MALESTAR PSICOLÓGICO Y APOYO PSICOSOCIAL EN VÍCTIMAS DE CIBERBULLYING

PSYCHOLOGICAL DISCOMFORT AND PSYCHOSOCIAL SUPPORT IN VICTIMS OF CYBERBULLYING

Jessica Ortega Barón
Universidad de Valencia, España
Laura Carrascosa
Universidad de Valencia, España

MALESTAR PSICOLÓGICO Y APOYO PSICOSOCIAL EN VÍCTIMAS DE CIBERBULLYING

International Journal of Developmental and Educational Psychology, vol. 2, 1, pp. 357-366, 2018

Asociación Nacional de Psicología Evolutiva y Educativa de la Infancia, Adolescencia y Mayores

Resumen: El ciberbullying es un problema creciente que suscita mucha preocupación social. Los estudios sugieren que el ciberbullying conlleva graves consecuencias para el bienestar psicológico de las cibervíctimas, y que éstas se encuentran solas ante la intimidación. En este contexto, el objetivo del presente trabajo fue analizar las consecuencias del ciberbullying en cuanto a la cibervictimización, el malestar psicológico, el apoyo emocional percibido y la soledad en las cibervíctimas en función de la duración de este tipo de intimidación (no me ha pasado, 1 mes (o menos), entre 3 y 6 meses, o 1 año (o más)). La muestra estuvo compuesta por 1023 adolescentes (51.2% chicos y 48.8% chi- cas), entre 12 y 18 años. Los resultados mostraron que las cibervíctimas acosadas entre 3 y 6 meses son las que tienen más cibervictimización y tienen un mayor malestar psicológico. A su vez, se observó que las cibervíctimas acosadas durante 1 año (o más) son las que perciben menos apoyo emocional, y se sienten más solas en comparación a las cibervíctimas de menos tiempo. Los resultados evidencian la necesidad de ayudar a las víctimas, siendo importante el apoyo emocional y social para la detención de este tipo de acoso. Se discuten estos resultados y sus implicaciones para futuras investigaciones.

Palabras clave: víctimas, adolescentes, ciberbullying, malestar, soledad, apoyo.

Abstract: Cyberbullying is a growing problem that raises an important social concern. Studies suggest that cyberbullying has serious consequences for the psychological well-being of cyber-victims, and also that they feel alone in this situation of intimidation. The principal aim of this study was to ana- lyze the consequences of cyberbullying in terms of cyber victimitation, psychological distress, perceived emotional support and loneliness in cyber victims. These analyzes took into account the duration of this type of intimidation (it has not happened to me, during 1 month (or less), between 3 and 6 months, or during 1 year (or more)). The sample consisted of 1023 adolescents (51.2% boys and 48.8% girls), between 12 and 18 years old. The results show that cyber victims harassed between 3 and 6 months have more psychological discomfort. On the other hand, cyber victims harassed during 1 year (or more) perceive less emotional support, and feel more alone compared to cyber vic- tims of less time. The results demonstrate the need to help victims, and the importance of emotional and social support to stop this type of harassment. These results and their implications for future research are discussed.

Keywords: victims, adolescence, cyberbullying, discomfort, loneliness, social support.

ANTECEDENTES

El ciberbullying definido como la utilización de medios tecnológicos, principalmente Internet y el teléfono móvil, para dañar, intimidar y maltratar a los iguales (Buelga, Iranzo, Cava, & Torralba, 2015), se ha convertido en una de las problemáticas en la adolescencia que más preocupación sus- cita a nivel social, debido a su alta prevalencia y graves consecuencias para el bienestar psicológi- co y social del adolescente (León, Felipe, Fajardo, & Gómez-Carroza, 2012; Matos, Vieira, Amado, Pessoa, & Martins, 2018). En relación a la prevalencia del ciberbullying, la literatura científica evidencia un aumento significativo en la última década (Brochado, Soares, & Fraga, 2017; Selkie, Fales,& Moreno, 2016) situando la prevalencia media de victimas de ciberbullying entre el 20 y el 30% (Garaigordobil, 2011), llegando a incluso a tasas del 34% de adolescentes involucrados en el ciberbullying según un estudio reciente (Lee & Shin, 2017).

