Malestar emocional y desagrado por la enseñanza virtual de estudiantes mexicanos en tiempos de COVID 19

Emotional discomfort and disregard for online classes among Mexican students during COVID 1

Mal-estar emocional e a insatisfação com aulas virtuais em estudantes mexicanos durante COVID-19

Eva María Esparza Meza
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México
Carlos Omar Sánchez Xicotencatl
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México
Dení Stincer Gómez
Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México
Elizabeth Aveleyra Ojeda
Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México
Magda Campillo Labrandero
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México

Malestar emocional y desagrado por la enseñanza virtual de estudiantes mexicanos en tiempos de COVID 19

PANORAMA, vol. 17, núm. 32, 2023

Politécnico Grancolombiano

Recepción: 08 Noviembre 2022

Aprobación: 14 Junio 2023

Resumen: La adolescencia es una etapa de la vida caracterizada por cambios físicos, cognitivos y psicosociales. Estos permiten al adolescente crear una nueva organización mental con un sistema de sentimientos, pensamientos, toma de decisiones, formas de interactuar con el entorno y visión del mundo radicalmente distinto al de la niñez. El confinamiento debido al COVID-19 afectó el desarrollo e incrementó el malestar emocional de adolescentes. Situación que se recrudeció ante el cierre de escuelas y disminuyó el interés por estudiar. El objetivo de la investigación fue analizar la relación entre malestar emocional y desagrado por las clases en línea de adolescentes de 14 a 25 años, que no contaban con espacio adecuado para estudiar. Se hicieron comparaciones por edad y sexo. Participaron 853 estudiantes: 68,7% mujeres, 31,3% hombres. La mayoría estudiaban bachillerato y aceptaron medida de confinamiento. Se aplicó en línea el cuestionario “Experiencias de adolescentes mexicanos frente a la pandemia COVID-19”, se analizaron 25 reactivos: 12 de datos sociodemográficos, 9 de experiencias emocionales desagradables y 4 experiencias ante enseñanza virtual. Se encontraron elevados porcentajes de malestar emocional, especialmente preocupación económica, extrañar vida anterior, incertidumbre, angustia y frustración, así como de desagrado por clases en línea. La correlación entre estas variables fue baja, pero significativa estadísticamente. Las mujeres de todas las edades mostraron mayores niveles de afectación emocional. Considerando los resultados, el retorno a clases presenciales implica que los servicios de salud y las instituciones educativas deberán desarrollar programas para mitigar los efectos en el desarrollo, la salud mental y el aprendizaje de los adolescentes afectados por la pandemia, Así mismo, será necesario implementar programas de intervención psicológica destinada a los casos donde se haya identificado una afectación más significativa en la salud mental y proyectos de prevención que permitan evitar los perjuicios que futuras crisis sanitarias puedan causar.

Palabras clave: Enseñanza en línea, estudiantes, malestar emocional, pandemia.

Abstract: Adolescence is characterized by physical, cognitive, and psychosocial changes. These changes allowed teenagers to develop a new mental organization that differs radically from childhood. Teenagers build a different a view of the world and diverse way to interact with their environment. They have unique belief and emotional systems. Social isolation due to COVID-19 affected the development and emotional wellbeing of teenagers. Having schools closed had a negative impact and diminished students’ interest in studying. The purpose of the study is to analyze the relationship between emotional discomfort and disregard for online classes among adolescents (age 14-25) who didn’t have an adequate place to study during the confinement. Age and gender comparisons were performed. Participants were 853 high school and college students (68.6% females and 31.3 males) who voluntarily answered the online questionnaire “Experiences of young Mexicans during COVID-19 pandemic confinement”. Twenty-five items were analyzed: twelve gathered sociodemographic information, nine were about negative emotional experiences, and four regarding online classes. Results showed a small but significant correlation between emotional discomfort and disregard for online classes. Women of all ages showed higher levels of emotional distress. Students indicated high percentages of emotional distress, the most common ones were financial stress, anxiety, uncertainty, and nostalgia for life before lockdown. The results of this study indicate that it is necessary to develop psychological and educational interventions to address the negative effects of the pandemic on teenagers. They also show the need to develop preventive programs to reduce the impact of future sanitary crisis.

Keywords: Online classes, students, emotional discomfort, COVID 19.

