¿Remesas para el desarrollo? Elementos determinantes de la recepción de remesas en la Zona Metropolitana del Valle de México
Remittances for development? Factors influencing remittance reception in the Metropolitan Area of the Valley of Mexico
¿Remesas para el desarrollo? Elementos determinantes de la recepción de remesas en la Zona Metropolitana del Valle de México
Revista Geográfica Venezolana, vol. 58, núm. 2, pp. 394-413, 2017
Universidad de los Andes

Recepción: 01 Agosto 2016
Aprobación: 01 Febrero 2017
Resumen: Considerando la importante dinámica económica de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), el objetivo es analizar los determinantes asociados con la recepción de remesas en 2015. Se trabaja con los datos de la Encuesta Intercensal 2015 de México. Se analizan características del jefe del hogar como: sexo, edad, escolaridad, estado conyugal, ocupación, entre otras y específicas de la vivienda como: área de residencia, tipo de hogar, recepción de ayudas económicas por parte del gobierno. Se emplea un modelo de regresión logística binomial, para examinar los elementos determinantes de la recepción de remesas. Se encontró que a pesar de la importante dinámica económica de la ZMVM, las viviendas con mayor propensión a recibir remesas son aquellas con jefes mujeres, que no trabajan, con presencia de población adulta mayor dentro de la vivienda y que reciben ayudas gubernamentales, características similares de otras regiones del país, lo que hace necesario tener en cuenta otras variables de carácter contextual que permitan ver diferencias entre los receptores de remesas.
Palabras clave: remesas, migración internacional, desarrollo, México.
Abstract: Considering the important economic dynamics of the Metropolitan Area of the Valley of Mexico (MAVM), this article is devoted to analyze the factors associated with remittance reception during 2015. Data was collected from the Mexico Intercensal Survey 2015. The following were the main characteristics analyzed per household head: sex, age, schooling, marital status, and main occupation. Dwelling characteristics considered were area of residence, type of household, and reception of government assistance. A binomial logistic regression model was used to examine the factors determining remittance reception. The results show that despite the important economic dynamics in MAVM, those dwellings with the highest possibility of receiving remittances have the following characteristics: presence of a female household head, unemployed, elderly people living in the dwelling and government aid recipient. Since these characteristics are similar in other regions of Mexico, it becomes necessary to include different contextual variables that may find out differences among remittance recipients.
Keywords: remittance, international migration, development, Mexico.
1. Introducción
La migración internacional en México es un fenómeno dinámico que ha tenido como principal destino Estados Unidos. Si bien existen otros lugares de interés para los mexicanos como Canadá y España, en 2010, el 98% de la migración internacional en México tenía como principal destino Estados Unidos, lo que corresponde a más de 11 millones y medio de mexicanos residentes en el vecino país (INEGI, 2010).
Aunque la migración obedece a diversos factores, la necesidad de mejorar las condiciones económicas en las comunidades de origen, resulta una de las principales causas por las cuales las personas se movilizan, motivo por el cual, las remesas que envían los migrantes desde el destino, resultan de gran importancia para las comunidades originarias. De esta manera, este recurso se ha considerado un nexo fundamental entre la migración y el desarrollo, pues se piensa en el proceso migratorio como un elemento capaz de potenciar dinámicas económicas, sociales, políticas y culturales entre los lugares de origen y de destino.
De acuerdo a los datos del Banco de México, en 2014, México fue el cuarto país receptor de remesas a nivel mundial, con más de 23 mil millones de dólares recibidos por este rubro (superado sólo por India, China y Filipinas). Para México, esta posición ha sido considerada como favorecedora del desarrollo, ya que se piensa que dicho recurso puede elevar el ingreso familiar, ayudar a disminuir los niveles de pobreza y contribuir al aumento de la demanda y la inversión en actividades productivas y, por lo tanto, al desarrollo económico a nivel local y regional (Fuentes y González, 2012). Aunque desde otras perspectivas se hace referencia a la pérdida de mano de obra en edades laborales, por aumento de la migración y la dependencia económica de las comunidades de origen a la recepción de remesas (Nyberg-Sørensen, et al., 2002).
Independientemente de la perspectiva desde la que se analice el tema, las remesas son recursos que circulan en las economías de los lugares de origen, y la influencia positiva o negativa, dependerá de las características sociales, políticas, económicas y culturales de los contextos de recepción (Pardo, 2015).
