PERCEPCIÓN HACIA LAS TAREAS, LOS EXÁMENES Y LOS CURSOS DE MATEMÁTICAS EN ESTUDIANTES DE TELEBACHILLERATO: ¿HAY DIFERENCIA POR GÉNERO?

PERCEPTION TOWARD TASK, TEST AND COURSES OF MATH IN HIGH SCHOOL STUDENTS: THERE ARE DIFFERENCES BY GENDER?

Arturo García Santillán
Universidad Cristóbal Colón, México
Valerie Martínez Rodríguez
Universidad Cristóbal Colón, México
Milke E. Escalera Chávez
Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México

PERCEPCIÓN HACIA LAS TAREAS, LOS EXÁMENES Y LOS CURSOS DE MATEMÁTICAS EN ESTUDIANTES DE TELEBACHILLERATO: ¿HAY DIFERENCIA POR GÉNERO?

International Journal of Developmental and Educational Psychology, núm. 2, pp. 171-190, 2018

Asociación Nacional de Psicología Evolutiva y Educativa de la Infancia, Adolescencia y Mayores

Recepción: 05 Septiembre 2018

Aprobación: 01 Octubre 2018

Resumen: El presente estudio tiene como objetivo evaluar de qué manera los exámenes, las tareas y los cursos de matemáticas, constituyen factores que generan ansiedad en el alumno. La investigación se lleva a cabo en el 2017, aplicado a una muestra de 200 estudiantes de primero, tercero y quinto semestre de un Telebachillerato de los municipios del Zacatal y Jamapa, Ver. Está basada en los estudios seminales de Richardson y Swinn (1972). Se utiliza la escala Revised Mathematics Anxiety Rating Scale (RMARS) de 25 ítems (Alexander y Martray, 1989), misma que muestra una fiabilidad al obtener un puntaje Alpha de Cronbach de 0.934 en el conjunto de ítems y de 0.693 de manera agrupada. Los resultados indican que el nivel de ansiedad hacia las matemáticas aumentará siem- pre y cuando las variables de exámenes matemáticos, tareas numéricas y cursos matemáticos estén presentes en el contexto evaluado, asimismo no se identifican diferencias significativas respecto al Género.

Palabras clave: ansiedad matemática, exámenes matemáticos, tareas numéricas, cursos matemáticos, escala RMARS.

Abstract: The aim of the study is to evaluate how exams, tasks and mathematics courses are factors that generate anxiety in the student. The research is carried out in 2017, were surveyed 200 students offirst, third and fifth semester enrolled in the Telebachillerato of the municipalities of Zacatal and Jamapa, Ver. This work is based on the seminal studies of Richardson and Swinn (1972). The 25- item Revised Mathematics Anxiety Rating Scale (RMARS) scale is used (Alexander and Martray, 1989), which shows reliability Cronbach’s Alpha score of 0.934 in the set of items and 0.693 grouped in three dimensions. The results indicate that the level of anxiety towards mathematics will increase as long as the variables of mathematical exams, numerical tasks and mathematical courses are present in the evaluated context; likewise no significant differences with respect to Gender are identified.

Keywords: mathematical anxiety, mathematical exams, numerical tasks, mathematical courses, RMARS scale.

1.ANTECEDENTES DEL OBJETO DE ESTUDIO

Una de las políticas que promueve la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) es el logro de un crecimiento económico en el aspecto del empleo, así como un nivel mejor de vida en países que forman parte de ella, derivado de lo anterior, desarrolla un proyecto denominado Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), su función principal es evaluar las competencias de lectura, matemáticas y ciencias en estudiantes de secundaria.

En la evaluación realizada en 2015, señala que México se ubicó en el número 56 de 70 países de la OCDE y que el aprendizaje de la competencia matemática en jóvenes mexicanos de 15 años, el 56.6% se encuentran en el nivel 0 y 1 lo que significa que el aprendizaje es insuficiente, el 26.9% se encuentra en el nivel 2 que significa un mínimo aprendizaje, el 12.9% se encuentra en el nivel 3 lo que significa que el aprendizaje es satisfactorio y sólo el 3.5% se encuentran en el nivel 4 que representa un aprendizaje bueno o sobresaliente en la competencia matemática.

En el 2016, PISA refiere que por cada tres años del 2003 al 2005, el aprovechamiento en matemáticas mejoró en 5 puntos, pero el porcentaje de alumnos mexicanos que no alcanzaron el nivel mínimo en la competencia matemática se mantuvo entre los años del 2003 y el 2015.

Con respecto a las diferencias de género que existen en el rendimiento matemático se tiene que los hombres superan a las mujeres por 7 puntos y la expectativa e interés que tienen los alumnos mexicanos hacia la disciplina matemática se encuentra en un nivel bajo debido a la ansiedad y preocupación que presentan hacia esta área.

