PRESENTACIÓN
VARIABLES SOCIOEMOCIONALES Y BIENESTAR PSICOLÓGICO EN PERSONAS MAYORES
VARIABLES SOCIOEMOCIONALES Y BIENESTAR PSICOLÓGICO EN PERSONAS MAYORES
International Journal of Developmental and Educational Psychology, vol. 1, núm. 2, pp. 21-36, 2016
Asociación Nacional de Psicología Evolutiva y Educativa de la Infancia, Adolescencia y Mayores

Recepción: 05 Septiembre 2016
Aprobación: 01 Octubre 2016
Resumen: El estudio del bienestar es especialmente interesante en el caso de las personas mayores, situadas en un momento vital en el que la limitación de la vida en un sentido cuantitativo es más evidente, en el que la enfermedad y las disfunciones tienen más probabilidad de aumento, y en el que la calidad de los años de vida que quedan por vivir y su promoción es fundamental (Satorres, 2013). El bienestar psicológico es un concepto amplio que incluye dimensiones sociales, subjetivas y psicológicas, así como comportamientos relacionados con la salud en general, que llevan a las personas a funcionar de un modo positivo. El término felicidad es demasiado ambicioso; sin embargo el Bienestar Subjetivo Individual (BIS) permite medir el grado de felicidad o de satisfacción que, en términos generales, predomina en cada uno según su propio punto de vista. Por otro lado, el pensamiento constructivo, en sus distintas escalas y facetas, son en realidad variables socioemocionales que nos permite afrontar el mundo y la realidad. El grupo de investigación INDEPSI de la ULPGC ha realizado un estudio para relacionar estos dos constructos (pensamiento constructivo y bienestar subjetivo individual) en un grupo con edades comprendidas entre los 57 y 87 años, (n=96) que reciben estudios universitarios para mayores, usando para ello el Inventario de Pensamiento Constructivo Emocional (Epstein, 2012) y el cuestionario BIS-HERNAN (Hernández, 1996 y 2000) que mide distintos aspectos de la felicidad. Los resultados nos indican que los factores por los que se atribuye la felicidad y la infelicidad son de distinta naturaleza; que existen diferencias significativas (p<0.05) entre la valoración de la felicidad pasada y futura en comparación con la actual, y que tener un buen afrontamiento emocional y poca suspicacia son predictores significativos de la felicidad.
Palabras clave: pensamiento constructivo, bienestar subjetivo individual, personas mayores, variables socioemocionales, felicidad.
Abstract: The study of well-being is especially interesting in the case of the elderly, located at a vital time when limiting life in a quantitative sense is more evident, in which the disease and disorders are more likely to increase, and in which the quality of life years left to live and their promotion is essential (Satorres, 2013). The psychological well-being is a broad concept that includes social dimensions, subjective and psychological as well as behaviors related to health in general, that lead people to work in a positive way. The term happiness is too ambitious; however the individual subjective well-being (BIS) allows to measure the degree of happiness or satisfaction that, in general terms, predominates in each according to his own point of view. On the other hand, the constructive thought, in their different scales and facets, are in reality variables socio emotional functions which enables us to face the world and reality. The research group of the ULPGC INDEPSI has conducted an investigation to relate these two constructs (constructive thought and subjective wellbeing individual) in a group with ages between 57 and 87 years (n=96) who receive university studies for older, using for this purpose the inventory of constructive thought emotional (Epstein, 2012) and the questionnaire BIS-HERNAN (Hernández, 1996 and 2000) that measure different aspects of happiness. The results indicate that the factors that attaches the happiness and unhappiness are of a different nature; that there are significant differences (p<0.05) between the valuation of the past and future happiness in comparison with the present and that having a good emotional coping and little suspicion are significant predictors of happiness.
Keywords: constructive thought, individual subjective well-being, elderly, variables socio emotional functions, happiness.
Como antecedente a este estudio, y tal y como plantea Satorres (2013), es sabido que la psicología se ha dedicado tradicionalmente al estudio de la patología y la enfermedad mental, con un descuido de aquellos aspectos positivos, tales como la satisfacción, el optimismo, el bienestar o la felicidad, de forma tal que no se ha tenido en cuenta los beneficios que éstos pueden tener para las personas. Con el auge de la Psicología Positiva (Seligman, 1998; Seligman y Csikszentmihalyi, 2000), se produjo un cambio en el foco de atención, centrándose también la psicología en las cualidades o virtudes que funcionen como amortiguadores de la adversidad consiguiendo un mayor bienestar y una mejor calidad de vida y (Haydée y Ramón-Florenzano, 2003).
Casi de la misma manera los enfoques de análisis del envejecimiento, por costumbre, habían puesto el foco de atención casi exclusivamente en las variables referidas al estado de salud, (Satorres, 2013) centrándose en medidas que especificaban las patologías y el nivel de deterioro como elementos clave para el estudio de las personas mayores (Fernández-Mayoralas et al., 2003, Zamarrón, 2006). También es cierto que en los últimos años se ha generado un especial interés por conocer el bienestar de las personas mayores, debido principalmente al aumento de las expectativas de vida de la población mayor en los países desarrollados (Ortiz y Castro, 2009). Sin embargo, el fenómeno del envejecimiento avanza con extraordinaria rapidez también en los países en desarrollo (Mikulic, Caballero y Aruanno, 2014).