En México, a pesar de los altos índices de migración, no todas las regiones son expulsoras de población y, de la misma manera, los ingresos recibidos por remesas no son iguales en todos los estados. Un ejemplo de ello es que para 2014, de acuerdo con el Banco de México, los estados más receptores de remesas fueron: Michoacán, Guanajuato, Jalisco, estado de México y Puebla; mientras que otros como Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Baja California Sur presentan porcentajes muy bajos de recepción de remesas.
Un factor que llama la atención es que, si bien la migración y la recepción de remesas suelen ser importantes en zonas donde la población tiene mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral, donde la oferta de servicios es menor y se observan mayores problemas económicos y mayor desigualdad, esto no significa que en otros contextos, con economías más dinámicas, no se presente migración. En este sentido, la teoría neoclásica, a nivel macroeconómico, explica la migración como respuesta a la desigualdad en la distribución geográfica de los factores de producción (el trabajo y el capital), por lo que migrar se convierte en una respuesta a las diferencias salariales (Izcara y Simón, 2010), o como lo explican Harris y Todaro (1970) como resultado de las diferencias entre zonas rurales (o menos desarrolladas) y urbanas en los ingresos esperados, lo que se traduce en un desplazamiento hacia éstas últimas.
En México existen zonas caracterizadas por tener una actividad económica importante, pero que también cuentan con presencia de población migrante y recepción de remesas. En este sentido, cabe preguntarse entonces ¿cuáles son los elementos o características que pueden explicar que estas zonas con mayor dinámica económica presenten índices migratorios importantes y reciban remesas? Tomando en cuenta estos elementos, el área de estudio de interés de esta investigación es la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM).
La ZMVM es la aglomeración más grande del sistema urbano nacional y de mayor importancia económica para el país. En 2010, se reportaron un total de 20.116.842 de habitantes en una superficie de 7.866,1 km2, lo que representaba una densidad media urbana de 160,1 habitantes por ha (SEDESOL et al., 2012). Concentraba 18 % de la población del país, contribuía con 23 % del PIB nacional y 84,41 % de su PIB provenía de la actividad terciaría (Muñiz et al., 2015), datos que muestran la importancia socio-demográfica y económica de esta zona. Está conformada por las 16 delegaciones del Distrito Federal, 59 municipios del estado de México y un municipio de Hidalgo.
Aunque en el tema migratorio, se ha hecho referencia a la redistribución de la población hacia ciudades medias y la perdida en las grandes, en general, los estados pertenecientes a esta Zona Metropolitana cuentan con una importante dinámica demográfica, son considerados de reciente incorporación al proceso migratorio (a nivel internacional) y, en 2014, se encontraban entre las 10 entidades que concentraban 63 % de las remesas recibidas en México. Un ejemplo de esto es que para 2014, el Distrito Federal y el estado de México, ocupaban el cuarto y quinto lugar respectivamente en cuanto a montos recibidos a nivel nacional.
Valorando la importancia económica a nivel nacional de la ZMVM y su dinámica migratoria, el objetivo de esta investigación es presentar el panorama general de la migración internacional y el flujo de remesas de esta zona y los principales elementos socio- económicos y demográficos que ayudan a explicar la recepción de este recurso en las viviendas, pues por lo general, en regiones con mayores problemáticas económicas se hace alusión a algunas características socio-demográficas como la edad, el sexo, el número de hijos u otras contextuales como la presencia de zonas rurales, los niveles de marginación, entre otras. Con estos elementos y dada la mayor dinámica económica de la ZMVM, se podría esperar que los factores que explican la recepción de remesas, no necesariamente sean los mismos que se han visto en otras regiones del país.
Para cumplir con el objetivo propuesto, se utilizarán los datos de la encuesta intercensal de 2015 (INEGI, 2015), además de que se revisan varios trabajos interesados en las variables que explican la recepción de remesas en otros contextos. El documento se articula en cinco apartados. En el primero se discuten los conceptos de migración y remesas desde la perspectiva del desarrollo. En la segunda parte, se presenta una mirada sintética de la migración internacional y las remesas en México y algunos estudios enfocados en el proceso migratorio de la ZMVM; la tercera parte se enfoca a las características de las viviendas receptoras de remesas en la zona de interés; en el cuarto apartado se presentan los principales factores que permiten explicar la recepción de remesas en la zona, a partir de un modelo de regresión lineal logístico; y, para terminar, se presentan las consideraciones finales.