Resumo: A adolescência é uma etapa da vida caracterizada por mudanças físicas, cognitivas e psicossociais. Essas mudanças permitem ao adolescente criar uma nova organização mental com um sistema de sentimentos, pensamentos, tomada de decisões, formas de interagir com o ambiente e visão de mundo radicalmente distintos daqueles da infância. O confinamento devido ao COVID-19 afetou o desenvolvimento e aumentou o mal-estar emocional dos adolescentes. Esta situação foi intensificada diante do fechamento das escolas, diminuindo seu interesse pelo estudo. O objetivo desta pesquisa foi analisar a relação entre mal-estar emocional e a insatisfação com aulas virtuais em adolescentes de 14 a 25 anos, que não contavam com espaço adequado para estudar. Foram feitas comparações por idade e sexo. Participaram do estudo 853 estudantes, sendo 68.7% mulheres, e 31.3% homens. A maioria era de estudantes de segundo grau que aceitaram responder a um questionário on-line intitulado “Experiências de adolescentes mexicanos durante a pandemia COVID-19”. Foram analisados 25 itens: 12 com dados sociodemográficos, 9 relacionados a experiências emocionais desagradáveis e 4 relativos a experiências com ensino virtual. Foram encontradas elevadas percentagens de mal-estar emocional, relacionadas principalmente a preocupações econômicas, saudades da vida pré-pandemia, incerteza, angústia e frustração, assim como de desagrado pelas aulas virtuais. A correlação entre estas variáveis foi baixa, porém significativa estatisticamente. As mulheres de todas as idades mostraram maiores níveis de sofrimento emocional. Considerando os resultados, o retorno às aulas presenciais implica que os serviços de saúde e as instituições educativas devem desenvolver programas para mitigar os efeitos no desenvolvimento, na saúde mental e na aprendizagem dos adolescentes afetados pela pandemia. Ainda assim, será necessário implementar programas de intervenção psicológica destinada aos casos em que tenham sido identificados efeitos mais graves na saúde mental além de projetos de prevenção que permitam evitar os prejuízos que futuras crises sanitárias possam causar.

Palavras-chave: Aulas virtuais, estudantes, mal-estar emocional, COVID 19.

INTRODUCCIÓN

La adolescencia es una etapa de la vida caracterizada por cambios físicos, cognitivos y psicosociales. Estos permiten al adolescente crear una nueva organización mental con un sistema de sentimientos, pensamientos, toma de decisiones, formas de interactuar con el entorno y visión del mundo radicalmente distinto al de la niñez (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2021).

La pandemia de COVID 19 que azotó al mundo entero, obligó a la población a recluirse en sus casas como medida para detener la propagación del virus. Situación que perjudicó el desarrollo y bienestar emocional de los adolescentes, especialmente de aquellos que desde antes de la pandemia tenían una situación emocional vulnerable (Brange y Morris, 2021; Hertz y Barrios, 2021; Magis-Weinberg et al., 2021).

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) (2021), el cierre de escuelas derivado de la pandemia ocasionó una interrupción de la educación sin precedentes. Cierre que afectó alrededor de 1.600 millones de estudiantes y más de 100 millones de maestros y personal educativo en más de 190 países.

La Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) (2020), estima que en México la suspensión temporal de actividades educativas perjudicó a 4,7 millones de estudiantes de educación media – superior.

Ante el cierre de escuelas, las autoridades educativas concentraron sus esfuerzos en garantizar la continuidad del ejercicio curricular a través de diversas herramientas tecnológicas, dejando de lado los efectos psicológicos que estaban sufriendo los jóvenes. La crisis sanitaria despojó a los estudiantes de todos los niveles educativos del acompañamiento integral que proporciona la escuela, incluyendo los servicios de apoyo psicológico (Hertz y Barrios, 2021).

Por otra parte, la pandemia dejó al descubierto la vulnerabilidad e inequidad del sector de población más marginado económicamente, para quienes ha sido difícil proseguir sus estudios por carecer de conectividad, de dispositivos tecnológicos y espacios adecuados para el aprendizaje. La UNESCO (2021) estima que dos tercios de la población tuvo afectaciones negativas en el aprendizaje.