Como hemos dicho anteriormente, el estudio del bienestar es especialmente interesante en el caso de las personas mayores, situadas en un momento vital en el que la limitación de la vida en un sentido cuantitativo es más evidente, en el que la enfermedad y las disfunciones tienen más probabilidad de aumento, y en el que la calidad de los años de vida que quedan por vivir y su promoción es fundamental (Satorres, 2013). Por otra parte, desde un punto de vista teórico, es interesante el estudio de algunos factores que pueden afectar a los niveles de bienestar subjetivo, como son variables sociodemográficas, características individuales de atribución y de formas prototípicas de pensamiento.
Es conocido el fenómeno como paradoja del bienestar, que Mroczek y Kolarz (1998) definieron como “la presencia de niveles elevados de bienestar ante dificultades objetivas o factores de riesgo contextual o sociodemográfico que intuitivamente deberían predecir infelicidad” (p. 1333). Según Fernández (2013) pese al mayor número de amenazas y dificultades que las personas pueden experimentar en la vejez, se obtienen altos niveles de bienestar. Según diversos autores (Diener, Emmons, Larsen y Griffin, 1985; Lawton, 1996) la acumulación de experiencias vitales potencia en las personas la capacidad de mantener un balance adecuado ante sus emociones positivas y negativas, lo que conllevaría a mantener unos niveles adecuados de bienestar emocional (Fernández, 2013). Pero en España, Márquez-González, Izal, Montorio y Losada (2008) encontraron que las personas mayores presentaban niveles inferiores de satisfacción con la vida que las jóvenes (Fernández, 2013). Aunque puede suceder que estas diferencias se deban a los parámetros que han sido empleados para la evaluación (Fernández-Ballesteros, Fernández, Caprara y Botella, 2010). A partir de los años 90 del siglo pasado han crecido los trabajos de investigación que relacionan las emociones y la vejez (Esteba, Anray y Marrero, 2015) tanto en el ámbito de la psicología como de la gerontología (Fredrickson 2001, Lyubomirsky, King y Diener 2005), las cuales tienen como base que las emociones son las herramientas fundamentales de adaptación porque proporcionan el requisito básico para el aprendizaje; propician cambios que a su vez se asocian con formas de pensamiento idóneas para afrontar situaciones de la cotidianeidad. Las emociones, según Márquez González (2008), se encuentran en constante interacción, no sólo con el bienestar físico, sino con los procesos cognitivos, sobre la toma de decisiones, el razonamiento o la ejecución de tareas perceptivas, atencionales o de memoria (Esteba, Anray y Marrero, 2015).
Pero las emociones son el resultado evaluativo de un proceso cognitivo. Las emociones tienen su origen evolutivo como mecanismo de control para la interacción con otros miembros de la especie. Existen unos procesadores cognitivos que hacen disparar las respuestas emocionales para regular el comportamiento (Johnson-Laird, 2000). La interpretación cognitiva de los sucesos es gestionada por elementos simbólicos, que activan las variables socioemocionales, tales como los que forman los moldes mentales (Hernández-Guanir, 2010) y las distintas escalas y facetas de la teoría del pensamiento Constructivo del profesor Epstein (1998).
VARIABLES SOCIOAFECTIVAS: EL PENSAMIENTO CONSTRUCTIVO.
Las personas presentan un conjunto de características personales que afectan a la manera y efectividad con la que interactúan. Dichos rasgos podrían entenderse como una serie de predisposiciones, o formatos de pensamiento constructivo o destructivo, más o menos estables, que el individuo posee y que producen determinados sesgos en la manera de percibir y reaccionar ante su medio físico y social, impulsándole a actuar de un modo específico (Rodríguez, Rodríguez-Mateo y Luján, 2014). La aproximación cognitivo experiencial, basada en la teoría cognitivo-experiencial de Epstein (1998), ha revelado también el papel del optimismo y el pensamiento constructivo en el ajuste de las personas (Barón y Kenny, 1986). El pensamiento constructivo pretende ser una medida de la Inteligencia Experiencial o Emocional, en contraste con la inteligencia Racional (factor g), que se mide por los test de inteligencia tradicionales y que son buenos predictores, sobre todo, del rendimiento académico, pero no tanto de una amplia variedad de actividades en el mundo real, incluyendo el rendimiento en el puesto de trabajo.
La teoría cognitivo experiencial de Epstein (1994) operativiza lo que puede denominar inteligencia emocional o experiencial en determinadas escalas y facetas. Según Epstein, el ser humano produce pensamientos diarios automáticos de carácter constructivo o destructivo, tales pensamientos influyen en la interpretación que las personas hacen de los acontecimientos, sentimientos y conductas. Estos patrones de pensamiento, además, sesgarán los intentos de pensar racional y objetivamente.