Para comprender la gravedad de este tipo de intimidación virtual, cabe mencionar algunas características de esta forma de ciberviolencia que la hacen especialmente dañina. Por una parte, las víctimas se sienten indefensas al no saber quién o quiénes son sus ciberagresores debido a que estos utilizan nombres falsos o seudónimos en Internet. A su vez, las ciberagresiones afectan gravemente a la reputación social de la cibervíctimas ya que la humillación en la red es vista por cientos de personas en cuestión de minutos (Ortega-Barón, Buelga, Cava, & Torralba, 2017). Además, el ciberacoso es constante para las víctimas que reciben en cualquier momento y en cualquier lugar de Internet (redes sociales, correo electrónico, mensajería instantánea…) burlas, amenazas o humillaciones, incrementando así el daño psicosocial de estos menores (Navarro, Yubero, & Larrañaga, 2015).

Ciertamente, el ciberbullying causa un elevado daño psicológico, emocional y social sobre las víctimas; éstas tienen sentimientos de ansiedad, ideaciones suicidas, miedo, nerviosismo, trastornos en el sueño, irritabilidad, somatizaciones, y dificultades para concentrarse, además de presentar en la mayoría de ocasiones sintomatología depresiva (Garaigordobil, 2011; Schneider, O’Donnell, Stueve, & Coulter, 2012). En este sentido, cabe tener en cuenta también que las secuelas del ciberbullying ponen al adolescente en situación de riesgo, ya que estos problemas de desarrollo pueden persistir en la edad adulta dificultando seriamente su vida (Hemphill, Tollit, & Herrenkohl, 2014).

Sin duda la consecuencia más extrema de los casos de cibervictimización es el suicidio, que se produce cuando la víctima ve que la única salida a su situación de intimidación es su propia muerte (Hinduja, & Patchin, 2010). Aunque, han aumentado a lo largo de estos años los casos de suicidio de menores víctimas de ciberbullying (Young, Subramanian, Miles, Hinnant, & Andsager, 2017), lo cierto es que en la mayoría de ocasiones los casos de ciberintimidación no alcanzan este nivel de gravedad. Si bien es cierto, es que esta violencia virtual conlleva un elevado distrés emocional. De hecho, según diferentes estudios las propias víctimas perciben mayor malestar psicológico y fatalismo, ya que consideran la experiencia de ciberacoso insoportable y muy angustiante (Brolin Lâftman, Modin, & Östberg, 2013; Navarro, Yubero, & Larrañaga, 2018).

Otra de las variables que más influye en el malestar del adolescente cibervictimizado es la soledad.

Diferentes trabajos evidencian que las cibervíctimas están más aisladas y sufren más rechazo por parte de sus compañeros (Smith, 2015; Sahin, 2012). Además, las propias víctimas perciben un mayor grado soledad y menos aceptación social por parte de sus iguales en el aula (Ortega-Barón, Buelga, & Cava, 2016; Sahin, 2012). A este respecto, un aspecto importante a valorar es el grado apoyo que el adolescente cibervictimizado percibe por parte de su entorno. De hecho, algunos datos indican que la mitad de las cibervíctimas no comunica a nadie su situación de intimidación porque cree que pidiendo ayuda su situación se empeorará debido a las represalias (García-Maldonado, Joffre-Velázquez, Martínez-Salazary, & Llanes-Castillo, 2011). Además, según Li (2007) un tercio de los adolescentes no cree que los adultos, siendo conocedores de su situación de ciberbullying, sean capaces de ayudar a la víctima y solucionar el problema. Así, la soledad junto a esta falta de confianza en los adultos, sitúa a las cibervíctimas en una situación muy vulnerable que hace que el ciberbullying lejos de desaparecer continúe en el tiempo.

Teniendo en cuenta la creciente prevalencia y gravedad de esta nueva forma de intimidación cibernética, el objetivo del presente trabajo fue analizar las consecuencias del ciberbullying en cuanto a la cibervictimización, el malestar psicológico, el apoyo emocional percibido y la soledad en las cibervíctimas teniendo en cuenta la duración en la que las víctimas fueron ciberintimidadas: “no me ha pasado”, “1 mes (o menos)”, “entre 3 y 6 meses”, o “1 año (o más)”.

METODOLOGÍA

Participantes La muestra del presente estudio estuvo formada por 1023 adolescentes de ambos sexos (51.2% chicos y 48.8% chicas), de edades comprendidas entre los 12 y los 18 años (M=14.42; DT= 1.58). Estos estudiantes pertenecían a cuatro centros públicos de Educación Secundaria Obligatoria de la Comunidad Valenciana, y cursaban desde 1º de ESO hasta 2º de Bachillerato.