Las circunstancias vividas han generado problemas tanto sanitarios como emocionales y económicos, que han sido fuentes de preocupación entre los jóvenes, quienes han sido testigos del deterioro de los ingresos familiares (Cao et al., 2020; OMS, 2021), lo que, aunado al cierre de escuelas, ha impactado negativamente en la salud emocional, el aprendizaje y desarrollo de los adolescentes.

Si bien la tecnología moderna permitió que las clases continuaran impartiéndose, la mudanza de la enseñanza presencial a enseñanza a distancia no fue materia fácil. Tanto docentes como estudiantes evidenciaron las dificultades y carencias formativas en habilidades digitales, indispensables para la enseñanza virtual. Faltó tiempo para prepararse y, en muchos casos, tampoco se tuvieron los recursos suficientes. El entrenamiento para ajustar los contenidos de las asignaturas y conducir la enseñanza a distancia se fue dando sobre la marcha, con todo y las deficiencias que esto implica (Chatterji y Li, 2021).

Por otra parte, el cierre de escuelas no solamente afectó el aprendizaje, sino que también propició un deterioro en el bienestar psicológico y en la vida social de los adolescentes, interrumpiendo su desarrollo socioemocional e incrementando los sentimientos de soledad y aislamiento (Magis-Weinberg et al., 2021; Muñoz-Fernández y Rodriguez-Meirinhos, 2021).

Hay que considerar que el bienestar emocional es necesario para lograr un aprendizaje significativo, en tanto que el malestar emocional, definido como la percepción subjetiva de disminución en el bienestar mental (Hastings Center, 2004) caracterizado por desinterés, tristeza, incertidumbre, ansiedad, aislamiento y soledad lleva a un comportamiento pasivo que afecta negativamente el aprendizaje.

Brange y Morris (2021) realizaron una revisión teórica de 21 artículos empíricos, encontrando que los adolescentes, además de manifestar diferencias individuales en el ajuste al confinamiento, registraron un incremento en síntomas depresivos, desajuste emocional, sentimientos de soledad y desinterés por el estudio. Por su parte, Klootwijk et al. (2021) encontraron poca motivación académica de adolescentes de Países Bajos durante el período de clases en línea, en comparación con la motivación en el contexto de enseñanza presencial, señalando que la falta de apoyo parental y conflictos con compañeros afectaron la motivación para aceptar la escolaridad en línea.

A medida que la población ha sido vacunada y el índice de contagios ha disminuido, las escuelas han vuelto a abrir sus puertas para recibir a los estudiantes en la modalidad presencial; sin embargo, todavía es necesario aplicar medidas, no solamente para recuperar lo perdido en términos académicos, sino también para proteger la salud física y mental de estudiantes, maestros y empleados escolares; en este sentido, es conveniente considerar temas como el acceso a la conectividad, género, así como la situación emocional y económica de los involucrados.

De acuerdo con Mansfield et al. (2021) es necesario investigar más el impacto del cierre de escuelas en el bienestar de los adolescentes; de ahí que sea imprescindible realizar un análisis minucioso de las experiencias de los educandos durante el periodo de confinamiento y enseñanza en línea, que contribuya, como sugiere la UNESCO (2021), a crear una colectividad más resiliente e inclusiva y proporcionar información para llevar a cabo programas de fomento a la salud mental.

El presente trabajo se enfoca en el ámbito educativo para analizar las respuestas de los jóvenes, quienes reportaron que, durante el confinamiento derivado de la pandemia, no les gustaba tomar clases en línea y no tenían un lugar, dentro de casa, adecuado para estudiar en esta modalidad. Cabe mencionar que este estudio forma parte de una investigación más amplia que exploró las experiencias de jóvenes durante la pandemia por COVID-19 (Esparza et al., 2021).

Se establecieron dos objetivos, el primero describir las experiencias y conocer la relación entre el malestar emocional y el desagrado por la enseñanza en línea de adolescentes de 14 y 25 años.

