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<bold>La didáctica: ¿disciplina de control o disciplina de saber?</bold>
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discipline of control or discipline of knowing?</trans-title>
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<institution content-type="original">Director invitado de Educere. Doctorado de la Universidad de
Caldas  

Asesor Pedagógico de la Secretaría
de Educación del Valle del Cauca  

Subsecretaría de Calidad Educativa</institution>
<institution content-type="orgname">Secretaría
de Educación del Valle del Cauca</institution>
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<p>La historia de las tradiciones pedagógicas occidentales deja ver la
producción de un amplio conjunto de conceptos todos dirigidos a explicar –por
la acción- el hecho y el acto educativo. Desde el nacimiento de la pedagogía
moderna y su concepto de activo, pasando por la pedagogía experimental, la
pedagogía institu­cional, la pedagogía por objetivos hasta llegar a las más
finas y juiciosas pedagogías críticas se han construido artefactos de saber
siempre en la perspectiva de explicar el acto de educar. Estas tradiciones
pedagógicas pue­den situarse en el registro de las Ciencias de la Educación
francófona, el Curriculum anglosajón, la pedagogía
antropológica alemana. Sin discusión alguna, dichas tradiciones han sido
hegemónicas y colonizadoras lo que también es consecuencia de los centros de
poder político y económico. Ellas han orientado las acciones educativas en
amplias zonas geográficas y han generado una forma de pensar la educación.</p>
<p>Indiscutiblemente, las ciencias de la
educación se nutren de la filosofía social, el curriculum
de la razón ins­trumental, el pragmatismo y la filosofía crítica. Por su parte,
la pedagogía antropológica alemana bebe de lo más preciado de la filosofía
crítica, de las ciencias del espíritu y de la antropología filosófica. En
nuestro continente, estas tradiciones han estado presentes aunque la hegemonía
curricular, de corte norteamericano, se impuso ya hace algo más de siete
décadas.</p>
<p> Si bien es cierto que estas tradiciones han sido forjadoras de saber, también es menester afirmar que en los intentos por alcanzar la emancipación, nuestro continente produjo su gran tradición la que conocemos como Educación Popular. Inspirada en los planteamientos sobre la libertad para los pobres y desheredados, las Comunidades de Base lograron forjar una mirada distinta de la educación eurocentrista y norteamericana. En esto fueron claves los aportes de la Teología de la Liberación y los grandes postulados de Paulo Freire. Lastimosamente, esta tradición se estudia más en Europa y Estados Unidos que en nuestros países. Existen amplias y exitosas experiencias de educación popular y ellas debemos entenderlas como expresiones de resis­tencia frente al lugar común de un modo colonialista de pensar la educación. Los pobres alcanzan su libertad a condición de que ellos sean sujetos de su propia liberación.  </p>
<p> Este postulado resuena en la cabeza del colonialista y de ahí todo su arsenal de medidas para que ella no logre jalonar a las grandes masas hacia el lado de la rebeldía. La educación es liberadora a condición de estar inscrita en principios de reconocimiento, una ética política de igualdad, una práctica solidaria con los otros y el medio ambiente, etc. Es decir, cuando lo que aprenden los niños, las niñas, jóvenes y adultos no se inscribe en el en aprender para vivir mejor y no para explotar a sus semejantes.</p>
<p>Pues bien, de las grandes tradiciones eurocentristas conocemos el auge y delimitación de la
didáctica. Ella es una disciplina y esto ya dice todo de ella. Es decir, tiene
un objeto, unos sujetos, un corpus discursivo, una práctica de investigación,
un cuerpo de saber que circula en las instituciones escolares y universitarias,
unos instrumentos de comunicación del conocimiento producido. Esta condición de
disciplina la observamos en los grupos de investigación, los problemas que se
investigan y las publicaciones que se producen. La gran pre­gunta es si ella
puede considerarse como una disciplina de control o de saber. Para responder a
esta pregunta es necesario situar los siguientes registros.</p>
<p>Primero, el surgimiento de ella es producto
de la guerra espacial. Rusos y norteamericanos se propusieron llevar al hombre
a la luna; ganaría quien fuera capaz de transformar la enseñanza de las
matemáticas. Fueron los franceses quienes en los años sesenta, propusieron una
enseñanza renovada de las matemáticas. Segundo, junto a la guerra espacial
nació la economía del conocimiento y del saber. En la década del sesenta del
siglo anterior alguien propuso que lo más importante era el conocimiento
adquirido para transformar las materias primas. Tercero, el papel de la psicología,
la planeación y la ingeniería fueron claves en la organización de los procesos
escolares, lo que condujo a una nueva visión de la enseñanza en la década
siguiente. Cuarto, el afian­zamiento de los sistemas de medición requirió de
los economistas para estudiar los efectos del conocimiento entregado en las
escuelas y sus efectos en el mercado. A la par, el concepto de fracaso escolar,
construido por los sociólogos después de la Segunda Guerra Mundial, se
convirtió en la lente para luchar contras las formas de reproducción social en
la escuela. Quinto, el nacimiento del capital humano y sus teorías del
desarrollo le impusieron a la institución escolar todo un conjunto de acciones
tendientes a organizar los procesos. Planifi­cación, administración y gestión
se convirtieron en disciplinas colonizadoras del aprendizaje. Sexto, el naci­miento
de una sociedad altamente tecnológica impuso nuevas formas de subjetivación y
una marcada tenden­cia a la manipulación del deseo. La escuela y sus prácticas
se transformó en un espacio para el entrenamiento de capacidades y de los
objetivos se pasó, por lo menos en Europa y Estados Unidos, a las competencias.
