislamiento al que se ha visto sometido en los últimos tiempos.
El presente estudio comparte ideas en relación al uso pedagógico de la virtualidad mediado por herramientas digitales, y que una buena práctica de enseñanza debe conducir a que la tecnología permita a los estudiantes aproximarse a experiencias de aprendizaje crítico, así ,se está de acuerdo con Meléndez (2017), cuando expresa que es necesario buscar nuevos métodos y pedagogías, ya que la tecnología revoluciona todas las áreas del conocimiento, los procesos de enseñanza y aprendizaje y la interrelación social.
La incorporación de las TIC en las diferentes modalidades de la educación potencializa tanto la enseñabilidad como la educabilidad, debido a la variedad de estrategias y recursos didácticos tecnológicos que responden a las necesidades de cada contexto educativo y a los estilos de aprendizaje.
Así mismo, esta investigación se considera una contribución a los diferentes aspectos teóricos sobre la transferencia de conocimiento, dado que ella se tuvo en cuenta no solo como aplicación de resultados de investigación, sino como mediación pedagógica para llevar el conocimiento disciplinar a la formación de los estudiantes.
Esta contribución se relaciona con el aporte de Pineda y Henig (2013), quienes encontraron que las buenas prácticas pedagógicas, incluyen pedagogías activas para el trabajo autónomo, estas cobran más sentido cuando se piensa en cómo las dinámicas que se han manejado hasta el momento por efectos del confinamiento en la educación asistida por la virtualidad se podrían adaptar a la presencialidad, sin dejar de lado la interacción del estudiante con el conocimiento de manera activa.
Por su parte, Bermeo et al. (2021) señalan que la transferencia de conocimiento y tecnología ha llamado la atención académica en los últimos 10 años con alto crecimiento y rapidez, lo cual en esta investigación fue evidente el papel que ha tenido la tecnología en los procesos de enseñanza aprendizaje, como un apoyo que facilita la práctica docente tanto en el contexto presencial, como en la virtualidad.
En definitiva, para lograr aprendizaje eficiente, la educación debe tener en cuenta la influencia de la tecnología en donde son comunes conceptos como virtualidad, ambientes virtuales de aprendizaje, redes, comunidades virtuales, trabajo colaborativo, aprendizaje autónomo, entre otros, que marcarán la pauta en la formación de los estudiantes.
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