En el 2017, los resultados del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (Planea) señala que las matemáticas se encuentran por arriba del puntaje promedio nacional en el área autónomo, particular y DGETI, donde el Bachillerato autónomo mostró el mayor puntaje en promedio a diferencia del Telebachillerato comunitario que reflejó el menor puntaje, asimismo los resultados de género mostraron que los hombres obtuvieron puntajes ligeramente más altos en Matemáticas, lo que coincide con los resultados obtenidos por PISA.

Por lo anteriormente expuesto, es de observar que hoy en día el estudio de ansiedad matemática ha tomado mayor fuerza debido a diversos teóricos que se han interesado en evaluar, describir, explicar y correlacionar las variables subyacentes implicadas en este fenómeno.

Para evaluar este aspecto, Richardson y Suinn (1972) desarrollaron la escala MARS que mide la ansiedad matemática, pues en anteriores estudios se demostró que existen muchas personas que la presentan al trabajar con números y solucionar problemas. Posteriormente, Alexander y Martray (1989) revisaron y modificaron el instrumento y lo nombraron RMARS con 25 ítems.

De igual forma, se empieza a dar explicación al concepto de ansiedad matemática y lo que de ella se deriva como puede ser el componente afectivo, cognitivo y conductual incluso. Los trabajos de Fennema y Sherman (1976) abordan el concepto y descubren que un alto número de estudiantes deciden no estudiar matemáticas siendo más mujeres que hombres los que toman esa decisión,de ahí surge su inquietud por crear las escalas de actitud matemática para obtener mayor información sobre el aprendizaje de las mujeres en las matemáticas.

En el contexto educativo se ha tenido un gran interés por analizar y comprender los rasgos cognitivos y de comportamiento que facilitan o entorpecen el desempeño del alumno en cuestiones académicas y cómo se relaciona con su desarrollo psicosocial. También la psicología educativa se enfoca en conocer ampliamente el concepto de autoeficacia y de la ansiedad, lo que ha contribuido a mejorar las prácticas de enseñanza-aprendizaje, (Contreras et al. 2005).

Ahora bien, el fenómeno de la ansiedad hacia las matemáticas ya se ha venido explorando desde décadas atrás (Aiken & Dreger, 1961; Aiken, 1976; Brasell, Petry & Brooks, 1980; Sandman, 1980; Satake & Amato, 1995; Suinn & Winston, 2003; Adelson & McCoach, 2011; García-Santillán et al. 2013, 2014, 2015, 2016 y 2017; Escalera-Chávez et al. 2017; Navarro-Ibarra et al. 2017; Santana et al. 2017) y se hace presente en el comportamiento de algunas personas al hacer notorio su nivel de ansiedad cuando escuchan la palabra matemáticas, al realizar alguna tarea matemática, al cursar la materia o al resolver una evaluación (Eccius y Lara-Barragán, 2016).

Dentro de esta misma problemática que se aborda, otros estudios han dado evidencia de que la ansiedad hacia la matemática difiere con respecto al género, edad, estatus académico entre otros factores del perfil del alumno. Al respecto, Pérez-Tyteca et al. (2007) analizan los niveles de ansiedad que presentaron los alumnos que acceden a la Universidad de Granada cuando se enfrentan a tareas matemáticas, hallando que existen diferencias significativas entre los hombres y mujeres, en donde los hombres son los que presentan menor ansiedad matemática que las mujeres.

En este mismo orden de ideas, Martínez-Artero y Nortes (2014) demostraron en un estudio que llevaron a cabo en alumnos que se forman para ser profesores de matemáticas que las mujeres tienen más ansiedad que los hombres, además, que la edad marca una diferencia, es decir, cuando rebasan los 21 años se incrementa su ansiedad en comparación con los que tienen menor edad (< 21 años).

Muy similar al resultado obtenido por los anteriores autores, es el del estudio realizado por Martínez y Nortes (2017), donde toman una muestra de 829 estudiantes de segundo, tercero y cuarto grado de futuros maestros de primaria, donde sus hallazgos presentan diferencias significativas en aspectos de género donde el nivel de ansiedad matemática en cursos académicos es más alta en mujeres que en hombres.

Asimismo, en un trabajo desarrollado por Agüero, Meza, Suárez y Schmidt (2017) en una muestra de 3,725 alumnos en el nivel de educación secundaria en escuela pública en Costa Rica, encontraron diferencias estadísticamente significativas en relación a la ansiedad matemática por género, ya que las mujeres al parecer presentaron niveles más altos de ansiedad hacia la matemática que los hombres. Además, otro dato interesante de discutir es el relativo a la variable grado de educación, ya que en esa investigación también identificaron que el nivel de ansiedad difiere con respecto a los estudiantes del tercer ciclo versus aquellos que están en los niveles diversificados, siendo estos últimos los alumnos que mostraron niveles un poco más altos de ansiedad.

