2.- Artículos / Papers

División financiera del trabajo en sistemas de pagos en Argentina y Brasil

Financial division of labor at payment system in Argentina and Brazil

Villy Creuz
Argentina

División financiera del trabajo en sistemas de pagos en Argentina y Brasil

Revista Geográfica Venezolana, vol. 60, núm. 2, pp. 430-445, 2019

Universidad de los Andes

Recepción: 01 Junio 2018

Aprobación: 01 Febrero 2019

Resumen: El texto propone discutir cómo la economía de dos ciudades latinoamericanas, São Paulo y Buenos Aires, a partir de un nuevo fenómeno técnico-financiero, recibe los cambios dentro de los sistemas de pagos, en especial, con la adición de nuevas tecnologías vinculadas a Internet, al comercio digital y al uso de celulares. La pro- puesta central fue identificar los nuevos actores financieros y sus participaciones en la división del trabajo a partir de los circuitos de la economía urbana, evidenciando algunos de los nexos entre diferentes tipos de actores sociales en las ciudades.

Palabras clave: ciudades, circuitos de la economía urbana, finanzas, economía monetaria digital.

Abstract: The proposal of this paper is discussing how the economy had been affecting by a newfangled phenomenal technical-financial at those cities: São Paulo and Buenos Aires. These cities receive the transformation of payment system, in special, with the addition of new technologies, e-commerce, cell phones, Internet and all digital retail transformed the division of labour. The central proposal was recognize the new financials actors on the upper economic circuit and your participation on labour divisions. In this sense, we pretend to put in evidence the nexus between different kinds of social actors in the cities.

Keywords: cities, urban economy circuits, financials, digital economic monetary.

1. Introducción

La división financiera del trabajo es fundamental para la comprensión de la actual economía urbana. Nuestro análisis comprende el sistema urbano a partir de (dos) circuitos económicos, cuya especi- ficidad adviene de distintos grados de capital, tec- nología y organización. Si bien existen solamente dos circuitos, también participan en las ciudades actividades complementarias a la división del tra- bajo hegemónica: es el circuito superior marginal. Esa porción del circuito superior está constituida por un conjunto de actividades que trabajan con tecnologías modernas, pequeños capitales, escasos créditos productivos y organización menos com- pleja. Se vinculan muchas veces con empresas del circuito superior, aunque también pueden ofrecer al mismo tiempo productos o servicios a la pobla- ción con bajos ingresos. En el movimiento de los dos circuitos se podría considerar, por una parte, que el circuito superior esta constituido por grandes empresas y compañías nacionales y extranjeras y por grandes grupos de negocios e inversión y, de otra, que el circuito inferior está formado por actividades o individuos con bajos grados de ca- pital, trabajo intensivo y reducida organización. Dentro del subsistema financiero de pagos, la producción de nuevas actividades es resultado de la diversificación y modernización de los servicios. Se trata de los llamados gateways1, plataformas y carteras virtuales como PayPal, Prisma Medios de Pago, PagSeguro, Braspag y otras. En tal sentido, la generación y apropiación de plusvalía financiera, asociada a la información, amplía su pujanza en ciudades como Buenos Aires y São Paulo.

En este contexto, el artículo señala algunas manifestaciones de una nueva división del trabajo vinculada a las finanzas, a través de la especiali- zación de servicios de pago del circuito superior utilizados en las ciudades por todo el conjunto de actores sociales. Por esa razón, la pregunta es: ¿cuáles son los actores involucrados en esa nueva división social y territorial del trabajo, y cuáles son sus manifestaciones más visibles?

El texto está dividido en una introducción y tres apartados: el primero hace un breve recorrido por nociones de geografía, urbanización y economía. El segundo señala los contenidos de ciencia, téc- nica e información en la operación de actividades vinculadas a los pagos y realización de operaciones digitales, describiendo algunos de estos actores y mostrando cómo realizan sus tareas. El tercer apartado examina cómo el consumo digital creció en los últimos años a partir del aumento de la publicidad y del uso de aparatos de comunicación como smartphones, tabletas y computadoras, fo- mentando lo que proponemos denominar economía monetaria digital. En las consideraciones finales haremos una síntesis sobre cómo se vinculan los dos circuitos de la economía urbana.

2. Complementariedades entre ciudad, trabajo y economía

La creación de nuevos canales de pago redefinió los procedimientos involucrados, lo que produjo una ampliación y una nueva etapa del fenómeno financiero en la dinámica del territorio. En tal sentido, las finanzas son precedidas por el fenó- meno técnico. El “problema es ante todo técnico. Si éste se presenta con otras variables, la tecnología es el factor dominante” (Santos, 2004: 136). El uso de tecnologías estimuló la concentración de poder en actores del circuito superior de la economía urbana (Santos, 2004; Silveira, 2016), creando al mismo tiempo nuevas relaciones de necesidad e interdependencia entre los actores del circuito superior marginal e inferior.2

Los circuitos de la economía son subsistemas de producción, distribución y consumo de una ciudad. Todas las cosas que constituyen la ciudad, formas geográficas y acciones sociales, son parte del sistema urbano. La ciudad, como totalidad, supone la idea de copresencia. En otras palabras, actores y actividades conviviendo y compartiendo relaciones de necesidad y cooperación.

