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Veinte años de Educere: andariega revista que en su paso deja huellas que hacen camino y pompas nada mar.
Pedro José Rivas
Pedro José Rivas
Veinte años de Educere: andariega revista que en su paso deja huellas que hacen camino y pompas nada mar.
Educere, vol. 21, núm. 69, pp. 233-240, 2017
Universidad de los Andes
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Editorial

Veinte años de Educere: andariega revista que en su paso deja huellas que hacen camino y pompas nada mar.

Pedro José Rivas
Universidad de Los Andes , Venezuela
Educere, vol. 21, núm. 69, pp. 233-240, 2017
Universidad de los Andes
I

La obra contenida en esta edición N° 69 de Educere, la revista venezolana de educación, la conforma el editorial que lo suscribe el director, catorce manuscritos debidamente admitidos y evaluados favorablemente, dos documentos trasvase y una reseña bibliográfica.

De esta producción que Educere hace llegar a sus miles de lectores, se encuentran siete trabajos provenientes de la Universidad de Los Andes, uno de una universidad nacional y seis gestados en universidades latinoamericanas de México y Chile. Nueve manuscritos son producto de la labor investigativa y cinco son ensayos; de ellos cinco son de autoría colaborativa, el resto es de autoría individual.

Este compendio intelectual confiado por sus autores a Educere para su estudio y difusión correspondiente, se ha organizado para su enunciación según la procedencia institucional de los mismos.

Así, de los Estados Unidos de México provienen cuatro trabajos. De la Universidad Autónoma de Puebla ubicada en la ciudad Izúcar de Matamoros, estado de Puebla, profesor Narciso Castillo Sanguino, adscrito a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla, escribe el trabajo intitulado: Experiencia y bachillerato: ¿una relación posible? De la Universidad Autónoma del estado de México (UAM) proceden dos trabajos. El primero, de la ciudad de Toluca, capital del estado de México, intitulado: La génesis del conocimiento: de la sensación a la razón del investigador Policarpo Chacón Ángel. El segundo, enviado desde el Centro Universitario Ecatepec, por los investigadores Liliana García Gómez, Gabriela Aldana González y Alma Galindo Carbajal, se intitula: Saberes y Experiencias entre Estudiantes “Discapacitados” en el Contexto de un Pueblo Originario de la Ciudad de México. Finalmente, el profesor, Roberto Pablo, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ubicado en la ciudad epónima y capital del estado de Nuevo León, hace llegar el manuscrito: Uso de la técnica de Heart Math para reducir la ansiedad y el estrés ante los exámenes de matemáticas.

De la austral Chile, al sur de la América Latina, llegaron dos trabajos. De este aporte da cuenta el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción, región del Biobio, lugar de adscripción institucional de la investigadora Carola Bruna Jofré, quien escribió el trabajo: Implementación y percepción de una intervención para promover competencias genéricas en estudiantes de primer año. El segundo trabajo fue escrito por los investigadores Myriam de las Mercedes Díaz Yáñez y Gerardo Ignacio Sánchez Sánchez y se intitula: El trabajo docente desde las percepciones de profesores en formación. Ambos profesores están adscritos al Departamento de Formación Inicial Escolar de la Universidad Católica del Maule, localizada en la ciudad de Chillán, provincia del Maule.

La República Bolivariana de Venezuela tributa a este fascículo ocho contribuciones. El primero es del profesor Rubén Rodríguez De Mayo de la Universidad Metropolitana localizada en la ciudad capital de Caracas, el cual intitula: John Dewey en la escuela nueva venezolana. Los otros manuscritos involucran a la Universidad de Los Andes, (ULA), institución de adscripción y editora de esta publicación científica.