Es por ello que en este estudio se pretende responder la siguiente pregunta de investigación:

¿De qué manera los exámenes, las tareas y los cursos, todos ellos asociados a las matemáticas, constituyen factores que generan ansiedad en el alumno? Además, es importante saber si la ansie- dad difiere según el género. Por lo anterior se fijan como objetivos: Evaluar de qué manera los exámenes, las tareas y los cursos de matemáticas, constituyen factores que generan ansiedad en el alumno. Identificar cuál de los tres factores explican la ansiedad matemática en los estudiantes. Y por último, analizar si existen diferencias significativas por género.

Para responder a las interrogantes del estudio y alcanzar los objetivos fijados, se establecen las siguientes hipótesis de trabajo:

H1 Existe un conjunto de variables que permiten evaluar la ansiedad matemática en los estu- diantes.

H2 Existen diferencias significativas por género en los elementos que explican la ansiedad matemática.

2.REVISIÓN TEÓRICA

En este apartado se busca explicar desde la teoría cómo ha sido definido el constructo de la ansiedad matemática, desde las dimensiones de las creencias, emociones y actitudes hacia los exámenes, tareas y cursos, estas tres últimas son parte esencial de esta investigación.

Cuando Aiken y Dreger (1961) deciden investigar el efecto de las actitudes en las matemáticas, descubren que están relacionadas con factores de la inteligencia y logro, pero no a variables tales como el temperamento y en 1976 Aiken refiere que los cambios de actitud hacia las matemáticas implican una interacción entre las características de profesores y estudiantes dando mayor énfasis al comportamiento que se tiene en el aula y las técnicas didácticas que se emplean para la enseñanza de las matemáticas.

En 1968, Dutton y Blum seleccionaron una muestra de 342 alumnos para aplicarles una eva- luación y conocer lo que pensaban de las matemáticas, descubrieron que no les gustaba trabajar con problemas matemáticos fuera de la escuela, ni les gustaba cometer errores aritméticos, en lo que la mayoría estuvo de acuerdo fue en evitar la aritmética siempre que fuese posible, pues indicaban que las matemáticas no eran útiles en la vida diaria y que la aritmética era una pérdida de tiempo.

En estudios seminales de Richardson y Suinn (1972), la ansiedad matemática implica senti- mientos de tensión y ansiedad que interfieren con el uso de números y la solución de problemas matemáticos en la vida diaria y en situaciones académicas, su escala MARS consiste en 98 enunciados, de los cuales se desprendían seis factores: ansiedad de evaluación general, ansiedad numérica cotidiana, ansiedad pasiva de observación, ansiedad de desempeño, ansiedad de pruebas matemáticas y ansiedad de resolución de problemas.

Después, Suinn et al. (1972), refieren el estudio realizado por Richardson a una muestra de 400 estudiantes universitarios, en el cual el 28% mostró niveles altos de tensión asociados con situaciones matemáticas o al uso de los números y que más de un tercio de ellos buscó ayuda a través de terapia en un centro de orientación, exponiendo que su motivo de consulta estaba relacionado con las matemáticas

Betz (1978) complementa lo anteriormente señalado, destacando que la ansiedad matemática era vista como un problema psicológico, los psicólogos llegaron a ser muy solicitados para ayudar a diseñar e implementar planes para la mejora, podía ser de tipo individual o grupal e incluían técnicas para el manejo general de la ansiedad, modificación de creencias irracionales y de actitudes negativas hacia las matemáticas, asimismo se buscaba desarrollar actitudes y autoconceptos más positivo.

Más adelante, McLeod, (1988) estudia las emociones y sentimientos respecto a las matemáticas, analiza la intervención de las actitudes y encuentra que las influencias afectivas en la solución de problemas varían de intensidad (magnitud) y dirección (positiva o negativa).

En el análisis correlacional de Bessant (1995), se indicó que la interacción entre la actitud hacia la ansiedad matemática y los factores de la escala MARS depende del nivel de ansiedad respecto a la experiencia que se tenga respecto a ella, también se comprobó que el aprendizaje fue significativo a un tipo específico de ansiedad, de actitudes y a factores como el de dar instrucciones, asimismo, el resultado confirmó la funcionalidad de utilizar la teoría enseñanza-aprendizaje y los instrumentos para analizar la relación entre los componentes cognitivo y afectivo en la ansiedad matemática.

En los resultados de la investigación del meta análisis desarrollado por Ma (1999) puede deri- varse a una relación entre la ansiedad matemática y el logro que se obtiene, por lo que se puede entender como una cuestión psicológica derivada de su reacción emocional que se tiene de las creencias, actitudes y sensaciones tales como el pánico y miedo que se suscitan al presentarse ante el fenómeno de las matemáticas.