Instrumentos Escala de Victimización a través del Teléfono Móvil y de Internet (CYBVIC; Buelga, Cava, & Musitu, 2010). Esta escala está compuesta por 18 ítems y mide la experiencia del adolescente como víctima de ciberbullying a través del móvil o Internet en el último año (por ejemplo: “Me han insultado o ridiculizado con mensajes o llamadas”). La escala mide desde la perspectiva de la víctima comportamientos cibernéticos de hostigamiento, denigración, exclusión social, violación de la intimidad y suplantación de la identidad entre otras. El rango de respuesta para los ítems de esta escala tipo Likert va desde 1 a 4 (nunca, pocas veces, muchas veces, y siempre). Además, esta escala contiene otro ítem para conocer la duración de la victimización a través de las tecnologías (“¿Durante cuánto tiempo te ha pasado?”). Las opciones de respuesta este ítem son: no me ha pasado, 1 mes (o menos), entre 3 y 6 meses, o 1 año (o más). En este estudio, el coeficiente de fiabilidad alpha de Cronbach de la escala fue de 0.88.

Escala de Malestar Psicológico de Kessler (K10; adaptada de Sánchez-Sosa, Villareal-González,& Musitu, 2011). Esta escala está compuesta por 10 ítems ofrece un índice global de malestar psicológico (por ejemplo: “¿Con qué frecuencia te has sentido tan nervioso que nada te podía cal- mar?”). El rango de respuesta para los ítems de esta escala tipo Likert va desde 1 a 5 (nunca, pocas veces, a veces, muchas veces, y siempre). En este estudio, el coeficiente de fiabilidad alpha de Cronbach de la escala fue de 0.86.

Escala de Apoyo Emocional Externo (Adaptada de Vagos, & Pereira, 2010). Esta es una subes- cala de una escala más amplia constituida por 4 subescalas: apoyo emocional externo, habilidad personal práctica, gestión interpersonal y habilidad personal afectiva. Para los propósitos de esta investigación se utilizó la subescala de apoyo emocional externo que evalúa el grado en el que el adolescente percibe apoyo emocional de su entorno cuando lo necesita (por ejemplo: “Siempre tengo a alguien con quien hablar y que se preocupa de verdad de lo que me ocurre”). El rango de respuesta para los ítems de esta escala tipo Likert va desde 1 a 5 (totalmente falso para mí, falso para mí, no es verdadero ni falso para mí, verdadero para mí, y totalmente verdadero para mi). En este estudio, el coeficiente de fiabilidad alpha de Cronbach de la escala fue de 0.71.

Escala de Soledad (UCLA; adaptada de Expósito y Moya, 1999). Esta escala se compone de 20 ítems y evalúa mediante un índice general el grado de soledad que percibe el adolescente, tanto a nivel emocional como a nivel social (por ejemplo, “Con qué frecuencia sientes que no tienes a nadie cerca de ti”; “Con qué frecuencia te sientes aislado/a de los demás”). El rango de respuesta para los ítems de esta escala tipo Likert va desde 1 a 4 (nunca, pocas veces, muchas veces, y siempre). En este estudio, el coeficiente de fiabilidad alpha de Cronbach de la escala fue de 0.84.

Procedimiento Inicialmente se contactó con los cuatro centros educativos seleccionados con el fin de explicarles en qué consistía la investigación y ver si estaban interesados en participar.

Después de obtener los permisos correspondientes y las autorizaciones paternas, y de realizar las sesiones informativas pertinentes, investigadores previamente entrenados administraron los cuestionarios a los adolescentes en horario escolar. En todo momento se les informó que su participación en la presente investigación era voluntaria y anónima. Esta investigación realizada con menores siguió los valores éticos demandados en la investigación, respetando los principios fun- damentales de la Declaración de Helsinki, y la Declaración Universal de la UNESCO de Derechos Humanos. Esta investigación obtuvo la aprobación para realizarse por parte del Comité ético de la Universidad de Valencia (número; H1456762885511).

