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ABORDAJE DE LA COMUNICACIÓN EN UN CASO DEALZHEIMER DE VARIANTE LINGÜÍSTICA

María Cruz Pérez Lancho
Universidad Pontificia de Salamanca, España
Raquel Hernández Sánchez
Universidad Pontificia de Salamanca, España

ABORDAJE DE LA COMUNICACIÓN EN UN CASO DEALZHEIMER DE VARIANTE LINGÜÍSTICA

International Journal of Developmental and Educational Psychology, vol. 1, núm. 2, pp. 143-151, 2016

Asociación Nacional de Psicología Evolutiva y Educativa de la Infancia, Adolescencia y Mayores

Recepción: 08 Septiembre 2016

Aprobación: 01 Octubre 2016

Resumen: El presente trabajo pretende mostrar cómo puede abordarse el deterioro del lenguaje en la Enfermedad de Alzheimer. Teniendo en cuenta que la intervención cognitiva se programa en un contexto de pérdida progresiva de memoria, agnosia, apraxia y déficit ejecutivo, el abordaje no puede ser análogo al de las afasias adquiridas por lesión cerebral focal. Por tanto, es preciso realizar una valoración del perfil afásico en cada etapa de la enfermedad para diseñar la intervención que resulte más apropiada, a la vez que se informa a los familiares de las dificultades para la comunicación que van apareciendo y complicándose de forma paulatina y cómo afrontarlos. Se presenta un caso de demencia tipo Alzheimer, con dificultades comunicativas de aparición precoz, atendido en el Servicio Asistencial de Logopedia de la Universidad Pontificia de Salamanca. Se describe el proceso de evaluación del deterioro cognitivo y funcional, el estudio pormenorizado de los déficits del lenguaje, el planteamiento de la intervención en terapia individualizada y las pautas para mejorar las interacciones comunicativas con el cuidador, en el entorno familiar.

Palabras clave: Alzheimer, lenguaje, evaluación, tratamiento, cuidador.

Abstract: This work aims to show how language deterioration can be addressed in Alzheimer’s disease. Taking into account that the cognitive intervention is programmed in a context of progressive loss of memory, agnosia, apraxia and executive deficit, the approach can’t be analogous to that of aphasia acquired by focal brain injury. Therefore, it’s necessary to make an assessment of the aphasic profile at each stage of the disease in order to create the most appropriate intervention, while patient’s relatives are informed about the communication difficulties that appear and which become gradually more complicated and how to deal with them. It presents a case of Alzheimer type dementia, with early onset communication difficulties, treated in the healthcare service of the Pontificia University of Salamanca. The evaluation of cognitive and functional impairment, the detailed study of language deficits, the approach of individualized therapy and intervention guidelines to improve communication interactions with the caregiver in the family are described in this work.

Keywords: Alzheimer, language, evaluation, treatment, caregiver.

INTRODUCCIÓN

El envejecimiento cognitivo se considera como un proceso normal que ocurre a lo largo del ciclo vital, produce una pérdida de eficacia en el procesamiento de las operaciones mentales aunque se mantienen los conocimientos adquiridos. Esta pérdida de eficacia en el procesamiento se traduce en problemas de atención sostenida, dividida y selectiva, de memoria operativa y de control inhibitorio. En el ámbito de la comunicación, este hecho tiene repercusiones sobre tres aspectos: el acceso al léxico, el procesamiento sintáctico y la organización del discurso. La comunicación interpersonal sólo es eficaz si ambos interlocutores se prestan atención el uno al otro y si su atención se focaliza y cambia sobre los mismos contenidos. La comunicación también exige que lo que un interlocutor exprese sea relevante para el otro en cada contexto, seleccionando no solo los contenidos sino las formas lingüísticas pertinentes (Juncos-Rabadán, Pereiro y Facal, 2006).

En casos de envejecimiento patológico, concretamente en las demencias, se produce una suma de alteraciones cognitivas que impactan sobre la comunicación y el lenguaje en el contexto de un síndrome pluridimensional. Este hecho requiere que los profesionales que trabajamos en el ámbito de la comunicación abordemos la rehabilitación del lenguaje de estos enfermos de distinto modo a como lo hacemos en casos de afasia adquirida por lesión cerebral focal.