Cuatro trabajos colaborativos abren su presentación. El primero titulado: Valores identitarios de la ciudad de Mérida. Visión pedagógica. Es un trabajo de indagación cooperativa que vinculó a los profesores Maritza Amelia Rangel Mora del Centro de Investigaciones sobre el Espacio Público URBIS, María José García Aguaida del Departamento de Composición Arquitectónica de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Los Andes y Laura Almarí Pérez Rangel, estudiante de la Especialidad en Género e Igualdad en la Universidad Autónoma de Barcelona, España. El segundo trabajo se titula: Las Pedagogías Alternativas desarrollan el pensamiento crítico, representa un esfuerzo cooperativo interinstitucional de los investigadores: María Alejandra Febres Cordero Colmenárez del Departamento de Geomecánica de la Facultad de Ingeniería, Ángel Alirio Pérez del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES) y Bethzaida Beatriz Africano Gelves de la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada (UNEFA). El tercero es un manuscrito escrito a dos manos por los investigadores Violeta Rangel Rodríguez de la Facultad de Arquitectura y Diseño y Ramón Aníbal León Salazar de la Escuela de Educación de la Facultad de Humanidades y Educación, al cual dieron por nombre: Particularidades cognitivas asociadas a la representación digital en estudiantes de Arquitectura. El cuarto trabajo colaborativo es un ensayo denominado: La pedagogía como discurso de poder en el ámbito escolar, procedente del Centro para la Formación y Actualización Docente del Núcleo Universitario “Rafael Rangel” de la ciudad de Trujillo y fue escrito por los docentes Deyse Ruiz Morón, Marianela García de Meier y Pablo Peña Graterol.

En el mismo orden, el corpus de manuscritos arbitrados se cierra con tres aportes de igual número de autores. Los dos primeros vienen de la Facultad de Humanidades y Educación del Núcleo Mérida. El primero da cuenta de una investigación hecha por el profesor Ali Enrique López Bohórquez de la Escuela de Historia que intituló: La educación en Mérida antes del establecimiento de su universidad en 1810. Aproximaciones de críticas históricas e historiográficas. El segundo refiere a una contribución de la profesora Emilia Josefina Márquez Montes de la Escuela de Educación intitulado: Explorar vivencias lectoras para reconsiderar prácticas de lectura y escritura en la universidad. Cierra la rueda editorial el manuscrito: El impacto de las comunidades científicas en la producción de conocimientos en Colombia y América Latina: mirada crítica y contrahegemónica, escrito por el investigador José Pascual Mora García del Núcleo Universitario “Pedro Rincón Gutiérrez” de la ciudad de San Cristóbal, estado Táchira y también de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia en la ciudad de Tunja, Colombia.

Finalmente, las secciones de Trasvase de lo publicado e Ideas y Personajes de la Educación Latinoamericana y Universal complementan esta edición aniversario con dos documentos de análisis crítico escogidos por su gran valor para la comprensión de los fenómenos políticos y económicos que en la actualidad sacuden el mundo y que tienen profunda repercusión en nuestros países periféricos, en particular para la educación de nuestros pueblos. Así, La guerra del mundo de la post-verdad es un artículo de opinión de Rafael Bautista S., publicado por el Periódico Digital Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=226675” y El Neoliberalismo, reformas educativas y movimientos estudiantiles de José Eulícer Mosquera Rentería que es un documento de gran vigencia. Fue editado y publicado en el Boletín Ideo-teórico del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales Afrocolombianas, CEISAFROCOL. Mayo 2017.

Estos dos documentos poseen un gran valor crítico, histórico-sociológico y educacional, cuyos tramas y contenidos problematizadores son censurados por la mediática nacional y transnacional y, en paradojal circunstancia, callados o intolerados en los eventos académicos de la cotidianidad universitaria, explicable por el efecto hegemónico del pensamiento único que impide la no discusión plural, eliminando así la divergencia, lo que deviene en instituciones de autocensura y miedo.

Esta nota discrepante del editor no es una definición teórica ni libresca del pensamiento disonante, sino una observación desprendida de la presencia cada vez más radical de un “macartismo tropical solidario” de importantes sectores de nuestra población que simpatiza abiertamente con el establecimiento del modelo liberal colonial implantado, lo cual convierte a la universidad en una institución al servicio del fanatismo y la intolerancia con los otros que no piensan igual.

Estas actitudes acríticas son construcciones teóricas instauradas en el inconsciente colectivo de los ciudadanos y funcionan como conceptos protésicos instalados por los novedosos laboratorios de la guerra psicológica imperial de la globalización del mercado, cuyo teatro de operaciones más importante está en la mente de los seres humanos. Y no es guerra ficción orsoniana esta consideración, sino la cotidianidad construida a partir de la intervención y el control de nuestra voluntad y de sus actos.