Para Anthony Giddens (2003: 75), quien con- sidera la idea de copresencia a partir de los in- dividuos, “las características sociales de copresencia están apoyadas sobre la espacialidad del cuerpo”. La esencia de lo que constituye una ciudad es el conjunto de actores sociales copresentes, o sea, hombres, instituciones y empresas juntos. Cada uno de estos actores posee un proyecto individual que, a través de su capacidad de actuar, define proyectos y destinos colectivos. En las palabras de Alfred Schultz (2008: 284), hay “un mundo de mis contemporáneos, con quienes no participo biográfica- mente en una relación cara a cara, pero con quienes comparto un sector del tiempo que me permite actuar sobre ellos y a ellos actuar sobre mí”.

La idea de que la ciudad es “al mismo tiempo, una innovación en la técnica de dominación y en la organización de la producción” (Singer, 1985: 15) supone la interdependencia entre los factores de producción y la vida de actores sociales copresen- tes. En efecto, no basta describir las formas pues, en palabras de Bachelard (2001: 2), “la descripción de las formas es más fácil que la descripción de los movimientos”. Es imperioso, por lo tanto, encon- trar el movimiento siendo hecho, o mejor dicho, el territorio siendo usado (Santos, 2000). El “territorio son formas, pero el territorio usado son objetos y accio- nes, sinónimo de espacio humano, espacio habitado” (Santos, 1994: 16). En este contexto, la ciudad es, como propone Harvey (1985: 41), un medio cons- truido, resultado de la producción que adviene del trabajo a partir “de un limitado entramado de elecciones de condiciones de vida”.

La vida de una ciudad está constituida, entre otras cosas, por nexos en la economía urbana, “siendo el poder de cambio lo que permite ocasión a la división del trabajo, la extensión de esta división debe estar siempre limitada por la extensión de aquel poder o, en otras palabras, por la extensión del mercado” (Park, 1976: 37). El estudio de la urbanización a través de la economía política configura un espectro de interpretaciones del espacio geográfico. Uno de los aspectos novedosos de la globalización es que la producción, la distribución y el consumo son traspasados por el sistema financiero.

A partir del sistema financiero, el circuito superior pauta proyectos colectivos con el apoyo del Estado y define nuevas prácticas de consumo. Estudiamos cómo las grandes compañías finan- cieras, entre ellas PayPal, Prisma Medios de Pago, PagSeguro, Braspag y otras, aumentan sus grados de poder e influencia en la división social y territo- rial del trabajo en dos ciudades latinoamericanas: Buenos Aires3 y São Paulo4.

Dentro de las nuevas tareas de intermediación financiera, presenciales y virtuales, los pagos pue- den ser realizados por medio de sucursales del circuito superior marginal, es decir pequeños comercios (kioscos, farmacias, casas lotéricas y otros) en el medio construido que ejercen funciones transferidas por las empresas del circuito superior.

3. Estructura organizacional del sistema digital y electrónico de pagos

La actual red tecnológica de transmisión de in- formación posibilita la aceleración de flujos fi- nancieros. Si las órdenes advienen del circuito superior, el uso del dinero es realizado, casi sin excepción, por todos los actores sociales. Estos usos transforman el dinero en una mercadería con costos y valores desiguales, y la ciudad se convierte aún más en un gran mercado. Por ende, la noción marxista según la cual “el capital no es una cosa, sino un movimiento” (Godelier, 1973: 213) es más verdadera en la globalización gracias a la acelera- ción de los flujos de capital, introduciendo nuevos mercados a la economía urbana. La hegemonía de la circulación (Chesneaux, 1983) es una mani- festación del período en el cual distintos lugares se interconectan a través de la información, del capital y de las mercancías. Algunos autores an- glosajones utilizan el concepto redes globales de producción (global production networks - GPN) para designar una división internacional del trabajo más compleja que la de periodos anteriores. La “interconexión natural del mundo económico lleva a la ampliación de la fragmentación de la producción y del consumo” (Coe y Hess, 2013: 4-9). Según Martin Franz (2010: 318): “el enfoque GPN es un marco de análisis de redes complejas de relación e investigación de las diferentes escalas de estructuras territoriales y de organización de esas redes de firma, internamente y externamente a la empresa”.

La actual velocidad de los flujos monetarios abrió un importante mercado, en las ciudades, a las empresas que operan y garantizan la seguridad de los procesos de envío, captación y transmisión de informaciones y dinero. En las palabras de Daniel Hiernaux-Nicolás (1996: 91), “la gran ciudad permite la integración de la población como actores productivos, pero también permite la extensión de la producción a la esfera de la reproducción, imprimiendo una lógica única a la vida social”. En ese sentido, el territorio se vuelve más corporativo (Santos y Silveira, 2001)5 al ser utilizado por empresas del circuito superior que pueden recapitalizar sus recursos y reinvertir en capitales financieros.

El novedoso tipo de trabajo del sistema financie- ro ejercido en las ciudades, como Buenos Aires o São Paulo, involucra pequeños actores en la prestación de servicios bancarios, direccionando y coordinan- do la producción de plusvalía. El sistema técnico permite a las actividades financieras la concen- tración y centralización del control del dinero. Sin embargo, esa concentración posee manifestaciones solo aparentemente desconcentradas de órdenes, es decir, pocos actores tienen la regencia de las diversas marcas a partir de grupos de inversión.