MÉTODO

Participantes

Se realizó un estudio correlacional con una muestra no probabilística, conformada por 853 estudiantes de bachillerato y universidad de la Ciudad de México y otros estados de la zona centro del país. Todos los participantes manifestaron carecer del espacio adecuado para llevar la modalidad de clases a distancia, y sentir un desagrado por la enseñanza en línea. El 68,7% de los participantes fueron mujeres y 31,3% hombres. El promedio de edad fue 18,3 años (DE=2.4). Con base en la propuesta de Steinberg (2014), los participantes fueron divididos en tres grupos de edad: de 14 a 16 años, adolescencia temprana; de 17 a 19 años, adolescencia media y de 20 a 25 años, adolescencia tardía. La mayor parte de los jóvenes se ubicó en el rango de 17 a 19 años y estaban cursando bachillerato (Ver tabla 1).

Grado escolar por sexo y grupos de edad
Tabla 1
Grado escolar por sexo y grupos de edad

La mayoría de los participantes tenía padres con escolaridad de al menos bachillerato, y el confinamiento lo pasaron en familia. Algunos estudiantes, especialmente los del grupo de adolescencia tardía (20 a 25), informaron la necesidad de trabajar mientras continuaban sus estudios. La mayor parte, principalmente mujeres, dijeron estar de acuerdo con la medida sanitaria de confinamiento. Los hombres de 17 a 19 años mostraron mayor aceptación, en tanto que los más grandes manifestaron menor aprobación. En las mujeres, el grupo de adolescencia tardía reportó mayor acuerdo con el confinamiento. La Tabla 2 muestra los porcentajes de algunas características socioeconómicas de los participantes.

Características socioeconómicas de los participantes
Tabla 2
Características socioeconómicas de los participantes

Instrumentos

Se utilizó el cuestionario “Experiencias de adolescentes mexicanos frente a la pandemia COVID-19 (Campillo et al., 2021), del cual se analizaron 25 reactivos: 12 referentes a datos generales (edad, nivel de estudios e información sociodemográfica); 9 correspondientes a la sección de experiencias emocionales negativas o desagradables (malestar emocional); y 4 sobre experiencias de desagrado ante la enseñanza en línea. Los reactivos tienen un formato tipo Likert con cuatro opciones de respuesta que, dependiendo de la redacción del reactivo, van de “Totalmente en desacuerdo” a “Totalmente de acuerdo” y de “Nunca” a “Siempre” (Ver tablas 3 y 4).

Procedimiento

Para la aplicación del cuestionario, los participantes fueron contactados por medio de las páginas institucionales de las escuelas donde estudiaban, previo permiso de las autoridades del plantel escolar. Además, se utilizaron redes sociales para la difusión del estudio. La aplicación del instrumento se realizó en línea por Google Forms, durante el periodo de confinamiento estricto por COVID-19 (mayo a junio de 2020). Se obtuvo el consentimiento informado de acuerdo con los procedimientos estipulados por las normas éticas para la investigación en humanos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la OMS (OPS, 2017).

Análisis de los datos

Se utilizó el programa IBM SPSS versión 23 para efectuar los análisis descriptivos e inferenciales conforme los objetivos de investigación. Se realizaron análisis de frecuencias para conocer las características sociodemográficas de los participantes, así como las experiencias de malestar emocional y desagrado hacia la enseñanza en línea.

La asociación entre el malestar emocional y el desagrado por la enseñanza virtual se obtuvo mediante el análisis de correlación de Pearson.

RESULTADOS

Malestar emocional

Durante el confinamiento, la mayoría de los participantes enfrentaron diversas experiencias emocionales. La tabla 3 presenta las experiencias de malestar emocional que registraron los porcentajes más elevados tanto en mujeres como en hombres, y en todos los grupos de edad.

Porcentajes del malestar emocional por sexo y edad
Tabla 3
Porcentajes del malestar emocional por sexo y edad

Si bien la mayoría de los adolescentes, entre el 77,6 y 87,8% estuvieron de acuerdo con la medida sanitaria del confinamiento (tabla 2), los resultados indican que existe un malestar emocional entre los participantes, siendo las experiencias emocionales desagradables más frecuentes: la preocupación económica, extrañar su vida anterior, incertidumbre, angustia, frustración, estrés, tristeza, irritabilidad y desesperación por salir.

Las mujeres de todos los grupos de edad muestran mayores porcentajes en todos los indicadores, excepto en preocupación económica, donde los hombres de menor edad superan a las mujeres por un pequeño margen.