La demencia, actualmente denominada en el DSM5 como trastorno neurocognitivo mayor, es un síndrome plurietiológico caracterizado por un deterioro en las habilidades cognitivas previamente adquiridas. Este deterioro debe ser significativo en uno o más dominios cognitivos como la atención, función ejecutiva, aprendizaje y memoria, lenguaje, habilidades perceptuales, motoras o habilidades sociales. Asimismo, impacta en la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria y puede acompañarse de trastornos psiquiátricos como alteraciones de la conducta, depresión, ansiedad, alucinaciones, alteraciones motoras, etc. (APA, 2014). Esta degeneración provoca una pérdida progresiva de autonomía en la persona que, con el paso del tiempo y el avance de la enfermedad, dependerá totalmente de un cuidador o familiar.

Los diferentes tipos de demencia cursan con alteraciones de grado variable en cada uno de los dominios o funciones superiores. En este trabajo hacemos referencia al abordaje del deterioro del lenguaje y las funciones comunicativas, considerando su gran impacto sobre la calidad de vida del paciente y los familiares.

La enfermedad de Alzheimer (EA) es una enfermedad crónica, de larga evolución, que va destruyendo las redes neuronales, provocando a la larga una atrofia cerebral con pérdida de las funciones mentales superiores. Según la Sociedad Española de Neurología, es una entidad clinicopatológica neurodegenerativa en la que se sucede un deterioro progresivo de múltiples dominios, originado por alteraciones proteínicas de beta-amiloide y de la proteína tau. Estas proteinopatías se identifican microscópicamente por la presencia de ovillos neurofibrilares y placas neuríticas hipocampo–neocorticales, entre otros hallazgos histopatológicos (Grupo de Estudio de Neurología de la Conducta y Demencias. Sociedad Española de Neurología, 2002).

Como en el resto de las demencias, la pérdida neuronal progresiva comienza de forma prácticamente asintomática e insidiosa, que fácilmente se confunde con el envejecimiento normal pero con el tiempo evoluciona hacia una dependencia funcional total. Los problemas de memoria son los síntomas más característicos de esta enfermedad y son los que hacen saltar la alarma en entorno del enfermo. Acompañando a estos fallos de memoria encontramos otros trastornos psicológicos como conductas inapropiadas, trastornos del sueño, cuadros depresivos, agitación, etc.

Según la Asociación Americana de Psiquiatría debemos encontrar uno o más dominios cognitivos alterados para diagnosticar la enfermedad.

A continuación presentamos los criterios diagnósticos DSM5 para la EA (APA, 2014):

A.Se cumplen los criterios de un trastorno neurocognitivo mayor o leve.

B. Presenta un inicio insidioso y una progresión gradual del trastorno en uno o más dominios cognitivos (en el trastorno neurocognitivo mayor tienen que estar afectados por lo menos dos dominios).

C. Se cumplen los criterios de la enfermedad de Alzheimer probable o posible, como sigue: Para el trastorno neurocognitivo mayor:

Se diagnostica la enfermedad de Alzheimer probable si aparece algo de lo siguiente; en caso contrario, debe diagnosticarse la enfermad de Alzheimer posible.

1. Evidencias de una mutación genética causante de la enfermedad de Alzheimer en los antecedentes familiares o en pruebas genéticas.

2. Aparecen los tres siguientes:

a) Evidencias claras de un declive de la memoria y del aprendizaje, y por lo menos de otro dominio cognitivo (basada en una anamnesis detallada o en pruebas neuropsicológicas seriadas).

b) Declive progresivo, gradual y constante de la capacidad cognitiva sin mesetas prolongadas.

c) Sin evidencias de una etiología mixta (es decir, ausencia de cualquier otra enfermedad neurodegenerativa o cerebrovascular, otra enfermedad neurológica, mental o sistémica, o cualquier otra afección con probabilidades de contribuir al declive cognitivo).

Para el trastorno neurocognitivo leve:

Se diagnostica la enfermedad de Alzheimer probable si se detecta una evidencia de mutación genética causante de la enfermedad de Alzheimer mediante una prueba genética o en los antecedentes familiares.

Se diagnostica la enfermedad de Alzheimer posible si no se detecta ninguna evidencia de mutación genética causante de la enfermedad de Alzheimer mediante una prueba genética o en los antecedentes familiares, y aparecen los tres siguientes:

1. Evidencias claras de declive de la memoria y el aprendizaje.

2. Declive progresivo, gradual y constante de la capacidad cognitiva sin mesetas prolongadas.

3. Sin declive de una etiología mixta (es decir, ausencia de cualquier otra enfermedad neurodegenerativa o cerebrovascular, otra enfermedad neurológica, mental o sistémica, o cualquier otra afección con probabilidades de contribuir al declive cognitivo).

