Foro universitario
LA LECTURA Y LA LITERATURA: PERSPECTIVAS Y PRÁCTICAS INNOVADORAS PRESENTES EN LA REVISTA EDUCERE
Reading and literatura: innovative perspectives and practices present in Educere
Los desafíos de la educación venezolana y la de sus maestros e interesados en el campo educativo han contado con un espacio, una publicación, la Revista EDUCERE un órgano de divulgación científica y humanística, especializada en el campo de la educación, que está cumpliendo veinte años de recorrido académico, que le han permitido insertarse en el ámbito nacional e internacional como una publicación que ha difundido y fortalecido la investigación, estimulando la reflexión del quehacer educativo. Es justo, reconocer esta tarea y su contribución teórica en el campo de la educación y de las nuevas maneras de leer el mundo, ya que es la revista más consultada electrónicamente del repositorio institucional SABER- ULA y otros portales electrónicos institucionales del país, así como ha recibido el Premio Nacional del Libro (2006) y el Premio Nacional del Libro (2005) Mejor Revista Académica en Ciencias Sociales y Humanas.
Tuve la oportunidad de coordinar un dossier en la Revista sobre Miradas y perspectivas de la literatura Infantil y juvenil venezolana, una experiencia que presentó un recorrido por el fascinante mundo de la literatura y algunas experiencias en el campo de la lectura literaria. Convencida que hoy en día los niños y jóvenes están leyendo de una forma diferente y que la lectura evoluciona así como el ritmo de la juventud de hoy dentro de una cultura digital donde los medios tecnológicos, el Internet, han generado diversas formas expresivas del lenguaje que nos permiten acercarnos a sus intereses y a sus necesidades es que planteamos una necesaria toma de conciencia sobre el papel de la literatura y la lectura en sus vidas .Y esto, es precisamente lo que debe motivar a los docentes y mediadores para abordar la relación con algunos medios audiovisuales para fortalecer los espacios con la lectura y la literatura en el aula y ampliar el enfoque de su recepción. El niño y el joven como lo hemos señalado viven en un mundo audiovisual, hoy podemos hablar de Ciber–lectores, que están inmersos en un universo cultural que le aporta diferente lenguajes y que les permiten desarrollar aspectos fundamentales para su desarrollo.
La expansión del saber en el campo de la lectura asume nuevas prácticas que requieren de un docente innovador que no esté al margen de las transformaciones del aula, que genere estrategias de lectura que permita la apropiación de la lectura por el estudiante y que contribuya a su incorporación a la vida social como herramienta, como forma de vida. Así pues, las exigencias son mayores y es en este aspecto que compartir experiencias de aula y propuestas teóricas del área de la lectura y la literatura como las presentadas en EDUCERE sirven de apoyo para el quehacer práctico.
Ahora bien, a lo largo de la experiencia académica y en talleres de formación a docentes hemos encontrado un sin número de situaciones que nos llevan a pensar lo dificultoso, lo heterogéneo de la tarea, porque son muchos los elementos que hay que tomar en cuenta. La experiencia en la realización de talleres de literatura con niños y jóvenes nos ha dado la oportunidad de compartir un señalamiento de algunos autores quienes determinan la necesidad de crear sistemas de lectura tutelada, para orientar el proceso de lectura y cubrir el vacío que puede existir en la relación entre el texto, el niño y el joven como receptores del discurso literario. Estamos conscientes que participar de la lectura de un texto literario y vivirlo requiere de cierto grado de sensibilidad, así como de disposición para posesionarse de los espacios que la literatura brinda, por esta razón es necesaria la existencia de pautas que puedan servir de apoyo al mediador adulto. Éste, por lo tanto, debe convertirse en un real cómplice de las lecturas de niños y jóvenes en su proceso de recepción, para establecer el puente necesario que genere motivaciones e intereses en ellos y que permita hacer de la lectura un camino de goce y de entrega. De esta manera, la lectura tutelada puede convertirse en una luz para aproximarnos al complejo mundo de la lectura literaria y crear una estrategia para la promoción de la literatura en los más pequeños que forje a la vez un camino de ida y vuelta entre el lector, el texto y el adulto mediador.
Eco, nos dice que cada texto postula a su lector, en este sentido EDUCERE es una revista que se presenta para que la descubra un nuevo docente activo, flexible, marcado por la búsqueda teórica e investigativa de otras experiencias que le hagan reconstruir su trabajo y transformarlo en una labor festiva, cónsona y necesaria con los requerimientos de nuestra sociedad. Un maestro capacitado, que enriquece su labor de día a día. Por lo tanto, Educere se transforma en un recurso indispensable para apoyar la oportuna intervención pedagógica en éste y otros campos del conocimiento...