La preocupación económica es el factor que más destaca entre los participantes, todos presentaron un alto índice de preocupación. Los hombres de 17 a 19 años registraron el mayor porcentaje, resalta que el grupo de adolescentes tardíos tenga el porcentaje más bajo. En el caso de las mujeres, a mayor edad se incrementa el nivel de preocupación.

La experiencia emocional de incertidumbre fue la segunda más frecuente, tanto hombres como mujeres mostraron una tendencia donde a mayor edad más incertidumbre. Las emociones de angustia y estrés presentaron una tendencia similar.

En cuanto a la diferencia de puntajes por sexo en las emociones de incertidumbre y angustia, se observa que son marcadamente más elevados en el grupo de adolescencia temprana (14 a 16 años). Es especialmente relevante el contraste en angustia, donde las mujeres más jóvenes presentan una diferencia de 23,8 puntos porcentuales (pp) con relación a los hombres; esta diferencia se reduce significativamente en el grupo de los adolescentes tardíos en relación con el factor incertidumbre.

En contraste a lo anterior, en la vivencia de estrés, la diferencia mayor se ubica en el grupo de más edad, donde se observa que las mujeres dijeron sentirse mucho más estresadas que los hombres.

En lo que concierne a las emociones de frustración, desear salir porque el encierro es insoportable e irritabilidad, se encontró que fueron más reportadas por el grupo de 17 a 19 años, tanto en hombres como en mujeres. Al igual que en las otras emociones, las mujeres de todos los grupos de edad manifestaron mayores niveles en estos indicadores. Cabe resaltar que, en frustración, la diferencia por sexo en todos los grupos de edad es muy marcada: 24,8, 20,7 y 21 pp, siendo las mujeres quienes manifiestan sentirse más frustradas.

Si bien la mayoría de los jóvenes estuvo de acuerdo con la medida de confinamiento (tabla 2), gran parte de ellos dijeron extrañar su vida anterior (74,3% a 86,2%), son las mujeres más grandes quienes más la extrañaron. En el grupo de hombres, los adolescentes tempranos expresaron añorar más la vida anterior al confinamiento.

El sentimiento de tristeza apareció en más de la mitad de las mujeres, mientras que en los hombres menos de la mitad reconoció este sentimiento. En cuanto a las diferencias por sexo y edad, se encontró que los hombres de 17 a 19 años presentan el porcentaje más alto de tristeza; en las mujeres la tendencia observada es que a mayor edad aumenta la sensación de estar triste.

Desagrado por la enseñanza en línea

La tabla 4 muestra los reactivos que indican la inconformidad de los estudiantes ante las clases en línea.

Porcentajes de desagrado por la enseñanza en línea
Tabla 4
Porcentajes de desagrado por la enseñanza en línea

Como puede observarse en la tabla 4, los porcentajes de desagrado por la enseñanza en línea son muy elevados tanto en hombres como en mujeres de los tres grupos de edad. Destaca que un alto porcentaje (89,9 a 95,9%) de jóvenes consideraron que las clases en línea no eran estructuradas.

En cuanto a las diferencias por sexo, se encontró que las mujeres mostraron niveles más elevados en los dos primeros indicadores (más tiempo de trabajo e interacciones difíciles), en tanto que los hombres presentaron los porcentajes más altos en los indicadores: menor estructura de clases y falta de retroalimentación de profesores.

Con relación a que la enseñanza en línea requiere más tiempo de trabajo, las mujeres evidencian la tendencia de que a mayor edad aumenta la inversión de tiempo para realizar tareas escolares. Mientras que los hombres de 17 a 19 años fueron los que piensan de la misma manera.

Las mujeres del grupo de adolescencia temprana y los hombres de grupo medio vivenciaron las relaciones con compañeros como más difíciles. En cuanto a la estructura de las clases, los hombres de mayor edad consideraron que las clases no eran estructuradas. El grupo de menor edad, hombres y mujeres, muestran los porcentajes más altos en el ítem: no recibo retroalimentación de mis maestros.

Correlación entre malestar emocional y desagrado por las clases en línea

Para alcanzar el segundo objetivo de la investigación, se realizó un análisis de correlación de Pearson por sexo.