Esta teoría a su vez guarda relación, en algunos aspectos, con el concepto de Inteligencia Emocional de Mayer y Salovey (1997). La teoría cognitivo-experiencial afirma que la gente se adapta a su entorno con la ayuda de dos sistemas de procesamiento paralelos e interactivos, el racional, que se puede cuantificar a través del CI, y el experiencial, relacionado con las emociones y que comprende, a su vez, a la inteligencia emocional, social y práctica. (Epstein, 1998). Es esta inteligencia experiencial la que equiparamos al pensamiento constructivo. Siguiendo a Epstein (1998), el pensamiento constructivo es un constructo teórico que hace referencia a los patrones de representación de la realidad que orientan la percepción, las emociones y, por tanto las acciones cotidianas; se emplea fundamentalmente para la solución de problemas y para la consecución de metas.
Dicho de otro modo, el pensamiento constructivo se refiere a la capacidad para relacionarnos con los demás de un modo efectivo y de forma satisfactoria (inteligencia emocional), solucionar problemas personales de una manera adecuada (inteligencia social) y la capacidad para solucionar eficazmente los problemas que surgen en la vida cotidiana (inteligencia práctica). De esta manera el pensamiento constructivo que hace referencia a la capacidad para reconocer las propias emociones y sentimientos, y al proceso de regulación y dirección consciente y voluntaria que de ellos se haga para la solución de problemas y para la consecución de las metas que cada individuo se propone, con el menor costo de estrés, mayor nivel de satisfacción personal y que resulten adaptativas en el medio social.
El pensamiento constructivo se evalúa, tanto en su puntación general como en sus diferentes escalas y facetas, a través del Test denominado Inventario de Pensamiento Constructivo (en adelante, CTI). El CTI es un útil predictor de muchas de las habilidades y reacciones adaptativas que no miden los test de inteligencia. Es un test jerárquicamente organizado en tres niveles de generalidad. Cuenta con una gran dimensión global y seis escalas principales. Al igual que la inteligencia general, el pensamiento constructivo es, al mismo tiempo, diferenciado e integrado. La escala global mide una tendencia muy general a pensar automáticamente de manera constructiva, semejante al factor “g” de la inteligencia racional. Está integrada por varias grandes habilidades (escalas), que a su vez, comprenden otras habilidades más específicas (facetas), tales como pensar positivamente, aferrarse a acontecimientos desafortunados del pasado, clasificar a la gente o a los hechos de modo categórico o pensar en formas que favorecen o dificultan una actuación eficaz.
EL BIENESTAR SUBJETIVO INDIVIDUAL.
El Bienestar Subjetivo es un concepto formado por otros dos conceptos, la felicidad y la satisfacción con la vida (Hernández, 1997, citado en Rodríguez-Rodríguez, 2014), descomponiendo a su vez la satisfacción en varios ámbitos: satisfacción personal, laboral, material y de pareja (Bermúdez, Álvarez y Sánchez, 2003, citado en Rodríguez-Rodríguez, 2014). Para realizar una definición acertada del Bienestar Subjetivo, hay que tener en cuenta varios rasgos que lo caracterizan; en primer lugar, la subjetividad, ya que depende de la interpretación y la evaluación que la persona haga sobre las distintas situaciones y la vida en general, así como la necesidad de registro de una serie de medidas positivas en un periodo determinado de tiempo de la vida (Hernández, 1997, citado en Rodríguez-Rodríguez, 2014). En este sentido, cabría hacer una clara distinción entre el Bienestar Subjetivo y el Bienestar Objetivo: el Bienestar Objetivo depende de la disposición o no disposición de recursos y bienes de diversos tipos, tales como la inteligencia, la edad o la vivienda; pero incluso ante las mismas condiciones de Bienestar Objetivo, dos personas tendrán un Bienestar Subjetivo distinto, pues éste depende directamente de la valoración subjetiva que la persona realice de sus bienes y sus recursos, así como de sus creencias y valores dominantes (Hernández, 1997, citado en Rodríguez-Rodríguez, 2014).
Este aumento de la importancia de la felicidad refleja que este concepto es uno de los objetivos más importantes a perseguir por el ser humano. Según un estudio realizado por Bermúdez et al. (2003), el Bienestar Subjetivo correlaciona positivamente con la Inteligencia Emocional, constituyendo ésta según Goleman “el conjunto de habilidades que implica el autocontrol, la persistencia, la capacidad para motivarse a sí mismo y para retrasar la gratificación” (Bermúdez et al., 2003, p. 31). Satorres (2013) encontró una alta relación obtenida entre las dimensiones más prototípicas del bienestar psicológico: crecimiento personal y propósito en la vida, así como entre dominio del ambiente y autoaceptación, reafirmando la idea de que la capacidad de controlar el ambiente puede estar altamente relacionada con la percepción que el sujeto mayor tiene de sí mismo.
