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La fabricación del sujeto escolar desde el discurso de la globalización del mercado
The making of the school subject from the discourse of market globalization
Educere, vol. 20, núm. 67, pp. 493-509, 2016
Universidad de los Andes



Resumen: Este ensayo aborda el tema del sujeto escolar fabricado desde el discurso de una postmodernidad gestada por la globalización del libre mercado y las particularidades de un país sumergido en una crisis identitaria importante. Lo que ocurre no se dice sino lo que la mediática interesada recrea y difunde. La comercialización de la cotidianidad social es el escenario de una contraeducación que desnaturaliza progresivamente la condición humana del individuo y neutraliza el sentido histórico y la conciencia crítica. Además lo incorpora a un mundo incierto que relativiza los principios y los valores supremos en el que descansa el sentido de la sociedad y el devenir del ser humano. Es la sociedad deseducadora que le desconoce al otro la condición de sujeto educable. La realidad del siglo XXI muestra una cotidianidad que se nos da en unos espacios sin lugar y en unos tiempos percibidos en la tiranía de una instantaneidad que condena la permanencia a su caducidad e inmediata extinción.

Palabras clave: Sujeto escolar, globalización del mercado, contraeducación.

Abstract: This essay approaches the school subject made from the discourse of postmodernity born of the globalization of free market and the peculiarities of a country submerged in an important identity crisis. Everything that happens it is never said but all that the interested media recreates and diffuses. Commercialization of social daily life is the scene of a counter-education that progressively denatures the human condition of the individual and neutralizes the historical sense, the critical consciousness and incorporates it in an uncertain world that rest importance to the principles and supreme values in which lay the sense of the society and the transformation of the human being. It is the society that does not recognize the school subject condition of others. The reality of 21st century shows a daily life that is given to us in spaces with no place and in times perceived in the tyranny of an instantaneity that condemns permanence to its expiration and immediate extinction.

Keywords: School subject, market globalization, counter-education.




En los tiempos en que el engaño se ha hecho universal,decir la verdad es un acto revolucionario.

George Orwell

Cuando la ficción se hizo realidad

La construcción del sujeto desde los discursos y los actos de la postmodernidad criolla, nos invita a interpelar la realidad desde las distintas esferas del pensamiento, especialmente de la educación y la pedagogía con sus ciencias auxiliares que visibilizan los saberes primarios y las experiencias generadas en el trajín de la actividad docente y de una investigación educativa que reclama “menos explicaciones pre-elaboradas” y más compresión” de la cotidianidad que sirve de escenario global al fenómeno educacional. Por supuesto, se requiere más ejercicio escritural para una difusión y visibilidad que enriquezca el debate educativo.

El presente ensayo nos convoca con el propósito de contribuir a una discusión seria y enriquecedora que nos ubique en ese complejo proceso de deconstrucción del país, la educación, la escuela, el sujeto educativo; asimismo de clarificar las formas y los fondos que la subjetividad contemporánea va adoptando en una mímesis permanente, como consecuencia del efecto producido por el rápido, impredecible e inédito fenómeno de la globalización del mercado, de las contradicciones de un país como Venezuela hostilizado por la polarización de la partidización política y el efecto que produce el comportamiento psicosocial e histórico-cultural de los ciudadanos venezolanos que participan de tal situación a través de una inclusión forzada por el conflicto de intereses entre del gobierno nacional y sus propuesta revolucionarias y los poderes fácticos que gobiernan la economía junto a quienes desde dentro y fuera se le oponen férreamente.

A nivel mundial es más que evidente que estamos en presencia de un poder extraño que ha venido apropiándose progresivamente de la existencia individual y social de los sujetos planetarios a través de la globalización del libre mercado con sus leyes impositivas y sus discursos de “cero regulación” pero omitiendo las leyes de los países soberanos donde el neoliberalismo ha penetrado por sus ductos invisibles.

Este imperio todopoderoso es percibido sin tener conciencia de ello en la cotidianidad de nuestras vidas y en casi todos los espacios donde se desarrolla la vida privada y pública del ciudadano, en nuestro caso del venezolano.

Sabemos que perdimos la mismidad, que no somos los mismos porque “los-otros” y “nos-otros” que somos los mismos, estamos asumiendo pautas de conducta y de comportamientos sociales atípicos, buena parte de ellos, al margen de los códigos de convivencia convencionalmente establecidos y conocidos en la tradición de nuestro gentilicio.

En esa subcultura de un caos sistemáticamente provocado, estamos actuando sin darnos de un progresivo desprendimiento de los lazos socioafectivos y de consanguinidad, se han venido resquebrajado los tejidos de la vecindad. La vida en convivencia está empezando a desdibujarse y el respeto mutuo por el otro diferente a mí -que soy yo-, se esfuma lentamente en una existencia despojada de civilidad, otredad y tolerancia. Es la existencia al revés del Mundo feliz de Aldous Huxley y la afirmación de la “sociedad patas arriba” y de la escuela del mundo al revés del escritor uruguayo, Eduardo Galeano.

Y lo grave de ello es que la realidad de una época promociona en nuestro imaginario la existencia de un mundo que no necesita historia o, en su defecto, las historias se nos presentan reconstruidas a la medida de las grandes corporaciones mediáticas que la edifican en documentales y series audiovisuales tergiversando burdamente los hechos tal como sucedieron, sea el caso del canal de televisión por cable y satélite, History (The history chanell), propiedad de la transnacional AE Networks o las historias sin autoría que ofrece en internet Wikipedia, “la enciclopedia de contenido libre que todos pueden editar” (https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia).