Análisis de datos Para realizar los análisis de datos, previamente se realizaron análisis de fiabilidad para comprobar la consistencia interna de las escalas utilizadas en el presente estudio. Posteriormente, en primer lugar, se utilizaron las puntuaciones respecto a la duración de la victimización cibernética de la Escala de Victimización a través del Teléfono Móvil y de Internet: CYBVIC para clasificar a los participantes en los siguientes grupos: no me ha pasado; 1 mes (o menos); entre 3 y 6 meses; o 1 año (o más). En segundo lugar, se llevó a cabo un análisis de varianza (ANOVA de un factor) para analizar las diferencias entre estos grupos de contraste en las variables: cibervictimización, malestar psicológico, apoyo emocional externo percibido, y soledad. Por último, en tercer lugar, se aplicó la prueba post-hoc de Bonferroni. El análisis de datos se realizó con el programa estadístico SPSS, versión 24.

RESULTADOS

En primer lugar, en la Tabla 1 se observa la distribución de los participantes en función de la duración en el que fueron víctimas de ciberbullying. En concreto, un 66.7% de los adolescentes no habían sido victimizados a través de las tecnologías. Por otra parte, en cuanto a los adolescentes cibervictimizados, un 23.6% lo fue durante 1 mes (o menos), un 5% entre 3 y 6 meses, y un 4.8% durante 1 año (o más).

Porcentaje y frecuencia de los grupos de contraste en función de la duración del ciberacoso.
TABLA 1
Porcentaje y frecuencia de los grupos de contraste en función de la duración del ciberacoso.

En segundo lugar, en relación al propósito principal de este trabajo, los resultados del ANOVA (Tabla 2) indican la existencia de diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de contraste en las variables analizadas: cibervictimización, malestar psicológico, apoyo emocional externo y soledad.

Diferencia de medias entre los grupos de cibervíctimas en función de la duración en las variables independientes.
TABLA 2
Diferencia de medias entre los grupos de cibervíctimas en función de la duración en las variables independientes.

En concreto, en la Tabla 2 los resultados muestran que los adolescentes que son cibervictimizados “entre 3 y 6 meses” son los que presentan las mayores puntuaciones en cibervictimización y en malestar psicológico (F=136.51, p= <.001; F=24.12, p= <.001 respectivamente). Teniendo en cuenta la prueba post-hoc, respecto a estas dos variables, las cibervíctimas de “entre 3 y 6 meses” y “1 año o más” obtienen puntuaciones significativamente más altas que el grupo “1 mes (o menos)”, y estos a su vez más altas que el grupo “no me ha pasado”. A su vez, los adolescentes cibervictimizados durante “1 año (o más)” son los que tienen menores puntuaciones en apoyo emocional externo, y mayores puntuaciones en soledad (F=5.02, p=.002; F=14.74, p=<.001 respectiva- mente). Concretamente, en la prueba post-hoc por lo que se refiere al apoyo emocional externo, el grupo “1 año (o más)” es el que obtiene puntuaciones más bajas respecto a los grupos “no me ha pasado” y “1 mes (o menos)”. Por último, por lo que respecta a la soledad los grupos “1 año (o más)” y “entre 3 y 6 meses” son los que obtienen puntuaciones más altas respecto al grupo de con- traste “no me ha pasado”.

CONCLUSIONES

Los resultados muestran que la prevalencia obtenida en este estudio fue de un total de 33.4% de cibervíctimas. Teniendo en cuenta los datos de la literatura científica, esta prevalencia supera alpromedio que se sitúa entre el 20 y el 30% de cibervíctimas en los últimos años (Garaigordobil, 2011).

Teniendo en cuenta el objetivo principal de este estudio, este consistió en analizar las diferencias existentes en cibervictimización, malestar psicológico, apoyo emocional externo percibido y soledad en las cibervíctimas, teniendo en cuenta la duración en la que estas víctimas fueron ciberintimidadas: “no me ha pasado”, “1 mes (o menos)”, “entre 3 y 6 meses”, o “1 año (o más)”.