El Bienestar Subjetivo Individual (BIS) puede evaluarse a través del cuestionario BIS-HERNAN (Hernández, 1996 y 2000), formado por 38 ítems en formato Likert que reflejan los niveles de felicidad actual tanto en general como en distintos ámbitos, distintos tipos de atribuciones tanto de felicidad como de infelicidad y la percepción de felicidad pasada y futura. Existen otras medidas, como a escala abreviada de Ryff (Díaz y cools, 2006). Con dicha escala se realizó un trabajo similar al propuesto aquí, con 100 personas que cursaban estudios para mayores (Esteba, Anray y Marrero, 2015). Destaca entre sus conclusiones que el bienestar que perciben las personas depende de determinadas condiciones sociales y personales o también sobre cómo, de manera individual, afrontamos esas condiciones y que puede haber otras situaciones y condiciones personales, sin ser las propuestas en el cuestionario de Ryff las que pueden afectar a las diversas maneras de interpretar el bienestar psicológico de las personas adultas y mayores. Por ello es importante la distinción que realiza el cuestionario BIS-HERNAN entre felicidad e infelicidad, para poder determinar si son procesos que pueden ser afectados por otras variables de forma diferencial. Siguiendo a Fernández (2013), en lo referente a la relación del bienestar y el malestar con respecto a los sucesos vitales, los positivos tienen un efecto positivo sobre el bienestar emocional de las personas de forma directa, sin que las estrategias de regulación emocional parezcan mediar completamente su efecto beneficioso sobre el bienestar de las personas mayores. En cambio, los sucesos vitales negativos han mostrado que su efecto sobre el malestar psicológico no es directo, sino que está mediado por las estrategias de regulación emocional desadaptativas, tales como el estilo rumiativo y el pensamiento rumiativo.
OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN.
Este estudio tiene como objetivos los siguientes:
Conocer el bienestar actual de las personas mayores que participan en un programa de estudios universitarios específicos para tal edad, y establecer el orden de importancia de determinadas atribuciones tanto a la felicidad percibida como a la infelicidad percibida.
Contrastar la percepción de felicidad actual, con la pasada y con la que prevé se tendrá en el futuro.
Saber si es posible predecir el bienestar subjetivo individual (tomado como variable dependiente) a partir de las distintas escalas y facetas del pensamiento constructivo.
Confirmar si existen o no diferencias significativas en bienestar subjetivo individual en función de la edad, del sexo, y de la cantidad de años de estudio universitarios cursados para mayores.
Identificar el grado de relación que existe entre el bienestar subjetivo, las distintas escalas y facetas del pensamiento constructivo, y la edad.
MÉTODO
Muestra y/o participantes.
La muestra la componen 96 personas que cursan estudios universitarios para mayores, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, entre los 57 y 87 años. La agrupación por edades y la frecuencia y porcentajes de dicha agrupación se puede observar en la tabla 1, en anexo.
La muestra está compuesta por 63 mujeres y 28 hombres (28,3% de la muestra). Existe variabilidad en cuanto a los años que llevan cursados, que va desde un año (47,7% de la muestra a más de uno (entre 5 y 18 años, el 52,3%). La muestra que contestó el CTI (89), tomada en general, presenta un adecuado ajuste en las distintas escalas y facetas del pensamiento constructivo, oscilando su puntuación entre los parámetros de normalidad en las puntuaciones T, tal y como se observa en la tabla 2, en anexo.
Procedimiento e instrumentos utilizados
Se ha usado la metodología hipotético-deductiva, con un primer uso del método descriptivo, con el uso de los porcentajes y tablas de contingencia, para un posterior uso del método correlacional (uso de correlaciones) y el cuasi-experimental (uso de la regresión lineal y el T-Test). Una vez informados los estudiantes que cursan estudios universitarios para mayores de la ULPGC, se solicitó que aquellos que voluntariamente quisieran participar del estudio cumplimentaran, en sesión individual, los dos instrumentos usados para tal fin. Dichos instrumentos son los siguientes:
CTI: Inventario de Pensamiento Constructivo, 4ª edición (Epstein, 2012). Este inventario es un instrumento práctico de medida a partir de la idea de un sistema experiencial que en sí mismo incluye una inteligencia capaz de diferenciar a los sujetos. Es un test jerárquicamente organizado, que consta de 108 ítems, y que ofrece información en tres niveles de generalidad: el más general consiste en una escala global compuesta por elementos procedentes de otras escalas del CTI. El siguiente nivel de generalidad lo componen seis escalas principales que miden las formas básicas de pensamiento constructivo o destructivo. Los coeficientes de fiabilidad de la escala de pensamiento constructivo total es .89 (alpha de Cronbach). Con respecto a la validez de constructo, el CTI se apoya en una gran diversidad de estudios tales como las relaciones de las escalas del CTI con variables demográficas, test reconocidos de personalidad, conducta observada en laboratorio, test de inteligencia, rendimiento escolar, éxito en el trabajo, habilidad de liderazgo, éxito social, y bienestar emocional y físico.