D. La alteración no se explica mejor por una enfermedad cerebro vascular, otra enfermedad neurodegenerativa, los efectos de una sustancia o algún otro trastorno mental, neurológico o sistémico.

Aunque la EA suele debutar con trastornos de memoria, varios estudios indican que pequeños trastornos de comunicación pueden constituir un signo precoz de inicio. Algunos autores afirman que las alteraciones discursivas pueden ser uno de los primeros síntomas, a menudo identificables años antes de que el déficit de memoria se haga evidente, por ejemplo, en aspectos de riqueza narrativa y la complejidad gramatical (Schröder et al., 2010). En concreto, parece ser que el lenguaje de las personas que se encuentran en la fase preclínica de la enfermedad se caracteriza por una menor informatividad, lo que se traduciría en la producción de enunciados incompletos, incoherentes y repeticiones de lo ya dicho (Murray, 2010).

En general, los estudios clínicos muestran que las alteraciones lingüísticas en la EA se sitúan preferentemente en el componente semántico y en el componente pragmático del lenguaje. Sin embargo, los niveles fonético-fonológico y morfosintáctico se encuentran relativamente preservados hasta la última fase de la enfermedad. Esto es debido a que las habilidades pragmáticas y semánticas exigen procesos más complejos dependientes de otras funciones cognitivas que se afectan precozmente, como la memoria o la capacidad ejecutiva. En cambio, en general no se registran problemas articulatorios ni de reconocimiento de fonemas hasta fases muy avanzadas de la enfermedad. Lo mismo ocurre con la morfosintaxis, que se ve afectada de forma tardía debido a que estos componentes lingüísticos se procesan en áreas frontotemporales del hemisferio cerebral dominante, normalmente el izquierdo, que se afectan en la EA en etapas intermedias (Pérez Mantero, 2012).

OBJETIVOS

El objetivo de este trabajo es mostrar cómo evaluar el lenguaje en una persona con enfermedad de Alzheimer que presenta un significativo y precoz deterioro lingüístico, cómo programar la terapia individualizada y cómo orientar a los familiares.

PARTICIPANTE

Presentamos el caso de una mujer de 60 años (A.V), casada y con un hijo. Posee formación superior y no trabaja fuera de casa. Fue diagnosticada en el año 2012 de trastorno neurocognitivo mayor: Enfermedad de Alzheimer variante afásica incipiente. Participa en un ensayo clínico con un fármaco análogo a la Memantina. Recibe terapia cognitiva, pero las dificultades de comunicación son tan destacadas que precisa una intervención más específica.

INSTRUMENTOS

La paciente acude al Servicio Asistencial de Logopedia de la Universidad Pontificia de Salamanca, donde se realiza una evaluación cognitiva, funcional y lingüística mediante la administración de las siguientes pruebas:

Tests de cribado de deterioro cognitivo. MEC. Mini Examen Cognoscitivo de Lobo, Saz et al. (2002), adaptado del MMSE de Folstein et al., 1975 Test del reloj (TDR). Dibujo a la orden y a la copia (Cacho et al., 1999).

Evaluación Funcional de las Actividades instrumentales de la vida diaria. Escala Lawton y Brody (Lawton & Brody, 1969).

Estadificación. Escala de Deterioro Global (GDS de Reisberg, 1982). Clinical Dementia Rating (CDR de Hudges et al., 1982).

Evaluación del lenguaje. Test de Boston para el diagnóstico de la afasia (BDAE) (Goodglass y Kaplan, 1972. Versión en castellano de García-Albea, del Viso y Bernardos. 1996).

RESULTADOS

  1. 1. Tests de cribado de deterioro cognitivo
    • MEC. Obtiene una puntuación de 13/35, sugerente de deterioro cognitivo.

    • Test del reloj (TDR). Ejecución a la orden 2/10 y a la copia 5/10. Apraxia visuoconstructiva.

  2. 2. Evaluación funcional. En la Escala Lawton y Brody obtiene una puntuación de 3/8 lo que implica un grado importante de dependencia funcional para la mayor parte de las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD). La paciente ha ido perdiendo progresivamente la capacidad de realizar eficazmente tareas como hacer la comida, compras, uso de transportes, etc. Utiliza el teléfono pulsando las opciones de la memoria, es capaz de lavar pequeñas prendas de ropa y realiza tareas sencillas del hogar como lavar platos o hacer camas. No es capaz de autoadministrarse su medicación y necesita que le ayuden a vestirse o comer.
  3. 3. Estadificación
    • Escala de Deterioro Global GDS 5: Déficit cognitivo moderadamente grave.