En este orden de ideas Gil, Blanco, y Guerrero (2005) indican que las actitudes positivas y nega- tivas han sido lo tradicionalmente estudiado, sin embargo, estos autores complementan la investigación con conceptos de alfabetización emocional, la cual, en la educación matemática se orienta a afectos, creencias, actitudes, emociones y sentimientos como factor determinante para aprender, comprender y rendir en la disciplina de las matemáticas.

En estudios realizados por Sánchez, Segovia y Miñán (2011) señalan que las actitudes negativas y la ansiedad de los docentes se pueden transmitir a los alumnos, además refieren el trabajo de Johnson y destacan que en su investigación, el factor de actitud en el catedrático se verá reflejado en la actitud de los alumnos hacia la aritmética y si la actitud es negativa propiciará ansiedad y miedo. Por ello, García-Santillán, Escalera-Chávez y Venegas-Martínez (2013) consideran necesario que el catedrático haga la labor de mejorar las cuestiones afectivas a fin de que el alumno evite para- lizarse cuando se encuentre cursando la materia de matemáticas.

Es importante distinguir entre actitud matemática de la actitud hacia las matemáticas, la primera se refiere a la capacidad cognitiva que tiene la persona por ejemplo en análisis, solución de problemas, apertura cognitiva, pensamiento crítico, etc. y la segunda tiene que ver con la capacidad afectiva, es decir, el valor y satisfacción que le genera esta materia (Palacios, Arias y Arias, 2014).

En un reciente estudio llevado a cabo por Navarro-Ibarra, García-Santillán, Cuevas-Salazar y Ansaldo-Leyva (2017) hallaron un alto nivel de ansiedad entre los cursos de matemáticas y las tareas numéricas, los alumnos mostraron menos nivel de ansiedad cuando estaban en clases de matemáticas que cuando se les aplicaba una evaluación y menos ansiedad entre las tareas numéricas y las evaluaciones, también identificaron que la actitud matemática es mayor cuando existe una correlación entre el compromiso afectivo y la confianza matemática seguido de la correlación entre un comportamiento de compromiso y la confianza matemática, por último, descubrieron que la correlación que existe entre el compromiso afectivo y el comportamiento de compromiso fue ligeramente menor.

Además, es importante destacar que en diversos estudios las escalas de ansiedad hacia las matemáticas han mostrado un índice de fiabilidad Alpha de Cronbach (AC) muy aceptable, ejemplo de ello es la escala de Saranson, Davidson, Lighthall y Waite (1958) denominada TASC de Saranson de 30 ítems con un AC de .85; la escala de ansiedad hacia las matemáticas de Sepia y Keeling (1978) de 20 ítems con un AC de .90; la escala MASC de Plake y Parker (1982) de 22 ítems mostró una consistencia interna de .97 y la misma escala MARS utilizada en este estudio y que fue diseñada originalmente por Richardson y Suinn (1972) presentó valores de .89, .95, .99, .96 en diversos estudios.

Como se ha podido observar, este tipo de escalas han mostrado buen índice de fiabilidad y de consistencia interna por sus altas propiedades psicométricas. Incluso, cuando han sido replicadas en diferentes contextos, sus resultados han dado evidencia empírica significativa a este campo del conocimiento, ejemplo de ello: en un estudio desarrollado por García-Santillán, Rojas-Kramer, Moreno-García y Ramos-Hernández (2017) demostraron que el modelo de ansiedad hacia la matemática de 3 factores de Richardson y Suinn (1972) modificado por Alexander y Martray (1989),puede ser explicado por cinco factores: ansiedad durante el examen (1); ansiedad hacia los casos numéricos (2); ansiedad hacia el examen (3); ansiedad hacia los libros de matemáticas (4); ansiedad hacia las actividades alternativas con matemáticas (5).

Con estos argumentos teóricos y empíricos, se lleva a cabo el estudio de acuerdo al siguienteprocedimiento metodológico:

3.MÉTODO

La investigación empírica es de diseño no experimental de corte transversal. Además, si consideramos que el estudio se centra en evaluar de qué manera los exámenes, las tareas y los cursos de matemáticas, constituyen factores que generan ansiedad en el alumno, entonces es un estudio explicativo correlacional, ya que se busca evaluar y explicar el conjunto de variables subyacentes que permitirían explicar el fenómeno de estudio. Además se busca explicar si hay diferencias de medias de acuerdo al género.