El cuestionario BIS-HERNAN (Hernández, P. 1996 y 2000) que mide el nivel de bienestar subjetivo individual. Este cuestionario está compuesto por 38 ítems, en seis bloques que dan respuesta, a la sensación de felicidad que manifiesta respecto a uno mismo con una escala Likert de 5 alternativas de respuesta (1 Muy feliz, 2 Infeliz, 3 Ni feliz, ni infeliz, 4 Feliz y 5 Muy feliz) ; al grado de disfrute que se siente, también con 5 alternativas de respuesta (1 Rara vez, 2 Algunas veces, 3 Regular, 4 Con frecuencia y 5 Muy frecuente); a las atribuciones de mi nivel de felicidad (bloque 3) o de infelicidad (bloque 4); y por último a la comparación de la percepción de bienestar con el pasado (bloque 5) y del futuro (bloque 6). El Cuestionario BIS-HERNAN Evalúa tanto el bienestar (afectos positivos), como el malestar (afectos negativos) que siente cada persona. A diferencia de la mayoría de escalas de bienestar existentes, no sólo evalúa el grado de satisfacción, sino también, la explicación o atribución que cada uno da a su felicidad. También tiene en cuenta la felicidad sentida a través de una escala temporal, en el presente, el pasado y el futuro. Los análisis factoriales del cuestionario arrojan un total de 10 factores, con un 57,7% de la varianza total explicada. Estos factores manifiestan que el Bienestar subjetivo puede ser considerado como el sentimiento de agrado referido a la vida en general (factor 1). Sin embargo, tomando en cuenta las esferas o áreas más significativas de las personas, también aparecen factores que explican ese grado de felicidad e infelicidad, atribuyéndolo a uno mismo (factores 2 y 3), a los otros (factores 4 y 5), a la vida afectiva (factor 6), a la familia (factor 7), al entorno y a los recursos o bienes materiales disponibles (factor 8), así como al mundo mágico e incierto y a la suerte (factor 9).
Por último, se pone de relieve el concepto de bienestar en su relación con una perspectiva temporal (factor 10) indicando hasta qué punto persiste la felicidad desde el pasado, el presente e incluso, cuales son las expectativas para el futuro.
Los pasos a realizar fueron los siguientes:
Análisis descriptivo de las contestaciones al cuestionario Bis-Hernán.
Tabla de contingencia entre la valoración de la felicidad anterior y la futura.
Regresión lineal tomando como Variable Dependiente la felicidad y como variables independientes las distintas escalas y facetas del pensamiento constructivo.
T-Test de la felicidad por edad, sexo y cantidad de años de estudio universitarios cursados para mayores.
Correlaciones entre el bienestar subjetivo, las distintas escalas y facetas del bienestar subjetivo y la edad.
Resultados
Se presentan los resultados agrupados en función de los objetivos propuestos.
Análisis descriptivo grupal del cuestionario BIS-HERNÁN, con el orden de importancia de determinadas atribuciones tanto a la felicidad percibida como a la infelicidad percibida.
Se pueden observar los porcentajes más significativos de cada uno de los ítems de los seis bloques en las tablas 3, 4, 5, 6 y 7, en anexo.
En general, la muestra se encuentra feliz (75,5%) o muy feliz (11,2%), destacando en un primer lugar sus relaciones personales, luego su forma de ser o sus capacidades, y le sigue a continuación lo que tienen o disponen.
También se observa en la tabla 4, en anexo, que la valoración del sufrimiento, aunque es importante su frecuencia (similar al disfrute), no le impide la sensación de felicidad.
En cuanto a la atribución de la felicidad, se observa que la familia, la educación familiar y las personas queridas son los tres pilares principales de la atribución del bienestar. En lo referente a la atribución de infelicidad, son los elementos personales (mis características personales, . mi forma de plantearme las cosas), las principales causas para la misma; y las que menos tienen que ver con la infelicidad son la familia, la educación familiar, seguido de la religión . la suerte.
Con respecto a la felicidad actual, en comparación con el pasado, la muestra nos informa que en estos momentos no es más feliz que en el pasado, en todo caso tan feliz como ahora (ver tabla 6, en anexo). En cambio, si esperan que en el futuro sean tan o más felices que ahora (ver tabla 7, en anexo).
Percepción de felicidad actual, con la pasada y con la que prevé se tendrá en el futuro.
Los resultados de la tabla de contingencia entre la valoración de la comparación de la felicidad con el pasado y el futuro se puede observar en la tabla 8. Asimismo, en la tabla 9, en anexo, se observa la indicación de la significatividad de las diferencias en contestación.
Se observan diferencias significativas (p<0,04) en los porcentajes de contestación a la comparación de la felicidad actual con la pasada y la futura, de tal manera que las atribuciones y expectativas son diferentes en función del tiempo de ocurrencia.