La interdependencia de objetos técnicos concre- tos6 (Simondon, 2007) instaló una mayor comunica- ción entre sistemas de pagos digitales. La ingeniería de datos es utilizada por empresas como PayPal, PayU, Mercado Pago, PagoMisCuentas, PagSeguro, además de otros sistemas de operaciones de crédito y pagos por débito bancario directamente en las cajas de ahorro o cuentas corrientes. Los actores sociales que manejan y ofrecen esas tecnologías de información instantánea son bancos, sistemas de pagos online, prestadores de servicios financieros, comercios, redes minoristas y cadenas de servicios de diversos rubros.

El advenimiento de Internet posibilitó el sur- gimiento de un comercio electrónico a través de ventas de pasajes, productos deportivos, decora- ción, electrodomésticos, automóviles, materiales de construcción, herramientasy ropas.Surge,por lo tanto, lafunción de gateways, es decir,plataformas que operan como terminales para el uso de tarjetas de crédito, manteniendo interfaz directa con los ad- quirientes.Estos últimos son empresasresponsables del proceso de captación y almacenamiento de los datos de las tarjetas de los clientes. Algunos de ellos en Brasil y Argentina son Redecard, Cielo, Getnet, Elavon, Global Payments, First Data, Stone y Prisma Medios de Pago. Estos actores facilitan el proceso de circulación financiera porque se comunicancon las marcas globales de tarjetas de crédito, como Visa, MasterCard, Hipercard, Diners Club y Amex. La ingeniería de los pagos produce una com- pleja red de cooperación entre actores sociales con alto grado de organización, tecnología y ca- pital. Sin embargo, todo el sistema tiende a ser sostenido a través de las ventas en comercios y establecimientos de servicios y de la relación de estos actores con los bancos, con los adquirientes y sus situaciones de crédito. Toda esa repartición de tareas genera al mismo tiempo un gran mo- vimiento en la economía, potencializado por la digitalización monetaria.

Proponemos denominar economía monetaria digital a ese fenómeno de digitalización de ope- raciones bancarias y financieras, ya que crea flu- jos de capital entre actores sociales por medio de tecnologías de información, transmitiendo dinero y estableciendo círculos de cooperación7 en la economía urbana. Empresas que realizan ventas de productos o de servicios en el comercio electrónico utilizan gateways como plataformas para recibir los pagos.

Los gateways que integran la economía mo- netaria digital están insertos en el conjunto de empresas denominadas Fintech por el mercado y la prensa8. El proceso de realización de un pago, a través de una tarjeta de crédito o débito, empieza cuando el cliente envía los datos de la tarjeta por medio de una computadora, celular o tableta.

En Brasil, Visa, el adquiriente más utilizado, tuvo un aumento de transacciones, entre 2008 y 2016, de más de 100%. Para MasterCard, el se- gundo más utilizado, el aumento es de casi 173% en el volumen de transacciones. En Argentina, el consumo a través de tarjetas se expandió como consecuencia de la normativa de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP)9 que deter- mina que los comercios están obligados a ofrecer el pago con tarjeta de débito. Esa normativa es un intento de disminuir la evasión fiscal y posibilitar el consumo sin dinero en efectivo. El resultado es también la ampliación de la participación de los gateways en el mercado urbano. Por esa razón, “son primero los datos tecnológicos y, a continuación, los datos organizacionales […] que ordenan el proceso de concentración” (Santos, 2004: 138).

Parece claro que el crecimiento del circuito superior de servicios de pago es concomitante a la utilización de nuevos instrumentos. Según datos del Banco Central de la República Argentina, el aumento de más del 9% del número de titulares de tarjetas de crédito, entre diciembre de 2014 y marzo de 2017, señala la mayor inserción en el mercado financiero de actores sociales. Si aumenta el consumo de servicios financieros también se incrementa la demanda. Hoy los gateways crean senderos de información financiera necesarios para la formación de una economía monetaria digital. Entre estos actores, señalaremos algunos de los más importantes presentes en Buenos Aires y São Paulo.

Braspag, integrante del grupo Cielo desde 2011, trabaja en el desarrollo del gateway de pagos, en el uso de tokens –sistemas de seguridad contra fraudes– operaciones conocidas como checkout de compras y conciliación de datos de pago. Esa empresa brasileña vuelve disponibles diversas formas de pago: tarjetas de crédito de todas las marcas, boletos bancarios y online, y pagos a través de Internet banking. Perteneciente desde 2009 al grupo brasileño Silvio Santos, MundiPagg es bas- tante similar a Braspag y también es un gateway de pagos a partir de una herramienta especializada en el procesamiento online de pagos.

Otra importante empresa de pagos es Ayden, cuyos servicios están presentes en casi todos los lugares del mundo. En Brasil, es responsable por los pagos de Netflix, Magazine Luiza, Gol Líneas Aéreas, Azul Líneas Aéreas, Facebook, Flores On- line, Uber, iFood, Netshoes, Adidas, Hotel Urbano, 99 Servicio de Transporte, Easy Táxi, Arezzo, Wine. com.br, entre otras. De acuerdo a los datos publi- cados por la firma, en Brasil se procesa el 40% de todas las ventas digitales en Latinoamérica. Las ventas en la banca minorista online, en 2015, fueron de cerca de 20 mil millones de dólares.

Hace ya cierto tiempo, los brasileños adopta- ran la tarjeta de crédito para operaciones de bajos costos, utilizando también el pago a través de bo- letos bancarios cuando no disponen de cuentas en bancos y realizan compras online. Eso significa que la inserción en el sistema financiero no es solo mediada por cuentas activas en un banco.

