Transadolescencia y complejidad desde la transdisciplinariedad

Trans-adolescence and the complexity from transdisciplinarity

Noel Alejandro Guevara Barrios
Universidad de Los Andes, Venezuela

Transadolescencia y complejidad desde la transdisciplinariedad

Educere, vol. 20, núm. 67, pp. 553-563, 2016

Universidad de los Andes

Resumen: La adolescencia es un período de vida complejo, caracterizado por patrones de vida adquiridos en la infancia y la absorción de modelos de vida considerablemente estereotipados en tiempos de la postmodernidad. Ahora bien, para comprender y acompañar al ser humano en esta etapa considerada como frágil y transitoria, se revisan los aportes de las distintas posturas de las disciplinas que estudian la adolescencia: psicología, sociología, biología y pedagogía. Tales aportes conllevan a la construcción del concepto de transadolescencia, fundamentado en la teoría de la transdiciplinariedad y el pensamiento complejo, como una forma de comprender y ayudar a la adolescencia de hoy.

Palabras clave: Adolescencia, transadolescencia, transdiciplinariedad, pensamiento complejo.

Abstract: The adolescence is a complex period of life characterized by life patterns acquired during childhood and the absorption of life models considerably stereotyped in postmodern times. However, in order to comprehend and accompany an individual during this period, considered as fragile and temporary, we review the contributions of the different positions of the disciplines that study the adolescence: psychology, sociology, biology and pedagogy. Such contributions lead to the construction of the concept of trans-adolescence, based on the theory of transdisciplinarity and complex thinking as a way of understanding and helping the adolescents of these days.

Keywords: adolescence, trans-adolescence, transdisciplinarity, complex thinking.


La adolescencia

Se puede conceptualizar la adolescencia a partir de lo que no es. A diferencia de la niñez, la adolescencia no es ese tiempo de maravilla, juego y curiosidad que caracteriza a la infancia. Tampoco es la época de madurez, sobriedad y claridad que generalmente implica la vida adulta. La adolescencia es una combinación de ambas, es tener la tendencia a la madurez sin despegarse de la infancia, es reclamar los juegos y la inocencia de la niñez con la pretensión de la vida adulta. Algunos autores (Perinat, 2003; Castellano: 2005) describen la adolescencia como el período comprendido entre los doce y veinte años, más o menos, en los que se da la transición del ciclo vital entre la infancia y la adultez. En la adolescencia se construyen los patrones de comportamiento que se tendrán como adulto. Se puede pensar entonces que la vida adulta no es una vida aislada, es la prosecución de la adolescencia con su bagaje de experiencias que definen y estructuran los modos de vida y de ser de la persona. En palabras de Bainbridge (2012) “la adolescencia nos hizo humanos”, pero es necesario señalar que los adolescentes de principios de este siglo XXI son nacidos en tiempos de aceleradas transformaciones que los amparan, así lo refiere Perinat (2003). Entre estas transformaciones se encuentran:

  1. 1. Innovaciones del trabajo humano: esto tiene que ver con la manifestación de la empresa virtual. En relación con la adolescencia se plantea una extensión de la actividad académica y de la incorporación al mercado de trabajo. Las personas empiezan a trabajar y a independizarse económicamente alcanzando los treinta años de edad.
  2. 2. Transformaciones en el entorno familiar: ausencia de los padres en el hogar, formando las denominadas familias mono parentales, golpeadas económica, emocional y socialmente.
  3. 3. Cambios en las ideologías: se refiere a las modificaciones de las formas de pensar y de las representaciones sociales, centradas en los sistemas de significados en los que se apoya el comportamiento social.
  4. 4. Metamorfosis de la civilización: se da la mudanza cultural en la cual, desde la infancia, el niño se traslada hacia la adolescencia, apropiándose de un modo de vida que sólo le pertenece a ese sector de la juventud: forma de vestir, música que escuchan, manera de hablar y espacios para le diversión y recreación.

A pesar de este contexto histórico social “los adolescentes de hoy comparten trazos comunes con los de los años cuarenta y sesenta, pero al mismo tiempo, nos parecen muy distintivos” (Perinat, ob. cit.) es así como todo trabajo de investigación que se desarrolle sobre la adolescencia tiene un carácter relevante, pues al explorar la sociedad adolescente, se busca explorar, examinar y probar la condición actual de ésta y hacia dónde se dirige, ya que cada generación de adolescentes tiene su dinámica de aprendizaje y comportamiento social que en algunas ocasiones y en nombre de la “eterna juventud” algunos adultos tratan de plagiar. Por tal razón cita Perinat:

La cultura juvenil no es sólo una representación social de los adultos, observadores (benévolos o aprovechados) de cómo se conducen los adolescentes y jóvenes. Ellos mismos se consideran pertenecientes a un estrato privilegiado, admirable, prototipo de una manera de vivir y de disfrutar que da envidia a los adultos. “Sólo la vida joven merece la pena vivirla” son frases al vuelo que han hecho fortuna (…) se es joven pasados los cincuenta y los sesenta, vistiendo a lo joven, consumiendo a lo joven, haciendo deporte para conservarse joven, etc. Parece ser, sin embargo, que el estrato juvenil desconfía de las imitaciones.

