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VEINTE AÑOS DE EDUCERE: ANDARIEGA REVISTA QUE EN SU PASO DEJA HUELLAS QUE HACEN CAMINO Y POMPAS NADA MAR. CONFERENCIA EN LA ESCUELA DE EDUCACIÓN
Pedro José Rivas
Pedro José Rivas
VEINTE AÑOS DE EDUCERE: ANDARIEGA REVISTA QUE EN SU PASO DEJA HUELLAS QUE HACEN CAMINO Y POMPAS NADA MAR. CONFERENCIA EN LA ESCUELA DE EDUCACIÓN
Twenty years of Educere: a restless journal that leaves on its passage traces creating roads and sea-crossing bubbles
Educere, vol. 22, núm. 71, pp. 217-221, 2018
Universidad de los Andes
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Foro universitario

VEINTE AÑOS DE EDUCERE: ANDARIEGA REVISTA QUE EN SU PASO DEJA HUELLAS QUE HACEN CAMINO Y POMPAS NADA MAR. CONFERENCIA EN LA ESCUELA DE EDUCACIÓN

Twenty years of Educere: a restless journal that leaves on its passage traces creating roads and sea-crossing bubbles

Pedro José Rivas
Universidad de Los Andes, Venezuela
Educere, vol. 22, núm. 71, pp. 217-221, 2018
Universidad de los Andes
I

Veinte años de Educere: andariega revista que en su paso deja huellas que hacen camino y pompas nada mar, es el nombre que he colocado a mi participación en este foro alusivo a la celebración del XX aniversario de Educere, la revista venezolana de educación. Este título enuncia el espíritu del poema “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” del poeta español del Antonio Machado, al evocarnos el trayecto recorrido por Educere a lo largo de dos décadas de existencia fundacional.

Un día del mes de junio de 1997 el magisterio nacional conoció el estreno del primer fascículo impreso de una revista universitaria imberbe de la Escuela de Educación que aparecía en el concierto de las publicaciones de la Universidad de Los Andes sin pedir permiso al funcionariato del poder institucional que usualmente miraba con dejo y asombro el atrevimiento de todo osado profesor que proponía una nueva publicación y al que se le recordaba el fatalismo del edicto que anunciaba el fallecimiento prematuro de las revista que no llegaban al tercer número.

Esa perversa profecía inoculada con saña disimulada muy conocida en el mundillo de las revistas neonatas y recién debutantes, insufló tempranamente en Educere el carácter resilente que le permitió enfrentar innecesarias situaciones que atentan contra potenciales desarrollos editoriales. Aunado a ello, la génesis de Educere proviene de un programa académico autosustentable que generaba sus propios recursos económicos para funcionar y que no estaba vinculado a la investigación sino a la educación permanente.

Estas vinculaciones con el sentido de la autonomía universitaria y a su práctica, configuró en Educere un ethos muy particular que marcó su natural rebeldía e irreverencia para definirse como una publicación académica no subordinable al poder universitario establecido ni estaba convertida en un espacio comunicacional acólito a una concepción del hombre, la sociedad y la educación.

En efecto, Educere es una publicación humanística abierta y propositiva, crítica y contestataria, insurgente y disidente, lo cual no le niega su carácter profundamente democrática y respetuosa de la ley y de quienes no comparten sus puntos de vista.

Detengo el tiempo histórico de Educere en septiembre de 1996 para recordar esta inolvidable microhistoria con cierta ironía de aquella reacción observada en el inolvidable funcionario de la burocracia del libro universitario, cuyo rostro no podía ocultar el guiño de la ceja fruncida, el tonillo sin disimulo del espasmo producido por un atorado buche de saliva que le bajaba por la garganta, como tampoco podía esconder los masajes nerviosos que sus dedos hacían sobre la punta de la nariz y la sonrojada frente.

Este comportamiento del burócrata sentado cómodamente en su butaca de cuero con una oficina llena de aparatos de última generación tecnológica, hablando por teléfono y tomando café, viendo sin mirar al iluso solicitante que esperaba la sentencia del “no se puede todavía porque le falta esto o lo otro” o el fallo aprobatorio, creándose la falsa sensación de que la aprobación que certificaba el valor de la revista había estado supeditado a la gracia del funcionario y no porque el proyecto en curso de la revista era bueno.