En estas guerras imperiales de nuevo tipo que estrena el siglo XXI, el ethos humano individual y social se convierten en su objetivo final, para lo cual la mentira y la desinformación se construyen intencionalmente para confundir, crear caos y generar la pérdida del sentido de la referencia y la conciencia de sí en los sujetos. Para tal propósito, se valen del control total de los sistemas y procesos de la comunicación que lo conforman los clásicos medios impresos y la prensa, la radio y la televisión; las novedosas redes sociales e internet, que funcionan sincronizadamente durante las 24 horas del día. Estos dispositivos con sus contenidos se inspiran en una difusión planetaria de la información orientado por el lema operacional del nazismo desarrollado por Goebbels en la Alemania de la II Guerra Mundial que reza: “Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá.” En este proceso paradojal de la antinomia, reina la amoralidad y los contravalores que el propio sistema recreó convirtiendo a la mediática mundial, nacional y local, en réplicas parlantes y fotocopias de un proceso endogámico de “goebbelisación” de una realidad informativa solidariamente “macartizada” por unos sujetos cada vez menos pensantes y más homogenizados.

Esta parte final del editorial es el epílogo que da cuenta de la voz del director y editor de Educere, quien lo suscribe y, por tanto, se responsabiliza por sus comentarios. Tal posición se fundamenta en la manifestación democrática del principio político de la libertad de pensamiento y de su expresión, el cual no debe ser objeto de ningún tipo de censura que impida que un ciudadano manifieste sus convicciones o creencias sin que ello se convierta en motivo de sanción o de persecución por el poder instituido, sea estatal o económico, gubernamental o universitario.

Este derecho a la libertad de conciencia y de expresión está consagrado en el derecho internacional y en Venezuela reposa en el espíritu y la letra de nuestra Carta Magna y en su legislación para disfrute de todos, siempre y cuando el ciudadano no vulnere el derecho de los otros y asuma la responsabilidad de lo dicho y escrito. A igual derecho, iguales deberes y obligaciones.

II

Veinte años de Educere: andariega revista que en su paso deja huellas que hacen camino y pompas nada mar es el nombre de este editorial N° 69, que enuncia el espíritu del poema “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” del poeta español Antonio Machado, al evocarnos el trayecto recorrido por Educere a lo largo de dos décadas.

Un día del mes de junio de 1997 el magisterio nacional conoció el estreno del primer fascículo impreso de una revista universitaria imberbe de la Escuela de Educación que aparecía en el concierto de las publicaciones de la Universidad de Los Andes sin pedir permiso al funcionariato del poder institucional que usualmente miraba con dejo y asombro el atrevimiento de todo osado profesor que propusiera una nueva publicación y al que se le recordaba el fatalismo del edicto que anunciaba el fallecimiento prematuro de las revistas que no llegaban al tercer número.

Esa perversa profecía inoculada con saña disimulada muy conocida en el mundillo de las revistas neonatas y recién debutantes, insufló tempranamente en Educere el carácter resiliente que le permitió enfrentar innecesarias situaciones que atentan contra potenciales desarrollos editoriales. Aunado a ello, la génesis de Educere proviene de un programa académico autosustado en la generación de sus propios recursos económicos para funcionar y que estaba vinculado a la educación permanente. Estas vinculaciones con el sentido de la autonomía universitaria y a su práctica, configuró en Educere un etología muy particular que marcó su natural rebeldía e irreverencia para definirse como una publicación universitaria no subordinable al poder establecido ni convertida en un espacio comunicacional acólito a una concepción del hombre, la sociedad y la educación.

En efecto, Educere es una publicación humanística crítica y propositiva, insurgente y disidente, pero profundamente democrática y respetuosa de la ley y de quienes no comparten su punto de vista.

Detengo el tiempo histórico de Educere en septiembre de 1997 para recordar esta inolvidable microhistoria con cierta ironía para aquella reacción del inolvidable funcionario de la burocracia del libro universitario, cuyo rostro no podía ocultar el guiño de la ceja fruncida, el tonillo sin disimulo del espasmo atragantado por un buche de saliva y los masajes nerviosos que sus dedos deslizaban en la punta de la nariz y la frente sudorosa.