Es así como una doble transición le ha tocado vivir a los adolescentes en estos tiempos, además de las imitaciones que algunos adultos tratan de hacer de su forma de vida. La primera transición tiene que ver con la misma naturaleza del cambio de vida de la infancia a la adolescencia y de esta a la vida adulta. La segunda se refiere al cambio de siglo, la transición de una centuria a otra, en la que ya no hay aparente salto ni interrupciones debido a lo particular de la llamada “era global”; todo está conectado con todo y “los ojos no se cansan de ver ni los oídos de oír”. Tiempos de vidas que no se sacian ni se conforman al consumo responsable de las distintas ofertas que se dan muy puntualmente hacia la adolescencia. La transición que experimentan los jóvenes está muy definida por los cambios inherentes de este grupo social.

En otras palabras, es necesario conocer los diferentes enfoques de investigación sobre la adolescencia hoy, su condición actual y hacia dónde se dirige. Al respecto, algunos de los trabajos realizados sobre los adolescentes y su entorno, como por ejemplo el de Castellanos (2005), quien señala que una de las ofertas de la sociedad en estos tiempos se centra en contenidos netamente materialistas en oposición a la impartición de valores morales y éticos. En la sociedad actual hay una extensión de la adolescencia por razones de estudio o trabas para la adquisición de una labor lucrativa digna y honrada, conllevando tal situación a una pseudo-adolescencia que induce a la formación de hábitos y actitudes de ocio no adecuadas, al mantenimiento de una dependencia nociva de la familia y a un no querer asumir los nuevos roles y desafío que la vida platea en sus diferentes etapas.

En efecto, Castellanos (ob. cit.), plantea que la actitud de los jóvenes en estos tiempos, demuestra que “están ubicados en un sentimiento de impotencia confortable mostrando un comportamiento en el que se dan por sentado que no van a cambiar sus vidas ni la sociedad, lo cual tampoco les importa mucho”. Es decir, no existe la conciencia de asumir el rol que la sociedad, de manera sobre entendida, pues para ellos tal sociedad no forma parte de su atractivo en ningún sentido. Se da a entender que la sociedad exige de los jóvenes, asumir roles sin haberles comunicado que cuentan con ellos para la asunción de tales funciones, y por otro lado, la sociedad adolescente, muchas veces no sabe lo que los adultos esperan de ella.

La Transadolescencia

Como se ha venido discutiendo la adolescencia es un proceso transitorio en el “escenario total” de la vida humana, pero ésta podría reconceptualizarse como la “transadolescencia”, en el sentido de transcendencia, multidimensional del ser y hacerse humano en su vinculación con los eco-entornos de aprendizaje donde es influenciado e influye en otros.

Transadolescencia se explica de la interacción de dos palabras: la anteposición del término “Trans”, lo que implica ir más allá; que se desplaza y no está estático; que tiene la energía de expandirse y moverse; que está tomando otra forma y otra dirección; que se es, pero se está haciendo; que evalúa los procesos al observar la conducta de otros, involucrándose en los procesos simbólicos con sus componentes verbales e icónicos y se auto-regula ejerciendo control sobre sus propias conductas (Bandura, 1984). El añadido Adolescencia, como lo amplía Fullat (s.f.), con respecto al carácter semántico de la palabra adolescencia proveniente del verbo latino adolescere que implica crecer, desarrollarse, aumentar, hacerse más grande. En palabras más resumidas: transición hacia otra etapa de vida que desde una perspectiva más amplia, requiere ser explicada a partir de la transdisciplinariedad debido a que son varias las dimensiones de la existencia humana en la que se manifiesta esta etapa del desarrollo.

Ahora bien, la complejidad de la adolescencia es una etapa/proceso compleja de auto-formación y co-formación que se desarrolla en diversos entornos de aprendizaje, los cuales contribuyen a comprenderla como una vida en tránsito, a través de la cual se alcanza un acoplamiento crítico y reflexivo que lleva el posterior desarrollo humano, coadyuvado por los factores pedagógico, biológicos y psicológico, entre otros.