    • Clinical Dementia Rating CDR 2: Demencia moderada

  4. 4. Evaluación del lenguaje. En el Test de Boston para el diagnóstico de la afasia (BDAE) obtiene los siguientes resultados (tabla 1):

Tabla 1
Resultados de AV en el Test de Boston para el diagnóstico de la afasia
PRUEBASUBPRUEBAPDP
2. COMPRENSIÓN AUDITIVA
2.A. Discriminación de palabras63 / 7260
2.B. Partes del cuerpo15 / 2040
2.C. Órdenes9 / 1535
2.D. Material ideativo complejo2 / 1220
3. EXPRESIÓN ORAL
3.A. Agilidad oralNo verbal1 / 715
Verbal9 / 1430
3.B. Secuencias automatizadas3 / 815
3.C. Recitado, canto y ritmoRecitado0 / 220
Canto0 / 220
Ritmo0 / 230
3.D. Repetición de palabras9 / 1050
3.E. Repetición de frases y oracionesAlta probab.3 / 830
Baja probab.2 / 835
3.F. Lectura de palabras26 / 3060
3.G. Respuesta de denominación26 / 3065
3.H. Denominación por confrontación visual77 / 9465
3.I. Denominación de partes del cuerpo19 / 3045
3.J. Nombrar animales7 / 1555
3.K. Lectura de oraciones en voz alta5 / 1045
4.COMPRENSIÓN LENGUAJE ESCRITO
4.A. Discriminación de letras y palabras4 / 1025
4.B. Asociación fonéticaReconocimient o de palabras8 / 890
4.C. Emparejar dibujo – palabra9 / 1060
4.D. Lectura de oraciones y párrafos0 / 100

La paciente muestra un deterioro cognitivo y funcional acorde con el estadio de la enfermedad y numerosas alteraciones en el dominio del lenguaje compatibles con una afasia transcortical sensorial. El cuadro afásico que presenta la paciente se caracteriza por un lenguaje poco fluente, plagado de pausas, conductas de aproximación, con abundancia de parafasias fonológicas y verbales morfológicas. Uso de frases cortas y disintácticas. Discreta apraxia bucofonatoria. Trastorno de la comprensión auditiva de origen amnésico, sobre todo en frases largas y complejas. Preservados los mecanismos de repetición de palabras. Déficit anómico que se beneficia de ayudas fonológicas. Respecto a la escritura, presenta una severa agrafia afásica/apráxica con pérdida incluso de la mecánica de la copia. Conserva la lectura de palabras, con mayor dificultad en la lectura de oraciones.

PROGRAMA DE INTERVENCIÓN LINGÜÍSTICA

A partir de los resultados de la evaluación se diseña un programa de estimulación específica de las habilidades comunicativas que complemente la terapia cognitiva de otros dominios y que refuerce las habilidades de comprensión y expresión del lenguaje.

Los objetivos de la terapia no buscan la restitución de las funciones perdidas sino que se centran en su compensación o sustitución.

Toda la intervención asume los siguientes principios generales:

Las áreas a trabajar serán la comprensión, la expresión, la repetición, la lectura y la escritura.

En cada área se afianzarán especialmente los déficits semánticos y pragmáticos.

Comprensión:

  1. 1. Reconocimiento de un vocabulario básico y funcional de nombres y verbos de alta frecuencia de uso.
  2. 2. Reconocimiento de partículas gramaticales relevantes que complementen a nombres y verbos (partículas interrogativas, adjetivos, adverbios).
  3. 3. Comprensión de frases de complejidad y longitud gradual.

Expresión:

  1. 1. Ejercitación de praxias bucofonatorias.
  2. 2. Emisión de secuencias automatizadas: días de la semana, meses del año, alfabeto, números, etc.
  3. 3. Denominación de un vocabulario básico y funcional: nombres, verbos, partículas gramaticales, fortaleciendo las conexiones semánticas entre las palabras y su significado.
  4. 4. Estructuración de frases de complejidad y longitud gradual.

Repetición:

  1. 1. Repetición de palabras y oraciones funcionales (saludos, fórmulas sociales). Lectura:
  2. 2. Realización de lectura conjunta.
  3. 3. Lectura de frases cortas acompañadas de imágenes.

Escritura:

  1. 1. Práctica de escritura a la copia.
  2. 2. Asociación de objetos o imágenes y su nombre a través de la copia.