Este comportamiento del burócrata sentado cómodamente en su butaca de cuero con una oficina llena de aparatos de última generación tecnológica, hablando por teléfono y tomando café, viendo sin mirar al iluso solicitante que esperaba la sentencia del “no se puede todavía porque le falta esto o lo otro” o el fallo aprobatorio, creándose la falsa sensación de que la aprobación que certificaba el valor de la revista había estado supeditado a la gracia del funcionario y no porque el proyecto en curso de revista le era bueno.

Esta pose de un poder ostentoso y simulado del funcionario de marras era la consecuencia episódica que provocaban las iniciativas editoriales venidas de osados e inexpertos editores que en algunos casos rompían la tranquilidad de las publicaciones consolidadas que disfrutaban del prestigio del “index” internacional y disponían del reconocimiento de la institución universitaria y, por supuesto, del espaldarazo que daban los investigadores de élite.

Acá hago un paréntesis para subrayar el papel que juegan ciertos escritores de artículos académicos. Me referiré, en primer lugar, a los escritores reputados que sólo escribían para revistas glorificadas por los sagrados templos de los rankings internacionales que publican purísima ciencia dura y más, solo si hay dólares de por medio, ya que estas publicaciones no editan nada de manera gratuita puesto que empresas privadas que viven de lo que el mundo científico escribe: ése es su negocio. También lo hacen en segunda instancia para revistas nacionales de prestigio tipo A o de aquellas que están certificadas por tales empresas del mundo editorial.

La razón es dramática por lo perverso del motivo, justamente porque las publicaciones sin existencia consolidada, sin reputación ni crédito, no generan para el prestigioso académico cazador de calificaciones puntos para engordar el baremo donde se registran sus ansiados y legítimos records académicos.

En síntesis, para el profesor investigador ranqueado “no es un negocio rentable escribir para una revista en gestación”. Igual situación ocurre con las revistas consolidadas pero que tienen problemas observados en la morosidad de su periodicidad. Para esas revistas tampoco es fácil encontrar artículos solidarios que le ayuden a salir de una eventual sequía de artículos que le den un chance para recuperarse y prolongar su existencia editorial.

A lo anterior, se agrega la fatal circunstancia de que los autores noveles con anhelos y ambiciones de ascender en la carrera de investigador, tampoco escriben para revistas recién creadas y sin indización o para fascículos anunciados a futuro. Tal cuestión agudiza el desarrollo de una revista universitaria nueva. La razón es paradójicamente interesante ya que la revista es la instancia editorial que certifica el valor del artículo y no al revés. Si ella está alojada en índices, directorios, registros, catálogos y colecciones, lo puede hacer, de lo contrario, el director y editor junto a su consejo editorial deben iniciar un recorrido editorial en la búsqueda de los reconocimientos bibliométricos que dan el trabajo persistente, la constancia y la periodicidad de sus ediciones en los primeros años de existencia. Esta es la condición y la evidencia que se convierte en la carta aval para ingresar a los índices nacionales y del exterior. En ninguna parte del mundo las revistas nacen desarrolladas, con experiencia e indizaciones. Nadie nace caminando menos una revista que debe hacer su propio camino y sus cursos de acción.

Por ello, el rol del director de una revista debutante, obviamente sin referencias ni credenciales, está marcado por el fatalismo sisífico de los colaboradores que a la larga son los grandes beneficiarios de las revistas y paradójicamente quienes contribuyen a su muerte temprana o a retardar su desarrollo. En modo alguno señalo a esta realidad sea la única causa que perjudica a una incipiente revista condenada a su desaparición prematura. Lo que sí afirmo es que si no hay colaboraciones ninguna revista puede existir, al margen del deseo y la voluntad de sus fundadores.

En síntesis, en este trance editorial fundacional debe saberse que no estará previsto el envío espontaneo y solidario de un artículo que ayude a darle sustento a una publicación que se estrena, que recién debuta.

En esta evocación aniversario que el director y editor relata era toda una odisea fundar una revista –y lo sigue siendo hoy– porque los artículos había que salir a buscarlos en una suerte de romería acompañados por ruegos iniciáticos con colegas y amigos de los amigos. Por esta razón, el papel de un director se erigía en la mayor abnegación, sacrificio y peregrinaje para no sucumbir en el intento.