Adolescencia y complejidad humana

La vida adolescente es compleja en sí misma y por tal razón requiere ser comprendida desde la complejidad, ya que una sola disciplina científica no es suficiente para abordar y explicar la vida adolescente. En tal sentido Morín (2007) señala que la complejidad humana es un desafío para todos aquellos que pretenden pensar sencillamente en una vida única y universal, esto debido a que la complejidad humana es no lineal y tiene la tendencia a ser interpretada como algo que está “tejido conjuntamente”.

Al igual que la sociedad adolescente, la complejidad es reseñada con atributos de incertidumbres, vacía y complicada, enredada y desordenada. Por tal motivo, la adolescencia es complejidad desde la perspectiva conceptual de Morín, y es complejidad que migra hacia el desarrollo humano basada en sus intereses. Desde el pensamiento complejo de Morín se puede describir a la sociedad adolescente como un “fenómeno de auto-eco-organización” extraordinariamente compleja que busca y produce su autonomía. En este buscar y producir su autonomía y su independencia se revelan sus rasgos complejos en los eco-entornos donde convive y con quienes convive.

La sociedad adolescente muestra su auto-complejidad en la misma naturaleza física que la constituye. El desorden en el comportamiento psico-social por el cual, en algunas ocasiones, es censurada la sociedad adolescente, no es otra cosa que la preparación para una vida más organizada. Un ejemplo desde la micro-física, como lo señala Morín (op. cit.), es la “poda neuronal” que ocurre aproximadamente a los 14 años de edad en los adolescentes. De las 200 mil millones de neuronas presentes en el sistema nervioso de los juveniles a la edad mencionada, la naturaleza genera una tala, dejando un saldo de neuronas de aproximadamente 100 mil millones de células nerviosas (Bainbridge, 2012).

Aparentemente se produce un desorden en la anatomía del adolescente, sin embargo tal entropía facilita la formación de una mejor estructura neurológica para la vida del juvenil. De igual forma se piensa que el exceso de tiempo para dormir que caracteriza a los adolescentes, y que crea algunas situaciones de conflicto en el seno familiar, es producido por el incremento de la hormona somatropina que contribuye al sueño y permite la maduración del lóbulo frontal, responsable de la madurez emocional y lógica en los seres humanos.

Al caracterizar la sociedad adolescente, desde la complejidad de Morín se plantea que la sociedad adolescente está compuesta por personas sensibles, neuróticas y delirantes, pero que simultáneamente son individuos racionales y comedidos. Desde la complejidad adolescente se indica que estos son racionales e irracionales con la posibilidad de odiar y amar, de ser perseverantes y capaces de desistir en un mismo momento. Desde el siglo IV a.C., Aristóteles decía que “los jóvenes estaban llenos de ardientes deseos y eran capaces de realizarlos; pero eran volubles y pronto se hastiaban” (en Pulido, 2007, p. 21). Se muestra en estas líneas que la complejidad de la sociedad adolescente no se circunscribe a los tiempos de la modernidad, ni a la era digital, sino que tiene sus raíces en la antigüedad y su vigencia en la actualidad.

En estos tiempos se define y valora la sociedad adolescente dependiendo del ámbito de producción, circulación y consumo de significaciones. Se habla de adolescentes ajenos, extraños, aburridos, desmotivados y desconectados del mundo real. Con un gran sentimiento de vacío e indeterminación, jóvenes pertenecientes a lo que Lipovetsky (2002) definió como “La era del vacío”. Sin embargo, desde la complejidad de Morín (2007) se podría conceptualizar como transadolescencia.

Transdisciplinariedad y adolescencia

A partir de las distintas disciplinas científicas que estudian la adolescencia (psicología, pedagogía, biología y sociología, entre otras) se constata que la vida adolescente es compleja y requiere de la transdiciplinariedad para ser comprendida y apoyada. En tal sentido Bondaresko (2009), entiende la transdisciplinariedad como “un sistema común de axiomas para un conjunto de disciplinas”. La transdisciplinariedad se refiere, como lo indica el prefijo trans, a aquello que está a la vez entre las disciplinas, a través de las disciplinas y más allá de toda disciplina. Su finalidad es “comprender el mundo actual, del cual uno de los imperativos es la unidad del conocimiento”.

Enfatiza la citada autora que entre las funciones que desempeñaría la teoría transdisciplinaria, figurarían las de describir y explicar el mundo que nos rodea de una forma más comprehensiva. En vinculación con la sociedad adolescentes, la transdiciplinariedad representa una herramienta holística que facilitaría el “entretejido mundo” de la sociedad adolescente, ya que por sus características principales, sería una teoría integral, sinérgica, holística, coherente, lógica e integradora.