2. Migración internacional, remesas y desarrollo. Principales puntos de encuentro
La migración de carácter internacional ha sido entendida, por algunos autores, como el resultado de desequilibrios en el desarrollo económico y, desde otras perspectivas, como potenciador del crecimiento de las economías, principalmente en los lugares de origen (Palazuelos y Villareal, 2013). Esto dependiendo de las características de los contextos y las circunstancias históricas, desde las que se origine el proceso migratorio (Pardo, 2015).
Aunque en México cada vez se hacen más comunes los estudios que consideran como motivos para migrar, los relacionados con la violencia, elemento común en contextos como Colombia, donde se ha trabajado desde la perspectiva del desplazamiento forzado (Ruiz, 2006; Gómez, 2009) o motivos ambientales (Adamo, 2001; Dun y Gemenne, 2008), las razones económicas, continúan siendo un elemento importante para estudiar el fenómeno migratorio, lo que conlleva a que las remesas sean un componente significativo, si se quiere trabajar la relación entre migración y desarrollo.
Una de las principales problemáticas de la perspectiva de la migración como potencializador de desarrollo, de acuerdo con Delgado y Márquez (2007), es que se le da un peso mayor a la migración, como si se tratara de una ‹variable independiente› y como si las posibilidades de que la población migrante impulsara el desarrollo de sus comunidades, fuera totalmente dependiente de sus propias iniciativas, dejando de lado, como bien mencionan estos autores, la visión del desarrollo desde las dinámicas estructurales con impacto en multiespacios locales, nacionales, regionales y globales. Esta postura resulta relevante en la medida que se enfocaría en un desarrollo más allá de las condiciones socioeconómicas de la población involucrada en el fenómeno migratorio, lo que integraría cambios reales de carácter estructural e institucional.
Desde esta mirada del desarrollo, otros autores han propuesto alternativas para el análisis de la migración internacional. Cortés et al. (2007), construyen un modelo multidimensional que, desde la óptica transnacional, involucra elementos como las dimensiones del contexto (las características de los lugares de origen y la intervención política de los gobiernos), las dimensiones circulares (o la mirada transnacional a partir de la circulación de bienes materiales, capital social, cultural, etc.) y las dimensiones intermedias (o el impacto de las redes sociales transnacionales). Estas dimensiones buscan explicar las razones por las cuales no se le puede asignar exclusivamente el rol de generador de desarrollo al migrante como tal o al contexto desde el cual se migra, sino al conjunto de factores que están relacionados con el fenómeno migratorio.
Por otra parte, Lacomba (2005) hace referencia a cuatro posturas para analizar la relación entre la migración y el desarrollo: la migración genera desarrollo, desde la cual se considera el crecimiento económico que puede generar la migración a partir de las remesas como fuentes de ingreso y dinamización de la economía. Entre más migración, menos desarrollo, cuyo tema de interés es la fuga de cerebros y la dependencia económica que puede significar la recepción de remesas. Entre más desarrollo más migración, lo que generaría expectativas, movilidad e incorporación de los distintos colectivos al fenómeno migratorio; y por último, en cuanto más desarrollo, menos migración; en este caso se plantea que la población permanecerá en su lugar de origen siempre y cuando se trate de lugares con importante crecimiento económico. Desde esta última postura es que en esta investigación se plantea que, a pesar de que el lugar de origen tenga un gran dinamismo económico, como el caso de la ZMVM, sigue presentándose migración, por lo que las características de los jefes de hogar en viviendas receptoras de remesas, podrían ayudar a explicar lo que sucede en este contexto.
Considerando la importancia del contexto histórico del flujo migratorio, antes de analizar las características de las viviendas receptoras de remesas en la ZMVM, el siguiente apartado tiene como objetivo, presentar un panorama general del flujo migratorio que tiene como origen México y como principal destino, Estados Unidos.
3. El flujo migratorio México-EEUU
El flujo de mexicanos hacia EEUU es un fenómeno histórico. Distintas situaciones han facilitado o generado migración con este destino. Si se considera su antigüedad, se sabe que uno de los aspectos que originó migración hacia el vecino país fue la Revolución Mexicana. En dicho periodo se dieron diversos desplazamientos, principalmente por cuestiones de seguridad. Sin embargo, se entiende tradicionalmente como principal promotor de la migración hacia Estados Unidos el Programa Bracero(1), el cual, como respuesta a la escasez de mano de obra en el vecino país, debido a la segunda guerra mundial, buscaba facilitar a los agricultores y las compañías ferroviarias la contratación de miles de mexicanos necesarios para garantizar su producción (Vélez, 2002).