Por su parte, muchas de las publicaciones tradicionales, miraban con soslayo y desdén a estas “atrevidas revistillas” que insurgían con más pena que gloria sin que dejaran de ocultar la alegría y el optimismo por un futuro que retornaría el sacrificio en plácemes y recompensas.

Este pequeño y germinal mundo de las publicaciones recién nacidas o de corto recorrido editorial, casi siempre eran ignorado por el establishment de la institución del saber y las luces. Ello explica porqué el oficialismo academicista de la época actuaba como templarios celosos y guardianes del iluminado método científico que certificaba, por igual, tanto los relatos de las ciencias hipotéticas deductivas como de las ciencias sociales, humanistas y sociales: en este proceso terminaban calificando a estas incipientes revistas como “endogámicos pasquines de vida limitada”.

Esta nota retrospectiva no olvida el boyante apoyo financiero que gozaban las publicaciones periódicas ranqueadas, tanto por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), como por el Consejo de Desarrollo Científico Humanístico y Tecnológico de la Universidad de Los Andes (CDCHT-ULA). Tampoco omite la injustificada creencia de aquella época de que las nuevas revistas admitidas modificaban el divisor para calcular el reparto del presupuesto destinado a las publicaciones periódicas que hablaban por la universidad ante el mundo de los pares de la ciencia y la reflexión trascendental del hombre y la sociedad.

Tal desconsideración sin fundamento ignoraba la verdadera historia de las publicaciones no acreditadas y autocalificadas de científicas por sus fundadores, nacían sin apoyo institucional y, en efecto, aferradas a las iniciativas de los imberbes y osados directores que debían buscar los recursos económicos para financiar todo el proceso editorial, para así demostrar una regularidad que plasmaría el acta de vida de los tres primeros fascículos. Este trayecto editorial se constituía en la condición sine qua non para que una iniciativa fuese admitida formalmente en los registros institucionales de las revistas académicas y del país y así lograr el ticket de acceso al financiamiento de su primer ejemplar o del volumen correspondiente, siempre que los evaluadores externos le dieran el tan anhelado plácet.

Este hándicap de las revistas académicas que debutan en la cultura del libro universitario son las huella que enseñan a los directores y editores que las miserias de la academia son superables y que son aprendizajes inestimables que lejos de desanimar a su cuerpo de dirección, les fortalece y acera su espíritu emprendedor para seguir construyendo una auténtica publicación hecha con temple, devoción, compromiso universitario y ambición de historia.

Si un orgulloso y afamado profesor e investigador no escribe para nuestras revistas, otros tan buenos lo harán, y ello no podrá ser motivo de resentimientos ni molestias. Nuestras revistas vivirán y trascenderán con los otros y también con quienes en su momento no lo hicieron. Una revista académica siempre tendrá abiertas sus páginas para que los lápices de la historia escriban los relatos de sus investigadores y las reflexiones y experiencias docentes que servirán de camino para que otros profesores anden las rutas transitadas.

Una revista científica es un pedazo de universidad viva que estará dispuesta siempre a recibir a todos quienes desde la diversidad y el pensamiento divergente tengan una palabra de aliento, una explicación y una proposición para el debate que haga historia. El pensamiento único niega a la universidad y siempre será éste el engendro de la intolerancia, el fanatismo, el resentimiento, el odio y la violencia facturada.

III

Rememorar es el regreso de la mirada con lo algo que nos interesa, que nos invita al reencuentro con nuevas significaciones pensadas en el presente que muestra el saber y la experiencia del recorrido hecho. Recordar es volver a tropezarnos con el trecho allanado de experiencias satisfactorias y de obstáculos superados por la constancia y el empuje que invitaba la cotidianidad y la trascendencia del ayer.

Educere, como otras revistas universitarias, fue un ensayo editorial nacido con la sencillez y la modestia propias que trae consigo la inexperiencia del estreno que carece del recorrido por la cultura del libro, su arte y del trajín que disponen las publicaciones periódicas indexadas y reconocidas por quienes primariamente la hacen que son los escribientes. No obstante, en el imaginario de sus fundadores siempre hubo conciencia de la magnitud de un proyecto editorial, de la claridad de su intención primaria y del supuesto pedagógico que le dio génesis: abrir un espacio universitario que contribuyera con la formación del docente venezolano, a la vez, que ofrecía una alternativa editorial para que los escritores no apuntalados del magisterio nacional tuviesen un medio de difusión para dar a conocer sus experiencias, reflexiones e indagaciones pedagógicas.