PagSeguro es otra firma de gran importancia en el mercado brasileño de pagos online. Posee diversas herramientas para el comercio electrónico, pero también para establecimientos comerciales físicos. En 2007, el Grupo UOL adquirió BRPay y dio origen a PagSeguro. Desde ese año, la empresa introdujo diversas otras formas de pagos, como tarjeta prepaga para compras minoristas y el dispositivo de lectura de tarjeta llamada moderninha. Esa producción de objetos técnicos concretos financieros es una manifestación de la hipertelia técnica, es decir, que el objeto desempeña una finalidad demasiado específica sin dar lugar a otros usos.

A diferencia de otros adquirientes y gateways, PagSeguro no cobra alquiler de tales dispositivos, sino que los vende. El valor de éstos es de U$S 258,0010 y se puede pagar en seis cuotas. Sin em- bargo, en entrevistas11 en la ciudad de São Paulo, los comerciantes mencionaron que no hay una atención eficiente al cliente cuando ocurre un problema con el aparato. Por ello, algunos pre- fieren pagar el alquiler de otras redes, como Rede o Cielo, garantizando sus ventas con tarjetas de débito y crédito. Esos dispositivos se comunican también directamente con celulares que poseen la aplicación de PagSeguro12. En este caso no es necesario el uso de una tarjeta de crédito o dé- bito para realizar operaciones. PagSeguro opera ventas presenciales y digitales. El sistema digital direcciona el comprador al sitio de la empresa donde puede elegir el medio de pago: tarjeta de crédito, débito o boleto.

La información del pago es transmitida por la empresa a los adquirientes, confirmando el pago. A continuación, PagSeguro vuelve a transmitir la información al minorista o al comercio virtual autorizando la venta. La tasa a pagar por esa ope- ración es el 3,99% del valor total del producto o servicio más R$ 0,40. Además, si el vendedor ofrece la compra en cuotas, el servicio financiero ofrecido por PagSeguro se encarece en 2,99% mientras las cuotas estén activas, es decir, si son seis cuotas, durante estos seis meses cobrarán más el 2,99% del valor total de la tarifa financiera.

En ese sentido, Costas Lapavitsas (2009: 6) seña- la que “la financiarización en los años 2000 se vinculó a la renovación de los trabajadores, mientras hubo paralelamente una transformación organizacional de los bancos”. Las empresas que producen nuevas mediaciones bancarias a través del sistema de pago son excelentes ejemplos de esa transformación. En efecto, la contabilidad de las actividades del circuito superior marginal, con reducidos vo- lúmenes de capital, queda bajo la temporalidad de la organización del circuito superior. En otras palabras, el tiempo rápido de éste garantiza la plusvalía a sus operaciones, imponiendo plazos, normas y órdenes a la circulación del capital en el circuito superior marginal e inferior. Los peque- ños negocios no pueden trabajar con los tiempos rápidos del gran capital. En el caso del uso de las tarjetas de crédito y débito, el tiempo para reci- bir los pagos referidos a sus ventas es otro costo incorporado en los servicios de pago. De hecho, el control del tiempo de pago es realizado a través de la mediación de gateways y adquirientes. Son éstos quienes establecen plazos y precios.

En la circulación del capital a través del uso de las tarjetas de débito y crédito, por una parte, el pequeño comercio demora cerca de 28 días hábiles para recibir el dinero de su venta, incluyendo el costo del servicio agregado. Por otra parte, el cliente paga la factura de la tarjeta en hasta 30 días. Así, los bancos y las empresas de tarjetas manipulan flujos de caja entre operaciones financieras, or- denando los tiempos de pagos y cobros entre los prestadores de servicios o comercios y los actores que consumen. El juego de aceleración de una parte y de retraso de otra es una manifestación de la fuerza del circuito superior.

En el caso de PagSeguro, el comercio adhe- rido demora 30 días en cobrar si la operación es abonada con tarjetas de crédito. Los comercios pagan 3,19% en un solo pago y 3,79% en pagos en cuotas. Para operaciones de débito, tarda un día para recibir el pago, abonando 2,39% por el valor total de la transacción. En ese sentido, el crédito de las tarjetas es una mediación de tiempo y de flujo de caja establecido por el circuito superior. De hecho, es una especie de socialización del ca- pital con el trabajo de las actividades del circuito superior marginal y con el consumo de los actores sociales del circuito inferior.

La socialización capitalista se expande en el territorio a través de la acción del circuito superior que puede regir el flujo del capital y los tiempos de su circulación por medio un sistema de objetos instalado en las ciudades.

El poder del circuito superior se basa, sobre todo en ese caso, de pagos e intermediación finan- ciera, en la organización y la capacidad de mane- jar informaciones, desde la venta de sus servicios monetarios a los comercios y el consumo de los clientes, garantizando altas ganancias. Mientras el circuito superior acelera el flujo de capital en estado puro por medio de la intermediación, si- multáneamente, retrasa el tiempo de circulación monetaria a los demás actores. Según Maurizio Lazzarato (2013: 53), “toda innovación financiera no tiene más que una finalidad: objetivar el futuro para poder disponer de él de antemano”.

En ese mismo orden de ideas, señalamos la presencia de otro actor: maxiPago. La empresa fue fundada en 2001, pero en el 2014 fue adquirida por Rede, antigua Redecard. Es una firma global presente en Brasil, Chile, México y Colombia. De origen brasileño, trabaja con tecnología estadou- nidense para uso en América Latina.