A partir de los años setenta, la migración hacia este destino, presentó modificaciones tanto en magnitud como en las distintas modalidades. Empezaron a incorporarse nuevos estados de origen, además de los tradicionales Zacatecas, Michoacán, Guanajuato, Jalisco, entre otros; y de destino, además de California, Texas, al igual que las rutas y los circuitos migratorios. De igual manera, se pasa de una migración temporal a una permanente, principalmente por el incremento de las restricciones para transitar por la frontera (Zuñiga et al., 2004). Los cambios mencionados no representan una ruptura de las características observadas anteriormente, sino la incorporación de nuevos elementos, lo que se hace evidente si se analiza la información sobre migración actual, pues a pesar de la crisis económica vivida en Estados Unidos en 2008, que dio pie a que se frenara el ritmo de crecimiento de la migración con origen en México(2), este destino aún se mantiene como el más importante para el país.
Las principales razones para que se haya dado el acelerado crecimiento mexicano en Estados Unidos fueron: los efectos de la Ley de Reforma y Control de Migración (IRCA, por sus siglas en inglés) que buscaba regularizar la migración indocumentada, además de otro tipo de actividades que buscaban controlar el volumen de población indocumentada; esta reforma también permitió que se llevara a cabo el programa de trabajadores agrícolas que benefició aproximadamente a 2,3 millones de mexicanos. Otro aspecto que favoreció el incremento de población mexicana en Estados Unidos fue el proceso de reunificación familiar, el cual se calcula que benefició aproximadamente a 1,6 millones de familias. También están las altas tasas de natalidad de la población mexicana, las cuales han generado un incremento considerable de población de origen mexicano residente en los Estados Unidos (Durand y Massey, 2003).
El crecimiento de la población nacida en México y residente en Estados Unidos fue de casi 46 % entre 1994 y 2010. Si bien se nota una tendencia ascendente de este flujo, a partir de 2007 se observa un cambio en la intensidad en el crecimiento, lo cual se ha asociado a la desaceleración económica de Estados Unidos y al incremento de las políticas antiinmigrantes en dicho país. A pesar de la disminución en la evolución del flujo, las dificultades para cruzar la frontera, el aumento de la violencia, etc., la migración hacia el vecino país continúa en la actualidad.
Los distintos cambios en el crecimiento de la población mexicana en Estado Unidos han significado diversos procesos de carácter económico, social, político y cultural, tanto para el lugar de origen, como para el destino de estos migrantes. En el campo económico, el envío de dinero a las comunidades de origen ha sido uno de los aspectos que más ha impactado a estas comunidades, presentando algunas tendencias y cambios a lo largo del tiempo. En el caso de México, los montos recibidos por concepto de remesas fueron en aumento desde 1995 a 2007, cuando se empiezan a observar distintas variaciones anuales, generadas principalmente por la crisis económica vivida en Estados Unidos. El mayor incremento se da a partir del año 2000, que coincide con el auge del fenómeno migratorio observado en México a partir de ese año.
El panorama presentado resalta las características de la migración internacional en México y las remesas recibidas a nivel general; no obstante, como se verá en los siguientes apartados, la dinámica de las remesas no es la misma para las distintas entidades federativas, lo cual está relacionado, entre otros aspectos, con los índices de intensidad migratoria y el impacto diferenciado por lugares de origen.
4. Migración en la Zona Metropolitana del Valle de México
El flujo migratorio México - Estados Unidos, aunque estuvo concentrado en algunas entidades federativas (Zacatecas, Michoacán, Jalisco, entre otras), en la actualidad prácticamente todos los estados se han incorporado a esta corriente migratoria (Palma, 2005). La Ciudad de México se caracterizó hasta 1970 aproximadamente, por una creciente inmigración. Después de este año se dio una desaceleración de este fenómeno y aunque en la actualidad continua recibiendo población, absorbe menos cada vez (Pérez, 2006). Sin embargo, mucha de la población que se desplaza de la Ciudad de México, se ubica en el estado de México, por lo que en lugar de hacer referencia a un freno del crecimiento poblacional de la Zona Metropolitana, se debe considerar la redireccionalidad de la misma, principalmente hacia municipios periféricos (migración intrametropolitana).