Estas dos premisas fueron las motivaciones fundamentales que dieron origen a esta publicación venezolana concebida y gestada desde la Universidad de Los Andes, considerada por el director y editor fundador como el nicho académico y lugar de alojo existencial para la formación de docentes con conciencia crítica y capacidad propositiva para fortalecer el sistema educativo venezolano. Dos años después de su nacimiento, en 1999, hace suyo el mandato de la nueva Carta Magna: Refundar la República que nos legó el Padre de la Patria, Simón Bolívar. Tal declaración es un deber que inspira esta revista institucional: hacer universidad, es hacer Patria, hacernos en el marco de una ciudanía comprometida.

Educere, la revista venezolana de educación, creada por el Programa de Perfeccionamiento y Actualización Docente (PPAD) de la Escuela de Educación de la Facultad de Humanidades y Educación, da a la luz sus primeros artículos aferrada al imaginario institucional de una universidad nacional definida por su carácter público, autonómico, popular, democrático y comprometido con el desarrollo integral de la nación y la defensa de su soberanía nacional.

Así emerge Educere, con el sello de una institución que fue de gran criticidad y respuesta frente a las contradicciones de la naciente democracia representativa de las décadas del sesenta y setenta. Su pasado contestatario y su inspiración doctrinaria con la Declaración de Córdoba, obliga a Educere a seguir comprometida con la educación, entendida ésta como el proceso responsable de la transformación y el perfeccionamiento de la especie humana. De igual manera, está obligada a ser parte de los cambios y transformaciones que requiere y reclama el país antes que quede devastado y en ruinas para luego ser adquirido por “tres lochas” por las grandes corporaciones transnacionales, tal como ha ocurrido en los países de América Latina después de sus crisis económicas.

Educere en ese transitar por los tiempos de utopías políticas, desengaños y desilusiones, seguirá asumiendo una posición crítica y constructiva frente a los gobiernos de la Universidad de Los Andes y del Estado nacional, así como con la irrenunciable defensa del país contra cualquier agresión y, en especial, frente a la reciente arremetida imperial de los EE.UU. y sus aliados europeos contra la soberanía nacional y el pueblo venezolano. Esta posición es y seguirá siendo un asunto de principios y no de reacciones subalternas y coyunturales frente a la crisis más terrible que sacude el país.

Rememoramos que Educere se gesta en la utopía de construir un mejor país y en la evocación permanente de una historia universitaria presente en las décadas pasadas, todavía humeantes a pólvora y a balas que asesinaban estudiantes, profesores y obreros comprometidos con las causas sociales que daban protagonismo a los excluidos. Igual que olorosa a tinta y a papel periódico, está el sonido que fluye por las imaginadas ondas hertzianas surcando los aires de la sierra de Mérida denunciando la persecución, tortura y asesinato de las voces disidentes que revelaban las injusticias, la inequidad de la distribución de la riqueza nacional y la entrega del petróleo y el hierro a las transnacionales del norte.

Estas remembranzas relatadas explican por sí solas la identidad de esta publicación académica sintetizada en la consigna política de la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la época de “Luchar y Estudiar” y de una universidad que salía a la calle a protestar y enfrentar el oprobio de las administraciones políticas del bipartidismo y las guerras imperialistas en Indochina y África. Eran manifestaciones estudiantiles que expresaban los reacomodos del poder del país y las guerras que dividían el mundo y delineaban la geopolítica del momento y, que sin duda, repercutían en la cotidianidad de las aulas y los pasillos de los liceos y universidades. Cualquier pronunciamiento al respecto indicaba la convicción de que las utopías eran posibles, hacerlas públicas tendrían como respuesta la represión policial o militar. Toda protesta era reprimida con gases lacrimógenos y “peinillas” que descargaban su furia centellante en cualquier parte del cuerpo de un manifestante. No eran protestas al estilo reality show con cámaras a favor de los protestantes y radiadas al mundo entero en tiempo real. Eran otros tiempos, lo que es igual es que el sistema siempre fue el mismo.