Esta pose de un poder ostentoso y simulado del funcionario de marras era la consecuencia episódica que provocaban las iniciativas editoriales venidas de osados e inexperto/as editore/as que en algunos casos rompían la tranquilidad de las publicaciones consolidadas que disfrutaban del prestigio del “index” internacional y disponían del reconocimiento de la institución universitaria y, por supuesto, del espaldarazo que daban los investigadores de élite del momento.

Acá en este paréntesis de la historia de esta revista humanística y de las ciencias sociales subrayo el triste papel que juegan ciertos escritores de artículos académicos. Me referiré en primer lugar a los escritores reputados que sólo escribían para revistas glorificadas por los sagrados templos de los rankings internacionales, que publican purísima ciencia dura y más, si hay dólares de por medio, ya que estas publicaciones no editan nada de manera gratuita, puesto que son empresas privadas que viven de lo que el mundo científico escribe, ese es su único negocio.

La razón es dramática por lo perverso del motivo, justamente porque las publicaciones sin existencia consolidada, sin reputación ni crédito, no generan para el prestigioso académico cazador de calificaciones puntos para engordar el baremo donde se registran sus ansiados y legítimos records académicos. Nadie escribe para revistas que no existen todavía.

En síntesis, para el profesor investigador ranqueado “no es un negocio rentable escribir para una revista en gestación”. Igual ocurre con las revistas consolidadas que atraviesan problemas con su periodicidad. Para esas revistas tampoco se asoman artículos solidarios que seguramente ayudarán a salir de la sequía de envíos por la que atraviesa y a darle un chance que prolongue su existencia editorial.

A lo anterior se agrega la fatal circunstancia de que los autores noveles con anhelos y ambiciones de ascender en la carrera de investigador, nacen con hambre de prestigio y celo prematuro sobre de la calidad de sus lampiños manuscritos; ocurre que estos sujetos tampoco escriben para revistas recién creadas y sin indización o para fascículos anunciados a futuro de una revista sin escritores o en crisis de credibilidad, tal cuestión agudiza el desarrollo de una revista universitaria.

La razón es más que interesante ya que la revista es la instancia editorial que certifica el valor del artículo y no al revés.

En el trance editorial que funda una publicación se debe saber que para este medio de la difusión del pensamiento académico, nunca estará previsto el envío espontaneo y solidario de un artículo que ayude a darle sustento a una publicación que recién debuta.

Esta reflexión proviene de la experiencia y la evocación del director y editor de Educere, su fundador, que hoy relata la odisea que significaba crear una revista en la que había que salir a buscar los artículos en una suerte de romería acompañado de ruegos iniciáticos con colegas y amigos de los amigos que escribían. Por esta razón, el papel de un director se erigía en la mayor abnegación, sacrificio y peregrinaje para no sucumbir en el intento.

Este pequeño y germinal mundo de las publicaciones recién nacidas o de corto recorrido editorial, casi siempre es ignorado por el establishment de la institución del saber y las luces. Nunca entendí por qué el oficialismo academicista de la época cuando actuaba se comportaba como si fuesen templarios guardianes del iluminado método científico que certificaba, por igual, tanto los relatos de las ciencias hipotéticas deductivas como de las ciencias sociales y humanistas y sociales. Estos sujetos actuaban tal como si fuesen fiscales y jueces de la inquisición editorial casi siempre terminaban calificando a estas insipientes revistas como “endogámicos pasquines de vida limitada” porque nacían en los noveles grupos de investigación que consideraban muy importante garantizar la publicación y difusión de su tarea reflexiva e investigativa.

Tal desconsideración sin fundamento ignoraba la verdadera historia de las publicaciones no acreditadas, que nacían sin apoyo institucional ni gubernamental. El drama de esta realidad era que los imberbes y osados directores no solo debían buscar artículos sino que terminaban gestionando los recursos económicos para financiar todo el proceso editorial que superara el acta de vida de los tres primeros fascículos, condición para acceder al financiamiento universitario (Cdcht) o gubernamental (Conicit o Fonacyt).

Este trayecto editorial se constituía en la condición sine quanón para que una iniciativa fuese admitida formalmente en los registros institucionales de las revistas académicas y del país y así lograr el ticket de acceso al financiamiento de su primer ejemplar de vida madura o del volumen correspondiente, siempre que los evaluadores externos le dieran el tan anhelado plácet, que tampoco era fácil.