En la actualidad, la Zona Metropolitana del Valle de México se caracteriza por su dinamismo demográfico. Además del crecimiento de su periferia, la inmigración (de población proveniente tanto de otras entidades federativas como del extranjero) también cuenta con porcentajes considerables de población que migra hacia Estados Unidos. De acuerdo al Índice de Intensidad Migratoria de 2010 (CONAPO, 2010), de las entidades que conforman la Zona Metropolitana, el Distrito Federal cuenta con bajo índice (lugar 29 a nivel nacional), siendo las delegaciones de Tláhuac, Álvaro Obregón y la Magdalena Contreras las que presentan mayor migración; mientras que el estado de México, aunque cuenta con un índice bajo, muchos de sus municipios presentan altos índices migratorios.
En cuanto a la recepción de remesas, de acuerdo a los datos del Censo 2010, 1,17 % de las viviendas en el Distrito Federal son receptoras de este recurso, 1,5 % en el caso del estado de México (aunque algunos municipios cuentan con porcentajes entre 15 y 20) y Tizayuca, perteneciente al estado de Hidalgo, aproximadamente 1 %. Aunque estos porcentajes no son tan altos en comparación con otras entidades del país que tradicionalmente han hecho parte del fenómeno migratorio, éste es un recurso importante para las familias, el cual, en la mayoría de los casos, se ocupa en la satisfacción de las necesidades básicas (alimentación, vivienda, salud, etc.). No obstante, el caso de la ZMVM llama la atención, por su papel en la dinámica económica del país, la cual se ha concentrado en el sector terciario, y aunque ha sido promotora de una gran inmigración hacia dicha zona en años anteriores, esto no ha significado que la población no participe en la migración internacional y en la recepción de remesas. Considerando estos elementos, se presentará una mirada a las características socio-demográficas de las viviendas receptoras de remesas y se determinarán los principales factores que ayudan a explicar la recepción de este recurso en dicha zona.
5. Características socio-demográficas de las viviendas receptoras y no receptoras de remesas en la Zona Metropolitana del Valle de México
Las características socio-demográficas se reunieron en dos grupos, seleccionando las que pudieran incidir en la propensión de una vivienda a recibir remesas. El primer grupo está conformado por aquellas que refieren a los principales aspectos del jefe de hogar(3), como son: sexo, edad, estado conyugal, escolaridad, condición de actividad, entre otras. El segundo grupo, se refiere a las características del hogar, tales como: área de residencia (rural-urbana), tamaño del hogar, viviendas con integrantes menores de 12 años o con mayores de 65 años, tenencia de la vivienda, recepción de beneficios del gobierno o jubilación, entre otras.
A nivel general, una de las principales características de las viviendas receptoras de remesas es su mayor proporción de mujeres jefas de hogar, lo que suele asociarse con el predominio de la migración masculina y, por lo tanto, de una mayor presencia de mujeres que asumen la jefatura de estos hogares. El predominio de migración masculina es más característico de flujos más recientes, pues al presentarse un patrón mas consolidado, suele hacerse más visible tanto la migración femenina, como la reunificación familiar. Esta mayor proporción de mujeres jefas de hogar, residentes en viviendas receptoras de remesas, en comparación de lo que sucede en viviendas no receptoras, se da también en el caso de la ZMVM (Cuadro 1).

Esta variable, también analizada en otros contextos mexicanos, como el caso de Chiapas (Peláez et al., 2012), ha sido utilizada en estudios que refieren a los cambios en los roles de género derivados de la migración. En algunos casos, se ha hecho referencia a la autonomía que adquieren las mujeres al convertirse en jefas de hogar y administrar las remesas enviadas por los esposos. En otros, se ha mencionado que dicha autonomía se le atribuye más a la ausencia del hombre que al control que ellas tienen sobre las remesas, pues a pesar de la distancia, los hombres continuan distribuyendo los ingresos y los gastos familiares (Rosas, 2005).
En cuanto a la edad de los jefes de hogar, a nivel general, se observa en los receptores de remesas, una mayor concentración en edades más envejecidas (50-54 años y 65 y más), en relación a los no receptores, lo que desde otros estudios se ha denominado ‹Reciprocidad diferida› y que refiere a los hogares donde los hijos migrantes, responden por las obligaciones económicas de sus padres a través del envío de remesas, mientras que estos últimos fungen como jefes de hogar en el lugar de origen (Canales, 2005). Este mismo concepto está relacionado con el estado conyugal, pues estos jefes, dependientes económicos de sus hijos, pueden ser viudos o divorciados. Para la ZMVM, la mayor concentración entre los unidos se da entre los no receptores (66,5 % no receptores, 53,6 % en los receptores), mientras que las proporciones son más altas en los jefes no unidos receptores de remesas.