Predecir el bienestar subjetivo individual (tomado como variable dependiente) a partir de las distintas escalas y facetas del pensamiento constructivo.
Se realiza para ello una regresión lineal, método por pasos, para poder establecer, si fuera posible, una ecuación de predicción. En las tablas 10, 11 y 12, en anexo, podemos observar las variables introducidas para la elección de los elementos que forman la ecuación, el resumen del modelo y los coeficientes a aplicar para su realización.
Se ha podido establecer una ecuación de regresión, a partir de una escala y una faceta del pensamiento constructivo: el afrontamiento emocional y la suspicacia (que cae dentro de la faceta de pensamiento categórico). Estas dos variables pueden explicar casi el 15% de la varianza de las puntuaciones.
Existen o no diferencias significativas en bienestar subjetivo individual en función de la edad, del sexo, y de la cantidad de años de estudio universitarios cursados para mayores.
En función de la edad: Una vez realizada la función T-Test para comprobar si existen diferencias significativas en bienestar subjetivo en función de dos grupos de edades (entre 57 y 66 años frente a más de 66 años), se observan que no existen diferencias significativas (F1,95=1,532; p=,471; n.s.), y se observan sus estadísticos en la tabla 13, en anexo.
En función del sexo: Una vez realizada la función T-Test para comprobar si existen diferencias significativas en bienestar subjetivo en función del sexo, se observan que si existen diferencias significativas (F1,88=0,11; p=,0,01) y se observan sus estadísticos en la tabla 14, en anexo.
En función de la antigüedad en los estudios: Una vez realizada la función T-Test para comprobar si existen diferencias significativas en bienestar subjetivo en función de dos grupos de estudios (entre el primer año y más de un año), se observan que no existen diferencias significativas (F1,78=0,193; p=0,235; n.s.) y se observan sus estadísticos en la tabla 15, en anexo.
Grado de relación que existe entre el bienestar subjetivo.
Con respecto al grado de relación que pudiera existir entre las distintas escalas y facetas del pensamiento constructivo, la edad y el bienestar subjetivo, se observan correlaciones significativas (que se pueden observar en la tabla 16, en anexo) entre bienestar subjetivo y la edad, la puntuación global del pensamiento constructivo, y los escalas de la misma (afrontamiento emocional y pensamiento categórico).
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
Se observa en los resultados de la muestra que sus relaciones personales, su forma de ser o sus capacidades, y lo que tienen o disponen, son elementos prioritarios para encontrarse con un elevado bienestar subjetivo. Se podría deducir, como plantea Fernández (2013), que pese al mayor número de amenazas y dificultades que las personas pueden experimentar en la vejez, se obtienen altos niveles de bienestar. Esto lo corrobora la valoración del sufrimiento, que aunque es importante su frecuencia (similar al disfrute), no le impide la sensación de felicidad en esta muestra confirmando la paradoja del bienestar de Mroczek y Kolarz (1998). De hecho, se han encontrado correlaciones positivas entre edad y bienestar subjetivo.
En cuanto a la atribución de la felicidad y de la infelicidad, la familia, y las personas queridas son pilares la atribución del bienestar, pero no influyen en la infelicidad. En cambio, son los elementos personales (mis características personales, . mi forma de plantearme las cosas), las principales causas para infelicidad, en la línea planteada por Esteba, Anray y Marrero (2015). También justifica estos resultados el que felicidad e infelicidad son procesos independientes, justificando el paradigma de la psicología positiva (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000).
Con respecto a la felicidad actual en comparación con el pasado, la muestra nos informa que en estos momentos no es más feliz que en el pasado; en todo caso tan feliz como ahora, pero sí esperan que en el futuro sean tan o más felices que ahora. Estos datos van en la línea de MárquezGonzález, Izal, Montorio y Losada (2008), donde los mayores tienen menos bienestar, pero se apunta más una deseabilidad y unas expectativas de mayor bienestar. Habrá que profundizar más en la forma de valorar el bienestar teniendo en cuenta las expectativas pasadas y futuras, ya que las diferencias que se han encontrado son significativas, y además no se han encontrado diferencias significativas en bienestar entre los dos grupos de edades.
Es importante también reflexionar sobre el valor predictivo que se ha encontrado en la escala de emotividad y en la faceta de suspicacia del pensamiento constructivo para obtener niveles de bienestar. Las personas con alta puntuación en la escala afrontamiento emocional son capaces de enfrentarse a las situaciones potencialmente estresantes más bien como un desafío que como un temor; por eso, experimentan menos estrés, se aceptan tal como son, no se toman las cosas de forma personal y no son excesivamente sensibles a las críticas, errores o rechazos. Cuando tienen sentimientos negativos piensan de manera constructiva en el modo de afrontarlos. Se manifiesta en sus facetas: Autoaceptación, Ausencia de Sobregeneralización Negativa, Ausencia de Hipersensibilidad (indica el grado en que las personas son flexibles y capaces de tolerar la incertidumbre, los contratiempos, el rechazo y la desaprobación) y Ausencia de Rumiaciones sobre Experiencias Desagradables. Este resultado va en la línea de los obtenidos por Fernández (2013) sobre el pensamiento rumiante.