La transdisciplinariedad es un nuevo enfoque científico, cultural, espiritual y social, a través de la cual puede abordarse el estudio de la adolescencia. Carrizo y Espina (2004) plantean el creciente alineamiento entre la complejidad y la transdisciplinariedad debido al carácter dinámico y multidimensional del conocimiento. En el tránsito de la simplicidad a la complejidad, los viejos paradigmas son cuestionados y nuevas redes de relaciones se desarrollan. De igual forma la transdisciplinariedad fomenta una amplia consideración sobre la construcción social y cultural de la realidad. Se deriva entonces la relevancia de la transdiciplinariedad para optimizar la comprensión de la sociedad adolescente, de la transadolescencia.

La transdisciplinariedad, no sólo se alinea con la complejidad sino que es una alternativa holística que se puede amalgamar para la atención, acompañamiento y ayuda de esa parte del andamiaje de la vida como lo es la sociedad adolescente, ya que la misma también se caracteriza por la complejidad de su naturaleza.

Es así como el corto recorrido histórico de un poco más de un siglo se ha ocupado de sociedad adolescente a fin de contribuir en el aporte de conocimiento que permitan facilitar su comprensión y apoyo. A continuación se presentan algunas aproximaciones de las distintas corrientes científicas que la estudian.

Aproximaciones teóricas de la psicología de la adolescencia

Con el propósito de entender mejor el período de crecimiento humano denominado adolescencia, la psicología ha estructurado de manera arbitraria este período en tres etapas: temprana, que se distingue entre los doce y catorce años. Media, caracterizada entre los quince y dieciséis años y tardía, entre los diecisiete y veintidós años de edad. La psicología, en palabras de Bohórquez (s.f.), define la adolescencia como una etapa primordialmente de duelos, ya que se produce la pérdida de los roles infantiles y de la identidad, sin obviar la pérdida del cuerpo infantil.

Lo difícil de esta pérdida del cuerpo infantil para el adolescente, es que se presenta un conflicto entre el esquema mental que todavía lo sujeta como niño y el cuerpo físico en el que vive. Es controversial la situación, ya que no se adapta tan fácilmente al nuevo cuerpo que empieza a desarrollarse en él y en la forma que este presenta y a la cual no está acostumbrado. La psicología de la adolescencia explica las reacciones emocionales del adolescente ante los cambios físicos y ante la metamorfosis glandular.

Desde esta perspectiva, la psicología de la adolescencia estudia la imagen que tiene de sí mismo el adolescente. El atractivo físico y la idea que se forma el adolescente sobre su figura corporal son de suma importancia en el momento de evaluarse a sí mismo, debido a que el cuerpo que están empezando a poseer les sirve de “pase de entrada” a los grupos de jóvenes ya establecidos y a la aceptación por parte de los pares. En la obsesión por el cuerpo, el atractivo físico influye sobre la construcción de la personalidad el joven, sus relaciones sociales y su conducta social. Pareciera que hay un trato preferencial para el adolescente que es atractivo, desarrollando auto percepciones y personalidades más positivas, lo cual favorece la adaptación social.

Otro elemento importante a considerar por la psicología de la adolescencia se refiere al despertar sexual de los jóvenes. Con la llegada de la adolescencia aparece también el interés creciente por el sexo. La mayoría de los adolescentes pasa tiempo mirándose al espejo y explorando su cuerpo, estas experiencias están más enfocadas en la aceptación de su cuerpo que en experiencias eróticas. Es natural y frecuente que los adolescentes experimenten tocándose ellos mismos y jugando con sus genitales, logrando algunas veces orgasmos. Es típico entre adolescentes pasar mucho tiempo hablando de sexo como una manera de entender la sexualidad humana, de esta forma expresan y mejoran el control de sus pensamientos sexuales.

En resumen, la psicología de adolescencia se caracteriza por explicar los cambios morfológicos y sentimentales que se dan en los adolescentes, las manifestaciones eróticas, las crisis y conflictos con los valores y la necesidad de reafirmación que estos requieren.

Postura socio-antropológica sobre la adolescencia

Al igual que la psicología, la sociología y la antropología han dedicado parte de sus estudios a explorar el comportamiento social de los adolescentes en lo concerniente a la conformación de la personalidad frente a situaciones en las que se les norman y cuando se encuentran agrupados en distintos ambientes formales e informales. En lo referente a la conformación de la personalidad de los adolescentes, ésta se da a través de proceso de socialización. La socialización se define como un proceso ontogenético por el cual las personas llegan a incorporar y a compartir con el resto de la sociedad el conjunto de sus significados culturales, en palabras de Berger y Luckman (s.f.), esto se entiende como la entrada amplia y vinculada de una persona en el ámbito sociocultural. Para los citados autores, el proceso de socialización se estructura en:

  1. 1. Socialización primaria, la cual se caracteriza por el tránsito del niño en la infancia para ser parte de la sociedad donde vive. Es la más importante para el ser humano y la antesala a toda socialización posterior, esto se da manera particular debido a que el encuentro con la sociedad se produce, a través de un proceso influido por otros significantes, es decir personas, lugares y situaciones con características particulares que tienen singular relevancia para un individuo y contienen una carga emotiva para el individuo que interactúa en ese entorno sociocultural.
  2. 2. Socialización secundaria, la cual introduce a la persona ya socializada a nuevos espacios del mundo objetivo de su sociedad. La socialización secundaria permite al individuo la adquisición del conocimiento específico de roles.