De modo similar, el uso de gateways en Argen- tina reconoce un nuevo momento en la división del trabajo urbano para operar con tarjetas. Sin embargo, el dinero en efectivo es muy utilizado en la formación socioespacial argentina, produciendo una importante cantidad de billetes y utilizándolos en el pago de cuentas, supermercados, compras online, entre otros. Por ello, la participación del mercado extrabancario fue funcional al sistema bancario nacional con la participación de empresas como GIRE S. A. (Marca Rapipago) y Western-Union (Marca Pago Fácil), (Creuz, 2015).

El uso de gateways e intermediarios no tiene todavía una regulación específica; por ende, se deja al mercado la distribución de tareas y funciones entre actores sociales con un más alto grado de organización, capital y tecnología. La ausencia de regulación permite la concentración de poder en el sistema financiero. Según Wierba y López (2011: 121), “el carácter facultativo del dispositivo le- gal vigente ha facilitado la ausencia de esa actividad regulatoria” en el país.

No obstante, en 2016, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) señaló la posición dominante de la empresa Prisma Medios de Pago en el mercado de pagos electrónicos, evi- denciando el monopolio en procesamiento de la tarjeta Visa. Prisma Medios de Pago dispone de una integración con los principales bancos (privados y públicos), pero también domina los segmentos de red de cajeros y pagos (Banelco) y pagos online (PagoMisCuentas). Esa influencia en el mercado de pago crea barreras a la entrada de nuevos actores.

Según los datos publicados por el Banco Central de la República Argentina en 2016, existen seis principales empresas de tarjetas: cuatro con el sistema bancario (Visa, MasterCard, Credencial y Cabal) y otras dos que operan en un sistema donde el emisor coloca sus propias tarjetas (Diners y American Express).

Existen aproximadamente 42 millones de tar- jetas en circulación en Argentina, que correspon- den a un volumen de crédito al consumo de U$$ 1.225.000. Dentro del país, el único adquiriente13 de Visa es Prisma, configurando un monopolio de operaciones financieras: “el mecanismo ‘oligopólico’ favorece el nacimiento de empresas privilegiadas aún en el seno de una misma actividad” (Labini, 1966: 128). Además, Prisma procesa todas las transacciones de Visa. Por su parte, Visa concentra el 60% de los negocios con tarjeta de crédito.

Son catorce bancos los dueños de Prisma. Sus principales accionistas son Galicia, Santander Río y BBVA Francés, los cuales son también emiso- res de tarjetas Visa. En efecto, esto deriva en una triple integración de oligopolio: banco, emisor de tarjeta y adquiriente-procesador. La empresa también es dueña de diversas marcas de servicios financieros como la red de cajeros Banelco, con más de 6.000 puntos en el país, y la red LaPos, que capta y transmite los datos de las tarjetas en los comercios, virtuales y físicos. Es un sistema utilizado también en las obras sociales prepagas, con el uso de sistema de terminales.

Otra marca de Prisma es PagoMisCuentas, un servicio de la red Banelco, a través del cual son realizados pagos de facturas de servicios e impues- tos, de tarjetas de crédito, de compras realizadas por Internet y de recargas de celulares, utilizando para eso diferentes canales como Home Banking, sitio de PagoMisCuentas, cajeros automáticos de la red Banelco, celulares con la red Banelco Mó- vil y también canales de pago en efectivo como FullPago, Fullcarga, Pago Express, Carga Virtual, Tarjeta Nevada, Banco Comafi y Banco Galicia.

Hoy es un hecho que los bancos generan nuevas formas de negocios para evitar la atención al públi- co dentro de sus sucursales. En ese mismo orden de cosas, el comercio digital apunta a expandir su mercado con el creciente uso de Internet en los domicilios y celulares14, ofreciendo al mismo tiempo un uso generalizado de carteras virtuales. A través de una entrevista a un empleado de Prisma, vimos que los valores por cada operación realizada son de uno o dos pesos argentinos por factura o servicio cobrado. Además, el 70% de los pagos en Argentina suele ser realizado en efectivo y el 30% restante es digital. No obstante, esta situación está sufriendo una acelerada transformación en los últimos años.

Una marca que también integra Prisma es Todo Pago, una plataforma que permite pagar y cobrar en Internet con todos los medios de pago, ofreciendo también cuotas. Los medios de pago habilitados son tarjetas de crédito (American Ex- press, MasterCard, VISA, Cabal, Diners); tarjetas de débito (Visa Débito y Cabal Débito) y también por medio del Pago Electrónico Inmediato (PEI). Argentina vivencia una importante acelera- ción del consumo a través de Internet. Uno de los agentes que más impulsan esas nuevas moda- lidades de consumo es Mercado Pago. Se trata de una plataforma que realiza y recibe pagos a través de tarjetas de crédito, débito o boletos, operando como una cartera virtual del Grupo Mercado Li- bre, de origen argentino y presente en diversos países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Uruguay, Paraguay, Portugal y otros.

De acuerdo a comunicados de la empresa, el servicio de pago online de Mercado Pago es lí- der en Argentina, operando también en países vecinos, donde el 46% de personas que integran ese mercado optan por esa plataforma. Durante el primer semestre de 2015, el volumen total de pagos realizados por ese medio superó los US$ 2.243 millones en la región, un 55% más que en el mismo periodo del año anterior. Ese dato in- dica una aceleración en la transformación de las formas de consumo. Esa aceleración no es sólo un dato técnico, sino un dato de la política de las empresas del circuito superior.