Con respecto a la faceta suspicacia, que se presenta con valor negativo, está dentro de la escala Pensamiento Categórico. Comentar que las personas que obtienen altas puntuaciones en Pensamiento Categórico ven el mundo en blanco y negro e ignoran las diferencias más finas. Propenden a soluciones simplistas y a los prejuicios, así como a sentirse incómodas e incluso alteradas, especialmente, cuando no se cumplen sus expectativas y estereotipos. Las facetas del Pensamiento Categórico son: Pensamiento Polarizado, Suspicacia e Intransigencia. La suspicacia se relaciona más que el resto de las facetas con el afecto negativo, la ira, el neuroticismo y la introversión. Se concluye que para obtener un alto bienestar es conveniente un afrontamiento emocional o emotividad adecuado, y una baja suspicacia.
Por otra parte, el que el sexo masculino tenga, en esta muestra, mayor nivel de bienestar que el femenino es un aspecto refexionar, y puede estar explicado por la participación en los estudios universitarios para mayores. Se requiere mayor investigación al respecto, ya que tampoco se han encontrado diferencias significativas en función de los años de antigüedad en dichos estudios.
Las correlaciones encontradas tanto en la puntuación general del pensamiento constructivo (afín a lo que pudiera definirse como inteligencia emocional) como en algunas facetas (positivas y negativas) con el bienestar abre una línea de investigación que deberá ser profundizada, para confirmar o no si a la base de esa percepción de bienestar está una forma de ver y valorar el mundo que puede influir para emitir juicios tanto sobre uno mismo como sobre la realidad, y en consecuencia, actuar (Rodríguez, Rodríguez-Mateo y Luján, 2014).
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ANEXOS: TABLAS.
| Edades | Frecuencia | Porcentaje |
| Entre 57 y 66 años | 47 | 48,45 |
| Entre 67 y 72 años | 32 | 33,33 |
| Entre 73 y 87 años | 17 | 17,72 |
| Total | 96 | 100 |
| N | Mínimo | Máximo | Media | Desv. típ. | |
| Estadístico | Estadístico | Estadístico | Estadístico | Estadístico | |
| PCG T | 89 | 27 | 65 | 46,20 | 7,570 |
| EMO T | 89 | 29 | 67 | 45,74 | 7,141 |
| EMO Aut T | 89 | 34 | 67 | 46,72 | 7,556 |
| EMO Sob T | 89 | 31 | 60 | 46,79 | 6,520 |
| EMO Hip T | 89 | 25 | 62 | 45,04 | 7,981 |
| EMO Rum T | 89 | 27 | 72 | 47,01 | 9,187 |
| CON T | 89 | 27 | 75 | 47,00 | 8,205 |
| CON Pos T | 89 | 33 | 69 | 51,73 | 7,410 |
| CON Acc T | 89 | 28 | 64 | 44,55 | 7,524 |
| CON Res T | 89 | 27 | 66 | 48,18 | 8,095 |
| MAG T | 89 | 32 | 70 | 52,45 | 7,074 |
| CAT T | 89 | 25 | 75 | 50,28 | 9,697 |
| CAT Pol T | 89 | 26 | 70 | 50,67 | 8,304 |
| CAT Sus T | 89 | 31 | 70 | 49,91 | 8,743 |
| CAT Int T | 89 | 31 | 75 | 51,12 | 8,801 |
| ESO T | 89 | 32 | 75 | 52,02 | 9,350 |
| ESO Par T | 89 | 39 | 75 | 53,83 | 7,730 |
| ESO Sup T | 89 | 30 | 75 | 50,03 | 10,192 |
| OPT T | 89 | 25 | 75 | 48,27 | 9,835 |
| OPT Exa T | 89 | 28 | 72 | 48,69 | 9,658 |
| OPT Est T | 89 | 27 | 69 | 48,49 | 9,880 |
| OPT Ing T | 89 | 25 | 75 | 48,56 | 8,970 |
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | |
| A.Respecto a mí mismo, puedo decir que… | Muy infeliz | Infeliz | Ni feliz, ni infeliz | Feliz | Muy feliz |
| 1.En general, me considero… | 75,5 | 11,2 | |||
| 2.Respecto a mi forma de ser o a mis capacidades, me considero… | 72,4 | 9,2 | |||
| 3.Respecto a mi trabajo y proyectos, me considero… | 63,3 | 14,3 | |||
| 4.Respecto a mis condiciones físicas ( cuerpo, salud,…), me considero… | 58,2 | 14,3 | |||
| 5.Respecto a mi vida afectiva, me considero… | 53,1 | 26,5 | |||
| 6.Respecto al mundo y a las circunstancias en las que vivo, me considero… | 56,1 | 10,2 | |||