Este hándicap de las revistas académicas que debutan en la cultura del libro universitario son las huella que enseñan a los directores y editores que las miserias de la academia son superables y que son aprendizajes inestimables que lejos de desanimar a su cuerpo de dirección, les fortalece y acera su espíritu emprendedor para seguir construyendo una autentica publicación hecha con temple, devoción y compromiso universitario y ambición de historia.

¿Que pienso ahora después de veinte años de trajín conduciendo a Educere? Si un orgulloso y afamado profesor e investigador no escribe para nuestras revistas, otros tan buenos lo harán, y ello no podrá ser motivo de resentimientos ni molestias. Nuestras revistas vivirán y trascenderán con los otros y también con quienes en su momento, no lo hicieron. Hoy enfrentamos la sequía financiera y seguimos sobrevivimos, que es la etapa previa al fallecimiento por cuotas de inanición si no ocurre el milagro de la multiplicación de los panes.

Una revista académica como Educere, siempre tendrá abiertas sus páginas para que los lápices de la historia escriban los relatos de sus investigadores y las reflexiones y experiencias docentes que servirán de camino para que otros profesores anden las rutas transitadas.

Veinte años de una experiencia de vida editorial me permite afirmar que una revista científica es un pedazo de universidad viva que estará dispuesta siempre a recibir a todos quienes desde la diversidad y el pensamiento divergente tengan una palabra de aliento, una explicación y una proposición para el debate que haga historia. El pensamiento único niega a la universidad y siempre será es el engendro de la intolerancia, el fanatismo, el resentimiento, el odio, y la violencia facturada. En ese terreno siempre tendremos colocado el yelmo y la espada en la mano para combatirlo, el pensamiento único es el pensamiento de un solo dios, un dios que destruye todo, incluso a sus sacerdotes y creyentes.

II

Rememorar es el regreso de la mirada con algo que nos interesa, que nos invita al reencuentro con nuevas significaciones pensadas en el presente que muestra el saber y la experiencia del recorrido transitado. Recordar es volver a tropezarnos con el trecho allanado de experiencias satisfactorias y de obstáculos superados por la constancia y el empuje que invitaba la cotidianidad y la trascendencia del ayer.

Educere como otras revistas universitarias fue un ensayo editorial nacido con la sencillez y la modestia propias que trae consigo la inexperiencia del estreno que carece del recorrido por la cultura del libro, su arte y ajetreo que conoce de las publicaciones periódicas indexadas y reconocidas por quienes primariamente la hacen que son los escribientes. Hoy después de cosechar lauros y premios seguimos pensando igual.

No obstante, en el imaginario de los que fundamos a Educere, siempre hubo conciencia de la magnitud de un proyecto editorial, de la claridad de su intención primaria y del supuesto pedagógico que le dio génesis: abrir un espacio universitario que contribuyera con la formación del docente venezolano, a la vez, que ofrecía una alternativa editorial para que los escritores no consolidados del magisterio nacional tuviesen un medio de difusión para dar a conocer sus experiencias, reflexiones e indagaciones pedagógicas.

Estas dos premisas fueron las motivaciones fundamentales que dieron origen a esta publicación venezolana concebida y gestada desde el Programa de perfeccionamiento y Actualización Docente de la Escuela de Educación la Universidad de Los Andes, considerada por el director y editor fundador como el nicho académico y lugar de alojo existencial para contribuir a la formación de docentes con conciencia crítica, aliento venezolanista y capacidad propositiva para fortalecer el complejo y difícil sistema educativo nacional.

Dos años después de su nacimiento, en 1999, Educere hace suyo el mandato de la nueva Carta Magna: Refundar la República que nos legó el Padre de la Patria, Simón Bolívar. Tal declaración se hizo un nuevo deber que inspira a esta revista institucional: hacer universidad, es hacer Patria, hacernos en el marco de una ciudanía comprometida y con ética de la responsabilidad.

Educere emerge en 1997 con el sello de una institución que fue de gran criticidad y respuesta frente a las contradicciones de la naciente democracia representativa de las décadas del sesenta y setenta. Su pasado contestario y su inspiración doctrinaria con la Declaración de Córdoba, obliga a Educere a seguir comprometida con la educación, entendida como el proceso responsable de la transformación y el perfeccionamiento de la especie humana.

Recapitular el tiempo, desgajarlo en sus acontecimientos, detenerlos por un instante para significarlos en su recorrido experiencial, es un acto de celebración que invita el recuerdo fresco de una revista científica que fue fundada hace dos décadas por un programa académico de extensión universitaria nacido al calor de la filosofía de la educación permanente y de su acción inmediata: la actualización de docentes en ejercicio.