En lo que tiene que ver con la conformación de la personalidad del adolescente, se deben considerar dos elementos bien importantes:

  1. 1. La manera en que los adolescentes se presentan antes los demás. Lo cual se refiere a la interacción social de los jóvenes escolares con los otros: el reclamo de su espacio, de su autonomía y de sus posturas de vida.
  2. 2. La manera en que los adolescentes se conciben a sí mismos. Esto tiene que ver con la construcción de sí mismo, su identidad, su auto estima y su auto concepto.

Los dos elementos señalados anteriormente conducen a la idea de que los jóvenes deben acomodarse y adaptarse a los cambios que experimentan, sin que los mismos les afecten considerablemente y, a la vez, proseguir con sus roles en la cotidianidad y en los rituales propios de su entorno.

Perspectiva teórica de la biología sobre la adolescencia

La adolescencia es interpretada y definida por la biología como el período de transición desde la infancia hacia la edad adulta, con etapas que incluyen la pubertad y la maduración Bainbridge (ob. cit.). Esto es, la maduración del llamado cerebro social que integra lo cognitivo y lo afectivo en relación a los demás. Se considera entonces que la pubertad se produce por la liberación de hormonas gonadales que favorecen el desarrollo de los caracteres secundarios sexuales, además de influir en las funciones neuronales por el enlace de las hormonas sexuales a sus receptores cerebrales. Debido a estos dos factores se produce en los adolescentes el incremento por el deseo sexual y el cambio en las motivaciones.

Bainbridge (ob. cit.) aborda el tema sobre la maduración del cerebro del adolescente planteando que a través del análisis de resonancias magnéticas aplicadas a pacientes entre 4 y 20 años de edad, se constató que el desarrollo completo del córtex prefrontal llega a su clímax cuando se alcanza la madurez. Es decir, se requiere de la maduración del córtex prefrontal para que los adolescentes puedan mostrar un comportamiento equilibrado.

La maduración del cerebro está ligada con el adelgazamiento de la materia gris y el incremento de la materia blanca, tal incremento se efectúa entre los 8 y 18 años, en ese período se produce una poda de las ramificaciones dendríticas, la modelación de las neuronas, la sinapsis, y al mismo tiempo se mejora la conducción aislando los axones con una vaina de mielina. En el proceso de maduración del cerebro de los adolescentes se distingue que:

1. Las primeras áreas que maduran están relacionadas con las funciones elementales, son las que reciben información desde los sentidos.

2. Las segundas zonas en alcanzar un desarrollo completo son las involucradas en la orientación espacial y el lenguaje.

3. Hacia los 14 y 15 años surge la maduración del sistema límbico, esta aparece cuando el adolescente está entrando en el mundo de las emociones fuertes.

4. En la última etapa del proceso de maduración del cerebro último (neo-córtex) están las áreas cerebrales que dan lugar al raciocinio, la reflexión juiciosa, la contención de conductas impulsivas y la integración y comprensión de información más compleja por medio del córtex frontal y prefrontal.

Acerca de la capacidad que puedan tener los adolescentes de hacer planes a largo plazo y de controlar sus impulsos, el cerebro de estos no tiene la capacidad para tales actividades. Por tal razón, los adolescentes carecen de la habilidad de la lógica y la sensatez básica y generalmente, requieren ser orientados en su comportamiento diario.

En contraposición con las investigaciones descritas en los párrafos anteriores, Epstein (2008) presenta un planteamiento sobre el tema del cerebro del adolescente, señalando que el comportamiento irreverente, desafiante y contestatario de los adolescentes obedece más a la influencia cultural donde viven los adolescentes que a los procesos neurológicos que se dan en estos. Epstein (ob. cit.) pregunta: “¿Sería legítimo, en algún caso, decir que la anatomía o la actividad cerebral son las causantes del comportamiento humano?” Existen pruebas que demuestran que cualquier aspecto particular que pueda caracterizar al cerebro del adolescente es el resultado de los elementos socio culturales que le afectan y no del factor neurobiológico del cerebro. Entre estas pruebas se tiene que:

1. Durante el siglo pasado y el transcurrir del presente siglo, se ha mantenido y promovido el mito de que los adolescentes son conflictivos, incomprendidos y groseros. Mito del adolescente que surge a partir de los trabajos de Hall sobre la adolescencia, fundamentado en la teoría biológica de la recapitulación, teoría que no tuvo un verdadero respaldo científico y que sostenía que la adolescencia imitaba al período evolutivo, salvaje y pigmeoide de la raza humana. Se plantea Epstein que “si el cerebro del adolescente, generador de las crisis de estos, fuera un fenómeno universal del desarrollo biológico, ¿no pasarían por ella los adolescentes de todas las sociedades del mundo?”

2. En una investigación realizada por Schlegel y Barry III (citados por Epstein, 2008) en 186 sociedades pre-industrializadas se encontró que el 60% de estos grupos no tenía una definición para “adolescencia”. Los adolescentes convivían armoniosamente con los adultos y generalmente no presentaban conductas violentas.

3. Estudios antropológicos a largo plazo, afirman que los problemas de los adolescentes empiezan a aparecer en otras culturas justo después que se manifiestan algunas influencias occidentales como la escolarización al estilo occidental, la televisión y el cine.

4. Señalan algunos historiadores que durante gran parte de lo que se tiene registro de la historia humana, la adolescencia transcurría en forma apacible hacia el tránsito de la vida adulta. En esos tiempos los adolescentes no se apartaban de los adultos sino que aprendían a hacerse adultos con los adultos. Para estos investigadores, la adolescencia no tiene más de un siglo de haberse creado.

Sostiene Epstein (ob. cit.) que la llamada crisis de la adolescencia obedece a “una prolongación artificial de la infancia” tras el comienzo de la pubertad. En todo el siglo 20 se ha venido “infantilizando” a los jóvenes, tratando como a niños a personas que se iban haciendo mayores, al tiempo que se aislaban de los adultos y se formulaban leyes para regular su comportamiento. Señala este autor que existe una correlación positiva entre la medida en que los adolescentes son infantilizados y en la medida en muestran signos psicopatológicos. Se entiende entonces que, la crisis de la adolescencia es promovida por la cultura moderna de la misma manera que el cerebro del adolescente conflictivo.

Aproximaciones teóricas de la pedagogía sobre la adolescencia

Explorar el pensamiento pedagógico sobre la adolescencia requiere la revisión de las distintas corrientes sobre el pensamiento educativo, ya que en los últimos tiempos se han desarrollado algunos modelos educativos con la intención de obtener los mejores resultados en la formación educativa de los niños y adolescentes. Corrientes pedagógicas como la Escuela Nueva, el psicoanálisis, el conductismo y las corrientes cognitivas-sociales, son parte de un conglomerado de modelos educativos que buscan la manera de explicar y potenciar el proceso de enseñanza y aprendizaje en los estudiantes.

La Escuela Nueva escuela por ejemplo, es un movimiento constituido por el pensamiento de un grupo diverso de maestros del siglo XX. La Escuela Nueva se opone a la forma de enseñanza tradicional y se caracteriza entre otras cosas por los siguientes aspectos:

1. La figura del docente como epicentro del proceso de enseñanza y aprendizaje.

2. El docente no se involucra en la vida del estudiante. Se toma al castigo y a la disciplina como elementos fundamentales en el proceso educativo.

3. No existe la posibilidad de aprender algo fuera de los textos establecidos por el docente.

4. Lo memorístico es el método de enseñanza en la escuela. La Escuela tradicional viene a ser cuestionada y señalada por diversos críticos que ven en ella una manera de atrofiar la capacidad de los estudiantes de aprender. Algunos de los emancipadores de la Escuela Nueva y sus aportes, se mencionan a continuación:

La Escuela tradicional viene a ser cuestionada y señalada por diversos críticos que ven en ella una manera deatrofiar la capacidad de los estudiantes de aprender. Algunos de los emancipadores de la Escuela Nueva y susaportes, se mencionan a continuación:

  1. 1. Rousseau: su mensaje pedagógico se centraba en “El naturalismo del niño” explicaba este pensador que los niños eran buenos por naturaleza, siendo la sociedad misma la causante de las desviaciones en el comportamiento y en el aprendizaje de los niños.
  2. 2. Pestalozzi: es considerado uno de los discípulos de Rousseau, en los planteamientos de éste. Entre las propuestas de Pestalozzi se destacan: una educación que responda a las necesidades de los niños y les pueda dar seguridad. Pestalozzi considera que necesitan el contacto directo con las cosas para un aprendizaje más efectivo, dándole importancia a la observación y a la experimentación.
  3. 3. F. Fröebel: como hombre de la enseñanza, este pedagogo alemán es el autor de “La educación del hombre” obra en la que refleja su aporte a la pedagogía con “Las leyes de la pedagogía”, las cuales se convertirían en los pilares de la pedagogía en el enfoque de la educación infantil.
  4. 4. Las hermanas Agassi: fueron las pioneras de la Escuela Nueva. Sus métodos se caracterizaban por:
    1. a. La observación de las actividades de los estudiantes con la finalidad de conocerlos de forma individual.