En general, el ambiente de posguerra, guerra espacial, nuevas disciplinas,
medición escolar, prácticas de subjetiva­ción y supremacía de lo tecnológico,
entre otros, fueron, a mi juicio, los elementos fundantes de la didáctica.</p>
<p>Producto de estos y otros registros fue
naciendo, entre 1970 y 1980, un conjunto de teorías que explicarían el modo
como la escuela podría lograr mejores resultados en los aprendizajes. Los
franceses gestaron las dos grandes teorías de referencia en el campo
matemático: la transposición didáctica y las situaciones didácticas. La primera
se le debe a Yves Chavellard y la segunda a Guy Brousseau, los dos formados
en psicología y con tesis doctorales en la enseñanza de las matemáticas. En
Estados Unidos, hacia 1987 nace la teoría conocida como Conocimiento Didáctico
del Contenido cuyo gestor fue Shulman. En el caso
francés, las teorías se consolidaron, primero en las matemáticas y luego en
Francés Lengua Extranjera, enseñanza de las Ciencias, Educación Deportiva hasta
cubrir todas las áreas escolares. La teoría de Shulman
ha sido utilizada en diversas áreas sin que haya prevalencia de ninguna. Esta
teoría explica las acciones instruccionales del
profesor sobre los contenidos. Las dos teorías francesas se inspiran de las
vertientes psicológicas –genética y cultural- pero también de la filosofía. En
el caso de América Latina, esta teorías se han vehiculizado en los programas de
formación de maestros y en las universidades. Sin duda alguna, la teoría de Shulman predomina debido a la gran herencia del currículo.</p>
<p>Pues bien, el análisis sobre la historia de
este campo nos muestra una gran capacidad de dominio sobre la pe­dagogía. Esto
obedece a la preeminencia de una educación centrada en los procesos de
aprendizaje y vaciada de referentes humanístico y filosófico. Así mismo, ella
se ha impuesto en los procesos escolares debido a la tendencia de las políticas
pública para privilegiar una educación que fabrica sobre una educación que
libera. El consumo didáctico es muy fuerte en todos los niveles del sistema
educativo, asunto que observamos a nivel latinoamericano.</p>
<p>Pues bien, la gran pregunta es saber si ella,
la didáctica, es una disciplina de control o de saber. Lo que las in­vestigaciones
muestran es que ella está más aparejada al control. De lo que trata ella es de
vigilar los procesos intelectuales en los estudiantes pues parte del principio
de que la función de la escuela es hacer aprender. Al estar ampliamente nutrida
por la psicología, la didáctica ejerce una vigilancia epistemológica sobre el
niño pero también sobre el profesor. Ella calza bien en la educación por
competencias y esto sugiere un alto con­tenido de control. Se controla el
proceso de aprender en detrimento del deseo para lograrlo. Al didacta no le
interesa saber si el niño desea o no aprender, lo que más le importa es saber
cómo crear las situaciones para que el aprendizaje aflore. Los profesores ven
con buenos ojos esta perspectiva simplemente porque ella les ahorra el esfuerzo
para pensar el deseo de ser. En esto, la didáctica se impone sobre la pedagogía
y sus efectos ya los vemos brotar en las escuelas y en la sociedad.</p>
<p>En cuanto si es una disciplina de saber, podríamos afirmar que sí. Este
registro lo vemos en la gran masa de tesis doctorales, artículos, libros sobre
las teorías. Este saber es académico y legitima la importancia vigilante de
ella para el sistema escolar y de medición. Es necesario anotar aquí la pobreza
del saber pues como lo co­nocemos, todo saber es resistente y esto no ocurre en
la didáctica; ella fabrica la docilidad. En este punto sería beneficioso para
el pensamiento pedagógico caracterizar dicho saber.</p>
<p>Así, pues, este
número onomástico de la Revista Educere es importante
por lo siguiente. De un lado, convocó a jóvenes profesores de escuela
colombianas quienes se han atrevido a sistematizar una experiencia de investi­gación
en el campo didáctico. Esto es un aporte a los maestros no sólo para conocer el
gran poder didáctico ni aplaudirlo sino para comprender su esencia. Considero
oportuno celebrar la publicación de los artículos de investigación pues
contribuyen con el gran debate sobre dicha disciplina. La contribución aquí se
cifra en términos de la experiencia. A la par, el objetivo de una revista
siempre consistirá en hacer visible aquellos problemas que le dan cuerpo a la
época y el tema didáctico es uno de ellos. La retrospectiva de la Revista es ya
una forma genuina de saber y una manera de contar su historia. Toda
retrospectiva es un modo de saber sobre la memoria y toda memoria es saber.
Quedará, ahora, debatir en un próximo número las fronteras borrosas entre
pedagogía y didáctica.</p>
<p>Santiago de Cali, 4 de diciembre de 2017</p>
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