| 7.Respecto a mis relaciones personales, me considero… | 74,5 | 15,3 | |||
| 8.Respecto a lo que tengo y dispongo, me considero… | 66,3 | 27,6 |
| B.Al margen de ser o no feliz, | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 |
| Rara vez | Algunas veces | Regular | Con frecuencia | Muy frecuente | |
| 9.Suelo sufrir… | 63,3 | 10,2 | |||
| 10.Suelo disfrutar… | 61,2 | 21,4 |
| C.Yo creo que el nivel de felicidad que tengo, se lo debo a … | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | |||||||
| Nada | Algo | Regular | Bastante | Mucho | ||||||||
| 11.Mis características personales | 59,8 | 23,7 | ||||||||||
| 12.Mi forma de plantearme las cosas | 66,3 | 16,3 | ||||||||||
| 13.Mi esfuerzo por conseguir lo que deseo | 53,6 | 35,1 | ||||||||||
| 14.Mi familia | 27,8 | 53,6 | ||||||||||
| 15.La educación familiar recibida | 43,3 | 39,2 | ||||||||||
| 16.La educación escolar recibida | 41,7 | 30,2 | ||||||||||
| 17.Distintas personas, o a la gente | 34,8 | 48,9 | ||||||||||
| 18.Mis amigos | 23,9 | 53,3 | ||||||||||
| 19.Una persona que he querido o quiero | 45,7 | 35,9 | ||||||||||
| 20.El ambiente que me ha rodeado | 54,8 | 30,1 | ||||||||||
| 21.Los medios que he tenido | 58,1 | 20,4 | ||||||||||
| 22.La religión | 21,5 | 29 | ||||||||||
| 23.La suerte | 20,7 | 34,8 | ||||||||||
| D.Yo creo que el nivel de infelicidad que tengo, se lo debo a… | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | |||||||
| Nada | Algo | Regular | Bastante | Mucho | ||||||||
| 24.Mis características personales | 34,9 | 19,3 | 19,3 | 22,9 | 3,6 | |||||||
| 25.Mi forma de plantearme las cosas | 27,7 | 27,7 | 15,7 | 25,3 | 3,6 | |||||||
| 26.Mi falta de esfuerzo por conseguir lo que deseo | 49,4 | 21,7 | 18,1 | 8,4 | 2,4 | |||||||
| 27.Mi familia | 61,4 | 19,3 | 8,4 | 6 | 4,8 | |||||||
| 28.La educación familiar recibida | 63,9 | 18,1 | 8,4 | 6 | 3,6 | |||||||
| 29.La educación escolar recibida | 54,2 | 22,9 | 16,9 | 2,4 | 3,6 | |||||||
| 30.Distintas personas o a la gente | 33,7 | 39,8 | 13,3 | 13,3 | 0 | |||||||
| 31.Mis amigos | 59 | 20,5 | 8,4 | 10,8 | 1,2 | |||||||
| 32.Una persona que he querido o quiero | 56,6 | 16,9 | 6 | 13,3 | 7,2 | |||||||
| 33.El ambiente que me ha rodeado | 50,6 | 21,7 | 13,3 | 9,6 | 4,8 | |||||||
| 34.Los medios que he tenido | 50,6 | 25,3 | 6 | 16,9 | 1,2 | |||||||
| 35.La religión | 63,9 | 14,5 | 12 | 8,4 | 1,2 | |||||||
| 36.La suerte | 59 | 19,3 | 12 | 7,2 | 2,4 | |||||||
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | |
| E.Cuando comparo la felicidad, en el tiempo, considero que… | Tan infeliz como ahora | Más infeliz que ahora | Igual que ahora, ni feliz ni infeliz | Tan feliz como ahora | Más feliz que ahora |
| 37.En la niñez era… | 2,1 | 12,5 | 18,8 | 43,8 | 22,9 |
| F.Cuando comparo la felicidad, en el tiempo, considero que… | Tan infeliz como ahora | Más infeliz que ahora | Igual que ahora, ni feliz ni infeliz | Tan feliz como ahora | Más feliz que ahora |
| 38.En el futuro seré… | 1 | 4,2 | 13,5 | 59 ,4 | 21,9 |

| Valor | gl | Sig. asintótica (bilateral) | ||
| Chi-cuadrado de Pearson | 27,145a | 16 | ,040 | |
| Razón de verosimilitudes | 26,593 | 16 | ,046 | |
| Asociación lineal por lineal | ,624 | 1 | ,430 | |
| N de casos válidos | 96 |



| EDAD | N | Media | Desviación típ. | Error típ. de la media | ||
| Bienestar | Entre 57 y 66 años | 47 | 38,8298 | 4,32042 | ,63020 | |
| subjetivo | Más de 66 años | 50 | 39,4000 | 3,41067 | ,48234 |

| ANTIACUM | N | Media | Desviación típ. | Error típ. de la media |
| PRIMER AÑO | 47 38,8511 | 3,93965 | ,57466 | |
| + DE UN AÑO | 33 39,8788 | 3,55103 | ,61816 |

*. La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral).
**. La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral).