1.- Editorial

El Instituto de Geografía y Conservación de Recursos Naturales, adscrito a la Facultad de Ciencias Forestales y Ambientales, de la Universidad de Los Andes, Mérida Venezuela, cumplió 60 años de vida académica (2019). Su fundación ocurre en febrero de 1959, paralelamente con la irrup- ción de la democracia en Venezuela, después de estar unos cuantos años bajo una férrea dictadura militar. Desde su origen, lo ambiental fue uno de los temas más acuciantes que han marcado su largo transitar durante estos 60 años. Los severos problemas asociados con la deforestación, claramente perceptibles en los Andes centrales de Venezuela, desde mediados del pa- sado siglo XX, pero también los análisis de los procesos de ocupación del territorio y todo el contexto que los rodea (poblamiento, sistemas urbanos y rurales; levantamiento de información básica), estudios asociados con la geomorfología y suelos; enfoques geohistóricos, sólo por mencionar los más relevantes, siempre han estado en el centro de atención de los investigadores que hacen vida en nuestro instituto.
Si bien durante las primeras década de su existencia la investigación se cobija bajo los preceptos de la geografía francesa, entiéndase estudios regionales en los que prima la descripción y una subsecuente síntesis geo- gráfica, orientados además a que los resultados fuesen de utilidad para la planificación, con el transcurrir de los años otras influencias aparecen y comienzan a generar inquietudes que apuntan a ir más allá de la descripción, sin dejarla de lado, pero que pretenden incorporar como preocupaciones de investigación temas que dicen más con respecto a satisfacer una aspi- ración siempre latente: formular teorías. Es la irrupción en el Instituto de la revolución cuantitativa, de los modelos espaciales, pero también de las teorías vinculadas con el estructuralismo marxista: teoría de la dependencia, teorías del subdesarrollo.
Pero, aun cuando las desigualdades espaciales, explicadas desde el mo- delo de acumulación capitalista, fueron un eje articulador para contribuir con la definición del espacio geográfico venezolano como un sistema in- tegrado por ecosistemas tropicales y estructuras socioterritoriales, éstas no se constituyeron en los aportes dominantes, pues el mundo académico ya andaba bajo la sombra de la globalización y de la geografía humanista.
En tiempos más recientes observamos que en el Instituto se dan la mano los estudios regionales clásicos, los que tienen en los modelos su norte y enfoques eclécticos, por lo que estamos en presencia de una pluralidad de desarrollos conceptuales y metodológicos, en los que resaltan la retomada de los estudios ambientales, el desarrollo local, la ordenación del territorio, gestión de riegos, geoturismo, las nuevas ruralidades, geografía cultural, sistemas de información geográfica. Todos ‘básicos’ y ‘aplicados’.
La Revista Geográfica Venezolana nace con el Instituto. Sus padres fundadores sabían que un instituto sin un órgano divulgativo no tendría como estar en el escenario nacional e internacional, pues no muchos sabrían que se estaba haciendo en materia de investigación en nuestro Instituto; cuáles eran (y son) nuestras contribuciones al conocimiento de la geografía nacional –y regional, pero también de la geografía en tanto que ciencia. Es por ello que nuestra Revista cumple también 60 años. Desde su primer número (1959) hasta el ultimo [60(2) 2019] mantener la periodicidad ha sido su principal batalla, además de preocuparse por la calidad de lo que se publica. Ella es un ejemplo de constancia, dedicación y entrega de todos los que en toda su historia han estado al frente en calidad de editores. Todos los que hemos tenido esta responsabilidad sabemos que la mejor forma de mostrar lo que hace (o ha dejado de hacer) un instituto de investigaciones es ojear su Revista. Ella muestra su historia y su compromiso con la geografía.
A pesar de la crítica situación por la que atraviesa nuestra Venezuela, y como su fiel espejo, nuestras universidades, cada vez que el Instituto está de aniversario, pero sobre todo cuando ese cumpleaños es para marcar toda una vida de aportes al conocimiento de la geografía del país, los que han tenido y tienen la responsabilidad de dirigir los destinos del Instituto, siempre han sido muy celosos al momento de celebrar. Este 60 aniversario no fue la excepción. Con muchas dificultades, pero con la entereza que nos caracteriza, para este 60 aniversario se estructuró una programación que se inicia con el foro “Una mirada al Instituto de Geografía: retos y desafíos” (6 de mayo, 2019). La intención con este foro fue discutir hacia dónde vamos, mucho más en estos tiempos en los que la incerteza es lo que domina al futuro inmediato. Seguimos después con la presentación del libro “Temas y problemas de la Geografía Humana”, editado bajo los auspicios de la Universidad Nacional de Colombia y en el que dos de las contribuciones son de autoría de inves- tigadores del Instituto; luego, se le rindió un homenaje a los 60 años, pero de la Revista Geográfica Venezolana.
Especial significación tuvo para todos nosotros la presentación del pro- yecto “Imagen del Instituto de Geografía”. Luego de 60 años, se refresca su imagen y nos presentamos ante el mundo académico a través de nuestras redes sociales.
Sin duda ninguna, lo ambiental, tema transversal en la historia del Ins- tituto, no podía deja de estar presente. Es así como, el 9 de mayo, se abre toda una reflexión sobre este asunto y hacia dónde se dirige Venezuela en este sentido. Esta semana aniversario cierra con actividades lúdicas, tan necesarias para la academia como el desarrollo del saber.
Finalmente, y en el marco del aniversario (Instituto y Escuela), se rea- lizó entre el 29 y 30 de julio el ‘I Conversatorio de Geomorfología Aplicada’, dedicado a la memoria de los profesores Marbella Dugarte, Carlos Ferrer, Leonel Vivas, Oswaldo Cabello y Antonio Luis Cárdenas, todos del área de geografía física, y cuyos aportes al conocimiento de la geomorfología fue de un valor inestimable.
Si en 2019 cumplimos 60 años, no tenemos ninguna duda de que el Ins- tituto y su hija predilecta, la Escuela de Geografía, también de aniversario, pero cinco años menos, tienen por delante una larga y frutífera vida, a pesar de los amargos y tristes momentos por los que están transitando, no solo estas instituciones sino todas las universidades autónomas venezolanas. La entereza de toda la comunidad geográfica de la Universidad de Los Andes es la garantía de futuro.
Notas