Una rápida impresión de estos fenómenos registra la ficción de una realidad perfilada por unas criaturas terrenales carentes de arraigo, de voluntad y del cuidado de sí. La metáfora que ilustraría este fenómeno sería la de una pintura al óleo de un sujeto pintado en un entorno paisajístico al que es necesario alterar sus partes para que el todo sea otro y las partes también. Así se cambiaría permanentemente el semblante de su rostro, la mirada, la vestimenta, el estilo artístico original que orientó la obra. Se descompondrían los colores de la obra por monocromías y tonalidades ocres. Se mudarían los tiempos del sujeto dibujado. Se adulterarían las definiciones del origen pictórico. Se sustituiría, cambiaría o eliminaría la firma de autor. Se colocarían otros marcos del cuadro y se establecerían otros sitios donde fijarlo. Nada debe quedar igual.

En esta ficción de la realidad posmoderna de la metáfora nada debe quedar como fue, lo igual debe desaparecer de sus rastros originales. No debe haber existir recuerdo. Se trataría de extinguir lo que evoque, por lo tanto la memoria y el legado deben de amputarse progresivamente para evitar que algo con existencia se anide en el imaginario personal y colectivo. Al no haber pasado no habrá historia, y si la hay, sería la historia de la cotidianidad de un presente fichado por la inmediatez, lo efímero, lo banal, lo light y lo fatuo de situaciones fracturadas y desconectadas entre sí y desarraigadas del todo. Así se vivirá un presente que se auto fagocita, que irá extinguiéndole al ser humano su humanidad. Se trataría de que existamos en un mundo sin fines ni sentido, excepto para merodear el incansable mercado que nos invita las 24 horas del día a consumir/nos.

Estas realidades ficcionalizadas ocurren en tiempo real, movidas por un poder invisible capaz de anestesiar a los sujetos mientras van perdiendo su memoria histórica y su condición de humanidad, desarraigándose de sus lugares antropológicos y retornando al estado natural de sus necesidades primarias, solo que adosadas a las insuficiencias creadas.

Estas consideraciones del autor parten del supuesto de que la ficción se percibe más real porque sus fronteras, aun cuando se encuentran más cercanas a la realidad, se hacen más difusas de delimitar. Entonces la realidad se hace ficción y la ficción pierde su creatividad, imaginación y fantasía.

Un pedacito de nuestra realidad venezolana actual

Este texto que el lector tiene en sus manos se inspira en un sujeto común y corriente que vive la cotidianidad venezolana de los últimos treinta años, no importando su condición social, sitio de residencia o ubicación política en el marco de un calamitoso proceso de polarización que impregna la vida política venezolana.

Estas notas y reflexiones hace alusión a la condición escolar de un ciudadano cada vez más deseducado por los efectos culturales, sociales y económicos de la aplicación del modelo neoliberal implantado progresivamente en Venezuela en la década de los ochenta del siglo pasado, cuyos ensayos experimentales se hicieron con el marco del Plan Cóndor con las sanguinarias dictaduras del Cono Sur de América Latina inauguradas con el golpe de Estado al gobierno democrático del presidente Salvador Allende en Chile, aquel fatídico 11 de abril de 1973 y que se extendieron a Brasil y Bolivia.

Estas reflexiones sobre la condición del educando venezolano y sus nuevas expresiones comportamentales lo visibilizan como un sujeto poseedor de una identidad sociocultural fabricada a priori por un proceso que lo dibuja multicultural, diverso y plural, pero en la realidad se comporta homogenizado en una suerte de estandarización identitaria.

Esta situación paradojal se hace muy compleja de comprender porque el proceso de ocultamiento de la no identidad del sujeto fabricado está mediado por unos fines ocultos, por diferentes variables que se conjugan y por la acción deliberada de agentes y factores que inciden simultáneamente. De ello se mencionarán tres.

1. El Estado nacional y sus gobiernos proclives al neoliberalismo como filosofía y religión del proceso de la globalización y de un modelo político y económico que sacudió los fundamentos liberales en un ensayo de socialismo bolivariano del siglo XXI pensado que podía ser un referente en un mundo pluripolar. Hoy el cuadro de la realidad es un calco en pequeño del modelo socialista saboteado de Chile en 1973.

2. El Para-Estado invisible dirigido por los sectores económicos criollos y sus aliados del poder transnacional que tienen eco y acogida en el apoyo incondicional de la sociedad civil, la iglesia católica y los cultos del protestantismo que funcionan como sus aliados inseparables.

3. Los establecimientos educacionales encargados de formar al ciudadano y a los docentes encargados de esta misión. Capítulo aparte merecen las instituciones universitarias encargadas de formar al profesorado del sistema educativo. La fabricación del sujeto escolar desde el discurso de la globalización del mercado es el título que define este trabajo, acá se expresa la particular mirada de un docente universitario que percibe la dinámica académica del aula con la misma perplejidad que observa la cotidianidad en una calle del ciudad de Mérida (Venezuela) o de un centro comercial de la ciudad de Santiago de Chile, un Mall Center de Buenos Aires, Madrid, México o Nueva York.