En relación a la escolaridad, un primer aspecto a considerar es la mayor proporción de jefes de hogar residentes en viviendas receptoras de remesas con niveles bajos de escolaridad. En el caso de los receptores por ejemplo, 6,3 % de los jefes de hogar no cuentan con ninguna escolaridad, porcentaje que disminuye a 3,6 % entre los no receptores, mientras que en los niveles de secundaria, preparatoria o licenciatura y más, se observa mayor proporción de jefes no receptores de remesas. Estas diferencias en los niveles de escolaridad han sido analizadas por otras investigaciones para el caso de México (ver por ejemplo Vega y Huerta, 2008), encontrando de manera similar, menores niveles de escolaridad entre los receptores de remesa.
En relación a la condición de actividad del jefe, para la ZMVM se puede observar una importante diferencia entre los receptores y los no receptores. Mientras casi 72 % de los no receptores trabajan, este porcentaje disminuye en los que si reciben remesas, lo cual podría estar indicando que las remesas, más que un ingreso adicional para la vivienda, resultan ser el salario que el jefe del hogar dejó de ganar en el origen y que llega a la vivienda, en forma de remesas. Para México, se han estudiado casos como el del estado de Chiapas, donde se hace referencia a las remesas como ingreso sustituto del salario (Peláez et al., 2012).
Sobre el tipo de actividad desempeñada por los jefes de hogar, en el caso de la ZMVM no se encuentran diferencias sustanciales entre los receptores y los no receptores. En ambos grupos, la mayor concentración de actividades se da entre los jefes de hogar que se desempeñan como profesionales, administrativos o técnicos. Por otra parte, quienes laboran como comerciantes o prestadores de servicios, se agrupan principalmente entre los receptores de remesas. Por último, aunque la variable que refiere a si el jefe del hogar habla una lengua indígena no muestra diferencias considerables, principalmente porque las entidades que pertenecen a la ZMVM no presentan proporciones importantes de dicha población, se observa una diferencia de casi 3 % adicional entre los jefes receptores de remesas.
Sobre las características del hogar, se observa en el cuadro 2 que algunas no presentan diferencias entre los receptores y los no receptores de remesas. Tal es el caso de aquellas que refieren a la clase y al tipo de tenencia de la vivienda, además de la que alude al área de residencia (rural-urbana). Está ultima, por tratarse de la zona metropolitana, casi la totalidad de la población se encuentra en áreas urbanas, aunque en otros estudios se ha manifestado una mayor propensión a recibir remesas en zonas rurales (Vega y Huerta, 2008). Este tipo de características que no muestran diferencias considerables entre los grupos de interés para la ZMVM, pero que han sido relevantes como factores explicativos de remesas en otros contextos, pueden tener relación con las condiciones económicas del caso de estudio.

En relación al tamaño del hogar, aunque para ambos casos más de la mitad de población de interés se concentra entre los que tienen entre 1 y 3 habitantes, llama la atención la mayor concentración de viviendas con más de 7 integrantes entre los receptores. Esta variable se relaciona con el tipo de hogar, por lo que también para este caso, se presenta una mayor concentración en los hogares ampliados entre los receptores.
Otra característica sobresaliente es la presencia de población dependiente en los hogares (niños y adultos mayores), principalmente porque la migración es una estrategia familiar de los hogares para mejorar las condiciones económicas, por lo que quienes suelen desplazarse se encuentran, en la mayoría de los casos, en edades laborales, mientras que la población dependiente permanece en el origen, a menos que se trate de estrategias de reagrupación familiar. En el caso de la ZMVM, la diferencia entre los receptores y no receptores de remesas en cuanto a la presencia de menores de 12 años es tan sólo de 2,7 %, mientras que en el caso de la población mayor de 65 años, la proporción es mayor entre los receptores. La presencia de integrantes económicamente dependientes en el hogar, implica además otro tipo de gastos relacionados con salud y educación, lo que podría verse manifestado en otros usos para las remesas como la inversión en infraestructura de las viviendas, el ahorro, entre otros.