En esa dirección, PayPal es otro gran actor so- cial con función financiera, ejerciendo la función de gateway entre compradores y vendedores, y utilizando distintas formas de pago online: tarjetas de crédito, débitos bancarios, monedas digitales como Bitcoin y pagos en comercios físicos por medio del uso de la aplicación PayPal Mobile.

Así, PayPal se convierte también en una cartera digital, aumentando la capilaridad de la economía monetaria digital. En el conjunto de países donde opera, tiene 210 millones de cuentas activas. De acuerdo con datos de la empresa, 55 mil firmas utilizan el sistema. Entre las de más grande porte en Brasil, mencionamos Casas Bahia, Ponto Frio, Supermercados Extra, Uber, Latam Líneas Aéreas, Gol Líneas Aéreas, Azul Líneas Aéreas, Ingresso. com y Netflix. Otras firmas de menor tamaño y organización adhieren al servicio de pago de PayPal, incluso pequeños comercios que pasan a integrar el comercio digital, como tiendas de flores, pa- naderías, confiterías y otras ramas productivas.

En el mercado argentino, la llegada de PayPal tiene relación con el Banco Comafi, un agente financiero y de respaldo. Por lo demás, PayPal se benefició de la demanda de 16 mil pequeñas actividades y profesionales independientes que podríamos asociar al circuito superior marginal: desde profesores hasta desarrolladores freelancers, que pasan a ser clientes del Banco Comafi para ofrecer la plataforma de pago de PayPal para sus productos o servicios.

De ese modo, PayPal vincula al consumo del circuito inferior y los servicios superior marginal a un flujo internacional de dinero. En ese sentido, el circuito superior capitaliza el flujo monetario local. A través de la asociación entre la empresa de procesamiento Nubi, Banco Comafi y PayPal, algunas empresas pueden vender al exterior y recibir el dinero por medio de ese banco.

Este nuevo acontecimiento transforma las escalas de los aconteceres15 (Santos, 2000) en la economía urbana argentina. La información trasciende los lugares con acontecimientos que producen una nueva división local del trabajo. De acuerdo con datos de Nubi ya existen 86 mil co- mercios adheridos al servicio de PayPal en el país. PayU es otra empresa de pagos presente en América Latina. Entró al mercado brasileño y argentino a través de la compra de Pagoonline y DineroMail. En 2014, las empresas brasileñas Bcash y Fcontrol se separaron de Buscapé Company y ahora pertenecen al Grupo Napster Ltda., con el nombre PayU. Ésta también es un gateway que, en Brasil, está adherida a más de 40 mil comercios, minoristas y empresas de comercio electrónico, al tiempo que 7 millones de personas utilizan sus servicios. En general, los clientes pueden pagar por medio de las tarjetas MasterCard, Visa, Hipercard, Elo, Diners Club y American Express.

Además, el boleto bancario también es una modalidad bastante difundida entre los usuarios del sistema. La tasa del servicio cobrado al co- mercio es el 3,49% del valor de la venta más R$ 0,40 por operación. Si la transacción es por boleto bancario, el valor es de R$ 3,00 por operación con el pago en tres días. Si el pago es adelantado a los comercios, por necesidad de flujo de dinero, se agrega casi 2% del valor de la operación.

PayU-Argentina cobra casi 4% y $3 pesos más del comercio que realiza una venta. Sin embargo, para empresas que superen el movimiento de 500 mil pesos por mes, el valor cobrado es negociable. Entre las que utilizan PayU en Argentina están: Groupon, Avianca Líneas Aéreas, Booking.com, Mary Kay, Linio y Nu Skin.

Eso significa que el volumen de negocios ga- rantiza un menor costo de operación, formando una especie de economía de escala dentro del sistema financiero. Cuanto mayor sea el volu- men de negocios, menor es el costo del servicio, ofreciendo ganancias a las empresas del circuito superior e imponiendo cargas más pesadas a las empresas del circuito superior marginal e inferior. La producción de esa nueva forma de economía de escala en el sistema financiero amplía la distancia entre los actores sociales con la autopropulsión del circuito superior.

En trabajo de campo con comercios y emplea- dos de los gateways, en Argentina, vimos que la mayoría de los pagos por bienes y servicios están entre $1.500 y $1.700. De acuerdo con PayU, en 2016, aproximadamente un 80% de las transacciones procesadas en Argentina fueron realizadas con tarjetas de crédito y débito. Por su parte, los pagos en efectivo, asociados a empresas como Rapipago y Pago Fácil, tuvieron una participación de cerca de 16%.

El mercado de pago ofrece un mosaico de po- sibilidades en transacciones, ampliando el con- sumo en los circuitos de la economía urbana y, en especial, en la porción marginal del circuito superior con minoristas vinculados al mercado de transacciones monetarias digitales, tarjetas, ventas online y uso de telefonía móvil para comprar y vender productos y servicios.

4. Demandas crecientes del consumo digital

El hecho de que las personas puedan comprar por medio de dispositivos como computadoras, celulares y tabletas aumentó la velocidad del flujo de dinero y del consumo. Empresas del subsiste- ma financiero de pago estiman que hoy más de 440 millones de personas en el mundo utilizan el celular para pagar la cuenta de restaurantes o compras en el supermercado.

El uso de celulares, tabletas y notebooks para operaciones de compra y venta fomenta una di- visión del trabajo en el sistema financiero, en la cual la mediación de informaciones financieras es realizada por gateways e intermediarios creán- dose, al mismo tiempo, prácticas de consumo en la economía urbana realizadas a través de canales digitales. Son nuevos vasos comunicantes entre los dos circuitos.

