La transición de lo impreso a lo digital: una modernización inevitable o una necesidad impuesta
Transition from the printing to the digital: an unavoidable modernization or an imposed need
La transición de lo impreso a lo digital: una modernización inevitable o una necesidad impuesta
Revista Geográfica Venezolana, vol. 57, núm. 1, pp. 4-7, 2016
Universidad de los Andes
Hace poco más de veinte años, el británico Tim Berners-Lee inventó la World Wide Web, mejor conocida como la ‘red’. A partir de ese momento, el mundo no volvió a ser igual. Como sucedió con la llamada Revolución Industrial, hoy día son cada vez menos los sectores de la sociedad que no han sido permeados por el impresionante y explosivo crecimiento del mundo ‘en línea’. Se estima que un poco más del 25 % de la población mundial es usuaria de la red.
Aun cuando la internet fue inventada hace unas cuantas décadas por científicos del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, al igual como ocurrió con el Ford T, que pasó de una simple curiosidad mecánica, a ser un bien al alcance de millones de personas, de manera muy rápida la red se convirtió en una herramienta disponible para millones: la World Wide Web permitió que el mundo en línea, antes accesible a través de enmarañados códigos de computación, estuviese apenas a un clic de distancia.
La divulgación del conocimiento ha tenido en las publicaciones periódicas, sobre todo desde fines del siglo XIX, un canal abierto para que éste llegue a sus lectores, sean éstos del área académica o del mundo del cotidiano.Las revistas de todo tipo, pero sobre todo las científicas, hanjugado un rol fundamental para mantener el conocimiento en circulación.Antes de la era ‘en línea’, el papel impreso era el medio utilizadopara cumplir con este rol trascendente de informar, dar a conocer loque en materia de acontecimientos de interés general ocurrían en nuestroglobo a todas las escalas; también para divulgar nuevos descubrimientos,nuevas formas de aproximarse a la realidad; lo importante eraque el conocimiento llegase a la mayor cantidad posible de personas.
Las revistas científicas de la mayoría de los países desarrollados iniciaron hace bastante tiempo la necesaria modernización editorial; supieron cuando debían ‘montarse’ en el tren de la era digital, por la significativa reducción de los costos de edición, pero también porque a los lectores se le podían ofrecer una infinita variedad en lo visual: lectura más ágil; mejor aprovechamiento de los recursos editoriales (diseño y estilo editorial mucho más amigables, etc.).
En este sentido, nos llevan una gran ventaja; el que sus publicaciones tengan el soporte financiero necesario para mantener, principalmente, la periodicidad, es fundamental; también que una buena parte de estas revistas publican sus artículos en inglés, idioma por excelencia de nuestro tiempo, sobre todo del quehacer científico, pero además, al estar ‘en línea’ circulan en tiempo real. Sólo esto último garantiza que lo publicado en estas revistas llegue a todas partes.
Aun cuando hay que reconocer que numerosas universidades, en muchos países en los que el inglés no es el idioma oficial, han hecho esfuerzos importantes para colocar sus revistas científicas en formato digital, la versión en papel todavía tiene peso. En muchas de estas casas de estudio, a pesar de trabajar ‘en línea’, los resultados de la labor de investigación aún se publican en versiones impresas, a veces porque los equipos editoriales no terminan de asumir lo que significa la divulgación del conocimiento en formato digital; otras, porque la inercia burocrática que reina en nuestras universidades no ayuda a dar el salto. Es oportuno señalar además, que en muchas ocasiones, las revistas impresas son las que mantienen actualizadas a las bibliotecas de estas universidades con lo más reciente en materia del conocimiento en sus áreas de competencia, sobre todo por la vía del canje entre las instituciones de educación superior.