Leer, no es fácil, no sólo implica reconocer palabras en un texto, constituye básicamente comprender e interpretar, por lo tanto, esta actividad se presenta como un proceso complejo que requiere de una interacción constante entre el lector, el texto y cuando hablamos de lectores inexpertos, del mediador adulto. Estamos convencidos que es necesario que el adulto que acompañe el proceso de lectura literaria se transforme en un auténtico mediador entre las obras literarias y sus destinatarios, que pueda apoyar el diálogo que se sostiene entre el texto, el autor, el mensaje y el lector.
Larrosa (1998) concibe a la literatura y a la lectura como un camino de formación y transformación de la vida de las personas. La lectura como experiencia estética resulta “un modo de quebrar esas fronteras y un modo de afirmar la potencia formativa y transformativa (productiva) de la imaginación” (p. 19). Hace énfasis no en el texto sino en la relación del lector con el texto. Un lector, señala, debe estar dispuesto a escuchar sin arrogancia, para que logre escaparse en una experiencia sin límites preestablecidos, ya que para él “la literatura como la infancia, se define por su distancia y su extrañeza respecto al mundo diurno ordenado por la verdad y la justicia” (p. 87), esto genera el efecto de fascinación que provoca en el lector.
Es por lo tanto necesario que la imaginación tenga un espacio en la vida del ser humano y la lectura y la escritura son una herramientas que estamos convencidos inciden en el desarrollo de la imaginación, ya que propician un intercambio de significados que son el sustento para una nueva creación.
Para el trabajo con el texto infantil es necesario tener presente las marcas textuales y la comunicación que se establece entre el texto y el receptor, esa dialéctica tan especial que nos produce un encuentro durante la lectura que puede marcarnos como lector para toda la vida. Surge de esta manera la figura del mediador (docente, padre, maestro, promotor) que puede parafraseando a Colomer (2005) servir de escalera para ayudar al niño y al joven abordar un texto, un pasamanos que con cierto apoyo lo lleve a superar las barreras que el texto pueda presentar teniendo en cuenta sus competencias lingüísticas y literarias. Esta autora señala que: “compartir las obras con las demás personas es importante porque hace posible beneficiarse de la competencia de los otros para construir el sentido y obtener placer de entender más y mejor los libros. También porque hace experimentar la literatura en su dimensión socializadora, permitiendo que uno se sienta parte de una comunidad de lectores con referentes y complicidades mutuas”. (p.194).El hacer más social la literatura para el niño y el joven y compartir su recepción y sus construcciones puede abrir un camino para fortalecer el interés presentado por ellos.
La experiencia artística le permite al niño una reconstrucción de la realidad; la creación literaria en tanto, le brinda la posibilidad de vincularse con la palabra, la imagen, y el sonido, así como, disfrutar, a través de un juego, del goce de la alteridad, es decir, ponerse en el papel del otro, de asumir un personaje a través de planos de identificación, de disfrutar de la ficción, diferenciándola de la realidad. La palabra para el niño se transforma en un elemento que comporta un significado, una imagen, una representación del mundo, que en momentos puede requerir de explicaciones y acotaciones por parte del adulto mediador.
Por eso es necesario visualizar a la mediación como una tarea que además de facilitar el ejercicio de elección de las lecturas respecto al análisis del discurso y su funcionalidad estética, tome en cuenta al niño y al joven como receptores. Es fundamental tener un conocimiento de la niñez y de la adolescencia, para conocer sus intereses y tener en cuenta su condición de sujetos portadores de imaginarios.
La enseñanza de la lectura y la literatura no puede reducirse a la mera presentación de libros y autores, como un catálogo necesario, según Rosenblatt, la lectura literaria debe ser una experiencia que nos lleve a la formación de ciudadanía, focalizada en el placer de leer. Es imprescindible hacerlos sentir el texto, disfrutarlo y encontrar en ellos un camino para la formación, donde las emociones y los sentimientos tengan espacio para la reflexión, el sentir y la crítica desde una perspectiva que presente a la literatura en una constante construcción entre el lector, la lectura y el mediador. Esta postura acerca de la literatura puede encaminar el trabajo con ella más significativa y funcional para el lector.
Saludo estos veinte años de la Revista EDUCERE y auguro muchos más comprometidos con la innovación y la excelencia académica, que nuestro tiempo reclama, es indudable que este tipo de revista es necesaria para la construcción del docente y su búsqueda en diferentes dimensiones para adquirir conocimientos y reinventar su práctica educativa. Por todas estas razones, levantamos nuestra voz en el sentido de reconocerla y percibirla en su justa dimensión.