    2. b. El desarrollo del principio pedagógico “unión de manos-mente” con la intención pedagógica de que el niño aprende a pensar haciendo.

    3. c. La creación de ambientes de aprendizaje donde la alegría, el entusiasmo y el cariño se asemejarán al existente en el hogar de los niños. En estas escuelas debían respetarse las características particulares de los educandos y no buscaría romper con la continuidad entre el hogar y la escuela. Los estudiantes formaban parte del trabajo educativo y colaboraban con las tareas básicas de limpieza y orden en la escuela.

  5. 5. María Montessori: la seguridad y el afecto eran características básicas en la escuela de esta pedagoga. Se preocupaba por tratar de forma individual a cada estudiante.
  6. 6. Olivio Decroly: uno de los elementos innovadores que plantea Decroly tiene que ver con globalizar la educación con la finalidad de atender las necesidades psicoeducativas de los niños. Su propuesta pedagógica está referida a trabajar con los centros de interés de los estudiantes, ya que los intereses de los alumnos parten de sus necesidades.
  7. 7. J. Dewey: es autor de la escuela progresista. Su aporte pedagógico estriba en el trabajo en equipo y en el apoyo mutuo para la solución de problemas en base a la cooperación.
  8. 8. W. Kilpatrick: otro de los representantes de la Escuela Nueva es Kilpatrick, su contribución a la pedagogía se enfoca en la creación del método de proyectos. Consiste en formular un plan de trabajo emprendido por el alumno de forma individual y o grupal y que sea de su interés.

Además de los pedagogos presentados como los exponentes de la Escuela Nueva, también aparecen algunas corrientes de la psicología que tienen su influencia en la pedagogía. Entre estas corrientes se encuentran:

  1. a. Corriente psicoanalista: esta corriente se fundamenta en la influencia de las experiencias tempranas en la personalidad del individuo. Las vivencias de la edad temprana determinan la conformación del psiquismo y las peculiaridades de cada ser humano.

  2. b. Corriente conductista: para los conductistas, el comportamiento es el resultado de las reacciones adquiridas como respuesta a los estímulos externos.

  3. c. Corrientes cognitivas y sociales: las corrientes cognitivas y sociales que influyen en la pedagogía son: el constructivismo de Jean Piaget, el aprendizaje socio-cultural de Lev Vygotsky, el aprendizaje por descubrimiento de Brunner, y el aprendizaje significativo de Ausubel.

Las diferentes corrientes pedagógicas, a través de la historia, siempre han tenido la intención de facilitar y optimizar las condiciones de enseñanza y aprendizaje en la sociedad adolescente en procura de su desarrollo humano.

Reflexiones y aportes

Aún, en los escenarios bíblicos se muestra la complejidad de la adolescencia. El pasaje neo estamental que muestra al adolescente judío llamado Jesús, habiéndose escapado por varios días de la seguridad del círculo familiar en un viaje de peregrinación en el que participaba, produciendo la angustia en sus progenitores y acompañantes de peregrinación, refleja el caos y las complicaciones que están circunscritas a esta etapa de la vida denominada adolescencia. Es difícil no encontrarse en la cotidianidad de la vida familiar, escolar o comunitaria, situaciones de riesgo y conflicto con la sociedad adolescente. Como se ha plasmado en el presente artículo, desde las distintas disciplinas científicas se han aportado consistentes y convincentes conocimientos que han permitido una mejor comprensión de lo que ocurre en los seres humanos en esta etapa.

Como ser biológico, el adolescente es complejo. La anatomía y fisiología de éste es compleja y, a ella se le atañe el comportamiento muchas veces hostil y la incomprensión de la sociedad adolescente. Lo enigmático al respecto es, que no se puede afirmar, si el comportamiento irreverente y explosivo de la sociedad adolescente es producto de los cambios en su fisioanatomía o es parte de la acelerada evolución cultural que vive en la actualidad. La fisiología de la conducta ha arrojado un poco de luz sobre cómo la estructura neuronal y los neurotransmisores que sintetizan, afecta el comportamiento humano del adolescente, Carlson (2006). Sin embargo, y con las bondades de los aportes científicos en la actualidad, bien es notoria la precaria situación actual de la sociedad con respecto a hechos de violencia, embarazos a temprana edad, asesinato y una larga lista de situaciones adversas que no deja de preocupar a las instituciones, comunidades y familias vinculadas con la sociedad adolescente. ¿Es el cerebro adolescente el responsable del comportamiento complejo de este?