En ese nicho de la reflexión pedagógica, de la experiencia de aula y de la investigación, se gestó, desarrolló y consolidó Educere, convertida en la revista de bolsillo del magisterio venezolano y, más tarde, del magisterio toda de América.

Esta remembranza apologética sobre Educere, la revista venezolana de educación, representa veinte años de un trabajo continuo sin detén, dejando huellas para el magisterio nacional, latinoamericano y caribeño, difundiendo las ideas del profesorado y enriqueciendo el ideario educativo y pedagógico del país y allende los mares. No ha sido una tarea fácil ni algo que no podamos hacer del compromiso sin dilaciones ni lloriqueos.

Veinte años cumplidos haciendo de la escritura nuestro motivo de vida se puede tantear en la producción de sus sesenta y nueve (69) fascículos [contenidos en un índice retrospectivo o catalogo organizado en 56/63 secciones colocados en manos del lector que al finalizar el fascículo N° 70 de diciembre del año 2017, sobrepasarán los un mil quinientos manuscritos publicados y difundidos por internet. Una razón no convertida en proeza para que siga siendo calificada como la publicación universitaria que en su haber posee el mayor número de artículos académicos colocados en el Repositorio Institucional y ser la más revista visitada. Logro que se replica en los repositorios académicos del país, América Latina y el Caribe, al constituirse en su área siendo la consultada y descargada.

Esta regularidad cimera la mantiene Educere desde el año 2006, es un logro importante que revela la colecta permanente de su siembra y al que es necesario mencionar tres grandes reconocimientos que han alumbrado un andar haciendo caminos para beneplácito de sus escritores y lectores del mundo hispano: Los Premios Nacionales del Libro de Venezuela, Años 1996 y 1997, otorgados por el Centro Nacional del Libro, CENAL, y el Premio Occidental del Libro concedido en 1997. Estos laureles fueron otorgados a diez años de su creación editorial.

Estos lauros son el reconocimiento para una revista cuyo ser lo conforman más de mil escritores y más de diez millones de lectores en el orbe, decenas árbitros nacionales y fuera del país, correctores, traductores e ilustradores, diseñadores y diagramadores, secretarias y asistentes, financistas y miembros de los consejos editoriales y su director editor fundador.

Educere también son los Repositorios Institucionales de SaberULA y Redalyc que le han dado difusión y visibilidad a los 69 fascículos editados. Y por supuesto, Educere son quienes han expresado sus energías positivas para que se mantenga sembrada en el corazón del magisterio latinoamericano y caribeño y más allá de nuestras fronteras continentales.

Esta última nota regresa al título que identifica mi participación en este foro en el que acompaño a mis estimados panelistas profesores Maén Puerta, exdirectora invitada de Educere, Alejandro Ochoa, director de la revista Agroalimentaria de la Facultad de Economía y Ciencias Sociales y a su moderadora, la profesora Piedad Londoño, también fundadora de Educere en sus condición de primer articulista; esta nota epilogo me permite leer dos estrofas de un hermoso poema del inolvidable escritor y poeta español, Antonio Machado, y digo con él, a dos voces:

Que es verdad que “todo queda, todo pasa/ pero lo nuestro es pasar/ pasar haciendo caminos/ caminos sobre el mar. Caminante, son tus huellas/ el camino y nada más/ caminante, no hay camino/ se hace camino al andar/ Al andar se hace camino/ y al volver la vista atrás/ se ve la senda que nunca/ se ha de volver a pisar”.

Despido entonces estas notas de festejo aniversario con un atrevido parafraseo al poeta Machado y que dedicado con el corazón a los hacedores de Educere y a mi Escuela de Educación, también a ustedes y a ustedes, los presentes, diciéndoles:

“Caminante de la escritura y la lectura/ Educere es una revista andariega que al marchar deja huellas que hacen veredas y senderos, trochas y atajos para los demás/ Todo pasa, todo queda en las pisadas trashumantes de sus escritores que le hacen camino al andar/ Veinte años no es nada y es todo/ es el transitar de una revista que al pasar deja huellas y pompas nada mar/. Al volver la vista atrás, rememora un tiempo que no volverá, solo su evocación llena de satisfacciones impregnadas de pompas de perfumes y experiencias nada mar”.

Los quiero mucho, mil gracias por estar siendo a Educere.

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