Sobre otros ingresos en la vivienda fueron consideradas las variables: recepción de beneficios del gobierno y la percepción de pensión o jubilación. La primera fue incluida porque puede ser un indicativo de pobreza, ya que son los más pobres o vulnerables los que tienen acceso a estos recursos. Mientras que la segunda es reflejo de mayor proporción en edades más avanzadas. En este sentido, los receptores de remesas suelen recibir más apoyos por parte del gobierno (12,9 % más jefes de viviendas receptoras de remesas, en comparación con los no receptores); mientras que, en cuanto a la pensión, también se observa una mayor recepción de este recurso entre los jefes de viviendas con remesas.
Por último, aunque no es muy frecuente que se analice la presencia de extranjeros en las viviendas receptoras de remesas, dado que en México en general y en la ZMVM en particular, se ha incrementado la presencia de población extranjera en los últimos años, en este caso se quiso considerar esta variable y, aunque la mayoría de jefes son nacionales, se observa una proporción importante entre los receptores de remesas.
6. Determinantes asociados a la recepción de remesas
El cuadro 3 presenta los resultados del modelo de regresión logístico que tiene como objetivo predecir la propensión de recibir remesas en las viviendas de la ZMVM. En este caso, se utiliza un modelo de regresión para eventos raro(4), dado que la recepción de remesas en la zona de interés es un evento poco común. Es importante aclarar que fueron excluidas del modelo aquellas variables que no resultaron significativas. En el caso de las características del jefe de hogar no se incluyó la ocupación; mientras que de las variables relacionadas con las características de la vivienda, no se tomaron en cuenta: el área de residencia, el número de integrantes por hogar, la clase de vivienda y, la recepción de pensión o jubilación. Además, la variable que refiere a escolaridad se tomó continua (años de escolaridad) y no por niveles.

El sexo y la edad del jefe del hogar son características socio-demográficas que afectan significativamente la recepción de remesas en las viviendas de la ZMVM. En específico, si el jefe del hogar es mujer, aumenta la propensión a recibir remesas en 60 %, en relación a las viviendas con jefatura masculina; mientras que la edad es una variable que disminuye la propensión. Estos resultados guardan relación con lo señalado por trabajos como el de Peláez et al., (2012) para el caso de Chiapas, donde a mayor edad, menor propensión a recibir remesas.
Dentro de los distintos estados conyugales de los jefes de hogar considerados en esta investigación, el único que no resultó significativo fue la unión libre, el estar casado o separado aumenta la probabilidad de recibir remesas (en 10,6 % y casi 28 %, respectivamente), mientras que el ser viudo, disminuye la propensión a recibir este recurso en 9,5 %, lo cual es contrario a lo manifestado por Canales (2005), quien señala la importancia de las remesas en los hogares donde los jefes son adultos mayores y en muchos casos viudos, y que los hijos son quienes se encargan de sus gastos económicos.
En cuanto al nivel educativo, en otros contextos se ha encontrado que a mayor escolaridad de los jefes de hogar, hay una menor propensión a recibir remesas (Vega y Huerta, 2008), lo cual sucede también en el caso de la ZMVM, donde por cada año de escolaridad del jefe, la probabilidad a recibir remesas disminuye en 2 %. Otra característica importante de los jefes de hogar es su condición de indígena. Aunque la ZMVM no es considera una región con alta población indígena(5), en este caso, que el jefe del hogar hable una lengua indígena, aumenta la propensión a recibir remesas en 13,2 %. Otra condición importante entre los receptores de remesas es la de extranjero. Para el caso de la ZMVM, el que el jefe del hogar sea extranjero, aumenta en ocho veces la propensión a recibir remesas. En el caso de México en general y en la ZMVM en particular, ha aumentado en los últimos años la recepción de población extranjera, proveniente de distintos lugares de origen; sin embargo, más del 70 % provienen de Estados Unidos, por lo que en el caso de interés, puede tratarse de hijos de migrantes retornados y que continúan recibiendo remesas de otros familiares que se encuentran en Estados Unidos. Este es un tema interesante, que requiere mayor investigación con otro tipo de metodologías que puedan determinar las características de estas viviendas receptoras de remesas con población extranjera.
En relación a la condición de actividad, los resultados muestran que si el jefe de hogar trabaja, disminuye la probabilidad de recibir remesas en casi 39 %. En este sentido, Peláez et al., (2012) se refieren a la sustitución del salario por las remesas, lo que podría estar sucediendo en las viviendas de la ZMVM, lo que indicaría que no necesariamente se están incrementando los ingresos de las viviendas.