Todos somos mercancía: el homo consumitense1

Inicio este aparte refiriéndome a un rasgo comportamental de los individuos en el contexto de la comercialización en la cotidianidad social convertida en la paradoja de ser el escenario de aprendizaje adecuado, diverso y permanente de la globalización y el aula de la contraeducación2 que desnaturaliza progresivamente la condición humana del individuo al neutralizarle el sentido histórico y la conciencia crítica, en tanto está sujetado a los vaivenes del mercado y en sujeto de consumo. En los días previos a las festividades religiosas cristianas de la navidad, pascuas y año nuevo, es llamativo observar el alboroto que produce en los individuos la vorágine de la locura consumista. Igual es el desespero de un estudiante universitario o del liceo por conseguir apuradamente una referencia temática light en Wikipedia o buscar en la jungla de internet un teléfono de marca y de aplicaciones múltiples a “buen precio”, en especial del ávido estreno tecnológico para acceder a la red con un dispositivo electrónico de última generación Apple o Samsung o una Tablet que sirve para todo, incluso para dar la hora, tomar fotos, hacer videos y llamadas telefónicas.

Esta realidad del consumo en sí mismo se complementa con el analfabetismo cultural progresivo y la ignorancia in crecento de una población generalmente poco interesada en estar informada acerca de lo que ocurre en Venezuela y el planeta y de contar con una gran parte de nuestra juventud que carece de un mínimo interés en temas puntuales de la realidad nacional y de temas candentes como las calculadas guerras del Medio Oriente, la desaparición forzada en septiembre de 2014 de cuarenta y tres estudiantes de la Escuela Normal de Ayazipala, hecho ocurrido en la población de Iguala en el estado federal de Guerrero al norte de México. Asimismo, reina un desinterés en conocer las causas en la baja del precio internacional del petróleo y su repercusión en la actual situación económica nacional. Al parecer poco importa saber las motivaciones existentes detrás de bastidores que explican las nuevas modalidades de los golpes de Estado inventadas para salir de presidentes constitucionales incómodos a los intereses de orden internacional, tales como los golpes parlamentarios que defenestraron a los presidente legítimamente elegidos como Celaya en Honduras, Lugo en Paraguay, Dilma en Brasil y en los mismos intentos de la nueva Asamblea Nacional de Venezuela por separar (2013) al Presidente constitucional Maduro del Ejecutivo Nacional. Igual sucede con las guerras primaverales o de colores desarrolladas sin mucho éxito en países soberanos e independientes como Bolivia y Ecuador.

Indiferencias ocurren con el conflicto limítrofe entre Rusia y Ucrania, en la auto anexión de Crimea a Rusia, en la crisis del bipartidismo en España, en las protestas populares en Grecia, Italia y España, en el efecto invernadero que amenaza con desaparecer la vida humana del planeta y en la presencia de Venezuela en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como consecuencia de una votación casi unánime.

Nada de esto y miles de acontecimientos ocurridos son temas que pudieran ser de atracción para el cultivo del conocimiento universal o de los problemas de la economía y la cultura regional o nacional. Pudiera afirmarse que hay una promoción de la ignorancia como un antivalor por el saber de un sujeto creado a imagen de un ciudadano del mundo sin historia local y regional, carente de identidad nacional pero con una visa master para viajar y comprar en cualquier parte del mundo sin salir de su casa.

No obstante, las nuevas generaciones se comportan diferente cuando se trata de los campeonatos del fútbol inglés o español, la programación de la Copa del Rey, la Champion Ligue, la Eurocopa; también de los tops hit de la música, los nuevos clips de la cinematografía de Hollywood, los artista premiados con el Grammy, los nuevos modelos IPhone y Smart, las páginas blogs personales de los artistas extranjeros de la farándula, los tuites de sus amigos o del periódico digital La Patilla, etc.

El gobierno invisible de la globalización

Es evidente que si pulsamos las interrogantes de la hermenéutica social venezolana encontraremos las respuestas acerca de los contenidos y los valores que dan corpus y significado a las nuevas subjetividades que explican, por ejemplo, que la familia y la escuela han dejado de cumplir las tareas encomendadas para la formación del topos político de la ciudadanía y del ethos de su gentilicio. Y que la sociedad ahora se adjetiva de civil. Allí no hay pueblo.

Estas nuevas marcas llevan la firma del posmodernismo que da cuenta de una de las peores tiranías conocidas por la historia de la humanidad, paradójicamente desarrollada en nombre de la libertad individual y de una violencia simbólica adornada discursivamente en una ética indolora que se produce en los nuevos tiempos de la democracia neoliberal como la califica Gilles Lipovetsky en su libro El crepúsculo del deber.

Esta hegemonía de la globalización que es el punto de ignición de esta narración que tiene al libre mercado como el dispositivo de intervención y control de la sociedad, de la vida privada y pública de los ciudadanos partir de una agenda que desarrolla el poder corporativo transnacional que preside y precede las acciones del mundo a través del gobierno invisible que administra la vida de la sociedad planetaria y con ella, la de los seres humanos.

Este gobierno invisible controla la casi totalidad de los gobiernos de los países del mundo y las instituciones públicas y privadas mediante la llamada comunidad internacional, suerte de club de países demoliberales proclives al orden internacional y al consenso de Washington. En tal sentido, este sui generis Estado mundial se inmiscuye con las oligarquías clericales del Medio Oriente y del Golfo Pérsico, ya no para defender la democracia occidental -única fórmula ideada para el mundo- sino para proteger los intereses vitales de las potencias de los países donde están enclavadas los corporaciones multinacionales y la banca financiera internacional.

Esta gobierno silente del mundo también dirige los negocios que producen los conflictos armados inducidos en el mundo; son los mismos dueños de la industria electrónica que diseña los radares de los aviones de combate F-18 hasta las baterías de los infaltables celulares que llevamos un nuestros bolsillos.

Este gobierno planetario es el que conduce las industrias agroalimentarias y farmacéuticas, las que crean las guerras y fabrican las armas que los ejércitos en conflicto utilizarán para aniquilarse entre sí. Luego los Estados nacionales o las rancias monarquías del Lejano Oriente, sin importar si sus gobiernos se quedan o se van, se obligan a hacer efectivo el pago del costo económico de las conflagraciones que generan desastres y genocidios contra la población civil que la ONU silencia y que las corporaciones internacionales de las noticias no informan y cuando lo hacen es en nombre de los interese multinacionales.

El costo de la guerra, sus efectos y los remedios posteriores forman parte del paquete militar que la nueva dictadura del gobierno invisible vende a contado o con financiamiento al gusto de los nuevos gobiernos afectos a la industria armamentista. La ayuda humanitaria se considera un producto que se vende como un rifle o una granada. Una mina o bomba antipersonal sembrada en un huerto a la orilla de una carretera o de un camino en una zona de conflicto al pisarse amputa una pierna de un soldado o de un niño, igual se vende con las prótesis que se necesitan para la rehabilitación del discapacitado con el desparpajo de que son diseñadas a la medida del sobreviviente. Se factura como ayuda humanitaria.

En el mercado de la guerra nada es gratis como tampoco es la reconstrucción total de las ciudades destruidas por los bombardeos de ultramar hechos por una fragata o por aviones inteligentes no tripulados de los promotores de la guerra que no garantizan la vida ni los daños a la población civil. Así, una vivienda es bombardeada si nada más se supone que sirve de escondite a un combatiente. La calificación unilateral de terrorista lo convierte automáticamente en un blanco fijo de un bombardeo que será hecho con la precisión del rayo láser. Las pérdidas humanas de civiles, ancianos, mujeres y niños se califican como daños colaterales, porque en esta nueva tipología de guerras no declaradas de la postmodernidad los derechos humanos no existen, ni hay responsables ante ningún tribunal nacional o internacional mucho, menos si hay la sentencia a priori que los declaró terroristas. Son las guerras unidimensionales sin reflejo especular.

La lógica de la guerra preventiva de la globalización renovó la vieja práctica religiosa de la época de la cacería de las brujas en la que bastaba una simple sospecha o una mera acusación, por ejemplo a la Santa Inquisición, para que se hiciese sentencia, lo que conducía irremediablemente a la horca, a la hoguera o al ahogo del/la hereje.

En ese esquema de razonamiento impuesto como forma de pensar y de pensarnos se enterró a la ética entendida como el espacio del cuidado de sí que da lugar a un ser humano que vive sujeto a los dictados de su conciencia y de la moral social. El verdugo de tal decisión es la conveniencia económica y política del modelo neoliberal que aspira controlar los mercados del mundo y con ello, por mampuesto, las instituciones, los gobiernos de los países y sus riquezas.

La escuela de esta atrocidad de la civilización occidental tiene sus aulas en los Estados nacionales periféricos y en sus guerras declaradas o no como las que se libra desde 1948 entre el Estado colombiano y las fuerzas insurgentes de la guerrilla con las FARC y el FALN a la cabeza, guerra a punto de finalizar en nombre de la paz, pero dejando intactas las bases militares norteamericanas y el estreno de un próximo convenio por firmarse con la OTAN.

En el mismo orden de ideas están las guerras convencionales que se desarrollan en Afganistán, Líbano, Libia, Croacia, Irak, Palestina, Siria o las naciones del África dueñas de minerales estratégicos o que están dentro de la geopolítica europea, israelita, saudita, rusa, etc., las cuales se despliegan bajo el mismo formato: vender, comprar y pagar, endeudarse y quebrar económicamente girando alrededor de un círculo espiralado que dirige la banca internacional, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central de Europa.

Si estos países aspirasen salirse de los “beneficios” de los auxilios financieros y de las recetas económicas no podrían hacerlo porque deberían cancelar todas las obligaciones financieras y al hacerlo, deben volverse a endeudar con los mismos bancos o con otros pool de bancos que compran deuda basura cuya pago se saca a un costo económico social y político mayor del que nunca podrá liberarse porque han quedado bajo las empuñaduras del capitalismo más forajido y salvaje conocido en la historia de occidente. Es la lógica de empréstitos espiralados que tiene inicio pero no fecha de finiquite, en una suerte de pacto impagable con el diablo.

La contraeducación

Dentro de esta perspectiva analizada, la información acrítica, la desinformación y la censura son las nuevas estrategias de una guerra psicomediática permanente que oculta la nueva dictadura. Todo lo que se informe desfigurará y fracturará la realidad para que no pueda ser comprendida. De esta manera, las corporaciones mediáticas de la información, internet y las redes sociales se convierten en las cañoneras que disparan durante las veinticuatro horas de día y la noche su letal programación llena de deformaciones interesadas, medias verdades, mentiras completas con visos de realidad, exaltación del amarillismo, propaganda atosigante, vacuidades, pornografía, violencia, anticomunismo, ideología, chovinismo, endorracismo, eurocentrismo, banalidades y cursilería, etc. Es una programación diseñada para un entretenimiento que por su toxicidad no educa dada la intención oculta de impedir educar el cuerpo y el espíritu y nuestra grey en cooperación y solidaridad.

¿Qué cultivo del espíritu puede salir de esta contracultura mediática que deseduca todo el tiempo? ¿Cuál es su aporte cultural desde el entretenimiento a la formación de un individuo sano, culto, que sea capaz de sujetarse a los principios y valores consagrados en el Libro Magno de la República y sus leyes?

Obviamente eso ya no será más así, porque la contracultura global no se rige por el mandato tradicional de los Estados-nación ni por sus legislaciones. La globalización del libre mercado no tiene fronteras físicas ni regulaciones legales, comerciales o financieras que le impidan la expansión de sus negocios. La globalización del mercado tiene sus propias instancias jurídicas y financieras y que han sido diseñadas para favorecer sus operaciones comerciales. Cualquier negocio y litigio se hace en sus sedes radicadas en Nueva York, Paris, Londres, Viena o Frankfurt y con sus legislaciones. Nunca un litigio se realizará en los tribunales de Caracas, Rio de Janeiro, Ciudad de México, Quito o Nueva Deli.

En esta lógica perversa las relaciones económicas no se realizan entre Estados soberanos, sino entre corporaciones transnacionales con los gobiernos de los países del tercer mundo y con sus empresas privadas locales que siempre tendrán su aval financiero, un apoyo incondicional y los beneficios de ser parte corporativa de un modelo planetario.

Paradójicamente en el mundo de la globalización y de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), la ignorancia vale tanto o más que el conocimiento, porque con ambas se domina, mientras que la liberación se hace imposible alcanzarla desde las sombras del sujeto inculto, desinformado e ignorante.

Al respecto de esta coordenada de discusión, Luis Britto García señalaba en su blog, a propósito de las guarimbas iniciadas al comienzo del año 2014, que “un sector violento de la oposición venezolana se hizo y puso en práctica en febrero de este año, un tipo de guerra no convencional que respondía al mandato de una dictadura que en paralelo cogobierna al país” (Britto García, 2014).

El escritor señalaba la existencia de un Para-Estado invisible, elegido por nadie, por encima y por fuera de la Constitución Bolivariana de Venezuela, con poderes ilimitados, absolutos y perpetuos para imponer sentencias secretas de muerte y aplicarlas sin apelación.

Por su parte, Vladimir Acosta, señalaba para la época que “en los últimos dos meses nos despertamos sabiéndolas realidad del Para-Estado y de una Para-Sociedad del lumpen, el mercenariato y el sicariato que simula protestas sociales y pretende ser actor político fundamental en la vida del país” (Acosta, 2013). Era el estreno de una época tenebrosa para el país con un terrorismo en la calle asesinando, quemando camiones de comida, incendiando universidades, explotando transmisores trocales de electricidad, y en las redes sociales servían para la difusión del odio más enrarecido conocido por el gentilicio venezolano. Los tejidos socioafectivos del venezolano se resquebrajaban en una guerra que no era nuestra pero se desarrollaba en una confrontación entre nosotros mismos y en nuestro suelo patrio, el patio trasero de EE.UU. Paradójico lo afirmado, son las guerras no convencionales de colores ahora presentes en el Caribe con sus particulares teatros de operaciones localizados en nuestros cerebros, más adelante en nuestros bolsillos y ahora en nuestros estómagos con una salud sin medicamentos.

La humanidad del homo sapiens

La construcción de la subjetividad de los sujetos educables en el espacio escolar quiere resignificar el papel que históricamente le han sido asignados a los establecimientos educacionales diseñados para ello y a la manera de actuar de los profesionales de la docencia que se les ha encomendado la misión magisterial de contribuir a la transformación del animal educable, dada la naturaleza primaria animal presente en nuestra historia genética. Esa condición de ser humano la habrá de adquirir socialmente y en su interioridad espiritual través de los largo de su existencia terrenal.

Es importante recordar que no nacemos humanos sino que nos vamos transformando mediante la educación en una relación de cercanía y afecto con el otro, en la complejidad de una interrelación social y cultural sana y plena. Allí, en ese proceso de hominización nos vamos construyendo como seres humanos. No hay otro lugar ni otro momento sino los que nos proporciona la educación, que es el lugar y el proceso mediante los cuales el sujeto se va re/de/construyendo individual y socialmente.

Este proceso espontáneo y deliberado de aprendizajes motores, cognitivos y afectivo valorativos sin fin, nos descubre la condición de ser sujetos con enormes capacidades y potencialidades de realización que requieren ser desarrolladas hasta su máxima expresión. A este proceso permanente de transformación del individuo se denomina formación y cuando se define su intencionalidad por la comprensión del fenómeno mismo, será una educación integral y, por ende, calificada como de calidad.

En síntesis, la trayectoria desplegada por el individuo a través del finito camino y andanzas de trechos y veredas que le proporciona la vida en sociedad, se convierte en su personalísimo currículo (curriculum es un término latino que significa camino o carrera) convertido en las condiciones y oportunidades fundamentales para el perfeccionamiento de una humanidad que debe ser aprendida social y culturalmente desde un despliegue que se inicia con el nacimiento y se continúa hasta la muerte en compañía del otro.