Población La población objeto de estudio son alumnos de la localidad de Jamapa, Veracruz en los Telebachilleratos del ámbito rural El Zacatal y del ámbito municipal Jamapa, mismos, pertenecientes a la Supervisión Escolar Zona Veracruz (2017) que, a su vez, depende de la Dirección General de Telebachillerato. Los Telebachilleratos a estudiar son de nivel de Educación Media Superior, públicos, de 3 años de servicio de bachillerato general y de turno matutino, (Centros Educativos, 2017). La población la constituyen los alumnos inscritos en el semestre regular junio-diciembre del 2017 de un Telebachillerato del sector público del turno matutino, donde el grado de escolaridad delos estudiantes es de primero, tercero y quinto semestre.

Las características de la población es la siguiente: las edades oscilan entre los 14 y 20 años de edad, 55 estudiantes pertenecen al Telebachillerato de El Zacatal y 155 estudiantes pertenecen al Telebachillerato de Jamapa. La variable género se integra de 104 estudiantes pertenecen al sexo masculino y 96 estudiantes son del sexo femenino.

Como criterios de inclusión se ha considerado: que sean alumnos inscritos al Telebachillerato, que estén cursando primero, tercero y quinto semestre y que hayan aceptado contestar la encuesta de manera voluntaria. Es importante destacar que en todo momento se solicitó la confidencialidad del nombre del alumno, obteniendo solo los datos demográficos.

Muestra Para el estudio se recurre a una muestra no probabilística por conveniencia, toda vez que el investigador obtuvo contacto directo con las autoridades educativas del plantel y se le permitió apli- car la encuesta a los alumnos vigentes en ese momento, de ahí que el total de la muestra fue de 200 alumnos. Un dato a resaltar es que en todo momento los alumnos fueron supervisados por el docen- te en turno y por el encuestador para la correcta respuesta de la encuesta.

Instrumento Para el estudio empírico utilizamos la escala RMARS de Richardson y Suinn (1972) misma que fue modificada en 1989 por Alexander y Martray la cual se compone de 25 indicadores que se integran en tres dimensiones (Tabla 1):

Estructura del instrumento
Tabla 1
Estructura del instrumento

El instrumento incluye además el perfil sociodemográfico del encuestado de acuerdo a: Género, Edad, Grado escolar y Localidad. La escala es de escalamiento Likert con opción de respuesta: Nada, Poco, Regular, Mucho y Demasiado.

4.PROCEDIMIENTO ESTADÍSTICO

Para la prueba de la hipótesis Ha1 se utiliza el procedimiento de Análisis Factorial exploratorio (AFE) con extracción de Componentes Principales (CP). En primer lugar, se calculan el test de esfericidad de Barttlet a partir de la transformación de la matriz de correlación del determinante, mismo determinante que permite identificar la potencia de las correlaciones. De igual forma, la prueba Chi Cuadrado (X2), KMO (Kaiser-Meyer-Olkin) y la Medida de Adecuación Muestral (MSA) con un nivel de significancia =0.01. Por lo tanto, si el valor crítico: X2 calculado es > X2 tablas, se tendrá evi- dencia para el rechazo de Ho.

Para contrastar la hipótesis Ha2, se desarrolla un análisis ANOVA para contrastar la hipótesis nula (Ho2) de las medias poblacionales de las dimensiones: Pruebas matemáticas (Mathtest), Tareas numéricas matemáticas (Mathtask) y Cursos de matemáticas (Mathcourses), versus la hipó- tesis alternativa (Ha2) de que, al menos, uno de los puntajes obtenidos difiere con respecto al valor esperado.

Por tanto, su forma estadística es:


De ahí que, si H02 es cierta entonces se espera que el cociente entre ambas estimaciones sea aproximadamente igual a 1, de forma que se rechazará H02 si dicho cociente difiere significativamente de 1. A continuación el análisis de datos:

5.ANÁLISIS DE DATOS

Para responder la pregunta principal del estudio y con ello lograr alcanzar el propósito del mismo, a continuación se analizan y discuten los datos obtenidos posteriores al procesamiento estadístico del AFE.

En primer término se procedió a la validación de los datos, para ello, se parte del supuesto de normalidad a través del estadístico K-S de 1 muestra, que determina el nivel de significancia asintótica ( >.05).

Como se puede apreciar en la tabla número 2, los valores de la significancia asintótica (bilateral) dan evidencia del nivel de normalidad o no normalidad de los datos: en este caso las tres variables tienen una distribución normal (0.943, 0.078 y 0.307).

Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra
Tabla 2.
Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra

Como se puede ver en la tabla 2, la normalidad de los datos está presente en las tres variables del fenómeno de estudio de acuerdo a los criterios teóricos (Hair et al. 1999).