En cuanto a las características de las viviendas, destaca que la presencia de población vulnerable (menores de 12 años y mayores de 65 años) presenta diferencias. Mientras la presencia de personas mayores de 65 años, aumenta la probabilidad de recibir remesas en 24,3 %, pero si se trata de menores de 12 años, la disminuye en 5 %. En cuanto a la tenencia de la vivienda, la propensión a recibir remesas aumenta si se trata de una vivienda rentada o prestada (en 16,8 % y 6 % respectivamente), en relación a quienes cuentan con una vivienda propia. El tipo de hogar también es una variable significativa para explicar la recepción de remesas en la ZMVM. Para este caso, el que se trate de un hogar ampliado, aumenta la propensión a recibir remesas en 65,3 %, tomando como categoría de referencia el hogar nuclear; de igual manera, la recepción de ingresos por parte del gobierno, también incrementa dicha propensión en 68 %.
Con base en los resultados del análisis estadístico presentado se puede concluir que no todas las características de los jefes de hogar o de las viviendas incluidas en el modelo resultan estadísticamente significativas, ni su efecto sobre las remesas es el esperado. Concretamente, el modelo permite concluir que las viviendas con mayor propensión a recibir remesas son aquellas en las cuales los jefes de hogar son mujeres que no trabajan, residentes en viviendas rentadas o prestadas, con presencia de población adulta mayor, en hogares ampliados y que además cuentan con ingresos recibidos por programas gubernamentales. De igual manera, las condiciones como la de indígena o la de extranjero, aumentan la propensión a recibir remesas. Por otra parte, cabe señalar que si bien hay aspectos en las viviendas que podrían parecer determinantes importantes de la recepción de remesas, en el caso de la ZMVM, presentaron resultados diferentes a los esperados, como la condición de viudez del jefe del hogar o la edad del jefe del hogar.
7. Consideraciones finales
A pesar de su importante dinámica migratoria en la ZMVM (migración interna, intrametropolitana, internacional y retorno), y aunque no forma parte de las zonas de mayor expulsión de población hacia el extranjero, las entidades que la conforman sí figuran entre aquellas que reciben mayores montos a nivel nacional, lo que hace interesante el estudio de las particularidades de las viviendas que reciben remesas en dicha zona.
En este sentido, lo que se pudo observar es que, aunque se presentan algunos elementos novedosos (el aumento de la propensión de remesas cuando los jefes de hogar son indígenas o extranjeros), en general, las características de las viviendas son similares a otros contextos mexicanos analizados en otras investigaciones; aun cuando se trata de la zona con mayor dinámica económica del país.
Sobre las causas migratorias a nivel general, para el caso mexicano, han predominado las relacionadas con temas económicos (desempleo, bajos salarios, entre otros); sin embargo, pareciera que las condiciones económicas de los lugares de origen, no son el elemento más importante, si se analizan las características de los receptores de remesas. Lo cual hace necesario fijar la mirada en otro tipo de factores, como los aspectos sociales o culturales en los lugares de origen. En el caso de México, la migración es un proceso histórico, que se hace más evidente a partir de los años cuarenta con el programa Bracero y que a pasar de las crisis económicas vividas en el vecino país, las cuales han afectado también a México, la migración continua, aunque los flujos de dinero se hayan visto afectados, lo que puede indicar que aunque los factores económicos son importantes, en México, tal vez se puede hablar de una cultura de la migración, que se ha ido pasando de generación en generación y que se acompaña de otros factores que pueden facilitar los desplazamientos: compartir frontera con Estados Unidos, redes sociales, mejores salarios en el destino, etc.
Es importante entonces considerar que aunque se trate de una zona económicamente desarrollada o no, no se le puede asignar exclusivamente el rol de generador de desarrollo a la migración, sino al cúmulo de factores antes mencionados que están relacionados con el fenómeno migratorio. Por lo que independientemente de que la migración se origine en una zona altamente desarrollada, la relación entre migración y desarrollo, no es inmediata.
Con este escenario, es necesario entonces plantearse futuras investigaciones que consideren la migración internacional y las recepción de remesas no sólo a nivel de la ZMVM en particular, sino que puedan considerar las características del país a diferentes escalas (estatal, municipal, local), teniendo en cuenta los lugares de origen; o, por otra parte, realizar estudios de tipo cualitativo que permitan incorporar otro tipo de elementos, que tanto las encuestas sobre migración como los censos no contemplan, pero que pueden referir a las causas específicas de la migración y por lo tanto a las características de quienes reciben las remesas.
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Notas