Este es un dilema no resuelto, pues acá convergen lo biológico y lo cultural como dos fuerzas de distintas corrientes que en lo personal no deberían entrar en pugnas sino más bien complementarse.

Desde la psicología se despuntan diversas posturas que, al igual que la sociología, la pedagogía y otras ciencias, tienen como horizonte destejer la complejidad de lo que se ha conceptualizado en este texto como transadolescencia, concepto que en este aporte, describe la auto-eco organización de vida (en palabras de Morín) de la sociedad adolescente. Y se habla de complejidad porque es atípico encontrarse en la cotidianidad con adoles centes cuyas vidas se perfilen en la simplicidad (de hecho, eso sería preocupante) pues se estaría en presencia de una persona que podría estar viviendo lo que Elzo (2000) denomina “el silencio de los adolescentes” refiriéndose a lo que los adolescentes no dicen a sus padres pero lo gritan dentro de sí. Esto, es una etapa-proceso donde los adolescentes van edificando sus propios esquemas y modelos de percepción de la realidad social.

Cada ser humano, responsable del cuidado y la formación de la sociedad adolescente debería eventualmente “visitar su propia adolescencia”, se le podría denominar a este evento: adolescencia comparada. Esta actividad terapéutica sería una contribución al entendimiento, no sólo de la sociedad adolescente, sino también de la vida adulta que acompaña a tal sociedad. Los transadolescentes requieren saber que la sociedad adulta también tuvo pasado. Tal apertura por parte de los adultos podría generar empatía e identificación y reducir la crítica y el juicio. Además de crear un sistema de relación empática entre adultos y adolescentes, éstos necesitan que se les brinde esperanza. Al visitar su propia adolescencia, encontrará que puede ofrecer confianza a su adolescente, debido a que usted ya transitó por algunas experiencias negativas de su vida pasada, compleja y muchas veces silenciosa.

Desde la complejidad de Morín (2007) donde, la incertidumbre, el caos, la irracionalidad, la desorganización y otros factores adversos pueden conducir a la organización y al desarrollo. Y desde la sociedad adolescente de Coleman (1981), en la cual deben buscarse estrategias de ayuda, comprensión acompañamiento de estos, se entiende que la adolescencia es una etapa comparable a un período donde están dadas las condiciones complejas pero favorables (desde lo psicológico, biológico, social y espiritual, entre otros) para el cultivo de una vida que puede llegar a ser muy fructífera si la sociedad adulta trabaja y cultiva lo que Cury (2006) llama los territorios de la inteligencia y la emoción. Estos son dos componentes de mucha relevancia en el sistema educativo actual.

La adolescencia compleja o transadolescencia implica la etapa-proceso de la vida que se transmuta, que se muda y va más allá de lo que ha sido, buscando lo que será. La adolescencia compleja se define por ser el período de vida donde lo humano se va re-inventándose a sí mismo, yendo más allá del sitial que le ha impuesto la sociedad. A principios del siglo pasado y en las décadas posteriores, cuando Stanley Hall realizó su trabajo con adolescente, acuñándose éste término, la adolescencia era un período de refugio de la personalidad del niño que estaba en vía de convertirse en adulto y dejaba de forma paulatina, los juguetes para luego asumir los nuevos roles de la vida adulta. En la actualidad, muy a pesar de los aportes científicos, la adolescencia ha dejado de ser un lugar seguro y de resguardo. Se ha convertido en un período de caos y conflicto en el cual los padres se preparan para afrontar las pugnas que se presentan con la llegada de la adolescencia, lo que Pollack (2002) llama “la cruzada del adolescente”.

Esta “Cruzada del adolescente”, la incertidumbre y el desorden pueden convertirse en la propiciación de un ser humano más seguro de sí y más organizado (pensamiento complejo). Si la sociedad adulta puede funcionar como un sistema abierto (tal cual lo sugiere Morín), la entropía en la sociedad adolescente, podría ser un factor determinante que, auto-organiza al interior del ser humano, sus planos cognitivos, afectivos y espiritual, es decir, organiza desde su caos, su multidimensionalidad como persona compleja, la cual puede ser entendida desde la transdisciplinariedad.

Referencias

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Notas de autor

Noel Alejandro Guevara Barrios. Lic. en Educación. Mención Biología (ULA). Magister en Educación. Mención Orientación (UPEL). Profesor Ordinario de Psicología Educativa de La Universidad de los Andes. Adscrito al Dpto de Educación Fisica del Núcleo Universitario del Valle del Mocotíes. Coordinador de Orientación y Bienestar Estudiantil.
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