Además, para medir la fiabilidad y validez del test, se calcula el índice Alfa de Cronbach para obtener las correlaciones entre los ítems del instrumento y cuyo valor mínimo aceptable es de 0.70 (Celina y Campos-Arias, 2005), pues cuanto más cercano a 1 sea el resultado, mayor será la fiabilidad de la escala utilizada. Para este estudio se obtuvieron los coeficientes siguientes: individual (0.934), agrupados en tres dimensiones (0.693), en ambos casos arrojando valores aceptables, por lo que se confirma lavalidez del instrumento (tabla 3).

Resumen del procesamiento de los casos
Tabla 3.
Resumen del procesamiento de los casos

En la tabla 4 y 4.1 se muestran los estadísticos descriptivos media y desviación típica de las variables agrupadas por dimensión y de forma individual (25 ítems), que es la base para calcular el coeficiente de variación para identificar la(s) variable(s) que mayor variación presenten con respecto al resto.

Estadísticos descriptivos
Tabla 4.
Estadísticos descriptivos

Estadísticos descriptivos
Tabla 4.1
Estadísticos descriptivos

Con los resultados de la tabla 4.1, se observa que las tareas numéricas y cursos matemáticos presentan mayor coeficiente de variación con respecto a exámenes matemáticos. En la tabla se observan ítems de la dimensión Cursos (ítems X21, X23 y X25) con mayor variación con respectoa los otros y por encima del promedio (44.83%) varios de los ítems que agrupa la dimensión Tareas (ítems X19, X18, X17).

Por otro lado, debemos justificar que el AFE es una técnica adecuada para el análisis de los datos, de ahí que en la tabla 5 y 5.1 se presenten los valores obtenidos del test de Esfericidad de Bartlett con Kaiser (KMO), Chi cuadrada con n gl, la significancia <0.01 así como las Medidas de Adecuación Muestral por variable (MSA), todo ello por dimensiones agrupadas y por ítems (25 ítems).

Prueba de KMO y Test de Esfericidad de Bartlett (por dimensiones agrupadas)
Tabla 5.
Prueba de KMO y Test de Esfericidad de Bartlett (por dimensiones agrupadas)

Prueba de KMO y Test de Esfericidad de Bartlett (por ítems)
Tabla 5.1
Prueba de KMO y Test de Esfericidad de Bartlett (por ítems)

En la tabla anterior se observan valores aceptables del KMO (0.720), X2 con 3 gl (218.020), así como la significancia <0.00 y los valores MSA, estos últimos todos exceden el umbral teórico que establece que deben ser >0.5 (.730a, .734a; .697a), todo ello por dimensiones agrupadas y en la tabla 5.1 se muestran los valores KMO (0.917), X2 con 300 gl (2679.407), así como la significancia<0.00 y los valores MSA, los cuales exceden todos el umbral teórico que establece que deben ser>0.5

A continuación, se muestra la matriz de correlaciones lineales entre las variables analizadas (tabla 6). En la tabla se pueden observar correlaciones positivas en todos los ítems, así como el valor del determinante cercano a cero, lo que proporciona evidencia de correlaciones significativas como lo sugieren los criterios teóricos (Hair et al. 1999).

Matriz de correlaciones (a)
Tabla 6.
Matriz de correlaciones (a)

Para determinar el peso de cada uno de los ítems del instrumento, es necesario determinar el peso factorial de cada uno de los indicadores de prueba de las dimensiones del test mediante la matriz de componentes, así como su correspondiente Comunalidad (), para la obtención del autovalor que representa el total de la varianza asimilable obtenida y que explica el fenómeno de estudio.

Recordemos que el análisis factorial constituye un modelo de regresión múltiple que tiene el propósito de relacionar las variables latentes con las variables observadas, de ahí que se planteen las hipótesis en esos términos. Si a esto le sumamos que en el campo de las ciencias del comportamiento no es posible medir de forma directa las variables de estudio, entonces requerimos recoger medidas indirectas que puedan relacionarse con los indicadores que se buscan medir en el estudio.

Por lo tanto, requeriremos buscar nuevos factores para explicar la matriz de datos, de ahí la necesidad de extraer componentes a través de la rotación con la trasformación ortogonal de las variables de origen, por ello se recurre a la matriz rotada de los componentes extraídos, solo que ahora de manera individual por ítems.

De esta forma, y partiendo del resultado que se describe a continuación en la tabla 7, los cua- tro componentes extraídos constituyen nuevas variables latentes que nos permiten explicar el fenómeno de estudio, es decir, con la extracción de los componentes principales se realizan las transformaciones ortogonales correspondientes de las variables de origen para entender y explicar la matriz de datos.

Matriz de componentes rotadaa
Tabla 7.
Matriz de componentes rotadaa

Como se observa en la tabla 7, las variables se encuentran agrupadas en la matriz de componentes de acuerdo a los 4 factores obtenidos en el análisis de extracción (tabla 6), los cuales se integran por sus indicadores, el autovalor y la proporción de la varianza.