Este proceso de desarrollo de nuestra naturaleza zoo-antropológica se denomina educación. Educar al animal es hominizarle, socializarle y culturizarle su naturaleza primate. Humanizar es desanimanizarle su condición primaria; educarle es ofrecerle las condiciones para que incorpore a su naturaleza social los atributos de lo cultural y político que son las esencialidades de la civilización humana.

Adquirir esta experiencia será siempre una jornada única, personalísima, irrepetible e intransferible, porque se aprende a ser humano haciéndonos en el marco social de sus interrelaciones. Acá en este hito es donde la pedagogía adquiere sentido filosófico y científico al comprender que se enseña a ser humano solamente si en el acto de la interacción didáctica los docentes se transforman con sus aprendices, de lo contraria la enseñanza se convierte ajeno al discípulo y en un acto de imposición y de violencia que se niega a sí misma y desconoce al otro educable.

El mall escolar y el bachaquero contraeducado

Construir subjetividades en el espacio escolar desde “la multiculturalidad” del mercado es un motivo importante para ubicar a la escuela en otras perspectivas que la enriquezcan en sus fundamentos y nuevos retos so pena de que la institución se pueda quedar sola, hablando a nadie. Al parecer los nuevos contextos discursivos de la contemporaneidad así lo exigen.

La idea de espacio desde una mirada antropológica y social nos permite ir analizando el proceso de la construcción subjetiva de la episteme escolar que es parte fundamental del contexto social y cultural que lo contiene, así como localizar los puntos ontológicos que dan lumen al proceso de construcción nuestras identidades y, de nuestra particular y personalísima subjetividad.

El aporte que nos que nos lega la función maternal en nuestra crianza primaria es aquella que permite que la inutilidad con que nacemos sea respondida con el acto de protegernos, de vigilarnos, de sostenernos, de asirnos precisamente para que podamos iniciar ese proceso de ser sujetos (por alguien), es decir, encontrarnos con el punto de partida para el desarrollo de la subjetividad que siempre tendrá al individuo y al otro necesario para la existencia del sujeto, condición fundamental para que se produzca el reconocimiento del otro.

Este aspecto llevado al contexto social le otorga a la sociedad la función de sostenernos y de sujetarnos como sujetos que vivimos en cooperación y dependencia mutua, que al final conducirá a la búsqueda de una identidad tanto individual como social.

Cabe una primera pregunta: ¿Podemos hoy sentirnos sujetados por la sociedad actual? ¿Cuál sociedad y cómo es esa sociedad silenciada por el debate universitario? ¿Es la misma para todos? ¿Cómo se llama? ¿En qué paradigma se encuentran su cartografía, sus coordenadas, instrumentos de navegación y su bitácora?

La literatura ubica nuestra sociedad con diferentes enunciados: posmodernidad, modernidad, modernidad tardía, globalización, etc. La enunciación social de ella tendrá un impacto tanto en las identidades individuales como colectivas de nuestro espacio enunciado.

No se piensa igual desde un país colonial que trazó los mapas de nuestros países del mundo que los sujetos que hicieron las carreteras y las vías de penetración. No se habla igual del hambre desde quienes la padecen, o sea, de los dueños de los estómagos vacíos que quienes hablan desde el ángulo de los propietarios de la industria alimentaria o de quienes hacen proyectos para combatir el hambre. El hambre tiene hambrientos y muertos de hambre, enunciadores y responsables de la pobreza. Lo real es que a los pobres se les endilgan la responsabilidad de su pobreza, como si ellos hubieran elegido entre tenerla o escribir una ponencia sobre la importancia que tiene una alimentación diversa y balanceada para que un estudiante tenga un buen rendimiento académico.

Qué siente un sujeto que es el dueño de su propia hambre porque nada tiene que comer frente al que disfruta la gula de la abundancia de quienes con su hambre le apetece tener todo, de comprar lo que haya en los moles nuestros de cada día convertidos en los templos de mercado con sus aulas boutique que contraeducan diariamente a los individuos siempre necesitados de lo que no requieren.

En estos momentos de crisis alimentaria en Venezuela por la escasez, el acaparamiento y la especulación boyante de productos de primera necesidad y de la dieta diaria, qué siente otro pobre que sin tener qué comer se convierte en fugaz comerciante del hambre ajena contribuyendo al carecimiento de los alimentos muestra una voracidad rapaz de querer comprar para revender todo, para luego encontrarse con la realidad de estar imposibilitado poder adquirir lo que antes vendió porque los precios en esa inflación real e inducida sube de manera incontenible, como si yo, tú y él fuéramos parte responsables de esa rapiña especuladora que impide encontrar algo.

Cómo saber qué se hicieron los 70.000 millones de dólares petroleros que el gobierno venezolano destinó a la inversión social. Las denuncias apuntan que esos dineros están en su mayoría en las manos y los bolsillos de los solicitantes de las cartas de importación que se beneficiaron con los dólares de tasas preferenciales y luego se destinaron a adquirir otros rubros, a comprar con sobreprecio, malversar su destino o centrifugar las adquisiciones entre casas de importación o empresas fantasmas propiedad del mismo importador. Siendo que esa realidad se ha comprobado no se ha detenido y juzgado a los cientos de sujetos hambrientos de gula que no se cansaron de expoliar al Estado, acumular y comprar lo que otros necesitaban. Es la lógica del bachaco y la hormiga haciendo su trabajo a la sombra de la noche o en la claridad del medio día, sin que haya pasado algo.