Por una parte, los resultados indican que las cibervíctimas de “entre 3 y 6 meses” y “1 año (o más)” son más cibervictimizadas y tienen un mayor malestar psicológico respecto a las cibervíctimas de “1 mes (o menos)”, y estas a su vez, tienen un mayor grado de cibervictimización y malestar psicológico que el grupo de adolescentes no cibervictimizados. Estos hallazgos sugieren que el daño psicológico en las víctimas de acoso online es muy elevado, sobre todo entre los 3 y 6 meses. A su vez, estos datos están en la línea de los estudios que evidencian una percepción de menor bienestar y de peor salud psicológica por parte de las víctimas de ciberbullying (Aoyama, Saxon, & Fearon, 2011; Brolin et al., 2013; Schenk & Fremouw, 2012). Además, aunque no sea significativa la diferencia entre medias, se observa un ligero descenso del promedio de malestar psicológico de las cibervíctimas de “entre 3 y 6 meses” a las de “1 año (o más)”. Este resultado, es coherente con estudios previos donde se observa que a lo largo del tiempo las víctimas parece que se habitúan al acoso recibido (Jiménez & Serrano, 2017; Card, 2003). En este sentido, se hace evidente la necesidad de una mayor concienciación social en cuanto a la gravedad del ciberbullying para que la vícti- ma no se resigne a su rol. De esta forma, una mayor concienciación permitirá detectar mejor a estas víctimas para ayudarlas a no prolongar su sufrimiento en el tiempo.

Por otro lado, los resultados muestran que los adolescentes que fueron cibervictimizados durante “1 año (o más)” son los que perciben menos apoyo en comparación al grupo de adolescentes que no han sido cibervictimizados o que han sufrido el ciberacoso durante “1 mes (o menos)”. De esta forma, parece que conforme aumenta el tiempo del ciberacoso la víctima pierde la percepción de apoyo por parte los demás, este hecho dificulta más su situación de intimidación y la prolonga en el tiempo. Así, estos resultados son acordes a aquellos estudios que muestran que las cibervíctimas no confían en que los adultos o compañeros sean capaces de ayudarles (Cerna, Machackova, & Dedkova, 2016; Jacobs, Goossens, Dehue, Völlink, & Lechner, 2015; Slonje, Smith,& Frisén, 2013). Posiblemente, este dato explique el mutismo que caracteriza a los adolescentes ciberintimidados, que en la mayoría de ocasiones no se lo cuentan a nadie (Aoyama et al., 2011; Bastiaensens et al., 2014; Topçu, Erdur-Baker, & Çapa-Aydin, 2008). Estos resultados están en la línea de los obtenidos en la variable soledad ya que, en este caso, los adolescentes cibervictimizados durante “1 año (o más)” y “entre 3 y 6 meses” son los que perciben mayor soledad respecto a los adolescentes que no son cibervíctimas. Acorde a estos resultados investigaciones previas muestran que las cibervíctimas perciben una mayor soledad, y más rechazo por parte de sus compañeros (García-Fernández, Romera-Félix, & Ortega-Ruiz, 2016; Varghese, & Pistole, 2017). Además, según nuestros hallazgos, el hecho de que la soledad aumente conforme pasa el tiempo hace que para el agresor sea más fácil agredir a la víctima, ya que esta se encuentra cada vez más sola, indefensa y vulnerable (Brewer, & Kerslake, 2015). Estos resultados, evidencian todavía más la necesi- dad de ayudar a las víctimas, siendo importante el apoyo emocional y social que perciben para la detención de este tipo de acoso.

Este trabajo cuenta con algunas limitaciones, a las que cabe prestar atención. Por un lado, el carácter transversal de la investigación no permite establecer relaciones de causalidad entre las variables objeto de estudio. En este sentido, una línea futura sería la realización de estudios longitudinales para ver cómo evoluciona el estado psicológico y social de estas cibervíctimas a través del tiempo. Asimismo, las respuestas de los adolescentes a los cuestionarios son autoinformes que pueden presentar ciertos sesgos o deseabilidad social. En este sentido, en futuras investigaciones sería conveniente contrastar la información de los adolescentes con la obtenida por sus profesores y familiares.

A pesar de estas limitaciones, los hallazgos de la presente investigación aportan datos sugerentes por lo que se refiere a una mejor comprensión del estado psicosocial de las cibervíctimas de ciberbullying a través del tiempo. Los resultados de este trabajo y de los estudios previos enfatizan la importancia de prestar atención al estado psicológico de las víctimas, y de mejorar la confianza de los adolescentes en los adultos para solventar el ciberacoso. En este sentido, futuras intervenciones han de encaminarse hacia una mayor concienciación de la gravedad del ciberbullying, y una mayor implicación por parte de las familias y de la comunidad educativa para prevenir y erradicar esta problemática creciente (Buelga, Martínez-Ferrer, & Cava, 2017; Fanti, Demetriou, & Hawa, 2012).

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