De esta forma, se tiene que en el primer componente agrupa 8 indicadores que dan cuenta del 41.187% de la varianza y un autovalor de 10.927; en el segundo componente se agruparon 7 indicadores que explican el 9.673% de la varianza y un autovalor de 2.418; para el tercero y cuarto componente integran 6 y 4 indicadores, que explican el 5.880% y 4.846% de la varianza, con autovalor de 1.470 y 1.211, respectivamente.

De esta forma, se obtiene una varianza total del 61.586% que podemos considerar como acep- table para explicar el fenómeno de estudio, en los términos en que se planteó el objetivo y que responde a la pregunta de investigación.

Ahora, en la tabla 8 se muestra el detalle de los cuatro componentes extraídos y su correspondiente estructura de ítems que los conforman.

Componentes extraídos
Tabla 8.
Componentes extraídos

En relación a esta prueba y considerando el criterio de cargas factoriales >.5 en el procedimiento de extracción de componentes, entonces quedan fuera los siguientes indicadores del test: ítem 1 (Estudiar para un examen de matemáticas), ítem 3 (Presentar un quiz en un curso de matemáticas), ítem 16 (Hacer cálculo mental), así de esta forma la matriz de componente rotado queda conformada por los cuatro componentes previamente descritos, los cuales se explican en la discusión final de los resultados y conclusiones.

A continuación, para la prueba de la hipótesis H2 de diferencia de medias con respecto al género se lleva a cabo el análisis ANOVA, de ahí que en la tabla 9 se muestre el estadístico de Levene, el cual permite contrastar la hipótesis de igualdad de varianzas poblacionales. Como el valor de significancia es mayor de 0.05 se acepta la hipótesis de igualdad de varianzas.

Prueba de homogeneidad de varianzas
Tabla 9.
Prueba de homogeneidad de varianzas

En la tabla 10 se muestra el análisis ANOVA, donde se puede observar el estadístico F con su nivel de significancia. El valor de F del factor (Prueba) es de 7.674 y el valor F en tablas es de 3.92, como el valor obtenido es mayor que el valor en tablas, se rechaza la hipótesis nula, y el nivel de significancia es menor de 0.05, lo que confirma que la hipótesis nula se rechaza, es decir, hay una diferencia con relación al género en la ansiedad hacia la matemática específicamente en lo que corresponde al factor (Pruebas).

De la misma forma sucede con el factor (curso 1), el cual presenta un valor de F de 8.186 que es mayor que el F en tablas (3.92), y su nivel de significancia (.005) es menor de 0.05, lo que indica que también hay diferencia con relación a este factor.

Por el contrario, no hay una diferencia entre los hombres y mujeres en cuanto a la ansiedad que produce las tareas y los cursos ya que el valor de F calculado (1.322 y 1.336 respectivamente) es menor que el F critico (3.92), asimismo la significancia (.252 y .249) es mayor de 0.05 lo que indica que no hay evidencia suficiente para rechazar la hipótesis nula, lo que indica que no hay diferencia de medias.

ANOVA
Tabla 10.
ANOVA

6.DISCUSIÓN DE LOS DATOS Y CONCLUSIONES

A partir del propósito del estudio, nos centramos en evaluar los factores que subyacen en el fenómeno de la ansiedad hacia la matemática. Dentro de los hallazgos importantes en este estudio empírico llevado a cabo en los estudiantes del Telebachillerato de los municipios del Zacatal y Jamapa del estado de Veracruz México, se muestra evidencia empírica para afirmar que la ansiedadmatemática depende en un 61.586% de las variables exámenes matemáticos, tareas numéricas y cursos matemáticos, esto quiere decir que si estas variables se encuentran presentes en los estudiantes del Telebachillerato el nivel de ansiedad hacia las matemáticas será alto.

Pero, sin duda, el hallazgo más importante se dio al analizar los datos mediante el procedimiento estadístico de extracción de componentes por el criterio de factores, y este se refiere a la matriz de componente rotado obtenida, toda vez que los datos alinearon a un modelo de cuatro factores, no al de tres de Alexander y Martray, tampoco al de cinco factores que obtuvieron García-Santillán et al. (2017).

Ahora bien, analizando los indicadores que se agruparon en cada uno de los componentes extraídos, podríamos pensar que el sentido e interpretación que los alumnos dan a cada uno de estos ítems, cambia dependiendo del contexto, tal como sucedió con los alumnos latinos que conformaron la población estudiada en territorio mexicano.