Al contextualizar nuestro problema en la contemporaneidad de una modernidad inconclusa, no importa dónde se ubique su referencia teórica ni su teoría socio histórica, lo seguro es que ella cabe en la globalización y los cambios apócales más inmediatos.

Estas categorías impactan directamente en la vida individual y social de los sujetos y las sociedades, en especial, por causa del avance tecnológico y científico que han afectado la vida y, por ende, su cotidianidad. Recordemos el envío de una postal para congratularnos en la celebración de un viaje desde la lejanía a una ciudad del extranjero. Comparemos por ejemplo lo que tardaba la entrega de un rapidísimo telegrama de ayer, una carta enviada por correo postal y una fotografía rollo con el revelado Kodak en relación a la velocidad e instantaneidad de un mensaje de texto telefónico, un correo electrónico y una fotografía digitalizada de alta definición de un celular con sus registros y almacenamientos físicos y digitales. Estas situaciones modifican nuestras estructuras lógicas y, por ende, nos significamos desde unas relaciones perceptuales espaciales y temporales que ahora tienen nuevos referentes simbólicos y experienciales. Nuestra cotidianidad se da en otros espacios sin lugar y en unos tiempos percibidos en la abrupta instantaneidad que condena la permanencia a su inmediata extinción.

El giro de una época

Esta crisis de las subjetividades nos ubica en el fin del paradigma de la certeza que dominaba todas las lógicas y las gramáticas de las regularidades y de una planificación pensada para prever y proyectar el corto, mediano largo plazo. Era una estimación que daba estabilidad a la cotidianidad social y a los proyectos de vida. Esta realidad de la continuidad se mueve con grandes velocidades hacia el paradigma de la incertidumbre, espacio en el que las relaciones sociales se orientan por normas de facto nada claras y que no tienen permanencia.

La existencia misma tiene caducidad en la lógica de que todo lo que se produce tiene su vencimiento programado, debe durar lo establecido y no más, lo cual está produciendo cambios y crisis en los ámbitos comportamentales y axiológicos de lo individual y lo social.

Esta situación da cuenta de una sociedad que nos sostiene y nos sujeta en la paradójica incertidumbre que decreta la relativización de los principios y valores supremos donde descansa la sociedad y el hombre.

Surgen dos de muchas interrogantes que nos interpelan ¿Cómo queda el sentido de una subjetividad, la condición de sujeto, el arraigo de ser un ciudadano con fronteras patrias y con soberanía si los principios de la leyes son valores que se mimetizan en la relatividad de su instantaneidad? ¿Quiénes y qué nos sujeta a un devenir que solo tiene ahora? Así como nuestro hogar y nuestra familia eran el seno donde se iniciaba el proceso de constitución subjetiva, ¿es la sociedad contemporánea de la relatividad el sitio/lugar donde se desplaza este proceso?

Para abordar este planteamiento, asumiré rápidamente la idea categorial de lugar como espacio social desarrollada por Mac Auge en su obra los Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad (2009) con el propósito de reflexionar sobre el espacio escolar y la construcción subjetiva.

Mac Auge dice que un lugar es “una instancia de identidad, de relación y de historia, un lugar simbólico y por ende antropológico”, se entiende que es el espacio donde podemos constituirnos como hombres y mujeres, y por esta razón, la sociedad se establece como el lugar que construye nuestra identidad y erigimos relaciones con el otro en un tiempo histórico.

Auge continua diciendo: “la sobremodernidad impone a las conciencias individuales experiencias de soledad ligadas a los no lugares”. El no lugar para este pensador es un espacio que ha sido intencionalmente despojado de las expresiones simbólicas de la identidad, las relaciones y la historia, por lo tanto, estos no lugares no pueden ser lugares antropológicos ni históricos.

En la actualidad el sujeto se ve inmerso en la práctica de los no lugares cuando se ubica en una plaza, una estación de un tren, una iglesia o en los grandes supermercados, shoppings, malls y centros comerciales por departamento. Esos espacios no alientan la permanencia, ni la relación con el otro, sino la soledad, la similitud y el consumo para el que puede.

Estos no lugares tampoco dan lugar a lo histórico ya que se vive en el reino del presente, de la actualidad y lo urgente del momento, precisamente porque en el mundo de hoy, el pasado es obsoleto y sin sentido, y el futuro por ser incierto lo mejor es no pensarlo ni abordarlo sino posponerlo siempre como para dilatar la llegado de lo inevitable.

En definitiva, el resultado de un no lugar es una sociedad formada por individuos no identificados, no socializados y no localizados. Frente a esta realidad casi de ficción, cabe preguntarse: ¿Si la sociedad termina por convertirse en un no lugar, quien tendrá la función de sujetar a los niños y adolescentes para constituirse como sujetos sociales? ¿Qué hacer para que la sociedad que no nos sujeta, pueda revertir la realidad? Y, ¿cómo hacer para que los educadores empiecen a pensar la escuela como un lugar que promueva la identidad, las relaciones y la historia?

Se trata de hacer de la escuela un lugar que sostenga, que sujete, que colabore en el proceso de constitución subjetiva de sus estudiantes.

En definitiva sostengo que pensar el espacio escolar como un lugar va a implicar el desafío de plantearnos, por un lado, la urgente decisión personal de reposicionarnos críticamente como docentes frente a esta realidad que observa un proyecto educativo diferente, de escuela planetaria convertido en otro no lugar de la sociedad globalizada, con alumnos impregnados de una realidad de pura ficción que pudieran perfectamente denominarse los sujetos del cuento de Peter Pan, que aspiran vivir en el nuevo país del nunca jamás pero en el mall escolar.