Por ello reforzamos la noción de economía monetaria digital, pues ese fenómeno se refiere a transacciones electrónicas y transmisión de al- goritmos a partir de criptografías que aumentan los flujos de mercancías y moneda y, por lo tanto, redefinen las relaciones de necesidad y recipro- cidad entre actores sociales.

Para Peter Sloterdijk (2006: 5), “la tecnología podría ser considerada de este modo como una forma de acelerar la aparición de resultados”. Son resultados con diversos matices pero, en el caso de las grandes empresas del circuito superior de la economía, el corolario es la extracción de plusvalía por medio de procedimientos técnicos que reduzcan costos, mano de obra y transfieran riesgos a actores con menor poder. En ese sentido, es inquietante el planteo que ya hacía Gino Germani (1969: 76) sobre América Latina: “En términos generales, las causas que han producido la ruptura […] consisten en la aceleración de algunos procesos de modernización”. La aceleración de la transformación de los objetos cambia también las relaciones inheren- tes al modo de producción. En palabras de Jesús Martin-Barbero (2003: 28), “la aceleración del cambio de los objetos se proyecta también hoy sobre las ideas y las costumbres, los gustos y los estilos”. Hay toda una esfera de la vida cotidiana que corresponde a las formas de trabajar y consumir. Éstas sufren alteraciones con la emergencia de nuevos modos de acción social mediados por el uso de objetos. Esa manifestación contemporánea del fenóme- no técnico (Santos, 2000) garantiza a los actores hegemónicos, en términos de Antonio Gramsci (1972), el dominio sobre todos los demás actores sociales. En palabras de Ray Hudson (2005: 18), “las limitaciones estructurales son más poderosas cuando son hegemónicas: surten efecto porque se han con- vertido en factores determinantes incontestables del comportamiento cotidiano”.

En ese sentido, los nuevos matices del fenóme- no técnico son causa y consecuencia de círculos de cooperación más densos, cuya profunda cohe- rencia interna fomenta la creación de discursos en la sociedad que apuntan a la creación de más modernidad, más concentración de poder y, en definitiva, más riqueza en las manos de pocos acto- res. Esa tendencia ensombrece elementos de una economía urbana socialmente más equilibrada.

5. Consideraciones finales

Estamos ante una nueva configuración de los fac- tores de producción vinculados a la prestación de servicios financieros en los lugares, que ofrece medios de circulación de bienes y servicios con rapidez a través de redes de la transmisión de infor- mación y órdenes. En ese sentido, Buenos Aires y São Paulo a partir de sus particularidades mediadas por sus respectivas formaciones socioespaciales, reciben los vectores que llegan a través de la in- formación y que abastecen el motor único de la división internacional del trabajo. Los pequeños actores de esas dos ciudades trabajan y participan de esa repartición planetaria de producción basada en las finanzas.

De esa combinación de factores resulta una división social y territorial del trabajo controlada por bancos. Éstos poseen el comando de las ac- ciones porque son propietarios de la totalidad o de gran parte de las empresas que ejercen nuevas funciones financieras como gateways o interme- diarios. Asimismo, los bancos se asocian a los ad- quirientes: MasterCard, Visa, Amex, Diners Club, etc. Los adquirientes, a su vez, tienen vínculos con empresas de tecnología móvil como Samsung, Apple y Google.

Por consiguiente, los bancos ordenan la re- partición del trabajo financiero, aunque las fibras técnicas del periodo ofrezcan nuevas coherencias en los factores de producción, como el fenómeno que señalamos de la economía monetaria digital. La economía urbana está cargada de más altos grados de organización, capital y modernización tecnológicas, produciendo ciudades con actores vinculados a las funciones financieras, mientras se amplía al mismo tiempo la desigualdad. Por lo tanto, las ciudades son grandes mercados al sistema financiero con demandas de todos los actores sociales.