Era común en esos tiempos ver y oír que los disparos de los fusiles de combate provenían del Ejército Nacional a través del cuerpo de élite de la contrainsurgencia que replicaba a las famosas boinas verdes del ejército yanqui de ocupación en Camboya y Vietnam en la guerra de Indochina. La Universidad de Los Andes tenía una ciudad agitada por dentro y la Mérida de los Caballeros de Santiago tenía un destacamento antiguerrillero que resguardaba la paz de los sepulcros y la tranquilidad cristiana.

IV

Recapitular el tiempo, desgajarlo en sus acontecimientos, detenerlos por un instante para significarlos en su recorrido experiencial, es un acto de celebración que invita el recuerdo fresco de una revista científica que fue fundada hace dos décadas por un programa académico de extensión universitaria que nacido al calor de la filosofía de la educación permanente y de su acción inmediata se encargaba de la actualización de los docentes en ejercicio.

Esta iniciativa de extensión universitaria hizo posible que las puertas de la universidad se abrieran para que más de 20.000 maestros ingresaran a aprender de la universidad, a la vez, que los maestros de escuela le enseñaban la realidad viva de su experiencia trajinada en sus aulas. En ese nicho de la reflexión, la experiencia y la investigación, se gestó, desarrolló y consolidó Educere, convertida en la revista de bolsillo del magisterio venezolano y, más tarde, del magisterio de América.

Esta remembranza apologética sobre Educere, la revista venezolana de educación, representa veinte años de un trabajo continuo sin descanso, dejando huellas para el magisterio nacional, latinoamericano y caribeño, difundiendo las ideas del profesorado y enriqueciendo el ideario educativo y pedagógico del país y allende los mares.

Veinte años cumplidos de escritura son editados a través de sus sesenta y nueve (69) fascículos que al finalizar el año sobrepasarán los un mil quinientos manuscritos publicados y difundidos por internet, convertidos en una razón más para que siga siendo calificada como la publicación universitaria que en su haber posee el mayor número de artículos académicos colocados en el Repositorio Institucional SABERULA, además, de ser en su área la más visitada, consultada y descargada de los repositorios académicos del país y América Latina y el Caribe.

Esta regularidad cimera la mantiene desde el año 2006. Ese continium es un logro importante que revela la colecta permanente de su siembra y al que es necesario mencionar tres grandes reconocimientos que han alumbrado un andar haciendo caminos para beneplácito de sus escritores y de lectores del mundo hispano:

Los Premios Nacionales del Libro de Venezuela, Años 1996 y 1997, otorgados por el Centro Nacional del Libro, CENAL, y el Premio Occidental del Libro concedido en 1997. Estos laureles fueron otorgados a diez años de su creación editorial.

Estos premios son el reconocimiento para una revista cuyo ser lo conforman más de mil escritores y doce millones de lectores en el orbe, árbitros y correctores, traductores e ilustradores, diseñadores y diagramadores, secretarias y asistentes, financistas y miembros de los consejos editoriales y su director editor fundador. También son los Repositorios Institucionales de SaberULA y Redalyc que le han dado difusión y visibilidad a los 69 fascículos editados. Y, por supuesto, Educere son quienes han expresado sus energías positivas para que se mantenga sembrada en el corazón del magisterio latinoamericano y caribeño y más allá de nuestras fronteras continentales.

La despedida del editorial regresa al título del editorial que convoca al inolvidable republicano español, Antonio Machado, para decir con él a dos voces:

Que es verdad que “todo queda, todo pasa/ pero lo nuestro es pasar/ pasar haciendo caminos/ caminos sobre el mar. Caminante, son tus huellas/ el camino y nada más/ caminante, no hay camino/ se hace camino al andar/ Al andar se hace camino/ y al volver la vista atrás/ se ve la senda que nunca/ se ha de volver a pisar”.

Despido este festejo aniversario con un atrevido parafraseo al poeta Machado diciendo:

Caminante de la escritura y la lectura / Educere es una revista andariega que al marchar deja huellas que hacen veredas y senderos, trochas y atajos para los demás / Todo pasa, todo queda en las pisadas trashumantes de sus escritores que le hacen camino al andar / Veinte años no es nada y es todo / es el transitar de una revista que al pasar deja huellas y pompas nada mar /. Al volver la vista atrás, rememora un tiempo que no volverá, solo su evocación llena de satisfacciones impregnadas de pompas de perfumes y experiencias nada mar.

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