Correlaciones por sexo
Tabla 5
Correlaciones por sexo

En la Tabla 5 se observa que, si bien las correlaciones entre malestar emocional y desagrado ante la enseñanza en línea son bajas, especialmente en los hombres, estas son significativas y conforme a lo esperado son positivas.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIÓN

Los resultados de este estudio proporcionan una explicación acerca del malestar emocional y desagrado de jóvenes estudiantes de educación media superior hacia las clases en línea, llevadas a cabo durante el confinamiento derivado de la pandemia de COVID-19. Resalta que existe una asociación significativa entre el malestar emocional causado por el confinamiento con el desagrado hacia la enseñanza virtual implementada para paliar las drásticas pérdidas en el aprendizaje a partir del cierre de escuelas.

Con relación al primer objetivo, los resultados indican que el confinamiento produjo un intenso malestar emocional en los adolescentes que participaron en esta investigación, especialmente en lo que se refiere a experiencias de preocupación económica, incertidumbre, añoranza por la vida anterior, frustración, angustia y estrés, aspectos que coinciden con los resultados obtenidos por Brange y Morris (2021); Muñoz-Fernández y Rodríguez-Meirinhos (2021); Sandín, Valiente, García-Escalera y Chorot (2020).

La preocupación económica fue la emoción que presentó el porcentaje más elevado, lo que puede asociarse a un incremento en el malestar emocional general. Brange y Morris (2021) encontraron que su presencia pone en riesgo la escolaridad. Al respecto, Cao et al. (2020) reportan una asociación positiva entre preocupación económica y ansiedad, que afectó la vida diaria de los estudiantes y retrasó sus estudios.

Por otra parte, el hecho de que los hombres del grupo de mayor edad hayan manifestado menos preocupación, posiblemente se relacione con que es el grupo que trabajaba antes de la pandemia y que, en conjunto con trabajar derivado de esta, les haya dado seguridad. No obstante, también puede representar una negación de la angustia frente a la incertidumbre económica.

Las manifestaciones emocionales no son vivenciadas de la misma manera por todos los jóvenes, estas dependen de una gran variedad de factores de entre los que se encuentran el contexto, edad y sexo. Aunque la mayoría de los participantes pasaron el confinamiento en un contexto familiar, y entre el 82,3 a 92,8% informaron tener acceso a internet en casa, todos señalaron que no contaban con el espacio adecuado para estudiar en línea (criterio de inclusión), circunstancias que posiblemente interfirieron con los estudios a distancia e incrementaron las experiencias de estrés, angustia y frustración (Muñoz-Fernández y Rodríguez-Meirinhos, 2021).

Los resultados de este estudio muestran que el malestar emocional fue más elevado en las mujeres, dato que coincide con otros estudios como los de Parrado-González y León-Jariego (2020); Mansfield et al. (2021); Muñoz-Fernández y Rodríguez-Meirinhos (2021); Sandín, Valiente, García-Escalera y Chorot (2020) donde también se esgrime que la diferencia de sexo se explica con base en factores culturales, de tal modo que las mujeres pueden expresar su malestar subjetivo en mayor medida que los hombres.

En cuanto a las diferencias por edad y sexo, encontramos que en las mujeres del grupo de adolescencia tardía se registró el malestar emocional más significativo. En tanto que en los hombres, los del grupo de 17 a 19 años manifestaron los niveles de malestar más altos, lo que difiere de lo informado por Mansfield et al. (2021), Muñoz-Fernández y Rodríguez-Meirinhos (2021) con relación a que los más jóvenes fueron más vulnerables al impacto psicológico de la pandemia.

Una hipótesis que puede explicar el hecho de que los hombres del grupo de 17 a 19 años muestren mayor malestar emocional es que en este grupo de edad los estudiantes se encuentran finalizando sus estudios de bachillerato o ingresando a la universidad, transición que ocurrió en pleno confinamiento y contribuyó a una mayor frustración, desesperación, tristeza e irritabilidad.

En relación con las experiencias de desagrado por la enseñanza en línea, se observaron diferencias entre mujeres y hombres; para las primeras, el ajuste a la virtualidad fue complicado, a pesar de ser nativas de la tecnología, consideraron que esta modalidad requiere de mayor trabajo y la interacción con compañeros es más difícil. Al respecto, Klootwijk et al. (2021) sugieren que la dificultad en las relaciones afecta la motivación para involucrarse en la enseñanza a distancia. Una explicación a esta situación es que permanecer en casa ocasionó que las mujeres se dedicaran simultáneamente a sus estudios y otras labores, como limpieza de la casa, cocinar, cuidar de niños y ancianos, lo que posiblemente produjo un incremento en la frustración y estrés (Brange y Morris, 2021).