Como se puede observar en la tabla anterior, los ítems del componente Pruebas (MATHTEST) coinciden con lo expuesto por Alexander y Martray, mismo caso para el componente Tareas (MATH- TASK). Sin embargo, los ítems X2, X3 y X4 del componente Pruebas (MATHTEST) se alinean ahora al componente Cursos (MATHCOURSES) lo que nos lleva a pensar que el presentar un quiz o exa- men rápido, un examen institucional final en el curso de matemáticas, lo asocian más bien a la dimensión de ansiedad hacia el curso de matemáticas.

En lo que respecta al cuarto componente, el hecho de observar a un maestro resolviendo una ecuación algebraica en el pizarrón, entrar a la clase de matemáticas, escuchar a otro alumno explicando una fórmula matemática a alguien más y agarrar un libro de matemáticas para iniciar una tarea, bien pudiera interpretarse como una acción de interacción con la matemática. La reclasificación de estos ítems en el cuarto componente nos lleva a pensar que el alumno latino percibe de un modo diferente los ítems de la escala diseñada por Alexander y Martray (1989).

Este resultado nos lleva a una reflexión y esta se refiere a que las escalas diseñadas para medir la ansiedad matemática y que se aplican a contextos distintos a los latinos, son percibidas de forma diferente entre los estudiantes, sobre todo si consideramos que el modelo de tres factores de Alexander y Martray (1989) se cumple con algunos ítems que se agrupan en las dimensiones descritas en la tabla 1 (MATHTEST, MATHTASK, MATHCOURSES), pero en la extracción de componen- tes rotados presenta cuatro componentes, lo que lleva a una reclasificación de los ítems originales, tal como se discutió previamente.

Por otro lado, al analizar si existen diferencias significativas por género en los elementos que explican la ansiedad matemática, se pudo determinar en este estudio que en la puntuación total de la escala RMARS no se encontraron diferencias de género, mismos resultados fueron consistentes en los estudios de Yenilmez, Girginer y Uzun (2007); Baloglu y Zelhart (2007); Hj, Kiam, Sabri, Nur y Wah (2009) y Wilson (2012).

En la investigación realizada por Baloglu y Kocak (2006), encontraron diferencias de género respecto a las tres dimensiones de Alexander y Martray, en donde las mujeres mostraron mayor ansiedad hacia las pruebas de matemáticas mientras que los hombres tuvieron mayor ansiedad hacia las tareas numéricas, situación similar fue la presentada en los resultados de esta investigación donde, de los cuatro componentes identificados, existen diferencias en relación al género en la ansiedad hacia las matemáticas de los factores Pruebas y Cursos 1, que fueron descritas en la tabla 10.

Sin embargo, lo anterior difiere con lo encontrado por Bernstein, Reilly y Cote-Bonanno (1992); Woodard (2004); Pérez-Tyteca et al. (2007); Yüksel-Sahin (2008); Martínez-Artero y Nortes (2014); Martínez y Nortes (2017) y Agüero, Meza, Suárez y Schmidt (2017) quienes reportan que las mujeres tienen un nivel más alto de ansiedad hacia las matemáticas que los hombres.

Desde luego que estos hallazgos son significativos y motivan a continuar realizando estudios empíricos en otras poblaciones, es decir, sería conveniente realizar investigación para descubrir de qué manera se encuentra presente la ansiedad matemática en los docentes de ese sector evaluado (Telebachillerato) para poder demostrar de qué manera influye en los estudiantes.

De igual forma sería conveniente investigar si existen elementos que expliquen la ansiedad matemática en contextos rurales en todos los niveles educativos, tanto en alumnos como en los docentes, con la finalidad de tener elementos que justifiquen y permitan diseñar estrategias para mejorar la enseñanza-aprendizaje de la matemática en esas poblaciones mencionadas.

Finalmente se sugiere ampliar las investigaciones hacia otro contexto, como pudiera ser en el ámbito familiar, dentro de este núcleo familiar resultaría interesante conocer de qué manera está presente ese aparente rechazo hacia la matemática, y si esto influye para generar ansiedad hacia la matemática en sus integrantes, lo que podría dar evidencia si es o no un factor significativo que afecte lo que piensan los jóvenes, respecto a los exámenes, tareas numéricas y cursos matemáticos.

El desafío actual de la educación centrado en la estrategia nacional del nuevo modelo educativo busca, entre otras cosas, reducir la brecha que existe en el aprovechamiento en habilidades matemáticas en el estudiante mexicano. De ahí la importancia por conocer y entender las creencias, actitudes y emociones que producen ansiedad hacia las matemáticas, entre otros tópicos que han sido evaluados por la OCDE con su prueba PISA.

Esto nos llevaría a desarrollar planes de acción en la búsqueda para incrementar el nivel de comprensión y habilidad matemática en la enseñanza-aprendizaje. Lograr permear las bondades matemáticas y sus múltiples aplicaciones en la vida diaria en la mente del alumno, transmutándola de un pensamiento y sensación de rechazo, a una de aceptación.

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