PAUTAS DE ORIENTACIÓN A LA FAMILIA

La familia es informada periódicamente del transcurso de la intervención y se le ofrecen pautas que faciliten la relación comunicativa con el paciente. Los familiares deberán llevar el peso de la regulación de la comunicación, aprendiendo a introducir cambios en sus interacciones comunicativas para solventar los problemas que se presenten cada etapa de la enfermedad.

Inicio de la interacción

Cómo gestionar la información no verbal

Cómo gestionar la comunicación verbal

CONCLUSIONES

Los problemas de comunicación asociados a la demencia de Alzheimer afectan negativamente en la calidad de vida del enfermo y su familia. En el contexto de un deterioro progresivo y multidominio, con una importante pérdida de memoria, la afasia debe abordarse de forma diferente a las afasias adquiridas por lesión cerebral focal.

Los objetivos de la terapia no permiten la restitución de las funciones sino que se centran en su compensación o sustitución. Los familiares deberán aprender a minimizar los problemas que surjan en las interacciones comunicativas.

El diseño de la intervención requiere una evaluación previa del grado de deterioro cognitivo, del impacto del mismo en las actividades de la vida diaria, el análisis de las necesidades y recursos de comunicación del paciente y sus familiares y la caracterización de los déficit de lenguaje, en cada etapa de la enfermedad.

El enfermo se beneficia de una terapia del lenguaje individualizada, programada a partir de su perfil afásico. Se reforzarán los componentes semánticos y pragmáticos en todas las áreas del lenguaje: la comprensión, la expresión, la repetición, la lectura y la escritura. Se amplificará la comunicación oral mediante la asociación de códigos visuales.

Los familiares deben conocer su papel activo en las interacciones comunicativas ya que el peso de la comunicación y la reparación de los errores recaerá sobre ellos cada vez en mayor grado. Por este motivo, se les ofrecen pautas sobre cómo iniciar la interacción, cómo cuidar del contexto espacial y emocional en los que se produce la comunicación, la importancia de la expresión gestual, del uso adecuado de la voz y el manejo correcto de los tiempos.

REFERENCIAS

Asociación Americana de Psquiatría. (2014). Manual de diagnóstico y estadístico de enfermedadesmentales: 5º Edición. América: American Psychiatric Publishing.

Cacho, J., García-García, R., Arcaya, J.,Vicente, J.L. y Lantada, N. (1999). Una propuesta de aplicación y puntuación del test del reloj en la enfermedad de Alzheimer. Rev Neurol, 28 (7), 648-655.

García-Albea, J. E., del Viso Pabón, S., & Bernardos, M. L. S. (1996). Test de Boston para el diagnóstico de la afasia: adaptación española. Madrid: Editorial Medica Panamericana.

Grupo de Estudio de Neurología de la Conducta y Demencias. Sociedad Española de Neurología. (2002). Guías en demencias: conceptos, criterios y recomendaciones para el estudio del paciente con demencia. Barcelona: Masson.

Hughes, C.P., Berg, L., Danziger, W.L., Coben, L.A., Martin, R.L. (1982). A new clinical scale for the staging of dementia. Br J Psychiatry, 140,566-72.

Juncos-Rabadán, O., Pereiro, A. y Facal, D. (2006). Comunicación y lenguaje en la vejez. Madrid, Portal Mayores, Informes Portal Mayores, 67. Lecciones de Gerontología, XI Disponible en <http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/juncos-comunicacion-01.pdf;

Lawton, M.P. y Brody, E.M. (1969). Assessment of older people: self-main-taining, and instrumental activities of daily living. Gerontologist. 9, 179-86.

Lobo, A., Saz, P., Marcos, G. y el grupo de trabajo ZARADEMP (2002). Examen cognoscitivo MINI MENTAL. Madrid: TEA.

Murray, L. (2010).Distinguishing clinical depression from early Alzheimer’s disease in elderly people: Can narrative analysis help? Aphasiology, 24, 928-939.

Pérez Mantero, J. L. (2012). El déficit lingüístico en personas con demencia de tipo alzhéimer: breve estado de la cuestión. Pragmalingüística, 20, 220-238

Reisberg, B., Ferris, S.H., de León, M.J. y Crook, T. (1982). The global deterioration scale for assessment of primary degenerative dementia. American Journal of Psychiatry, 139, 1136-1139.

Schröder, J., Wendelstein, B. & Felder, E. (2010). Language in the preclinical stage of Alzheimer’s disease: Content and complexity in biographical narratives. Alzheimer’s & Dementia, 6 (4) (Supl.), 360-361.

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