Para los hombres, especialmente entre los de menor edad, el desagrado se asoció principalmente a la falta de estructura de las clases virtuales y no recibir retroalimentación de maestros. El hecho de que los adolescentes tempranos requieran de mayor apoyo de los maestros, posiblemente se deba a que aún están en proceso de adaptación a los estudios de bachillerato. Razón por lo que son más dependientes de la figura del maestro, lo que usualmente ocurre en la enseñanza presencial, en tanto que las clases en línea requieren de mayor autonomía y estrategias de enseñanza distintas.

En este estudio se encontró que existe una correlación positiva entre malestar emocional y desagrado por la enseñanza virtual, información que es apoyada por resultados de otras investigaciones (Brange y Morris, 2021; Klootwijk et al., 2021), que sugieren que niveles altos de estrés y problemas emocionales en los adolescentes están asociados a un decremento en la motivación para estudiar en línea y deterioro del aprendizaje.

Los hallazgos más recientes sobre el impacto de la pandemia en el aprendizaje evidencian una afectación negativa en el logro de los conocimientos y habilidades esperados. Según Sánchez-Mendiola (2021) la pandemia provocó una pérdida del aprendizaje “equivalente a una quinta parte de un año escolar en educación básica” (p.5).

Dentro de este contexto, la presente investigación parece explicar una parte de este desalentador panorama al conjuntarse el malestar emocional que la pandemia desató con el desagrado por las clases a distancia. De la misma forma, contribuye a entender la prevalencia de factores de riesgo educativo como el rezago escolar, la deserción y el ausentismo reportados por Gallego de Dios (2021). El malestar emocional y el desagrado por la educación en línea pudo haber sido uno de los factores que incidieran en la deserción, ausentismo y rezago en el aprendizaje.

Las circunstancias implicadas en el cierre de escuelas sugieren la necesidad de replantear el sistema de enseñanza, considerar que en el futuro la tecnología formará parte indiscutible del aprendizaje, por lo que tanto maestros como estudiantes deberán estar preparados para ello.

Conclusiones

La mayoría de los participantes, especialmente las mujeres, presentaron un alto porcentaje de malestar emocional derivado del confinamiento decretado para contener la pandemia de COVID-19.

Este malestar emocional se caracterizó por la percepción subjetiva de experiencias desagradables, entre las que destacan: preocupación económica, extrañar la vida anterior, incertidumbre, frustración, angustia y estrés.

Los porcentajes de desagrado ante la enseñanza en línea fueron muy altos, en mujeres y hombres de todos los grupos de edad.

El malestar emocional interfiere con el aprendizaje significativo, de tal forma que las condiciones del confinamiento y el consecuente cierre de escuelas disminuyeron el bienestar emocional de los educandos y contribuyeron a la pérdida de motivación frente a la enseñanza en línea.

Considerando los resultados de este estudio, es pertinente proponer que el retorno a clases presenciales implica que tanto los servicios de salud como las instituciones educativas deberán desarrollar programas para mitigar los efectos en el desarrollo, la salud mental y el aprendizaje de los adolescentes afectados por la pandemia, el confinamiento y el cierre de escuelas.

Así mismo, será necesario implementar programas de intervención psicológica destinada a los casos donde se haya identificado una afectación más significativa en la salud mental. Igualmente, desarrollar proyectos de prevención que permitan evitar los perjuicios que futuras crisis sanitarias puedan causar.

Limitaciones y fortalezas

El valor de los estudios realizados a comienzo de la crisis sanitaria es la utilidad educativa, social y psicológica de sus hallazgos. Proporciona información para mejorar el aprendizaje, promover la motivación y aplicar estrategias de intervención psicoterapéutica.

La investigación tiene la limitante de que solamente se aplicó a jóvenes que estudiaban en zona urbana, sería importante que se aplicara también en el ámbito rural. Así mismo, convendría dar seguimiento al estudio bajo las condiciones actuales de regreso a clases en modalidad híbrida o totalmente presenciales.

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