La conclusión: sujetos sin sujeción o sujetos light del mercado

La formación de la subjetivad como un hecho individual y social se construye desde la conciencia colectiva y la apropiación de sí. No hay subjetividad fuera de uno que no sea como consecuencia del reconocimiento del otro.

El sujeto multicultural de la globalización es el producto de un mundo cada vez más permeado por ese proceso de conquista violenta pero silenciosa de la globalización en la que todo lo que se produce en lo inmediato lo hace mercancía, incluyéndonos. Este sujeto multicultural es diverso porque está sujeto a los diferentes rostros y posturas que relativizan su identidad virtual que es efímera y vacua. Él es un viviente de los no lugares y poseedor de diversas identificaciones (no identidades) y membresías. Es el sujeto homogenizado de la diversidad. Es un nómada del mismo sitio que a su vez se convierte en un sedentario viajando por el mundo a través de las autopistas de la información y de una visa no dada por país alguno sino por una banco que le ofrece la ficción de un crédito ilimitado que puede pagar durante toda su vida de cuentahabiente esclavo.

Las definiciones multiculturales del mundo sin lugar lo hacen vivir en una realidad regida por la libertad del mercado que su expansión –entiéndase el capital- no admite regulación alguna para lo cual se considera al control un instrumento perturbador, innecesario e inconveniente para la multiplicación de sus beneficios.

Esa pauta convierte a nuestros sujetos de estudio en individuos con comportamientos minimalistas, sin responsabilidades porque la ética perdió la razón de su ser filosófico, reduciendo su existencia a la intensidad de un presente que amanece, anochece y vuelve a renacer el mismo día, sin compromisos con un mañana que no está planteado porque la vida en la temporalidad del presentismo no tiene pretérito ni porvenir, solo existen en un mundo indiferente y apolítico que no hace historia.

Estos individuos son los sujetos de la fabricación de la sociedad planetaria que pueden estar en Nueva York, Múnich, Nueva Deli y en Venezuela en Caracas, Maracaibo Trujillo, Chejendé, Borojó o en Cupira.

Estos no sujetos, individuos sin sujeción a su interioridad espiritual están despojados de su conciencia que es la verdadera condición para encontrar su verdadera libertad, condición fundamental para el pleno desarrollo que es la perfectibilidad humana.

Los individuos sin conciencia no pueden ser sujetos de sí ni sujetos colectivos, porque están poseídos por las minucias del consumismo que robó el espacio de la interioridad donde la subjetividad se hace, se aloja y se posible.

Queda una pregunta como colofón ¿Puede la escuela del sistema económico de la globalización garantizar desde sus propuesta tecnófilas salvar al sujeto educable de su condición de hombre-mujer mercancía?

Referencias

Auge, Mac. (2009). Los no lugares: espacios del anonimato: Antropología sobre la modernidad. Barcelona (España): Gedisa.

Britto García, Luis. (2014). Los tres cadáveres tatuados. En http://luisbrittogarcia.blogspot.com/2014/05/los-tres-cadaveres-tatuados.html.

Galeano, Eduardo. (2010). Patas Arriba. La escuela del mundo al revés. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.

Lipovetsky, Gilles. (s.f.). El crepúsculo del deber. El crepúsculo del deber. La ética de los nuevos tiempos democráticos. Barcelona (España). Editorial Anagrama. Págs. 285.

Rivas, Pedro José. (2014). Calidad Educativa: Una discusión permanente. Revista Ontosemiótica. 1:(1). LISYL. Universidad de los Andes. Núcleo “Rafael Rangel”. Trujillo Recuperado el 27 de julio de 2016. En http://erevistas.saber.ula.ve/index.php/ontosemiotica/article/view/5347.

Rivas, Pedro José. (2014). La construcción del sujeto desde los discursos multiculturales. Conferencia.

Trujillo. Venezuela. Universidad de Los andes. Núcleo “Rafael Rangel” de Trujillo. Laboratorio de Investigaciones Ontosemióticas y de Literatura. II Simposio internacional. 24 al 29 de noviembre de 2014.

Wikipedia. (2016). La enciclopedia de contenido libre que todos pueden editar. En https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia.

Notas

1. Homo consumitense es un término acuñado por el autor.
2. Contraeducación alude a lo opuesto a educar, es la no educación y en consecuencia es todo acto que impide conseguir el desarrollo integral y, por ende, el perfeccionamiento de nuestra condición humana siempre en proceso permanente de transformación.

Notas de autor

Pedro José Rivas. Es docente e investigador activo. Fue director de la Escuela de Educación y de la Oficina de Planificación y Desarrollo de la ULA (2002-2004). Ha sido director de las publicaciones académicas: EQUIÁNGULO, la Revista Iberoamericana de Educación Matemática y Prospectiva (1990-1993). Es cofundador y editor de la revista Ontosemiotica, Diaxia y Educere, la revista venezolana de educación, de la cual es su director editor. Se desempeña como Coordinador del Programa de Perfeccionamiento y Actualización Docente de la Escuela de Educación Ha publicado artículos de revistas, editado varios libros de autoría y en colaboración. Actualmente es Represente Profesoral ante el Consejo Universitario y Coordinador de los Programas de Especialización y Maestría en Administración Educacional de la Escuela de Educación.


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