7. Referencias citadas

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Notas

1. Alexander Sergio Evaso (2006: 51) plantea la diferencia entre Intranet y Extranet y el papel de los gateways: “Del punto de vista más general, Intranet consiste en una red privada, separada por firewall (protocolos de seguridad) del resto de Internet, a través de gateways, o también físicamente separada de Internet, constituyendo una red paralela. Por lo tanto, una Intranet puede o no usufructuar la infraestructura de Internet, siempre que utilice la misma tecnología (protocolos) de la gran red mundial. El objetivo central de una Intranet es garantizar fluidez a las informaciones entre las unidades de una organi- zación cualquiera y que pueden estar dispersas o no por el territorio”.
2. María Laura Silveira (2016: 85-86) reconoce “la creciente relevancia del sistema finan- ciero. En función de la profusión de instituciones financieras, redes comerciales que ofre- cen servicios bancarios, firmas de seguros y de envío de remesas, entre otras, la expansión del sistema financiero más allá del sistema bancario transforma la estructura del consumo y de la producción, la oferta de crédito, la cantidad y la velocidad del dinero en circulación y fortalece los oligopolios, a partir del aumento y la concentración de los lucros y la inte- gración de la economía en escalas más amplias”.
3. Según el Gobierno de la Ciudad de Buenos (2017), la superficie de la Ciudad ronda los 200 km² y su perímetro es de 60 kilómetros. Más de tres millones de habitantes residen en ella. La densidad es cerca de 15.000 habitantes por kilómetro cuadrado, de los cuales el 74,5 % de las viviendas de la Ciudad son departamentos. Poco más de la mitad de los hogares (50,6%) es propietario de la vivienda y el terreno que ha- bita, y el 35,2% es inquilino. El 4,9% son piezas de pensiones, hoteles, inquilinatos o conventillos y construcciones no destinadas a viviendas. Los hogares porteños se caracterizan por ser poco numerosos: el tamaño medio es de dos personas. La mayoría están integrados por menos de tres miembros (63%).
4. La técnica (el sistema de objetos interdependientes) y su tendencia a la universali- dad reafirman el sentido sistémico de las acciones de grandes grupos de inversio- nes y bancos con capitales internacionales distribuidos por el planeta. São Paulo tiene formas materiales específicas dentro de un país cuyas normas, red técnica, formación cultural, estructura del modo de producción y de fuerzas productivas definen el modo de operar de los actores sociales. La previsión a fines de 2016 indi- caba una población de 12.038.175 habitantes en un área de 1.521 km². La región metropolitana tiene cerca de 20 millones de habitantes con más de 39 municipios (IBGE, 2010).
5. El uso corporativo del territorio puede ser definido como el uso realizado por ac- tores hegemónicos, en el cual instalan lógicas ajenas a los intereses de todos los demás actores. En ese sentido, “a medida que grandes empresas arrastran, en su lógica, otras empresas, industriales y agrícolas, y de servicios, y también influyen fuertemente en el poder público […], no es exagerado afirmar que estamos ante un verdadero régimen de la vida económica y social, y de la dinámica territorial, realizado por un número li- mitado de empresas. Así, el territorio puede ser adjetivado como territorio corporativo, del mismo modo que las ciudades también pueden ser llamadas ciudades corporativas” (Santos y Silveira, 2001: 291).
6. Según Gilbert Simondon (2007: 67), “La concretización da al objeto técnico un lugar intermedio entre el objeto natural y la representación científica […] y el objeto técnico concreto […] se aproxima al modo de existencia de los objetos naturales, tiende a la cohe- rencia interna, a la cerrazón del sistema de causas y efectos que se ejercen circularmente en el interior de su recinto y, lo que es más, incorpora una parte del mundo natural que interviene como condición de funcionamiento y forma parte de este modo del sistema de causas y de efectos”.
7. Círculos de cooperación son formados por actividades que establecen relación de complementación y, por lo tanto, grados de dependencia en la ejecución de sus actividades.
8. El término fintech es adoptado por revistas y periódicos especializados al referirse a las empresas que participan del sistema financiero con altos contenidos de tecno- logía. El problema del uso de ese término es que incluye una enorme cantidad de actores sin señalar sus funciones dentro del proceso de generación y apropiación de plusvalía financiera, ni tampoco refleja la inserción de estos actores en la divi- sión del trabajo. Por ello, el término economía monetaria digital expresa mejor el vínculo con la circulación de capital a través de empresas de pago y la participación de empresas de intermediación financiera, basadas en altos grados de tecnología, información y formas de organización.
9. De acuerdo con AFIP, “quienes realicen en forma habitual la venta de bienes para con- sumo final, presten servicios de consumo masivo, realicen obras o efectúen locaciones de cosas muebles, deberán aceptar tarjetas de débito como medio de pago, así como también tarjetas prepagas no bancarias u otros medios equivalentes, entendiéndose que deberán brindarles a los clientes la posibilidad de realizar las operaciones de pago a través de ter- minales POS”. Información extraída de: http://www.afip.gob.ar/debito/comerciosY- monotributistas.asp
10. En Brasil, el dólar vale cerca de 3,20 reales. En Argentina, cerca de 20 pesos. Datos de febrero de 2018.
11. Entrevistas semi-estructuradas realizadas, entre 2014 y 2017, en diversas áreas de la ciudad de São Paulo: Santo Amaro, Pinheiros, Butantã, Capão Redondo, Itaquera e Tucuruvi.
12. En Brasil, la Agencia Nacional de Telecomunições (http://www.anatel.gov.br/dados/ destaque-1/283-movel-acessos-maio) publicó que en el país están activas 242,1 mi- llones de líneas móviles. La proyección de población del país, según el Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, es de 207. 962. 111 (http://www.ibge.gov.br). En ese sentido, hay más de 30 millones de líneas más que el número de habitantes en el país.
13. El substantivo es empleado en países como Brasil y Argentina para designar acti- vidades que procesan operaciones con las tarjetas de crédito y débito en tiendas físicas o digitales.
14. De acuerdo con el diario Clarín, de 13 de marzo de 2017: “En los últimos años, el smartphone se convirtió en uno de los dispositivos primarios de la vida de las personas. En Argentina, el 67% de quienes acceden a Internet lo hacen desde dispositivos móviles y el 63% navega a diario”. Información extraída de: https://www.clarin.com/sociedad/ triplico-anos-cantidad-argentinos-celular-inteligente_0_S1638nVox.html
15. Son tres tipos de aconteceres, como propone Milton Santos (2000): el jerárquico, el complementar y el homologo. Señalamos el acontecer jerárquico que no se realiza sin los comandos locales cuya lógica es global. El acontecer jerárquico es resultado de la concentración de capital, organización y tecnología en actores sociales capa- ces de producir acontecimientos en el planeta, cuyas manifestaciones se combinan localmente con las especificidades de cada formación socioespacial y los lugares que los reciben.

Notas de autor

Universidad de Buenos Aires / CONICET
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