En el caso concreto de la Universidad de Los Andes, el repositorio institucional Saber-ULA, uno de los más importantes de Venezuela, es depositario del patrimonio intelectual en la web de las publicaciones de sus investigadores y docentes; gestiona, difunde y facilita el acceso a los documentos electrónicos a texto completo creados por la comunidad universitaria; también publica en formato digital las principales revistas científicas que se editan bajo el sello de esta universidad, de acceso libre; a través de Saber-ULA la visibilidad internacional de lo que se hace en nuestra universidad se ha incrementado exponencialmente; sin embargo, no podemos dejar de mencionar que la mayoría de sus principales bibliotecas continúan nutriéndose de lo que se publica en las diferentes áreas del conocimiento gracias a la figura del canje. Esto obliga, en los hechos, a que la edición en papel de sus principales revistas aún sea significativa.
La Revista Geográfica Venezolana está entre las más de 90 revistas a las que se puede acceder desde el repositorio Saber-ULA; y desde hace unos cuantos años, siempre ha estado entre las 10 publicaciones periódicas más consultadas de nuestra universidad. En parte, este éxito se sustenta en que sus editores siempre han tenido muy en cuenta la importancia de no perder la periodicidad; factor éste que incide de manera muy rápida en la pérdida de posiciones en los índices y bases de datos en los que se encuentra, pero también porque de manera progresiva se ha cuidado la calidad más que la cantidad de lo que en ella se publica.
Además de la visibilidad que nos da el estar en el repositorio Saber-ULA, nuestra revista ha mantenido hasta hace poco más de un año la versión en papel; de hecho, el último número publicado en este formato fue el 1, volumen 55, 2014. A partir de ese número, dadas las particulares circunstancias financieras por las que atraviesa la Universidad de Los Andes, reflejo fiel de lo que ocurre en el país, ha sido imposible imprimir los números subsiguientes.
Hay que señalar que hasta ahora los números que aparecen en el repositorio Saber-ULA, no se diferencian de la revista impresa, en el entendido que al haber recursos, podemos proceder a editarla y así cumplir con los casi 200 canjes que mantiene la biblioteca ‘Luis Fernando Chaves’, una de las mejores de América Latina por su acervo en el campo de la geografía y ciencias a fines. Sin embargo, la necesidad impuesta por la falta de financiamiento oportuno y suficiente imposibilita que en el corto o mediano plazo se pueda siquiera pensar en la impresión en papel de la revista.
Por todo lo dicho, ya hemos entrado en contacto con los centros bibliotecarios de las distintas universidades con las que mantenemos la figura del canje (Alemania, Francia, Brasil, España, Estados Unidos, Italia, Japón, entre los más importantes) para informarles de esta situación. Infelizmente, las consecuencias no demorarán en hacer sentir, pues al no estar en condiciones de editar la revista en el formato impreso, no podremos mantener los canjes tan necesarios para que nuestra biblioteca se mantenga actualizada. No olvidemos que muchas de las revistas científicas que se editan en formato digital no son de acceso abierto.
Por todo lo señalado es que a partir del número 1, volumen 57, 2016, le presentamos a nuestros lectores la nueva versión de la revista en formato digital, bien diferente de lo que hasta ahora pueden encontrar en el repositorio Saber- ULA. Con este número hemos decidido comenzar la definitiva modernización editorial de este formato, ante la imposibilidad de continuar editando la versión impresa, dado el sistemático recorte presupuestario al que se ha visto sometida la Universidad de Los Andes. Entre los elementos que estamos considerando y que esperamos incorporar ya para el número 2 de este 2016, se encuentra la actualización de la ortotipografía editorial en función de las tendencias actuales en la materia.
Es nuestro interés continuar brindándoles a nuestros lectores un producto de excelencia, a pesar de todos los inconvenientes que año tras año atentan en contra. Esperamos que al momento de contar con los recursos financieros suficientes, podamos retomar la impresión de la revista para continuar con nuestra política de canje, que tan excelentes frutos le ha dado a la divulgación de lo que se hace en el campo de la geografía y sus ciencias afines, tanto en nuestra Universidad de Los Andes, como en Venezuela y el mundo. Esto, por supuesto, sin olvidar que progresivamente el futuro apunta hacia la divulgación del saber en tiempo real.